quarta-feira, 20 de maio de 2015

Ceguera Moral, el nuevo ensayo de Zygmunt Bauman

Redacción
El Péndulo

En este ensayo, ‘Ceguera moral: La pérdida de sensibilidad en la modernidad líquida’, el prestigioso sociólogo Zygmunt Bauman, en colaboración con Leonidas Donskis, analiza brillantemente la ceguera moral que define nuestras sociedades a partir del concepto de adiáfora: el acto de situar ciertos actos o categorías de los seres humanos fuera del universo de evaluaciones y obligaciones morales.

En una sociedad como la actual, marcada por la banalización de la cultura y un consumismo acérrimo, rara vez tenemos tiempo para detenernos en los temas verdaderamente importantes, y corremos el grave riesgo de perder nuestra sensibilidad ante los problemas de los demás.

El mal no se limita a la guerra o a las circunstancias en que las personas actúan bajo una presión extrema. Hoy en día el mal se revela con más frecuencia en la cotidiana insensibilidad al sufrimiento de los demás, en la incapacidad o el rechazo a comprenderlos y en el eventual desplazamiento de la propia mirada ética. El mal y la ceguera moral acechan en lo que concebimos como normalidad y en la trivialidad y banalidad de la vida cotidiana, y no solo en los casos anormales y excepcionales.

El tipo característico de ceguera moral que define nuestras sociedades es lo que analizan brillantemente Zygmunt Bauman y Leonidas Donskis a partir del concepto de ‘adiáfora’. La diáfora implica una actitud de indiferencia a lo que acontece en el mundo, un entumecimiento moral. En una vida cuyos ritmos están dictados por guerras de audiencias e ingresos de taquilla, donde la gente está absorta en las últimas tendencias en aparatos tecnológicos y formas de cotilleo; en nuestra «vida apresurada» en la cual rara vez hay tiempo para detenernos y prestar atención a temas de importancia, corremos el grave riesgo de perder nuestra sensibilidad ante los problemas de los demás. Solo las celebridades y las estrellas mediáticas pueden esperar ser tenidas en cuenta en una sociedad extenuada por la información sensacionalista y sin valor.

Esta penetrante investigación del destino de nuestra sensibilidad moral será de gran interés para quienes se preocupen por los profundos cambios que silenciosamente configuran las vidas de todos en nuestro contemporáneo mundo líquido.

“La nuestra es una era de temor. Cultivamos una cultura del temor progresivamente más poderosa y global. Nuestra era exhibicionista, con su fijación en el sensacionalismo barato, los escándalos políticos, los reality shows televisivos y otras formas de autoexposición a cambio de fama y atención pública, aprecia el pánico moral y los escenarios apocalípticos en un grado incomparablemente mayor a los planteamientos equilibrados, la leve ironía o la modestia”, afirma Leonidas Donskis en el tramo final del libro.

quinta-feira, 14 de maio de 2015

A democracia, o financiamento empresarial e a corrupção

Miguel Rossetto
Carta Maior

A Câmara Federal vai decidir novas regras para o nosso sistema político. Essa agenda é a mesma do Chile. Em abril, a presidente Michele Bachelet, apresentou ao Congresso o fim do financiamento empresarial, limite de doação para pessoas físicas, redução de gastos de campanha e reorganização dos partidos. No Chile, assim como no Brasil, essas propostas emergem em meio a escândalos de corrupção e instabilidade política.

O financiamento empresarial da política e a corrupção caminham juntos. Essa é a percepção da sociedade civil, encabeçada por CNBB, OAB, UNE e a CUT, que lutam pela proibição do financiamento empresarial de partidos e candidatos.

A promiscuidade entre o setor público e as empresas privadas tem sua origem nas campanhas eleitorais. O financiamento empresarial, além de estabelecer laços suspeitos entre financiadores e eleitos, limita o acesso dos que têm menor poder econômico, aumentando a distância entre os representantes e a sociedade. Sequestra uma das regras básicas da democracia – igualdade na disputa eleitoral – e corrói a transparência dos partidos.

A nossa democracia não pode depender do dinheiro de bancos, empreiteiras e outras empresas. Não há democracia digna que possa nascer desse sistema. Os aportes empresariais nas eleições brasileiras representam mais de 90% do que os partidos arrecadam; em 2014 ultrapassaram R$ 5 bilhões. Uma única empresa doou R$360 milhões! Se os parlamentares não mudarem radicalmente esse modelo não serão eliminadas as causas da corrupção que desvia recursos públicos que deviam ser investidos para melhorar a qualidade da saúde, da educação e da segurança.

A grave crise do sistema político exige posição clara. A reforma política deve enfrentar o mal pela raiz: proibir o financiamento empresarial de partidos e candidatos. Soaria estranho à sociedade que os congressistas não ponham fim a uma regra que favorece suas próprias eleições. Com campanhas mais baratas e representantes eleitos por compromissos e ideias e não por dinheiro, teremos uma democracia e uma República melhores para o Brasil.

segunda-feira, 11 de maio de 2015

Adiós al Reino Unido

Tariq Ali
Counterpunch

Las elecciones generales en Gran Bretaña han sido dramáticas. A nivel general porque los líderes de los tres partidos - Miliband (Laborista), Nick Clegg (liberal-demócrata) y Nigel Farage (UKIP- una derecha populista y racista)... dimitieron al día siguiente con la victoria conservadora. Y a nivel más concreto, porque el Partido Nacional Escocés acaparó prácticamente todos los escaños que le corresponden a Escocia (56 de 59), acabando con el dominio de más de un siglo del laborismo. El Partido Laborista se fundó en Escocia. Y de allí salieron los primeros líderes y tanto el Primer Ministro laborista, así como el último, salieron de Escocia. Casi siempre, la cultura de clase obrera escocesa fue mucho más radical que su equivalente inglesa.

Fueron la victoria laborista de 1945 y las reformas socialdemócratas las que hicieron de la Autonomía, dejando aparte la independencia, una abstracción. La victoria de Margaret Thatcher en 1979 fue el primer clavo en el ataúd del Reino Unido, no porque ella estigmatizara a los escoceses como lo han hecho algunos de sus sucesores, sino porque la mayoría de los escoceses la aborrecían así como a todo lo que ella representaba. Se jactó de poner el ’Gran’ antes que Bretaña, sin darse cuenta de que las consecuencias no deseadas de sus políticas serían la "ruptura de Gran Bretaña" como el título del libro ultra-profético Tom Nairn sugirió incluso antes de su triunfo electoral.

En Escocia, una gran mayoría no votó por ella. Pero el punto de ruptura llegó con Tony Blair y el Nuevo Laborismo. Fue el tan alardeado orgullo thatcherista de Blair, Brown y sus aduladores escoceses los que aceleraron el auge del nacionalismo civil y alimentaron las deserciones del Partido Laborista hacia el SNP, que se dio cuenta que la única manera de derrotar el blair-torismo era situarse a la izquierda del Partido Laborista en todas y cada una de las cuestiones importantes: así, el SNP se opuso a la guerra de Irak, defendió el Estado de bienestar, exigió la eliminación de las armas nucleares de suelo escocés y poco a poco comenzó a ganar audiencia. El laborismo se limitó a estar a la contra. No se percataron del terremoto que se avecinaba. Las placas tectónicas se movieron la semana pasada y los destruyó. Llevará tiempo, pero ahora la independencia de Escocia está asegurada, como lo está una maldita buena cosa: se debilitarán las pretensiones neo-imperiales y militares del Reino Unido y se podrá abrir un debate real (no la farsa presenciada en la BBC y en otras redes) hacia la reforma constitucional (que incluya una constitución escrita y un sistema electoral democrático) y el surgimiento de una alianza radical en Inglaterra, una fuerza insurgente que rompa con el laborismo en descomposición que durante un siglo puso veto a la izquierda; primero a los comunistas oficiales y más tarde a su descendencia trotskista. Los restos de ambos terminaron en el Nuevo Laborismo (el matón estalinista John (ahora Lord) Reid y el espeluznante Alan Milburn quien como Ministro de Sanidad, abrió las puertas a la privatización y ahora es un consejero bien remunerado de las empresas privadas de salud así como un Tory virtual. Y hay otros.

Como he argumentado extensamente en The Extreme Centre: A Warning, este es un fenómeno a escala europea. No hay diferencias fundamentales entre el centro-derecha y los partidos de centro-izquierda en ningún país. En algunas partes de la Europa católica (España y Francia) el matrimonio gay abrió brechas. No tanto en Gran Bretaña. La idea de que un gobierno laborista en Westminster podría haber revertido el curso neoliberal del capitalismo es una tontería. Podría haber hecho que fuera más aceptable mediante argucias estadística y palabras dulces. Nada mas. Así pues, la izquierda impotente para romper la adicción laborista debe estar feliz. Sus ilusiones no podían ser traicionadas.

Las tareas que enfrentan los radicales y los socialistas en Escocia e Inglaterra son muy diferentes. En Escocia los jóvenes que hegemonizaron la iniciativa "Campaña Independencia Radical" (RIC) jugaron un papel ejemplar en el referéndum y en las recientes elecciones. Abiertos, no sectarios, dándose cuenta de lo que estaba en juego y centrando todas sus energías para derrotar al enemigo común. Los resultados les han dado la razón. Ahora necesitan ensamblar a las fuerzas que abogan por una Escocia radical para estar presentes en el Parlamento escocés que será elegido en 2016. Esto implica desarrollar una oposición de izquierdas constructiva que dé continuidad a la tradición de RIC, pero esta vez con el objetivo de preparar en el Parlamento el terreno hacia una Escocia que sea a la vez independiente y diferente.

En Inglaterra, es el UKIP es el tercero partido en cuanto a número de votos emitidos. Recibió votos tanto de los laboristas como de los conservadores, pero los 4 millones de votos (12,6 %) obtenidos apenas le otorgan un solo escaño en el Parlamento. Los Verdes con más de un millón también obtienen un escaño. Lo absurdo de un sistema electoral que da a los conservadores una mayoría absoluta (331 escaños), con el 36,9 % de los votos emitidos, y a los laboristas 232 escaños con el 30,4 % y reduce a la nada al resto de los partidos es una muestra clara de su fecha de caducidad. Se necesita una campaña seria a favor de un sistema proporcional. El sistema de first-past-the-post, el ganador se lo lleva todo, constituye un cáncer maligno que debe ser extirpado del cuerpo político.

¿Y el radicalismo inglés? No es pura casualidad que un partido de derechas como el UKIP se haya convertido en la tercera fuerza. La estrecha colaboración entre los principales sindicatos y la dirección laborista significaba que la construcción de un movimiento social para hacer frente a las privatizaciones y exigir la propiedad pública de los servicios públicos, más vivienda pública, democracia local y la renacionalización de los ferrocarriles, se quedó en la cuneta. Ninguna otra fuerza extra-parlamentaria fue capaz de organizar una base para rechazar y revertir las políticas extremas del centro [del centro-izquierda y el centro-derecha]. Ahora, ese es el reto al que se enfrentan todos aquellos y aquellas que quieran poner fin al consenso estratégico del thatcherismo y el blairismo en Inglaterra. No es una tarea fácil. Sin embargo, las posibilidades existen; sólo requieren fuerzas sobre el terreno que permitan crear un nuevo movimiento que hable en nombre de la gente oprimida y explotada.

No hay esperanza para encontrar un líder para la izquierda en el partido laborista. Los nombres que se barajan ni siquiera son capaces de escuchar la lluvia cuando llueve. Lo que sería de gran ayuda es si, más pronto que tarde, en el nuevo parlamento, se organiza un grupo de diputados de izquierda que rompa efectivamente con el laborismo y se constituya como un grupo radical en relación con las fuerzas extraparlamentarias. Dudo que lo harán y a este respecto, la tradición bennista [en referencia a Tony Benn, que fue durante años el emblema de la izquierda del laborismo] es, para decirlo de forma leve, de poca ayuda. Su apego al laborismo en un momento en que el partido ha roto con su propio pasado socialdemócrata y ha optado por un capitalismo puro y duro no tiene sentido y les lleva a un callejón sin salida. Ken Livingstone, que derrotó al blairismo cuando se presentó como candidato independiente para la Alcaldía de Londres, más tarde renegó de ello, hizo las paces con Downing Street y volvió al redil, defendiendo la City de Londres y el capitalismo financiero desregulado, así como a Scotland Yard y la ejecución pública del electricista brasileño Jean Menezes (confundido con un musulmán). Livingstone fue uno de los pocos dirigentes populares del Partido Laborista que podría haber jugado ahora una papel para construir algo nuevo.

Necesitamos una alianza de todas las fuerzas radicales para construir un movimiento anticapitalista en Inglaterra. Un movimiento que sea a la vez nuevo, pero que se apoye también en el pasado: en las grandes movilizaciones del siglo XVII; en las rebeliones cartistas del siglo XIX. Los más recientes acontecimientos en América del Sur, Grecia y España también ofrecen un camino a seguir. En cuanto al Partido Laborista, creo que deberíamos dejarle que se desangre. Aquí la esperanza la ofrece el camino escocés.

segunda-feira, 4 de maio de 2015

Brasil: A captura do sistema político

Silvio Caccia
Le Monde Diplomatique

Para falar sobre a situação política atual no Brasil é preciso compreender algumas mudanças substantivas que ocorreram no passado recente e criaram as condições para o que chamo de captura do sistema político pelo poder econômico, o maior problema de nossa democracia. Até 1997, no Brasil, as empresas eram proibidas de financiar campanhas eleitorais. A onda neoliberal mudou esse cenário. Foi com a lei eleitoral n. 9.504/97 que as empresas passaram a poder financiar candidatos e campanhas leitorais. E isso mudou tudo.

A nova lei eleitoral, inspirada no modelo norte-americano, permite que as empresas criem vínculos diretamente com os candidatos, sem qualquer intermediação dos partidos. Os partidos, seus programas e propostas ficam em plano secundário. E, nessa relação direta entre candidato e empresa, o que desejam os doadores? Desejam políticas que atendam a seus interesses privados, desejam a defesa de seus interesses nas arenas decisórias das políticas públicas. Para isso organizam lobbies, pautam a mídia, mas também elegem bancadas parlamentares e influem na escolha de gestores públicos.

O modelo europeu de financiamento de campanhas eleitorais vai no sentido contrário, valorizando e fortalecendo os partidos políticos, e não as candidaturas individuais. E há países que proíbem o financiamento de campanhas eleitorais por empresas, tais como Peru, Colômbia, México, Canadá, França e Portugal. A Espanha estuda adotar essa nova política agora.

O financiamento eleitoral por empresas foi modificando cada vez mais a composição do Congresso Nacional e reduzindo à impotência os candidatos com poucos recursos. Se nas eleições de 2002 os gastos totais foram de cerca de R$ 800 milhões, em 2014 eles chegaram a R$ 5,1 bilhões, quase em sua totalidade contribuições feitas por empresas. Além das doações privadas, os partidos políticos receberam R$ 308 milhões de recursos públicos provenientes do Fundo Partidário, e as TVs receberam R$ 840 milhões de isenções fiscais pelo tempo “gratuito” de veiculação de campanhas eleitorais.

Em média, nas últimas eleições, um deputado federal eleito gastou R$ 1,4 milhão para se eleger; um senador, R$ 4,9 milhões; os candidatos eleitos gastaram onze vezes mais que os não eleitos. Os que não contaram com esse aporte financeiro em suas campanhas, por melhores candidatos que fossem, salvo raríssimas exceções, não se elegeram.

Esse fenômeno de captura do sistema político pelo poder econômico é mundial. Nos Estados Unidos, a situação é a mesma. Quando, em janeiro de 2010, a Suprema Corte norte-americana decidiu em favor do financiamento de campanhas eleitorais por empresas, o jornal The New York Times, em editorial, denunciou que esse era “um golpe no coração da democracia, facilitando o caminho para que as corporações empresariais empreguem seus vastos tesouros para inundar com dinheiro as eleições e intimidar os governantes eleitos para que obedeçam a suas determinações”. Noam Chomsky, na mesma época, denunciou: “Essa liberalização financeira cria o que alguns chamam de ‘parlamento virtual’ de investidores e credores que controlam de perto as políticas governamentais e ‘votam’ contra elas, se as consideram ‘irracionais’, quer dizer, se elas beneficiam o povo, e não o poder privado concentrado”.

O resultado é claro. Em 2014, no Brasil, as dez empresas que mais doaram para as campanhas eleitorais para a Câmara dos Deputados elegeram 360 deputados de um total de 513, isto é, 70% da Câmara Federal. O Congresso Nacional de 2015 não está formado por bancadas de partidos políticos, e sim por bancadas de interesses privados que estão distribuídas por todos os partidos.

A bancada ruralista é composta por 374 deputados federais – sendo 118 deles do próprio agronegócio –, distribuídos por 23 partidos. A bancada dos bancos conta com 197 deputados e se distribui por dezesseis partidos. A bancada dos frigoríficos tem 162 deputados alojados em 21 partidos. A bancada das mineradoras tem 85 deputados em dezenove partidos. A bancada da bebida alcoólica conta com 76 deputados em dezesseis partidos. Isso para falarmos apenas das maiores bancadas de interesses privados e sem nos referirmos, por exemplo, à bancada evangélica, cuja agenda fundamentalista está longe da defesa do interesse público. A realidade é que a composição atual do Parlamento brasileiro é de 70% de fazendeiros e empresários (da educação, da saúde, industriais etc.).

O novo Congresso é militantemente conservador e reacionário. Posta sob um comando errático, que atua ao sabor da disputa política do momento, sob forte influência das bancadas de interesses privados, a Câmara dos Deputados impõe políticas de restrição de direitos, cuja expressão máxima é a proposta de terceirização para todas as atividades de qualquer empresa. É o melhor Congresso que o dinheiro pode comprar.

domingo, 3 de maio de 2015

África: o agronegócio é a nova versão do colonialismo

Najar Tubino
Carta Maior

Os países do G-8 querem assumir a terra do continente africano, exportando suas tecnologias e ignorando qualquer conhecimento agroecológico.

Os 53 países da África tem uma população de 1,111 bilhão de habitantes, sendo que 863 milhões moram na África Subsaariana – 34 países -, e 539 milhões continuam vivendo no campo. Mais de 90% são agricultores familiares, que as instituições internacionais insistem em qualificar de pequenos agricultores sem recursos. Além disso, 75% dos que trabalham e vivem da agricultura são mulheres, outro dado negligenciado pelas agências internacionais, como a USAID dos EUA, que está envolvida na maioria dos projetos de cooperação no continente africano. O próprio G-8 definiu há dois anos uma estratégia até 2022, para retirar 50 milhões de pessoas da situação de fome. Uma hipocrisia que de tempos em tempos os governantes ricos do planeta transformam em anúncios pomposos e planos detalhados. Este ano, por exemplo, era para ser a data em que a fome no mundo seria reduzida a metade. Isso foi anunciado no início do novo milênio.

Na verdade, o que os países do G-8 e suas agências, além é claro, das suas corporações, querem mesmo é assumir a terra do continente africano, que é habitada há milênios por comunidades de povos tradicionais e de indígenas. Parte dessa estratégia é traçar novas regulamentações nas próprias terras, iniciando o processo de regulamentação e da emissão de títulos individuais para os povos tradicionais, que obviamente, não tem documentos sobre suas terras. A USAID tem investido milhões de dólares em projetos neste sentido. Mas outra entidade chamada Millennium Challenge Corporation (MCC), criada pelo Congresso dos EUA em 2004 com o objetivo de promover o mercado livre em países pobres já investiu US$260 milhões para regulamentar as terras africanas. A rede de ONGs GRAIN, do Canadá, especialista na questão fundiária denunciou que os países africanos já promoveram 243 mudanças em suas legislações fundiárias e outras 43 na alteração do mercado de sementes.

Agroecologia é totalmente boicotada

A outra ponta da estratégia dos países ricos é implantar o agronegócio nas terras das comunidades tradicionais, para fazer o que já fazem em outras regiões, inclusive no Brasil: plantar soja, milho e algodão, cana e em alguns casos, como na África, culturas como caju, amendoim e tabaco. O pacote envolve sementes certificadas e patenteadas, fertilizantes químicos e agrotóxicos, o trio universal que tomou conta do planeta. A organização WWI (World Watch Institute), de Washington, criada pelo agrônomo Lester Brown, fez um trabalho de pesquisa de campo em 25 países africanos nos anos de 2009-2010, para o relatório lançado em 2011 – “Estado do Mundo: Inovações que nutrem”.

Os pesquisadores do WWI relataram dezenas de experiências em agroecologia na África – onde quase um milhão de agricultores trabalham com agroecologia e produção orgânica- em regiões difíceis como o Níger, a Etiópia, Mali e Malawi, que não são difundidas. Aliás, as agências internacionais não fazem a menor questão de divulgar este tipo de trabalho. Muito menos as fundações Gates, Soros, Rockefeller que definiram que a estratégia é implantar as sementes transgênicas no território africano, gastando mais de 200 milhões de dólares, se contabilizarmos os projetos de apenas duas delas – Gates e Rockefeller.

Milhões serão exilados pela mudança climática

Isso inclui criar semente transgênica de batata doce e de mandioca, duas culturas básicas na dieta dos africanos do campo. É preciso acrescentar nestas estatísticas futuras, que nos próximos cinco anos, entre 75 e 250 milhões de pessoas se tornarão exilados, em consequência das mudanças climáticas na África. As secas atingem as colheitas em dois de um período de três anos. A cada década uma seca grave. Então o problema básico dos povos tradicionais da África é a falta de umidade no solo, a falta de armazenamento da água da chuva e a inexistência de fertilidade do solo, ou seja, matéria orgânica, que em algumas regiões desapareceu. Não há pacote agroquímico no mundo capaz de resolver o problema.

Uma das fantasias criada pela Monsanto no Quênia é a promoção de uma semente transgênica lançada nos EUA em 2013, que é “resistente à seca”, e na verdade é tolerante a uma seca moderada. Coisa que qualquer semente crioula adaptada ao seu local de origem exerce em seu ciclo produtivo. Este é outro ponto que a estratégia dos países ricos pretende implantar na África. Em todos os países estão sendo introduzidas mudanças para regulamentar o mercado de sementes. Num continente onde mais de 90% da produção agrícola é familiar e tradicional, ou seja, faz parte dos costumes a troca e a partilha do conhecimento, portanto, das sementes crioulas, os agentes das corporações querem segurança para as patentes de suas marcas transgênicas.

Prosavana denunciado pelos camponeses de Moçambique

É lamentável que entre esses programas da USAID, das fundações filantrópicas norte-americanas estão iniciativas do governo Brasileiro, em projetos de cooperação técnica com vários países, especialmente Moçambique. A Embrapa desenvolve um programa de inovação agrícola em parceria com USAID em Moçambique. Existem dois projetos envolvendo a implantação do Programa de Aquisição de Alimentos e do Mais Alimentos. Até recentemente os programas filantrópicos dos EUA e da União Europeia compravam grãos dos seus agricultores para levar como ajuda humanitária à África, através do Programa Mundial de Alimentos. Agora mudaram a estratégia em parte, comprando de agricultores africanos.

Entretanto, o Prosavana é o mais conhecido dos programas a ser realizado no Corredor de Nacala, onde o ponto final é o porto, e onde uma ferrovia atravessa o norte do país. O discurso é o mesmo: ajudar a agricultura dos 4,5 milhões de pequenos produtores, melhorar a eficiência, combater a fome, mas depois de tudo isso, organizá-los em cooperativas para que se enquadrem no agronegócio e mergulhem no mercado de commodities mundial. Trabalhar para regulamentar a terra e nos projetos de reassentamentos. A Vale que explora carvão em Moatize tem uma área de 23 mil hectares e reassentou mais de mil famílias. A União Nacional dos Camponeses de Moçambique tem denunciado o Prosavana justamente por não contemplar as comunidades locais, de usurparem das suas terras e de implantar um programa sem consulta pública. Sem contar que a Fundação Getúlio Vargas estava fazendo a estruturação do Fundo Nacala, com sede em Luxemburgo e que pretendia captar dois bilhões de dólares de investidores e que receberiam seus lucros em 10 anos. Não vingou.

Algumas empresas portuguesas, da Suécia, da Finlândia, dos EUA, do Brasil já estão implantando projetos no Corredor de Nacala. Em Niassa, uma das províncias da região, o governo de Moçambique pretende incentivar o plantio de três milhões de hectares de eucalipto. Por ironia trágica, as empresas Hoyo Hoyo e Grupo Américo Amorin, além da Portucel, de Portugal, atuavam em Moçambique durante a colonização. Do Brasil o grupo Agromoz, dos Estados Unidos a Africa Century Agriculture Rei do Agro. É muito educativa a declaração da CEO do African Agricultural Land Fund, Susan Payne: “- As terras e a mão de obra são tão baratas na África que vale a pena correr os riscos para investir”.

Programa para transformar em revendedor de agroquímicos

Na maioria dos países o governo concede licenças – no caso de Moçambique de 50 anos – para exploração por preços irrisórios, afinal, as empresas, fundos, corporações querem ajudar a combater a fome, melhorar a renda dos pequenos agricultores de parcos recursos e que necessitam da modernização da agricultura, das suas sementes transgênicas, dos seus fertilizantes químicos e de seus venenos. Um dos programas da USAID, patrocinado pelas corporações químicas é o PROFIT. Trata-se de um caso realmente engenhosos: formar agentes locais para revenda de produtos e também divulgadores das tecnologias do agronegócio. Eles treinaram milhares de agricultores na Zâmbia, que na zona rural de Mkushi, transformaram a paisagem num campo igual aos de Iowa, maior produtor de milho transgênico dos EUA. Em meio às choupanas de palha, como o relato de Andrew Rice no relatório do WWI.

Enquanto isso, no Níger, país com 14 milhões de habitantes que enfrenta fome crônica e uma seca que devastou as criações de animais, situado na região do Sahel, os povos tradicionais fizeram uma recuperação da mata nativa, de espécies lenhosas, que em muitos casos são leguminosas, que naturalmente fixam nitrogênio na terra e conseguiram mudar o panorama numa área de cinco milhões de hectares. Isso ocorre nas regiões de Maradi e Zinder. Mesmo tipo de iniciativa o povo Dogon, no Mali, realizou. Fazendo cobertura vegetal, implantando sistemas agroflorestais e cultivando plantas nativas como painço e a espécie crioula do feijão-fradinho, além de rotação com noz de bambara, fanio e amendoim.

Sobrevivem com dignidade há milênios

Na Etiópia os povos das aldeias Wukro e Wenchi produzem mel de excelente qualidade – o país produz mais de 24 mil toneladas por ano, é o maior produtor da África -, que entrou no circuito internacional através de uma iniciativa do Slow Food International, que também já implantou mais de mil hortas comunitárias com espécies crioulas. As mulheres Massai, do distrito de Kajiado, no Quênia, construíram cisternas de ferrocimento para armazenar água, um projeto do Programa de Meio Ambiente da ONU. Em cada cisterna plantam 100 árvores.

Nos planaltos da Etiópia um grupo de agricultores descobriu e formulou um novo tipo de fertilizante usando uma planta nativa. Na mesma região onde até hoje produzem café selvagem, o mesmo que deu origem as plantações do Brasil, Colômbia e outros países.

Esta é uma realidade que não tem apoio dos governos locais todos interessados nas verbas das agências internacionais e das corporações, incluindo a elite local, que como sempre faz o seu papel de introdutor do pacote neoliberal agrovenenoso. Também não tem divulgação a não ser nos veículos alternativos ou de entidades. O pacote inclui a informação manipulada de uma realidade que só pode mudar se os povos tradicionais abrirem mão das suas terras, da sua história, enfim, da vida que levam a milhares de anos. E que agora os países do G-8, as fundações Rockefeller, Gates, Soros, Buffet, e as corporações Monsanto, Syngenta, Dupont e Bayer querem transformar, liquidando com a única coisa que eles mantiveram depois da escravidão, da colonização – a dignidade de viver de acordo com seus costumes e tradições, mesmo passando fome em muitos momentos.

sexta-feira, 1 de maio de 2015

Brasil: El tiempo de la movilización social

Fernando de la Cuadra
ALAI

A pesar de que el movimiento que propone el impeachment de la presidenta Dilma Rousseff se ha ido debilitando en las últimas semanas, sus principales instigadores persisten en su afán. Estos pedidos se han centrado en la discusión sobre los criterios legales que existirían para solicitar al congreso una abertura de proceso que imposibilite la continuidad del mandato presidencial. Inclusive, tanto la oposición como el gobierno se han hecho asesorar por notables juristas para saber a ciencia cierta cuales son los pasos a seguir en uno u otro caso, es decir, con qué argumentos se puede sustentar la tesis del impedimento y con cuales recursos cuenta el gobierno para contrarrestar jurídicamente las acusaciones de corrupción y abandono de funciones que esgrimen ciertos grupos de la oposición. La tendencia mayoritaria entre los especialistas es que no existiría ninguna base jurídica contundente que amerite la abertura de un proceso en el congreso y, en consecuencia, que dicha demanda tenga éxito en esa instancia.

En todo caso, sus proponentes insisten en reclamar la salida de la mandataria y, además, están contando para ello con el incentivo que proporcionan las últimas encuestas de opinión que revelan una caída sostenida en el nivel de apoyo y popularidad de la presidenta y su gobierno. Según el último estudio de la empresa CNT/MDA que indagó sobre el grado de satisfacción de los ciudadanos, se constata que existe una disminución significativa en la popularidad del gobierno y la figura de la mandataria, llegando a casi un 65 por ciento de los entrevistados que declararon que el gobierno es malo o pésimo. Por su parte, prácticamente un 60 por ciento (59,7%) de los consultados dijeron concordar con un impeachment. Ello es coherente con el dato de que un 68.9 por ciento considera que la presidenta estaba en conocimiento y es responsable de los casos de corrupción en la Petrobras. Finalmente, un 66,9 por ciento señalan no creer en la eficacia de las medidas tomadas por el ejecutivo para superar la crisis económica que se instaló en el país.

Desde una mirada global, se puede sostener que tres son los principales problemas que aquejan a la actual administración y que tienen consecuencia directa sobre esta tendencia decreciente en el apoyo a la presidenta y a su gobierno.

El primer aspecto dice relación con los innumerables casos de corrupción en el que están involucrados importantes miembros del Partido de los Trabajadores– partiendo por su Ex-Tesorero João Vaccari – y también dirigentes de otros partidos de la base aliada (PMDB, PP, PSD, PR), siendo el esquema montado entre el alto escalafón de la estatal Petrobras y las principales empresas contratistas del país (Odebrecht, Camargo Corrêa, Mendes Júnior, OAS, Queiroz Galvão y Andrade Gutiérrez) el escándalo de corrupción de mayor repercusión e impacto sobre la actual gestión.

En segundo lugar, la situación económica recesiva por la que atraviesa Brasil ha generado una sensación de inquietud y malestar entre la población, altamente sensibilizada por el aumento de la inflación y del costo de vida, en un contexto de deterioro de los servicios públicos, congelamiento salarial, precariedad del empleo y riesgo inminente de desempleo.

Por último, se menciona repetidamente las debilidades de la estrategia comunicacional del gobierno y la incapacidad del ejecutivo para difundir con claridad sus proyectos (particularmente las reformas económicas) hacia el conjunto de la ciudadanía. Muchos atribuyen esta insuficiencia al estilo de austeridad y a la rigidez de la presidenta para negociar acuerdos con los partidos aliados. Probablemente la actual negociación en torno a la promulgación del proyecto de ley sobre tercerización (PL 4330) es el episodio más lamentable en esta secuencia de errores, no solo en el ámbito comunicacional sino que fundamentalmente en lo que dice relación con determinada concepción de los derechos adquiridos históricamente y en el respeto por las condiciones laborales y la estabilidad de los trabajadores brasileños.

El proyecto que ha sido atacado desde diversos sectores por implicar una mayor flexibilización y precarización del trabajo, continua inamovible en la pauta del gobierno y la propia presidenta Dilma está tratando de movilizar a los partidos de la coalición en el Senado, para re-incluir en el sistema de tercerización a las empresas estatales, que fueron excluidas de la propuesta inicial por el principal partido opositor, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). Ello se debe al hecho de que la mandataria teme que entrando en vigencia la reglamentación de los contratos de servicios tercerizados, las compañías públicas y las sociedades de economía mixta pierdan competitividad frente a sus pares privadas.

La consecuencia de esta decisión del ejecutivo de seguir impulsando la ley de tercerización a cualquier costo, es que la presidenta Rousseff ha perdido su sintonía con los electores y en parte por ello decidió - aconsejada por sus ministros - no realizar su habitual discurso del 1° de mayo, temiendo que durante su pronunciamiento una onda de protestas y cacerolazos (panelaços) se propague por el país. Este es un escenario sumamente complejo, considerando que en este momento lo que más necesita el gobierno es justamente promover un mayor acercamiento con los ciudadanos y explicar las medidas “impopulares” que está implementando.

El sociólogo y jurista alemán Max Weber afirmaba que existen tres formas o mecanismos de legitimación de la dominación, ellas son la tradición, el carisma y el estatuto racional legal burocrático. El carisma puede definirse como aquella capacidad de un individuo de convocar a sus seguidores a través de un don personal e intransferible que se singulariza como depositario de cualidades prodigiosas de heroísmo y/o de liderazgo ante sus adherentes. Vendría bien apelar al carisma en la actual coyuntura, pero lamentablemente este es un atributo del cual carece la presidenta, a diferencia de su antecesor Lula da Silva.

Por lo mismo, tal vez no sea este el momento en que surja algún Príncipe ni como figura providencial de salvación, ni como "moderno Príncipe" transformado en partido (según sostenía Gramsci), sino que sea la oportunidad de que las personas asuman un nuevo protagonismo movilizándose en torno a sus problemas y aspiraciones colectivas. Este escenario contradictorio y tensionado, marcado por disputas ideológicas de vastas e profundas repercusiones para el futuro del país, crea las condiciones especialmente propicias para que germine la reactivación de los movimientos sociales y de las organizaciones de la sociedad civil o para que irrumpa la praxis de aquellos sindicatos que legítimamente buscan representar y defender los derechos de los trabajadores. Por lo mismo, se requiere la articulación más amplia de las fuerzas progresistas que resistan a la imposición de nuevas modalidades de expoliación y precarización de los asalariados y de la pérdida de derechos sociales para el conjunto de la ciudadanía.

Quizás sea el tiempo de apostar en el porvenir, una época en que los ciudadanos y sus referentes tienen la posibilidad de empujar un programa de reformas que venga a ratificar y consolidar las conquistas alcanzadas a través de una historia de luchas y movilizaciones. Para ello es necesario dar un nuevo impulso a la reforma agraria y efectuar la demarcación irreversible de las tierras indígenas. También es preciso, entre otras tareas, impulsar la reforma política que acabe con el financiamiento privado de las campañas y de partidos sustentados por las empresas. A lo mejor es, en definitiva, el tiempo de iniciar una movilización general en la que participen todos los actores comprometidos con una agenda que no solo enfrente la acometida de los consorcios en su búsqueda permanente por obtener mayores lucros, sino de alzar una acción mancomunada que proteja y consagre los derechos de la gran mayoría de los habitantes de este país.

quarta-feira, 29 de abril de 2015

O ecosocialismo: um projeto promissor face à crise ecológica mundial

Leonardo Boff
Adital

Uma das mais palavras mais difamadas na linguagem política neoliberal e capitalista é seguramente a de "socialismo”. Entende-se o porquê, pois ele comparece na história como um projeto alternativo à perversidade do capitalismo seja como modo de produção seja como cultura globalizada, hostil à vida e incapaz de trazer e generalizar felicidade.

Alega-se que o socialismo nunca deu certo em nenhum lugar do mundo. Talvez uma das razões de manter o boicote a Cuba socialista por tantos anos da parte dos EUA se deva à vontade de mostrar ao mundo que o socialismo realmente não presta e não deve ser buscado como forma de organização da sociedade. E Obama teve que reconhecer que nisso os EUA fracassaram. O capitalismo não é a única forma de organizar a produção e uma sociedade. Ademais houve a implosão do socialismo realmente existente na URSS, o que suscitou um entusiasmo quase infantil ao ideal capitalista como triunfador e a verdadeira solução final dos problemas sociais, o que revelou ilusório e falso.

Mas é forçoso reconhecer que aquele "socialismo” nunca foi o socialismo pensado por seus teóricos já há três séculos. Na verdade, era um capitalismo do Estado autoritário, pois somente este podia acumular e através dele e dos membros do partido construir o projeto socialista e não por todo um povo.

Mas se tomarmos como parâmetro critérios humanísticos, éticos e sociais mínimos, devemos reconhecer que o produtivismo em geral e o capitalismo como sua expressão maior, também não deram certo. Como pode dar certo um sistema que se propõe um mesquinho ideal de enriquecimento ilimitado, sem qualquer consideração? Subjugou a inteira classe operária na Europa e alhures aos interesses do capital, acirrando a luta de classes, conquistou e destruiu inteiros povos na África e, em parte, na América Latina, reduzindo-os até hoje à miséria e à marginalidade. Devastou e continua devastando inteiros ecossistemas, desflorestando grande parte da área verde do mundo, envenenando os solos, poluindo as águas, contaminando o ar, erodindo a biodiversidade na razão de cem mil espécies de seres vivos por ano, segundo dados do eminente biólogo Edward O. Wilson, destruindo a base físico-química que sustenta a vida e pondo em risco o futuro de nossa civilização, suscitando a imagem tétrica de uma Terra depredada e coberta de cadáveres e eventualmente sem nós, como espécie humana? Esse sistema, pelos cálculos feitos por economistas que assumem o dado ecológico, serve bem apenas a cerca de dois bilhões de pessoas que se afogam no consumo suntuoso e no desperdício atroz. Ocorre que somos já mais de sete bilhões de pessoas, das quais quase um bilhão vive na mais canina pobreza e miséria. Mais ainda, e os cálculos foram feitos: se este sistema quisesse universalizar o bem-estar dos países opulentos como os EUA e a Europa, precisaríamos de pelo menos três Terras iguais a esta.

Que sistema atenderá as necessidades fundamentais da humanidade carente? Não será o capitalismo que, lá onde chega, traz logo duas injustiças: a social com a riqueza de poucos e pobreza de muitos, à base da exploração, e a ecológica com a devastação maciça da natureza. Sobre ele, um dia que não saberemos quando, virá, severo, o juízo da história e se cobrará dele as milhões de vítimas produzidas nos séculos de sua vigência, cujos gritos sobem ao céu clamando por uma justiça mínima e pelo respeito à sua dignidade, sempre negada.

Deixando de lado os vários tipos de socialismo a começar pelo socialismo utópico (Saint Simon, Owen, Fourier), o socialismo científico (Marx e Engels), o socialismo autoritário-ditatorial (estalinismo) e o socialismo democrático (Schumpeter; não confundi-lo com a social democracia), restringimo-nos ao ecossocialismo contemporâneo. Surgido nos anos 1970 com Raymond Williams (Inglaterra), James O’Connor (USA), Manuel Sacristán (Espanha) e entre nós com Michael Löwy (O que é ecossocialimo, Cortez 2015), ele afasta-se dos socialismos anteriores e apresenta uma proposta radical que “almeja não só a transformação das relações de produção, do aparelho produtivo e do padrão de consumo dominante, mas sobretudo construir um novo tipo de civilização, em ruptura com os fundamentos da civilização capitalista/industrialista ocidental moderna” (Löwy, p. 9-10).

Os tópicos principais desta proposta foram expostos no Manifesto Ecossocialista Internacional (2001) que deu origem à Rede Ecossocialista Internacional (2007). Na Declaração Ecossocialista de Belém (2007) se diz claramente: “a humanidade enfrenta hoje um escolha extrema: ecossocialismo ou barbárie…visa-se parar e inverter o processo desastroso do aquecimento global em particular e do ecocídio capitalista em geral, e construir uma alternativa prática e radical ao sistema capitalista” (Löwy, pp. 114 e 119). Todos estes textos se encontram no livro de Michel Löwy.

Esta proposta se alinha ao que também propõe a Carta da Terra, fruto de uma vasta consulta na humanidade e longa maturação até ser aprovada e assumida pela UNESCO em 2003. Dentro de pouco seremos todos ecossocialistas não por opção ideológica, mas por razões matemáticas: dispomos apenas dos escassos bens naturais existentes com os quais devemos atender a todos os humanos e a toda comunidade de vida. Ou repartimos tais bens com um mínimo de equidade entre todos ou não haverá uma Arca de Noé que nos salvará. É vida ou morte.