sexta-feira, 15 de março de 2019

Las mil muertes de Marielle

Elaine Tavares
Rebelión

El día en que fue divulgado el nombre de los matadores de Marielle, lo que más se vio en los perfiles de los seguidores de Bolsonaro fueron calumnias y mentiras sobre ella. Un verdadero horror. Cada una y cada uno, a su modo, intentando descalificar a esa mujer que venía luchando valientemente, incluso por los policías militares que también son víctimas de la violencia en Río de Janeiro. Son muchos los relatos de familiares de policías asesinados que tuvieron el apoyo de Marielle en los más de 10 años en que ella trabajó con la ayuda jurídica y psicológica a las víctimas de la violencia. Sí, así es, Marielle no empezó su lucha contra la violencia cuando se eligió concejal, antes de eso ya estaba involucrada en pesadas batallas.

Como parlamentaria ha podido ir más profundo en esa lucha y estaba dedicada a deshacer a las milicias (grupos paramilitares que extorsionan a comerciantes y populares) que tomaron cuenta de Río de Janeiro. Asesinada por dos policías (un jubilado y otro ex) vinculados a las milicias, a lo largo de ese año ella todavía fue asesinada en cada mentira, en cada calumnia, en cada maledicencia dicha en su contra. Su cuerpo sigue caliente y recibiendo balazos.

Ahora, cerrada la fase de saber quién ha disparado, debería tener secuencia para llegar al mandante. Pero una vez más Marielle es asesinada. El delegado que estaba al frente de las investigaciones fue alejado del caso. Según el gobernador de Río, él no fue exonerado, apenas está saliendo porque "él está agotado, absorbió demasiada información" y va a pasar algunos meses en Italia, para quedar más liviano, quizás. Se sabe que los asesinos fueron advertidos de que había prisión, y ya trataban de huir. Pero el delegado adelantó el acto y consiguió atraparlos, uno de ellos ya en fuga. Eso dice mucho. Mucho. Ahora, sabes dios quien va a asumir el caso y con qué voluntad de llegar a la verdad. Marielle seguirá muriendo ...

Pero si Marielle sigue siendo asesinada todos los días, ya sea por las autoridades o por las gentes que siguen a Bolsonaro como un dios, eso significa que ella sigue viva. Y sigue. En las calles, en las plazas, en las casas, en los corazones de los que aman la paz y la justicia. Y para cada nuevo balazo que ella reciba, una nueva resurrección. Mil veces acribillarán su cuerpo. Mil veces se levantará. Hasta que caiga el que mandó borrar su sonrisa. ¡Sólo ahí podremos llorar y hacerla descansar!

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