quinta-feira, 11 de março de 2010

Luis Maira “Allende hubiera hecho el mismo aprendizaje que nosotros”

Mario Wainfeld
Página 12

A punto de dejar la embajada chilena en Buenos Aires por el cambio de gobierno en su país, Maira repasa desde adentro el desempeño de la Concertación en 20 años. La fuerza de la dictadura, las trabas que impuso. Los logros y la gran deuda: la desigualdad. Los desempeños económicos, en derechos humanos, en la integración regional. Lo que sumó Bachelet. El futuro del centroizquierda chileno. Y un recuerdo de Allende.

¿Dónde estaba usted y qué hacía el día en que la Concertación ganó su primera elección presidencial?

Estaba en Concepción, una zona donde teníamos una base sindical muy fuerte. Fui candidato y presidente de un partido instrumental que armamos para incluir en las listas a todos los proscriptos por la Constitución de Pinochet, que eran muchos. Como yo era uno de los cinco dirigentes del comando electoral que había ganado el plebiscito de 1988 tenía una situación impecable y fui cabeza de lista. Competimos, hubo apoyo a (el luego presidente Patricio) Aylwin, pero no hubo pacto parlamentario con la Concertación. Salí segundo pero, por el sistema electoral establecido por la derecha, el tercero logró superarme. Perdimos ahí pero vivimos la experiencia de un triunfo en la elección presidencial y la derrota de la dictadura.

A tantos años vista, ¿qué objetivos no logrados por la Concertación deplora especialmente?

Chile, miraba recientemente estadísticas, está primero en 18 de veintitantos indicadores internacionales. En libertad económica, en competitividad global, en conectividad con la economía mundial, en paz y tranquilidad, en calidad de vida, en desarrollo humano. Pero hay un dato que balancea y neutraliza todo ese progreso: la desigualdad de ingresos. Chile, sobre 126 países, es el 114º. Y en América latina, decimocuarto, en la columna más baja del bloque. Todo lo logrado, en casi todos los rubros económicos y sociales (tan importantes como mortalidad infantil, desnutrición, analfabetismo), contrasta con la desigualdad y la distribución del ingreso.

¿Encuentra una explicación o un atisbo de explicación...?

Primero, una base histórica que no se ha podido corregir. La desigualdad viene de mucho tiempo atrás. Los gobiernos de la Concertación han hecho enormemente ricos al 10 por ciento más rico y menos pobres al diez por ciento más pobre... pero la relación entre ambas series se ha mantenido. El diez por ciento más rico debe ganar treinta veces más...

Ahora ganó la derecha. Aun con esas reservas que usted señala, ¿lo mejor ya pasó?

Hoy nos damos cuenta de que la dictadura militar logró muchas cosas. Una, sin duda, es la refundación de Chile, más moderno, más eficiente, que obligó a que muchas medidas que tomamos después siguieran por ese cauce. En el escenario político se pasó de un escenario de tres fuerzas equilibradas: derecha, centro e izquierda que permitía que el tercio que creciera más tomara el poder (Alessandri, Frei y Allende por cada sector hasta 1970) a uno en el que país estaba dividido más o menos en mitades. Ya se vio en el plebiscito de 1988 y se ha confirmado desde entonces. El tercio que creció hasta ser cerca de la mitad fue el que juntaba a la centroderecha: centro y derecha. Nosotros tuvimos que construir ese instrumento político que fue la Concertación para contrarrestar ese ascenso y formamos una coalición de centro e izquierda. Eso puede ser similar en Brasil con José Serra, en Uruguay también la centroderecha ronda la mitad. En ese cuadro de dos grandes bloques, hay alternancia, lo que no hay que ver como catastrófico, hay que pensar el futuro.

En Chile la centroizquierda se retira ordenadamente, con un buen resultado. Está viva, puede plantearse nuevos programas y proyectos. Se trata de una fuerza que ejerció el poder por veinte años (el período más prolongado de una coalición en la historia moderna y contemporánea de Chile) y que no tuvo la capacidad de repensar la sociedad y los cursos de acción con la profundidad que lo hizo en los años ‘80. Ahora, tiene un conocimiento muy profundo del Estado y del arte de gobernar. Con ese conocimiento y un segundo impulso hay que proponerse revertir la desigualdad. Con la presidencia de Michelle Bachelet se había agotado el proceso de la transición. El presidente (Ricardo) Lagos, con un proceso muy complicado, consiguió en agosto del 2006 extirpar de la Constitución las reglas más arbitrarias, las reglas de la tutela autoritaria.

Teníamos una democracia, reglas más o menos establecidas, estábamos en posibilidad de pensar de una manera más abierta. La presidenta Bachelet se hizo cargo de esa situación, sobre todo desde el punto de vista de la inclusión social. El sello de su gobierno fueron cambios muy drásticos en el sistema de seguridad social para darle una oportunidad a personas que no tenían cotización o participación formal en el sistema de pensiones. Establecimos una suerte de pensión universal para amas de casa y trabajadores en negro. Se le dio estímulo, mediante un programa muy amplio, a las mujeres jefas de hogar para que pudieran trabajar y educar a sus hijos. Avances en el sistema de salud, en el educativo. Eso se reforzó, cuando vino la crisis, con políticas contracíclicas. Eso fue visto por la gente como un hecho positivo... pero no alcanzó. La Concertación deberá aceitar esos avances pero revisando otras desigualdades.

Cuando se discute el modelo chileno se los acusa de haber transigido con los lineamientos neoliberales, haber conciliado con los partidarios de la dictadura. Mucho de eso se expresó en el discurso de Marco Enríquez Ominami. ¿Cómo respondería a esas críticas?

Primero, destacando que nunca seguimos las reglas del Consenso de Washington. Luego, señalando la complejidad de nuestro proceso de construcción de la democracia. El terreno quedó minado con factores sofisticados y diversos: un sistema electoral binominal que privilegia a la primera minoría, los “senadores designados”, no surgidos del voto, mayorías inalcanzables para las reformas constitucionales importantes. Por otro lado, en materia económica, la dictadura tuvo un comportamiento, digamos, discreto: en todo su gobierno el PBI creció un promedio del 2,9 por ciento, según estudios de uno de nuestros economistas más serios, Ricardo French Davis. Pero en el último quinquenio tiene una recuperación, es de 6,4 por ciento anual, muy alto. Eso permite a los defensores del régimen militar identificar el ciclo virtuoso con toda la dictadura. Los primeros gobiernos de la transición estaban forzados, políticamente (para no perder elecciones), a no bajar ese crecimiento durante sus primeros mandatos. El gran test era tener esos resultados. Se logró y se superó pero a costa de postergar cualquier esfuerzo de cambio social o de medidas transformadoras. Y otra cuestión: la Concertación no es un partido de izquierda: para poderle ganar a la derecha hubo que sumar varios componentes de centro. Su programa nacional buscó varios equilibrios. Con los gobiernos finales, con personas que tenían un tono socialista (Lagos, Bachelet) el componente de cambio se pudo acentuar. Aparte, el tiempo había levantado algunas hipotecas, ya no había riesgo de asonadas militares. Las hubo al comienzo, no menores que las de (Aldo) Rico y (Mohamed Alí) Seineldín.

¿Cuál es el saldo en materia de derechos humanos?

La reivindicación, como en todos los países, se planteó en términos de verdad y justicia. Creo que nuestro desempeño, sin ser perfecto, fue más que aceptable. La dictadura dejó muchas trabas y restricciones que debimos vencer. Años después, se logró conformar una comisión restringida a investigar al principio los casos con resultado de muerte. No era posible abordar situaciones tan dramáticas como el exilio, la tortura y las listas negras. Se relevaron las denuncias y la Comisión presentó un informe con casos perfectamente documentados. Durante el gobierno del presidente Lagos se formó la llamada “comisión Valech” (por el obispo que la presidía) que se concentró en los casos de tortura, que documentó 25.000 casos. Siempre es un número referencial, porque la estimación de estudios de derechos humanos es que la cifra fue de 140 o 150 mil casos. Hubo mecanismos de compensación para los familiares de las víctimas en caso de muerte y para las propias víctimas, en caso de tortura. Luego, en el gobierno de la presidente Bachelet se construyó un Museo de la Memoria, estética y materialmente muy impresionante, paradójicamente muy hermoso desde el punto de vista arquitectónico. Se ha rendido homenaje, recordado y restablecido la dignidad de las víctimas, fue acogido muy bien por la sociedad. Y están los juicios que se han iniciado, empezando el que afectó al propio general Pinochet. Hubo desafueros a muchísimos oficiales, muchos detenidos de alta graduación. No ha sido un proceso fácil ni rápido, ha durado años y hasta décadas. El balance es bastante impresionante, en una mirada comparativa con otras dictaduras de seguridad nacional, piense en Brasil o en Uruguay, por ejemplo.

¿Es paradójico o es lógico que la derecha haya debido esperar hasta poco después de la muerte de Pinochet para llegar al poder?

Es lógico, la derecha tenía que desprenderse del desprestigio en el que cayó Pinochet. Recuerde que en Chile la derecha se “pinochetizó” y mantuvo altos niveles de adhesión democrática. En 1989 veíamos que mucha gente que con orgullo se confesaba continuadora de la obra del general Pinochet, negaba la existencia de violaciones de derechos humanos, atribuía a la dictadura niveles altos de probidad pública. Luego se logró probar la corrupción de la dictadura y del propio general Pinochet. En los últimos años, él era un problema para la derecha. La verdad, ahora un hombre no comprometido con la dictadura en el plebiscito del “No” (se refiere al presidente electo Sebastián Piñera) podía decir “¿hasta cuándo hablamos de cosas que pertenecen a las páginas de la historia? Hablemos del presente y del futuro”.

Recorramos su lectura sobre la relación entre Chile y la región en estas décadas.

La Concertación trabajó con dos módulos de inserción internacional. Uno era intentar estar activamente presente en la nueva tendencia de intensificación de la economía global. Se consideró favorable para Chile tener una inserción equilibrada entre los bloques del mundo capitalista desarrollado (Europa, América del Norte y Oriente asiático). El segundo impulso (más político que económico) fue estar más activamente en América latina. En el gobierno que nosotros recibimos ya había aranceles muy bajos. En el promedio de aranceles de Mercosur había 6 a 8 puntos de diferencia más que en Chile. Si queríamos entrar como miembros plenos del Mercosur hubiéramos tenido que hacer la paradoja de subir nuestros propios aranceles para favorecer la integración comercial, lo que no era posible ni razonable. Nuestra inserción económica en Mercosur como país asociado tuvo derivaciones, como la integración política, cultural, subnacional entre provincias argentinas y regiones chilenas. En eso, no estamos descontentos del resultado. Hemos sido socios fundadores, en 2004, de la Comunidad Sudamericana de Naciones y hemos sido socios fundadores de su cambio a Unasur. Fuimos el primer país que ejerció la dirección pro tempore. La conducción de Michelle Bachelet, creo que hay consenso en toda la región, fue activa, inquieta, sensible. Resolvió la crisis de Bolivia en la reunión de todos los presidentes en el Palacio de la Moneda. Sancionó la existencia de un consejo latinoamericana de seguridad, a propuesta de Brasil. Y trató, sin éxito, de resolver la existencia de una autoridad ejecutiva permanente. En América latina hemos hecho un gran esfuerzo, el intercambio económico es mucho mayor, tres o cuatro veces más que en 1990.

Le pido una reflexión (o una autocrítica) acerca de cómo verían ustedes mismos lo que hizo y dejó de hacer la Concertación, comparado con el imaginario que tenían en los ’70.

Quienes estábamos militando en partidos de izquierda en esos años teníamos otra clase de sueños. No me refiero sólo a Chile, en América latina: éramos más pobres y teníamos ilusiones mucho mayores. Pensábamos que el mundo iba hacia la izquierda, hacia el socialismo. Que una sociedad con mayores niveles de igualdad, de libertades públicas vendría, casi inexorablemente, en reemplazo de las sociedades que teníamos. Esa ilusión se desvaneció con el fin de la Guerra Fría. De una izquierda voluntarista que se negaba a ver la realidad, se pasó a una pragmática y desencantada. Hay un dato muy real: las elecciones en que Aylwin le ganó al candidato de Pinochet, Hernán Büchi, fueron el 14 de noviembre de 1989, un mes exacto posterior a la caída del Muro de Berlín. Fue un viraje drástico en la historia, seguramente el más grande en el siglo veinte. Ni siquiera lo igualan las guerras mundiales, que reordenaron mucho el sistema internacional. Se terminó la existencia de bloques en torno de las dos superpotencias, que competían por un proyecto de ideas. Eso convulsionó a la izquierda chilena. Convivían un sector más ortodoxo, vinculada al Partido Comunista, cercano al modelo de los socialismos reales, y una izquierda heterodoxa que lideraba el Partido Socialista, de raíz latinoamericana, vinculada a una idea del Movimiento de Países No Alineados que quería hacer una síntesis de la búsqueda de igualdad de los socialismos reales y la búsqueda de más amplias libertades públicas, más afín a las socialdemocracias europeas. Cuando llegamos al gobierno, estábamos muy lejos de las expectativas de otro tiempo: los sueños de otras décadas eran inimaginables en 1990.

El mundo no fue para el lado imaginado en los ’60 y ’70. Hoy ¿parece que va para algún lado?

En septiembre de 2008 estalló la crisis más severa que el capitalismo ha tenido desde la Gran depresión de 1929. Eric Hobsbawm dijo muy acertadamente que esa crisis iniciada en Estados Unidos es para el capitalismo de Wall Street lo que la caída del Muro de Berlín representó para los socialismos reales. Una bancarrota de un tipo de concepción del hombre, del mundo y de la historia, propias del pensamiento neoconservador. Lo cual parecía muy alentador para colocar sobre el escenario visiones alternativas y hacer una crítica tan devastadora como ellos hicieron cuando vino el desplome de la Unión Soviética. Dos años después, se comprueba que no se hizo. Más bien tenemos un proceso de ajuste y reacomodo donde (colocando una cantidad sideral de recursos) se logró reflotar, nadie sabe si definitiva o temporalmente, las instituciones que cayeron en bancarrota. Pero nadie hizo el balance que posibilitaba diseñar caminos distintos, otro tipo de programas y proyectos. Especialmente, en una región como América latina que esta vez no fue el epicentro del surgimiento de la crisis sino más bien un refugio. Hemos pasado de largo momentos que eran muy promisorios. Teníamos acumulada una cierta capacidad mayor de resistencia a la crisis, producto de cinco años y medio de crecimiento muy bueno, reducción de la pobreza y de la desigualdad, acumulación de reservas internacionales... Es un tiempo para que hagamos una cierta autocrítica, de pensar por qué no avanzamos más en los años de vacas gordas, cuando había esta hegemonía tan clara de los gobiernos llamados progresistas, por más que fueran distintos entre sí. Se podría haber avanzado más en la integración latinoamericana.

Cuando dice “hagamos una autocrítica”, no habla exclusivamente de Chile...

Hablo de todos los que nos definimos como progresistas. Dejamos pasar la oportunidad y el agua vuelve al cauce.

Le propongo un juego de imaginación. Imagine que usted y sus compañeros se encontraran ahora con Allende. Y éste les preguntara: “¿Muchachos, qué hicieron con mi legado, con nuestra tradición?”. ¿Cómo dialogaría con él?

La última conversación que tuve con el presidente Allende fue durante un almuerzo en el Palacio de La Moneda, una semana antes de que muriera. Tuve la sensación de que él tenía muy clara la frustración del desenlace de la experiencia que había encabezado. Ese mismo día fue el último gran desfile de militantes, de trabajadores, de los partidarios de la Unidad Popular. Se asomó a la ventana y dijo “esa gente, cuando mi gobierno se termine, va a pagar la irresponsabilidad y la falta de acuerdo que hemos tenido los políticos”. El aprendizaje del fracaso del gobierno de la Unidad Popular que hicimos luego muchos de nosotros, tengo la impresión, también lo habría hecho Allende... si la dignidad de su conducta no lo hubiera llevado a disponer de su vida para no caer en manos de los militares. No se pueden hacer grandes transformaciones con respaldos minoritarios, el gobierno de la Unidad Popular entró al poder con 36,4 de los votos, luego subió sin llegar al 50 por ciento. Las cosas tenían que ir a un ritmo proporcional a la relación de fuerzas. Muchas actitudes de extremo voluntarismo al interior de nuestra propia fuerza nos llevaron al desenlace que tuvimos. La otra cosa que Allende hubiera apreciado, porque era un político tremendamente agudo y lúcido, era la fortaleza del régimen militar que lo sucedió. Chile tuvo una tecnocracia civil que instrumentó un modelo neoliberal más exitoso que el de Argentina o Uruguay. Allende habría percibido esa fortaleza y, realista como era, hubiera propuesto un programa de acercamiento gradual a desmontar esa poderosa maquinaria y abrir algunos horizontes nuevos. Hubiera sido interesante, también, ver con él lo que fue el derrumbe del proyecto de la Unión Soviética y de los socialismos reales y las muchas miserias que muchos conocimos en ese momento y que no habíamos visto antes.

quarta-feira, 10 de março de 2010

Piñera asume en un Chile que debe levantarse tras el violento terremoto


Agencias

Analistas dicen que el sismo abrirá una oportunidad para que Piñera pueda lograr consensos que antes parecían esquivos en torno a su proyecto, y así levantar las ciudades que fueron arrasadas por el cataclismo.

El multimillonario de derecha Sebastián Piñera asumirá mañana jueves como presidente de Chile tras dos décadas de gobiernos de centroizquierda, en un traspaso que pese a lo histórico será austero por el devastador terremoto y posteriores tsunamis que azotaron al país.

El sismo de magnitud 8,8 que sacudió la zona centro-sur del país, en la madrugada del 27 de febrero, dejando unos 500 muertos identificados hasta ahora y severos daños materiales, llevó a Piñera a poner a la reconstrucción como la máxima prioridad al inicio de su mandato.

Analistas dicen que el sismo abrirá una oportunidad para que Piñera, de 60 años y el primer mandatario de derecha electo en el país en medio siglo, pueda lograr consensos que antes parecían esquivos en torno a su proyecto para levantar las ciudades que fueron arrasadas por el cataclismo.

El terremoto sorprendió a Chile justo cuando dejaba atrás su primera recesión en una década contagiado por la crisis global. Ahora, en el corto plazo, la recuperación tendrá una pausa y una reactivación está prevista para la segunda mitad del año. Las primeras estimaciones privadas y de Piñera apuntan a daños por al menos unos US$30.000 millones debido al terremoto, que devastó a las regiones del Maule y del Bío Bío.

Nada de festejos. Piñera recibirá la banda presidencial de manos de la popular mandataria saliente, Michelle Bachelet, en una ceremonia en la sede del Congreso en Valparaíso, luego de lo cual almorzará en el balneario de Viña del Mar con una decena de jefes de Estado que confirmaron su asistencia.
Luego, viajará acompañado de algunos ministros en helicóptero a la ciudad costera de Constitución, que fue arrasada por los tsunamis que siguieron al terremoto y que no fueron advertidos a tiempo a la población.

"Teníamos varios festejos, comidas y recepciones (...) pero luego del terremoto la situación en el país cambió por completo. No estamos en tiempos de festejos. No podemos estar festejando cuando hay compatriotas que están sufriendo", dijo Ena von Baer, quien será ministra portavoz de Piñera. "La reconstrucción nacional va a marcar fuertemente el cambio de mando, para dar una señal al país de que vamos a salir adelante", agregó en una reunión con periodistas.

Piñera, quien ha anunciado un gobierno de "más músculos y menos grasa", se sumará al bloque de presidentes de centroderecha que ya mandan en México, Colombia y Perú, y que han tomado distancia del izquierdista mandatario venezolano, Hugo Chávez.

El terremoto también acalló momentáneamente a quienes critican a Piñera por no haberse desprendido antes de todos sus negocios, en medio de la venta de sus acciones en la aerolínea LAN, con la que ya ha obtenido unos US$875 millones. El futuro mandatario comenzó en el negocio de las tarjetas de crédito durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y extendió sus intereses a un amplio abanico de industrias, que en una parte pasó a un fideicomiso ciego antes de asumir.

Con viento a favor. Piñera venció en las urnas al candidato de la Concertación, el bloque de centroizquierda que gobernó tras la dictadura de Pinochet, con promesas de cambio y un millón de nuevos empleos durante su mandato de cuatro años.

Un sondeo de la firma Adimark GfK indicó que 59% de los encuestados afirmó que a "Chile le irá bien" con Piñera, que debutará con un gabinete dominado por empresarios. "El nuevo gobierno asume en un entorno de expectativas altamente positivas y con mayor unidad que la situación previa a la catástrofe del 27 de febrero", dijo la encuestadora.

Analistas dicen que las urgentes necesidades de los afectados de uno de los más potentes terremotos registrados en el planeta probablemente llevarán a otros grupos a postergar las demandas y movilizaciones que habían anunciado para cuando Piñera asumiera su cargo. Las posturas proempresariales ya han chocado con las de sindicatos y estudiantes, que habían advertido de movilizaciones una vez que Piñera tomara las riendas del país.

El terremoto obligó a Piñera a cambiar su agenda, pero "a la vez, es una oportunidad para mejorar la infraestructura, la capacidad del Estado para reaccionar ante emergencias", opinó Robert Funk, analista y profesor de Ciencias Políticas del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile (INAP). "Yo creo que para él es más positivo que negativo", agregó el analista sobre lo que implicará la gestión de la reconstrucción tras el terremoto.

terça-feira, 9 de março de 2010

Terremoto: primeras réplicas institucionales y sociales

Gonzalo de la Maza
El Mostrador


En su excelente libro “Invitación a la Sociología”, Peter Berger plantea que esta disciplina actúa como lo hace un terremoto: echa abajo las fachadas y deja a la vista el interior de casas, oficinas y todo tipo de actividad que normalmente queda oculta. Vale decir la sociedad “por dentro”. En Chile acabamos de sufrir un terremoto de verdad que, junto al dolor y la desgracia, deja al descubierto diversas características actuales de nuestra sociedad que no son visibles en el día a día y que sólo se revelan frente a tensiones extremas como la que estamos viviendo. Caen las fachadas y aparece lo que no se quería o podía ver.


Me interesa sobre todo reflexionar sobre la fortaleza relativa que mostramos como sociedad para enfrentar nuestros problemas. Quizás es temprano para evaluar, sin embargo lo que se ve es más debilidad de la esperada. Un país atávicamente obsesivo con el “orden” no logra manejar una crisis del mismo. La respuesta gubernamental parece tardía, mal coordinada e incluso errática por momentos. La provisión de servicios básicos -casi toda en manos privadas- absolutamente colapsada y de lentísima reposición (obviamente no es rentable prever y costear las emergencias). Las comunicaciones, limitadas e ineficientes. La infraestructura básica –la gran prioridad de inversión de los últimos 20 años- con fallas en puntos clave. La organización social pareciera ni siquiera existir para todo efecto práctico de afrontar la crisis (hablo de la primera semana): mucho más visible resulta la consigna de “sálvese quien pueda”. Y finalmente tenemos el asunto de la seguridad y la protección, esa obsesión de la sociedad chilena. No sólo el terremoto y su maremoto consecuente la hacen precaria; más tarde es la propia energía social des/atada la que se vuelve contra sí misma: nosotros mismos somos los saqueadores, nosotros mismos somos los grupo de autodefensa, todos presas de la misma des/esperanza.


Un cartel improvisado en Talcahuano decía “Farkas sálvanos, el gobierno no existe”. Una hipótesis de interpretación del “terremoto social” en la región del Bío Bío indicaría que en ausencia de las garantías básicas que sólo puede proporcionar el Estado -vale decir confianza y derechos- la sociedad debilitada por treinta años de neoliberalismo no es capaz de reproducir el orden mínimo requerido para afrontar un problema como éste. Una sociedad fuerte necesita de un Estado fuerte, y viceversa. Se vieron saqueos –mitad producto de la necesidad, mitad el “aprovechamiento de oportunidades” que nos enseña el mercado como regulador social- pero no se vio la toma de control de un supermercado por parte de fuerzas sociales organizadas. Se vio a la alcaldesa de Concepción denunciar el abandono y anunciar la violencia, pero no se vio autoridades edilicias asumir su rol de gobierno local, por ejemplo requisando alimentos para su justa distribución en la población. Tampoco parlamentarios, intendentes y consejeros regionales, líderes vecinales, dirigentes políticos, empresariales o sindicales asumir la conducción de la emergencia ante la ausencia o la tardanza del gobierno central. Seguramente hay más de lo que muestran los medios de comunicación, convertidos mayoritariamente en amplificadores del espectáculo más que en servicios públicos. Pero aún así la sociedad parece haberse “adelgazado” a niveles críticos que le impiden retroalimentar las líneas caídas de un Estado que ha renunciado a algunas de sus tareas esenciales. Hay que profundizar sobre la “fractura social” y sus consecuencias.

La explicación por la tardanza e indecisión gubernamental pueden ser muchas: el gobierno ya terminaba en 10 días más, estábamos al final de las vacaciones. Pero más allá de eso lo que se ve es la incapacidad del Estado chileno para enfrentar los desafíos que le son propios. Habiendo privatizado la mayoría de los servicios, sólo le queda apelar a la “buena voluntad” de los empresarios para que colaboren con sus fines. Pero ocurre que, como a los propios empresarios les gusta recalcar, ellos no son filántropos ni están para la beneficencia. Han calculado sus costos y sus márgenes de ganancia dentro de las reglas que les fija el sistema político y económico y éstos no incluyen las emergencias como esta. Si es un proyecto inmobiliario, los municipios revisan los papeles, pero no tienen capacidad de supervisar la obra que finalmente se construye. Si es una carretera concesionada, la rentabilidad a 20 años nada dice sobre durabilidad a plazos mayores. Un Estado que renunció a diseñar e implementar sus proyectos, convirtiéndose en un gestor de la inversión privada, debilitó también sus recursos profesionales que actuaban como contraparte pública de las entidades lucrativas. No es pensable en 2010 una epopeya como la del Riñihue en 1960, donde los ingenieros de la CORFO movilizaron a la comunidad para conjurar el riesgo producido por el terremoto. Hoy sólo se pueden hacer reuniones de coordinación para ofrecer estímulos a los privados a ver si eso les satisface lo suficiente para asumir los roles públicos que están abandonados. Pero no hay resortes para tomar control de empresas y servicios de utilidad pública y reorientarlos según la necesidad de la coyuntura. O si existen –como en el Estado de Catástrofe- no se los utiliza.

El terremoto desnudó también mitos de los que nos gustaba enorgullecernos: la mejor conectividad del continente estaba basada en el negocio de los celulares y la penetración de la internet, pero se habían abandonado los recursos comunicativos que realmente sirven en estas situaciones. Al final fue la radio -la vieja y querida radiodifusión amenazada por las grandes fusiones y las cadenas multimediales- la que pudo comenzar a reponer la comunicación mínima indispensable. Imposible no mencionar esa cadena construida “a la antigua” que es Radio Bío Bío: descentralizada, con corresponsales en cuanto pueblo perdido existe en Chile. También las llamadas “redes sociales”, que permiten al menos el acceso del ciudadano de a pie y le dan un amplificador a sus simples demandas y deseos, cumplieron un rol (cuando volvió la electricidad).

La crisis producida por esta catástrofe puede ser interpretada de muchos modos. Si nos conformamos con la idea de déficits de gestión o con creer que un gobierno de “los técnicos” lo hará por definición mejor que uno de “los políticos”, estaremos apenas arañando la realidad (¿no son técnicos los del Servicio Hidrológico y Oceánico de la Armada?). Propongo poner el acento en los roles del Estado, como son la regulación, la provisión de bienes públicos y el aseguramiento de derechos y la indispensable tarea de fortalecer las capacidades de la propia sociedad. Esto requerirá de descentralización y estrategias participativas serias para los asuntos públicos. La tarea se ve difícil cuando hemos dado un viraje a la derecha, encargando a un multimillonario por los problemas de todos. Pero en fin, esa es harina de otro costal, cuyo desarrollo será cuestión del futuro.

segunda-feira, 8 de março de 2010

Milton Friedman no salvó a Chile



Naomi Klein
The Nation

Desde que la desregulación causó un desastre económico mundial en septiembre de 2008 y todo el mundo se ha vuelto otra vez keynesiano, no ha sido fácil oficiar de seguidor fanático del difunto economista Milton Friedman. Tan generalmente desacreditada está su variedad de fundamentalismo de libre mercado que sus admiradores están cada vez más desesperados por reivindicar victorias ideológicas, por exageradas que sean.

Viene al caso un ejemplo especialmente desagradable. Justo dos días después de que un demoledor terremoto golpeara Chile, Bret Stephens, columnista del Wall Street Journal informaba a sus lectores de que "el espíritu de Milton Friedman aleteaba protector sobre Chile", puesto que "gracias en buena medida a él, el país ha resistido una tragedia que, si no, habría resultado un apocalipsis (...) No por azar vivían los chilenos en casas de ladrillo – y los haitianos en casas de paja – cuando llegó el lobo intentando derribarlas de un soplido".

De acuerdo con Stephens, las medidas radicales de libre mercado prescritas al dictador chileno Augusto Pinochet por Milton Friedman y sus infames "Chicago Boys" constituyen la razón por la que Chile es una nación próspera que dispone "de códigos de edificación que se encuentran entre los más estrictos del mundo".

Hay un problema realmente de bulto con esta teoría: el código moderno de edificación sísmica en Chile, redactado para resistir terremotos, se adoptó en 1972. La fecha es enormemente significativa, dado que se trata de un año antes de que Pinochet tomara al poder mediante un sangriento golpe de Estado respaldado por los Estados Unidos. Eso quiere decir que si hay alguien a quien atribuir el mérito de esa ley no es a Friedman, ni a Pinochet, sino a Salvador Allende, el presidente socialista chileno democráticamente elegido (lo cierto es que hay que agradecérselo a muchos chilenos, puesto que las leyes respondían a una historia llena de terremotos, y las primeras disposiciones se adoptaron en la década de 1930).

Parece significativo, empero, que la ley se promulgara aun en medio de un agobiante embargo económico ("que rechine la economía", gruñó, según es fama, Richard Nixon cuando ganó Allende las elecciones de 1970). El código se actualizó en los años 90, bastante después de que Pinochet y los Chicago Boys abandonasen finalmente el poder y retornase la democracia.

Poco sorprenderá que, como apunta Paul Krugman, que Friedman fuera ambivalente respecto a los códigos de edificación, pues los considera otra violación más de la libertad capitalista. Por lo que se refiere al argumento de que las medidas friedmanianas son la razón por las que los chilenos viven en "casas de ladrillo" en vez de "paja", queda claro que Stephens no sabe nada del Chile anterior al golpe. El Chile de los años 60 gozaba del mejor sistema sanitario y educativo del continente, además de disponer de un efervescente sector industrial y una clase media en rápido crecimiento. Los chilenos creían en su Estado, razón por la cual eligieron a Allende para ampliar aún más ese proyecto.

Tras el golpe y la muerte de Allende, Pinochet y sus Chicago Boys hicieron todo lo que pudieron para desmantelar la esfera pública chilena, subastando las empresas del Estado y reduciendo las regulaciones financieras y comerciales. Se creó una enorme riqueza en este periodo, pero a un precio terrible: para principios de los 80, las medidas de Pinochet recomendadas por Friedman habían provocado una rápida desindustrialización, multiplicando el desempleo por diez y creando una explosión de barrios de mediaguas claramente inestables. Llevaron también a una crisis de corrupción y deuda tan grave que en 1982 Pinochet se vió forzado a despedir a los asesores de los Chicago Boys y nacionalizar varias de las instituciones financieras desreguladas (¿les suena familiar?).

Afortunadamente, los Chicago Boys no lograron destruir todo lo logrado por Allende. La empresa nacional del cobre, Codelco, continuó en manos del Estado, insuflando riqueza a las arcas públicas e impidiendo que los Chicago Boys hicieran entrar la economía de Chile en un rápido y completo declive. Tampoco lograron deshacerse del riguroso código de edificación de Chile, un descuido ideológico por el que debemos dar todos las gracias.

A propósito de la crisis, ¿qué pasa con la de los cuidados?

Sandra Ezquerra
Diagonal

Pocas veces se menciona la otra cara de la crisis del sistema: una que evidencia de forma directa la irresoluble contradicción entre la lógica del beneficio económico y la del bienestar de las personas, y que, teniendo en cuenta que las mujeres hemos sido, de manera histórica, las principales responsables de cuidar a quienes nos rodean, nos golpea a nosotras de manera particularmente dramática. Numerosos países, entre ellos el Estado español, sufren desde hace años lo que se llama la crisis de los cuidados.

Dicha crisis es el resultado de la entrada generalizada de las mujeres en el mercado laboral, del envejecimiento progresivo de la población y de los efectos privatizadores que décadas de políticas neoliberales han tenido sobre el Estado del bienestar. Estos factores, junto a los nuevos modelos de crecimiento urbano, así como la precarización y la atomización de nuestras vidas cotidianas, han multiplicado las cargas y responsabilidades de muchas mujeres con familiares en situación de dependencia, y han visibilizado la creación de un vacío de presencia y de cuidado para numerosas personas en situación de autonomía restringida. Todo ello ha puesto de manifiesto la insostenibilidad de la organización tradicional del cuidado, que ha sido realizado históricamente por las mujeres de forma invisible y no remunerada, así como la necesidad acuciante de redistribuir de una forma socialmente justa y colectiva la responsabilidad por el bienestar de las personas.

Ante esta situación, la respuesta de los distintos actores implicados ha sido decepcionante. El trabajo de cuidados continúa considerándose una tarea inherentemente femenina, socialmente marginal y económicamente irrelevante. Las medidas propuestas por el Estado español son insuficientes y no cuestionan la división sexual del trabajo.

La compra de los cuidados

Las mujeres seguimos siendo consideradas como las principales abastecedoras del cuidado en el marco de la familia. Ello se da de manera paralela a nuestra sobreexplotación específica en el mercado laboral y a la multiplicación de la doble presencia femenina. Las más privilegiadas, ante la dificultad de obtener apoyo por parte del Estado o de sus compañeros, recurren al mercado para comprar un cuidado que, en gran medida, es llevado a cabo en condiciones de gran precariedad por mujeres inmigrantes.

Si bien los Estados occidentales evaden su responsabilidad a la hora de proporcionar soluciones públicas y sociales a la crisis de los cuidados, no muestran ningún pudor a la hora de diseñar leyes de extranjería que canalizan la entrada de mujeres inmigrantes a la Europa-fortaleza, incluyendo el Estado español, ofreciéndoles como única oportunidad laboral y vital la realización de tareas domésticas y de cuidados. Pero el escenario es aún más complejo: la llegada de cuidadoras extracomunitarias al Estado español no es más que el resultado del creciente éxodo de millones de mujeres de países del Sur, fruto de la reestructuración económica impuesta desde Occidente y sus instituciones financieras durante decenios, que han desembocado en elevadas tasas de paro y asfixia del sector público y han golpeado de manera particularmente severa a las mujeres de esos países. Ante la imposibilidad de mantener a sus propias familias, muchas de ellas emigran a lugares como el Estado español para cuidar a las familias de otros y otras. En el marco de una creciente división jerárquica internacional del trabajo y de los derechos, mientras que estas mujeres preparan nuestras cenas, hacen nuestras camas, cuidan a nuestros hijos y acompañan a nuestros ancianos, sus hijas se crían solas durante años, hasta que acaban viniendo a sustituir a sus madres, dejando, ellas también, a sus familias atrás.

De esta manera, la “cadena transnacional del cuidado” se convierte en un dramático círculo vicioso que garantiza la pervivencia del statu quo a la vez que invisibiliza su naturaleza excluyente. Es importante y urgente observar la crisis de los cuidados como fruto de un sistema que no incluye el bienestar de las personas, de unas ideologías de género que siguen garantizando que las mujeres cuidemos de todos, de todas, de todo y de unas desigualdades internacionales que provocan el éxodo de millones de mujeres y que sirven de coartada para la mercantilización del cuidado y su imparable marginación.

Día Internacional de la Mujer


domingo, 7 de março de 2010

Chile, el otro terremoto



Leonardo Ogaz
Alai

Pareciera que una especie de maldición hiciera recaer hasta los fenómenos naturales sobre las espaldas de los más pobres, pero en realidad no hay ninguna maldición, ni castigo divino, lo que existe son estructuras de desigualdad destinadas a golpear a los más vulnerables. Chile es uno de los países que tiene uno de los índices más regresivos de distribución de la riqueza, ocupa el puesto número 14 del mundo de la peor distribución de la riqueza (indicador Gini), la distancia entre la minoría rica y la mayoría pobre son obscenas.

El terremoto y el maremoto que se produjo en Chile tuvieron una propiedad develadora, pusieron en evidencia lo que es el desarrollo desigual de una sociedad capitalista, las grietas telúricas también mostraron las profundas fisuras sociales, se habló del “terremoto social”. Se vio un Chile de adobe, de construcciones precarias, si el 68% de los chilenos gana menos de 340 dólares al mes las posibilidades de construcción de casas antisísmicas son pocas, se observó edificios, carreteras y puentes mal construidos por la insaciable sed de ganancias, con tal de aumentar los beneficios no se cumple con las normas y especificaciones técnicas para un país de alta sismicidad, se vio la lentitud e inoperancia de las instituciones del Estado, se apreció el colapso del sistema de comunicaciones, en fin, se pudo ver un gobierno que no fue capaz de dimensionar la magnitud del desastre, se manifestó una arrogancia estúpida proclamando que Chile no necesitaba ayuda y por otro lado se solicitaba teléfonos satelitales revelando la imprevisión negligente de los sistemas de comunicación, la Armada a cargo de indicar y activar las alertas del tsunami no lo hizo en términos adecuados lo que costó muchas vidas.

Chile se reveló como un país de agudas contradicciones sociales, la delincuencia fenómeno social que adquirió proporciones preocupantes durante la dictadura, y que los veinte años de democracia no solo que no han podido resolver sino que ha ido en incremento, hizo aparición en forma terrible al resquebrajarse los mecanismos de la dominación normal. Tuvo que ser militarizada la zona del desastre y se puso en primer término la defensa de la propiedad antes que la ayuda. Un empresario dueño de un frigorífico en Concepción no podía salir de su asombro al comprobar que un colega había participado en los saqueos con su camión y que después se encontraba vendiendo los productos en el mercado negro, esto hay que separarlo de la desesperación e indignación popular en contra de los grandes supermercados que no encontraron mejor idea que cerrarlos dejando a la población totalmente desabastecida.

Se percibió un gobierno que priorizaba la defensa clasista de los más pudientes antes que la atención de los más olvidados. Pero también se observó una fractura profunda en los valores de amplios sectores de la población que reveló la acción de 37 años de neoliberalismo, ruptura de las relaciones solidarias y cooperativas y el egoísmo y la codicia lumpen campearon por las calles y pueblos de Chile. La dictadura y la democracia han incentivado la competencia, el individualismo y la frivolidad. También, es cierto, han existido sublimes muestras de solidaridad sobre todo en aquellos pueblos donde las relaciones capitalistas y neoliberales no han carcomido todavía el tejido social.

Pero lo más asombroso de todo es como Chile ha mostrado su vacío político moral. Los más audaces razonamientos de Guy Debord sobre la sociedad del espectáculo han quedado empequeñecidos ante lo que está ocurriendo. El viernes 5 de marzo se monta un espectáculo, una Teletón para reunir fondos para la reconstrucción y el discurso central e inicial no lo dan los líderes políticos conductores o conductoras de la nación, sino un presentador de televisión que se ha convertido en el único personaje que representa una ficticia unidad nacional. Los contenidos falaces, populistas, manipulador de emociones, del discurso revelan este desfondamiento político y ético, la tragedia no golpeó de la misma manera a los ricos y a los pobres como se afirmó. Lo más increíble es como escuchaban seducidos la presidenta saliente, el nuevo presidente electo, los presidentes de la cámara de diputados y el senado , el cardenal , los ministros es decir toda la cúpula del poder completamente subordinados ante la potestad mediática. En Chile, en una dosis importante, se controla socialmente política e ideológicamente el país a través de los medios de comunicación en poder de grandes empresas privadas. Y la televisión pública se ha entregado totalmente a la dictadura de las mediciones de audiencia que supuestamente indican que la gente ama volverse estúpida.

El haber escogido una Teletón como medio de hacer una catarsis espectacular que permita el ejercicio normal de la dominación está demostrando como el espectáculo se impone como gran director de la conducta frívola, superficial que el neoliberalismo, y el pensamiento débil han conducido a una sociedad que antes se enorgullecía de sus premios nobel de literatura y de la capacidad crítica de sus intelectuales. Además esos teletones son el espacio que utiliza la empresa privada para hacer sus grandes operaciones de mercadeo, legitimándose con una supuesta generosidad con la cual posteriormente no pagan impuestos, como lo denunció alguna vez el cantante del grupo de rock los Prisioneros al interior del propio espectáculo.

El pueblo pobre de Chile merece de la solidaridad de sus propios congéneres y de los pueblos del mundo, pero no debe ser ni paternalista, ni asistencialista porque eso nos des- constituye, los teletones los sumen en la sensiblería, el patrioterismo y la frivolidad. La ayuda debe impulsar su dignidad, su capacidad de organización y decisión, como la que están haciendo los sectores de la izquierda anticapitalista en Chile.

sábado, 6 de março de 2010

La reconstrucción económica de Chile después del terremoto

AméricaEconomía

El feroz sismo de 8,8 grados también fue un fuerte golpe a la economía del país, aunque no la dejará fuera de combate. Expertos consideran que los daños en la infraestructura productiva son reparables y que habrá financiamiento disponible.

La historia de Constitución tuvo un giro hace 40 años: en 1969, el gobierno chileno decidió instalar en ese puerto una gran planta productora de celulosa. Desde entonces, el destino de este poblado estuvo íntimamente ligado al de la pulpa de madera. La ciudad creció, se enriqueció y contaminó con una de las mayores fábricas del commodity forestal.

Esa historia llegó a su fin el pasado sábado 27 de febrero. La ciudad de Constitución, que albergaba a 50.000 habitantes, prácticamente desapareció con el terremoto de 8,8° que la sacudió y el posterior maremoto. Al cierre de esta edición, se contabilizaban unos 360 muertos y varios desaparecidos que se seguían buscando entre los lotes de escombros donde antes había casas. La planta no corrió mejor suerte. Como acompañando el destino de sus habitantes, las instalaciones de Celulosa Arauco y Constitución (Celco), propiedad de Empresas Copec, se perdían entre toneladas de barro y escombros.

El desastre convierte a Copec en una de las empresas más afectadas del país por el sismo. Al cierre de esta edición, la firma mantenía todas sus plantas cerradas, sin prever una fecha de reapertura. Sólo en la de Constitución, que producía 350.000 toneladas de celulosa -el 10% del total de Celco-, trabajaban 700 personas.

El hecho es sólo un ejemplo del golpe a la economía y al sector productivo de Chile que implicó el cataclismo. Las tres regiones más afectadas por el terremoto, la VI, VII y VIII, acumulan 25% de la población del país y el 18% del Producto Interno Bruto (PIB). Los daños tendrán efectos inmediatos en la economía, entre los que están la caída en la actividad y un alza de precios. No obstante, los esfuerzos de reconstrucción y la capacidad de Chile para financiarlos sin complicar sus equilibrios macro podrían neutralizar en el mediano plazo los efectos del terremoto e, incluso, incentivar una nueva ola de crecimiento.

En términos de la academia económica, lo que Chile ha sufrido con el terremoto es un gran shock de oferta negativo, producido por la destrucción de una porción del stock de capital. “Una parte de las construcciones está inutilizada, al igual que parte de la red vial; los aeropuertos han sufrido daños y eso es una destrucción del stock de capital”, dice el economista chileno Guillermo Le Fort, socio de Le Fort Economía y Finanzas, y ex director ejecutivo del FMI en representación de varios países del Cono Sur. “Eso se traduce en una tasa de depreciación muy alta, probablemente del doble de lo habitual”.

Para Andrés Velasco, el saliente ministro de Hacienda, aún no es el momento de hacer balances, sino de ayudar a las víctimas. “Las proyecciones las haremos responsablemente, como siempre, cuando tengamos toda la información disponible”, dijo al cierre de esta edición. No obstante, varios empezaron a sacar cuentas.

Eqecat, un centro de investigación de catástrofes localizado en Estados Unidos, que realiza estudios para la industria aseguradora en base a modelos de simulación, estima preliminarmente entre US$15.000 millones y US$30.000 millones los costos del terremoto en los activos.

“Esta es una cifra de locos”, dice Matías Braun, socio del banco de inversiones IM Trust. “Las tres regiones más afectadas acumulan cerca del 20% del capital físico del país, unos US$60.000 millones… Estimar pérdidas de US$30.000 millones significaría que el 50% se destruyó, lo cual no fue así”.

Braun estima hasta en un máximo de US$8.000 millones los daños. De esa cifra, unos US$2.500 millones vendrían de la destrucción del 20% de los hogares de las zonas afectadas; US$1.500 millones en edificaciones comerciales e industriales; US$2.000 millones en infraestructura vial y portuaria; US$500 millones en maquinaria y equipos, y unos US$500 millones en inventarios perdidos.

Efectos macro. Con menos activos en pie, la capacidad productiva de la economía cae. El sector más afectado es el forestal, que exportó US$4.100 millones en 2009. Casi la mitad de ese monto lo representa la celulosa, y del cual Celco es responsable de US$1.250 millones. La forestal CMPC Celulosa, del grupo Matte, también paralizó plantas. “Esto afectó toda la cadena de abastecimiento”, dijo Sergio Colvin, gerente general de la empresa en una carta enviada a sus clientes.

Las acereras cuentan una historia similar. Huachipato, la siderúrgica del grupo CAP ubicada en Talcahuano, a pasos del mar, fue seriamente dañada. La compañía informó que demorará al menos tres meses en volver a funcionar normalmente. Las plantas de la procesadora de chatarra Gerdau Aza, en la Región Metropolitana, también detuvieron su operación.

Hay otros casos: 50% de la capacidad instalada de los pesqueros de la zona centro y sur del país quedó inutilizable con el terremoto, y las posteriores marejadas de la Región del Biobío, según la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca).

“El impacto de la oferta va a ser inmediato”, dice Le Fort. “Vamos a tener malos Imacec en los meses que siguen y en 2010 un crecimiento del PIB menor al esperado”. El análisis coincide con el de variados analistas. “En términos de actividad, el terremoto creará una seria interrupción durante unas pocas semanas, lo cual impactará negativamente al PIB real durante el primer trimestre y el segundo”, dice Alberto Ramos, economista jefe de Goldman Sachs.

No obstante, eventos como este tienen un efecto neutro en el mediano y largo plazo. Así lo comprueba Le Fort en un estudio realizado junto a los economistas Helmut Franjen y Eric Parrado, en el que analizan los ciclos económicos y la resistencia a los shocks en Chile durante 50 años, hasta 2003. “La conclusión es que el efecto sobre el PIB de las tragedias de los terremotos o grandes inundaciones con lluvias o sequías, termina por anularse”, dice Le Fort. “Pasamos por un período agudo, pero luego la recuperación permite ponernos en el mismo punto al que habríamos llegado sin el desastre natural”.

Desde el Banco Central lo complementan. “Es difícil anticipar el impacto del terremoto en la economía, pues un evento como éste tiene impacto para los dos lados”, dice su presidente, José De Gregorio. Esto se podría ver facilitado por la buena posición y credibilidad fiscal de Chile, así como por la capacidad del sector privado. Ambos factores permiten augurar que habrá financiamiento para iniciar un generoso plan de reconstrucción, el que incluiría un gran plan de reedificación de viviendas. Según el ministerio de Vivienda, cerca de 1,5 millón de viviendas fueron dañadas, de las cuales 500.000 tendrían daños severos, lo que significa un esfuerzo de edificación inédito en la historia de país. “Probablemente veremos un rebote adicional de la actividad, anclado en los esfuerzos de reconstrucción del capital perdido o dañado de la economía”, dice Ramos, de Goldman Sachs.

Para que ello ocurra, el nuevo presidente, Sebastián Piñera, y su ministro de Hacienda, Felipe Larraín, deberán impulsar un fuerte plan de gasto desde el gobierno, lo cual probablemente los llevará a operar con déficit fiscal durante 2010. Nadie descarta que así sea, pese a las fuertes críticas que ambos hicieron a la Concertación por haberlo hecho durante 2009 para enfrentar la crisis global. No obstante, el dinero ahorrado por el alto precio del cobre en 2002-2008, en el Fondo de Estabilización Económica y Social, sirve de respaldo para emprender la campaña sin perjuicio a los fundamentos macroeconómicos.

“Chile tiene más de US$11.000 millones en activos financieros y una particularmente baja carga de deuda de menos de 7% del PIB”, dice Gabriel Torres, vicepresidente de la calificadora de riesgo Moody’s, la cual asegura que no revisará la positiva calificación que tiene la deuda soberana chilena producto del terremoto. “Eso permitirá al país incrementar sus pasivos en caso necesario”.

Tampoco es esperable que haya un salto en las tasas de interés en el corto plazo. “Tenemos una política monetaria expansiva que va a seguir siendo expansiva por un tiempo más, lo cual permite (...) que la inversión y el gasto se hagan con el costo financiero adecuado”, dice de Gregorio.

En palabras más simples, el Central favorecerá una mantención de tasas, estirando al máximo posible el estímulo monetario para favorecer la recuperación. Sí se espera que por efectos directos del terremoto muchos precios suban, especialmente en el área afectada, lo que haría a las tasas de corto plazo aún más bajas. Sin embargo, no es esperable que se mantenga así por mucho tiempo. “Una vez que se dé la recuperación, el Banco va a verse obligado a subir la tasa significativamente”, dice Le Fort. “Va a haber un aumento de tasas más fuerte de lo normal, pero va a ser rezagado”. Matías Braun lo dice de otra forma: “la mayor necesidad de recursos para financiar proyectos de largo plazo hará subir las tasas largas”.

Sin feriado bancario. Para los bancos, el impacto del terremoto fue inmediato. Una muestra fueron sus sucursales cerradas, sitios de internet caídos y centrales telefónicas que no funcionaron por varios días. El Banco de Chile, por ejemplo, fue uno de los más liados, pues su proveedor de servicios de almacenamiento de datos, Global Crossing, tuvo serios problemas en sus centros de servidores ubicados en Huechuraba. Las autoridades, no obstante, vieron con calma cómo los mecanismos de transacciones de valores y de pago funcionaron normalmente.

“Cualquier país del mundo habría decretado feriado bancario el lunes, después del terremoto”, dice De Gregorio. “Acá no lo hicimos y el mercado financiero operó normalmente, pese a algunas fallas puntuales”. Es bueno que sea así, pues según Cristián Gardeweg, economista de Celfin Capital, los bancos y aseguradoras (por los pagos que realicen) serán los que proveerán de la liquidez necesaria para el sistema. Y están en condiciones de hacerlo. “Hay liquidez suficiente”, dice. “El sistema financiero va enfrentar una mayor demanda por crédito, por lo tanto, puede haber un alza de colocaciones más fuerte de lo que se esperaba”. Las fuentes serán principalmente recursos internos. Y si los US$4.000 millones que deberán pagar las aseguradoras tienen respaldo de reaseguros en el exterior, no debiera haber problemas.

Pero la mayor demanda de créditos que favorece a los bancos, podría verse contrarrestada por un incremento de la morosidad. “Esperamos un deterioro mayor al esperado de la cartera de créditos, por la menor capacidad de pago y garantías sin seguros contra sismos”, dice Javier Pizarro, analista sénior del Departamento de Estudios de LarrainVial. Eso afectará sus utilidades, aunque en un margen menor. Según un estudio de la corredora de bolsa de BCI, el terremoto podría impactar con una caída de 5,9% en las utilidades del sistema bancario, en un modelo que simula una morosidad equivalente al 1% de las colocaciones en las zonas afectadas.


La velocidad de la infraestructura. El terremoto ocurre en el peak de la temporada de cosecha de la zona centro-sur. Aunque gran parte de la fruta ya estaba embarcada con rumbo a sus mercados del norte, los daños provocados en la infraestructura afectarán el proceso de exportación del remanente.

“Los puertos no sufrieron daños de consideración”, dice el informe del BCI. “Lo más grave es el transporte por las carreteras de la zona hacia los puertos”. Y es que la velocidad de recuperación de muchas industrias depende de la velocidad con que vuelva a operar la infraestructura que las sostiene. No hubo área de las infra que no se viera afectada por el sismo. Desde el agua potable, hasta las telecomunicaciones, pasando por la electricidad y los puertos. No obstante, los tiempos de recuperación son distintos entre unos servicios y otros.

La energía eléctrica tiene sus problemas focalizados en la distribución eléctrica, pues las grandes generadoras, tanto hídricas como térmicas, pueden seguir operando sin problemas. Es en las redes de cables que llevan esa energía, a los distintos puntos del país, donde está la crisis.

El suministro se comenzó a normalizar poco a poco, al igual que los servicios de telecomunicaciones. La Asociación Gremial de Telefonía Móvil, Atelmo, que reúne a las compañías Entel PCS, Movistar y Claro, aseguró que el problema de la red de celulares radica en que las radioestaciones y antenas repetidoras funcionan con energía eléctrica y baterías de respaldo, las que se agotaron rápidamente.

Los procesos de reparación serán mucho más largos en la infraestructura vial y puertos. Valparaíso, por ejemplo, reinició operaciones un día después del terremoto, pero sólo en algunos de sus terminales, lo que reducirá su capacidad de embarque por un tiempo. Por su parte, los daños en autopistas y carreteras totalizarían entre US$200 millones y US$300 millones, según estimaciones del sector. Los principales problemas estarían en las concesiones Vespucio Norte Express y Ruta 5 Sur, donde no se descarta que las restauraciones duren entre seis y ocho meses.

Los supermercados, pequeños comerciantes y las industrias de distribución de alimentos fueron unas sorpresivas víctimas del terremoto ante la fiebre de saqueos que siguió al sismo. No obstante, es un hecho puntual que poco afectará a sus cuentas para 2010.

“Los supermercados están abastecidos y los pequeños comerciantes también”, dice Carlos Jorquera, presidente de la Cámara Nacional del Comercio. “Si bien hay un retraso, porque los camiones en lugar de tardarse ocho horas de Santiago a Concepción, se están demorando 18, la comida está llegando a todos lados, incluso en la zona del terremoto”.

Algunos proveedores claves del comercio también se vieron afectados. Las lácteas como Nestlé y Soprole tuvieron daños en sus plantas y centros de distribución. “Las fábricas de Nestlé de Los Ángeles y Graneros presentan problemas estructurales. La primera de ellas recepciona leche de nuestros proveedores, por lo tanto, decidimos recibirla en la VIII Región y luego transportarla a las fábricas lecheras de la compañía en Osorno y Llanquihue, para procesarla. Con esto la recolección de la leche está normalizada”, dice Fernando del Solar, presidente ejecutivo de Nestlé Chile. “Por otra parte, los centros de distribución presentan daños que están siendo evaluados en terreno. Por el momento tenemos claro que los de Santiago y Temuco tienen problemas serios, y el de Talca está inhabitable”.

El terremoto tuvo pocos efectos en compañías de bebidas como Andina. Sus filiales, Envases Centrales y Vital S.A., sufrieron daños de mediana magnitud, pero al cierre de esta edición ya se anunciaba su reapertura. En el caso de CCU, se prevé que los principales problemas estarían ubicados en su filial vitivinícola San Pedro, que tiene alrededor de 3.000 hectáreas de viñedos en Chile. Y es que acá sí hay daños fuertes.

“El de los vinos fue uno de los sectores más afectados”, dice Luis Mayol, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura en Chile. Las bodegas de vino, desde Casablanca hasta el valle de Curicó y el Maule, fueron dañadas. En Colchagua, ciudad devastada por el sismo, se veían ríos de vino fluir por la calle. En muchas bodegas, los sistemas antisísimicos que tenía instalados simplemente no funcionaron. En algunos, los tanques se cayeron empujando unos a otros, en un verdadero efecto dominó enológico. La industria estima en US$250 millones las pérdidas por el sismo. Muchos adelantan una vendimia muy triste para este 2010, la que terminará con un nivel de exportaciones inferior a los US$1.381 millones exportados en 2009, y que permitirá el paso a competidores como los vinos argentinos.

Sebastián Piñera asume la presidencia 12 días después del sismo, cuando ya habrá pasado la parte más urgente y critica del desastre, y empiecen a tomar forma los esfuerzos de reconstrucción. Su capacidad de gestión y sintonía con el sector privado serán escenciales para tener éxito. No obstante, deberá transformar al Estado en el motor fundamental de este proceso. Si logra superar las trabas ideológicas de sus aliados, será bueno para él, pues transformará en capital político los buenos resultados que debiera tener Chile en este proceso de reconstrucción, y para el golpeado país que tiene a la mano las herramientas para salir adelante.

domingo, 28 de fevereiro de 2010

La nota triste al Bicentenario de Chile


Agencias

La Presidenta Michelle Bachelet firmó este domingo el Decreto del Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe en las regiones del Maule y Biobío, estableciendo la intervención de las Fuerzas Armadas para garantizar la seguridad de la zona tras el terremoto. La mandataria explicó que esta medida busca “garantizar la dotación de orden público en las zonas más afectadas por el terremoto y acelerara la entrega de ayuda”.

Bachelet llamó a “todas las autoridades, civiles y militares, a todos los representantes del mundo privado y de las diversas instituciones a ponerse a disposición para colaborar en la multiplicidad de tareas que se vienen por delante”.

El gobierno fijó en 708 personas la cantidad de fallecidos por el terremoto, 541 de ellos en la Región del Maule, 64 en la Región del Bíobío y 103 en otras regiones, y “un número todavía creciente de personas desaparecidas”, detalló la Jefa de Estado, reconociendo que son números que “probablemente” irán creciendo.

Chile golpeado por la naturaleza


Carlos Rodríguez
Página 12

Hay zonas enteras aisladas, pueblos que prácticamente dejaron de existir y puertos arrasados por las olas. Los apagones siguen siendo masivos y regiones enteras no tienen teléfonos. Hay miles de heridos y hospitales desbordados.

El sismo de 8,8 grados en la escala de Richter que sacudió en la madrugada de ayer a Chile fue descripto como “un cataclismo de proporciones inmensas” por el ministro del Interior del país vecino, Edmundo Pérez Yoma, quien confirmó que hay al menos 214 muertos, 15 desaparecidos, un millón quinientas mil viviendas destruidas y dos millones de damnificados. El terremoto tuvo su epicentro en el mar, a unos 90 kilómetros de la ciudad de Concepción, una de las más importantes del país, con medio millón de habitantes. Las imágenes que pudieron verse de Concepción mostraron el gran puente sobre el río Bio Bío, orgullo de la ciudad, partido en varias partes. El temblor provocó olas gigantescas prácticamente en toda la costa chilena del Pacífico, desde Viña del Mar hasta Puerto Montt. En Concepción, 500 kilómetros al sur de Santiago de Chile, y en las zonas aledañas, los pobladores vivieron una jornada de terror en la que debieron soportar más de sesenta réplicas superiores a los cuatro grados. De ese total, siete alcanzaron más de seis grados.

La presidenta Michelle Bachelet sobrevoló Concepción y la región del Maule, las zonas más afectadas. Dijo que los daños “todavía no pueden evaluarse en su totalidad”, aunque admitió que “la fuerza de la naturaleza ha golpeado nuevamente a nuestra tierra”. Varios edificios altos se cayeron y las calles quedaron obstruidas por los escombros. “Estamos hablando de una cifra preliminar de 1,5 millón de viviendas afectadas. Un tercio probablemente no se puedan habitar nunca más”, informó la ministra de Vivienda, Patricia Poblete.

El sismo derrumbó varios puentes carreteros en zonas urbanas de Santiago y una parte importante de la infraestructura del aeropuerto internacional de la capital, que fue cerrado por al menos 24 horas. El temblor sorprendió a la mayoría mientras dormían y muchos salieron aterrorizados a las calles. Se mezclaron personas mayores en pijamas y grupos de jóvenes que abandonaban las discotecas, llenas como ocurre en las noches de los viernes. El inmediato corte de luz y el colapso de las líneas de teléfonos completaron el cuadro.

“Se cayeron los floreros, el televisor, todo se hizo añicos y quedó regado dentro de la casa”, declaró a la agencia AFP una mujer identificada como Aída, cuya vivienda al norte de Santiago quedó en ruinas. Los primeros testimonios se conocieron a través de las redes sociales de Internet Twitter y Facebook. “A las 3.34 me desperté. Estaba temblando. Sin luz, con las líneas telefónicas cortadas, sin Internet ni televisión y ni una radio a pilas, mi única fuente de información fue Twitter”, escribió un usuario que se identifica como Cony Stur.

En medio de la confusión, en Chillán, cerca de Concepción, 200 presos se fugaron de la cárcel local, aprovechando la caída de un muro. La isla chilena de Robinson Crusoe, que inspiró al narrador inglés Daniel Defoe para escribir su novela, se vio invadida por una serie de olas.

El canciller chileno, Mariano Fernández, pidió a los países que han ofrecido ayuda humanitaria que no la envíen hasta tanto los servicios de emergencias cuantifiquen las reales necesidades. El sismo es el segundo más potente de los últimos 20 años, tras el de 9,1 grados en la escala de Richter registrado en diciembre de 2004 en las costas de Indonesia y que desencadenó el tsunami que mató a 220.000 personas. Chile sufrió el terremoto más fuerte jamás registrado, de 9,5 grados Richter el 22 de mayo de 1960 en Valdivia, al sur de Santiago, con más de 3000 muertos.

“Todo tembló y en un minuto el mar entró en nuestra casa. El agua nos llegó hasta el cuello. Abracé a mi hija y le dije: tenemos que resistir”, relató a la prensa Eloísa Fuenzalida, habitante de la localidad de Iloca, en la zona central chilena de Curicó. “Como pudimos, arrancamos (salimos) por el fango hacia las montañas. No se sabe cuántos murieron”, agregó la mujer con los ojos en llanto. Un hombre llamado Luis Bravo agregó que debieron salir a pie de la zona, pues los caminos estaban inutilizados.

“El mar se llevó los autos, las casas, todo, todo”, contó un habitante anónimo que se comunicó con una radio de Curicó, ciudad ubicada a 120 kilómetros de Iloca. “Estos escombros eran una iglesia, se llamaba El Buen Pastor. Teníamos misa hoy (por ayer)”, comentó una feligresa, Nelly Acevedo, en diálogo con un periodista de DPA. Las casas de adobe cayeron sobre las calles. Muchos niños, abrazados a los juguetes que lograron rescatar, esperaban sentados en medio de las calles.

sábado, 27 de fevereiro de 2010

Terremoto de magnitud 8.8 sacude a Chile

Agencias

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, ha cifrado en al menos 85 las personas que han muerto como consecuencia del terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter que ha sacudido el suroeste del país este sábado. La última cifra ofrecida por la presidenta se refiere solo a la región de Maule, una de las más afectadas, y supera el último balance oficial ofrecido por el Gobierno, que es de 82 muertos para el conjunto del país, por lo que ahora mismo se teme que el recuento superará el centenar de víctimas mortales. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha situado el epicentro a una distancia de 90 kilómetros de la ciudad de Concepción, la segunda en importancia del país, que a estas horas está prácticamente incomunicada. El Gobierno chileno ha declarado "zona de catástrofe" a cinco regiones, incluída Santiago, la capital del país.

La presidenta Bachelet, que se ha desplazado hasta hasta la VII Región, Maule, ha señalado que el seísmo ha ocasionado al menos 85 muertos solo en esa zona. El ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, ha señalado posteriormente que el recuento oficial de víctimas mortales es de 82, entre las cuales hay 4 en Valparaíso, 13 en Santiago, 12 en O'Higgins, 34 en Maule, 14 en Biobío y 5 en la Araucanía. Al ser preguntado por la contradicción con el balance ofrecido por la presidenta, Pérez Yoma ha reconocido problemas en las comunicaciones y no ha descartado que el número de vícitmas pueda ascender, aunque ha indicado que "a estas horas no debería aumentar considerablemente el número" de fallecidos.

En su sobrevuelo de la zona más afectada por el terremoto, Bachelet también se ha referido a grandes daños materiales en el sur del país, que todavía están siendo evaluados por los equipos de emergencia. La Oficina Nacional de Emergencias intenta hacer un primer balance del terremoto, aunque ya se ha confirmado varias muertes como resultado de derrumbes tanto en Santiago como en otras ciudades, como Concepción, Talca y Valparaíso.

terça-feira, 23 de fevereiro de 2010

Presidentes acuerdan crear la comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños

Agencias

Los países de América Latina y el Caribe acordaron este martes crear un nuevo organismo diplomático que no incluye a Estados Unidos, en una cumbre del Grupo de Río que dejó al desnudo las fisuras que todavía dividen a la región. Después de que muchos aseguran que la OEA fracasó en sus intentos por integrar a la región, las naciones acordaron los lineamientos para establecer el bloque que busca una sola voz en foros multilaterales sin un rol dominante de Washington.

"Hemos decidido constituir la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños como espacio regional propio", dijo el presidente de México, Felipe Calderón, en la última sesión de la cumbre celebrada en el balneario mexicano de Playa del Carmen. "La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños deberá prioritariamente impulsar la integración regional con miras a la promoción de nuestro desarrollo sostenible, promover la concertación política", agregó.

El nuevo organismo reunirá a los países del Grupo de Río y la Comunidad del Caribe (CARICOM) y funcionaría en paralelo a la Organización de Estados Americanos (OEA), criticada en su rol de guardián de la democracia regional luego de infructuosos esfuerzos por revertir un golpe de Estado en Honduras. Fuentes diplomáticas dijeron que tomará un tiempo redactar los estatutos del organismo, que podría entrar en funciones en el 2011. El Grupo de Río y Caricom seguirán sosteniendo sus encuentros programados por separado. El presidente venezolano, Hugo Chávez, junto con el presidente cubano, Raúl Castro, han exhortado en varias ocasiones a que se disuelva la OEA.

Colombia, Venezuela y Argentina

Pero, la cumbre, que fue clausurada este martes, se produce en medio de la persistente crisis diplomática entre Colombia y Venezuela, los países que más marcan la división entre derecha e izquierda en la región. Chávez y el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, tuvieron el lunes durante una de las sesiones de la cumbre una acalorada discusión en la que otros mandatarios tuvieron que intervenir, un incidente que dejó en evidencia la profunda fisura en las relaciones entre ambos.

Mientras el presidente colombiano, Álvaro Uribe, es el principal aliado de Estados Unidos en América Latina, Chávez es el más fuerte crítico de Washington en la región. La crisis diplomática entre Colombia y Venezuela surgió por la decisión de Uribe de firmar un acuerdo de cooperación que permite a Estados Unidos utilizar siete bases militares de su país para combatir el narcotráfico y el terrorismo.

En un espaldarazo a la presidenta Cristina Fernández, Argentina obtuvo el apoyo de líderes de Latinoamérica y el Caribe a sus reclamos contra la exploración petrolera que el Reino Unido inicio en las Islas Malvinas. El Gobierno argentino, que mantiene una histórica disputa con Gran Bretaña por la soberanía del archipiélago, reaccionó en las últimas semanas tras conocer el plan de la empresa Desire Petroleum de realizar exploraciones de petróleo en las islas. A pesar de todo, Fernández dijo que Argentina no estaba considerando medidas más serias que no estuvieran contempladas en el derecho internacional.

Previamente, el gobierno de Estados Unidos había desestimado algún conflicto con la creación de una nueva instancia regional, aunque alertó sobre una excesiva proliferación de foros y organismos. “A primera vista no hay ningún problema”, manifestó el subsecretario de Estados Unidos para Asuntos Hemisféricos Occidentales, Arturo Valenzuela, en declaraciones que reproduce La Prensa de Honduras. Sin embargo, advirtió que “hay una proliferación de estas iniciativas que no tienen tanto contenido como deberían”, y que existe un “límite” de número de cumbres y encuentros internacionales a los que pueden asistir los mandatarios.

segunda-feira, 22 de fevereiro de 2010

Avatares argentinos: Los desplazados por la soja y la minería



Darío Aranda
Página 12

A medida que avanzan en el país las distintas industrias extractivas (petróleo, minería, monocultivos industriales) se incrementan como respuesta la organización de las comunidades rurales y pequeños pueblos, que resisten el avance empresarial. Un relevamiento de conflictos territoriales y ambientales sobre seis provincias del noreste argentino confirma esta situación, cuantifica la magnitud del fenómeno y aporta datos inéditos: cinco millones de hectáreas en disputa, casi 600 mil personas afectadas y confirma que el sector privado y estatal son los principales opositores a los campesinos e indígenas, un espectro rural silenciado y ubicado en las antípodas de la Mesa de Enlace. El trabajo, que coincide con otro realizado por la Cátedra Unesco de Sostenibilidad de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) (ver aparte) reveló que la mayor conflictividad comenzó en la década del ’90, de la mano del avance de la soja sobre el norte del país.

“Conflictos sobre tenencia de la tierra y medioambiente en la región del Chaco argentino” es el título del relevamiento de la Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf), integrada por un colectivo de organizaciones, académicos y técnicos de distintas disciplinas. Identificaron 120 conflictos, de los cuales ya fueron procesados hasta el momento 52 casos (el 43 por ciento). Los datos son contundentes: 600 mil personas, mayoritariamente campesinos e indígenas, de las provincias de Salta, Formosa, Santiago del Estero, Chaco, Córdoba y norte de Santa Fe están afectadas por conflictos territoriales y ambientales.

“Una superficie y población que prácticamente equivalen a la provincia de Jujuy son las que actualmente se encuentran afectadas por conflictos de tierra o medioambiente en la región chaqueña argentina”, compara el informe y destaca que más de la mitad de los conflictos (63 por ciento) comenzaron a partir de 2000, época en que se inició la expansión de la frontera agropecuaria en el noreste argentino. También subraya que en el 95 por ciento de los conflictos tienen protagonismo organizaciones de base y la articulación de comunidades.

La región del Chaco Americano (incluye norte argentino y zonas de Paraguay y Bolivia) es, luego del Amazonas, el área más rica en biodiversidad. También es la zona con los índices de pobreza más altos del país. Las familias campesinas e indígenas enfrentan en sus conflictos al Estado (52 por ciento), empresas y personas físicas (44 por ciento), Estado junto a empresas juntas, ONG e iglesias (cuatro por ciento).

La gran mayoría (70 por ciento) de las familias y comunidades afectadas responsabilizan al Estado por su situación de conflicto, sobre todo por la falta de títulos de propiedad, donde los afectados sienten falta de voluntad política o negligencia y demoras de parte de la dirigencia para resolver la situación. También cargan contra el Poder Judicial, que en la opinión de los afectados realiza una interpretación sesgada del Código Civil, que suele favorecer a quien tiene los dudosos títulos de propiedad y no a quienes tienen la posesión de las tierras.

“En los últimos años amplias zonas del NEA y NOA se sumaron a la producción de oleaginosas, especialmente soja, y fueron incorporadas de este modo al esquema modernizante de agricultura pampeana. Para lo cual se arrasaron decenas de miles de hectáreas de monte, se eliminaron cultivos tradicionales, se cambió el destino de terrenos dedicados a la ganadería y se modificó la estructura de tenencia de la tierra”, afirma el relevamiento y destaca que “la modernización agrícola agravó el deterioro de los ecosistemas, empeoró las condiciones de vida y aceleró las migraciones de pequeños productores”.

Se identificaron 14 casos de conflictos ambientales, de los cuales el 72 por ciento se iniciaron a partir de 2000. El 36 por ciento se debe a deforestación (para realizar obras de infraestructura o habilitar campos para siembra), el 29 por ciento por contaminación (uso de agrotóxicos, desechos industriales y canales que provocan deterioro del medioambiente), el 14 por ciento a obras de infraestructura y el otro 14 por ciento son preventivos (por amenazas de contaminación y deforestación). Las contrapartes en las disputas ambientales son el Estado (79 por ciento) y empresas (21 por ciento). A diferencia de los conflictos de tierra, los conflictos ambientales afectan a la población en general, no sólo a criollos y aborígenes.

El informe resalta los casos de conflictos medioambientales causados por obras públicas. Aunque no son la causa mayoritaria, afectan a ecosistemas importantes de la región: Bañado la Estrella, en Formosa, y los Bajos Submeridionales, en Santa Fe, que involucran extensas superficies y gran cantidad de población. “Las obras provocan cambios en su dinámica natural, inundaciones, sequías, desertificación, deforestación y pérdida de biodiversidad”, explica.

El relevamiento de la Redaf señala la existencia de dos factores que imposibilitan las políticas de desarrollo de las comunidades campesinas e indígenas: la precariedad en la tenencia de la tierra y los daños ambientales provocados por la acelerada expansión de la frontera agrícola. El trabajo recuerda que en Argentina el 80 por ciento de la población vive en ciudades de más de 100.000 habitantes y asegura que “no hay voluntad política o no se visualizan políticas públicas” que consideren la permanencia de la población rural en sus tierras.

domingo, 21 de fevereiro de 2010

O devorador da web

Ernane Guimarães Neto
Folha

Autor de "O Efeito Facebook", o ex-jornalista da "Fortune" David Kirkpatrick rebate o lugar-comum de que o 2º site mais visitado do mundo foi criado para "pegar mulher", mas alerta para os riscos à privacidade.

O jornalista norte-americano David Kirkpatrick, 57, identifica no site de relacionamentos Facebook a ambição de dominar o mundo das informações pessoais. Para ele e os executivos do site, isso não é vilania, mas um serviço. Kirkpatrick está escrevendo "The Facebook Effect -The Inside Story of the Company That's Connecting the World" (O Efeito Facebook - A História da Companhia Que Está Conectando o Mundo Vista de Dentro, com previsão de lançamento em junho pela editora Simon & Schuster).

A história "verdadeira" ou oficial promete anular o efeito do filme "The Social Network" [A Rede Social, em produção], que conta a criação da mais popular rede de relacionamentos do mundo como motivada pelas dificuldades de seus criadores de arrumar amigos e namoradas na prestigiosa Universidade Harvard.

Em termos de contas cadastradas, embora os dados sejam passíveis de contestação (contas abertas não significam usuários ativos), o Facebook tem estimados 400 milhões de perfis, dos quais cerca de 3 milhões de brasileiros -estes vêm mais que dobrando nos últimos seis meses, em que jogos como "Farmville" e "Mafia Wars" têm se tornado populares.

O Orkut ainda é a rede mais popular no Brasil. Os brasileiros têm 51% das mais de 80 milhões de contas dessa rede. Ex-colunista de tecnologia da revista "Fortune", Kirkpatrick é criador da conferência "Techonomy", que acontece em agosto. Segundo ele, o neologismo, mistura de "tecnologia" e "economia", se refere a uma "nova filosofia do progresso", que pode ser resumida na fórmula "qualquer tipo de progresso precisa aceitar a mudança exponencial na tecnologia". Se a economia convergir com as tecnologias desenvolvidas pelo Facebook, a tendência é vivermos num mundo de menos senhas e ainda menos privacidade, como se pode verificar na entrevista abaixo, concedida à Folha por telefone.

Por que o Facebook fez mais sucesso que outras redes?

A primeira razão que fez dele um sucesso é ser baseado na identidade genuína. Diferentemente de Friendster, MySpace ou Orkut, por exemplo, para se cadastrar é preciso usar um nome real. Ele não foi projetado para que se conheça gente nova, mas para encontrar pessoas já conhecidas. É uma vantagem em relação a outras redes sociais, que admitiam nomes falsos. O Friendster ficou famoso por seus "fakesters" ["falsários"], por exemplo. Algumas redes tentaram controlar o uso de identidades falsas, mas falharam. O MySpace, ao contrário, nunca ligou para isso. Outro motivo foi a simplicidade da interface -pode-se dizer que ele tem como modelo o Google. Manter a propaganda a um mínimo dava uma sensação não comercial. E tinha ferramentas mais simples de usar do que os concorrentes. O MySpace, por exemplo, é muito decorado, caótico; parece a Times Square: cheio de luzes piscantes. Pode fazer sucesso com adolescentes, mas o Facebook apela tanto aos avós quanto aos jovens.

Se procuro uma banda, tento o MySpace; se busco um jornalista, entro no Twitter. Há um usuário típico do Facebook?

Não. Nos primeiros anos, houve o estudante universitário norte-americano, mas esse grupo caiu para menos da metade. O que mais cresce é de mulheres entre 35 e 45 anos. É um site global. No Canadá, 42% da população está cadastrada. Seu uso é associado a pessoas com maior nível de instrução, diferentemente do MySpace. Mas, no Reino Unido, por exemplo, o site é popular em meio à classe trabalhadora.

O Facebook era a rede dos universitários e se generalizou. O Twitter não nasceu com a marca de ferramenta jornalística ou política, mas se tornou algo assim. Quão imprevisível é o desenvolvimento do perfil dessas redes? Prevalecem a estrutura ou os usuários?

A estrutura define o uso. O Twitter foi pensado como sistema de difusão, portanto quem aderiu foram comunicadores, políticos e empresas. Adolescentes geralmente não querem fazer anúncios públicos. No Facebook, as funções foram desenvolvidas para universitários, mas, com a ampliação, suas funções passaram a ser deliberadamente pensadas para um público maior.

A história segundo a qual o Facebook foi inspirado nos clubes da Universidade Harvard, contada em "The Accidental Billionaires" [Os Bilionários Acidentais, de Ben Mezrich], tem apelo. Tal livro é um desserviço ao estudo das redes sociais?

Essa versão tem apelo, mas é falsa. O próprio título mostra que é falso, pois um sucesso assim não ocorre por acidente. Chamá-lo de acidental é idiotice. Ben Mezrich obteve suas informações principalmente do brasileiro Eduardo Saverin, um estranho para Zuckerberg e que agora está amordaçado por um acordo judicial [pelo qual foi reconhecido como cofundador da rede de relacionamento]. A ideia de que criaram o site para "pegar mulheres" é falsa. É claro que todos querem entrar nos "final clubs" [sociedades de alunos de Harvard], mas daí dizer que o site foi criado por isso é absurdo. A parte do sexo é toda inventada. Mezrich conta o que Zuckerberg pensava e fazia, mas nunca perguntou a ele sobre isso.

O que o sr. espera do filme "A Rede Social", baseado em "Os Bilionários Acidentais"?

Vai chamar alguma atenção, é claro. Pelo que vi do script, poderia até se tornar uma versão mais correta, mas acho difícil, porque a história falsa é bem cinematográfica.

Há agora uma onda de brasileiros entrando no Facebook. Eles estragarão a rede, como alguns americanos diziam que os brasileiros fizeram com o Orkut?

O Facebook é a maior rede social em muitos países, mas o Brasil é uma das grandes exceções. Nos primeiros tempos do Orkut, houve uma campanha brasileira para ultrapassar os americanos em número de usuários, e muitos americanos saíram, pois havia reclamações quanto ao português ter se tornado o idioma corrente. No Facebook a tendência é um pouco diferente. Seu design enfatiza que as pessoas encontrem apenas gente conhecida de verdade; você só vai encontrar gente de outras nacionalidade se forem seus amigos.

Aí está um problema novo. Depois de bater Orkut e MySpace, depois de conseguir evitar que muitos usuários abandonassem o site em favor do Twitter, agora vem um nova fase: a era dos aplicativos, especialmente os jogos. Eles não destroem o design limpo e o princípio da amizade baseada no "mundo real" do Facebook?

Poderiam, se a tendência continuar e sair do controle. Mas duvido. A ambição do Facebook não é ser a maior rede social, é ser a infraestrutura identitária da internet. Querem mapear as relações sociais, de modo que possam aplicar tais mapas para todas as outras atividades on-line -e até off-line. Eles não arriscarão a qualidade do que chamam "gráfico social". Os engenheiros da empresa reconhecem abertamente que a meta é não precisar usar mais o endereço facebook.com. Ele se tornará um serviço a ser usado através das outras redes. Já existe o Facebook Connect, que unifica senhas de diversos serviços; a pessoa navega por outros sites sempre mantendo a rede de relações do Facebook. Eles já têm a capacidade de alimentar o Facebook e transferir informações do sistema a partir de outros sites. Creem que, no longo prazo, tudo na internet terá um componente social. Querem fazer a conexão de uma rede com as outras: você entra num site de jornal, entra no MySpace, e a informação vai para o Facebook.

A tendência é uma rede concentrar a informação de toda a internet?

É uma questão de "custo da mudança". Uma vez que você estabelece sua rede de contatos, seu "gráfico social", é muito cansativo e trabalhoso reiniciar e tentar recriar suas conexões em outro lugar. Ninguém quer fazer isso. O Google está tentando resolver esse problema com o Buzz, mas a partir das conexões de e-mail -porém vários jovens não usam e-mail no mesmo nível das redes sociais.

Com as informações pessoais todas agregadas, caminhamos para um mundo sem privacidade?

A responsabilidade de pôr informações na rede é do usuário.Há controles de privacidade, mas também há quem acredite que o mundo esteja se tornando mais transparente.Esses pontos de vista são conflitantes, o que ficou evidente com os novos controles usados pelo Facebook em dezembro: há a possibilidade de o usuário aumentar sua privacidade, embora o sistema encoraje as pessoas a escolherem a opção sem privacidade.