segunda-feira, 1 de setembro de 2014

El letal juego del gato y el ratón

Robert Fisk
The Independent

De Alepo a Gaza se están cavando túneles. En Alepo, el ejército sirio encontró los túneles de sus enemigos islamitas. En Homs, incluso, se encontraron túneles en sentidos opuestos, que se agregaban a los construidos originalmente.

En Gaza, los israelíes han hecho estallar los trabajos subterráneos de los palestinos, pero una visita al gran jeque Najjar, en la zona industrial al noreste de Alepo, donde el Estado Islámico de Al Nusra combate al gobierno de Assad desde hace más de un año, constata que la guerra subterránea está en la sangre de las fuerzas islamitas. Decenas de kilómetros de túneles que se cruzan en diversos puntos son ahora una fortaleza al sur de la frontera turca. En algunos casos, estas vías subterráneas son lo suficientemente anchas como para que circulen por ahí vehículos.

En la vieja ciudad de Homs, que ha soportado meses sitiada por el ejército sirio, grupos musulmanes sunitas utilizaron taladros de minería para penetrar la roca del subsuelo, lo que arruinó varias manzanas de edificios de departamentos. Los túneles de Gaza han sido construidos y reconstruidos una y otra vez bajo el sitio de Israel. Por dentro tienen rieles y paredes de concreto reforzado; están diseñados para transportar alimentos y armas desde el enclave palestino o lanzar ataques contra Israel.

Esto no es nada nuevo, claro. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, los llama “túneles del terror”. Estas edificaciones siempre han sido intimidantes. Los romanos quedaron estupefactos al ver los túneles construidos por los judíos durante las grandes revueltas de Judea y Samaria. Durante la Primera Guerra Mundial, británicos y alemanes edificaron túneles que iban y venían bajo sus campos de batalla.

Es como si las enormes minas que fueron destruidas por los ingleses en la batalla de Messines, Bélgica, en 1917, se hubieran repetido en miniatura en Alepo durante el año pasado, cuando el frente Al Nusra y otros grupos islamitas cavaron debajo de las posiciones de ataque del gobierno sirio e hicieron volar por los aires las oficinas militares de la ciudad. Según los funcionarios sirios, se trató de una mina que colapsó y estaba ahí, debajo de la mezquita de Omayad, desde el siglo XIII. Según ellos, fue la vibración de un temblor lo que hizo que se viniera abajo uno de los minaretes del templo el año pasado.

Civiles que trabajan con el frente del ejército de Alepo han estado cavando zanjas frente a los milicianos del gobierno para evitar que la construcción de túneles socave sus casas. En vano, las milicias en los suburbios de Damasco intentan cavar túneles propios. Durante años cientos de túneles en Gaza han unido Egipto con la franja territorial de 365 kilómetros cuadrados, habitada por 1.8 millones de palestinos bajo asedio.

Esas edificaciones subterráneas han sido los vasos capilares que dan vida tanto a civiles como a combatientes. Autos, animales de granja, camas, enseres del hogar y alimentos, al igual que cohetes y municiones, han pasado por estas rutas de tránsito, que con frecuencia se construyen profesionalmente y son constantemente bombardeadas por los israelíes y, más recientemente, inundadas por el ejército egipcio.

Hamas cobra millones de dólares en impuestos gracias a ellos, lo cual es otra razón para que Israel quiera destruirlos. No está claro por qué le tomó tanto tiempo a las fuerzas militares musulmanas recurrir a los túneles. En Tora Bora, Afganistán, Al Qaeda cavó túneles que se extendían hasta 24 kilómetros por debajo de las montañas en las afueras de Jalalabad, y el éxito de los soldados de Osama Bin Laden para eludir a los rusos, y más tarde a sus enemigos estadunidenses, bien pudieron inspirar los túneles en Siria y Gaza.

La vasta red de trincheras subterráneas construidas por las Guardias Revolucionarias y el ejército iraníes durante la guerra contra Irak, de 1980 a 1988, así como los campos de batalla durante la guerra entre 1914 y 1918, también pudo haber influenciado a las guerrillas musulmanas de Medio Oriente.

Los túneles que los israelíes han descubierto, que se extienden bajo su tierra y frontera con Gaza, parecen haber sido edificados con muros curvos de concreto notablemente similares a los que construyeron los iraníes durante su guerra contra Saddam Hussein. Las mismas características que encontró el ejército sirio durante su batalla contra los islamitas.

En Homs, los pasadizos subterráneos fueron cavados a través de roca sólida y quienes los edificaron escribieron sus nombres y la fecha en que se terminó la obra en cada entrada. La excavación se planeó cuidadosamente para evitar daños a las tuberías de gas y agua. En el noreste de Alepo, los túneles, en este caso construidos por Al Qaeda, estaban conectados por kilómetros de profundas trincheras cubiertas de hierro y costales de arena, como si se intentara replicar los frentes de batalla de la guerra entre Irán e Irak.

Un oficial palestino en Beirut, quien recuerda las armas y los cohetes improvisados que se almacenaban bajo la ciudad en el sitio israelí de 1982, cree que la introducción de drones (naves no piloteadas) que Estados Unidos usó en Afganistán e Irak, que Israel está usando en Gaza, es lo que ha llevado a los combatientes a luchar desde el subsuelo. “Los ejércitos convencionales prefieren la luz del día, las guerrillas se ocultan en la oscuridad. Cuando llegaron los drones con visión nocturna nos tuvimos que ir bajo tierra”, señala.

En Homs, las fuerzas de Assad también usaron drones. Durante los últimos dos años el Hezbollah libanés, que es respaldado por Irán y lucha al lado de Assad, lanzó sus drones sobre Israel y los usó para sacar fotografías de las comunicaciones subterráneas de Israel afuera del centro de Haifa. Esa maquinaria fue construida en Irán, que ha capturado los drones estadunidenses que cayeron –o fueron derribados– sobre territorio iraní.

Por lo visto, entre más poderoso se vuelve el ojo en el cielo más túneles se cavan. Si, como dice el mantra de las fuerzas armadas estadunidenses, la guerra de guerrillas es “asimétrica”, todo indica que además se está volviendo tridimensional.

sexta-feira, 29 de agosto de 2014

Colombia: ¿Tercera Vía o Tercer Mundo?

James A. Robinson
El Espectador


Luego de ganar su reelección, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, viajó a Cartagena para reunirse con Bill Clinton y Tony Blair, promotores de la “Tercera Vía”. Esta filosofía, con raíces en el trabajo del sociólogo británico Anthony Giddens, propone una nueva manera de pensar las políticas públicas: ni la tradicional de la socialdemocracia europea con sus grandes Estados benefactores y su hostilidad hacia los mercados, ni la reverencia neoliberal a los mercados que demostró su inefectividad para impulsar el crecimiento económico en América Latina durante los años noventa.

A cambio, la Tercera Vía promete lo mejor de ambos mundos, los beneficios económicos de los mercados junto a la seguridad social de la socialdemocracia. ¿Podría esta Tercera Vía ser el sello distintivo del segundo gobierno de Santos? Después de todo, Colombia está negociando para ser parte de la OCDE y ha sido incluido en los CIVETS, grupo de las nuevas economías emergentes. Tal vez este es un momento clave para pensar de manera profunda y seria ¿cuál es el tipo de sociedad que Colombia quiere llegar a ser? ¿Debe escoger la Tercera Vía?

Para observar lo que la Tercera Vía implicaría en Colombia y cómo podría implementarse en la práctica, es interesante trasladarse a Las Bocas de Curay, una vereda de unas 1.300 personas en el municipio de Tumaco, departamento de Nariño. Las Bocas de Curay no está aislado por las montañas o la jungla; de hecho, se encuentra a apenas una media hora de viaje en lancha del segundo mayor puerto en la costa Pacífica, cruzando la Bahía de Tumaco. Y sin embargo, no tiene acueducto ni alcantarillado. Existe un centro de salud, pero estaba cerrado cuando estuve allí, la gente decía que quienes lo manejan viven en Tumaco, y son nombramientos políticos, por eso rara vez se aparecen. Existe un generador de energía eléctrica y dicen que al parecer fue proveído por una senadora, pero solamente funciona entre cuatro y cinco horas al día porque del combustible que deberían obtener del gobierno sólo les llega una parte. La vereda está a merced del mar. Hace siete años, las mareas altas comenzaron a llevarse el pueblo, las casas y la Iglesia, y en 2010 una marejada destruyó la escuela primaria, que no ha sido reemplazada.

Un simple muro de contención solucionaría el problema, pero la comunidad no tiene los recursos para construirlo y este es exactamente el tipo de infraestructura básica que el Estado colombiano parece incapaz de proveer. No hay presencia del Estado aquí, excepto por los maestros que han improvisado un nuevo salón de clases en la iglesia reconstruida.

Políticos en acción

Colombia es lo que los politólogos llaman una “democracia representativa”, en la cual aquellos que son elegidos —por ejemplo el alcalde de Tumaco o el gobernador de Nariño— son quienes supuestamente representan y rinden cuentas a los ciudadanos. Pero en Las Bocas del Curay no hay representación ni rendición de cuentas.

De acuerdo con los pobladores, el único momento en que los políticos aparecen es pocos días antes de las elecciones, a hacer promesas que nadie cree y, a distribuir dinero para los votos. Tampoco existe sentido alguno de responsabilidad de parte de los representantes del Estado colombiano. La única preocupación es asegurar que la gente vote de manera que se generen los mayores beneficios para aquellos que distribuyen la plata durante la época electoral.

Las Bocas de Curay no es la “Tercera Vía”. Es, como mucho de Colombia, el “Tercer Mundo”. Irónicamente, el único afiche político de la última elección en Bocas de Curay dice: “la Costa Pacífica de Nariño con Juan Manuel Santos... Que la paz del Señor esté siempre con nosotros... Y con tu espíritu”.

La Costa Pacífica votó masivamente en favor del presidente Santos, aunque si usted viaja a Las Bocas del Curay no es claro por qué. En cuatro años, el gobierno de Santos no entregó absolutamente nada a esta gente en términos de servicios públicos, ni siquiera se preocupó por reemplazar la escuela destruida por el mar. Al mismo tiempo, la “paz del Señor” dejó a sus habitantes expuestos sin tregua al acoso de los grupos armados.

Infortunadamente, Las Bocas de Curay es representativo de cientos, miles, de veredas en Colombia. Dejadas a la deriva por el Estado colombiano, tienen que sostenerse por ellas mismas, sin recursos ni posibilidades de que el sistema político tome en cuenta sus intereses y sin los bienes públicos básicos ni los servicios que les pudieran ayudar a cambiar su destino.

Las Bocas de Curay muestra lo vacía que resulta esa noción de que Colombia puede adoptar la Tercera Vía. Giddens la define como “un marco de pensamiento y diseño de políticas que busca adaptar la socialdemocracia a un mundo que ha cambiado esencialmente a lo largo de las dos o tres últimas décadas. Es una tercera vía en cuanto es un intento por trascender, tanto la social democracia a la antigua como el neoliberalismo”.

Pero, ¿dónde hay social democracia o neoliberalismo en Las Bocas de Curay o, de manera más general, en Colombia? Para ser una social democracia, Colombia tendría que tener un Estado que proveyera de servicios básicos y derechos a todos sus ciudadanos. Pero fracasa de manera singular en ello. Colombia tampoco ha sido nunca neoliberal en el sentido de permitir que el libre mercado domine la economía. Por el contrario, es un mar de monopolios y carteles donde las conexiones políticas y las barreras de entrada son el camino para hacer grandes fortunas, como la lista de los colombianos más ricos bien lo ilustra.

De hecho, la “Tercera Vía” es una serie de opciones de política para un país democrático con un Estado moderno. Colombia no es ni lo uno ni lo otro. Su democracia es de una notable baja calidad, fracturada por el fraude, la violencia, el clientelismo y la compra de votos, lo cual rompe el nexo de control entre ciudadanos y “representantes”. El Estado no controla el monopolio de la violencia, es incapaz de conseguir recursos (el recaudo de impuestos como porcentaje del PIB es similar al de Egipto, Ghana o Benín en África) y carece de una administración burocrática moderna, con excepción de unos pocos casos. Por ejemplo, la evaluación de la OCDE de las instituciones colombianas señala que Colombia tiene la burocracia más pequeña en relación con la población de toda América Latina y que la mitad de las personas empleadas son “nómina provisional”, por fuera de la carrera apropiada para servidores públicos —para el efecto, nombramientos políticos. No hay “Tercera Vía” para Colombia, solamente el Tercer Mundo.

Realismo mágico

Aun cuando la “Tercera Vía” sea una quimera irrelevante para Colombia, sería bueno que el presidente Santos se leyera el famoso libro de Giddens, pues enfatiza algunas cosas que el país requiere con desesperación, como por ejemplo una lucha contra la exclusión que caracteriza a la sociedad: “la exclusión ...[separa] grupos de gente de la sociedad en general. En la cúspide, la exclusión voluntaria es conducida por una diversidad de factores. Tener los medios económicos para aislarse de la sociedad es la condición necesaria para, pero nunca la explicación completa de por qué, estos grupos deciden hacerlo. La exclusión en la cúspide está causalmente ligada a la exclusión en las bases y además pone en peligro los debates en la arena pública y la solidaridad común. De modo que limitar la exclusión voluntaria de las élites es esencial para crear una sociedad más inclusiva en la base”.

No existe mejor expresión de los problemas de Colombia que su exclusión en la cúspide y en la base. Una élite desligada de la sociedad real que no está dispuesta a pagar impuestos para soportar cualquier proyecto con beneficios para la sociedad. La OCDE reporta que mientras el 10% más pobre de la población paga 4,5% de su ingreso en impuestos, el 10% más rico paga el 2,8%. Eso ha de ser un récord para la OCDE. Al tiempo, esa élite se imagina que administra un país próximo a la modernidad, jugando con ideas como las de la “Tercera Vía”. No es de extrañarse que el realismo mágico se haya inventado en Colombia.

El propio Giddens, sin advertirlo, ilustra lo alejada que está la élite colombiana de la realidad de su país cuando reproduce en su libro la historia de “un delegado colombiano en una reunión de la Internacional Socialista en 1989”, quien resaltó que “mi partido es llamado liberal, pero es en esencia muy socialista. Con los europeos es todo lo contrario”. Lo que sea que el socialismo signifique en Colombia, claramente no involucra la provisión de bienes y servicios públicos básicos a sus ciudadanos ni una preocupación por su bienestar y oportunidades.

“La paz del Señor” que el presidente Santos ha promovido es un gran suceso para Colombia. Pero es el comienzo, no el final, para hacer de Colombia un nuevo país. Para entender lo que ello involucra, le sugeriría que comenzara en Las Bocas de Curay.

segunda-feira, 25 de agosto de 2014

El califato contra todos los demás

Immanuel Wallerstein
La Jornada

En los interminables realineamientos geopolíticos de Medio Oriente, el califato del Estado Islámico (antes Isis o Isil) parece haber amedrentado al resto de los grupos involucrados en la política de Medio Oriente, orillándolos a formar una alianza geopolítica de facto. Repentinamente, encontramos a Irán y a Estados Unidos, a los kurdos (tanto en Siria como en Irak) y a Israel, a Turquía y al gobierno sirio de Bashar al Assad, a Europa occidental (Gran Bretaña, Francia y Alemania) y a Rusia persiguiendo, por diferentes vías, un mismo objetivo: impedir que el califato se expanda y se consolide.

Esto no ha alterado significativamente otros loci de conflicto geopolítico tales como Palestina-Israel y Ucrania, pero es seguro que tendrá un impacto sobre ellos. Por supuesto, todos estos actores están persiguiendo objetivos de mediano plazo que son bastante diferentes. No obstante, miren lo que ha ocurrido durante la primera quincena de agosto.

Nouri al Malaki fue derrocado como premier de Irak por la presión combinada de Estados Unidos, el gran ayatola Alí al Sistani, Irán y los kurdos, primordialmente porque se resistió a contemplar un papel significativo para los sunitas en el gobierno iraquí. ¿Y por qué era esto importante? Porque para todos estos actores parecía la única manera de minar el califato desde dentro.

Estados Unidos ha comprometido sus drones (aviones no tripulados), una nueva fuerza de cerca de mil infantes de marina y fuerzas especiales para salvaguardar a los yazidís y a los cristianos iraquíes de ser masacrados (operación que recibió la asistencia de facto de Bashar al Assad), así como para frenar el avance del califato en Erbil –la capital kurda de Irak, donde hay un consulado estadunidense y un número significativo de ciudadanos de dicho país–; probablemente logre otras cosas tras una evaluación en el terreno que está ocurriendo en estos momentos. El presidente Barack Obama se rehusa a indicar una fecha límite para esta operación y, por tanto, es casi seguro que dejará incumplida su promesa firmada de retirarse por completo de Irak durante su presidencia.

El gobierno turco ha cerrado la frontera abierta para las fuerzas anti Assad en Turquía, lo que previamente fue un elemento clave en su política hacia Siria. El ex senador Joseph Liberman, conocido halcón y ardiente promotor de las políticas israelíes, ha encomiado públicamente a Obama por lo que ha hecho, mientras los iraníes se han abstenido de criticarlo. Los saudíes, que no se pueden decidir respecto de su política hacia Siria, aparentemente han decidido que el silencio y el misterio son la mejor táctica.

Entonces, ¿qué sigue? ¿Y quién se aprovecha de este realineamiento? Parece haber tres ganadores en el corto plazo. El primero es el califato mismo. La re-entrada de Estados Unidos a la lucha militar iraquí le permite al califato presentarse como fuerza importante que desafía al diablo encarnado, Estados Unidos. Le servirá para conseguir muchos reclutas adicionales, sobre todo en el mundo occidental. Y uno puede esperar que intentará involucrarse en actividades hostiles al interior de Estados Unidos, así como en Europa occidental. Por supuesto esta ventaja de corto plazo podría colapsarse, si el califato fuera a sufrir reveses militares serios. Pero tomará tiempo para que esto ocurra, si sucede alguna vez. El ejército del califato parece todavía ser la fuerza militar más entrenada y comprometida de la región.

Un segundo ganador importante es Bashar al Assad. El respaldo exterior para las fuerzas contrarias a Assad siempre ha sido mucho menos decisiva y es probable que se seque aún más en el corto plazo, conforme más y más oponentes sirios se alineen con el califato.

El tercer beneficiado importante son los kurdos, que han consolidado su posición dentro de Irak y mejoraron sus relaciones con los kurdos en Siria. Ahora recibirán más armas de los países occidentales y posiblemente de otros, haciendo que sus combatientes, los peshmerga, se tornen una fuerza militar aún más consolidada.

¿Y los claros perdedores? Uno, sospecho, es Estados Unidos. A menos que el califato se desmorone en el futuro cercano (algo que parece muy improbable), este esfuerzo militar muy pronto expondrá, de nuevo, los límites de las capacidades militares estadunidenses y la inconsistencia de sus posiciones públicas con respecto a Irak, Palestina y Ucrania. Y Obama habrá perdido su alegato principal en cuanto a logros geopolíticos. El público estadunidense respalda los logros, no empantanamientos.

Y hay por lo menos tres grupos cuyo futuro inmediato como ganadores o perjudicados permanece incierto. Uno es Irán. Si Estados Unidos e Irán están del mismo lado en Irak y Afganistán, ¿puede Estados Unidos negarse a llegar a algún arreglo de compromiso con Irán respecto de los asuntos relacionados con la energía nuclear? La posición iraní en esta negociación por lo menos quedó fortalecida.

Un segundo caso es Hamas. Los israelíes están bajo una pesada presión internacional para reformular sus posición en torno a Palestina. ¿Será que este énfasis en los peligros del califato sirva de presión adicional? Es lo más probable, pero los israelíes se quedarán el mayor tiempo posible.

El tercer caso es Rusia. Mientras escribo esto, el gobierno de Kiev está resistiendo la entrada de los camiones que dicen los rusos que es una misión humanitaria para auxiliar a los atrapados y sufrientes habitantes de Lugansk, población rodeada por las tropas ucranias que buscan hambrearlos hasta que se rindan. ¿Acaso es esto algo en verdad diferente de los esfuerzos del califato por hambrear a los yazidís en su montaña para que se sometan? Si Estados Unidos y Europa occidental están en favor de la ayuda humanitaria en un lado, ¿pueden sostener una posición en contra en otras partes? Vivimos tiempos interesantes.

quarta-feira, 13 de agosto de 2014

EEUU: El fantasma de la revuelta racial

Editorial
La Jornada

La noche del pasado domingo la localidad de Ferguson, Missouri, Estados Unidos, se vio envuelta en manifestaciones pacíficas, pero también en disturbios y saqueos que dejaron 32 detenidos y dos policías lesionados, tras el asesinato, el sábado, del adolescente negro Michael Brown a manos de un policía local, cuya identidad es mantenida en secreto por las autoridades. La inconformidad no sólo se genera por el homicidio, sino también por las perspectivas de impunidad para el agente policial, y orilló al gobierno federal a involucrarse, por medio de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) en la investigación del asesinato.

Cabe recordar que en el país vecino es frecuente el encubrimiento y la obsecuencia institucionales ante abusos policiales extremos contra jóvenes negros. Entre los casos más documentados y comentados cabe recordar el ocurrido en 2012 en Stanford, Florida, cuando un agente de seguridad persiguió y mató a tiros a Trayvon Martin, un joven negro desarmado, y fue declarado inocente; la muerte de Amadou Diallo, quien en 1999 fue ultimado de 41 balazos por policías neoyorquinos que dijeron haber confudido a su víctima con un violador y fueron absueltos, o la paliza propinada por efectivos policiales de Los Ángeles al taxista negro Rodney King en 1992, suceso videograbado y difundido por los medios. La absolución de los agresores por un jurado compuesto exclusivamente por personas de raza blanca dio lugar a una oleada de violencia que se extendió durante seis días y dejó 53 muertos, cerca de dos mil heridos y pérdidas materiales por unos mil millones de dólares, y obligó al despliegue de una división de marines y de la Guardia Nacional de California.

Tales atropellos policiales y, sobre todo, la impunidad que los ha cubierto, constituyen una expresión del racismo estructural e institucional que persiste en Estados Unidos en pleno siglo XXI. Otra es la disriminación que se practica en los tribunales del país vecino contra negros y latinoamericanos, y que queda manifiesta en el hecho de que un delincuente perteneciente a esos grupos de población tiene muchas más probabilidades de ser sentenciado a la pena capital que un anglosajón que haya cometido el mismo delito.

El hecho es que, a cinco décadas del surgimiento del Movimiento por los Derechos Civiles y del asesinato de Martin Luther King, por más que un afroestadunidense ocupe la Casa Blanca desde hace seis años, y a contrapelo de una pregonada igualdad de todos los inividuos ante la ley, la discriminación racial sigue gravitando en la institucionalidad y en la sociedad de Estados Unidos.

A esa vieja e impresentable lacra debe agregarse el autoritarismo policial, reforzado en la década pasada durante los gobiernos de George W. Bush, con el pretexto de la defensa de la seguridad nacional y la lucha contra el terrorismo. En efecto, tras los atentados de Nueva York y Washington del 11 de septiembre de 2001, el principio de presunción de inocencia fue sustituido por el de presunción de culpabilidad, y muchas de las disposiciones legales emitidas entonces permanecen en vigor.

Por lo demás, la discriminación no sólo se pone en evidencia en los abusos policiales y judiciales, sino también en una sociedad desigual en que la pobreza y la marginación son más extendidas entre negros y latinos que en el resto de los sectores, y explican el surgimiento de estallidos de descontento como el ocurrido la noche del pasado domingo en Ferguson, Missouri.

segunda-feira, 11 de agosto de 2014

Ética e impunidade. O dever moral ante o povo palestino

Sara Beatriz Guardia
Diálogos do Sul

Em seu livro, Origens do totalitarismo, publicado em 1951, Hannah Arendt se refere à relação que existe entre modernidade, totalitarismo e filosofia, na análise do nazismo, os campos de concentração e o extermínio do povo judeu. Constitui, sem dúvida, um dos textos mais importantes de análise da sociedade moderna e da história da humanidade, em que a crueldade nazista não aparece como um produto da irracionalidade mas como objetivo que pretende a dominação total através da eliminação das pessoas.

Porém, não só matando, também eliminando-as como pessoas jurídicas, e limitando-as à categoria de pessoas fora da lei, massas sem pátria, despossuídas, incompreendidas, ignoradas. Quer dizer, sem direitos. Este aniquilamento da pessoa implica aniquilamento moral, corrupção dos mecanismos de defesa, da solidariedade humana, do respeito ao outro. É dizer a um povo que ele não existe, é ninguém, posso te aniquilar, matar, ofender e não me passa nada.

Ao finalizar a Segunda Guerra Mundial e diante do horror produzido pelo holocausto judeu, a premissa utilizada então, de que se desconhecia o grau de violência e crueldade a que tinham chegado. Pode-se hoje dizer o mesmo diante da crueldade e assassinatos dos palestinos?

Não está a humanidade contemplando, através das cenas propagadas pela televisão de todos os países, os bombardeios israelenses contra refúgios e escolas com alto porcentagem de crianças palestinas mortas? Não nos comovemos e indignamos por vê-los dessangrando diante de nossos olhos?

Aos 23 dias do início das operações contra os palestinos, o exército israelense bombardeou uma escola da ONU que servia de refúgio para crianças palestinas desalojada de seus lares, e então, só então, Ban-Ki-moon, secretario geral da ONU fez ouvir sua voz e se pronunciou: “É atroz. É injustificável”, asseverou. Pierre Krahenbuhi, chefe da Agência da ONU para Refugiados Palestinos, por sua vez, acrescentou: “Esta é uma afronta a todos nós, uma fonte de vergonha universal”.

Não é também uma fonte de vergonha universal que os Estados Unidos condene o massacre palestino e ao mesmo tempo envia armas para Israel?

“Estamos muito preocupados porque milhares de desalojados palestinos não estão a salvo nos refúgios designados pela ONU em Gaza”, disse o porta-voz do Conselho de Segurança Nacional da Casa Branca, Bernadette Meehan. Tão preocupados que no mesmo dia, em comunicado o porta-voz do Pentágono, contra-almirante John Kirby, confirmou o envio de armas para Israel, justificando esta ação porque: “O Departamento de Defesa recebeu uma carta em 20 de julho solicitando uma venda normal de munição para o estrangeiro. O pedido tramitou pelos canais normais e foi aceito em 23 de julho”, justificou Kirby.

Não se trata de fatos isolados nem tampouco de fatos de competência exclusiva da área política, há também um problema ético, moral. Ninguém pode dizer que ignora o que está ocorrendo, ninguém pode dizer que Palestina está muito longe ou que este problema não nos concerne, porque sim, nos concerne como seres humanos, como pessoas com princípios, com ética. É com estas respostas que o homem constrói a utopia, que como referiu Gramsci, é ética porque expressa a coerência que existe entre os postulados que orientam a sociedade e os atos políticos e de toda a vida privada. Ao estabelecer uma ponte com o mundo exterior, o indivíduo aporta seus próprios valores em concordância com os valores universais e a conjuntura específica que lhe cabe viver. A quebra desse equilíbrio significa o fim de uma proposta ética de vida. O fim da utopia, o reino da impunidade.

terça-feira, 29 de julho de 2014

Gaza y el gueto de Varsovia

Melvin A. Goodman
CounterPunch

El gueto de Varsovia fuel el mayor de todos los guetos judíos de la ocupación nazi en Europa en la Segunda Guerra Mundial. La Franja de Gaza es el mayor gueto palestino en el Medio Oriente y el más densamente poblado del mundo.

Los alemanes cerraron el gueto de Varsovia al mundo exterior en 1940. Israel se retiró de Gaza en 2005, pero mantiene el control exclusivo del espacio aéreo y de las aguas territoriales de Gaza. Controla el movimiento de personas y mercancías dentro o fuera de Gaza. Como resultado de ello, la Unión Europea y el Observatorio de Derechos Humanos, así como las agencias de las Naciones Unidas consideran que Gaza permanece ocupada por Israel.

El desempleo era un problema importante en el gueto de Varsovia y más de 100.000 residentes murieron por enfermedad o inanición. El bloqueo israelí y egipcio de Gaza ha devastado la economía y ha causado una escasez de medicamentos básicos y de equipación médica. En 2010, el primer ministro británico David Cameron, dijo que "los bienes humanitarios y las personas deben fluir en ambas direcciones. No puede y no debe permitirse que Gaza se mantenga en las condiciones de un campo de prisioneros".

Por supuesto las comparaciones nunca son totalmente determinantes. El número de muertos entre los habitantes judíos del gueto como consecuencia de las deportaciones a campos de concentración y el arrasamiento del propio gueto fue de más de 300.000 personas. El gueto entero fue arrasado casi en su totalidad durante el levantamiento de 1943, cuando los alemanes quemaron y volaron sistemáticamente los edificios, bloque por bloque, acorralando o asesinando a todos los que podían capturar.

Sin embargo, los incesantes e implacables ataques israelíes compulsivos de la última década indican que los israelíes están resueltos a que los inocentes palestinos paguen el salvajismo alemán de hace 70 años. Los crímenes de Israel contra los palestinos, de hecho, se iniciaron en 1948 con la "Nakba", la "catástrofe", cuando cientos de miles de palestinos fueron expulsados ​​de sus hogares durante la guerra árabe-israelí. Como resultado, los palestinos son los únicos refugiados en el mundo que han recibido el estatuto de refugiados por herencia.

La masacre israelí en Shejalya, con los niños palestinos llevando banderas blancas y corriendo para salvar sus vidas de los tanques y la artillería israelíes, es una reminiscencia de la masacre en Varsovia. De acuerdo con un médico noruego que prersta asistencia en Gaza, "la impunidad de Israel es un gran problema médico. Cada niño y adulto muertos y todas las lesiones, todas las amputaciones, son cien por cien previsibles. Este es un desastre hecho por el hombre que está cínicamente planeado y brutalmente ejecutado por el Gobierno de Israel".

Hay dos factores de peso que destacan en cualquier examen de la crisis de Gaza: la intransigencia persistente del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y la falta de voluntad de Israel para buscar una solución diplomática y política a la tragedia palestina. Igual que una larga lista de políticos israelíes, Netanyahu favorece una total humillación del pueblo palestino. También está dispuesto a humillar y avergonzar a la única nación del mundo que apoya a Israel con ayuda militar y económica, los Estados Unidos. Netanyahu ha ignorado las peticiones de Estados Unidos de detener la construcción ilegal de asentamientos en los territorios ocupados e Israel incluso ha cronometrado el momento del anuncio de nuevos asentamientos con la presencia en Israel de funcionarios estadounidenses de alto rango, entre ellos el vicepresidente Joe Biden.

Netanyahu siempre se ha opuesto al denominado proceso de paz y se esmera especialmente en destruir el proceso de Oslo. En 1997, durante su primer mandato como primer ministro insistió en que sólo continuaría las negociaciones si se añade una cláusula que dice que Israel no tendría que retirarse de los indefinidos "emplazamientos militares". Según Gideon Levy, autor de The Punishment of Gaza (El castigo de Gaza), Netanyahu fue capturado en la grabación de un momento de jactancia: "¿Por qué es tan importante? Porque a partir de ese momento abandoné los acuerdos de Oslo".

El exministro de Relaciones Exteriores israelí, Abba Eban, dijo una vez que los palestinos "nunca pierden la oportunidad de perder una oportunidad". Ahora se puede decir lo mismo de los israelíes. El primer ministro Netanyahu ha avergonzado en repetidas ocasiones al presidente palestino Mahmoud Abbas, dedicado a una solución pacífica a la crisis. Abbas ofreció a Netanyahu una oportunidad más en abril, cuando creó un Gobierno de consenso nacional palestino con Hamás. La Autoridad Palestina y el presidente Abbas establecieron los términos del nuevo Gobierno, que incluían el compromiso palestino con la no violencia, la adhesión a los acuerdos pasados e incluso el reconocimiento de Israel.

Estos términos no sólo se diseñaron para atraer a Israel, sino también para satisfacer las exigencias de Estados Unidos y sus aliados europeos. Según Nathan Thrall, analista del International Crisis Group que cubre Gaza, Israel, Jordania y Cisjordania, Israel se opuso a EE.UU. en el reconocimiento del nuevo Gobierno e intentó aislar a los palestinos en el ámbito internacional.

El Presidente Netanyahu está utilizando una abrumadora fuerza militar para aterrorizar a una comunidad civil con el fin de volver a la situación anterior que limita en Gaza el uso de la electricidad, el sistema que permite que las aguas residuales viertan en el mar para asegurar que el agua sigue siendo potable y se asegura de que la escasez del combustible que alimenta las plantas de saneamiento deban cerrarse. Se garantiza así la perpetuación de la desesperación entre quienes se ven obligados a vivir en estas condiciones. Tal desesperación llevaría a cualquier ser humano a creer que la resistencia violenta es el único recurso. Tal vez la comparación con el gueto de Varsovia no sea totalmente descabellada después de todo.

quinta-feira, 24 de julho de 2014

Florestas geridas por povos nativos têm menos desmatamento

Renato Grandelle
O Globo

De segunda a sábado, Miguel Ramírez, de 58 anos, acorda às 6h30m e vai para o campo como dezenas de outros moradores de Capulálpam de Méndez, 549 quilômetros ao Sul da Cidade do México. No caminho, eles mesmos se dividem entre um grupo que cortará árvores cuidadosamente selecionadas no bosque e outro que assumirá as atividades agrícolas do dia. São quase 12 horas de trabalho duro e práticas ancestrais simples que se tornaram modelo global de combate às mudanças climáticas. Comunidades como Capulálpam cuidam de matas que já armazenam 37 bilhões de toneladas de carbono — o equivale a 29 vezes a quantidade de CO2 emitida por veículos de todo o mundo. Se dominarem terrenos maiores, podem contribuir para reduzir significativamente as emissões, avalia um relatório internacional inédito.

Comunidades tradicionais e indígenas são pouco citadas em pesquisas sobre o clima. O silêncio é quebrado nesta quinta-feira, com a divulgação desse estudo, intitulado “Garantindo direitos, combatendo a mudança climática” e assinado pelo Instituto de Recursos Mundiais (WRI, na sigla em inglês) e pela Iniciativa para Direitos e Recursos (RRI). Os autores mapearam áreas florestais de 14 países de América Latina, África e Ásia, comparando o desmatamento nos territórios protegidos pelos povos nativos e as áreas vizinhas e desocupadas.

A diferença é chocante. Na Amazônia brasileira, por exemplo, o índice de desmatamento nas florestas comunitárias ficou abaixo de 1% entre 2000 e 2012. Fora delas, chegou a 7%. O Norte da Guatemala, onde fica a comunidade de Ramírez, é 20 vezes mais protegido dentro das áreas conservadas pelas comunidades tradicionais.

50 campos de futebol por minuto

Hoje, 11% das emissões de gases-estufa vêm da devastação de áreas verdes. A cada minuto é derrubada uma região equivalente a 50 campos de futebol. Esse índice poderia ser consideravelmente menor se os povos tradicionais tivessem seus direitos legais reconhecidos — algo que ocorre em apenas 12% das florestas. Nesses locais, as comunidades foram bem-sucedidas em evitar que madeireiros, empresas extrativistas e colonos destruíssem a mata.

"Vimos estudos globais sobre gerenciamento de florestas, e a principal descoberta é que elas são mais vulneráveis onde as comunidades não têm direitos reconhecidos", explica Jenny Springer, diretora de Programas Globais da RRI e coautora do relatório. Não se trata de inventar recursos ou leis, mas aplicar as normas que já existem em muitos países.

De acordo com o estudo, a própria tradição qualifica as comunidades a manejarem suas florestas. Sua população sabe como separar zonas agrícolas, habitacionais e de exploração econômica e, eventualmente, regiões para turismo e pesquisa. Além do cultivo agrícola, outra importante base para o sustento econômico e realizada sazonalmente é a extração de madeira. "Fazemos um mapeamento do bosque e vemos em que regiões podemos intervir", explica Juan Lopez Martinez, presidente do Comissariado de La Trinidad, comunidade de Oaxaca, no Sul do México. "É preciso fazer podas em algumas regiões, para retirar galhos e dar espaço entre as árvores grandes. Algumas precisam ser cortadas para não prejudicar as vizinhas. Além disso, as jovens absorvem mais CO2".

Para o diretor do WRI, Robert Winterbottom, a intervenção do Estado seria mais cara e menos frutífera: "Os governos não são muito eficientes, porque teriam de ir às florestas e gastariam dinheiro com transporte e mão de obra, enquanto a população faz esse serviço gratuitamente para garantir sua própria sobrevivência".

Andy White, coordenador do RRI, concorda. Segundo ele, ninguém tem mais interesse na saúde das florestas do que as comunidades que as habitam. "Direitos de propriedade claros para as populações indígenas e comunidades locais aumentam a capacidade dos países de proteger e resgatar suas florestas", assinala. É trágico que isso ainda não tenha sido completamente adotado como estratégia central de mitigação das mudanças climáticas.

Brasil é destaque no Relatório

O Brasil está entre os países mais elogiados pelo levantamento. Entre 1980 e 2007, cerca de 300 territórios indígenas foram reconhecidos legalmente. Sem essas zonas protegidas, o desmatamento atingiria, até 2050, aproximadamente 27,2 milhões de hectares, uma área pouco maior que a do Reino Unido. Ainda assim, os efeitos das mudanças climáticas sobre a Amazônia são motivo de preocupação. "Os prognósticos indicam que parte da Amazônia pode ser convertida em uma savana" lembra Winterbottom. A saúde das florestas pode ficar comprometida se houver alterações no regime de chuvas.

As comunidades tradicionais mexicanas cobrem cerca de 60% do território do país. Lá, quem manda é o agricultor e o governo ainda abre o cofre para ajudá-lo. "Há uma série de programas de incentivo à conservação da floresta, como preservação da fertilidade do solo ou combate a incêndios. Os proprietários de terra escolhem um projeto e recebem o orçamento necessário para viabilizá-lo" descreve Iván Zuñiga, coordenador do Conselho Civil Mexicano para a Silvicultura Sustentável. No fim do ano, cada um informa às autoridades o que conseguiu fazer.

Na Guatemala, o governo estuda como pagar às comunidades pela quantidade de carbono absorvida pela floresta. As comunidades têm concessões de 25 anos para “mostrar serviço”. "Nosso país é um dos mais vulneráveis às mudanças climáticas", alerta Juan Ramón Girón, subdiretor da Associação de Comunidades Florestais de Petén, no Norte da Guatemala. "Mas sabemos gerar alternativas econômicas ligadas ao bosque, especialmente na exploração da madeira, com baixo impacto ambiental".