domingo, 14 de setembro de 2014

La marcha por el clima no se detiene

Amy Goodman y Denis Moynihan
Democracy Now!

“Existen leyes injustas”, escribió Henry David Thoreau en su ensayo de 1849 titulado “Del deber de la desobediencia civil”. Thoreau, un pacifista y naturalista, se preguntaba en su obra: “¿Nos contentaremos con obedecerlas, trataremos de enmendarlas y las obedecemos hasta que lo hayamos conseguido o las transgrediremos desde un comienzo?”. Su respuesta fue simple: “Transgredan la ley”.

Eso es precisamente lo que hicieron Ken Ward Jr. y Jay O’Hara 164 años más tarde, el 15 de mayo de 2013. Navegaron en un pequeño barco pesquero llamado “Henry David T.” hasta un lugar de la costa de Massachusetts, cerca de la planta Brayton Point, una enorme central eléctrica de carbón construida en 1963 que es la mayor fuente de emisiones de carbono de la región. Anclaron allí y bloquearon el acceso al muelle, impidiendo que un buque descargara 40.000 toneladas de carbón. Colgaron carteles en el bote con la leyenda “El carbón es absurdo” y “350”, en referencia al grupo internacional de acción por el clima 350.org. Su nombre alude al nivel de concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, 350 partes por millón (ppm), que los científicos consideran es el máximo aceptable para evitar que el cambio climático provocado por el hombre se convierta en catastrófico. Ward y O’Hara lograron impedir la descarga de carbón. Desde el bote llamaron a la policía local y más tarde fueron arrestados por la Guardia Costera de Estados Unidos.

O’Hara, un velero cuáquero de Cabo Cod, explicó: “Nos acusaron de cuatro delitos: de alterar el orden, de conspirar para alterar el orden, de manejo negligente de un buque a motor y de no haber impedido la colisión de un bote”. Por todo ello afrontaban una posible pena de varios años de prisión. Invocaron la “defensa por necesidad” al reconocer que incumplieron la ley, argumentando que lo hicieron para evitar un mal peor, es decir, la quema de carbón que aumenta el calentamiento global. El lunes 8 de septiembre, finalmente comparecieron ante el tribunal. El Fiscal de Distrito del Condado de Bristol, Sam Sutter, les ofreció un acuerdo: retirar los cargos penales en su contra a cambio de que se declararan culpables de un delito civil y fueran condenados al pago de una multa. Pero el fiscal Sutter fue incluso más lejos, bastante más lejos: cruzó la plaza que está frente al tribunal y pronunció un breve discurso que sorprendió a los dos acusados y a las alrededor de cien personas que estaban allí apoyándolos:

“La decisión que adoptamos Robert Kidd, el vicefiscal de Distrito a cargo del caso, y yo, fue una decisión que sin duda tuvo en cuenta el costo para los contribuyentes de Somerset, pero fue adoptada pensando en sus hijos, en los niños del Condado de Bristol y en los demás niños. El cambio climático es una de las peores crisis que nuestro planeta ha enfrentado en toda su historia. En mi humilde opinión, los líderes políticos no han hecho lo suficiente al respecto. Me llena de esperanza que hayamos logrado forjar un acuerdo que complace a ambas partes y que parece satisfacer a la policía y a las personas que están aquí para apoyar a los acusados. Además, me complace enormemente que hayamos alcanzado un acuerdo que simboliza el compromiso de la Oficina del Fiscal de Distrito del Condado de Bristol de asumir un papel de liderazgo con respecto a este tema”.

La increíble muestra de liderazgo político del fiscal de distrito Sam Sutter sin duda llega en un buen momento. Esta semana, la Organización Meteorológica Mundial ( OMM ) publicó su último boletín sobre los gases de efecto invernadero, en el que da a conocer estadísticas preocupantes acerca de la aceleración del cambio climático. “La cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanzó un nuevo récord en 2013”, informó la Organización Meteorológica Mundial. La concentración actual de dióxido de carbono es de 396 partes por millón. La OMM también advirtió que “El índice actual de acidificación de los océanos parece no tener precedentes, al menos en los últimos 300 millones de años”. El otro acusado de la acción frente a la planta Brayton Point, Ken Ward, ex director ejecutivo de Greenpeace Estados Unidos, señaló la urgencia con la que considera el cambio climático: “Este verano aprendimos que la capa de hielo de la Antártida occidental se está derrumbando de forma inevitable, lo que significa tres metros por encima del nivel del mar. Eso, para mí es realmente todo lo que necesitaba saber. Es decir, es un acontecimiento simbólico. De ahora en más, todo empeorará. Deberíamos estar adoptando medidas de emergencia en todas partes y la primera medida de emergencia es dejar de utilizar carbón”.

Henry David Thoreau es sobre todo conocido por su libro “Walden”, en el que describe el año que vivió en una cabaña que construyó en Walden Pond, cerca de Concord, Massachusetts. Thoreau se opuso a la invasión de Estados Unidos en México en 1847 y era un firme opositor de la esclavitud. Para protestar contra estas políticas violentas, decidió que no pagaría los impuestos. Cuando lo enviaron a prisión por ello, recibió una visita de su amigo, el poeta Ralph Waldo Emerson. Según cuenta la historia, Emerson le preguntó: “Henry, ¿qué estás haciendo aquí dentro?”, a lo que Thoreau respondió: “Waldo, ¿qué estás haciendo tú allí afuera?”. El ensayo de Thoreau sobre la desobediencia civil fue una de las primeras expresiones modernas de la táctica no violenta de la no cooperación. Sus palabras y sus acciones inspiraron a millones de personas, entre ellas a Gandhi y a Martin Luther King Jr.

El domingo 21 de septiembre se realizará en la ciudad de Nueva York la Marcha de los Pueblos por el Clima. Los organizadores prevén que será la mayor marcha por el clima en la historia. Su eslogan es: “Para cambiarlo todo, necesitamos de todos”. Sam Sutter dijo que participará, al igual que los dos activistas a los que condenó. Les pregunté al fiscal de distrito y a los acusados si marcharán juntos. Sonrieron. El fiscal Sutter respondió: “¿Por qué no? Me pueden llamar. Les daré mi número de celular”. Jay O’Hara coincidió: “Es una buena idea”.

sexta-feira, 12 de setembro de 2014

William Morris: Lo bueno, lo útil y lo bello

Paulo de Santis
Araucaria

Como suele ocurrir con muchos de los pioneros ilustres de la historia, William Morris transmite la extraña sensación de haber nacido en un tiempo equivocado, en una época poco propicia para sus intereses. Sin embargo, en el caso de este escritor, pensador, poeta, diseñador y pintor británico parece más indicado verlo como un digno hijo de su tiempo, díscolo, sí, pero hijo al fin. Morris fue un testigo de la Inglaterra victoriana, la segunda revolución industrial y el surgimiento de las grandes urbes modernas. En ese contexto de cambios feroces y avasallantes él proponía transitar otro sendero, un camino cimentado en el pasado. A los males del capitalismo desaforado anteponía las artes, oficios y espíritu del Medioevo. Proponía recuperar el valor del trabajo reemplazando al operario por el artesano, a la producción en serie por una versión actualizada del taller medieval. Buscaba una revolución que era tanto social como estética, porque en el corpus morrisiano, la belleza es revulsiva.

Como nos recuerda el ya clásico Nikolaus Pevsner, fue uno de lo primeros en cuestionar la idea de alta cultura: proponía quitarle el monopolio del arte a los sectores dominantes y forjar un mundo donde todos pudiesen gozar del disfrute estético. Influenciado por Fourier y otros socialistas utópicos, Morris buscó con empeño diseñar una sociedad perfecta, un mundo donde hasta el más insignificante de los detalles representara la comunión de tres conceptos que, para él, constituyen una trinidad sagrada: lo bueno, lo útil y lo bello. Tres palabras que dichas de corrido se convierten en un mantra, en una frase hipnótica. Aunque sin duda es el título perfecto para una obra de Morris, él nunca lo usó. Sin embargo, luego de incontables años, al otro lado del mundo, en Argentina, para ser más precisos, a dos editores se les ocurrió bautizar “Lo bueno, lo útil y lo bello” al libro que reúne textos de Morris, algunos nunca traducidos al castellano. En virtud de la naturaleza del volumen del que hablamos, no es posible pensar un título más adecuado, más efectivo a la hora de hacer justicia con el legado de un hombre que de tan inclasificable quedó relegado a la periferia de la historia de las ideas.

“Lo bueno, lo útil y lo bello” está dividido en tres segmentos temáticos: Nosotros, Ellos y Él. La primera parte consiste en un único texto bautizado “Prólogo: Morris o el hombre útil”, que es responsabilidad de los editores: Tomás García Lavín y Andrea Ferrari. Los autores realizan una breve biografía personal e intelectual de Morris, y brindan una nutrida serie de referencias históricas que ayudan a contextualizar su obra y dimensionar la influencia de su trabajo. A su vez, se permiten esbozar diversas líneas de análisis, que, aunque no desarrollan de forma exhaustiva (son temas cuyo tratamiento, por cuestiones de extensión, excede por mucho los límites de un prólogo), ayudarán al lector a sacar un mejor provecho de las obras de Morris en general.

La segunda sección, Ellos, comienza con una cálida semblanza de Morris escrita por el crítico británico George Hollbrook Jackson, un artículo que complementa las ideas expuestas en la primera parte y ayuda a construir una imagen más acabada del pensamiento morrisiano. Pero el plato fuerte de este segmento es “William Morris y su escuela”, un punzante y crítico perfil del fundador del movimiento Arts & Crafts escrito por G. K. Chesterton. El autor de El candor del padre Brown y El hombre que fue jueves se dedica a demoler a fuerza de sarcasmo e ironía los postulados de Morris. Pero, a pesar del aluvión de golpes, no hay rastros de verdadera saña en el ataque, sino que se intuye cierto cariño sincero por su compatriota. Polemista eficaz, Chesterton no puede evitar castigar a Morris y remarcar las incongruencias de su pensamiento y cierta tendencia al sentimentalismo, sin embargo, con la misma energía rescata sus virtudes y lo digno de su causa. Al final de su ensayo, luego de exponer su vendaval de críticas, Chesterton señala que alguna vez Morris será recordado como un “poeta de la niñez de las Naciones, artesano de las nuevas rectitudes del arte, profeta de una vida más sabia”.

El tercer apartado, Él, está enteramente dedicado a los textos de Morris. Es una selección heterogénea, que comienza con el prólogo que escribió al ensayo La naturaleza del gótico, de John Ruskin, su maestro y figura inspiradora de los prerrafaelistas. Luego es el turno de uno de los pasajes más ricos de libro, “Los propósitos del arte”, un texto en el que Morris expone los conceptos que estructuran su pensamiento. Quizás, uno de los puntos más reveladores de este escrito sea que la forma en que Morris articula ética, estética y producción de bienes, lo convierte prácticamente en un precursor de lo que hoy en día llamamos producción y consumo responsable. “Discurso sobre una muestra de la Escuela Prerrafaelista Inglesa”, el tercer artículo, es una suerte de racconto de la historia del movimiento artístico que el autor encabezó junto a John Everett Millais, Dante Gabriele Rossetti, William Hollman Hunt, una “hermandad” –ellos mismos utilizaban este término- que se propuso recuperar el espíritu artístico anterior al Renacimiento y la profesionalización de los artistas. El texto que le sigue, “Porqué celebramos la Comuna de París”, pone en evidencia al Morris más político, al militante socialista que reflexiona sobre la revuelta ocurrida en 1871 y los sacrificios que supone la causa revolucionaria. El mismo espíritu de lucha, pero con un tono más relajado, está presente en el último artículo, “Sobre tontos y patos”, una verdadera rareza, donde Morris hace una analogía entre la situación de los trabajadores y la explotación a la que es sometido el pato de flojel en Islandia, al que año a año los hombres despojan de sus plumas y se ve obligado a sobrevivir en el helado clima de las tierras del norte.

El libro cierra con una selección de citas del autor: frases extraídas de discursos, libros y artículos, que versan sobre los temas más diversos, y, por lo tanto, permiten ilustrar, más no sea superficialmente, las muchas facetas de Morris.

Por último, vale destacar que Lo bueno, lo útil y lo bello es además un libro de exquisita factura ya que fue realizado de forma totalmente artesanal, seguramente con el deseo de emular aquella editorial que, según Holbrook Jackson, fuese el último gran entusiasmo de Morris hacia el ocaso de su vida: la Kelmscott Press. Del mismo modo, la edición de Mochuelo Libros –que está confeccionada a mano, forrada en tela de encuadernación, y cuya tirada es limitada- busca reflejar aquellos ideales morriseanos regidos por la idea de Belleza como un elemento transformador; demostrando que tanto la forma como el contenido, sobre todo en tiempos de extrema industrialización, hacen a la obra de arte.

quinta-feira, 11 de setembro de 2014

Con Allende en la Memoria...


Seguramente ésta es la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación.
Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron... soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino que se ha autodesignado, más el señor Mendoza, general rastrero, que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al gobierno, también se ha nominado Director General de Carabineros.
Ante estos hechos, sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente.
Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen... ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo.
En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños.
Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días estuvieron trabajando contra la sedición auspiciada por los Colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista da a unos pocos.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos... porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando la línea férrea, destruyendo los oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder: estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Éstas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

segunda-feira, 1 de setembro de 2014

El letal juego del gato y el ratón

Robert Fisk
The Independent

De Alepo a Gaza se están cavando túneles. En Alepo, el ejército sirio encontró los túneles de sus enemigos islamitas. En Homs, incluso, se encontraron túneles en sentidos opuestos, que se agregaban a los construidos originalmente.

En Gaza, los israelíes han hecho estallar los trabajos subterráneos de los palestinos, pero una visita al gran jeque Najjar, en la zona industrial al noreste de Alepo, donde el Estado Islámico de Al Nusra combate al gobierno de Assad desde hace más de un año, constata que la guerra subterránea está en la sangre de las fuerzas islamitas. Decenas de kilómetros de túneles que se cruzan en diversos puntos son ahora una fortaleza al sur de la frontera turca. En algunos casos, estas vías subterráneas son lo suficientemente anchas como para que circulen por ahí vehículos.

En la vieja ciudad de Homs, que ha soportado meses sitiada por el ejército sirio, grupos musulmanes sunitas utilizaron taladros de minería para penetrar la roca del subsuelo, lo que arruinó varias manzanas de edificios de departamentos. Los túneles de Gaza han sido construidos y reconstruidos una y otra vez bajo el sitio de Israel. Por dentro tienen rieles y paredes de concreto reforzado; están diseñados para transportar alimentos y armas desde el enclave palestino o lanzar ataques contra Israel.

Esto no es nada nuevo, claro. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, los llama “túneles del terror”. Estas edificaciones siempre han sido intimidantes. Los romanos quedaron estupefactos al ver los túneles construidos por los judíos durante las grandes revueltas de Judea y Samaria. Durante la Primera Guerra Mundial, británicos y alemanes edificaron túneles que iban y venían bajo sus campos de batalla.

Es como si las enormes minas que fueron destruidas por los ingleses en la batalla de Messines, Bélgica, en 1917, se hubieran repetido en miniatura en Alepo durante el año pasado, cuando el frente Al Nusra y otros grupos islamitas cavaron debajo de las posiciones de ataque del gobierno sirio e hicieron volar por los aires las oficinas militares de la ciudad. Según los funcionarios sirios, se trató de una mina que colapsó y estaba ahí, debajo de la mezquita de Omayad, desde el siglo XIII. Según ellos, fue la vibración de un temblor lo que hizo que se viniera abajo uno de los minaretes del templo el año pasado.

Civiles que trabajan con el frente del ejército de Alepo han estado cavando zanjas frente a los milicianos del gobierno para evitar que la construcción de túneles socave sus casas. En vano, las milicias en los suburbios de Damasco intentan cavar túneles propios. Durante años cientos de túneles en Gaza han unido Egipto con la franja territorial de 365 kilómetros cuadrados, habitada por 1.8 millones de palestinos bajo asedio.

Esas edificaciones subterráneas han sido los vasos capilares que dan vida tanto a civiles como a combatientes. Autos, animales de granja, camas, enseres del hogar y alimentos, al igual que cohetes y municiones, han pasado por estas rutas de tránsito, que con frecuencia se construyen profesionalmente y son constantemente bombardeadas por los israelíes y, más recientemente, inundadas por el ejército egipcio.

Hamas cobra millones de dólares en impuestos gracias a ellos, lo cual es otra razón para que Israel quiera destruirlos. No está claro por qué le tomó tanto tiempo a las fuerzas militares musulmanas recurrir a los túneles. En Tora Bora, Afganistán, Al Qaeda cavó túneles que se extendían hasta 24 kilómetros por debajo de las montañas en las afueras de Jalalabad, y el éxito de los soldados de Osama Bin Laden para eludir a los rusos, y más tarde a sus enemigos estadunidenses, bien pudieron inspirar los túneles en Siria y Gaza.

La vasta red de trincheras subterráneas construidas por las Guardias Revolucionarias y el ejército iraníes durante la guerra contra Irak, de 1980 a 1988, así como los campos de batalla durante la guerra entre 1914 y 1918, también pudo haber influenciado a las guerrillas musulmanas de Medio Oriente.

Los túneles que los israelíes han descubierto, que se extienden bajo su tierra y frontera con Gaza, parecen haber sido edificados con muros curvos de concreto notablemente similares a los que construyeron los iraníes durante su guerra contra Saddam Hussein. Las mismas características que encontró el ejército sirio durante su batalla contra los islamitas.

En Homs, los pasadizos subterráneos fueron cavados a través de roca sólida y quienes los edificaron escribieron sus nombres y la fecha en que se terminó la obra en cada entrada. La excavación se planeó cuidadosamente para evitar daños a las tuberías de gas y agua. En el noreste de Alepo, los túneles, en este caso construidos por Al Qaeda, estaban conectados por kilómetros de profundas trincheras cubiertas de hierro y costales de arena, como si se intentara replicar los frentes de batalla de la guerra entre Irán e Irak.

Un oficial palestino en Beirut, quien recuerda las armas y los cohetes improvisados que se almacenaban bajo la ciudad en el sitio israelí de 1982, cree que la introducción de drones (naves no piloteadas) que Estados Unidos usó en Afganistán e Irak, que Israel está usando en Gaza, es lo que ha llevado a los combatientes a luchar desde el subsuelo. “Los ejércitos convencionales prefieren la luz del día, las guerrillas se ocultan en la oscuridad. Cuando llegaron los drones con visión nocturna nos tuvimos que ir bajo tierra”, señala.

En Homs, las fuerzas de Assad también usaron drones. Durante los últimos dos años el Hezbollah libanés, que es respaldado por Irán y lucha al lado de Assad, lanzó sus drones sobre Israel y los usó para sacar fotografías de las comunicaciones subterráneas de Israel afuera del centro de Haifa. Esa maquinaria fue construida en Irán, que ha capturado los drones estadunidenses que cayeron –o fueron derribados– sobre territorio iraní.

Por lo visto, entre más poderoso se vuelve el ojo en el cielo más túneles se cavan. Si, como dice el mantra de las fuerzas armadas estadunidenses, la guerra de guerrillas es “asimétrica”, todo indica que además se está volviendo tridimensional.

sexta-feira, 29 de agosto de 2014

Colombia: ¿Tercera Vía o Tercer Mundo?

James A. Robinson
El Espectador


Luego de ganar su reelección, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, viajó a Cartagena para reunirse con Bill Clinton y Tony Blair, promotores de la “Tercera Vía”. Esta filosofía, con raíces en el trabajo del sociólogo británico Anthony Giddens, propone una nueva manera de pensar las políticas públicas: ni la tradicional de la socialdemocracia europea con sus grandes Estados benefactores y su hostilidad hacia los mercados, ni la reverencia neoliberal a los mercados que demostró su inefectividad para impulsar el crecimiento económico en América Latina durante los años noventa.

A cambio, la Tercera Vía promete lo mejor de ambos mundos, los beneficios económicos de los mercados junto a la seguridad social de la socialdemocracia. ¿Podría esta Tercera Vía ser el sello distintivo del segundo gobierno de Santos? Después de todo, Colombia está negociando para ser parte de la OCDE y ha sido incluido en los CIVETS, grupo de las nuevas economías emergentes. Tal vez este es un momento clave para pensar de manera profunda y seria ¿cuál es el tipo de sociedad que Colombia quiere llegar a ser? ¿Debe escoger la Tercera Vía?

Para observar lo que la Tercera Vía implicaría en Colombia y cómo podría implementarse en la práctica, es interesante trasladarse a Las Bocas de Curay, una vereda de unas 1.300 personas en el municipio de Tumaco, departamento de Nariño. Las Bocas de Curay no está aislado por las montañas o la jungla; de hecho, se encuentra a apenas una media hora de viaje en lancha del segundo mayor puerto en la costa Pacífica, cruzando la Bahía de Tumaco. Y sin embargo, no tiene acueducto ni alcantarillado. Existe un centro de salud, pero estaba cerrado cuando estuve allí, la gente decía que quienes lo manejan viven en Tumaco, y son nombramientos políticos, por eso rara vez se aparecen. Existe un generador de energía eléctrica y dicen que al parecer fue proveído por una senadora, pero solamente funciona entre cuatro y cinco horas al día porque del combustible que deberían obtener del gobierno sólo les llega una parte. La vereda está a merced del mar. Hace siete años, las mareas altas comenzaron a llevarse el pueblo, las casas y la Iglesia, y en 2010 una marejada destruyó la escuela primaria, que no ha sido reemplazada.

Un simple muro de contención solucionaría el problema, pero la comunidad no tiene los recursos para construirlo y este es exactamente el tipo de infraestructura básica que el Estado colombiano parece incapaz de proveer. No hay presencia del Estado aquí, excepto por los maestros que han improvisado un nuevo salón de clases en la iglesia reconstruida.

Políticos en acción

Colombia es lo que los politólogos llaman una “democracia representativa”, en la cual aquellos que son elegidos —por ejemplo el alcalde de Tumaco o el gobernador de Nariño— son quienes supuestamente representan y rinden cuentas a los ciudadanos. Pero en Las Bocas del Curay no hay representación ni rendición de cuentas.

De acuerdo con los pobladores, el único momento en que los políticos aparecen es pocos días antes de las elecciones, a hacer promesas que nadie cree y, a distribuir dinero para los votos. Tampoco existe sentido alguno de responsabilidad de parte de los representantes del Estado colombiano. La única preocupación es asegurar que la gente vote de manera que se generen los mayores beneficios para aquellos que distribuyen la plata durante la época electoral.

Las Bocas de Curay no es la “Tercera Vía”. Es, como mucho de Colombia, el “Tercer Mundo”. Irónicamente, el único afiche político de la última elección en Bocas de Curay dice: “la Costa Pacífica de Nariño con Juan Manuel Santos... Que la paz del Señor esté siempre con nosotros... Y con tu espíritu”.

La Costa Pacífica votó masivamente en favor del presidente Santos, aunque si usted viaja a Las Bocas del Curay no es claro por qué. En cuatro años, el gobierno de Santos no entregó absolutamente nada a esta gente en términos de servicios públicos, ni siquiera se preocupó por reemplazar la escuela destruida por el mar. Al mismo tiempo, la “paz del Señor” dejó a sus habitantes expuestos sin tregua al acoso de los grupos armados.

Infortunadamente, Las Bocas de Curay es representativo de cientos, miles, de veredas en Colombia. Dejadas a la deriva por el Estado colombiano, tienen que sostenerse por ellas mismas, sin recursos ni posibilidades de que el sistema político tome en cuenta sus intereses y sin los bienes públicos básicos ni los servicios que les pudieran ayudar a cambiar su destino.

Las Bocas de Curay muestra lo vacía que resulta esa noción de que Colombia puede adoptar la Tercera Vía. Giddens la define como “un marco de pensamiento y diseño de políticas que busca adaptar la socialdemocracia a un mundo que ha cambiado esencialmente a lo largo de las dos o tres últimas décadas. Es una tercera vía en cuanto es un intento por trascender, tanto la social democracia a la antigua como el neoliberalismo”.

Pero, ¿dónde hay social democracia o neoliberalismo en Las Bocas de Curay o, de manera más general, en Colombia? Para ser una social democracia, Colombia tendría que tener un Estado que proveyera de servicios básicos y derechos a todos sus ciudadanos. Pero fracasa de manera singular en ello. Colombia tampoco ha sido nunca neoliberal en el sentido de permitir que el libre mercado domine la economía. Por el contrario, es un mar de monopolios y carteles donde las conexiones políticas y las barreras de entrada son el camino para hacer grandes fortunas, como la lista de los colombianos más ricos bien lo ilustra.

De hecho, la “Tercera Vía” es una serie de opciones de política para un país democrático con un Estado moderno. Colombia no es ni lo uno ni lo otro. Su democracia es de una notable baja calidad, fracturada por el fraude, la violencia, el clientelismo y la compra de votos, lo cual rompe el nexo de control entre ciudadanos y “representantes”. El Estado no controla el monopolio de la violencia, es incapaz de conseguir recursos (el recaudo de impuestos como porcentaje del PIB es similar al de Egipto, Ghana o Benín en África) y carece de una administración burocrática moderna, con excepción de unos pocos casos. Por ejemplo, la evaluación de la OCDE de las instituciones colombianas señala que Colombia tiene la burocracia más pequeña en relación con la población de toda América Latina y que la mitad de las personas empleadas son “nómina provisional”, por fuera de la carrera apropiada para servidores públicos —para el efecto, nombramientos políticos. No hay “Tercera Vía” para Colombia, solamente el Tercer Mundo.

Realismo mágico

Aun cuando la “Tercera Vía” sea una quimera irrelevante para Colombia, sería bueno que el presidente Santos se leyera el famoso libro de Giddens, pues enfatiza algunas cosas que el país requiere con desesperación, como por ejemplo una lucha contra la exclusión que caracteriza a la sociedad: “la exclusión ...[separa] grupos de gente de la sociedad en general. En la cúspide, la exclusión voluntaria es conducida por una diversidad de factores. Tener los medios económicos para aislarse de la sociedad es la condición necesaria para, pero nunca la explicación completa de por qué, estos grupos deciden hacerlo. La exclusión en la cúspide está causalmente ligada a la exclusión en las bases y además pone en peligro los debates en la arena pública y la solidaridad común. De modo que limitar la exclusión voluntaria de las élites es esencial para crear una sociedad más inclusiva en la base”.

No existe mejor expresión de los problemas de Colombia que su exclusión en la cúspide y en la base. Una élite desligada de la sociedad real que no está dispuesta a pagar impuestos para soportar cualquier proyecto con beneficios para la sociedad. La OCDE reporta que mientras el 10% más pobre de la población paga 4,5% de su ingreso en impuestos, el 10% más rico paga el 2,8%. Eso ha de ser un récord para la OCDE. Al tiempo, esa élite se imagina que administra un país próximo a la modernidad, jugando con ideas como las de la “Tercera Vía”. No es de extrañarse que el realismo mágico se haya inventado en Colombia.

El propio Giddens, sin advertirlo, ilustra lo alejada que está la élite colombiana de la realidad de su país cuando reproduce en su libro la historia de “un delegado colombiano en una reunión de la Internacional Socialista en 1989”, quien resaltó que “mi partido es llamado liberal, pero es en esencia muy socialista. Con los europeos es todo lo contrario”. Lo que sea que el socialismo signifique en Colombia, claramente no involucra la provisión de bienes y servicios públicos básicos a sus ciudadanos ni una preocupación por su bienestar y oportunidades.

“La paz del Señor” que el presidente Santos ha promovido es un gran suceso para Colombia. Pero es el comienzo, no el final, para hacer de Colombia un nuevo país. Para entender lo que ello involucra, le sugeriría que comenzara en Las Bocas de Curay.

segunda-feira, 25 de agosto de 2014

El califato contra todos los demás

Immanuel Wallerstein
La Jornada

En los interminables realineamientos geopolíticos de Medio Oriente, el califato del Estado Islámico (antes Isis o Isil) parece haber amedrentado al resto de los grupos involucrados en la política de Medio Oriente, orillándolos a formar una alianza geopolítica de facto. Repentinamente, encontramos a Irán y a Estados Unidos, a los kurdos (tanto en Siria como en Irak) y a Israel, a Turquía y al gobierno sirio de Bashar al Assad, a Europa occidental (Gran Bretaña, Francia y Alemania) y a Rusia persiguiendo, por diferentes vías, un mismo objetivo: impedir que el califato se expanda y se consolide.

Esto no ha alterado significativamente otros loci de conflicto geopolítico tales como Palestina-Israel y Ucrania, pero es seguro que tendrá un impacto sobre ellos. Por supuesto, todos estos actores están persiguiendo objetivos de mediano plazo que son bastante diferentes. No obstante, miren lo que ha ocurrido durante la primera quincena de agosto.

Nouri al Malaki fue derrocado como premier de Irak por la presión combinada de Estados Unidos, el gran ayatola Alí al Sistani, Irán y los kurdos, primordialmente porque se resistió a contemplar un papel significativo para los sunitas en el gobierno iraquí. ¿Y por qué era esto importante? Porque para todos estos actores parecía la única manera de minar el califato desde dentro.

Estados Unidos ha comprometido sus drones (aviones no tripulados), una nueva fuerza de cerca de mil infantes de marina y fuerzas especiales para salvaguardar a los yazidís y a los cristianos iraquíes de ser masacrados (operación que recibió la asistencia de facto de Bashar al Assad), así como para frenar el avance del califato en Erbil –la capital kurda de Irak, donde hay un consulado estadunidense y un número significativo de ciudadanos de dicho país–; probablemente logre otras cosas tras una evaluación en el terreno que está ocurriendo en estos momentos. El presidente Barack Obama se rehusa a indicar una fecha límite para esta operación y, por tanto, es casi seguro que dejará incumplida su promesa firmada de retirarse por completo de Irak durante su presidencia.

El gobierno turco ha cerrado la frontera abierta para las fuerzas anti Assad en Turquía, lo que previamente fue un elemento clave en su política hacia Siria. El ex senador Joseph Liberman, conocido halcón y ardiente promotor de las políticas israelíes, ha encomiado públicamente a Obama por lo que ha hecho, mientras los iraníes se han abstenido de criticarlo. Los saudíes, que no se pueden decidir respecto de su política hacia Siria, aparentemente han decidido que el silencio y el misterio son la mejor táctica.

Entonces, ¿qué sigue? ¿Y quién se aprovecha de este realineamiento? Parece haber tres ganadores en el corto plazo. El primero es el califato mismo. La re-entrada de Estados Unidos a la lucha militar iraquí le permite al califato presentarse como fuerza importante que desafía al diablo encarnado, Estados Unidos. Le servirá para conseguir muchos reclutas adicionales, sobre todo en el mundo occidental. Y uno puede esperar que intentará involucrarse en actividades hostiles al interior de Estados Unidos, así como en Europa occidental. Por supuesto esta ventaja de corto plazo podría colapsarse, si el califato fuera a sufrir reveses militares serios. Pero tomará tiempo para que esto ocurra, si sucede alguna vez. El ejército del califato parece todavía ser la fuerza militar más entrenada y comprometida de la región.

Un segundo ganador importante es Bashar al Assad. El respaldo exterior para las fuerzas contrarias a Assad siempre ha sido mucho menos decisiva y es probable que se seque aún más en el corto plazo, conforme más y más oponentes sirios se alineen con el califato.

El tercer beneficiado importante son los kurdos, que han consolidado su posición dentro de Irak y mejoraron sus relaciones con los kurdos en Siria. Ahora recibirán más armas de los países occidentales y posiblemente de otros, haciendo que sus combatientes, los peshmerga, se tornen una fuerza militar aún más consolidada.

¿Y los claros perdedores? Uno, sospecho, es Estados Unidos. A menos que el califato se desmorone en el futuro cercano (algo que parece muy improbable), este esfuerzo militar muy pronto expondrá, de nuevo, los límites de las capacidades militares estadunidenses y la inconsistencia de sus posiciones públicas con respecto a Irak, Palestina y Ucrania. Y Obama habrá perdido su alegato principal en cuanto a logros geopolíticos. El público estadunidense respalda los logros, no empantanamientos.

Y hay por lo menos tres grupos cuyo futuro inmediato como ganadores o perjudicados permanece incierto. Uno es Irán. Si Estados Unidos e Irán están del mismo lado en Irak y Afganistán, ¿puede Estados Unidos negarse a llegar a algún arreglo de compromiso con Irán respecto de los asuntos relacionados con la energía nuclear? La posición iraní en esta negociación por lo menos quedó fortalecida.

Un segundo caso es Hamas. Los israelíes están bajo una pesada presión internacional para reformular sus posición en torno a Palestina. ¿Será que este énfasis en los peligros del califato sirva de presión adicional? Es lo más probable, pero los israelíes se quedarán el mayor tiempo posible.

El tercer caso es Rusia. Mientras escribo esto, el gobierno de Kiev está resistiendo la entrada de los camiones que dicen los rusos que es una misión humanitaria para auxiliar a los atrapados y sufrientes habitantes de Lugansk, población rodeada por las tropas ucranias que buscan hambrearlos hasta que se rindan. ¿Acaso es esto algo en verdad diferente de los esfuerzos del califato por hambrear a los yazidís en su montaña para que se sometan? Si Estados Unidos y Europa occidental están en favor de la ayuda humanitaria en un lado, ¿pueden sostener una posición en contra en otras partes? Vivimos tiempos interesantes.

quarta-feira, 13 de agosto de 2014

EEUU: El fantasma de la revuelta racial

Editorial
La Jornada

La noche del pasado domingo la localidad de Ferguson, Missouri, Estados Unidos, se vio envuelta en manifestaciones pacíficas, pero también en disturbios y saqueos que dejaron 32 detenidos y dos policías lesionados, tras el asesinato, el sábado, del adolescente negro Michael Brown a manos de un policía local, cuya identidad es mantenida en secreto por las autoridades. La inconformidad no sólo se genera por el homicidio, sino también por las perspectivas de impunidad para el agente policial, y orilló al gobierno federal a involucrarse, por medio de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) en la investigación del asesinato.

Cabe recordar que en el país vecino es frecuente el encubrimiento y la obsecuencia institucionales ante abusos policiales extremos contra jóvenes negros. Entre los casos más documentados y comentados cabe recordar el ocurrido en 2012 en Stanford, Florida, cuando un agente de seguridad persiguió y mató a tiros a Trayvon Martin, un joven negro desarmado, y fue declarado inocente; la muerte de Amadou Diallo, quien en 1999 fue ultimado de 41 balazos por policías neoyorquinos que dijeron haber confudido a su víctima con un violador y fueron absueltos, o la paliza propinada por efectivos policiales de Los Ángeles al taxista negro Rodney King en 1992, suceso videograbado y difundido por los medios. La absolución de los agresores por un jurado compuesto exclusivamente por personas de raza blanca dio lugar a una oleada de violencia que se extendió durante seis días y dejó 53 muertos, cerca de dos mil heridos y pérdidas materiales por unos mil millones de dólares, y obligó al despliegue de una división de marines y de la Guardia Nacional de California.

Tales atropellos policiales y, sobre todo, la impunidad que los ha cubierto, constituyen una expresión del racismo estructural e institucional que persiste en Estados Unidos en pleno siglo XXI. Otra es la disriminación que se practica en los tribunales del país vecino contra negros y latinoamericanos, y que queda manifiesta en el hecho de que un delincuente perteneciente a esos grupos de población tiene muchas más probabilidades de ser sentenciado a la pena capital que un anglosajón que haya cometido el mismo delito.

El hecho es que, a cinco décadas del surgimiento del Movimiento por los Derechos Civiles y del asesinato de Martin Luther King, por más que un afroestadunidense ocupe la Casa Blanca desde hace seis años, y a contrapelo de una pregonada igualdad de todos los inividuos ante la ley, la discriminación racial sigue gravitando en la institucionalidad y en la sociedad de Estados Unidos.

A esa vieja e impresentable lacra debe agregarse el autoritarismo policial, reforzado en la década pasada durante los gobiernos de George W. Bush, con el pretexto de la defensa de la seguridad nacional y la lucha contra el terrorismo. En efecto, tras los atentados de Nueva York y Washington del 11 de septiembre de 2001, el principio de presunción de inocencia fue sustituido por el de presunción de culpabilidad, y muchas de las disposiciones legales emitidas entonces permanecen en vigor.

Por lo demás, la discriminación no sólo se pone en evidencia en los abusos policiales y judiciales, sino también en una sociedad desigual en que la pobreza y la marginación son más extendidas entre negros y latinos que en el resto de los sectores, y explican el surgimiento de estallidos de descontento como el ocurrido la noche del pasado domingo en Ferguson, Missouri.