quinta-feira, 21 de fevereiro de 2013

Iglesia en colapso con la renuncia de Bento XVI

Bernardo Barranco
La Jornada

A una semana del anuncio inesperado de la renuncia del Papa empiezan a circular explicaciones más razonadas de una iniciativa inédita en la historia moderna de la Iglesia católica. El propio Papa se ha encargado de esclarecer el sentido de su renuncia. El Miércoles de Ceniza denuncia las divisiones dentro de la curia, la hipocresía y los intereses materiales e individuales de los actores religiosos, es decir, el mismo Benedicto XVI nos sugiere que su decisión es una renuncia de Estado, por el bien de la Iglesia. Aun bajo los efectos de la sorpresa, la Iglesia está bajo el estado de shock. Frente a la pérdida de compostura de muchos personajes de la Iglesia, colaboradores y fieles, Ratzinger es casi el único que guarda compostura, conserva toda su lucidez, serenidad y sapiencia.

El Papa parece ser el fatigado capitán de un navío que desde hace años naufraga, debilitándose cada vez más frente a las tormentas amenazantes que lo azotan. Joseph Ratzinger tal vez será más conocido como el primer Papa en la historia moderna que ha renunciado voluntariamente a su cargo. Se trata, sin duda, de una renuncia casi política. Las justificaciones sobre la edad, las enfermedades y el cansancio del Papa son parciales; se quiere acentuar, alegóricamente, la dificultad de ser anciano en esta época de grandes cambios tecnológicos y de mediatización mundial.

Joseph Ratzinger hereda una Iglesia gloriosa fabricada por Juan Pablo II: de masas, triunfalista, mediática, pero es sólo una ilusión que pronto se cae en pedazos. La tremenda crisis planetaria de la pederastia sacude violentamente sus viejos cimientos; la crisis mediática descobija y expone ante la opinión pública, sobre todo a la vieja guardia wojtyliana, la complicidad y encubrimiento a los pederastas clericales como modus operandi. Marcial Maciel y los legionarios quedan nuevamente en el ojo del huracán por la desvergonzada e inmoral corrupción con la que iban comprando lealtades y disimulos eclesiásticos, desde el secretario particular de Wojtyla Stanislaw Dziwisz y su secretario de Estado Angelo Sodano, entre otros potentes actores eclesiásticos.

La respuesta relativamente más autocrítica de Benedicto XVI irrita tanto a los monseñores de la curia como los nuevos nombramientos que indicaban un desplazamiento burocrático de la vieja guardia. Aquí se produce la fractura en medio de los huracanes que minaban la unidad de la Iglesia. Justo en su 15 viaje apostólico, en mayo de 2010, en Portugal, a propósito de los embates sobre la pederastia, el Papa sentenció: "No sólo de fuera vienen los ataques al Papa y a la Iglesia, sino que los sufrimientos de la Iglesia vienen justo del interior de la Iglesia, del pecado que existe en la Iglesia."

El propio Ratzinger en sus primeros cinco años contribuyó con ciertos desatinos provocando altercados en diferentes frentes. Ha propiciado con sus posicionamientos álgidas polémicas colaterales. Como el discurso de Ratisbona que desencadena la ira del mundo musulmán; abrió sin éxito las puertas a ultraconservadores lefebvristas, por tanto, la ambivalencia con que el Papa trató al principio a la comunidad judía; la contrarreforma de la liturgia y el regreso de la misa en latín, y, por supuesto, la injusta apreciación del pontífice sobre la evangelización del mundo indígena que expresó en Brasil en 2007. En contraparte, hay que agradecer sus sólidas encíclicas, especialmente la Deus caritas est (2005), en la que aborda precisamente el tema del amor y del erotismo.

Sin embargo el mayor fracaso de Ratzinger fue el pretender evangelizar la secular Europa y demostrar que la fe religiosa y la razón eran capaces de coexistir en el mundo moderno. En suma, la tragedia que ha sacudido a la Iglesia no sólo vino de reacciones externas, sino errores internos y principalmente escándalos internos, como lavado de dinero, opacidad financiera, y sobre todo el antagonismo de los actores que se refleja en esa filtración de documentos del fenómeno llamado Vatileaks que tan sólo son la punta del iceberg de la corrupción de la curia romana.

La renuncia refleja, por un lado, su frágil grandeza y la última lectio del herr professor. Una decisión contundente pone fin a un reinado marcado por escándalos y conspiraciones en la curia pero no los resuelve. Su salida permite que se reconstruyan los tejidos eclesiales y que se concerte un proyecto común entre los diferentes clanes de la Iglesia; así como elegir un nuevo pontífice con mayor vitalidad, energía y liderazgo que conduzca a buen puerto la nave averiada de la Iglesia católica. Su movimiento podría culminar con maestría, con un nuevo Papa cercano a su sensibilidad o uno de sus discípulos consentidos. Tiene una correlación cardenalicia propicia.

En Roma quizá comenzó una evolución inversa, como si, tras la decepción del progresismo católico del Concilio Vaticano II, ahora se vive la decepción del conservadurismo clerical. El Papa es, de hecho, como se suele decir, el último monarca absoluto en abdicar a su trono. Como diría el teólogo jesuita González Faus, el problema no es el Papa, el problema es el papado. La crisis de corto plazo es la dramática pérdida de autoridad moral y espiritual de la Iglesia; la crisis honda es el modelo de papado monárquico-absolutista que ha predominado desde la Edad Media y reafirmado en la crisis de Reforma. Es la arrogancia de autodenominarse salvaguarda de los valores y ejercer de manera autoritaria el monopolio del poder y la verdad.

Probablemente no habrá que derrumbar el papado pero es necesario renovarlo. Diferentes análisis apuntan a una agenda clave de retos para la Iglesia católica: a) la necesaria reforma de la curia; b) recuperar la credibilidad social herida por la pederastia y el Vatileaks; c) una Iglesia más pastoral y ecuménica; d) colegialidad, mayor apertura a la toma de decisiones; f) ordenación de las mujeres. Recuperar la tradición sinodal, la Iglesia no puede seguir manejándose como una monarquía absoluta; el propio Benedicto XVI con su renuncia seculariza el rol del propio papado, quizá éste sea su mayor aporte, hasta ahora gestionado como un ejercicio divino. En cierto sentido, Ratzinger ha cedido ante el oráculo de la modernidad poscristiana.

terça-feira, 19 de fevereiro de 2013

Que Papa esperar que não seja um Bento XVII?

Leonardo Boff

Dei generosamente uma entrevista à Folha de São Paulo que quase não aproveitou nada do que disse e escrevi. Então, publico a entrevista inteira a seguir para reflexão e discussão entre os interessados pelas coisas da Igreja Católica. As perguntas foram reordenadas.

1. Como o Sr. recebeu a renúncia de Bento XVI?

Eu, desde o principio, sentia muita pena dele, pois pelo que o conhecia, especialmente em sua timidez, imaginava o esforço que devia fazer para saudar o povo, abraçar pessoas, beijar crianças. Eu tinha certeza de que um dia ele aproveitaria alguma ocasião sensata, como os limites físicos de sua saúde e o menor vigor mental, para renunciar. Embora mostrou-se um Papa autoritário, não era apegado ao cargo de Papa. Eu fiquei aliviado, porque a Igreja está sem liderança espiritual que suscite esperança e ânimo. Precisamos de um outro perfil de Papa mais pastor que professor, não um homem da instituição-Igreja, mas um representante de Jesus que disse: “se alguém vem a mim eu não mandarei embora” (Evangelho de João 6,37), podia ser um homoafetivo, uma prostituta, um transexual.

2. Como é a personalidade de Bento XVI já que o Sr. privou de certa amizade com ele?

Conheci Bento XVI nos meus anos de estudo na Alemanha entre 1965-1970. Ouvi muitas conferências dele, mas não fui aluno dele. Ele leu minha tese doutoral: "O lugar da Igreja no mudo secularizado” e gostou muito a ponto de achar uma editora para publicá-la, um calhamaço de mais de 500 páginas. Depois trabalhamos juntos na revista internacional Concilium, cujos diretores se reuniam todos os anos na semana de Pentecostes em algum lugar na Europa. Eu a editava em português. Isso entre 1975-1980. Enquanto os outros faziam sesta, eu e ele passeávamos e conversávamos temas de teologia, sobre a fé na América Latina, especialmente sobre São Boaventura e Santo Agostinho, do quais é especialista e eu até hoje os frequento a miúde.

Depois, em 1984, nos encontramos num momento conflitivo: ele como meu julgador no processo do ex-Santo Ofício, movido contra meu livro “Igreja: carisma e poder”. Ai tive que sentar na cadeirinha onde Galileo Galilei e Giordano Bruno, entre outros, sentaram. Submeteu-me a um tempo de “silêncio obsequioso”; tive que deixar a cátedra e fui proibido de publicar qualquer coisa. Depois disso nunca mais nos encontramos. Como pessoa é finíssimo, tímido e extremamente inteligente.

3. Ele como Cardeal foi o seu Inquisidor depois de ter sido seu amigo: como viu esta situação?

Quando foi nomeado Presidente da Congregação para a Doutrina da Fé (ex-Inquisição) fiquei sumamente feliz. Pensava com meus botões: finalmente teremos um teólogo à frente de uma instituição com a pior fama que se possa imaginar. Quinze dias após me respondeu, agradecendo e disse: vejo que há várias pendências suas aqui na Congregação e temos que resolvê-las logo. É que praticamente a cada livro que publicava vinham de Roma perguntas de esclarecimento que eu demorava em responder. Nada vem de Roma sem antes de ter sido enviado a Roma.

Havia aqui bispos conservadores e perseguidores de teólogos da libertação que enviavam as queixas de sua ignorância teológica a Roma a pretexto de que minha teologia poderia fazer mal aos fiéis. Ai eu me dei conta: ele já foi contaminado pelo bacilo romano que faz com que todos os que ai trabalham no Vaticano rapidamente encontrem mil razões para serem moderados e até conservadores. Então, sim, fiquei mais que surpreso, verdadeiramente decepcionado.

4. Como o Sr. recebeu a punição do “silêncio obsequioso”?

Após o interrogatório e a leitura de minha defesa escrita, que está como adendo da nova edição de “Igreja: carisma e poder”, são 13 cardeais que opinam e decidem. Ratzinger é um apenas entre eles. Depois submetem a decisão ao Papa. Creio que ele foi voto vencido, porque conhecia outros livros meus de teologia, traduzidos para alemão, e me havia dito que tinha gostado deles, até, uma vez, diante do Papa numa audiência em Roma fez uma referência elogiosa. Eu recebi o “silêncio obsequioso” como um cristão ligado à Igreja o faria: calmamente o acolhi. Lembro que disse: “é melhor caminhar com a Igreja que sozinho com minha teologia”. Para mim foi relativamente fácil aceitar a imposição, porque a Presidência da CNBB me havia sempre apoiado e dois Cardeais, Dom Aloysio Lorscheider e Dom Paulo Evaristo Arns, me acompanharam a Roma e depois participaram, numa segunda parte, do diálogo com o Cardeal Ratzinger e comigo. Ai éramos três contra um. Colocamos algumas vezes o Cardeal Ratzinger em certo constrangimento, pois os cardeais brasileiros lhe asseguravam que as críticas contra a teologia da libertação que ele fizera num documento saído recentemente eram eco dos detratores e não uma análise objetiva. E pediram um novo documento positivo; ele acolheu a ideia e realmente o fez dois anos após. E até pediram a mim e ao meu irmão teólogo Clodovis, que estava em Roma, que escrevêssemos um esquema e o entregássemos na Sagrada Congregação. E num dia e numa noite o fizemos e o entregamos.

5. O Sr deixou a Igreja em 1992. Guardou alguma mágoa de todo o affaire no Vaticano?

Eu nunca deixei a Igreja. Deixei uma função dentro dela, que é de padre. Continuei como teólogo e professor de teologia em várias cátedras aqui e fora do país. Quem entende a lógica de um sistema autoritário e fechado, que pouco se abre ao mundo, não cultiva o diálogo e a troca (os sistemas vivos vivem na medida em que se abrem e trocam), sabe que se alguém, como eu, não se alinhar totalmente a tal sistema, será vigiado, controlado e eventualmente punido. É semelhante aos regime de segurança nacional que temos conhecido na América Latina sob os regimes militares no Brasil, na Argentina, no Chile e no Uruguai. Dentro desta lógica, o então Presidente da Congregação da Doutrina da Fé (ex-Santo Oficio, ex-Inquisição), o Cardeal J. Ratzinger, condenou, silenciou, depôs de cátedra ou transferiu mais de cem teólogos. Do Brasil fomos dois: a teóloga Ivone Gebara e eu. Em razão de entender a referida lógica, e lamentá-la, sei que eles estão condenados a fazer o que fazem na maior das boas vontades. Mas como dizia Blaise Pascal: “Nunca se faz tão perfeitamente o mal como quando se faz de boa vontade”. Só que esta boa vontade não é boa, pois cria vítimas. Não guardo nenhuma mágoa ou ressentimento, pois exerci compaixão e misericórdia por aqueles que se movem dentro daquela lógica que, a meu ver, está a quilômetros luz da prática de Jesus. Aliás é coisa do século passado, já passado. E evito voltar a isso.

6. Como o Sr. avalia o pontificado de Bento XVI? Soube gerenciar as crises internas e externas da Igreja?

Bento XVI foi um eminente teólogo, mas um Papa frustrado. Não tinha o carisma de direção e de animação da comunidade, como tinha João Paulo II. Infelizmente ele será estigmatizado, de forma reducionista, como o Papa onde grassaram os pedófilos, onde os homoafetivos não tiveram reconhecimento e as mulheres foram humilhadas como nos EUA, negando o direito de cidadania a uma teologia feita a partir do gênero. E também entrará na história como o Papa que censurou pesadamente a Teologia da Libertação, interpretada à luz de seus detratores, e não à luz das práticas pastorais e libertadoras de bispos, padres, teólogos, religiosos/as e leigos que fizeram uma séria opção pelos pobres contra a pobreza e a favor da vida e da liberdade. Por esta causa justa e nobre foram incompreendidos por seus irmãos de fé, e muitos deles presos, torturados e mortos pelos órgãos de segurança do Estado militar. Entre eles estavam bispos como Dom Angelelli, da Argentina, e Dom Oscar Romero, de El Salvador. Dom Helder foi o mártir que não mataram. Mas a Igreja é maior que seus papas e ela continuará, entre sombras e luzes, a prestar um serviço à humanidade, no sentido de manter viva a memória de Jesus, de oferecer uma fonte possível de sentido de vida que vai para além desta vida. Hoje sabemos pelo Vatileaks que dentro da Cúria romana se trava uma feroz disputa de poder, especialmente entre o atual Secretário de Estado Bertone e o ex-secretário Sodano, já emérito. Ambos têm seus aliados. Bertone, aproveitando as limitações do Papa, construiu praticamente um governo paralelo. Os escândalos de vazamento de documentos secretos da mesa do Papa e do Banco do Vaticano, usado pelos milionários italianos, alguns da mafia, para lavar dinheiro e mandá-lo para fora, abalaram muito o Papa. Ele foi se isolando cada vez mais. Sua renúncia se deve aos limites da idade e das enfermidades, mas foram agravadas por estas crises internas que o enfraqueceram e que ele não soube ou não pode atalhar a tempo.

7. O Papa João XXIII disse que a Igreja não pode virar um museu, mas uma casa com janelas e portas abertas. O Sr. acha que Bento XVI não tentou transformar a Igreja novamente em algo como um museu?

Bento XVI é um nostálgico da síntese medieval. Ele reintroduziu o latim na missa, escolheu vestimentas de papas renascentistas e de outros tempos passados, manteve os hábitos e os cerimoniais palacianos; para quem iria comungar, oferecia primeiro o anel papal para ser beijado e depois dava a hóstia, coisa que nunca mais se fazia. Sua visão era restauracionista e saudosista de uma síntese entre cultura e fé, que existe muito visível em sua terra natal, a Baviera, coisa que ele explicitamente comentava. Quando na Universidade, onde ele estudou e eu também, em Munique, viu um cartaz me anunciando como professor visitante para dar aulas sobre as novas fronteiras da teologia da libertação, pediu ao reitor que protelasse esse dia, o convite já acertado. Seus ídolos teológicos são Santo Agostinho e São Boaventura, que mantiveram sempre uma desconfiança de tudo o que vinha do mundo, contaminado pelo pecado e necessitado de ser resgatado pela Igreja. É uma das razões que explicam sua oposição à modernidade, que a vê sob a ótica do secularismo e do relativismo e fora do campo de influência do cristianismo que ajudou a formar a Europa.

8. A igreja vai mudar, em sua opinião, a doutrina sobre o uso de preservativos e em geral a moral sexual?

A Igreja deverá manter as suas convicções, algumas que estima irrenunciáveis como a questão do aborto e da não manipulação da vida. Mas deveria renunciar ao status de exclusividade, como se fora a única portadora da verdade. Ela deve se entender dentro do espaço democrático, no qual sua voz se faz ouvir junto com outras vozes. E as respeita e até se dispõe a aprender delas. E quando derrotada em seus pontos de vista, deveria oferecer sua experiência e tradição para melhorar onde puder melhorar e tornar mais leve o peso da existência. No fundo, ela precisa ser mais humana, humilde e ter mais fé, no sentido de não ter medo. O que se opõe à fé não é o ateísmo, mas o medo. O medo paralisa e isola as pessoas das outras pessoas. A Igreja precisa caminhar junto com a humanidade, porque a humanidade é o verdadeiro Povo de Deus. Ela o mostra mais conscientemente, mas não se apropria com exclusividade desta realidade.

9. O que um futuro Papa deveria fazer para evitar a emigração de tantos fiéis para outras igrejas, e especialmente pentecostais?

Bento XVI freou a renovação da Igreja incentivada pelo Concílio Vaticano II. Ele não aceita que na Igreja haja rupturas. Assim que preferiu uma visão linear, reforçando a tradição. Ocorre que a tradição a partir dos séculos XVIII e XIX se opôs a todas as conquistas modernas, da democracia, da liberdade religiosa e outros direitos. Ele tentou reduzir a Igreja a uma fortaleza contra estas modernidades. E via no Vaticano II o cavalo de Troia por onde elas poderiam entrar. Não negou o Vaticano II, mas o interpretou à luz do Vaticano I, que é todo centrado na figura do Papa com poder monárquico, absolutista e infalível. Assim se produziu uma grande centralização de tudo em Roma sob a direção do Papa que, coitado, tem que dirigir uma população católica do tamanho da China. Tal opção trouxe grande conflito na Igreja até entre inteiros episcopados, como o alemão e francês, e contaminou a atmosfera interna da Igreja com suspeitas, criação de grupos, emigração de muitos católicos da comunidade e acusações de relativismo e magistério paralelo. Em outras palavras, na Igreja não se vivia mais a fraternidade franca e aberta, um lar espiritual comum a todos. O perfil do próximo Papa, no meu entender, não deveria ser o de um homem do poder e da instituição. Onde há poder, inexiste amor e desaparece a misericórdia. Deveria ser um pastor, próximo dos fiéis e de todos os seres humanos, pouco importa a sua situação moral, étnica e política. Deveria tomar como lema a frase de Jesus que já citei anteriormente: “Se alguém vem a mim, eu não o mandarei embora”, pois acolhia a todos, desde uma prostituta como Madalena até um teólogo como Nicodemos.

Não deveria ser um homem do Ocidente que já é visto como um acidente na história. Mas um homem do vasto mundo globalizado, sentindo a paixão dos sofredores e o grito da Terra devastada pela voracidade consumista. Não deveria ser um homem de certezas, mas alguém que estimulasse a todos a buscarem os melhores caminhos. Logicamente se orientaria pelo Evangelho, mas sem espírito proselitista, com a consciência de que o Espírito chega sempre antes do missionário e o Verbo ilumina a todos que vêm a este mundo, como diz o evangelista São João. Deveria ser um homem profundamente espiritual e aberto a todos os caminhos religiosos, para juntos manterem viva a chama sagrada que existe em cada pessoa: a misteriosa presença de Deus. E, por fim, um homem de profunda bondade, no estilo do Papa João XXIII, com ternura para com os humildes e com firmeza profética para denunciar quem promove a exploração e faz da violência e da guerra instrumentos de dominação dos outros e do mundo. Que nas negociações que os cardeais fazem no conclave e nas tensões das tendências, prevaleça um nome com semelhante perfil. Como age o Espírito Santo ai é mistério. Ele não tem outra voz e outra cabeça do que aquela dos cardeais. Que o Espírito não lhes falte.

segunda-feira, 18 de fevereiro de 2013

Jacques Rancière: El tiempo de la igualdad

La presente obra, compuesta por una selección de entrevistas realizadas entre 1981 y 2007, despliega todas las cuestiones que, con el paso de los años, se han revelado fundamentales en el pensamiento de Jacques Rancière, el destacado filósofo francés discípulo de Louis Althusser, con quien colaboró en la redacción de Para Leer El capital.

El lector podrá adentrarse y profundizar en el pensamiento de Rancière, que gira en torno a la lucha de clases y la igualdad, a partir del juego de preguntas y respuestas que agiliza el contenido, facilita la comprensión y, sin perder el rigor, hace emerger formulaciones directas, reveladoras incluso, por la fuerza de la interlocución. Los entrevistadores no se limitan al liviano intercambio de palabra, sino que invitan al autor a precisar puntos que les preocupan e incluso ponen abiertamente en cuestión su pensamiento, comparándolo con posiciones adoptadas por otros autores, como Marx, Althusser, Foucault, Barthes, Bourdieu o Negri. Frente a ellos, Rancière responde siempre de un modo contextualizado, teniendo en cuenta las dificultades que se plantean y las cuestiones que todavía permanecen en suspenso.

domingo, 17 de fevereiro de 2013

Bradley Manning e o Wikileaks abriram uma janela na alma política dos Estados Unidos

Glenn Greenwald
The Guardian

Os Estados Unidos não fazem nada para castigar os culpados dos crimes de guerra e fraude do Wall Street, no entanto se dedicam a demonizar quem os denuncia. Durante o último ano e meio, todo o tempo em que Bradley Manning passou em uma prisão militar, muitas coisas foram ditas sobre ele, mas não o ouvimos dizer nada. Isso mudou apenas no final de dezembro, quando o soldado do exército estadunidense de 23 anos de idade, acusado de vazar documentos secretos ao Wikileaks, testemunhou sobre as condições de sua prisão na corte marcial, que abriu um processo contra ele.

Há algum tempo, podemos saber das medidas opressivas, que beiram à tortura, inclusive o prolongado confinamento na solitária e a nudez forçosa. Uma investigação formal, as Nações Unidas denunciaram essas condições ao considerá-las "cruéis e desumanas". O porta-voz do Departamento de Estado do presidente Obama, o coronel aposentado da força aérea PJ Crowley, admitiu, depois de condenar publicamente o mau-trato usado com Manning. Um psicólogo que trabalha nas prisões testemunhou esta semana que as condições em que mantiveram Manning eram piores do que as de quem se encontrava no corredor da morte ou em Guantánamo.

Ao escutar a descrição de todos esses abusos, através das próprias palavras do acusado de vazar informações, sentíamos também como nos demostrava visceralmente seu horror. Ao informar sobre a investigação, Ed Pilkington, do The Guardian, citava Manning: "Quando necessitava de papel higiênico, tinha que ser duro e gritar: "O preso Manning solicita papel higiênico!". E: "Me autorizavam 20 minutos de sol, acorrentado, a cada 24 horas". No início da sua prisão, recordava Manning: "Me dei totalmente por vencido. Pensei que ia morrer nesta jaula para animais de dois metros e meio por dois metros e meio.

O tratamento repressivo aplicado a Bradley Manning é uma das desgraças do primeiro mandato de Obama e demostra muitas das dinâmicas que estão moldando sua presidência. O presidente não só defendeu o tratamento aplicado a Manning, mas também decretou indevidamente a culpa de Manning, quando em uma entrevista afirmou "que ele havia desrespeitado a lei".

E o que é pior, Manning não é acusado apenas por revelar informação confidencial, mas também por ofensa capital de "ajudar o inimigo", pelo qual poderá ser aplicada a pena de morte (os fiscais militares estão solicitando "apenas" prisão perpétua). A radical teoria do governo é que, mesmo que Manning não tivesse esse propósito, a informação pode ter ajudado a Al Qaeda, uma teoria que rotula basicamente qualquer divulgação de informação confidencial – por um denunciante ou por um jornal – com traição.

Seja o que for que se pense dos supostos atos de Manning, parece ser o clássico denunciante. Podia haver vendido a informação a algum governo estrangeiro ou grupo terrorista. Pelo contrário, arriscou aparentemente sua liberdade para mostrar essa informação ao mundo porque, segundo alegou quando pensava que ninguém o escutava, queria desencadear "discussões, debates e reformas no âmbito mundial".

Comparem este agressivo processo com Manning com os vigorosos esforços da administração de Obama para proteger os crimes de guerra da era Bush e a fraude de Wall Street de qualquer forma de responsabilidade jurídica. Nenhum dos autores desses verdadeiros crimes enfrentou no tribunal alguma ordem de Obama, uma comparação que reflete as prioridades e valores da Justiça nos Estados Unidos.

Depois temos o comportamento dos partidários de Obama. Desde que informei pela primeira vez sobre as condições da prisão de Manning, em dezembro de 2010, muitos deles não só se animaram com o abuso, como também ridicularizaram grotescamente as preocupações com o fato. Joy-Ann Reid, uma antiga assessora de imprensa de Obama e agora colaboradora na rede progressista MSNBC, respondia de forma sádica ao relatório: "Bradley Manning não tem travesseiro?" Dessa forma, reproduzia em uma das páginas de internet mais extremistas da direita, RedState, que da mesma maneira gozava do relatório: "Devolvam o travesseiro e o cobertor a Bradley Manning".

Como sempre, os jornalistas do establishment “facilitam” para o governo em cada passo desse caminho. Apesar da pretensão de aparecer como vigilantes, nada mais provoca o ânimo de alguém que desafia realmente as ações do governo.

Como exemplo dessa mentalidade, temos uma recente entrevista da CNN com o fundador do Wikileaks, Julian Assange, dirigida por Erin Burnett. Abordaram os documentos recentemente publicados, que revelam os esforços secretos de funcionários estadunidenses, pressionando instituições financeiras para bloquear o financiamento do Wikileaks, uma vez que o grupo publicou os documentos confidenciais, supostamente filtrados por Manning – uma forma de castigo extralegal, que deveria preocupar a todo o mundo, especialmente os jornalistas.

Mas a anfitriã CNN não tinha nenhum interesse nos perigosos atos do seu próprio governo. Ao contrário, tratou rapidamente de mostrar que Assange condenara as políticas de imprensa do Equador, um país pequeno que, diferente dos Estados Unidos, não exerce influência além das suas fronteiras. Para os especialistas da imprensa vigilante estadunidense, Assange e Manning sãos inimigos a ser desprezados, porque fizeram o trabalho que a imprensa corporativa estadunidense se nega a fazer: levar transparência aos atos infames do governo dos Estados Unidos e dos seus aliados por todo o planeta.

Bradley Manning proporcionou ao mundo vários benefícios vitais. Mas enquanto seu conselho de guerra chega finalmente à conclusão, que provavelmente será a imposição de uma longa sentença de prisão, parece que seu maior presente é esta janela aberta na alma política dos Estados Unidos.

sábado, 16 de fevereiro de 2013

La bicicleta, el ciclista y la comparsa

Mario Unda
La línea de fuego

Están los encantados (y las encantadas) con la bicicleta. No se trata de la bicicleta como medio alternativo de transporte, como descontaminador de las ciudades, como deporte o como esparcimiento. No, esta es una bicicleta como símbolo político. Dizque la bicicleta refleja y condensa las virtudes humanistas de Correa. Creo que los entusiastas ya no pueden ver más que las visiones que ellos mismos se inventan. Pero el spot de la bicicleta merece analizarse un poco más. Porque muestra mucho del alma del correísmo, y no es precisamente lo que sus admiradores (y admiradoras) dicen ver.

Al principio, aparece Correa en el despacho presidencial, cambia su atuendo posmoderno de terno con camisa bordada por un traje de ciclista. Y comienza el recorrido por postales escogidas: el centro de Quito, el malecón de Guayaquil, montañas, lagunas, el mar, las gaviotas y botes de pesca, un edificio del 911, el ferrocarril, las aspas para la energía eólica, una casa indígena.

Sin embargo, es Correa solo, todo lo demás es únicamente comparsa. Los militares de la guardia a la salida del despacho, inmóviles, a quienes no se digna dirigir ni una mirada. Las calles del centro por donde avanza la bicicleta de Correa, pero calles que son sólo calzada y adoquines, nadie, excepto la virgen del Panecillo al fondo (que sigue dando la espalda al sur). Nadie tampoco en los puentes que atraviesa, nadie de a pie en su arribo triunfal a la noche de la 9 de Octubre, con el monumento de Bolívar y San Martín iluminado al fondo. Nadie, excepto una figura difusa de buses, mientras pedalea de nuevo en la carretera. Uno, dos espectadores viéndolo avanzar, y nuevamente sólo en camino. Correa pasa y un grupo de niños se acerca, lo acompaña un trecho y desaparece. Luego, nuevamente solo en la playa, con el mar al fondo. Correa solo, con el sol y el horizonte. Dos figuras más, apenas parte del paisaje, igual que los árboles y las barcas, mientras Correa toma su bicicleta al hombro y camina. Tres jinetes que lo siguen un segundo. Un cultivador de arroz, que desaparece con rapidez de la escena. Correa solo en la costa, en la sierra. Niños que lo saludan desde la ventana de una escuela. El tren que pasa al fondo y Correa pedalea solo. Solo de nuevo, pedaleando con el fondo de una montaña, con el fondo de bosques. Otra vez pedaleando solo. Y siempre sólo, siempre único, otra vez con el lago al fondo. “Es la hora de sumar fuerzas”, dice, llegando a una casa de familia indígena, y ofrece que “será la victoria definitiva de todo un pueblo”; saluda con estrechón de manos y beso y dice un par de frases en quichua. “Yo sólo estoy de paso”, les dice Correa, “el poder es de ustedes”. Da su mensaje electoral de voto en plancha, sale de la oscuridad de la vivienda hacia el paisaje soleado. La luminosidad del paisaje que lo espera contrasta con la penumbra de la vivienda que abandona. Correa bajo un árbol, con una cuesta a sus pies; atrás los montes y el lago. La toma se aleja, la imagen se difumina. Fin. Han pasado tres minutos y algo más de la versión extendida.

Y entonces, ¿de qué es símbolo la bicicleta? Del líder que reemplaza al pueblo, del líder que avanza sólo, ceñudo, esperando que “su” pueblo lo siga. Pero “su” pueblo no se diferencia en nada del paisaje de fondo. Es un elemento más de las postales, como las montañas y los lagos, como las calles, las playas y el mar. Es un pueblo que se diluye y desaparece mientras el líder avanza adelante, siempre sólo. La historia es la historia del caudillo, del pueblo no queda nada, apenas una imagen borrosa. Si acaso lo acompaña, mayormente no hace más que observar su paso. Ha desaparecido su historia propia, la historia de luchas y resistencias que frenaron la implementación del neoliberalismo y recuperaron la dignidad de todos.

El pueblo del correísmo es el sujeto ausente, porque su papel ha sido expropiado por el líder y por el Estado. El pueblo del correísmo no tiene voluntad propia, no tiene voz propia: la única voz que se escucha es la voz de Correa. De hecho, ese pueblo no tiene existencia propia, sólo existe en la medida en que lo convierten en telón de fondo de la historia del caudillo, la única historia que existe. El pueblo del correísmo no es más que comparsa. Comparsa, dice el diccionario, “conjunto de personas que en las representaciones teatrales o en los filmes figuran y no hablan”. Masas incapaces de representarse por sí mismas, sujetos anulados, sacrificados en el altar del culto al caudillo.

De esto se trata, finalmente. Para el correísmo, el pueblo no puede existir como sujeto autónomo. Y si tiene la osadía de reclamar él mismo por su dignidad, si tiene la pretensión de construir él mismo su libertad y su destino, si comete la grave ofensa de retomar por sí mismo sus palabras y su voz, entonces la difuminación no será solamente metafórica ni poética. Pero eso es lo que queda “fuera de cuadro”, lo que está más allá del marketing y de la propaganda, la contracara de los “valores humanistas”: la persecución, la división de las organizaciones, la cooptación de dirigentes, las amenazas, los juicios por terrorismo y sabotaje.

Sin embargo, los caudillos “sólo están de paso”. Su tránsito victorioso, así dure seis años, o diez, no asegura el cambio ni la permanencia de las conquistas sociales. La liberación, si habrá de ser, sólo será obra del pueblo mismo. Y eso es lo que está en juego ahora: hay una parte del pueblo que se rehúsa a ser “el pueblo de Correa”, ese pueblo pasivo, observador y comparsa; hay una parte del pueblo que no renuncia a su derecho a ser soberano, a construir el presente y el futuro con sus propias manos, y no a través de terceras personas. La lucha es dura y desigual, pero ¿cuándo ha sido distinto?

sexta-feira, 15 de fevereiro de 2013

Imagen de la tragedia palestina


El sueco Paul Hansen fue galardonado hoy con el primer premio en la edición de 2012 del certamen de fotoperiodismo más importante del mundo, el World Press Photo, por una instantánea que muestra la desesperación de un grupo de hombres en el funeral de una familia por una calle de Gaza.

La fotografía de Hansen, quien trabaja en el periódico sueco "Dagens Nyheter", muestra a un grupo de hombres desolados por la muerte de dos pequeños y su padre, cuyos cadáveres son llevados a hombros de camino a una mezquita para celebrar el entierro.

Los niños, dos hermanos de dos y tres años de edad, aparecen amortajados en primer plano, mientras que por detrás les sigue el cuerpo de su padre. Los tres murieron al quedar su casa destruida en un ataque israelí con misiles, en tanto que la madre fue ingresada en cuidados intensivos. La fotografía ganadora fue tomada el pasado 20 de noviembre en la ciudad de Gaza.

quinta-feira, 14 de fevereiro de 2013

A história secreta da renúncia de Bento XVI

Eduardo Febbro
Carta Maior

Os especialistas em assuntos do Vaticano afirmam que o Papa Bento XVI decidiu renunciar em março passado, depois de regressar de sua viagem ao México e a Cuba. Naquele momento, o papa, que encarna o que o diretor da École Pratique des Hautes Études de Paris (Sorbonne), Philippe Portier, chama “uma continuidade pesada” de seu predecessor, João Paulo II, descobriu em um informe elaborado por um grupo de cardeais os abismos nada espirituais nos quais a igreja havia caído: corrupção, finanças obscuras, guerras fratricidas pelo poder, roubo massivo de documentos secretos, luta entre facções, lavagem de dinheiro. O Vaticano era um ninho de hienas enlouquecidas, um pugilato sem limites nem moral alguma onde a cúria faminta de poder fomentava delações, traições, artimanhas e operações de inteligência para manter suas prerrogativas e privilégios a frente das instituições religiosas.

Muito longe do céu e muito perto dos pecados terrestres, sob o mandato de Bento XVI o Vaticano foi um dos Estados mais obscuros do planeta. Joseph Ratzinger teve o mérito de expor o imenso buraco negro dos padres pedófilos, mas não o de modernizar a igreja ou as práticas vaticanas. Bento XVI foi, como assinala Philippe Portier, um continuador da obra de João Paulo II: “desde 1981 seguiu o reino de seu predecessor acompanhando vários textos importantes que redigiu: a condenação das teologias da libertação dos anos 1984-1986; o Evangelium vitae de 1995 a propósito da doutrina da igreja sobre os temas da vida; o Splendor veritas, um texto fundamental redigido a quatro mãos com Wojtyla”. Esses dois textos citados pelo especialista francês são um compêndio prático da visão reacionária da igreja sobre as questões políticas, sociais e científicas do mundo moderno.

O Monsenhor Georg Gänsweins, fiel secretário pessoal do papa desde 2003, tem em sua página web um lema muito paradoxal: junto ao escudo de um dragão que simboliza a lealdade o lema diz “dar testemunho da verdade”. Mas a verdade, no Vaticano, não é uma moeda corrente. Depois do escândalo provocado pelo vazamento da correspondência secreta do papa e das obscuras finanças do Vaticano, a cúria romana agiu como faria qualquer Estado. Buscou mudar sua imagem com métodos modernos. Para isso contratou o jornalista estadunidense Greg Burke, membro da Opus Dei e ex-integrante da agência Reuters, da revista Time e da cadeia Fox. Burke tinha por missão melhorar a deteriorada imagem da igreja. “Minha ideia é trazer luz”, disse Burke ao assumir o posto. Muito tarde. Não há nada de claro na cúpula da igreja católica.

A divulgação dos documentos secretos do Vaticano orquestrada pelo mordomo do papa, Paolo Gabriele, e muitas outras mãos invisíveis, foi uma operação sabiamente montada cujos detalhes seguem sendo misteriosos: operação contra o poderoso secretário de Estado, Tarcisio Bertone, conspiração para empurrar Bento XVI à renúncia e colocar em seu lugar um italiano na tentativa de frear a luta interna em curso e a avalanche de segredos, os vatileaks fizeram afundar a tarefa de limpeza confiada a Greg Burke. Um inferno de paredes pintadas com anjos não é fácil de redesenhar.

Bento XVI acabou enrolado pelas contradições que ele mesmo suscitou. Estas são tais que, uma vez tornada pública sua renúncia, os tradicionalistas da Fraternidade de São Pio X, fundada pelo Monsenhor Lefebvre, saudaram a figura do Papa. Não é para menos: uma das primeiras missões que Ratzinger empreendeu consistiu em suprimir as sanções canônicas adotadas contra os partidários fascistóides e ultrarreacionários do Mosenhor Levebvre e, por conseguinte, legitimar no seio da igreja essa corrente retrógada que, de Pinochet a Videla, apoiou quase todas as ditaduras de ultradireita do mundo.

Bento XVI não foi o sumo pontífice da luz que seus retratistas se empenham em pintar, mas sim o contrário. Philippe Portier assinala a respeito que o papa “se deixou engolir pela opacidade que se instalou sob seu reinado”. E a primeira delas não é doutrinária, mas sim financeira. O Vaticano é um tenebroso gestor de dinheiro e muitas das querelas que surgiram no último ano têm a ver com as finanças, as contas maquiadas e o dinheiro dissimulado. Esta é a herança financeira deixada por João Paulo II, que, para muitos especialistas, explica a crise atual.

Em setembro de 2009, Ratzinger nomeou o banqueiro Ettore Gotti Tedeschi para o posto de presidente do Instituto para as Obras de Religião (IOR), o banco do Vaticano. Próximo à Opus Deis, representante do Banco Santander na Itália desde 1992, Gotti Tedeschi participou da preparação da encíclica social e econômica Caritas in veritate, publicada pelo papa Bento XVI em julho passado. A encíclica exige mais justiça social e propõe regras mais transparentes para o sistema financeiro mundial. Tedeschi teve como objetivo ordenar as turvas águas das finanças do Vaticano. As contas da Santa Sé são um labirinto de corrupção e lavagem de dinheiro cujas origens mais conhecidas remontam ao final dos anos 80, quando a justiça italiana emitiu uma ordem de prisão contra o arcebispo norteamericano Paul Marcinkus, o chamado “banqueiro de Deus”, presidente do IOR e máximo responsável pelos investimentos do Vaticano na época.

João Paulo II usou o argumento da soberania territorial do Vaticano para evitar a prisão e salvá-lo da cadeia. Não é de se estranhar, pois devia muito a ele. Nos anos 70, Marcinkus havia passado dinheiro “não contabilizado” do IOR para as contas do sindicato polonês Solidariedade, algo que Karol Wojtyla não esqueceu jamais. Marcinkus terminou seus dias jogando golfe em Phoenix, em meio a um gigantesco buraco negro de perdas e investimentos mafiosos, além de vários cadáveres. No dia 18 de junho de 1982 apareceu um cadáver enforcado na ponte de Blackfriars, em Londres. O corpo era de Roberto Calvi, presidente do Banco Ambrosiano. Seu aparente suicídio expôs uma imensa trama de corrupção que incluía, além do Banco Ambrosiano, a loja maçônica Propaganda 2 (mais conhecida como P-2), dirigida por Licio Gelli e o próprio IOR de Marcinkus.

Ettore Gotti Tedeschi recebeu uma missão quase impossível e só permaneceu três anos a frente do IOR. Ele foi demitido de forma fulminante em 2012 por supostas “irregularidades” em sua gestão. Tedeschi saiu do banco poucas horas depois da detenção do mordomo do Papa, justamente no momento em que o Vaticano estava sendo investigado por suposta violação das normas contra a lavagem de dinheiro. Na verdade, a expulsão de Tedeschi constitui outro episódio da guerra entre facções no Vaticano. Quando assumiu seu posto, Tedeschi começou a elaborar um informe secreto onde registrou o que foi descobrindo: contas secretas onde se escondia dinheiro sujo de “políticos, intermediários, construtores e altos funcionários do Estado”. Até Matteo Messina Dernaro, o novo chefe da Cosa Nostra, tinha seu dinheiro depositado no IOR por meio de laranjas.

Aí começou o infortúnio de Tedeschi. Quem conhece bem o Vaticano diz que o banqueiro amigo do papa foi vítima de um complô armado por conselheiros do banco com o respaldo do secretário de Estado, Monsenhor Bertone, um inimigo pessoal de Tedeschi e responsável pela comissão de cardeais que fiscaliza o funcionamento do banco. Sua destituição veio acompanhada pela difusão de um “documento” que o vinculava ao vazamento de documentos roubados do papa.

Mais do que querelas teológicas, são o dinheiro e as contas sujas do banco do Vaticano os elementos que parecem compor a trama da inédita renúncia do papa. Um ninho de corvos pedófilos, articuladores de complôs reacionários e ladrões sedentos de poder, imunes e capazes de tudo para defender sua facção. A hierarquia católica deixou uma imagem terrível de seu processo de decomposição moral. Nada muito diferente do mundo no qual vivemos: corrupção, capitalismo suicida, proteção de privilegiados, circuitos de poder que se autoalimentam, o Vaticano não é mais do que um reflexo pontual e decadente da própria decadência do sistema.

quarta-feira, 13 de fevereiro de 2013

Gramsci cobiçado

Marco Aurélio Nogueira
Possibilidades da política

Acabo de ler o excepcional livro de meu amigo Guido Liguori, Gramsci conteso. Interpretazioni, dibattiti e polemiche 1922-2012 (Roma, Editori Riuniti University Press, 2012). Na verdade, foi uma nova leitura, pois se trata da segunda edição de um texto publicado em 1996 e que agora reaparece atualizado e reforçado.

O título -que poderia ser traduzido por "Gramsci cobiçado", ou Gramsci em disputa, algo assim- diz muito do que pretende o autor: mostrar e analisar como, ao longo do tempo, Gramsci foi um marxista disputado por muitas correntes de pensamento e posturas políticas. A tal ponto que em determinados momentos pareceu que ele estaria sendo ejetado para fora do universo marxista-comunista, como quando Croce (o filósofo hegeliano italiano) escreveu que Gramsci "foi um dos nossos". Liberais, socialdemocratas, comunistas de A a Z, conservadores e até gente de direita foram a Gramsci reivindicar algum tipo de sociedade com ele, com certos de seus conceitos ou então contra ele. Todos, de certa forma, dialogaram com Gramsci. E continuam a fazê-lo, de modo crescente.

A recepção de Gramsci disseminou-se pelo mundo, sem fronteiras, o que é uma demonstração cabal do fascínio e da amplitude de seu pensamento. E ainda que tenha sofrido oscilações, nunca deixou de estar firmemente ancorada na tradição marxista, da qual ele próprio se via como parte. Hoje, o marxismo de Gramsci está revitalizado e poucos são os que o contestam. Para isso, contribuíram as pesquisas desenvolvidas por estudiosos espalhados por diversos países, referenciados especialmente pelo que fazem a Fondazione Gramsci (onde está Giuseppe Vacca) e a seção italiana da International Gramsci Society, da qual Liguori é o principal animador. Liguori também é professor de História do Pensamento Político Contemporâneo da Universidade da Calábria e redator-chefe da revista de cultura política Critica Marxista, de Roma.

Seu livro passa em revista a história da recepção de Gramsci, especialmente na Itália. Acompanha 90 anos de interpretações, polêmicas e debates, fornecendo assim um mapa para que nos orientemos e possamos entender a difusão da obra de Gramsci, assim como as diferentes "traduções" que conheceu. O Gramsci de Bobbio, de Althusser, do pessoal dos cultural studies e dos subaltern studies, da moçada politicista, dos antropólogos, pedagogos e etimologistas, e assim por diante.

Como, no Brasil, Gramsci é uma referência importante e está presente em tantas vertentes político-partidárias, intelectuais e de atuação profissional, o livro de Liguori certamente faria muito sentido por aqui. Até porque, no correr de suas páginas, não encontramos somente uma análise das diferentes "leituras" recebidas por Gramsci, mas também um caminho a mais para pensarmos em sua teoria, em seus conceitos e no significado de sua obra.

Gramsci conteso é um convite à reflexão sobre o legado do marxismo para os nossos dias, legado esse visto pela obra de um de seus mais importantes representantes. É dedicado à memória de Carlos Nelson Coutinho, o intelectual marxista que mais contribuiu para tornar Gramsci conhecido e estudado no Brasil.

terça-feira, 12 de fevereiro de 2013

Benedicto XVI renunció: ¿Sólo falta de fuerzas?

Washington Uranga
Página 12

En el documento de su sorpresiva renuncia Benedicto XVI afirmó que “he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”. Pero más adelante, en el breve texto que comunicó a los cardenales y a la sociedad, sostuvo también que “en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que en los últimos meses ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado”. Hasta aquí parte de la escueta declaración que incluye el anuncio de la dimisión de Jozef Ratzinger al pontificado católico. Pero ¿cuáles son todas las razones y motivos de la renuncia?

En primer lugar hay que dar por cierta la afirmación del Papa. El mismo lo había adelantado en algunas declaraciones públicas y reportajes. En una entrevista concedida a Peter Seewald y publicada en un libro señaló que “cuando un Papa alcanza la clara conciencia de no estar bien física y espiritualmente para llevar adelante el encargo confiado, entonces tiene derecho en algunas circunstancias también el deber de dimitir”. Así lo hizo, siguiendo lo que establece el Derecho Canónico (la Constitución eclesiástica) en el canon 332, 2: “Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie”.

Benedicto XVI renunció, es un hecho, y desde el 28 de febrero la Iglesia Católica entrará en situación de “sede vacante”, es decir, en disposición de elegir un nuevo pontífice. Ratzinger sintió que sus fuerzas flaquearon. ¿Sólo por sus 85 años y problemas de salud? Apenas en parte. Es imposible saber cuáles son todas las razones que pasaron por la cabeza del Papa para empujarlo a tomar una decisión tan inédita en la Iglesia Católica que hay que remontarse a 1515, la dimisión de Gregorio XII (Angelo Correr) para encontrar el dato más reciente de una renuncia al papado. Pero se pueden señalar algunos de los motivos que podrían haber influido en la determinación tomada ahora por Ratzinger.

Quienes frecuentan los pasillos vaticanos reconocen que a Benedicto XVI lo afectaron muy seriamente todas las intrigas de poder generadas en la curia romana y que tuvieron su exteriorización en los llamados “vatileaks” a través de las filtraciones del mayordomo papal Paolo Gabrieli. Vale recordar que esas filtraciones involucraron al propio secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, segundo en la jerarquía romana, como uno de los posibles conspiradores contra Benedicto XVI. Poco antes, el cardenal Carlo María Viganó, hoy nuncio (embajador) en Estados Unidos, había escrito al Papa denunciando casos de corrupción en el Governatorato (la administración del Vaticano) donde entonces se desempeñaba. Viganó fue removido y enviado a Estados Unidos, lejos de Roma. El cardenal colombiano Darío Castrillón también le escribió al Papa una carta confidencial y en idioma alemán revelando que Paolo Romero, cardenal de Sicilia, había comentado en un viaje a China que “el Papa morirá en 12 meses”. La lucha por el poder en el Vaticano, a la que en otros tiempos tampoco fue ajeno el cardenal Ratzinger, llegó a niveles que probablemente el Papa mismo no sospechó, o en algún momento pensó que podría controlar.

El Vaticano enfrenta además un grave problema económico-financiero y también han surgido datos respecto de operaciones poco claras del IOR, el banco vaticano. Sumado a lo anterior, uno de los principales financiadores de la Santa Sede, la Iglesia Católica en Estados Unidos, vive una enorme crisis a raíz de las comprobaciones de casos de pedofilia y del encubrimiento de las autoridades eclesiásticas a los curas pedófilos. El cardenal de Los Angeles, Roger Mahony (77 años), fue destituido de su cargo y le fue prohibida toda actividad pública después de que la Iglesia se viera obligada por una orden judicial a entregar sus archivos con datos de 124 curas acusados de abusos sexuales a niños y jóvenes. En el 2007 la Iglesia había llegado a un acuerdo con más de 500 víctimas por 660 millones de dólares, pretendiendo de esta manera tapar el escándalo. Los casos de pedofilia en todo el mundo afectaron fuertemente la credibilidad de la Iglesia Católica, y en el caso particular de los Estados Unidos terminaron también golpeando las finanzas de la estructura católica.

A lo anterior habría que sumar aquello que Benedicto XVI menciona en su renuncia como “rápidas transformaciones” y “cuestiones de gran relieve para la vida de la fe”. Aunque tampoco el Papa aclaró a qué se refiere, no es difícil concluir que entre ellas está la pérdida de autoridad moral y ética de la Iglesia Católica, la disminución de su incidencia en la vida política, social y cultural y en la actuación privada de las personas, los nuevos modelos de familia que surgen en el mundo y que hasta ahora el catolicismo se niega a reconocer, nuevas concepciones acerca de la moral sexual y los avances en bioética, para mencionar tan sólo algunos. Todo esto representa desafíos a los cuales Benedicto XVI, desde su visión conservadora del mundo, no pudo, no supo o no quiso dar respuestas.

Hacia el interior de la Iglesia, además de las disputas de poder y los escándalos ya mencionados, hay que consignar también la pérdida de vocaciones sacerdotales y religiosas, mientras se mantienen férreamente restricciones al ingreso de las mujeres al sacerdocio y se reafirma como obligatorio el celibato para acceder al ministerio consagrado. A esto habría que acrecentar también graves críticas provenientes de muchas iglesias de base respecto de la forma en que se ejerce la autoridad en la Iglesia, la necesidad de “democratizar” el poder eclesiástico por lo menos volviendo a una idea de colegialidad propuesta por el Concilio Vaticano II y paulinamente abandonada primero por Juan Pablo II y luego por Benedicto XVI. Son muchos los que hoy reclaman en la Iglesia la necesidad de retomar el camino trazado hace cincuenta años por el Vaticano II, el Concilio que a instancias del papa Juan XXIII, seguido luego por su sucesor Pablo VI, inició un camino de apertura de las ventanas de la Iglesia de cara a un diálogo que se intentó entonces fecundo y revitalizador con la sociedad.

Por último, habría que decir que en el escenario también se pueden mencionar los cambios que se vienen produciendo en cuanto al número de fieles de las diferentes religiones en el mundo. A pesar de dificultades existentes para tener estadísticas precisas, según el Atlas de las Religiones (2009) los católicos representan hoy el 17,4 por ciento de la población mundial, cada vez más debajo de los mulsulmanes (19,8 por ciento). A eso hay que sumarle que de las filas católicas se desgranan día a día de fieles que pasan a comunidades cristianas pertenecientes a iglesias o comunidades mayores. No hubo una sola razón para la renuncia de Benedicto XVI. Y las aquí expuestas seguramente no son las únicas.

sexta-feira, 8 de fevereiro de 2013

Palestina: La violación de derechos humanos como negocio

Juan Gelman
Página 12

Una Europa agobiada por la crisis económica global, los estruendos de la guerra civil en Siria, la protesta ciudadana en Egipto contra un gobierno islamista, el atentado de Al Qaeda en Bulgaria y otros aconteceres de este vasto mundo apenas si han dejado una flaca rendija al conocimiento del informe de la misión internacional de la ONU sobre los asentamientos israelíes en territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Este. Creada por la Resolución 19/17 del Consejo de Derechos Humanos (CDH), presidida por la eminente jurista francesa Christian Chanet e integrada por otros tres jueces, su tarea consistió en averiguar la situación creada por los asentamientos israelíes ilegales en esos territorios.

El gobierno israelí no permitió el acceso del grupo a Cisjordania, pero a lo largo de seis meses sus miembros registraron los testimonios de palestinos habitantes de esa zona que limita con Jordania. La conclusión central de la misión: Israel comete una serie de violaciones de los derechos humanos que “se caracterizan sobre todo por la negación del derecho a la autodeterminación y la sistemática discriminación contra el pueblo palestino que se producen cada día”. El periódico israelí Ha’aretz calificó el informe de “la más dura condena de la política de Israel en Cisjordania desde 1967.” Es, de hecho, el primero de una misión de la ONU que sugiere la imposición de sanciones a Israel.

La doctora Chanet presentó las conclusiones de la misión en una conferencia de prensa que tuvo lugar en Ginebra y subrayó que los asentamientos israelíes violan el artículo 49 del Convenio de la ONU relativo a la protección de personas civiles en tiempos de guerra. Preguntada si las acciones de Israel constituyen crímenes de guerra, contestó que estaban contempladas en “el artículo 8 del Estatuto de la Corte Penal Internacional atinente a los crímenes de guerra. Esa es la respuesta”, remató.

El informe detalla las medidas que obedecen a “un patrón general de contravenciones” al derecho internacional y revela un aspecto poco conocido: el de los beneficios económicos que entraña la construcción de asentamientos en territorio palestino, cuyo número se estima en 200, habitados por 520.000 israelíes. Indica, por ejemplo: la compañía nacional del agua Mekorod y la agroindustria privada Mehadrin vienen perforando el territorio cisjordano para alcanzar las napas profundas de ese tesoro escaso en el país, el agua. Esto ha provocado el agotamiento de los pozos de agua palestinos, con las consecuencias humanas y agrícolas previsibles.

El informe indica que los asentamientos israelíes consumen el 80 por ciento de toda el agua extraída en esta zona y nunca sufren cortes, como ocurre con la población palestina. La Organización Mundial de la Salud estima que cada persona debe tener acceso al uso de 100 litros de agua por día. Los colonos asentados en Cisjordania –anota el informe– consumen 400 litros, los palestinos sólo 73 y los beduinos apenas 10.

La misión de la ONU reunió además información demostrativa de que las compañías privadas israelíes han alentado y aprovechado, directa o indirectamente, la construcción y el aumento del número de asentamientos. Menciona las actividades rendidoras para las empresas: suministro de equipos y materiales a los asentamientos y para la construcción del muro israelí, equipos de vigilancia e identificación incluso para los retenes militares, equipos para la demolición de casas y la destrucción de granjas, cosechas y olivares, palestinos, desde luego. La lista sigue.

La misión de la ONU detectó una variedad de operaciones bancarias y financieras destinadas a expandir y mantener los asentamientos, tales como préstamos para la construcción de viviendas y negocios, el uso de recursos naturales, en particular el agua y la tierra, con fines económicos y un hecho notorio: los mercados económicos y financieros palestinos son cautivos de Israel.

El grupo de jueces entrevistó académicos, diplomáticos, representantes de organizaciones civiles y palestinas, y demanda el cese de la instalación de más asentamientos y el retiro de los existentes. El informe se dio a conocer dos días después de que Israel no asistiera a una reunión convocada para evaluar su situación en materia de derechos humanos. Es la primera vez que un país no participa en un proceso acordado por 193 naciones de la ONU.

Ygor Palmor, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, declaró que el CDH “sistemáticamente trata a Israel de manera injusta” y defendió así la decisión de no cooperar con la misión de la ONU: “Si las cartas están marcadas, ¿se espera de nosotros que juguemos de todos modos?”. Tenía razón, pero olvidó decir que es Israel el que las marca.

quarta-feira, 6 de fevereiro de 2013

Partido del futuro: democracia y punto

Manuel Castells
La Vanguardia

El 8 de enero se anunció en internet la creación del "partido del futuro", un método experimental para construir una democracia sin intermediarios que sustituya a las actuales instituciones deslegitimadas en la mente de los ciudadanos. La repercusión ciudadana y mediática ha sido considerable. En tan sólo el primer día del lanzamiento, y a pesar de que se colapsó el servidor tras recibir 600 peticiones por segundo, hubo 13.000 seguidores en Twitter, 7.000 en Facebook y 100.000 visitas en YouTube. Medios extranjeros y españoles, incluyendo este diario, se han hecho eco de una conferencia de prensa desde el futuro que anuncia el triunfo electoral de su programa: democracia y punto.

Señal de que ya no se puede ignorar lo que surge del 15-M. Porque este partido emerge del caldo de cultivo creado por el movimiento aunque en ningún caso pueda asimilarse al mismo. Porque no hay "el movimiento" con estructura organizativa ni representantes, sino personas en movimiento que comparten una denuncia básica de las formas de representación política que han dejado inermes a la gente ante los efectos de una crisis que no han causado pero que sufren cada día. El 15-M es una práctica colectiva e individual cambiante y diversificada, que vive en la red y en las calles, y cuyos componentes toman iniciativas de todo tipo, desde la defensa contra el escándalo de las hipotecas a la propuesta de ley electoral que democratice la política.

Pero hasta ahora, muchas de estas iniciativas parecen abocadas a un callejón sin salida. Por un lado, las encuestas reflejan que una gran mayoría de ciudadanos (en torno a un 70%) están de acuerdo con las críticas del 15-M y con muchas de sus propuestas. Por otro lado, toda esta movilización no se traduce en medidas concretas que alivien a las personas porque hay un bloqueo institucional a la adopción de dichas propuestas. Los dos grandes partidos españoles son corresponsables de la sumisión de la política a los poderes financieros en el tratamiento de la crisis, compartiendo, por ejemplo, la gestión irresponsable de los directivos del Banco de España, con un gobernador socialista, en el caso de Bankia y del sistema de cajas, que ha conducido a la ruina a miles de familias. De ahí que el 15-M se expresó en el espacio público, en acampadas, en manifestaciones, en asambleas de barrio y en acciones puntuales de denuncia. Pero aunque esta intervención es esencial para crear conciencia, se agota en si misma cuando se confronta a una represión policial cada vez más violenta.

Afortunadamente, el 15-M ha frenado cualquier impulso de protesta violenta, jugando de hecho un papel de canalizador pacífico de la rabia popular. El dilema es cómo superar las barreras actuales sin dejar de ser movimiento espontáneo, autoorganizado, con múltiples iniciativas que no son programa y por eso pueden congregar potencialmente al 99% que saben lo que no quieren, es decir lo que hay, y que se acuerdan en buscar en conjunto nuevas vías políticas de gestión de la vida.

Para avanzar en ese sentido, ha surgido una iniciativa espontánea de ir ocupando el único espacio en el que el movimiento apenas esta presente: las instituciones. Pero no en lo inmediato, porque su proyecto no es el de ser una minoría parlamentaria, sino de cambiar la forma de hacer política, mediante democracia directa instrumentada mediante internet, proponiendo referéndums sobre temas clave, coelaborando propuestas legislativas mediante consultas y debates en el espacio público, urbano y cibernético, planteando medidas concretas a debatir entre la ciudadanía y sirviendo a la vez de plataforma para propuestas que salgan de la gente.

En realidad, no es un partido, aunque esté inscrito en el registro de partidos, sino un experimento político, que se va reinventando conforme avanza. En el horizonte sí se vislumbra un momento en que el apoyo de la ciudadanía a votar contra todos los políticos a la vez y en favor de una plataforma electoral que tenga ese solo punto en el programa permita una ocupación legal del Parlamento y el desmantelamiento del sistema tradicional de representación desde dentro del mismo. No es tan descabellado. Es en gran medida lo sucedido en Islandia, referente explícito del partido que nos habla desde el futuro.

Pero ¿cómo evitar reproducir el esquema de partido en el proceso de conquistar la mayoría electoral? Aquí es donde se plantea la decisión, criticada desde la clase política y algunos medios, de las personas que han tomado esta iniciativa de mantenerse en el anonimato. Porque si no hay nombres, no hay líderes, ni cargos, ni comités federales, ni portavoces que dicen hablar por los demás pero que acaban representándose a si mismos. Si no hay rostros, lo que queda son ideas, son prácticas, son iniciativas. De hecho, es la práctica de la máscara como forma de creación de un sujeto colectivo compuesto de miles de individuos enmascarados, como hicieron los zapatistas en su momento, o como hace Anonymous con su famosa máscara reconocible en todo el mundo pero con múltiples portadores. Incluso el anonimato de la protesta se encuentra en nuestros clásicos: "Fuenteovejuna, todos a una".

Tal vez llegue un momento en que las listas electorales requieran nombres, pero incluso entonces no necesariamente serían líderes, porque se pueden sortear los nombres entre miles de personas que estén de acuerdo con una plataforma de ideas. En el fondo, se trata de poner en primer plano la política de las ideas con la que se llenan la boca los políticos mientras se hacen su carrera a codazos entre ellos. La personalización de la política es la mayor lacra del liderazgo a lo largo de la historia, la base de la demagogia, de la dictadura del jefe y de la política del escándalo basada en destruir a personas representativas. La X del partido del futuro no es para esconderse, sino para que su contenido lo vayan rellenando las personas que proyecten en este experimento su sueño personal de un sueño colectivo: democracia y punto. A codefinir.

segunda-feira, 4 de fevereiro de 2013

Todorov e os inimigos íntimos da democracia

Fernando de la Cuadra
Gramsci e o Brasil

Há poucos dias o jogador Josy Altidore foi vitima de insultos racistas na Holanda. Cada vez que tocava na bola, os torcedores da equipe contrária começavam a imitar um macaco. A resposta do jogador a tais manifestações de racismo foi a seguinte:

O que você pode fazer? Apenas espero que esses torcedores encontrem um meio de melhorar (como pessoas). Você só pode rezar por elas. Eu sinto como se tivesse uma obrigação com o meu clube e minha família de não reagir a coisas como essa e mostrar que o clube é melhor do que isso e que eu fui muito bem criado para responder a tão ridículo comportamento. A gente devia esperar que a humanidade pudesse crescer, mas isso ainda está vivo, o racismo. Tudo o que podemos fazer agora é nos educar e educar as crianças para serem melhores do que isso. Eu não vou combatê-los (os torcedores racistas). Eles têm seus problemas e precisam de ajuda. Vamos rezar por eles e esperar que eles melhorem [1].

A declaração de Altidore nos coloca no centro de uma das questões levantadas por Tzvetan Todorov no livro Os inimigos íntimos da democracia: o racismo. No seu breve e incisivo ensaio, este filólogo, historiador das ideias e intelectual búlgaro radicado na França expõe com proverbial claridade os principais riscos que enfrentam as democracias no mundo contemporâneo, a saber, o messianismo, o ultraliberalismo e o populismo.

O mais assustador deste perigo é que ele nasce da própria esfera democrática, quando os valores e mecanismos mutuamente compartilhados adquirem um “descomedimento” (hubris), ou seja, um uso excessivo e distorcido. Isso ocorre quando os ideais da vida democrática, como progresso, liberdade ou povo, são absolutizados a tal ponto que se transformam em elementos de coerção das comunidades e dos indivíduos. Nas palavras de Todorov: “O povo, a liberdade, o progresso são elementos constitutivos da democracia; mas, se um deles se emancipa de suas relações com os outros, escapando assim a qualquer tentativa de limitação e erigindo-se em único e absoluto, eles transformam-se em ameaças: populismo, ultraliberalismo, messianismo, enfim, esses inimigos íntimos da democracia” (p. 18).

No inicio do livro, Todorov tenta demonstrar que, à diferença do que é difundido permanentemente pelos políticos, experts e mídia em geral, o islamismo integrista e os grupos terroristas jihadistas (como a Al-Qaeda) não representam ameaça significativa para as democracias ocidentais, se comparados com aquelas formas totalitárias ocorridas durante o século XX, tais como o comunismo ou o nazifascismo. Aquela é uma perspectiva errada, construída intencionalmente para ocultar os verdadeiros riscos que enfrentamos atualmente: o perigo realmente imperante consiste nas forças deletérias internas que a própria democracia produz, e, desta maneira, combatê-las e neutralizá-las é tanto mais difícil, pois elas invocam o espírito democrático quando na realidade corroem seus próprios pilares: o Mal surge do Bem.

Na história humana a procura do Bem frequentemente se fez a partir do convencimento de que os outros precisam de ajuda e “salvação”, razão pela qual me transformo na encarnação da missão de construir a redenção universal [1]. Este messianismo se expressou em diversos momentos históricos — nas guerras revolucionárias e coloniais, bem como no projeto comunista —, mas na forma contemporânea ele se veste com as roupagens dos valores democráticos universais, quando não são simplesmente desejos de poder e riqueza travestidos de humanismo.

Assim, surge em primeiro lugar o chamado “direito de ingerência”, quer dizer, se num determinado país se realizam violações aos direitos humanos, outros países podem decidir utilizar a força para evitar que ditas violações continuem se consumando (Kosovo). Outra modalidade deste novo messianismo tem sido cunhada com o nome de “guerra contra o terrorismo”, em que se torna válida e imprescindível a ocupação de um determinado país no caso de ele ser utilizado como base de operações de grupos terroristas (Afeganistão). Por sua vez, a “guerra preventiva” considera legitima a utilização da força para livrar ao conjunto da humanidade de algum perigo iminente. Finalmente, existe a fórmula da chamada “guerra humanitária”, em que também se produz a imposição pela força a outros países ou nações dos valores universais, utilizando para isso intervenções militares com ocupação territorial, como foi evidente nos casos do Iraque ou da Líbia.

De fato, o conceito de guerra humanitária representa uma contradição flagrante, dado que dificilmente se pode pensar que as ações decorrentes de uma guerra possam trazer algo de humanidade no seu seio. No entanto, o que é passível de apreciar por trás de todos estes conceitos é que a grande maioria das intervenções tem sido motivada por razões de orgulho e de poder e que sua justificação, mesmo aduzindo pretextos humanitários, representa um tipo de messianismo interessado que provoca mais danos do que benefícios para os povos que se pretende proteger. Efetivamente, o resultado desses empreendimentos somente conduziu a um aumento dos desastres da guerra, com sua enorme sequela de vitimas inocentes.

A outra forma que a democracia possui para converter-se em sua própria inimiga diz respeito à perda do equilíbrio que deveria existir entre o poder emanado do povo e a liberdade dos indivíduos. Portanto, o vínculo que se estabelece entre a soberania do povo e a autonomia da pessoa — adverte Todorov — precisa ter uma limitação mútua: “o individuo não deve impor sua vontade à comunidade, e esta não deve interferir nos assuntos privados de seus cidadãos” (p. 16).

O dilema entre populismo e ultraliberalismo nos remete, então, a pensar nos limites que é necessário estabelecer para que ambas as dimensões se mantenham equilibradas, ainda que, parafraseando Elias, isto se dê através de um “equilíbrio móvel de tensões”. Sempre existe o perigo de que a consagração do popular possa se tornar a encarnação do bem coletivo e, consequentemente, alimentar a ideia de que certos valores, como a pátria, a raça ou a comunidade, devem ser compartilhados pela totalidade dos seres humanos. Na verdade, se o equilíbrio é instável, isto implica que se pode transitar facilmente para expressões de autoritarismo, xenofobia, racismo e intolerância à diversidade, quando o diferente é rejeitado por constituir ameaça à essência de determinado povo.

Geralmente este populismo se apresenta sob a forma de demagogia, prometendo dar soluções fáceis a problemas complexos, sem existir nenhuma certeza de que as poderá cumprir. O populismo representa uma política de curto prazo que se limita a propor saídas tangíveis a uma audiência massiva ávida de respostas — geralmente através de contato direto em espaços públicos — e cujos medos são exacerbados. Na experiência recente, o populismo europeu tem atacado o multiculturalismo, argumentando que este encarna uma ameaça para a identidade nacional [2].

Desta maneira, o populismo hipertrofiado impede reconhecer a humanidade dos outros e dissemina a intolerância contra aquilo que é diferente. Por isso, a democracia corre grave risco quando é substituída pelo populismo, “que ignora a diversidade interior da sociedade e a exigência de visar, para além das satisfações imediatas, às necessidades do país em longo prazo” (p. 195).

Contrariamente, no conflito com o populismo e suas formas autoritárias, a hipervalorização dos indivíduos pode acarretar o desprezo por tudo aquilo que visa ao coletivo. Sendo assim, a liberdade e a vontade do indivíduo se superpõem a qualquer intento de construir o bem-estar geral, de modo que, finalmente, as pessoas são movidas por um repertório de preferências individuais, especialmente econômicas, veem-se isoladas umas das outras e rejeitam a tessitura social. Sabemos por toda a tradição sociológica que a sociedade não se resume à mera soma dos indivíduos que fazem parte dela: diferentemente disso, ela é um produto das interações precedentes e constantes que se estabelecem entre seus membros.

Sendo a liberdade individual um aspecto fundamental da democracia, esta pode também constituir uma ameaça quando se cinde do todo social, quando consagra a vontade dos indivíduos sobre o resto da coletividade, quando adquire um poder ilimitado acima da vontade geral. No intento de libertar as pessoas das ataduras e da subordinação do Estado, o ultraliberalismo deixa os indivíduos à mercê do mercado e das empresas. Opondo-se a toda medida de regulação por parte dos poderes públicos, o ultraliberalismo deixa a humanidade órfã de proteção, entregue ao livre jogo da oferta e da procura, dos mercadores, dos financistas e dos poderosos.

Estamos finalmente ante a presença de uma tríade (messianismo, populismo, ultraliberalismo) que vai corroendo os fundamentos da própria promessa democrática, de sorte que os princípios essenciais do discurso democrático se transformam em ameaças concretas: “a liberdade torna-se tirania, o povo se transforma em massa manipulável, o desejo de promover o progresso se converte em espírito de cruzada. A economia, o Estado e o direito deixam de ser meios destinados ao florescimento de todos e participam agora de um processo de desumanização” (p. 197).

Que podemos fazer para superar este cenário aparentemente irreversível? Acredito que Todorov concorde com o teor do discurso de Josy Altidore citado no começo. Quiçá uma resposta semelhante possa ser procurada nas palavras finais do autor, quando assinala que um remédio para nossos males contemporâneos deveria consistir na evolução das mentalidades que permita “recuperar o entusiasmo do projeto democrático” e tentar construir um melhor equilibro entre seus princípios fundamentais, progresso, povo e liberdade.

Nelson Mandela costumava dizer que, assim como a escravidão e o apartheid, a pobreza não é um acidente. É uma criação do homem e pode ser eliminada com ações dos seres humanos. Talvez as aspirações e esperanças de Todorov passem longe dos desafios que temos pela frente, mas seu diagnóstico das sociedades modernas e seu apelo incontestável à força da vontade humana são um primeiro intento válido de avançar no esforço coletivo para fazer do mundo um espaço de convivência mais plural, afetuoso e fraterno.

NOTAS

[1] Allan Caldas, “Racismo interrompe jogo na Copa da Holanda”, O Globo, 29/01/2013.
[2] As referências teológicas se devem precisamente ao caráter missionário da empresa, que, como todo ato religioso, se carrega de profundo voluntarismo e espírito de fé derivado da Graça Divina, aspectos que o autor recupera no debate entre Pelágio e Santo Agostinho a respeito da dualidade entre a vontade humana e a predestinação divina.
[3] A consequência mais dramática desta ideologia são os assassinatos em série cometidos na Noruega, em que um nacionalista fanático matou 84 pessoas em nome de uma suposta proteção ou resguardo da identidade cultural tradicional.

domingo, 3 de fevereiro de 2013

Claude Lefort: A invenção democrática

Este livro procura oferecer ao leitor uma nova concepção para a prática democrática no mundo e apresenta o pensamento de Claude Lefort. Entendida como invenção histórica (invenção porque não havia modelos a seguir) e como forma da existência social (e não apenas um regime político), a democracia é pensada como única formação política em que o poder não se confunde com o governante, permanecendo com a sociedade soberana, que não oculta as divisões sociais e suas lutas, mas considera o conflito legítimo e cujo cerne é a contínua criação de direitos sociais, econômicos, políticos e culturais pela ação dos sujeitos sociais e políticos. Essa nova concepção da prática democrática iluminou a ação dos movimentos sociais e populares por direitos, bem como revelou ao movimento de esquerda um caminho para o fazer político como trabalho dos conflitos e das contradições, abrindo o tempo histórico para lidar com as diferenças.

“O Estado de direito sempre implicou a possibilidade de uma oposição ao poder, fundada sobre o direito – oposição ilustrada pelas admoestações ao rei ou pela recusa em submeter-se ao imposto em circunstâncias injustificáveis, até mesmo pelo recurso à insurreição contra um governo ilegítimo. Mas o Estado democrático excede os limites tradicionalmente atribuídos ao Estado de direito. Experimenta direitos que ainda não lhe estão incorporados, é o teatro de uma contestação cujo objeto não se reduz à conservação de um pacto tacitamente estabelecido, mas que se forma a partir de focos que o poder não pode dominar inteiramente. Da legitimação da greve ou dos sindicatos ao direito relativo ao trabalho ou à segurança social, desenvolveu-se assim sobre a base dos direitos do homem toda uma história que transgredia as fronteiras nas quais o Estado pretendia se definir, uma história que continua aberta.”

sábado, 2 de fevereiro de 2013

Rosa Parks Forever

Amy Goodman
Democracy Now!

El 1° de diciembre de 1955, Rosa Parks se hizo famosa por negarse a darle su asiento en el autobús a un pasajero blanco en Montgomery, Alabama, hecho que dio inicio al actual movimiento por los derechos civiles. El lunes 4 de febrero se cumplen cien años de su nacimiento. En 2005, Rosa falleció a los 92 años de edad y gran parte de los medios la describió como una costurera cansada, no como una persona problemática. Pero los medios se equivocaron. Rosa Parks era una rebelde de primera categoría.

La catedrática Jeanne Theoharis derriba el mito de la apacible costurera, en su nuevo libro “The rebellious life of Mrs. Rosa Parks” (La vida rebelde de Rosa Parks). Theoharis me dijo: “Se trata de la historia de una vida de activismo, la historia de una vida que ella misma describiría como ‘rebelde’ y que comienza décadas antes del histórico incidente del autobús y se prolonga décadas después”.

Rosa Parks nació en Tuskegee, Alabama y le enseñaron que tenía derecho a ser respetada y a exigir ese respeto. Las leyes de Jim Crow estaban muy arraigadas en aquel entonces y la segregación se aplicaba en forma violenta. En Pine Level, Alabama, donde vivía Parks, los niños blancos iban a la escuela en autobús, mientras que los niños afroestadounidenses debían caminar. Rosa Parks recordó: “Ese era un modo de vida. No teníamos otra alternativa más que aceptar lo que era la costumbre. El autobús fue una de las primeras cosas que me hizo ver que había un mundo para negros y otro para blancos”.

En la última etapa de su adolescencia Rosa conoció a Raymond Parks, con quien se casó. Raymond, el primer activista que Rosa conoció, era miembro de la filial de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color ( NAACP , por sus siglas en inglés) en Montgomery y cuando Rosa se enteró de que las mujeres podían participar en las reuniones, asistió a una y fue elegida secretaria de la filial en su primera reunión.

Fue allí donde Rosa conoció a E.D. Nixon, un dirigente obrero revolucionario con quien trabajó. En 1955 Rosa pudo asistir a la escuela Highlander Folk en Tennessee, un lugar de encuentro de activistas (blancos y negros) comprometidos a superar la segregación donde se desarrollaban estrategias y tácticas de resistencia no violenta. Fue allí donde Pete Seeger y otros músicos escribieron la canción “We shall overcome” que luego se convirtió en el himno del movimiento por los derechos civiles.

Rosa Parks regresó a Montgomery y volvió a trabajar como costurera. El 1° de diciembre de 1955, luego de salir del trabajo, tomó el autobús hacia su casa. “El conductor dijo que si me negaba a dar mi asiento, iba a tener que llamar a la policía. Y le dije ‘Llámela’”, afirmó Parks en una entrevista con Radio Pacífica en abril de 1956. “Había llegado el momento, después de haber sido maltratada hasta un punto que ya no podía tolerar”. Su arresto aquel día provocó el boicot a los autobuses de la ciudad de Montgomery, que duró más de un año. El boicot fue encabezado por un joven que acababa de instalarse en la ciudad: el Dr. Martin Luther King Jr., en cuyo lanzamiento participó Rosa Parks. Durante el boicot, alrededor de 50.000 afroestadounidenses viajaban juntos en sus automóviles, utilizaban vehículos de la iglesia, tomaban taxis de propietarios afroestadounidenses y caminaban. La medida perjudicó los negocios de los blancos y el sistema de transporte público. Parks y otros activistas interpusieron un recurso judicial contra la segregación y en junio de 1956 un tribunal federal declaró la inconstitucionalidad de la segregación en los autobuses.

Los Parks se mudaron a Detroit. Rosa continuó con su activismo, reaccionó frente a los disturbios de Detroit de 1967, consultó a miembros del movimiento “Black Power”, como Stokely Carmichael, y se opuso a la guerra de Vietnam. La historiadora Theoharis señala que el mayor héroe de Parks era Malcolm X. “Sentía un gran respeto por King, pero decía que Malcolm X era su héroe personal. La disposición de Malcolm X para hablar sobre el liberalismo del norte y la hipocresía del norte, su temprana oposición a la guerra de Vietnam, todas esas cosas eran muy cercanas a su postura política”.

En la década de 1980, Rosa Parks luchó contra el apartheid y se sumó a las protestas frente a la embajada de Sudáfrica en Washington D.C. Cuando Parks conoció a Nelson Mandela, después de que fuera liberado, Mandela le dijo: “Ud. me dio ánimo todos esos años en prisión”.

Rosa Parks fue la primera mujer estadounidense en ser enterrada en la rotonda del Capitolio. Cuando murió, me apuré para llegar a Washington D.C. a cubrir su funeral; allí encontré a una joven estudiante universitaria y le pregunté por qué estaba ahí junto a cientos de personas escuchando el funeral a través de los parlantes. La joven dijo con orgullo: “Les escribí a mis profesores para avisarles que hoy no asistiría a clase. Hoy voy a aprender algo importante”.

Tenemos mucho que aprender de Rosa Parks. De hecho, ella y otras jóvenes se habían negado a dar sus asientos en el autobús antes del 1° de diciembre de 1955. Nunca se sabe cuándo llegará ese momento mágico. El próximo 4 de febrero la oficina de Correos de Estados Unidos emitirá una estampilla denominada ‘Rosa Parks Forever’ (Por siempre, Rosa Parks), una muestra de la marca indeleble que dejó su activismo. Rosa Parks no era ninguna costurera cansada. Como ella misma dijo en referencia a la valiente decisión que tomó: “Si había algo de lo que estaba cansada era de ceder”. “No tenía miedo. Había decidido que de una vez por todas tenía que saber qué derechos tenía como ser humano y como ciudadana, incluso en Montgomery, Alabama”.