sábado, 9 de março de 2013

La sombra política sobre el proceso

Juan Arias
El País

Los cardenales reunidos en Roma para elegir el martes en el secreto del cónclave al sucesor de Benedicto XVI, que renunció al papado, son conscientes de hallarse en un momento inédito de la historia de la Iglesia. Quizás por ello han hecho saber que no tienen prisa y que necesitan tiempo para reflexionar antes de colocar en la papeleta de voto que será enseguida quemada, el nombre del nuevo obispo de Roma.

La Iglesia, guste o no a los cristianos de base, ha tenido secularmente, y lo seguirá teniendo, un peso político mundial, al ser el papa no solo el líder religioso de casi 1.100 millones de fieles, sino también un jefe de Estado con todos sus poderes e influencias políticas. Y es justamente esa fuerza política lo que hace que los cardenales estén preocupados con la sombra que la decisión inesperada de Joseph Ratzinger de renunciar al cargo está proyectando sobre el cónclave.

El gesto inédito en el mundo moderno del papado de un Pontífice que “se baja en vida de la cruz”, en expresión polémica del arzobispo cardenal de Cracovia Stanislaw Dziwisz, crea un precedente no solo religioso sino también político en la Iglesia. Se ha tratado, según un teólogo de la liberación, del mayor gesto de desacralización del papado que se podía concebir.

Un papa que reconoce no tener fuerzas no solo físicas sino también espirituales para seguir al frente de la barca de Pedro, se desdiviniza, se humaniza y de alguna forma se baja del pedestal de la mitificación secular de los papas. Es tal la preocupación de los cardenales en este momento, que existe un grupo de cardenales que defiende que el papa que sea elegido se comprometa antes de aceptar a “no renunciar”.

El miedo a esa sombra política la han expresado ya cardenales de primera línea que alegan que roto el tabú de que un papa puede renunciar a su mandato, el papado quedaría expuesto, como en los tiempos de la Edad Media, a las “presiones políticas externas” de quienes podrían presionar a un papa a renunciar no precisamente por motivos religiosos o personales, sino por cálculos o conveniencias de política internacional.

Se teme que la figura mítica del papa que impone un plus de autoridad moral al mundo por el hecho de que es elegido para presidir la Iglesia de Cristo “hasta la muerte”, podría empezar a diluirse a semejanza a los Gobiernos mundanos de la Tierra. Eso ha hecho que el gesto revolucionario llevado a cabo por uno de los papas considerados como más conservadores y preparados intelectualmente, haya sido acogido con una mezcla de reverencia y de temor al mismo tiempo.

Reverencia y admiración por lo que supone de confesión de humildad, y miedo por los peligros de orden político que un precedente semejante podría acarrear en el futuro del papado. Todo ello, justamente en el momento en que escándalos de gran calado están amenazando a la jerarquía eclesiástica con una pérdida de credibilidad no solo entre los creyentes sino en el mismo concierto político mundial.

Ello explica la preocupación que se cierne sobre los cardenales que esta vez deberán pensar dos veces en la persona que tiene que enfrentarse a una de las mayores crisis del papado de la era moderna. Y lo están haciendo y sin prisas. Y eso es positivo.

sexta-feira, 8 de março de 2013

Sistema alimentario con rostro de mujer: La otra mirada

Claudia Terrazas
Sudamérica Rural

Desde hace al menos dos décadas está en agenda la reflexión sobre el papel activo de las mujeres en los sistemas de producción de alimentos en el mundo habiéndose logrado hasta el momento actual un reconocimiento explícito de ese aporte. Sin embargo, persisten vacíos de información que muestren explícitamente la cuantificación de esos aportes y, en directa relación con esa ceguera estadística, deficiencia, cuando no ausencia, de políticas de género en el área y persistencia de actitudes discriminadoras. De estas tensiones se ocupa el presente artículo, cuya autora, la antropóloga boliviana Claudia Terrazas, es parte integrante del equipo de investigación del IPDRS.

“Las mujeres no somos las salvadoras del planeta ni las representantes privilegiadas de la Naturaleza, pero podemos contribuir a un cambio sociocultural hacia la igualdad que permita que las prácticas del cuidado, que históricamente fueron sólo femeninas, se universalicen, es decir, que sean también propias de los hombres, y se extiendan al mundo natural no humano” (Alicia Puleo, 2009).

El abordaje de la participación de la mujer en el plano económico desde una visión de género permite visibilizar el impacto de la pobreza en la vida de las mujeres y las condiciones de desventaja en lo que respecta al ejercicio de sus derechos económicos. Las dificultades y barreras en el plano económico convierten a la mujer en uno de los eslabones más vulnerables de la cadena social.

Paradójicamente, la contribución económica de las mujeres en los hogares es cada vez mayor. Muchas dejan labores domésticas no remuneradas, que incluyen la agricultura familiar, para ingresar al mercado de producción agrícola. Otras veces, en cambio, sobrecargan su trabajo ya que desarrollan un papel activo en el mercado sin abandonar sus responsabilidades domesticas, lo cual genera que su participación en el mercado de la producción agrícola sea de forma intermitente, debido a la crianza de los hijos y las labores del hogar, que van en detrimento de su experiencia y desenvolvimiento en las dinámica del mercado.

Esta situación ocurre debido a que las mujeres se ubican principalmente en el espacio reproductivo, centrando su papel en la atención y cuidado de la familia, un ámbito que no genera ingresos, por tanto es considerado escaso y sin reconocimiento social. En contraposición, la sociedad reconoce el papel de los varones que protagonizan casi en exclusividad un papel en el contexto productivo con un importante reconocimiento social.

Cabe agregar que la participación en el mercado de producción agrícola se da en condiciones de desigualdad jurídica en cuestión de derechos laborales, acceso y control de la tierra, acceso a créditos o servicios de financiamiento que limita su poder de negociación y dificultan el desempeño de sus iniciativas y autonomía. En muchos casos su articulación a los mercados se da en contextos donde las barreras son pocas pero pocos también son los beneficios.

Desenrollando la madeja

Una de las principales aproximaciones a la problemática alimentaria promueve la sensibilización por parte de la sociedad y entre las mismas mujeres, sobre el reconocimiento del aporte de las mujeres en el proceso de producción de alimentos. La líder chilena Francisca Rodríguez Huerta, dirigenta de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (AMARURI) en un encuentro del 2009 en Santiago de Chile hacía referencia al respecto: “Creo que hoy en día una de las cosas más importantes que han sucedido es mirarnos a nosotras, el que nos mire el resto de la sociedad y que nos reconozcan en la importancia en la agricultura y en la producción de alimentos (…)” (Reel Story Films, 2009).

Sin embargo, ese reconocimiento no ha sido acompañado con la identificación y reducción de las dificultades que enfrentan las mujeres dentro del actual sistema alimentario respecto al acceso a los recursos de producción, a mejores condiciones en el mercado laboral, planificación familiar y reconocimiento como sujeto político entre algunos.

Un debate virtual organizado por la Agencia Internacional de Cooperación Oxfam durante las dos últimas semanas del mes de noviembre de este año 2012 retomó la reflexión a partir del evento titulado: “Diez expertas, diez ensayos, un tema: Un sistema alimentario que funcione para las mujeres”, en el que se plantearon aspectos que permiten identificar algunos contenidos importantes de contribución a la construcción de un sistema alimentario con rostro de mujer. Que vaya en consonancia al reconocimiento de los aportes que realizan las agricultoras.

Algunos de los aportes se pueden encontrar en las cifras, por ejemplo, en general ellas realizan el 60% de la producción y, sin embargo, apenas cuentan con el 8% de la titularidad de la tierra. A nivel regional también se muestran esas brechas, como en Colombia, donde el 55% de los hogares rurales pobres están encabezados por mujeres; en Perú el 80% de la fuerza de trabajo en los hogares rurales lo aporta la mujer; en Ecuador, el 32% de las fincas de menos de cinco hectáreas pertenece a mujeres, frente a sólo el 9% de las fincas de más de 50 hectáreas, cuya propiedad la ostentan hombres; en Brasil, el 14% de las explotaciones de la pequeña agricultura están dirigidas por mujeres. En todo el mundo ellas son responsables de producir entre el 60 y el 80 % de los alimentos que se consumen (OXFAM, 2012).

Gestoras integrales

Un primer aspecto fundamental se basa en el reconocimiento y la valoración del trabajo que llevan a cabo las mujeres agricultoras en distintos lugares y contextos del mundo, basado en las destrezas adquiridas a partir de prácticas tradicionales que han desarrollado en la producción y gestión de alimentos, lo que las convierte en gestoras integrales de los mismos. La intervención de la mujer en la producción de los alimentos está presente en todos los ámbitos de la vida en sociedad, desde el hogar hasta la agricultura, la recolección y crianza de los animales. En cada uno de estos espacios las mujeres intervienen con prácticas aprendidas de sus madres desde la infancia, que en general tienen principios de sostenibilidad.

En ese sentido, hablar de alimentación y su evolución en las culturas constituye uno de los mayores procesos creativos de la humanidad, encabezados históricamente por mujeres, quienes con esto han contribuido a la preservación de culturas alimentarias y han desplegado estrategias en ámbitos de acceso limitado, para mejorar la alimentación de sus familias. En muchos casos, por la defensa de la alimentación familiar, ellas pusieron en marcha estrategias que ocultaban altos índices de desnutrición entre las propias mujeres, evidenciando la vulnerabilidad alimentaria a la que están expuestas.

Muchos ejemplos muestran la participación activa y crucial de las mujeres en la gestión de los recursos alimentarios. En esa variedad destaca la gestión de las semillas, al respecto la filosofa feminista Vandana Shiva en el artículo “Las semillas en manos de las mujeres” (OXFAM, 2012) propone como punto central la liberalización de las semillas y la consecuente valoración del conocimiento que tienen las mujeres respecto a la biodiversidad, que las convierte en las gestoras de semillas por excelencia. Las semillas en manos de las mujeres se constituyen, entonces, en el primer principio de justicia alimentaria y de género, en contraposición al sistema alimentario agroindustrial de la actualidad, basado en el monocultivo y el confinamiento de las semillas.

Un ejemplo interesante se da en la región andina de Bolivia donde las mujeres son las encargadas de salvaguardar las semillas que se denominan ispallas, que quiere decir la madres de las semillas de papa. Estas semillas se caracterizan por sus formas diversas, por lo que cada familia agricultora cuenta con sus propias ispallas, las mismas que pueden permanecer en el hogar hasta tres generaciones o más, constituyéndose casi en un miembro más de la familia. Las mujeres son las encargadas de guardar las semillas y de mantenerlas en optimas condiciones, para lo cual realizan los rituales tradicionalmente establecidos durante el tiempo de las cosechas, que incluyen la ch´alla (bendición) con alcohol, hojas de coca y cebo de llama, en agradecimiento por los alimentos que otorgan. El rito se conoce como la fiesta de las ispallas.

No obstante, resulta paradójico que aportes como éste y otros de las mujeres a la alimentación hayan sido menospreciados, invisibilizados y muchas veces calificados como causantes del confinamiento de la mujer. Por ello se plantea volver a pensar el papel de la mujer dentro de la producción alimentaria por su potencial en la generación de alternativas en la lucha contra la inseguridad alimentaria y revelando una forma de su empoderamiento en los ámbitos familiar y en la sociedad.

 Liderazgo desde la acción colectiva

El trabajo colectivo de las mujeres para defender sus intereses comunes continua siendo la herramienta primordial para visibilizarla como actor político en distintos niveles, que transitan entre los ámbitos local o municipal, intermedio, regional o departamental y nacional, ante el desconocimiento y la ausencia de sistematización de iniciativas y experiencias que están llevando a cabo diversas organizaciones en la búsqueda de liderazgo. Estas acciones deben ir acompañadas de políticas y programas que promuevan cambio de las actitudes tradicionales en favor de otras, más receptivas hacia la liberalización del tiempo que destinan las mujeres a las responsabilidades del cuidado de la familia, para permitirles mayor tiempo destinado a la organización política y al fortalecimiento de su liderazgo.

En esa lógica es necesario tomar en cuenta la necesidad del fortalecimiento de la pequeña agricultura, donde se ubican algunas de las principales prácticas productivas de las mujeres y donde en gran parte se les ha negado su contribución como agricultoras, jefas de familia y su aporte en la economía que, en muchos casos, ha logrado generar importantes fuentes laborales.

En ese sentido, es estratégico reformular las políticas y programas asistencialistas que, en muchas ocasiones, omiten las diferencias estructurales y de género, al no realizar una contabilización del trabajo cotidiano de las mujeres, tal es el caso de los censos agropecuarios, que no incorporan información desagregada por género o la tienen en medida escasa. Por ello se recomienda con urgencia la construcción de nuevos indicadores que expresen en el ámbito de la producción agropecuaria aspectos de la situación de las mujeres. A la par queda la tarea de potenciar la participación de las mujeres en las estructuras organizativas y apoyar proyectos de desarrollo concebidos, gestionados y dirigidos por ellas.

¿Qué hacer?

Resulta importante indagar sobre aquellas experiencias que hayan generado resultados positivos en favor de la autonomía económica de las mujeres. Igualmente importante es conocer y responder a las necesidades de las mujeres a través del diseño y fortalecimiento de estrategias integrales que articulen distintos ámbitos como el económico, productivo, doméstico, social y desde las políticas públicas. El eje central de estas acciones debería ser la promoción de la autonomía económica de las mujeres acompañadas del fortalecimiento de sus liderazgos y de su participación política.

Finalmente, una respuesta articulada, desde la perspectiva de género, implica reconocer y tomar en cuenta la diversidad de mujeres con experiencias diferenciadas de pobreza, exclusión y vulnerabilidad. Hasta aquí, solo unas cuantas pistas, porque el camino es largo y los desafíos son diversos, pero la realidad muestra que se trata de esfuerzos que valen la pena y que rinden frutos para mejorar la sociedad.

quarta-feira, 6 de março de 2013

El liderazgo irrepetible de Hugo Chávez

Guillermo Almeyra
Sin Permiso

Hugo Chávez ha luchado tenazmente por su vida. Tras el el desenlace fatal, se abre el postchavismo en Venezuela y en toda América Latina. El vacío político existente desde el Caracazo y el consiguiente desenmascaramiento de los viejos partidos (Acción Democrática y Copei) como instrumentos de la oligarquía y del capital financiero internacional y el fracaso del efímero auge de Causa Radical fue llenado por el golpe fallido que convirtió en héroe popular a un joven militar nacionalista que hasta entonces contaba sólo con el apoyo de un grupo de seguidores en las Fuerzas Armadas.

Chávez personificó una esperanza masiva y le dio primero su nombre y después su forma a esa exigencia popular masiva preexistente de cambio social y de independencia nacional. Los trabajadores venezolanos, el pueblo pobre, los intelectuales antiimperialistas reconocieron a Chávez y lo reforzaron frente a sus compañeros de armas y, cuando un golpe cívicomilitar proimperialista lo encarceló, lo salvaron y rescataron y, con su movilización, inclinaron la balanza política y moral en las fuerzas armadas a favor del comandante, que estaba inerme. Los explotados y oprimidos de Venezuela ungieron a Chávez, lo hicieron su líder, reconociendo en él –y en el odio hacia él de los enemigos de clase- la posibilidad de instaurar una alternativa, de cambiar radicalmente el país.

Chávez fue el resultado del chavismo que no tenía aún ese nombre; es decir, de una exigencia de cambio social profundo, de liberación nacional, de una ola de nacionalismo antiimperialista, de una necesidad de desarrollo nacional y de democracia que encontró con él un cauce en Venezuela e impulsó después cambios similares en otros países de la región. Se estableció así una fecunda interrelación entre Chávez y los pobres de Venezuela en la que la iniciativa y la voz cantante no siempre correspondieron al primero. En realidad, tanto el redescubrimiento parcial de Trotsky como la presión de Chávez a favor de la autoorganización popular y su rechazo a la burocracia, vinieron de abajo, como también la idea de formar una Vª Internacional, que pronto degeneró en un intento sin principios de juntar a los enemigos de Washington (Teherán, antes Gaddafi, Basher Assad y otros por el estilo) y fue rápidamente enterrada por la derecha del aparato chavista. Sobre todo Chávez recogió la necesidad de tener un partido con ideas y militantes, lo que dio origen al PSUV donde no todo es carrera burocrática, electoralismo y verticalismo, y a los organismos de poder popular, que están en gran parte asfixiados o no se pudieron desarrollar debido a los controles de la burocracia y del ejército.

Lo que Chávez no pudo hacer, debido a su propia confusión ideológica (pues ha mezclado las ideas y prácticas de la ex Unión Soviéticas en su versión cubana, con un cristianismo social e ideas trotskistas sobre la autoorganización y autogestión) es abrir una discusión democrática sobre cuál debe ser el contenido esencial de un socialismo que no repita la experiencia deletérea del "socialismo real" y cuáles deben ser la estrategia y el instrumento político que, en un Estado capitalista dependiente, permitan comenzar a cambiar la subjetividad de los trabajadores y sentar las bases para el socialismo, entendido como participación política plena, solidaridad, control de la economía por los trabajadores mismos y construcción de cultura y ciudadanía en la vida cotidiana.

Eso permitió el desarrollo en las capas acomodadas de la sociedad de la corrupción y de la boliburguesía, esa burguesía advenediza surgida al calor del Estado y, en las capas más bajas, formadas en una economía rentista y corrupta, de una vasta delincuencia. O sea, de los sectores que refuerzan social y políticamente a la derecha proimperialista y amenazan el proceso revolucionario nacional y democrático en curso. También permitió, en el aparato estatal, la cristalización de una alianza entre tecnócratas y burócratas con ideología capitalista, la cual tiene lazos también con sectores de las fuerzas armadas, pues éstas están acostumbradas al decisionismo vertical. La falta de independencia de los dirigentes elegidos por su fidelidad más que por su personalidad intelectual y su capacidad hace que ese sector de seguidores del Líder, sin el estímulo de Chávez, no pueda actuar suficientemente como contrapeso a las influencias de la derecha.

La derecha "escuálida" mantiene sus lazos con el imperialismo y conserva su peso económico que deriva del carácter capitalista y monoproductor de la economía venezolana pero, en lo inmediato, no es el principal peligro si no consigue arrastrar una parte de las fuerzas armadas y del mando chavista. Como dijo el mismo Chávez, el verdadero peligro capitalista reside en los Termidorianos, en la derecha conservadora en el aparato estatal, en los que quieren evitar el control y la organización popular, en los militares de derecha que quieren "orden", su "orden", en los burócratas que desean enriquecerse maniobrando con el mercado que depende del capital internacional. Muerto Chávez, lo reemplazará muy probablemente un directorio o gobierno colectivo que actuará como frente único entre los diferentes personajes y tendencias del actual chavismo, con excepción de la revolucionaria, plebeya, que no forma parte del aparato.

La presión de la derecha política oligárquica y de Washington se hará sentir muy fuerte y la política económica actual, con su apoyo a Cuba y al ALBA y sus proyectos de integración sudamericana, sin duda será rediscutida y recortada fuertemente para poder reforzar en lo inmediato, en nombre del nacionalismo, pero para la preservación del aparato, una política asistencial y de importaciones que calme el frente social. Ese es el peligro que sólo la movilización y la autoorganización de los trabajadores puede obstaculizar.

segunda-feira, 4 de março de 2013

Reflexiones sobre el Movimiento 5 Estrellas

Giovanni Giacopuzzi
Gara

En un espectáculo celebrado en 2001, Beppe Grillo, conocido cómico italiano, habló por primera vez de las deudas de la multinacional lechera Parmalat. No lo había hecho nadie hasta entonces. Un cómico es un cómico y lo que describía hubiera podido, como tantas veces sucede en el teatro de denuncia, quedarse en un acierto artístico, y nada más.

En realidad fue un aviso a navegantes. En 2003, la multinacional guiada por Federico Tanzi, fue denunciada por su agujero económico que llevó al mayor crack financiero en Italia y de una empresa en Europa: 14.000 millones de euros. Miles de pequeños accionistas e inversores se fueron a la ruina por haber apostado por la ingeniera financiera del magnate italiano.

Todo fue posible por una red de nepotismo, amiguismo y corrupción que iba desde la clase política de centro derecha hasta el centro izquierda. Casi nadie se escapó: Morgan Stanley, Bank of America, City Group y Deutsche Bank desfilaron por delante del juez bajo la acusación de encubrimiento.

¿De dónde obtuvo Grillo la información? Estas fueron sus palabras: «Durante años, muchos signos indicaban que no valía la pena invertir en Parmalat. Si a mí, que trabajo de cómico, estos signos me parecían tan obvios, ¿por qué no fueron evidentes a los bancos internacionales, firmas de auditoria, inversores y ahorradores? Standard & Poors dio una buena calificación de Parmalat hasta dos semanas antes del colapso. En los últimos seis meses, el valor de las acciones de Parmalat se duplicó. Deutsche Bank había comprado un 5 por ciento de Parmalat y lo vendió justo antes del colapso».

Grillo le tomó el gusto a las acusaciones y continuó en su trayectoria de mezclar espectáculos con denuncias de la política y de la economía italiana. Y aquí empezó el primer enganche real con la sociedad italiana. O mejor dicho, con una parte comprometida (no la única) de la sociedad. En la ciudad a la que llegaba con sus espectáculos tomaba partido por el pequeño grupo que luchaba contra la incineradora o la construcción del TAV. Amplificaba su denuncia.

En sus espectáculos, el poder financiero, los mecanismos de la oligarquía financiera y política, eran dianas de sus gags y escenografías. Miles de espectadores aplaudían y alababan su tarea, pero después la militancia se quedaba reducida a los mismos de siempre. Tuvo, sin embargo, otro acierto. Internet fue el marco donde su denuncia y la que recogía encontraban el ágora de la propaganda. Su blog llegó a ser, por mucho, el más seguido en Italia.

Con esas plataformas dio otro salto. En 2005 fundó los Amigos de Beppe Grillo y en el 2008 lanzó el Movimiento Cinco Estrellas, siempre con su nombre de colofón. En realidad muchas adhesiones para las elecciones del 2010 fueron a raíz del espacio que prestaba a grupos que ya actuaban en pueblos o ciudades, olvidados por los partidos.

El programa fue conformándose entre una mezcla de democracia participativa, anti neoliberalismo, decrecimiento y lucha frontal contra lobbies económicos y políticos. No faltaban propuestas grises, ambiguas, debidas sobre todo al papel de líder máximo que Grillo se había, y que le habían, otorgado. Las meteduras de pata que de vez en cuando incurría en su discursos enfáticos, eran el marco de una visión que no era anticapitalista per se. Es cierto que ponía cuestiones, de hecho, que minaban el modelo neoliberal dominante y el modelo de representanción política del capitalismo.

La respuesta del centroizquierda, porque allí iba dirigido en el fondo el órdago grillista, fue más de lo mismo. El PD pensó que con las primarias (tres millones de participantes) iba a dar el toque de novedad, el revulsivo a un sistema político que tenía el berlusconismo como referencia de la cultura política, no sólo institucional. Grillo aprovechó también esa oportunidad, proponiendo su candidatura y pidiendo la inscripción en el partido. Rechazada la inscripción parecía que la apuesta grillina iba a desinflarse. «Se había mojado también él», así por lo menos lo entendía la inteligencia italiana. En realidad era el segundo y último aviso a navegantes.

Hasta llegar al día de hoy. Primarias a través de la web, 20.000 personas y asambleas populares en las que se gestaron los nombres de los candidatos para la Cámara y el Senado. Miles de ciudadanos desconocidos. Un campaña electoral arrasadora que llenó las plazas de toda la geografía italiana. Y en las elecciones... llegó a ser el partido más votado.

Esa es la parte de la historia. En un país de la Unión Europa, la octava potencia económica mundial (¿significa algo a estas alturas?), un partido sin sedes, ni dinero, sin padrinos financieros, ni con apoyo de los servicios secretos, que se conecta con «el pueblo» en las plazas y en Internet, llega a ser el primero y hace temblar a los mercados. Algo que debería dar que pensar en lugar de sentenciar. Intentar pensar, entender sobre todo que el Movimiento Cinco Estrellas no nace de la nada. Crece rápidamente, pero no de la nada.

Nace también porque la izquierda tuvo en estos años la posibilidad de hacer lo que ahora está haciendo, en parte, ese movimiento. En 2001, en Génova se había dado cita quizás el más importante y trasversal movimiento social y político de cambio que Italia jamás había conocido en época reciente. Eran una «vanguardia» de decenas de miles de personas que no soportaban este mundo económico y político. Decenas, centenares de organizaciones, grupos, plataformas, que abogaban por otro mundo posible, que contestaban a los 8 jefes de gobierno (G8) que se consideraban dueños del mundo.

En Génova había de todo. Desde el colectivo naturista, hasta el sindicato de obreros funcionarios, agricultores, pequeños empresarios también. Alcaldes y concejales, creyentes, curas, monjas y monjes católicos, protestantes o budistas. Anarcos, comunistas, socialistas, verdes, heteros, homos, lesbianas... Los de la «guerra de guerrillas» junto a los de «para ganar hay que convencer». Un movimiento que hizo revelar al poder su cara represiva (y también asesina). La guerra contra el terrorismo se estrenaba en Génova, en lo que pocos meses después seria un modus operandi en todo el mundo. Crisis financiera y guerra al terrorismo se convertirán en las dos caras de la misma moneda.

Sin embargo, el movimiento de Génova se hundiría en lo mismo de siempre. En la patología de la izquierda: la arrogancia masoquista autorreferencial. Los portavoces que se transforman en profetas, los municipios donde el movimiento hubiera podido trasladar las miles del propuestas, nuevamente fueron el marco para reproducir la guerra entre bandos, partidos. Portavoces que fueron absorbidos por los partidos políticos, otros que se mantuvieron «antagonistas» aprovechando las subvenciones de los partidos de izquierda al gobierno, otros sobreviviendo en la autorreferencialidad.

Un movimiento que se apagará en las citas anuales auto referenciales, no globales. Mientras tanto, el huracán de la crisis hundía a millones de personas de ese pueblo tan nombrado y tan poco atendido. En ese panorama, surgió con una fuerza electoral impensable el movimiento guiado hasta ahora por Grillo. Un cómico ahora tachado de «populista».

Así que el populismo avanza, dicen. En Venezuela, en Bolivia, en Ecuador, en la Marcha Patriótica colombiana, en el «Tsunami Bildu» (¿os habéis olvidado?), también. Los intelectuales y los políticos de centroizquierda (pero también mas allá) ignorantes -que ignoran lo que esta pasando- en cualquier lugar, lanzan sus anatemas, «que hay que ser serios», que «la Europa (de la finanzas) nos lo pide», que «los mercados nos dicen qué debemos hacer». Que si el capitalismo se hunde. Y detrás de la esquina no hay revolución proletaria, sino populismo.

Recuerdo un documento de KAS, allá por el 1993, en la época del Berrikuntza, que decía más o menos que «la hegemonía política no se gana porque lo decimos nosotros sino porque se convence a quien escucha». Se había pasado desde el «ineludible proceso negociador de la incuestionable Alternativa KAS» a percibir en el fondo que, por lo visto, la acumulación de fuerzas para el cambio del marco jurídico-político no se hace ni con un toque mágico, quizás históricamente materialista, ni con presiones político-militares. Sino a través del convencimiento que tu propuesta y actuación es coherente con el mundo que quieres construir.

Así que visto el elenco de opiniones que se están vertiendo sobre el tema había que preguntarse si algo tiene que ver el Movimiento Cinco Estrellas de Grillo con Venezuela, Ecuador, Genova 2001, la izquierda abertzale... Es evidente que no hay recetas, ni caminos iguales. Pero que cada cual aporte lo suyo y lo comparta.

sexta-feira, 1 de março de 2013

“La guerra del Papa”, los abusos y la represión de la teología de la liberación

El Papa Benedicto XVI se retiró ayer de su cargo y nosotros hablamos con un ex sacerdote católico que fue silenciado y expulsado del ejercicio eclesiástico por el entonces cardenal Ratzinger en la década de 1980. Matthew Fox narra su historia en el libro “The Pope’s War: Why Ratzinger’s Secret Crusade Has Imperiled the Church and How It Can Be Saved” (La guerra del Papa: Por qué la cruzada secreta de Ratzinger puso en peligro a la Iglesia y cómo puede ser salvada).

El mandato del Papa Benedicto XVI estuvo marcado por varios escándalos; especialmente, por su manejo de los crecientes escándalos por abusos sexuales en la Iglesia Católica, incluyendo la acusación de haber ignorado al menos un caso de abuso cuando se desempeñaba como cardenal. Hay documentos que demuestran que en 1985 retrasó las medidas para destituir a un sacerdote condenado por abuso sexual de niños. “Le creo al Papa cuando dice que está cansado. Yo también estaría cansado si estuviera dejando tras de mí la devastación que él está dejando”, dice Fox. “Creo que la Iglesia Católica tal como la conocemos, la estructura del Vaticano, está pasada de moda. La estamos trascendiendo. Se ha convertido en un nido de víboras. Es realmente enfermo lo que sucede, claramente, para encubrir a los sacerdotes pederastas.”

quarta-feira, 27 de fevereiro de 2013

O que os dissidentes dizem sobre nós

Luiz Sérgio Henriques
Revista Pittacos

O exemplo não será de todo adequado, pois gira em torno de personagens da alta cultura, a saber, o romancista russo Alexander Soljenitsin e o filósofo húngaro Georg Lukács. O primeiro, como se sabe, prêmio Nobel de Literatura em 1970, foi um famoso “dissidente” no próprio país – a originária “pátria do socialismo” –, com dimensão simbólica internacional semelhante à do físico Andrei Sakharov. Cabe dizer que, como tantos outros oposicionistas do então bloco socialista do Leste europeu, figuras assim eram vistas como embaraço por boa parte da esquerda ocidental, ao se erguerem internamente contra as estruturas do socialismo realmente existente em nome da democracia e dos direitos humanos.

Georg Lukács, filósofo comunista de cepa irretocável, nunca foi um grande pensador da política: seu leninismo, mesmo em época bastante tardia, levou-o a imaginar um improvável retorno da URSS, já definitivamente enrijecida, aos tempos fervilhantes da revolução e da democracia direta. O filósofo, no entanto, teve a coragem de romper uma barreira espiritual quase intransponível, ao analisar e saudar, na década de 1960, o sopro de renovação trazido pelas narrativas de Soljenitsin, especialmente Um dia na vida de Ivan Denisovich, Primeiro círculo e Pavilhão dos cancerosos. Obras-primas da literatura e denúncias fundamentais do stalinismo.

Talvez sejam exemplos solenes demais para o caso de Yoani Sánchez, uma mulher deste nosso admirável mundo novo das redes sociais, que, tanto quanto se sabe, reporta com vivacidade, em blog, o cotidiano de Cuba, esta outra “pátria socialista”, agora em dimensão mais propriamente latino-americana. Yoani, retratando o dia a dia dos cubanos, ou de uma parte deles, por certo não escreveu nada parecido com a saga do Ivan Denisovitch num gulag soviético, mas, tal como Soljenitsin, é uma dissidente. E tantos anos depois este tipo de personagem ainda é encarado como estorvo ou mesmo como presença a ser rejeitada, no Brasil redemocratizado da Constituição de 1988 e com a presidência legalmente posta nas mãos de um partido de esquerda – de resto, fato inédito e digno de comemoração cívica.

Se Yoani, com o respeito que se deve a quem vive em condições adversas por causa das suas ideias, não é o Soljenitisin daqueles romances mencionados, seus detratores brasileiros ostentam credenciais que merecem também ser examinadas com o mesmo ou até maior rigor. Foram além de vaiar ou se manifestarem dos mais variados meios legítimos contra a presença da cubana, sem lhe ameaçar a integridade física. Fizeram algo muito diferente de, valendo-se dos recursos que a democracia a todos permite, reunirem-se em defesa da causa de Cuba – de uma determinada visão de Cuba – ou de, para dar um exemplo quase automático, protestarem contra o anacrônico bloqueio americano. Foram muito além disso tudo, e cabe examinar brevemente por que foram.

A visão de que o mundo se reparte em mocinhos e bandidos conheceu – exatamente com a consolidação do poder de Stalin, há quase 100 anos! – uma inusitada expansão para as relações interestatais. Várias gerações de comunistas, que no Ocidente e fora do poder, em geral combatiam boas causas em defesa dos subalternos, passaram a entender o mundo como o conflito irreconciliável entre um país que “encarnava” o socialismo e seus oponentes capitalistas ou imperialistas. Na falta de uma articulação democrática interna da pátria socialista, quem dissentia era literal e metaforicamente demonizado: não faltou quem chamasse Trotski, derrotado na luta interna, de “puta do fascismo” (o que, diga-se de passagem, não quer dizer que Trotski fosse garantir sorte melhor aos seus adversários, caso tivesse vencido). Bukharin, artífice de uma relação menos tensa com o imenso mundo camponês às vésperas da coletivização forçada, em 1928, apareceria alguns depois, humanamente arrasado, num dos infames processos de Moscou, na época do Grande Terror. Como se sabe, seria eliminado como “inimigo do povo”. E, sem terminar o rol da intolerância, no auge do sectarismo comunista os social-democratas eram, pura e simplesmente, “social-fascistas” – piores até do que os fascistas e os nazistas.

O hábito de designar religiosamente – no mau sentido da palavra, um sentido que a aproxima do fanatismo e do espírito inquisitorial – um país como a “pátria do socialismo” não se limitou à antiga URSS. O fascínio ideológico podia se deslocar para outros altares, como aconteceu com a China do maoísmo e da revolução cultural e, em momento sucessivo, até mesmo a Albânia do camarada Enver Hodja, tida numa certa época, inclusive por corrente política no Brasil, como o “verdadeiro farol do socialismo”. Paciência, aqui já estamos naquilo que o saudoso Stanislaw Ponte Preta chamava de “o perigoso terreno da galhofa”…

Este tipo de representação do mundo, de matriz stalinista, não é inocente. Quem forma a própria cabeça e a alma neste catecismo elementar incapacita-se, necessariamente, para o exercício da análise crítica, diferenciada. No paraíso que imagina, não consegue supor a existência de pessoas e grupos políticos e sociais que divirjam, que pensem diferente, que tenham outras visões das coisas e do próprio país. No inferno que esquematiza – no caso, a matriz ianque do imperialismo –, não consegue visualizar a rica cultura política fundadora, sua própria origem revolucionária, a dinâmica social e econômica multissecular que atraiu pensadores como Gramsci, bem como a inovação “epocal” representada pelo reformismo rooseveltiano ou pela batalha dos direitos civis de Luther King.

Ao contrário de tudo isso, o mundo, tal como ensinado por Stalin, divide-se em Disneylândias opostas, uma de tipo consumista, outra de tipo ideológica. E ambas falsas e ilusórias, a fanatizar, estreitar e limitar os espíritos. E, também, a limitar o horizonte político e cultural da própria esquerda, que teria a obrigação de defender as liberdades sempre e em toda parte, muito especialmente, como queriam o liberal Voltaire e a revolucionária Rosa, a liberdade de quem pensa de modo diferente.

Yoani, depois de várias tentativas, conseguiu exercer o direito elementar de sair de Cuba e enfim, entre nós, prestar um testemunho subjetivo e, por certo, parcial, sobre as coisas, as pessoas e as instituições que vivencia e com que se defronta e confronta todos os dias. A ilha, por seu turno, não está imobilizada no tempo: tem conhecido ultimamente reformas econômicas que, pelo menos na teoria, privilegiam a iniciativa dos indivíduos e limitam a paralisia asfixiante que parece característica irremovível dos regimes extremamente centralizados e “estatólatras”.

Tudo isso é positivo, mas não basta. Além do dinamismo econômico, a transição cubana, que só os voluntariamente cegos não veem já estar em pleno curso, precisaria assentar numa sociedade civil viva, feita de uma multiplicidade de indivíduos livres e capazes de pensar por si mesmos, como a própria Yoani. E feita também, evidentemente, de um tecido associativo que a resguarde de restaurações mafiosas, tal como a que, aliás, aconteceu na antiga matriz soviética, e dê alento a uma nova esquerda capaz de se movimentar no ambiente liberado das travas do partido-Estado – ambiente que, não tenhamos dúvida, mais cedo ou mais tarde virá.

Ao falar deste tipo de questão, estamos falando também de nós, do tipo de esquerda que temos (pelo menos em parte) e das suas estruturas mentais forjadas, como o enferrujado aço stalinista, no tempo da guerra fria. A propósito, não custa nada tirar da prateleira ou xeretar nos sebos o Ivan Denisovich e os ensaios lukacsianos que acolheram este Soljenitsin. Podem ser um bom inicio de conversa.

terça-feira, 26 de fevereiro de 2013

¿El comienzo o el fin de las revoluciones?

Immanuel Wallerstein
La Jornada

En diciembre de 2010 un solo individuo encendió en Túnez una revolución popular contra un autócrata venal, levantamiento que fue seguido muy pronto por una erupción semejante en Egipto contra otro autócrata venal parecido. El mundo árabe se sorprendió y la opinión pública mundial expresó de inmediato sus simpatías con estas expresiones modelo de las luchas por todo el mundo en pos de autonomía, dignidad y un mundo mejor.

Ahora, tres años después, ambos países están enfrascados en fieras luchas políticas, violencia interna que está escalando –y una gran incertidumbre acerca de adónde conduce todo esto y quién resultará beneficiado. Hay algunos aspectos particulares en cada país, algunos que se reflejan en los levantamientos por todo el mundo árabe o árabe-islámico y algunos aspectos que son comparables con lo que está ocurriendo en Europa y, en alguna medida, por todo el mundo.

¿Qué ocurrió? Debemos comenzar con el levantamiento popular inicial. Como con frecuencia es el caso, comenzó con gente joven muy valiente que protestaba contra la arbitrariedad de los poderosos –a escala local, nacional e internacional. En este sentido su lucha era anti-imperialista, contra la explotación y profundamente igualitaria. Guarda mucha semejanza con la clase de levantamientos que ocurrieron por todo el mundo entre 1966 y 1970, que alguna vez llamamos la revolución-mundo de 1968. Como entonces, las protestas tocaron una cuerda profunda dentro del país y atrajeron un respaldo público amplio mucho más allá que el pequeño grupo que las iniciaron.

¿Qué pasó después? Una revolución anti-autoritaria generalizada es algo muy peligroso para quienes detentan la autoridad. Cuando las medidas represivas iniciales no parecieron surtir efecto, muchos grupos buscaron domesticar las revoluciones uniéndose a ellas, o por lo menos aparentando unirse. En Túnez y Egipto, el ejército entró en escena y se negó a disparar contra los manifestantes, pero buscó también el control de la situación tras la deposición de los dos autócratas.

En ambos países había habido un fuerte movimiento islamita, la Hermandad Musulmana. Fue puesta fuera de la ley en Túnez y se le había controlado y circunscrito en Egipto con cuidado. Las revoluciones permitieron que emergieran en dos formas: ofreciendo asistencia social a los pobres que habían sufrido por la negligencia del Estado y formando partidos políticos con el fin de obtener una mayoría parlamentaria que les permitiera controlar la redacción de las nuevas constituciones. En las primeras elecciones en cada uno de estos países emergieron como el partido político más fuerte.

Siguiendo con esto, hubo básicamente cuatro grupos compitiendo en la arena política. Además del partido de la Hermandad Musulmana –Ennahda, en Túnez, y el Partido de la Libertad y la Justicia, en Egipto– había tres otros actores políticos: las fuerzas laicistas más o menos a la izquierda, las fuerzas salafistas de extrema derecha que buscaban legislar una mucho más astringente versión de la sharia que la de los partidos de la Hermandad Musulmana y los todavía fuertes simpatizantes cuasi-subterráneos de los viejos regímenes.

Tanto los partidos de la Hermandad Musulmana como las fuerzas laicistas están, de hecho, bastante divididos al interior, especialmente en cuanto a las estrategias que buscan emprender. Los partidos de la Hermandad Musulmana se enfrentan con los mismos dilemas políticos que en años recientes han sido los de los partidos de centro-derecha en Europa. Los países tienen severos problemas económicos continuos, lo que da origen a partidos de extrema derecha o los fortalece, lo cual amenaza la capacidad de que el partido centro-derecha de corriente dominante gane las futuras elecciones. En estas situaciones ha habido quienes, por todas partes, pretenden recuperar votantes de la extrema derecha moviéndose en su dirección y endureciendo su línea con respecto a la izquierda o a las fuerzas laicistas. Y ha habido los llamados moderados que piensan que el partido debe moverse hacia el centro y recuperar votos ahí.

La izquierda o fuerzas laicistas contienen, a su vez, una amplia gama de grupos: grupos en verdad de izquierda (pero múltiples) y los demócratas de clase media que alientan lazos económicos más estrechos con las fuertes fuerzas de mercado de Europa y Estados Unidos. En cuestiones económicas, estos grupos de clase media están, de hecho, bastante cercanos a lo que proponen las fuerzas islamitas moderadas.

Entre tanto, las fuerzas que siguen siendo leales a los antiguos regímenes venales mantienen el control de una institución que es clave: la policía. Es la policía la que dispara en la manifestaciones de las fuerzas laicistas. Cuando estas fuerzas protestan por el asesinato de Chokri Belaid, líder laicista clave, el primer ministro de Túnez, Hamadi Jebali, islamita que se dice moderado, protesta diciendo que está apabullado por el asesinato. A esto, los grupos laicistas replican que los partidos islamitas, en especial los conocidos como de línea dura, son responsables, en cualquier caso indirectamente, de haber creado el clima dentro del cual pudo ocurrir un asesinato así.

Es más, Túnez y Egipto no son países aislados. Sus vecinos en el mundo árabe y más allá también están sumidos en disturbios. La intrusión geopolítica de las fuerzas exteriores es muy grande. Ambos países son relativamente pobres y necesitan de asistencia financiera exterior para lidiar con el creciente y duradero desempleo, que se hizo más severo por la pérdida de los ingresos procedentes del turismo –que para ambos países era una fuente central de entradas.

Así que, ¿a dónde va todo esto? Hay únicamente dos posibles direcciones. Una es el fin de la revolución, al menos por ahora. Los dos países pueden avizorar gobiernos muy incrustados por la derecha, con respaldo de los militares (y tal vez controlados por ellos), con constituciones socialmente conservadoras y políticas exteriores cautelosas. La otra dirección es el inicio de la revolución, en la cual el espíritu inicial de 1968 recupere fuerza, para que tanto Túnez como Egipto se vuelvan, una vez más, faros de transformación social, ellos mismos, para el mundo árabe, para todo el mundo.

Por el momento parecería que las fuerzas que empujan hacia el fin de la revolución tienen la mano. Pero en este caótico mundo es demasiado pronto para bajar la cortina para una fuerza revolucionaria renovada en ambos países.

sábado, 23 de fevereiro de 2013

Quem tem medo de Yoani Sánchez?

Diego Cruz
PSTU

É necessário um real debate sobre o que se passa em Cuba e o verdadeiro caráter do regime castrista

Desde o dia em que aterrissou no Brasil, a blogueira cubana Yoani Sánchez vem enfrentando protestos de militantes pró-regime castrista. Em Feira de Santana (BA), chegaram a impedir a exibição do documentário "Conexão Cuba-Honduras" que tem a blogueira como uma das entrevistadas. Além de defender o governo cubano, essas manifestações impulsionadas pela UJS/PCdoB e outros setores, atacam Yoani como "agente da CIA", supostamente bancada pelo imperialismo com o objetivo de desestabilizar Cuba.

Esses protestos mostram parte do respaldo que o regime cubano ainda encontra em vários setores da esquerda. Outros setores, no entanto, como o PSTU, não integram nem apoiam essas manifestações. E mais ainda, defendem a necessidade de se abrir uma real discussão sobre Cuba e o que representa o governo encabeçado pelos irmãos Castro. É esse o debate que os manifestantes que perseguem Yoani querem impedir que aconteça.

Cuba em debate

O que é Cuba hoje? Um bastião do socialismo que sobreviveu ao débâcle do chamado “socialismo real” na década de 1990, ou um país capitalista com uma ditadura que se perpetua graças à repressão e perseguição aos seus opositores? Por que essa discussão desperta tantas paixões em todo o mundo? A primeira resposta certamente é que, quando falamos de Cuba, estamos nos referindo a um país que foi palco de uma das mais importantes revoluções do século XX.

O regime castrista goza ainda da autoridade política e do prestígio conquistados com a revolução que, em 1959, depôs a ditadura de Fulgêncio Batista e pouco depois expropriou a burguesia. A primeira e única revolução socialista da América Latina transformou a pequena ilha do caribe do "quintal dos EUA" como era conhecido, em um país com índices sociais comparáveis aos dos países desenvolvidos. A reforma agrária e investimentos maciços nas áreas sociais extinguiram pragas do capitalismo como a miséria, o desemprego e o analfabetismo. Não foi por menos que Cuba se tornou em um exemplo para gerações de ativistas socialistas ao redor do mundo.

Cuba, porém, não é só um exemplo do que é possível avançar ao se expropriar a burguesia e o imperialismo. É uma prova também de que, tudo o que não avança, retrocede. No caso, o país, governado por uma burocracia estalinista desde o início, viu o capitalismo ser restaurado pelas mãos do próprio setor que dirigiu a revolução. Os três pilares de uma economia de transição ao socialismo hoje já não existem: o monopólio do comércio exterior, a propriedade estatal e o planejamento econômico pelo Estado.

A restauração do capitalismo imposta pela ditadura Castro principalmente a partir dos anos 1990, levou de volta à ilha velhos problemas sociais, como uma desigualdade cada vez maior, pobreza e antigas chagas do capitalismo que haviam desaparecido, como a prostituição que se prolifera nas áreas frequentadas pelos turistas estrangeiros. Em Havana, regiões ricas e sofisticadas dedicadas ao turismo e à burocracia castrista convivem ao lado de áreas pobres e literalmente caindo aos pedaços. Já os trabalhadores são obrigados a sobreviverem com um salário médio de 18 a 20 dólares por mês.

Em 2011, o governo anunciou a demissão de nada menos que um milhão e trezentos mil trabalhadores das estatais no país, como forma de se "reduzir" o peso do setor público. A dura verdade, que os defensores do regime castrista se negam a reconhecer, é que o capitalismo há muito é uma realidade em Cuba, assim como os demais males inerentes de uma sociedade capitalista. Confundem e transformam em uma só coisa a revolução cubana e a burocracia castrista.

O que restou no país, além do capitalismo, foi o controle de uma ditadura de partido único, que não permite qualquer liberdade de expressão e organização. Quando os militantes da UJS/PCdoB impedem Yoani Sánchez de falar ou qualquer debate sobre o tema, estão tentando bloquear aqui no Brasil esse mesmo debate que não pode ser feito em Cuba. Se não concordam que existe hoje uma ditadura, por que não argumentam e apresentam seu ponto de vista? Lamentavelmente, é essa a discussão que tanto temem esses ativistas. Mais do que qualquer suposto agente da CIA.

Yoani e as liberdades democráticas

Mas quem é essa figura chamada de “terrorista” pelos defensores do castrismo? Yoani Sanchez é filóloga e se tornou conhecida quando, em 2007, passou a publicar o blog "Geração Y", com fortes críticas ao regime cubano. Passou a denunciar perseguições e intimidações do governo e a ganhar notoriedade em grandes veículos de comunicação mundo afora. É colunista, por exemplo, do espanhol El Pais e, no Brasil, tem seus posts publicados pelo Estadão. Antes da reforma migratória, teve seu visto de saída negado 20 vezes pelas autoridades cubanas.

A esquerda castrista acusa Yoani de ser uma “agente do imperialismo”, guiada pela CIA e o próprio governo norte-americano. Para embasar tal tese, citam, por exemplo, os prêmios que a blogueira recebeu de veículos da imprensa internacional e documentos vazados pelo Wikileaks que relatariam reuniões da cubana com representantes do governo dos Estados Unidos. Em seu périplo pelo Brasil, a blogueira criticou a posição do governo brasileiro em relação aos Direitos Humanos em Cuba, condenou o embargo norte-americano à ilha e chegou a elogiar as últimas medidas do governo Castro: “as reformas econômicas que tem feito estão na direção correta”.


Suposições sobre suas reais motivações à parte, fato é que a blogueira faz uma crítica correta a partir de um fato concreto: a ausência de liberdade de expressão e organização em seu país. Ou os defensores do castrismo também dirão que vigora a democracia na ilha? Seria possível, por exemplo, organizar um partido que se coloca como oposição à burocracia castrista, como o PSTU, em Cuba? Ou como o PSOL? Ou qualquer partido ou organização sindical que tenha como objetivo organizar os trabalhadores e o povo de forma independente do governo? Sabemos muito bem que não.

O mais perverso dessa história é que a ausência de liberdades na ilha faz com que a única oposição à burocracia castrista que aparece como alternativa ao povo cubano seja composto pela direita e os gusanos (os exilados da revolução que se refugiaram na Flórida e que desejam reaver suas propriedades expropriadas). Ou Yoani que, apesar de corretamente reivindicar a democracia em seu país, tem como horizonte político um regime democrático burguês (por isso elogia as recentes medidas do governo).

A infeliz posição da esquerda castrista no Brasil, por sua vez, tem seu grau de responsabilidade, ao entregar de bandeja à direita a bandeira por liberdades democráticas em Cuba. É patético observar, por exemplo, o deputado Jair Bolsonaro, defensor da ditadura militar no Brasil, condenar a ditadura cubana.

O castrismo é responsável ainda por reforçar um estereótipo de socialismo associado a caricaturas totalitárias, como a China ou Coreia da Norte. O socialismo deveria não só aceitar como estimular debates e opiniões diversas. Deveria contrapor-se ao capitalismo e ao monopólio de seus grandes conglomerados de mídia com a mais ampla liberdade de expressão e crítica.

Já é hora de a esquerda identificada com o castrismo desfazer-se de seu arsenal de calúnias e acusações estalinistas e debater essas questões de forma franca, com ideias e argumentos.

sexta-feira, 22 de fevereiro de 2013

Sexo, dinheiro e poder podem ter influenciado na renúncia do Papa

O Globo


Segundo “La Repubblica”, Bento XVI teria decidido deixar o cargo no dia em que recebeu o dossiê do Vatileaks.

Oficialmente, o desgaste físico e espiritual pesou sobre os 85 anos de Bento XVI. E um dossiê de quase 300 páginas, dividido em dois volumes encadernados com couro vermelho, sepultou de vez o pontificado dele, sustentou nesta quinta-feira o jornal italiano “La Repubblica”. O documento foi compilado por três cardeais a pedido do próprio Papa, durante nove meses, após o escândalo do roubo de documentos secretos do Pontífice, conhecido como VatiLeaks. As páginas proporcionaram leitura detalhada de dezenas de capítulos sobre corrupção, promiscuidade, mapeamento de uma rede de prostituição homossexual dentro do Vaticano e desvio de dinheiro. E transformaram-se no argumento definitivo para uma renúncia considerada há tempos pelo Pontífice alemão.

Este documento será entregue ao próximo Papa, que deverá ser bastante forte, jovem e santo para poder enfrentar o trabalho que o espera - teria reagido Bento XVI, segundo o “La Repubblica”. As investigações internas acerca do VatiLeaks se estenderam entre abril e dezembro, e o Papa era informado semanalmente do andamento do inquérito. No dia 17 de dezembro, ele recebeu o dossiê completo, de conclusões “devastadoras”, segundo o jornal.

O espanhol Julián Herranz, o italiano Salvatore De Giorgi e o eslovaco Josef Tomko formaram o trio de investigadores eleito por Bento XVI. Todos são cardeais veteranos, velhos conhecedores da Cúria, com mais de 80 anos de idade. Principalmente Tomko: aos 88 anos, foi o diretor do serviço de contraespionagem do Vaticano no papado de João Paulo II.

Rede de lobby gay entre sacerdotes

Entre os malfeitos que mais assombraram o Papa está a rede de prostituição de jovens seminaristas descoberta em 2010. No alvo da investigação, Angelo Balducci, presidente do Conselho Nacional Italiano de Obras Públicas, cujo telefone foi grampeado por suspeita de corrupção.

De acordo com o “La Repubblica”, descobriu-se, então, que frequentemente ele conversava com o nigeriano Chinedu Thiomas Eheim, membro do coro da Reverenda Capela Musical da Sacrossanta Basílica de São Pedro. Ele seria o agenciador de encontros que aconteciam numa casa fora de Roma, numa sauna, em um centro estético e até no próprio Vaticano, além de uma residência universitária na capital italiana onde vivia Marco Simeon, um jovem de 33 anos alçado a diretor da TV Rai Vaticano.

Só digo que ele tem dois metros de altura, pesa 97 quilos, tem 33 anos e é completamente ativo - disse o nigeriano a Balducci, numa das ligações interceptadas. O jornal italiano menciona, ainda, a possível existência de um “lobby gay” dentro do Vaticano, “uma rede transversal unida pela orientação sexual”.

Ao revelar ao Papa o caso em 9 de outubro passado, teria sido a primeira vez que a palavra “homossexualidade” fora pronunciada livremente, em voz alta, no apartamento de Bento XVI. Dois dias depois, num discurso a jovens da Ação Católica sobre o Concílio Vaticano II, o Papa fez uma espécie de desabafo. Mencionou que havia a certeza “de que viria uma nova primavera para a Igreja”, mas que, com o tempo, aprende-se “que a fragilidade humana está presente também na Igreja”.

O latim aparece no dossiê para falar de impropriam influentiam, influências impróprias e externas. Um fonte próxima aos três cardeais-investigadores explicou que Bento XVI decidiu renunciar com esse material sobre a mesa. Tudo gira em torno do cumprimento do sexto e do sétimo mandamentos - garantiu a fonte, referindo-se a “Não cometerás atos impuros” e “Não furtarás”.

Às vésperas de um conclave atípico e repleto de dúvidas sobre o futuro do Papa demissionário, não faltam interpretações dos últimos discursos de Bento XVI, onde se destacaram menções enigmáticas sobre “divisões que deturpam a face da Igreja” e pedem renovação. Ontem, o porta-voz do Vaticano, Federico Lombardi, não quis alimentar as polêmicas: Não espere comentários, desmentidos ou confirmações do que é dito sobre este tema. A comissão fez seu trabalho e entregou seu relatório nas mãos do Santo Padre como deveria ter feito.

quinta-feira, 21 de fevereiro de 2013

Iglesia en colapso con la renuncia de Bento XVI

Bernardo Barranco
La Jornada

A una semana del anuncio inesperado de la renuncia del Papa empiezan a circular explicaciones más razonadas de una iniciativa inédita en la historia moderna de la Iglesia católica. El propio Papa se ha encargado de esclarecer el sentido de su renuncia. El Miércoles de Ceniza denuncia las divisiones dentro de la curia, la hipocresía y los intereses materiales e individuales de los actores religiosos, es decir, el mismo Benedicto XVI nos sugiere que su decisión es una renuncia de Estado, por el bien de la Iglesia. Aun bajo los efectos de la sorpresa, la Iglesia está bajo el estado de shock. Frente a la pérdida de compostura de muchos personajes de la Iglesia, colaboradores y fieles, Ratzinger es casi el único que guarda compostura, conserva toda su lucidez, serenidad y sapiencia.

El Papa parece ser el fatigado capitán de un navío que desde hace años naufraga, debilitándose cada vez más frente a las tormentas amenazantes que lo azotan. Joseph Ratzinger tal vez será más conocido como el primer Papa en la historia moderna que ha renunciado voluntariamente a su cargo. Se trata, sin duda, de una renuncia casi política. Las justificaciones sobre la edad, las enfermedades y el cansancio del Papa son parciales; se quiere acentuar, alegóricamente, la dificultad de ser anciano en esta época de grandes cambios tecnológicos y de mediatización mundial.

Joseph Ratzinger hereda una Iglesia gloriosa fabricada por Juan Pablo II: de masas, triunfalista, mediática, pero es sólo una ilusión que pronto se cae en pedazos. La tremenda crisis planetaria de la pederastia sacude violentamente sus viejos cimientos; la crisis mediática descobija y expone ante la opinión pública, sobre todo a la vieja guardia wojtyliana, la complicidad y encubrimiento a los pederastas clericales como modus operandi. Marcial Maciel y los legionarios quedan nuevamente en el ojo del huracán por la desvergonzada e inmoral corrupción con la que iban comprando lealtades y disimulos eclesiásticos, desde el secretario particular de Wojtyla Stanislaw Dziwisz y su secretario de Estado Angelo Sodano, entre otros potentes actores eclesiásticos.

La respuesta relativamente más autocrítica de Benedicto XVI irrita tanto a los monseñores de la curia como los nuevos nombramientos que indicaban un desplazamiento burocrático de la vieja guardia. Aquí se produce la fractura en medio de los huracanes que minaban la unidad de la Iglesia. Justo en su 15 viaje apostólico, en mayo de 2010, en Portugal, a propósito de los embates sobre la pederastia, el Papa sentenció: "No sólo de fuera vienen los ataques al Papa y a la Iglesia, sino que los sufrimientos de la Iglesia vienen justo del interior de la Iglesia, del pecado que existe en la Iglesia."

El propio Ratzinger en sus primeros cinco años contribuyó con ciertos desatinos provocando altercados en diferentes frentes. Ha propiciado con sus posicionamientos álgidas polémicas colaterales. Como el discurso de Ratisbona que desencadena la ira del mundo musulmán; abrió sin éxito las puertas a ultraconservadores lefebvristas, por tanto, la ambivalencia con que el Papa trató al principio a la comunidad judía; la contrarreforma de la liturgia y el regreso de la misa en latín, y, por supuesto, la injusta apreciación del pontífice sobre la evangelización del mundo indígena que expresó en Brasil en 2007. En contraparte, hay que agradecer sus sólidas encíclicas, especialmente la Deus caritas est (2005), en la que aborda precisamente el tema del amor y del erotismo.

Sin embargo el mayor fracaso de Ratzinger fue el pretender evangelizar la secular Europa y demostrar que la fe religiosa y la razón eran capaces de coexistir en el mundo moderno. En suma, la tragedia que ha sacudido a la Iglesia no sólo vino de reacciones externas, sino errores internos y principalmente escándalos internos, como lavado de dinero, opacidad financiera, y sobre todo el antagonismo de los actores que se refleja en esa filtración de documentos del fenómeno llamado Vatileaks que tan sólo son la punta del iceberg de la corrupción de la curia romana.

La renuncia refleja, por un lado, su frágil grandeza y la última lectio del herr professor. Una decisión contundente pone fin a un reinado marcado por escándalos y conspiraciones en la curia pero no los resuelve. Su salida permite que se reconstruyan los tejidos eclesiales y que se concerte un proyecto común entre los diferentes clanes de la Iglesia; así como elegir un nuevo pontífice con mayor vitalidad, energía y liderazgo que conduzca a buen puerto la nave averiada de la Iglesia católica. Su movimiento podría culminar con maestría, con un nuevo Papa cercano a su sensibilidad o uno de sus discípulos consentidos. Tiene una correlación cardenalicia propicia.

En Roma quizá comenzó una evolución inversa, como si, tras la decepción del progresismo católico del Concilio Vaticano II, ahora se vive la decepción del conservadurismo clerical. El Papa es, de hecho, como se suele decir, el último monarca absoluto en abdicar a su trono. Como diría el teólogo jesuita González Faus, el problema no es el Papa, el problema es el papado. La crisis de corto plazo es la dramática pérdida de autoridad moral y espiritual de la Iglesia; la crisis honda es el modelo de papado monárquico-absolutista que ha predominado desde la Edad Media y reafirmado en la crisis de Reforma. Es la arrogancia de autodenominarse salvaguarda de los valores y ejercer de manera autoritaria el monopolio del poder y la verdad.

Probablemente no habrá que derrumbar el papado pero es necesario renovarlo. Diferentes análisis apuntan a una agenda clave de retos para la Iglesia católica: a) la necesaria reforma de la curia; b) recuperar la credibilidad social herida por la pederastia y el Vatileaks; c) una Iglesia más pastoral y ecuménica; d) colegialidad, mayor apertura a la toma de decisiones; f) ordenación de las mujeres. Recuperar la tradición sinodal, la Iglesia no puede seguir manejándose como una monarquía absoluta; el propio Benedicto XVI con su renuncia seculariza el rol del propio papado, quizá éste sea su mayor aporte, hasta ahora gestionado como un ejercicio divino. En cierto sentido, Ratzinger ha cedido ante el oráculo de la modernidad poscristiana.

terça-feira, 19 de fevereiro de 2013

Que Papa esperar que não seja um Bento XVII?

Leonardo Boff

Dei generosamente uma entrevista à Folha de São Paulo que quase não aproveitou nada do que disse e escrevi. Então, publico a entrevista inteira a seguir para reflexão e discussão entre os interessados pelas coisas da Igreja Católica. As perguntas foram reordenadas.

1. Como o Sr. recebeu a renúncia de Bento XVI?

Eu, desde o principio, sentia muita pena dele, pois pelo que o conhecia, especialmente em sua timidez, imaginava o esforço que devia fazer para saudar o povo, abraçar pessoas, beijar crianças. Eu tinha certeza de que um dia ele aproveitaria alguma ocasião sensata, como os limites físicos de sua saúde e o menor vigor mental, para renunciar. Embora mostrou-se um Papa autoritário, não era apegado ao cargo de Papa. Eu fiquei aliviado, porque a Igreja está sem liderança espiritual que suscite esperança e ânimo. Precisamos de um outro perfil de Papa mais pastor que professor, não um homem da instituição-Igreja, mas um representante de Jesus que disse: “se alguém vem a mim eu não mandarei embora” (Evangelho de João 6,37), podia ser um homoafetivo, uma prostituta, um transexual.

2. Como é a personalidade de Bento XVI já que o Sr. privou de certa amizade com ele?

Conheci Bento XVI nos meus anos de estudo na Alemanha entre 1965-1970. Ouvi muitas conferências dele, mas não fui aluno dele. Ele leu minha tese doutoral: "O lugar da Igreja no mudo secularizado” e gostou muito a ponto de achar uma editora para publicá-la, um calhamaço de mais de 500 páginas. Depois trabalhamos juntos na revista internacional Concilium, cujos diretores se reuniam todos os anos na semana de Pentecostes em algum lugar na Europa. Eu a editava em português. Isso entre 1975-1980. Enquanto os outros faziam sesta, eu e ele passeávamos e conversávamos temas de teologia, sobre a fé na América Latina, especialmente sobre São Boaventura e Santo Agostinho, do quais é especialista e eu até hoje os frequento a miúde.

Depois, em 1984, nos encontramos num momento conflitivo: ele como meu julgador no processo do ex-Santo Ofício, movido contra meu livro “Igreja: carisma e poder”. Ai tive que sentar na cadeirinha onde Galileo Galilei e Giordano Bruno, entre outros, sentaram. Submeteu-me a um tempo de “silêncio obsequioso”; tive que deixar a cátedra e fui proibido de publicar qualquer coisa. Depois disso nunca mais nos encontramos. Como pessoa é finíssimo, tímido e extremamente inteligente.

3. Ele como Cardeal foi o seu Inquisidor depois de ter sido seu amigo: como viu esta situação?

Quando foi nomeado Presidente da Congregação para a Doutrina da Fé (ex-Inquisição) fiquei sumamente feliz. Pensava com meus botões: finalmente teremos um teólogo à frente de uma instituição com a pior fama que se possa imaginar. Quinze dias após me respondeu, agradecendo e disse: vejo que há várias pendências suas aqui na Congregação e temos que resolvê-las logo. É que praticamente a cada livro que publicava vinham de Roma perguntas de esclarecimento que eu demorava em responder. Nada vem de Roma sem antes de ter sido enviado a Roma.

Havia aqui bispos conservadores e perseguidores de teólogos da libertação que enviavam as queixas de sua ignorância teológica a Roma a pretexto de que minha teologia poderia fazer mal aos fiéis. Ai eu me dei conta: ele já foi contaminado pelo bacilo romano que faz com que todos os que ai trabalham no Vaticano rapidamente encontrem mil razões para serem moderados e até conservadores. Então, sim, fiquei mais que surpreso, verdadeiramente decepcionado.

4. Como o Sr. recebeu a punição do “silêncio obsequioso”?

Após o interrogatório e a leitura de minha defesa escrita, que está como adendo da nova edição de “Igreja: carisma e poder”, são 13 cardeais que opinam e decidem. Ratzinger é um apenas entre eles. Depois submetem a decisão ao Papa. Creio que ele foi voto vencido, porque conhecia outros livros meus de teologia, traduzidos para alemão, e me havia dito que tinha gostado deles, até, uma vez, diante do Papa numa audiência em Roma fez uma referência elogiosa. Eu recebi o “silêncio obsequioso” como um cristão ligado à Igreja o faria: calmamente o acolhi. Lembro que disse: “é melhor caminhar com a Igreja que sozinho com minha teologia”. Para mim foi relativamente fácil aceitar a imposição, porque a Presidência da CNBB me havia sempre apoiado e dois Cardeais, Dom Aloysio Lorscheider e Dom Paulo Evaristo Arns, me acompanharam a Roma e depois participaram, numa segunda parte, do diálogo com o Cardeal Ratzinger e comigo. Ai éramos três contra um. Colocamos algumas vezes o Cardeal Ratzinger em certo constrangimento, pois os cardeais brasileiros lhe asseguravam que as críticas contra a teologia da libertação que ele fizera num documento saído recentemente eram eco dos detratores e não uma análise objetiva. E pediram um novo documento positivo; ele acolheu a ideia e realmente o fez dois anos após. E até pediram a mim e ao meu irmão teólogo Clodovis, que estava em Roma, que escrevêssemos um esquema e o entregássemos na Sagrada Congregação. E num dia e numa noite o fizemos e o entregamos.

5. O Sr deixou a Igreja em 1992. Guardou alguma mágoa de todo o affaire no Vaticano?

Eu nunca deixei a Igreja. Deixei uma função dentro dela, que é de padre. Continuei como teólogo e professor de teologia em várias cátedras aqui e fora do país. Quem entende a lógica de um sistema autoritário e fechado, que pouco se abre ao mundo, não cultiva o diálogo e a troca (os sistemas vivos vivem na medida em que se abrem e trocam), sabe que se alguém, como eu, não se alinhar totalmente a tal sistema, será vigiado, controlado e eventualmente punido. É semelhante aos regime de segurança nacional que temos conhecido na América Latina sob os regimes militares no Brasil, na Argentina, no Chile e no Uruguai. Dentro desta lógica, o então Presidente da Congregação da Doutrina da Fé (ex-Santo Oficio, ex-Inquisição), o Cardeal J. Ratzinger, condenou, silenciou, depôs de cátedra ou transferiu mais de cem teólogos. Do Brasil fomos dois: a teóloga Ivone Gebara e eu. Em razão de entender a referida lógica, e lamentá-la, sei que eles estão condenados a fazer o que fazem na maior das boas vontades. Mas como dizia Blaise Pascal: “Nunca se faz tão perfeitamente o mal como quando se faz de boa vontade”. Só que esta boa vontade não é boa, pois cria vítimas. Não guardo nenhuma mágoa ou ressentimento, pois exerci compaixão e misericórdia por aqueles que se movem dentro daquela lógica que, a meu ver, está a quilômetros luz da prática de Jesus. Aliás é coisa do século passado, já passado. E evito voltar a isso.

6. Como o Sr. avalia o pontificado de Bento XVI? Soube gerenciar as crises internas e externas da Igreja?

Bento XVI foi um eminente teólogo, mas um Papa frustrado. Não tinha o carisma de direção e de animação da comunidade, como tinha João Paulo II. Infelizmente ele será estigmatizado, de forma reducionista, como o Papa onde grassaram os pedófilos, onde os homoafetivos não tiveram reconhecimento e as mulheres foram humilhadas como nos EUA, negando o direito de cidadania a uma teologia feita a partir do gênero. E também entrará na história como o Papa que censurou pesadamente a Teologia da Libertação, interpretada à luz de seus detratores, e não à luz das práticas pastorais e libertadoras de bispos, padres, teólogos, religiosos/as e leigos que fizeram uma séria opção pelos pobres contra a pobreza e a favor da vida e da liberdade. Por esta causa justa e nobre foram incompreendidos por seus irmãos de fé, e muitos deles presos, torturados e mortos pelos órgãos de segurança do Estado militar. Entre eles estavam bispos como Dom Angelelli, da Argentina, e Dom Oscar Romero, de El Salvador. Dom Helder foi o mártir que não mataram. Mas a Igreja é maior que seus papas e ela continuará, entre sombras e luzes, a prestar um serviço à humanidade, no sentido de manter viva a memória de Jesus, de oferecer uma fonte possível de sentido de vida que vai para além desta vida. Hoje sabemos pelo Vatileaks que dentro da Cúria romana se trava uma feroz disputa de poder, especialmente entre o atual Secretário de Estado Bertone e o ex-secretário Sodano, já emérito. Ambos têm seus aliados. Bertone, aproveitando as limitações do Papa, construiu praticamente um governo paralelo. Os escândalos de vazamento de documentos secretos da mesa do Papa e do Banco do Vaticano, usado pelos milionários italianos, alguns da mafia, para lavar dinheiro e mandá-lo para fora, abalaram muito o Papa. Ele foi se isolando cada vez mais. Sua renúncia se deve aos limites da idade e das enfermidades, mas foram agravadas por estas crises internas que o enfraqueceram e que ele não soube ou não pode atalhar a tempo.

7. O Papa João XXIII disse que a Igreja não pode virar um museu, mas uma casa com janelas e portas abertas. O Sr. acha que Bento XVI não tentou transformar a Igreja novamente em algo como um museu?

Bento XVI é um nostálgico da síntese medieval. Ele reintroduziu o latim na missa, escolheu vestimentas de papas renascentistas e de outros tempos passados, manteve os hábitos e os cerimoniais palacianos; para quem iria comungar, oferecia primeiro o anel papal para ser beijado e depois dava a hóstia, coisa que nunca mais se fazia. Sua visão era restauracionista e saudosista de uma síntese entre cultura e fé, que existe muito visível em sua terra natal, a Baviera, coisa que ele explicitamente comentava. Quando na Universidade, onde ele estudou e eu também, em Munique, viu um cartaz me anunciando como professor visitante para dar aulas sobre as novas fronteiras da teologia da libertação, pediu ao reitor que protelasse esse dia, o convite já acertado. Seus ídolos teológicos são Santo Agostinho e São Boaventura, que mantiveram sempre uma desconfiança de tudo o que vinha do mundo, contaminado pelo pecado e necessitado de ser resgatado pela Igreja. É uma das razões que explicam sua oposição à modernidade, que a vê sob a ótica do secularismo e do relativismo e fora do campo de influência do cristianismo que ajudou a formar a Europa.

8. A igreja vai mudar, em sua opinião, a doutrina sobre o uso de preservativos e em geral a moral sexual?

A Igreja deverá manter as suas convicções, algumas que estima irrenunciáveis como a questão do aborto e da não manipulação da vida. Mas deveria renunciar ao status de exclusividade, como se fora a única portadora da verdade. Ela deve se entender dentro do espaço democrático, no qual sua voz se faz ouvir junto com outras vozes. E as respeita e até se dispõe a aprender delas. E quando derrotada em seus pontos de vista, deveria oferecer sua experiência e tradição para melhorar onde puder melhorar e tornar mais leve o peso da existência. No fundo, ela precisa ser mais humana, humilde e ter mais fé, no sentido de não ter medo. O que se opõe à fé não é o ateísmo, mas o medo. O medo paralisa e isola as pessoas das outras pessoas. A Igreja precisa caminhar junto com a humanidade, porque a humanidade é o verdadeiro Povo de Deus. Ela o mostra mais conscientemente, mas não se apropria com exclusividade desta realidade.

9. O que um futuro Papa deveria fazer para evitar a emigração de tantos fiéis para outras igrejas, e especialmente pentecostais?

Bento XVI freou a renovação da Igreja incentivada pelo Concílio Vaticano II. Ele não aceita que na Igreja haja rupturas. Assim que preferiu uma visão linear, reforçando a tradição. Ocorre que a tradição a partir dos séculos XVIII e XIX se opôs a todas as conquistas modernas, da democracia, da liberdade religiosa e outros direitos. Ele tentou reduzir a Igreja a uma fortaleza contra estas modernidades. E via no Vaticano II o cavalo de Troia por onde elas poderiam entrar. Não negou o Vaticano II, mas o interpretou à luz do Vaticano I, que é todo centrado na figura do Papa com poder monárquico, absolutista e infalível. Assim se produziu uma grande centralização de tudo em Roma sob a direção do Papa que, coitado, tem que dirigir uma população católica do tamanho da China. Tal opção trouxe grande conflito na Igreja até entre inteiros episcopados, como o alemão e francês, e contaminou a atmosfera interna da Igreja com suspeitas, criação de grupos, emigração de muitos católicos da comunidade e acusações de relativismo e magistério paralelo. Em outras palavras, na Igreja não se vivia mais a fraternidade franca e aberta, um lar espiritual comum a todos. O perfil do próximo Papa, no meu entender, não deveria ser o de um homem do poder e da instituição. Onde há poder, inexiste amor e desaparece a misericórdia. Deveria ser um pastor, próximo dos fiéis e de todos os seres humanos, pouco importa a sua situação moral, étnica e política. Deveria tomar como lema a frase de Jesus que já citei anteriormente: “Se alguém vem a mim, eu não o mandarei embora”, pois acolhia a todos, desde uma prostituta como Madalena até um teólogo como Nicodemos.

Não deveria ser um homem do Ocidente que já é visto como um acidente na história. Mas um homem do vasto mundo globalizado, sentindo a paixão dos sofredores e o grito da Terra devastada pela voracidade consumista. Não deveria ser um homem de certezas, mas alguém que estimulasse a todos a buscarem os melhores caminhos. Logicamente se orientaria pelo Evangelho, mas sem espírito proselitista, com a consciência de que o Espírito chega sempre antes do missionário e o Verbo ilumina a todos que vêm a este mundo, como diz o evangelista São João. Deveria ser um homem profundamente espiritual e aberto a todos os caminhos religiosos, para juntos manterem viva a chama sagrada que existe em cada pessoa: a misteriosa presença de Deus. E, por fim, um homem de profunda bondade, no estilo do Papa João XXIII, com ternura para com os humildes e com firmeza profética para denunciar quem promove a exploração e faz da violência e da guerra instrumentos de dominação dos outros e do mundo. Que nas negociações que os cardeais fazem no conclave e nas tensões das tendências, prevaleça um nome com semelhante perfil. Como age o Espírito Santo ai é mistério. Ele não tem outra voz e outra cabeça do que aquela dos cardeais. Que o Espírito não lhes falte.