quarta-feira, 25 de maio de 2016

Brasil: Radiografía de un retroceso

Fernando de la Cuadra
ALAI

En la película “Una segunda madre” (Que horas ela volta?) de Anna Muylaert, se muestra con talento y sensibilidad los dilemas a los cuales se enfrenta una sociedad abierta a la instauración de un modelo económico-social que genera igualdad de oportunidades para una fracción significativa de los habitantes de ese país. Este filme cuenta la historia de Val, una empleada “doméstica” puertas adentro que ha pasado una parte significativa de su vida alejada de su hija Jéssica que vive en Pernambuco. Val es una persona dócil, sometida, que tiene claro el “lugar” que le corresponde asumir dentro de la estructura de una familia acomodada de São Paulo. Trabaja en una casa hermosa y espaciosa y sin embargo ocupa una minúscula habitación de 3 por 3 metros, prácticamente sin ventilación y con una pequeñísima ventana desde la cual se observa el área de servicio. La situación de Val es característica de miles de domésticas que viven puertas adentro y que pasan una parte importante de sus vidas sirviendo anónimamente a las familias más privilegiadas.

Este escenario de subordinación y auto-sometimiento es quebrado cuando llega la hija de Val para realizar las pruebas de ingreso a la Facultad de Arquitectura de la Universidad de São Paulo. El contraste entre Jéssica y su madre es chocante. Mientras la primera circula por la casa en condición de igualdad con el resto de sus habitantes, Val insiste en que ella tiene que ubicarse en el sitio que le corresponde, como una persona de segunda categoría. Nunca comer junto con los patrones, nunca ocupar la piscina en la cual se refresca Fabinho, el hijo mimado de Doña Bárbara, jamás comer el helado especial que está reservado para Fabinho y un largo etcétera, que la directora va entregando en planos secuenciales a la mirada de los espectadores.

Jéssica de acuerdo a la concepción arraigada en su madre es demasiado extraña, “piensa que es la reina de Inglaterra con su mirada altiva”, se recusa a ponerse en su lugar y trata a los patrones como si fuesen sus iguales. Que representa Jéssica en la película? Ella representa los cambios que se han experimentado en los últimos años en este país, en que gracias a un conjunto de programas de transferencia de renta y de incorporación de derechos de ciudadanía, las personas, especialmente los más jóvenes, se sienten integrados a un proyecto en el cual pueden construir sus vidas en mejores condiciones y con mayores oportunidades de aquellas que existían hace dos décadas atrás. Bolsa Familia, Minha Casa Minha Vida, Universidad para Todos (ProUni), Fondo de Financiamiento Estudiantil (FIES), Programa de Acceso a la Enseñanza Técnica y Empleo (Pronatec), Farmacia Popular, son entre otros, los instrumentos que permitieron generar crecientes expectativas de vida en la población y que posibilitaron la superación de la pobreza para millones de brasileños. Por medio de programas de enorme capilaridad, miles de ciudadanos consiguieron obtener sus certificados de nacimiento o sus documentos de identidad. Con todas sus insuficiencias y su carácter asistencialista, ese es indudablemente el más importante legado que dejan los gobiernos del PT.

El actual gobierno interino de Michel Temer ya ha señalado en repetidas ocasiones que va a reducir significativamente los gastos sociales, especialmente en el ámbito de la educación, salud y previsión. Analistas del programa Bolsa Familia - una iniciativa emblemática de las administraciones petistas- evalúan que las políticas aplicadas por el gobierno Temer muestran una tendencia hacia una disminución sustantiva de las familias atendidas. Considerando que las últimas mediciones sobre pobreza muestran que en Brasil existen 14,3 familias en dicha situación y que el programa solo beneficiará a 3,4 millones, se concluye entonces que las familias no atendidas sumarán 10,9 millones. Es decir, de un nivel actual de 97,3 por ciento de pobres asistidos por el programa este pasará a cubrir apenas a un 23,7 por ciento de los potenciales beneficiarios. Lo anterior significa que en términos de miembros de esas familias, aproximadamente 39,3 millones de personas deberán perder una ayuda que es fundamental para mantener las condiciones mínimas de sobrevivencia cotidiana.

La retracción de las políticas sociales no solo se está produciendo a nivel federal, ella también se viene expresando a nivel estadual y municipal. Por ejemplo, el gobierno del Estado de Rio de Janeiro no autorizó el traspaso de recursos para ayudar a las 211 mil familias que viven bajo la línea de la pobreza. Son grupos que viven con menos de 100 Reales mensuales (aproximadamente 30 dólares). Según el Secretario de Hacienda del Estado, el valor no fue depositado por falta de dinero en caja, una cifra que no pasa de los 13 millones de reales. Esta es una suma irrisoria considerando los abultados gastos que viene realizando este mismo Estado en el conjunto de obras destinadas a acondicionar la ciudad para las próximas Olimpiadas que comenzarán en agosto de este año.

El propio Secretario de Asistencia Social y Derechos Humanos, ha declarado su total decepción con esta resolución y amenazó con dejar el cargo si no se revierte una medida indignante que deja a la deriva a familias que “son extremamente pobres y que cuentan con ese dinero muchas veces para asegurar la comida diaria sobre la mesa”. La trágica ironía de esta situación es que el Estado de Rio de Janeiro obtiene enormes recursos derivados de la extracción de petróleo que se encuentra en la cuenca de Campos, los cuales no son repasados a su población más vulnerable, pues se destinan a financiar obras faraónicas y sobrefacturadas que han enriquecido a las grandes empresas contratistas que se vienen adjudicando las millonarias licitaciones a cambio de abultadas propinas.

Cuando el sociólogo Max Weber expone los fundamentos de la legitimidad de la dominación, contempla tres formas puras o ideales de legitimación que se sustentan en la tradición, el carisma o en un sistema racional legal institucional. Ninguna de estas tres modalidades le otorga legitimidad al actual gobierno de Temer. Su proyecto se basa en una alianza espuria entre conglomerados empresariales, gran parte de los órganos de prensa, una Corte Suprema omisa y un parlamento fisiológico. Tanto su legalidad como su legitimidad está siendo cuestionada por una cada vez mayor parte de los ciudadanos de Brasil y del resto del mundo.

Su mandato que no supera las dos semanas se está deshaciendo entre nuevas denuncias de corrupción y filtraciones que demuestran su esencia conspiratoria y golpista. Ante ello, las movilizaciones seguirán sumándose y ciertamente aumentarán su nivel de convocatoria y vehemencia. La regresión que pretende imponer el gobierno Temer se encuentra en la contramano de los más trascendentales avances sociales que ha venido conquistando el pueblo brasileño en las últimas décadas. La ofensiva conservadora desconoce que determinados progresos alcanzados por las sociedades no se pueden retrotraer. Los días venideros serán fundamentales para conocer si los cambios hacia el pasado que pretende introducir la actual administración tendrán éxito o serán recordados como una lamentable pesadilla en la subjetividad de los brasileños.

quinta-feira, 19 de maio de 2016

Brasil: Contra-revolução social?

Álvaro Vasconcelos
Público


O governo Temer fracassará se, em nome da racionalidade macroeconómica, tentar pôr em prática uma agenda de contra-revolução social.

No dia 17 de Abril, o mundo assistiu em directo a uma lamentável cena de populismo parlamentar na Câmara dos Deputados brasileira, com justificações ridículas para a votação a favor da destituição da Presidente Dilma. Rapidamente surgiram algumas vozes a afirmar que tal espectáculo era um reflexo da realidade brasileira. Seria um erro grave confundir-se o Brasil, e o seu futuro, com as declarações, messiânicas ou de outro teor, dos seus deputados, mas também seria um erro não entender o peso crescente das correntes conservadoras evangélicas e sua influência política, que veio para ficar.

Se o espectáculo deplorável reflecte um certo Brasil que persiste, do caciquismo local, dos coronéis e da corrupção, e o peso crescente do fundamentalismo evangélico na política, também é verdade que o Brasil é hoje um país com uma vibrante sociedade civil, cosmopolita, com centros culturais de primeiro plano mundial – como é o caso de São Paulo, que é uma Nova Iorque dos trópicos. O mistério desta contradição é explicado pela persistência das velhas práticas de clientelismo, pela natureza do sistema politico, pela pulverização partidária, pelo desinteresse de muitos com a política parlamentar e a sua convicção que o que conta são os executivos, sejam federais, estaduais ou municipais.

Nos últimos vinte anos, o Brasil conheceu uma autêntica revolução social, sob o impulso da democracia reencontrada e da legitimidade das forças políticas progressistas e herdeiras da teologia da libertação, nomeadamente o PT. O PSDB dos anos 90 era no essencial um partido social-democrata e iniciou, com a Presidência de Fernando Henrique Cardoso, o processo de reformas que facilitou a revolução social dos governos da Presidência Lula, continuado no primeiro mandato de Dilma, apesar das enormes dificuldades e erros na gestão da crise financeira de 2008 e os casos de corrupção que comprometeram a agenda ética do PT.

Nos anos 80 do século passado, o Brasil era um dos países mais injustos do mundo. Edmar Lisboa Bacha consagrou a Belíndia, um país fictício onde uma pequena minoria vivia como na rica Bélgica e a imensa maioria partilhava as condições de vida das zonas mais miseráveis da India de então.

Tal como na China e na Índia, a classe média brasileira conheceu um crescimento significativo. Entre 1993 e 2012, de acordo com Marcelo Néri, no livro A Nova Classe Média, 60 milhões de brasileiros terão saído da pobreza e integrado a classe média. No entanto, são muitos os milhões de brasileiros nesta situação que actualmente, perante a recessão, se preocupam com o seu futuro.

Esta revolução social foi acompanhada por progressos significativos no domínio da emancipação das mulheres, da educação, da saúde pública, mesmo se os desafios nestas áreas continuam a ser enormes, nomeadamente o de integrar os que se definem como não brancos (51% da população segundo o censo de 2010).

Mas talvez o fenómeno mais significativo do novo Brasil tenha sido a emergência de uma poderosa sociedade civil, muito dela comprometida com a agenda social, da inclusão e de defesa dos direitos das minorias, que foi empoderada pelas tecnologias de informação e fez das redes sociais um instrumento de afirmação política e cultural. Sociedade civil sem paralelo fora da Europa ocidental e dos Estados Unidos.

O Brasil é um dos países do mundo onde os cidadãos mais utilizam as redes sociais. O Brasil já é o quarto país em número de utilizadores do Facebook, com 70,5 milhões, e também o quarto em percentagem da população, com 34,5%. O Brasil é o segundo país com maior número de utilizadores do Twitter e com uma utilização extremamente criativa do YouTube, que multiplica os canais de televisão individuais dos Youtubers e rompe com a hegemonia da TV Globo.

Através das tecnologias de informação, a sociedade civil brasileira conseguiu, assim, limitar, em certa medida, o monopólio dos grandes grupos de informação que, da hiperconservadora Veja à mais plural Folha de São Paulo, representam os interesses do passado, tendo apoiado os golpes contra as tentativas de fazer vingar uma agenda social: foi assim contra João Goulart em 1964.

quinta-feira, 12 de maio de 2016

Brasil: El 18 Brumario de Michel Temer

Fernando de la Cuadra
ALAI

“La historia se repite dos veces,
primero como tragedia y después como farsa…”
Karl Marx

Solo bastaba certificarlo: el golpe está consumado. Como ya era previsible, con la aprobación por parte del Senado de la admisibilidad de la denuncia contra Dilma Rousseff, la mandataria quedará inhabilitada hasta por 180 días -o mientras dure el proceso- para ejercer sus funciones de Jefe de Estado, ocupando el cargo aquel que hasta antes de la votación actuaba como su vicepresidente, Michel Temer. El desenlace fatal de la conjura venía siendo fraguado casi desde el mismo instante en que la presidenta consiguió en las urnas la reelección para un segundo mandato de cuatro años.

De esta forma, ha sido acometido el golpe parlamentario de las fuerzas conservadoras que se arrogan falsamente la defensa de las libertades democráticas y la recuperación de la estabilidad política y económica, cuando lo que resulta más evidente es que la propia democracia está siendo negada y la mentada estabilidad no pasa de una declaración demagógica, considerando el periodo sombrío y turbulento que a partir de ahora amenazará la convivencia pacífica en este país.

Que se puede decir de Michel Temer. Político de la vieja escuela, conspirador en las sombras del poder, articulador de bambalinas, hasta hace poco Michel Temer era una figura sin brillo, meramente decorativa, como el mismo se encargaba de difundir a los cuatro vientos. Si existe alguna unanimidad con respecto a su persona, quizás esta sea la de alguien desprovisto del carisma y la capacidad de movilizar sentimientos empáticos. No ha ejercido anteriormente la conducción de ningún gobierno, sea a nivel municipal, estadual o federal. Por lo mismo, se ha rodeado de operadores que desde hace un tiempo le vienen dictando la agenda de lo que debe hacer. Especialmente ahora que va a comandar los destinos del país por lo que resta del mandato, es decir, hasta el 31 de diciembre de 2018.

Estamos en presencia de un hombre sin cualidades, un personaje que estará al servicio de los intereses de las grandes asociaciones empresariales -como la Federación de las Industrias del Estado de São Paulo (FIESP)-, las empresas contratistas, los bancos y las entidades financieras, las administradoras de pensiones, la agroindustria, la industria farmacéutica, los conglomerados comunicacionales, las empresas de seguridad, etc. La plutocracia ha vencido y va a desfilar a sus anchas por los pasillos del Palacio do Planalto. Sus ministros ya han sido negociados con los gremios empresariales y también con los partidos que forman la base del gobierno, lo que demuestra además el manifiesto carácter fisiológico de la composición ministerial. Contrariamente a los discursos de unidad y reconstrucción nacional, los partidos se han disputado enconadamente cada ministerio para aumentar su cuota de influencia y poder, olvidando casi que instantáneamente las promesas de “hacer el sacrificio” por el bien la nación. Al anuncio original de formar un gobierno de gestores y profesionales de alto nivel le ha seguido una repartición oportunista de cargos y secretarías. El problema actual de Temer es que con la eliminación de diez ministerios tiene menos cupos que ofrecer a los partidos aliados.

Junto con ello, el programa de gobierno expuesto en el documento “Un puente para el futuro” posee un claro sesgo a favor de las empresas, imponiendo condiciones restrictivas para los trabajadores y la población en general. Su principal eje se sitúa en torno a un ajuste estructural que se realizará específicamente por medio de la contención de los gastos sociales y la contracción salarial, junto con la pérdida de derechos de los asalariados, la flexibilización y la tercerización de los contratos de diversas categorías laborales. El Plan defiende el fin de todas las indexaciones ya sea para salarios o jubilaciones. Además postula acabar con la obligación de gastar en Educación el 18 por ciento y en Salud el 15 por ciento de los ingresos recaudados con los impuestos. Dado lo anterior, ya se anuncian cortes significativos en programas emblemáticos de los gobiernos del PT, como Bolsa Familia, Minha Casa Minha Vida, Universidad para Todos (ProUni), Fondo de Financiamiento Estudiantil (FIES), Programa de Acceso a la Enseñanza Técnica y Empleo (Pronatec), Farmacia Popular, entre otros.

Otro indicador de las restricciones que se auguran es el documento llamado “Travesía Social” en el cual se presenta una propuesta de focalización para el combate a la pobreza, renunciando a las políticas universalistas que venían siendo aplicadas por las administraciones de Lula y Dilma Rousseff. El argumento contenido en este folleto es que aquellos segmentos que se ubican entre el 5 y el 40 por ciento de los más pobres del país, se encuentran insertos en el mercado de trabajo y, por lo tanto, es en ese mercado donde dichos grupos deberían obtener una mejoría en sus ingresos y no a través de las políticas sociales impulsadas por el Estado. La educación es considerada en ese contexto, simplemente como una herramienta para aumentar la productividad del trabajo y no como un factor fundamental para la formación crítica de la ciudadanía.

Si por una parte el futuro se percibe comprometido, por otra también se vislumbran tiempos de disputa en todos los ámbitos: en la calle, en los lugares de trabajo, en las escuelas y universidades y en el Estado. Sabemos que el Estado moderno no constituye un bloque homogéneo y monolítico de dirección única, sino que representa un campo de luchas y de equilibrios inestables en el que la correlación de fuerzas va definiendo los destinos que se le imprimen a un país. Exactamente por ello, es posible presagiar que pasada esta oleada revanchista, una amplia movilización ciudadana permitirá superar el actual impasse conservador y dar el viraje hacia una renovada agenda progresista. Solo así el pueblo brasileño podrá robustecer aquellas conquistas adquiridas en más de tres décadas de luchas por la profundización de la democracia y la justicia social.

quinta-feira, 5 de maio de 2016

Max Horkheimer: Eclipse da razão




Em meados da década de 1940, o filósofo alemão Max Horkheimer questiona como evitar que a barbárie, representada pelo nazifascismo e então recentemente derrotada na Europa, retorne ao Ocidente. Para ele, o avanço dos meios técnicos de esclarecimento foi acompanhado por um processo de desumanização, de modo que o progresso ameaça anular o próprio objetivo que deveria realizar: a ideia de homem. O foco aqui é entender como a promessa de uma sociedade mais humana desabou na barbárie e de que maneira podemos evitar recair no pesadelo nazifascista. Para o filósofo, expoente da Escola de Frankfurt, o progresso tecnológico ameaça nossa noção de humanidade, colocando também em risco as potencialidades de realização social aberta com a vitória e os sacrifícios da guerra. Seu objetivo declarado é “investigar o conceito de racionalidade subjacente à nossa cultura industrial contemporânea, a fim de descobrir se esse conceito não contém defeitos que o viciam em sua essência”.

Horkheimer toma como ponto de partida a diferenciação entre razão objetiva e razão subjetiva, sendo que a primeira se relaciona à faculdade de calcular probabilidades, de coordenar os meios com um fim, enquanto a segunda remete ao problema do destino humano, à organização da sociedade e à maneira de realização de fins últimos. Da tensão entre ambas, com o predomínio da razão objetiva em relação à subjetiva, emergiu um pensamento transformado em simples instrumento. O autor empreende, assim, uma profunda investigação sobre as intensas mudanças que o advento da industrialização, e com ela o predomínio da técnica, e da racionalização teve sobre a natureza humana, considerando também as implicações filosóficas destas mudanças

terça-feira, 3 de maio de 2016

Brasil: La clase política está sepultando la Política

Fernando de la Cuadra
El Ciudadano

A esta altura de los acontecimientos no existen muchas dudas de que el proceso de inhabilitación de la presidenta Dilma Rousseff será aprobado por el Senado. Lo que también resulta evidente es que los argumentos esgrimidos para justificar la casación de la mandataria no poseen base jurídica consistente y apelan indudablemente a un sentimiento de revancha política de quienes no consiguieron obtener el apoyo de la ciudadanía por medio de las urnas.

De hecho, la tesis de que el gobierno incurrió en crimen de responsabilidad utilizando el mecanismo de las llamadas “pedaladas fiscales” es una cuestión que no ha sido dirimida por los especialistas en Derecho Constitucional y lo más probable es que tal controversia jurídica continúe por mucho tiempo y se prolongue a lo largo de los años, cuando se proceda a realizar un juicio histórico de lo que sucede actualmente en Brasil. Si se descarta la dimensión jurídica de la acusación instaurada contra el ejecutivo, salta a la vista su carácter estrictamente político.

La solución para un gobierno malo no es su destitución. Problemas e ineficiencia gubernamental no pueden ser motivo para derrocar a un presidente, ya que las reglas del juego democrático son muy claras e implican que quien perdió en una contienda electoral tendrá que esperar una nueva oportunidad para convencer a los electores de que su proyecto es el mejor. Lo anterior es la base de la alternancia. No se puede desconocer esta cláusula pétrea de la democracia arguyendo que se incurrió en crímenes de responsabilidad por un mal uso de normas y procedimientos administrativos, los cuales además son objetos de las más variadas interpretaciones.

Si tanto el gobierno como la mandataria cometieron errores en la conducción del país, ello no puede en hipótesis alguna justificar una deposición, con toda la carga de dramatismo que esto representa para un sector mayoritario de la población, que observa con creciente preocupación la inestabilidad institucional y social que se apodera del país. En ese contexto, lo que se percibe en estos días sombríos es la voluntad obstinada de la clase política -preferencialmente de la oposición- en bloquear y obstruir toda y cualquier vía de diálogo que permita construir las posibles alternativas de solución a la crisis sistémica que se viene instalando, negándose vehementemente a debatir salidas de consenso en un clima de respeto por el pluralismo y la aceptación de lo diferente.

Hace algunos años atrás Hannah Arendt señalaba que la política se basa en el respeto por la pluralidad, porque ella trata fundamentalmente de la convivencia entre personas diferentes que habitan un espacio común. La familia en ese sentido es la negación de la plaza pública en la que se discuten los destinos de la comunidad o el país. La familia representa -según la pensadora alemana- un refugio, un abrigo para el individuo que se encuentra en una soledad existencial frente a un mundo inhóspito y extraño. Es una especie de fortaleza que nos aísla del mundo exterior. Por lo mismo, el parentesco se configura como una perversión de la cosa pública que anula la consideración por la alteridad, por la diferencia y por lo plural.

Este fenómeno se puso claramente de manifiesto cuando un porcentaje significativo de los diputados que votaron a favor del impeachment dedicaron su decisión a la esposa, los hijos, los padres, los nietos o los sobrinos. Desaparecieron los motivos que invocaban a la nación, los ciudadanos, el pueblo soberano, la polis… La política se ha transformado en un frio cálculo personal de costo-beneficio, en una estructura de preferencias individuales en donde cada agente evalúa cuales son los mejores escenarios y decisiones para adquirir más poder, dinero y prestigio. Por eso es que la política ha terminado siendo dominada por las empresas, que imponen su lógica competitiva y su gen darwinista cuando se dedican a financiar las campañas de aquellos candidatos que tienen mayores posibilidades de sobrevivir y que además se comprometen a efectuar un retorno incrementado de la inversión. La política perdió su vocación de servicio público y se convirtió en un oficio de especuladores y oportunistas. La operación Lava-Jato ha mostrado en este último año como existe un vasto entramado entre las principales empresas de la construcción civil, la clase política y los altos ejecutivos del aparato gubernamental. Un fenómeno transversal, del cual muy pocos partidos políticos se han mantenido al margen.

En la actual configuración del Congreso, lo único que parece consolidado es la influencia del poder económico sobre la mayoría de los parlamentarios. La reforma política que todavía es una agenda incompleta y urgente, considera una alteración drástica para el financiamiento de campañas, de manera que la subordinación de la clase política a los intereses de las empresas pueda ser revertida o moderada a través de mecanismos de financiamiento democrático que combina un financiamiento público con los aportes de los militantes o personas físicas que deseen contribuir con un monto limitado para determinado candidato o conglomerado partidario. De esta manera, cualquier intento por reivindicar la política como una actividad que recoja los anhelos y aspiraciones de la población pasa necesariamente por el fin de la manipulación de las empresas en la vida de los partidos y de la clase política.

A lo anterior se debería sumar un fortalecimiento de las prácticas de democracia directa en la cual los ciudadanos puedan discutir y deliberar sobre aquellos aspectos que afectan su vida colectiva en temas tan relevantes como las concesiones de los servicios públicos, las privatizaciones, la construcción de obras que tienen un enorme impacto ambiental o la definición de modalidades en las que se puede realizar una impugnación presidencial luego que el sufragio universal ha expresado su decisión soberana. Mientras estos aspectos tan básicos como fundamentales no sean resueltos y superados por el conjunto de los actores políticos, la democracia brasileña continuará siendo una promesa traicionada.

quarta-feira, 27 de abril de 2016

Brasil: El sombrío escenario del post-impeachment

Fernando de la Cuadra
Rebelión

Después del triste espectáculo protagonizado por la Cámara de diputados que dio luz verde para la admisibilidad del proceso de impeachment, ahora es el senado quien debe decidir si aprueba o rechaza la apertura del proceso. La previsión es que ello sucederá el día 11 de mayo. La oposición ya cuenta con más 41 votos favorables para la casación del mandato de la presidenta, por lo que es altamente probable que Dilma Rousseff sea apartada del cargo por 180 días, lugar que asumirá el actual vice-presidente Michel Temer, un personaje que ha conspirado entre bambalinas la destitución de la mandataria. De una mera figura decorativa se ha transformado en el principal instigador del golpe institucional y parlamentario que se cierne sobre el país.

A pesar de todos los argumentos que pueda esgrimir la oposición, es indiscutible que lo que se encuentra en curso es un golpe político disfrazado de procedimiento jurídico, impulsado por quienes perdieron las elecciones y por otros aspirantes al poder que nunca lo conseguirían por medio del escrutinio popular. Ello quedó aún más evidencia a partir de una exposición secuencial de los motivos más bizarros invocados por los diputados que votaron a favor del impedimento: Dios, la familia cuadrangular, el cumpleaños de la nieta, la paz de Jerusalén, el sector agropecuario, etc.

De consumarse el golpe, un primer escenario que se vislumbra a más corto plazo, es que Michel Temer asumirá interinamente la presidencia, mientras concluye el proceso contra Dilma Rousseff. La previsión es que una absolución o condenación definitiva (en este caso se requieren 54 de 81 votos) recién sea realizada a mediados de septiembre -antes de las elecciones municipales del 2 de octubre- periodo en el cual pueden ocurrir muchas cosas. Aunque existen algunas razonables incertezas, por la actual composición del senado y por el efecto estampida que se observó en la Cámara, todo parece indicar que la tendencia es que la presidenta sea condenada y automáticamente destituida, asumiendo Michel Temer el cargo de presidente en forma definitiva hasta concluir el mandato en diciembre de 2018. Además de la casación, Dilma Rousseff quedaría inhabilitada durante ocho años para ejercer cualquier tipo de función pública.

Asimismo, el propio Michel Temer tampoco está libre de ser objeto de otro proceso de impedimento en su contra. En efecto, ya existe un proceso derivado de una acción popular que se encuentra estacionada en la Cámara en espera de una resolución de admisibilidad por parte de su presidente. Este recurso se sustenta en el hecho de que cuando ocupó interinamente el cargo de presidente por ausencia de la mandataria, Michel Temer también firmó algunas resoluciones que constituyeron “pedaladas fiscales”, es decir, existen fuertes indicios de que igualmente incurrió en crimen de responsabilidad fiscal.

Por otra parte, existe la posibilidad de que sea sancionado próximamente un parecer del Supremo Tribunal Electoral (TSE) que debe impugnar la chapa Rousseff-Temer por financiamiento ilícito de la campaña presidencial de 2014. Si este proceso se sanciona antes de la primera mitad del actual mandato (diciembre de 2016), se anula la chapa vencedora de la última elección y asume interinamente el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, que deberá convocar a nuevas elecciones en un plazo de 90 días. Si la casación ocurre a partir de la segunda mitad de mandato, la elección del nuevo mandatario o mandataria es realizada indirectamente por el Congreso Nacional. En esta hipótesis y considerando el conservadurismo y la baja índole moral del actual Congreso, no es para nada remota la posibilidad de que el escogido sea aun peor que Michel Temer y su cuadrilla del PMDB. El propio Eduardo Cunha, un personaje siniestro y declarado reo por el Supremo Tribunal Federal (STF) por innumerables casos de corrupción, puede llegar a ser, en función de sus articulaciones, el próximo presidente de Brasil. Esta posibilidad representa un futuro más que tenebroso para el país.

Además existe la alternativa de la renuncia inmediata de la presidenta y la convocación a nuevas elecciones. Pero a juzgar por las declaraciones de sus asesores y de la propia mandataria, la defensa de su inocencia va a ser llevada a cabo hasta la instancia final del juicio en su contra. De igual manera, Michel Temer también puede renunciar en caso de asumir la presidencia y llamar a nuevas elecciones. Ello va a depender de la vulnerabilidad que tenga, ya sea por los problemas de legitimidad que pesan en su contra, por una escalada de movilizaciones populares y una consecuente situación de ingobernabilidad en todo el país o por el avance del proceso de inhabilitación en su contra que lo dejaría inmune a una alta inestabilidad jurídica y administrativa.

Lamentablemente todos estos posibles escenarios permiten augurar que Brasil continuará sumergido en una crisis política profunda, a la que se viene a sumar una recesión económica grave y una casi completa falta de credibilidad moral y ética en la clase política y empresarial. Lo más previsible es que Brasil sea palco de muchas manifestaciones de protesta y descontento en un clima de creciente conflictividad, que ni siquiera la próxima Olimpiada podrá atenuar. Sin embargo, pensando dialécticamente, ello también puede representar una oportunidad para que las fuerzas progresistas se unan en torno a un amplio bloque histórico que impulse un proyecto de transformación con el fin de preservar y superar las conquistas ya alcanzadas.

sexta-feira, 15 de abril de 2016

Crisis en Brasil: “Es un golpe político encubierto de barniz jurídico”

Meritxell Freixas
El Ciudadano

Semanas clave para la presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, y para el Partido de los Trabajadores (PT). Tras la aprobación por la Comisión de la Cámara de Diputados del juicio a la exmandataria, el próximo viernes será el pleno de la Cámara el que emitirá el voto a favor o en contra del impeachment.

Se habla de golpe de estado, pero también de corrupción, tanto del oficialismo como de la derecha. Esto, en medio de un clima de crisis política que divide a la sociedad brasileña y la sumerge en una profunda incertidumbre. El Ciudadano conversó con el Doctor en Ciencias Sociales y profesor de Ciencia Política de la Facultad de Derecho de la Universidad Estácio de Sá (Brasil), Fernando de la Cuadra.

Cada vez son más fuertes las voces que hablan sobre un posible golpe de Estado inminente en el país. ¿Cómo es el clima social y político hoy?

Hay una enorme tensión y expectativa de la ciudadanía sobre lo que podrá suceder a partir del viernes cuando se iniciarán los alegatos a favor y en contra de la destitución de la presidenta en el pleno de la Cámara de Diputados. Para los gobiernistas no existen pruebas contundentes de que la mandataria haya incurrido en algún hecho criminal o de responsabilidad fiscal que justifique su enjuiciamiento. Es, por lo tanto, una modalidad sui generis de golpe o una forma de neogolpismo como los que permitieron la destitución de los presidentes Manuel Zelaya en Honduras y Fernando Lugo en Paraguay. Es un golpe político encubierto de barniz jurídico.

Para la oposición, sí existen pruebas suficientes de que la presidenta Dilma incurrió en crimen de responsabilidad fiscal al desconocer la meta presupuestaria y utilizar las llamadas “pedaladas fiscales” durante el ejercicio de 2015. Me atrevo de decir que el país se encuentra dividido en una proporción similar, a pesar de que el último estudio de opinión realizado por Datafolha apunta que el 61% de los electores consultados piensa que los diputados deberían votar a favor del impeachment, mientras que sólo un 33% señala que los parlamentarios deberían votar en contra.

Precisamente, la comisión especial parlamentaria de la Cámara de Diputados aprobó este lunes el juicio político contra la mandataria Dilma Rousseff con 38 votos a favor y 27 en contra. ¿Cuál es el proceso para que el juicio sea aprobado definitivamente y ejecutado?

El siguiente paso es la votación en el plenario de la Cámara. De tener luz verde allí, debe seguir para el Senado, donde se instaura una Comisión que tiene 10 días para emitir un nuevo parecer. Dicho parecer es votado en el plenario del Senado, donde puede ser rechazado o aprobado por mayoría simple, es decir, por 41 senadores (son 81 en total). En el primer caso, de rechazo, el proceso es archivado y se extingue. Si es aprobado, se declara la instauración del proceso y la mandataria debe apartarse del poder por un periodo de 180 días, asumiendo transitoriamente el cargo el actual vice-presidente Michel Temer.

A partir de ese momento, el proceso se debate en el plenario del Senado que es presidido excepcionalmente por el Presidente del Supremo Tribunal Federal. Luego, se vota nuevamente en el plenario del Senado, pero en esta oportunidad se requiere una mayoría de dos tercios de los votos para aprobar la condenación definitiva, es decir, 54 de los 81 senadores. En caso de ser condenada, la presidenta es automáticamente destituida y el vice-presidente asume lo que resta del mandato. En este escenario, Dilma Rousseff quedaría impedida por ocho años de ejercer cualquier tipo de cargo público.

¿Qué probabilidades existen de que el proceso llegue hasta el final y la presidenta termine siendo destituida?

La disputa que se instaló esta semana para captar el voto de los indecisos es muy intensa y los últimos sondeos -aunque nada es seguro hasta última hora- indican que los partidarios a favor del impeachment están sumando los votos necesarios, que son 342 diputados. Diversos cálculos y estimaciones estadísticas vienen siendo realizadas por “expertos” que confirman uno u otro escenario.

Sin embargo, muchos de los periodistas especializados que acompañan diariamente las actividades en Brasilia, advierten que el resultado final sólo se va a conocer a última hora, debido a que el movimiento permanente de parlamentarios indecisos hace que algunos sean una hora a favor y otra hora en contra de la impugnación de la mandataria. Considerando lo incierto del momento, lo mejor es esperar hasta el final de la votación en la Cámara.

¿Qué tan real es el apoyo que el Partido de los Trabajadores (PT) ha perdido por parte del pueblo brasileño?

Según diversos estudios recientes, el PT ha ido perdiendo su base electoral. Pero no deja de ser una paradoja que, no obstante esta realidad aparentemente incontestable, el preferido de los electores para la próxima contienda electoral en el 2018 – según Datafolha – es el propio expresidente Lula (21%), una figura que ha sido bombardeada en las últimas semanas con diversas acusaciones de corrupción, uso indebido de influencia y obstaculización a la justicia, entre otras denuncias. Es de todas formas una ventaja relativa, pues el resto de los candidatos como Aécio Neves o Ciro Gomes no logran entusiasmar al electorado.

Lula mantiene un apoyo que se basa mayormente en su carisma que en una plataforma de cambios y en un proyecto consistente De cierta manera el PT puede haber perdido apoyo por parte de sus adherentes, pero el nombre de Lula sigue siendo, a pesar de los pesares, una marca registrada que genera apoyo entre algunos electores al momento de decidir por quien desean ser gobernados.

En segundo lugar, en la mencionada encuesta de intención de voto, aparece Marina Silva (19%), una ex militante del PT y ex ministra de Medio Ambiente del Gobierno Lula y que ahora ha creado su propio partido llamado Rede Sustentabilidade. Es decir, si el PT parece haber perdido apoyo popular, Lula y Marina Silva mantienen un apoyo significativo que quizás mayormente se basa en el carisma que despliegan ambas personalidades que en una plataforma de cambios y en un proyecto consistente que permita sacar a Brasil de la actual crisis sistémica (económica, política, moral) en la cual se encuentra.

¿Podría mantener Lula este liderazgo hasta las elecciones de 2018? ¿Cuál es el apoyo de la sociedad brasileña al exmandatario?

Es el candidato mejor posicionado en las encuestas (21%), pero considero que ello no es suficiente para liderar un proceso de reconstrucción nacional como el que Brasil necesita. El porcentaje de rechazo a Lula es muy alto y el 53% de los entrevistados afirmaron que no votarían por él de ninguna manera.

Además, existe una alta probabilidad de que Lula sea denunciado en nuevas causas que se han ido acumulando, tanto en el marco de la Operación Lava-Jato (Petrobras) como también del periodo en que fue presidente de la República (2003-2010). Considero que el futuro de Lula es incierto y que ese 21% que sustenta hoy puede desvanecerse si queda comprobado que incurrió en actos ilícitos durante su Gobierno o en otras instancias en que fue construyendo un poder casi incontestado de 35 años dentro del PT, etapa que algunos cientistas políticos han calificado de ‘ciclo Lulista’. Si nos encontramos al final de este ciclo, los días venideron lo dirán con mayor claridad.