sábado, 8 de setembro de 2012

Ana Frank y Rachel Corrie: un legado de dos mártires

Jennifer Loewenstein
Counterpunch

Sesenta y siete años después del final de la Segunda Guerra Mundial, un equipo de investigadores y camarógrafos de la Casa de Ana Frank en Holanda se presentó en el centro de retiro para jubilados Capitol Lakes de Madison, Wisconsin, para entrevistar a mi suegro, Fritz Loewenstein. Fritz es la única persona conocida que aún vive y que fue amigo de Peter Van Pels (conocido en el Diario como Peter van Damm) el amigo de la infancia de Ana en el “anexo secreto“.

El relato oral histórico que Fritz dio duró más de dos horas. Los entrevistadores -incluyendo a Teresien da Silva, director de la colección en la Casa de Ana Frank en los Países Bajos, que viajó a Madison personalmente– hizo preguntas detalladas para sondear sobre cada aspecto de su vida antes de que su familia huyera de Alemania, sobre todo en aquéllos que se referían a su relación con Peter van Pels. Para Fritz esto significaba recordar muchos fantasmas no deseados de su propio pasado y lo que fue para él, como un escolar judío, crecer bajo la nube oscura del nazismo en Alemania de 1930. No hay duda de que la vida y la muerte de Ana Frank y de todos los que jugaron un papel en ella, todavía capturan la imaginación de millones de personas mucho después de su sistemática muerte sin sentido. El relato de Fritz sobre su amistad de la infancia con Peter cobrará un lugar destacado en las imágenes de nuevo documental sobre Ana Frank, que estará disponible en la Casa de Ana Frank a finales de este año. Más de un millón de personas visitan la Casa de Ana Frank anualmente para ver por sí mismas el lugar donde Ana vivía con su familia y los van Pels en la clandestinidad durante más de tres años.

El padre de Fritz Loewenstein era médico en Osnabrück en las décadas de 1920 y 1930. Alemania había sido el hogar de su familia por generaciones y su vida había sido exitosa, civilizada y se consideraban patriotas alemanes, durante décadas. Los Loewensteins tenían muchas esperanzas de que se desvaneciera lo peor de la gobernación nacional-socialista, pero a medida que el tiempo pasaba, se les hizo más claro al padre y madre de Fritz que tendían que sacar a su familia fuera de allí. Fritz recuerda su propia y personal campaña anti-Hitler: lavar las esvásticas de la puerta de la clínica de su padre todas las mañanas. Eso fue en la primavera de 1937, mientras iban creciendo las dificultades para los judíos para abandonar Alemania. La familia Loewenstein, al menos esa parte de ella, fue afortunada: pudieron salir con algunas de sus pertenencias y emigrar a los Estados Unidos, la primera opción de muchos judíos que huyeron de los horrores del régimen nazi. Terminaron en Binghamton, Nueva York, donde mi marido, David Loewenstein, creció.

A lo largo de la entrevista con el equipo de la Casa de Ana Frank, David se maravilló de la figura emblemática en la que se convirtió Ana Frank. Personas de todas las edades en todo el mundo siguen leyendo el notable Diario de Ana y visitan el lugar donde ella y su familia se escondieron de los nazis después de que los alemanes invadieron y ocuparon Holanda. Recuerdo haber leído el Diario de Ana Frank cuando tenía doce años, completamente absorta en el mundo de esta niña creativa y elocuente a pesar de que ella y su familia fueron capturadas y deportadas a campos de concentración donde todos fueron finalmente eliminados a excepción del padre de Ana, Otto. Ella, sin embargo, sigue siendo un faro de esperanza y perseverancia para las víctimas de todo el mundo que han sufrido persecución. Aunque algunos han tratado de proclamar que la vida y la muerte de Ana fueron experiencias exclusivamente judías, solamente comprensible sólo para otros judíos. Yo creo que el llamado de Anne es universal. Tanto su vida como su muerte, ella encarna la voluntad humana y el deseo de vivir y resistir algunas de las peores pesadillas imaginables. Reconocemos en Ana a una niña luchando contra las peores circunstancias de la condición humana.

El 28 de agosto de este año, en Israel, el juez Oded Gershon emitió el veredicto en el juicio civil de Rachel Corrie. Como era de esperar, sin embargo, el Estado de Israel y la máquina militar se exoneraron de toda responsabilidad por la muerte de Rachel. Yo esperaba esto. En los nueve años transcurridos desde que murió aplastada por un bulldozer D-9 blindado Oruga que estaba haciendo su rutina -ilegal e inmoral– trabajando para destruir el paisaje y la vida de decenas de miles de personas de Rafah, Gaza, Rachel Corrie sigue siendo prácticamente desconocida para la gran mayoría del público educado de los EE.UU. A diferencia de Ana Frank, cuya vida ha sido inmortalizada por las circunstancias de su muerte, el nombre de Raquel, su vida y su muerte han sido virtualmente suprimidas de la historia oficial de EE.UU., como las noticias de Palestina en general. Ambas siguen siendo desconocidas, oscurecidas o distorsionada por la desinformación deliberada.

La causa por la cual Rachel murió defendiendo, y la gente por la cual luchó -personas cuyas voces aún no han recibido la validación de ser voces creíbles y legítimas para dar testimonio de su propio sufrimiento y ruina- están todavía a la espera de recibir el reconocimiento que se merecen largamente esperado como habitantes originarios de la Palestina histórica, contra quienes se cometió un delito de magnitud y brutalidad inimaginables. Hasta que Israel admita, ofrezca reparación y honre el Derecho Internacional y la Declaración Universal de Derechos Humanos; hasta que el Estado de Israel pueda pedir disculpas públicamente por la enorme injusticia histórica cometida contra el pueblo originario de Palestina, el daño que ha creado sigue aumentando y extendiéndose, como ya lo ha hecho, en todo el Oriente Medio y en los cuatro rincones del mundo y que lo condena a ser un Estado paria. Su estatus como tal, ha sido cada vez más reconocido, incluso por las potencias occidentales, que entienden que Israel puede seguir actuando con impunidad sólo mientras se encuentre bajo el paraguas protector del poder militar de EE.UU.

Rachel Corrie fue una resiliente, elocuente y desafiante estudiante universitaria de 23 años, que fue a Gaza con otros miembros del Movimiento de Solidaridad Internacional para dar testimonio de la destrucción despiadada y deliberada por parte de Israel de una coherente historia de vida nacional palestina con historia y cultura. Debido a que Rachel se levantó para dar voz a las víctimas sin voz que están en el lado equivocado de la política de Estados Unidos e Israel en Oriente Medio, su nombre y su legado han sido tachados de los registros históricos oficiales como información clasificada. Ella existe en susurros solamente; una sombra en los pasillos del poder y en los medios de comunicación donde solamente se autoriza la versión oficial de los acontecimientos políticos e histórico modernos, donde el apoyo y la complicidad de EE.UU. en el cumplimiento de los objetivos regionales hegemónicos de Israel ayudan a mantener la ilusión necesaria de que Israel observa una general benevolencia.

Si hasta ahora Estados Unidos ha hecho oficialmente el papel de basurero de la política exterior por la vida y la muerte de una heroína blanca y valiente que sin embargo optó por luchar por la justicia en el lado «equivocado» de la política estadounidense, ¿qué nos dice esto acerca de la situación general y la credibilidad de los palestinos y otros árabes y musulmanes tratando de hacer oír su voz y pidiendo que sus casos se reabran? ¿Cuántas «Rachel» palestinas han dejado diarios que nunca serán leídos? ¿Qué escuela va a exigir a sus estudiantes leer los cientos de narraciones personales y registros de los abusos que sus pueblos han sufrido a manos de las potencias coloniales e imperiales y sus adláteres durante el último siglo?

Las Ana Frank y Rachel Corrie que están atrapadas actualmente en las arenas militares de Estados Unidos deben ser silenciadas y puestas fuera de nuestra conciencia. Sus palabras amenazan con exponer las políticas abominables de los Estados Unidos y sus aliados. ¿Cuántas personas, jóvenes y viejas, morirán en ataques de aviones no tripulados contra la población civil, sin haber tenido la oportunidad de preguntar por qué han sido condenados a un infierno?

La ocupación, la limpieza étnica, el despojo, la fragmentación y colonización y la venta al mayoreo de Palestina han sido reclasificadas esencialmente en el lenguaje que sirve para hacer legítimas las tácticas y las metas del Israel moderno. Su encuadre y razón de ser abiertamente racista y las metodologías utilizadas para perpetuar las políticas que permitan mantener la mayoría judía del Estado, han sido cuidadosamente redefinidos en EE.UU. y en las narrativas israelíes como las condiciones sociales y políticas previas necesarias que todos los palestinos deben aceptar antes de que las negociaciones “de paz” puedan retomarse. En idioma llano, sólo una capitulación total de la soberanía sobre la tierra, incluyendo los sitios sagrados religiosos, y la renuncia a la nacionalidad palestina podrían satisfacer el liderazgo de Israel, que tiene la osadía de insistir en que el liderazgo palestino "se integre a la mesa de negociaciones sin condiciones previas". La oferta de Netanyahu consiste en un “villorrio” no viable "en el mejor de los casos”.

Rachel vio por sí misma como se estaba diseñando e implementando la destrucción de Palestina en la Franja de Gaza. Con los ojos claros, la percepción aguda y una conciencia muy rara en el mundo de hoy, Rachel Corrie describiría en su diario y en sus cartas a su madre los miserables e inconfesables procedimientos rutinarios de Israel. Desde los más triviales hasta los aspectos más significativos de la vida en Gaza: todo y cada uno de los habitantes de Gaza se vieron afectados por los puestos de control, asentamientos y carreteras de los colonos, los toques de queda y las clausuras.

Nadie -ni entonces ni hoy- puede vivir una vida libre de los soldados con sus armas, sus torres de vigilancia, muros y cercas; del alambre de púas, sensores de movimiento, y los futuristas "cruces" que chupan la humanidad de los seres que entran en ellos, y les dan órdenes con voces a control remoto, convirtiéndolos en piezas de repuesto sin vida en una nueva línea de ensamble. Nadie puede evitar las tecnologías de vigilancia orwelliana que se infiltran en la vida de los habitantes de Gaza, o que flotan cual dirigible blanco etéreo por encima de la Franja de Gaza haciendo "inteligencia" en todos los aspectos de la vida de abajo en curso, nadie puede predecir cuándo los tanques y transportes blindados de personal o los helicópteros de combate y F-16 van a invadir o aparecer de forma instantánea, como de la nada, para incinerar en cuestión de segundos a personas identificadas como "sospechosas". Nadie puede evitar las acciones sádicas y gratuitas que se derivan de estrategias cuidadosamente elaboradas destinadas a humillar, deshumanizar, infligir dolor, miedo y daño psicológico permanente en la vida de niños y adultos por igual. La escasez de agua y alimentos, los apagones de electricidad al día; las aguas residuales y la infraestructura peligrosamente inadecuada; la escasez de alimentos, las medicinas y los materiales para reconstruir el mundo que está, literalmente, deshaciéndose en polvo y los escombros a su alrededor definen un día normal para la no-gente de Gaza.

La muerte de Rachel Corrie se produjo en un momento de gran violencia, durante la segunda Intifada (levantamiento) Palestina, y -en los Estados Unidos- sólo unos días antes de que la administración de Bush II comenzara su guerra contra Irak. El momento y pretextos utilizados para justificar más el robo de tierras y la apropiación de los recursos naturales no podrían haber sido mejores. La "guerra contra el terror" de los Estados Unidos estaba a punto clímax con el inicio de la campaña de "conmoción y pavor" sobre Bagdad. El primer ministro israelí Ariel Sharon había vinculado con habilidad las políticas de su gobierno a la psicopática obsesión de EE.UU. con el "terrorismo" y los "terroristas", inicialmente inventadas por los políticos conservadores y neoconservadores y las empresas que buscaban la manera de ampliar y consolidar la hegemonía de EE.UU. en una región saturada de petróleo y recursos de gas natural.

El violento contexto de la Segunda Intifada exaltaba las afirmaciones más racistas y santurronas aseveraciones de quienes afirmaban que Israel se defendía del terrorismo de los infieles y esa cruzada de Sharon era un componente necesario y vital de la lucha de Estados Unidos contra el mal. Poco o casi ningún esfuerzo se puso en EE.UU. en las informaciones del lado palestino, ya que se entendía –como parte del canon aceptado- que Israel estaba luchando por su supervivencia. Dar vida a la causa palestina en su lucha justa y necesaria por la libertad, la independencia y la autodeterminación era tan insólito como desoír a Rachel cuando vivía en Gaza. Como lo es ahora, incitando a los ataques más crueles y las escandalosas acusaciones.

Igual que muchos de los que dan testimonio de regímenes criminales que oprimen, despojan y matan a la gente bajo su dominio, Rachel Corrie estaba profundamente preocupada por lo que había estado presenciando en Gaza, en un paisaje que desafía toda descripción. El día que murió aplastada, Rachel estaba entre una excavadora y una casa de familia para protestar por una de las infinitas vejaciones y crímenes lanzados como granadas en una población de refugiados abrumadoramente pobres e indefensos tratando cada día de encontrar nuevas maneras de sobrevivir sin volverse locos. De acuerdo con los tribunales israelíes, la muerte de Rachel fue un "lamentable accidente"; Rachel se puso en una situación peligrosa en el medio de una zona de guerra. Ella tenía la culpa. La víctima era responsable de su propia muerte, los apátridas y los desposeídos son los culpables de su condición de refugiados, de su implacable y miserable tratamiento; su encarcelamiento, deshumanización y ocupación.

Rachel dejó un diario, cartas y un legado de valentía y firmeza que refleja la valentía y la resolución de las personas a su alrededor. Ella se negó a moverse cuando la excavadora se acercó y, llegado cierto punto, se vio atrapada e incapaz de escapar. Su muerte, como su vida, refleja la indignación de una joven mujer que sabía que estaba demasiado débil para impedir la demolición de viviendas y la creación de una "zona militar cerrada", en un área destinada a la destrucción mucho antes de que ella hubiera llegado a Rafah.

En otra época, el diario de Rachel, Let Me Stand Alone, sería el clásico icono de una mujer joven que vive una gran aventura, decidida a sobrevivir y luchar por lo que creía que tenía razón. En otro tiempo la historia de Rachel sería leída por niños en edad escolar de todo el mundo y millones de personas visitarían el lugar donde se encontró sola frente a un bulldozer blindado para decir con su cuerpo "¡esto tiene que parar!" En nuestros días, ella es una mártir desconocida en los anales de la historia oficial. Su valor ha sido desacreditado y condenado, su nombre mancillado y vilipendiado.

Pero yo creo que Ana Frank habría admirado a Rachel Corrie. Ella habría reconocido el llamado universal por la justicia frente a la guerra y el terror, los peligros inherentes a la deshumanización de todo un pueblo y la ocupación brutal de su tierra. Ella habría confirmado la violencia que otorga un mundo silencioso e indiferente a las víctimas de las naciones henchidas de poder y con un sentido justo de su destino dado por Dios; naciones decididas a vengar su pasado, y con licencia para matar. Igualmente, creo que se habría mortificado por la forma en que su propio Diario y la muerte de la que fue objeto se utilizaron como justificaciones morales de las acciones de un Estado que se define por la sangre y el suelo, y por la forma en que su propia popularidad se vio impulsada por un ideología que muy probablemente habría de resultarle repugnante y contraria a las enseñanzas que ella misma había aprendido y el horror que experimentó. Creo que Ana Frank habría estado de acuerdo con la madre de Rachel, Cindy, que cuando se le preguntó si pensaba que Rachel se debería haber alejado de la excavadora respondió, "Yo no creo que Rachel hubiera debido alejarse. Creo que todos deberíamos haber estado allí con ella”.

quinta-feira, 6 de setembro de 2012

Indignados da Espanha preparam-se para "ocupar" o Congresso

Guilherme Kolling
Carta Maior

Ativistas pretendem levar milhares ao centro de Madri, no dia 25 de setembro, para tomar as ruas no entorno do Parlamento e rodeá-lo de gente. Ato “Ocupa o Congresso” pretende chamar a população para o “resgate da cidadania” e reforçar as críticas ao modelo atual de democracia. Protesto vai além da contestação aos políticos e propõe a abertura de um processo constituinte.

Dia 1º de setembro, sábado ensolarado e ameno em Madri. Cerca de 100 pessoas se reúnem em um círculo formado em um recanto do Parque do Retiro. Passam um megafone de mão em mão, debatem, anotam. A conversa tem início as 11h e só termina por volta das 20h. No domingo, o evento se repete, no mesmo local e horário.

O mês começou com reuniões diárias dos Indignados da Espanha. As assembleias prosseguirão até o dia 25, quando um coletivo de grupos da sociedade civil fará um grande ato chamado “Ocupa o Congresso”. A ideia é levar milhares para as ruas, rodear o Parlamento de gente em nome de um “resgate” do Legislativo e da cidadania. “Os mercados sequestraram o Congresso e a política foi roubada dos cidadãos”, argumentaram ativistas em um dos encontros no parque.

A expressão “resgate” faz referência indireta ao repasse de 100 bilhões de euros da União Europeia para salvar o sistema bancário espanhol. O recurso chegará à custa de muito sacrifício da população, afetada pelos cortes drásticos no orçamento - 65 bilhões de uma tacada -, que atingem os serviços de saúde e educação, além dos rendimentos de funcionários públicos, aposentados e desempregados (um quarto da população economicamente ativa).

O pacote anunciado pela gestão do Partido Popular de Mariano Rajoy para diminuir o endividamento do país ibérico inclui ainda uma subida da carga tributária. Primeiro foi o imposto de renda, no início do ano, e agora entrou em vigor o aumento do IVA (Imposto sobre Valor Agregado), que abrange quase todos os setores da economia, alterando desde o preço do metrô (que já havia sido reajustado em maio) até produtos de alimentação.

As medidas não estavam previstas no plano de governo do PP. O povo saiu às ruas ao longo de todo o primeiro semestre para protestar. Ninguém parece estar de acordo com o duro ajuste fiscal. O próprio Rajoy admite que é contrário a essas ações impopulares, mas justifica que não há outra saída nesse momento.

Ou seja, as decisões não são mais tomadas em Madri, mas em Bruxelas, onde fica a Comissão Europeia, e em Berlim, capital da Alemanha, principal economia do bloco. Para os Indignados, mais uma prova da falência do atual sistema democrático na Espanha - “Le llaman democracia esto no es!” é uma das palavras de ordem do grupo. Falta força ao governo para defender a soberania nacional e sobra contrariedade na população, que protesta contra suas medidas.

No Congresso, emblema do sistema democrático espanhol, houve poucos debates quando Rajoy anunciou os cortes - a maioria dos parlamentares é governista. Além disso, o local está patrulhado ostensivamente por policiais há quase dois meses. Nos dias mais tensos, furgões, grades e homens armados controlam duas quadras da rua Cedaceros, onde está o prédio em que os deputados federais dão expediente. Tudo para evitar protestos no local.

A norma deve ser desafiada no dia 25 de setembro, o 25-S, como dizem os espanhóis. Antes disso, no dia 15, os principais sindicatos do país pretendem fazer um megaprotesto contra os cortes, propondo um referendo popular para avaliar as medidas do governo. O outono será quente nas ruas de Madri.

Evolução no discurso e resultados concretos

Há um ano e meio, em 15 de maio de 2011, os olhos do mundo estavam voltados para a Puerta del Sol, no centro de Madri, onde um grupo de jovens saiu às ruas para protestar contra o sistema político do país. Conhecidos como Os Indignados, o coletivo pedia “democracia real já” e dizia que os políticos não os representavam. “Que no, que no, que nos representan!”

Apresentando-se como os 99% da população que estavam insatisfeitos com a política que beneficia o 1% que está ao lado do capital financeiro internacional, o 15-M (referência à data 15 de maio) sustentava que a crise financeira não deveria ser paga com sacrifícios do povo, mas sim pelos banqueiros. “Esa crise no la pagamos!”

A mobilização inicial durou três meses, em toda a Espanha, e, segundo pesquisas, cerca de 4 milhões de espanhóis participaram de algum ato do 15-M em todo o país. Contrários a todos os partidos e até mesmo aos sindicatos, o movimento recebeu algumas críticas pelo seu niilismo, que não viria acompanhado de propostas.

Entretanto, os Indignados fomentaram a criação de assembleias de bairros e apoiaram grupos que trabalham, por exemplo, a questão da moradia, uma tema que ganhou mais importância devido ao aumento exponencial de casos de despejo de pessoas que não conseguiram mais pagar sua hipoteca após a crise. E, em um ano, o 15-M catalogou 14.700 propostas para mudar o sistema. Nessa linha evolutiva, do protesto às propostas, fica claro nas discussões das assembleias preparatórias ao Ocupa o Congresso a preocupação em não apenas criticar o sistema, mas dar um passo adiante, buscar soluções.

“De que adianta derrubar um governo que é ilegítimo se logo entra outro que fará a mesma coisa? Por isso é importante discutir o sistema, queremos mudar o modelo que está aí”, disse um dos ativistas durante a assembleia de sábado no Parque do Retiro. Seus companheiros levantaram os braços e chacoalharam as mãos, sinal utilizado pelos Indignados para dizer que estão de acordo. “Em diversas discussões, percebo que já não se fala mais dos problemas do PP ou do PSOE (principais partidos na Espanha). Muita gente já se deu conta de que é preciso mudar o regime, isso é que se está sendo discutido”, comemorava outro integrante dos Indignados.

O consenso nas reuniões é de que o ato de 25 de setembro não acabe na ação simbólica do dia, deve ser o marco para o início de um processo constituinte participativo e contínuo, uma transição democrática até se chegar a um novo modelo em que o cidadão seja mais ouvido.

A coordenação do 25-S já explicita a proposta em sua página na internet, em que fala da “injusta situação atual de perda de direitos em saúde, educação, serviços sociais, emprego e moradia” e propõe o início de um processo que leve a Espanha “a um novo modelo social, baseado na soberania popular participativa”. O ambiente é propício para isso. Diversos setores da sociedade, inclusive partidos políticos, defendem mudanças constitucionais, fala-se em uma nova lei eleitoral e, nas ruas, a crise e a ineficiência do atual sistema são temas recorrentes nas conversas do cidadãos, seja em paradas de ônibus, bares ou no metrô.

Para completar o quadro, segundo pesquisas divulgadas em agosto, os políticos estão entre as categorias com maior rejeição da opinião pública, rivalizando com os banqueiros na disputa pela última colocação das instituições-setores pior avaliadas pela sociedade espanhola.

Ativistas de Barcelona alertam para guerra midiática

No dia 3 de setembro, ativistas de Barcelona foram a Madri para expor aos organizadores do ato Ocupa o Congresso a experiência que tiveram em uma ação parecida no entorno do Parlamento da Catalunha, realizada em junho de 2011.

Na época, os Indignados catalães queriam evitar a votação de um orçamento para sua província com cortes que já haviam sido definidos pela União Europeia e que não estavam previstos nas plataformas eleitorais de nenhum partido.

Depois de uma vigília noturna em frente ao Legislativo na véspera da votação, os manifestantes passaram o dia seguinte no local, com propostas como a de um orçamento participativo. Milhares de pessoas ficaram lá de forma pacífica. Mas houve atos de hostilidade na chegada de alguns parlamentares e confrontos pontuais com a polícia.

Nos meios de comunicação, a única mensagem exposta foi a de que houve violência em Barcelona. “Por isso é muito importante estar preparado para a guerra midiática. Ainda mais aqui em Madri, onde já há ataques ao movimento antes de ele ocorrer”, observou um ativista de Barcelona, em referência às críticas de representantes do governo de Madri e de jornais como o conservador La Razón ao Ocupa o Congresso.

Um das principais preocupações da organização do 25-S é que não haja enfrentamento com a polícia. É consenso que será uma ato de não violência, mas o desafio é evitar distúrbios numa massa de dezenas de milhares de pessoas e num ambiente que será de tensão, tendo em vista que haverá sessão no Congresso e um grande contingente de policiais será mobilizado.

Também já foi definido que não se pretende evitar a passagem dos parlamentares e muito menos a sessão do dia. Nessas três semanas que antecedem o ato, os ativistas pretendem deixar muito claro nas redes sociais e nos meios de comunicação o caráter pacífico da ação.

O objetivo é garantir que o momento seja de difusão da mensagem de que o sistema político tem problemas e que a sociedade espanhola precisa discutir mudanças, sem perder espaço para ataques ou rótulos que já estão sendo ventilados, como o de “violência de grupos anti-sistema” ou “golpe de estado, num ataque ao Congresso”.

quarta-feira, 5 de setembro de 2012

El pueblo del abismo: el Londres que denunció Jack London

Ramón Pedregal Casanova
Crónica Popular

Jack London (1876-1916) además de los conocidos “Colmillo blanco”, “La llamada de la selva” y “Martín Edén”, escribió libros con carácter marcadamente social: “El talón de hierro”, “Guerra de clases”, “La revolución y otros ensayos”, y “El pueblo del abismo”. Éste último lo hizo en 1902 tras su paso por East End, barrio londinense de la clase obrera, y se editó por primera vez en 1903.

El East End era un gueto al que la burguesía echaba a las familias de la clase obrera para así tenerlas retiradas de su vista. Jack London decidió conocer esa parte de la ciudad estando a la espera de la documentación que el periódico para el que escribía debía hacerle llegar con el fin de que continuase su viaje como corresponsal a la Guerra de los Bóers, en Sudáfrica. Y durante un par de meses vivió en esa zona de la ciudad que hoy se vende como la ciudad olímpica de lo occidental, moderna y atractiva para el turismo, más allá de ser uno de los puntos neurálgicos donde los poderosos toman decisiones que ensombrecen el mundo.

Jack London comunicó a un amigo su intención de traslado, algo que el otro intentó quitarle de la cabeza advirtiéndole de todo tipo de peligros. Sin embargo dejó su dinero excepto alguna moneda para usar en caso de una situación extrema, y se adentró en aquel barrio. Compró a un ropavejero la ropa desechada por un marinero, buscó una habitación que era más una cueva inmunda, y, a partir de ese momento, vivió con el hambre, los castigos y demás calamidades que ocasionaban a la clase obrera los patronos capitalistas, su policía y los guardianes de los comedores para pobres; quería saber de primera mano.

“El pueblo del abismo” es un reportaje de investigación impresionante, y además tan conectado con el momento que vivimos que nos hace pensar que 1902 no está tan lejos como parece; multitudes sin empleo, casas míseras, alimentos de la basura, explotación degradante, sin derechos, sin descanso, persecución policial a los más pobres por motivos que nos devuelven a nuestra vida diaria… Hace tan solo unos días se denunció el caso de los niños que pasan hambre en Inglaterra y en concreto en Londres.

Jack London sabe las circunstancias en las que viven las víctimas del sistema y cuales son los resultados de su imposible escapatoria: “Desde el instante mismo de su nacimiento todo cuanto le rodeaba contribuyó a hacerle insensible, más que a endurecerlo”. Escribe lo que ve a su alrededor, lo que le cuentan, lo que lee en periódicos, y saca a la luz lo más oculto haciendo que lo que pasa por normal adquiera relevancia; se rebela contra el embrutecimiento en el que están sumidos los 450.000 habitantes del East End, “Ni siquiera sueñan con pedirle algo más a la vida”. A pesar de que el hambre mata, pudre, consume a la multitud, la familia obrera, por más que todos sus miembros empleen las 24 horas del día en cualquier trabajo, no encuentra el camino de las aspiraciones de clase.

En ese verter constante a los cuadernos los acontecimientos vividos cuenta cómo, tras varios días sin comer, después de acudir con otros dos parados a un albergue y ser rechazados, decide usar la moneda que había guardado como último recurso e invitarles a comer en una taberna: “Ya no tuve más remedio que contarles que no era un mendigo, sino un investigador, un estudioso social que intentaba saber cómo vivía la otra mitad de la población, la más desfavorecida. Entonces se cerraron como si tuvieran las valvas de las almejas. No era yo uno de ellos, luego nada tenían que decirme; había cambiado mi manera de expresarme, hasta mi tono de voz era diferente; era, en suma, un individuo superior, ante el que ellos no podían por menos que demostrar su gran conciencia de clase”.

En el libro, además de los acontecimientos que recoge, deposita sus reflexiones y las advertencias y las llamadas a quien puede leer y lee: “… mis queridas gentes de vida muelle, si algún día visitáis Londres y os topáis en vuestro paseo con estas personas miserables que duermen en los bancos y sobre la hierba de los parques, no creáis que son vagos que se tumban ahí para no trabajar. Sabed que, por el contrario, los poderosos, los que mandan, les han obligado a caminar de un lado a otro durante toda la noche, y que de día no tienen otro sitio donde echarse a dormir”.

Por allí mismo, poco más allá, pasa la Guardia Real, es el desfile de la Coronación del reinante mantenedor de la miseria y la explotación. La Guardia Real, hombres de gran estatura con corazas de combatge y espada de acero, “dispuesta a defender a los poderosos”, y la multitud a distancia tras varias filas de policías y otros en formación, hombres altísimos y con pinta de estar bien alimentados, con buenos músculos… y con las armas prestas por si había necesidad de usarlas. … mucha fuerza. Una fuerza aplastante. Millares de hombres espléndidos, fortísimos, lo mejor del pueblo, sin otra misión en esta vida que la de cumplir ciegamente las órdenes que se les dieran. Matar y destruir”.

Jack London continua explicando el desequilibrio en el reparto de los bienes sociales, de cómo un porcentaje minúsculo, un grupito social, se adueña de todo lo producido, de la implicación eclesiástica y de los distintos poderes en el mantenimiento de semejante organización social recorrida por el hambre y el miedo. Aunque, a veces se encontraba con alguien rico en esfuerzo por saber y luchar capaz de, tras jornadas de trabajo durísimo y a lo largo de años, sacar de las horas de la noche el conocimiento hasta hacerse un destacado luchador por los derechos de la clase obrera.

Por las páginas de “El pueblo del abismo” pasa la persecución a los vagabundos, la negación de la comida a quienes no tienen nada y la persecución a quienes les dan (en estos días se ha sabido que en EEUU han sacado una ley por la que se persigue a quien ayude a las gentes que viven en la calle, y hay 50 millones de pobres) , nos cuenta la burla que hacen los jueces de quienes se suicidan por pura desesperación por los desahucios, el hambre y las enfermedades, las condenas que dictan sobre quien no encontrando trabajo coge algo para dar de comer a sus hijos (en España 1 de cada 4 niños pasa hambre) que se encuentran desamparados, cuya nobleza y risa se empañan y desaparecen en la selva del capitalismo que les ataca sin piedad. Cadáveres vivos y cubiertos con harapos, mujeres, chicas, hombres, niños, que, a pesar de todo, dan lo que tienen para la caja de resistencia de sus compañeros.

¿Por qué es tan poco conocido este libro de investigación periodística de Jack London? En su momento causó un escándalo de tal calibre que en Inglaterra los sectores dominantes emprendieron contra London una virulenta campaña de condenas e insultos. Sin embargo, a Jack London al escribir lo que iba conociendo, se le encogía el corazón y se le llenaban los ojos de lágrimas. Su profundización en lo que le rodea, sus reflexiones, su llamada desde el abismo, son para leer a gritos, para saber, asumir, llamar a la puerta de la clase obrera y sentir el mayor respeto.

sábado, 1 de setembro de 2012

Conflictos por el agua asoman en el horizonte

Thalif Deen
IPS

Frente a la probable escasez de agua en las próximas décadas, la comunidad de inteligencia de Estados Unidos ya pronosticó un gris escenario futuro: conflictos étnicos, tensiones regionales, inestabilidad política e incluso matanzas. En los próximos 10 años, "muchos países importantes para Estados Unidos seguramente experimentarán problemas de agua, como escasez, mala calidad o inundaciones, que alimentarán riesgos de inestabilidad y de fracasos en (el funcionamiento de) los estados, incrementando las tensiones regionales", alertó la Evaluación Nacional de Inteligencia, publicada en marzo.

En julio, el presidente del Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos, Chris Kojm, predijo que, para 2030, cerca de la mitad de la población mundial (actualmente más de 7.000 millones de personas) vivirá en áreas con severos problemas de agua, incrementando la probabilidad de asesinatos en masa. En tanto, el periódico estadounidense The New York Times citó a Timothy Snyder, profesor de historia en la Universidad de Yale, afirmando en un simposio que "el pánico ecológico llevará a matanzas en las próximas décadas".

Pero el director del Centro del Agua de la Universidad de Columbia, Upmanu Lall, fue más cauto. "No estoy seguro de que pueda pronosticar asesinatos masivos como resultado" de la falta de agua. El experto señaló que no vaticinaba guerras o conflictos internacionales por recursos hídricos. "Pero sí creo que la competencia dentro de algunos de los países más grandes, como India, podría llevar a una lucha interna y al aumento del terrorismo y de los conflictos sectarios". Sin embargo, "evitar este futuro es posible si trabajamos en ello hoy", añadió.

Este es uno de los temas analizados en la conferencia internacional celebrada en Estocolmo en el marco de la Semana Mundial del Agua, que concluyó este viernes. Lall consideró realista la proyección de que, si todo sigue igual, casi la mitad de la población mundial vivirá en "fuerte tensión por el agua" para 2030. "Es un desafío urgente, en especial sin consideramos la posibilidad de grandes sequías, por ejemplo la de este año en Estados Unidos y en India".

Los impactos serán mucho severos y duraderos, alertó. Sin embargo, "si podemos traducir esta preocupación en acción, especialmente sobre cómo mejorar el uso del agua en la agricultura, (sector) que es por lejos el consumidor más ineficiente, entonces podemos evitar este desastre", sostuvo. Por ahora hay conversaciones en esa dirección, pero no existen mandatos ni metas internacionales. "Es importante que esto sea asumido en los más altos niveles para evitar una considerable angustia en la población y en las economías del mundo", añadió Lall.

Gary White, jefe ejecutivo y cofundador de la organización Water.Org, sí cree que el acceso a los recursos hídricos podría ser motivo de conflictos en los próximos años. "Esto será particularmente así en áreas presionadas por la falta de agua y en las que hay grandes concentraciones de población pobre. Sin embargo, también creo que la mayoría de los gobiernos a la postre actuarán y adoptarán las políticas, las regulaciones y los acuerdos transitorios correctos y necesarios para impedir grandes conflictos", sostuvo.

Advirtió que podrían desatarse casos de escasez aguda que tendrían como consecuencia grandes pérdidas humanas y económicas, pero dijo creer que "un conflicto declarado sería algo excepcional". En general, las crisis regionales del agua se generan en forma relativamente lenta en comparación con la mayoría de los desastres naturales, y por tanto se pueden aprender las lecciones para evitar impactos similares en otros lugares, indicó. Pero esas crisis y conflictos tendrán un impacto mucho mayor en los pobres, porque las poblaciones más acomodadas siempre tienen opciones de desplegar tecnología para tratar los recursos hídricos locales (como la desalinización) o para trasladar el agua a través de sistemas de cañerías a lo largo de grandes distancias.

"Siempre he dicho que el derecho básico debe ser que todos puedan pagar para obtener agua potable", dijo, en referencia a la decisión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en 2010 de declarar el agua y el saneamiento un derecho humano. Hoy los pobres pagan más por el agua que los ricos, sea en dinero o en trabajo invertido para adquirirla. Tampoco los primeros tienen asegurada una calidad decente del recurso. "Aquí cuando digo pobres me refiero a los desfavorecidos económicamente en una sociedad particular, y también a las naciones que no son tan acomodadas".

A menos que se extiendan servicios a esas personas, estas sufrirán, alertó. Pero para hacerlo se necesitan inversiones para desarrollarlos y mantenerlos. "Sí, todos deberían pagar un precio por el agua, pero de acuerdo con sus medios, y así fortalecerían su derecho a acceder a una oferta confiable y de calidad", sostuvo Lall. Esa debería ser la gran meta, y no solo la declaración del agua como un derecho humano.

sexta-feira, 31 de agosto de 2012

El socialismo del siglo XXI sólo puede ser plural

Ángel Ferrero
El Viejo Topo

El 15 de julio llegó a las librerías El fin del capitalismo tal y como lo conocemos. Su autor, Elmar Altvater (Kamen, 1938), es uno de los más respetados politólogos alemanes. Profesor emérito de la Universidad Libre de Berlín y miembro del consejo científico de Attac-Alemania, en su último libro analiza la última crisis del capitalismo tardío y sus alternativas. En él Altvater planta cara a Fukuyama: el fin del capitalismo, asegura, no es el fin de la historia, sino que hay historia más allá del capitalismo.

Hasta hace unos años “capitalismo” era una palabra tabú. Profesor Altvater, ¿cómo definiría el término capitalismo?

No es sólo un término, se trata de una forma social muy dinámica, pero también muy proclive a las crisis. El capitalismo se funda en la propiedad privada de los medios de producción y, debido a ésta, en el derecho a la apropiación de la plusvalía producida por la fuerza de trabajo. Se regula por las leyes del mercado y el dinero. El capitalismo es por lo tanto a un mismo tiempo una sociedad del trabajo (Arbeitsgesells chaft) y una sociedad del dinero (Geldsgesellschaft).

En España acaba de aparecer El fin del capitalismo tal y como lo conocemos. ¿La crisis económica es el principio del fin del capitalismo o más bien el fin del principio del capitalismo, que entraría en una fase superior?

Es arriesgado realizar un pronóstico sobre el futuro del capitalismo. En cualquier caso podría decirse que el capitalismo impulsado por los mercados financieros que ha existido durante décadas desde se pusiera fin al sistema Bretton Woods en el año 1973 ha llegado a un límite. Sólo tiene futuro si se transforma. Si reunirá con este fin a las fuerzas sociales y políticas necesarias, depende también de quiénes se opongan a su transformación. Es decir, de una parte, las fuerzas conservadoras que se aferran a sus privilegios heredados, y de la otra, las fuerzas de progreso, que quieren superar el capitalismo tal y como lo conocemos en una u otra forma.

Si el capitalismo llega a su fin de una manera u otra, ¿qué lo sustituirá? ¿En qué consiste la sociedad solar y solidaria que propone en su libro?

En principio se trata de una forma de capitalismo modificada en el campo de lo posible. En Europa el capitalismo adopta hoy formas autoritarias para asegurar un reparto de la riqueza en detrimento de la población asalariada. La austeridad y el pacto fiscal, pero también el pacto de estabilidad y crecimiento, así como muchas medidas nacionales sirven, ante todo, a la estabilización de los beneficios y ganancias y obligan a efectuar recortes presupuestarios. Contra esta redistribución de los salarios, la riqueza y el poder represiva y regresiva se discute en el libro la posibilidad, como alternativa, de la “economía solidaria”. Se trata en principio de un término general para muchas de las iniciativas de economía alternativa que están teniendo lugar en varias regiones del mundo, desde Europa hasta América Latina. La economía solidaria comprende las cooperativas, que en los últimos años han experimentado un auge; el “buen vivir” de los indígenas latinoamericanos; la defensa de los bienes comunes o “commons” en todo el mundo; la lucha sindical por la democracia industrial en las grandes empresas de los países industrializados; y la defensa del estado del bienestar y de los derechos sociales tanto de los individuos como de los colectivos que constituyen el estado social. La economía solidaria es, pues, extraordinariamente diversa y no sigue un modelo único.

No puede ser de otro modo, porque tanto las bases energéticas como las materias primas que permiten la acumulación de capital están agotándose. La capacidad de los ecosistemas para almacenar residuos contaminantes es igualmente limitada y está llegando a sus límites. Los científicos ya han llamado la atención sobre estos límites planetarios. Es por lo tanto necesaria una gran transformación de la economía, la sociedad y la política. De basarse en la energía solar ha de organizarse de manera descentralizada, y entonces no hay sólo un modelo de alternativa social al capitalismo, sino muchos.

Uno de los aspectos clave en su libro es el fin del petróleo. Sin embargo, la transición a las energías renovables parece haber sufrido un retroceso. El gobierno español y alemán han retirado sus subvenciones al sector. ¿Qué consecuencias podría tener esta falta de preparación ante el fin de la era de la energía fósil?

En ninguno de los casos la política gubernamental es consistente. El señor Rajoy o la señora Merkel también saben que la transición a las energías renovables es inevitable. Las grandes empresas energéticas invirtieron sin embargo mucho capital en las producción de energía fósil y atómica, energías que requieren grandes inversiones en tecnología y centralización. También la red de suministro está orientada actualmente a las centrales de los grandes proveedores energéticos y, a partir de éstas, a la red de distribución descentralizada. La producción energética y el consumo energético no guardan ningún vínculo entre sí. El capital invertido y fijado en las instalaciones debe ser explotado y no debe perder su valor. En consecuencia, las empresas lo intentan todo para salvarlas. Eso explica el conservadurismo en materia de política energética y las veleidades gubernamentales, porque no cabe ninguna duda de que, en cualquier caso, el futuro pertenece a las energías renovables.

Este 2012 se celebra el aniversario del informe del Club de Roma sobre los límites del crecimiento. Sin embargo, hoy sigue hablándose del crecimiento como solución y es el punto principal de los socialdemócratas en Europa. ¿Qué opina de la teoría del decrecimiento?

“El crecimiento no lo es todo, pero sin el crecimiento todo es nada”, ha dicho recientemente Angela Merkel. Muchos socialdemócratas, y también algunos verdes, suscribirían esta afirmación. También en la Conferencia Río+20 en junio de 2012 que tuvo lugar en Rio de Janeiro fue ésta la línea oficiosa y los “límites del crecimiento” fueron reinterpretados. Ahora se habla de que “los límites crezcan”. De agotarse por ejemplo el petróleo convencional, entonces podría extraerse petróleo no convencional de las arenas bituminosas de Canadá, el existente a grandes profundidades submarinas en el Golfo de México o frente a la costa brasileña o en las regiones polares. Podría dedicarse el suelo agrícola al cultivo de soja, palma, trigo, caña de azúcar para la producción de biodiésel y etanol. Los límites entonces “crecerían”. Pero al mismo tiempo se alcanzarían nuevos límites, posiblemente más restrictivos que los antiguos límites a los que se dejó “crecer”. No hay ninguna escapatoria del dilema de los límites del crecimiento, del dilema entre el imperativo capitalista de acumular y los límites que nos fija la naturaleza. A largo plazo es inevitable una reducción del crecimiento y, por lo tanto, una economía de decrecimiento. Sin embargo me inclino a dudar de que algo así pueda suceder en el seno del modo de producción capitalista, ya que de-crecer significa también des-acumular capital. Y esto no es claro en muchos de los representantes de la teoría del decrecimiento.

En su libro respalda el socialismo del siglo XXI latinoamericano, pero se muestra crítico con los zapatistas. ¿Cuáles son las diferencias?

Un socialismo sin crítica ni autocrítica sería un régimen autoritario y ningún socialismo. Del socialismo del siglo XX aprendimos al menos esto. Tengo en gran consideración al movimiento zapatista, pero no podría juzgar si éste es socialista o se entiende como tal. Posiblemente tampoco sea algo que a la hora de la verdad importe. De lo que se trata, como el movimiento mismo se encarga ya de explicar, es de transformar la vida de las personas de un modo solidario y social, acaso también socialista. Uno de los grandes problemas de todos los movimientos alternativos es la relación con el poder político y el estado. Los zapatistas quieren cambiar el mundo sin tomar el poder, como ha escrito John Holloway. Yo dudo de que eso sea posible. El socialismo del siglo XXI sólo puede ser plural y, como tal, incluir a los movimientos sociales y las iniciativas regionales y locales, pero también la redistribución mediante la intervención del estado.

En España es cada vez más popular la idea de la salida del euro. ¿Es el retorno a la moneda nacional una solución?

No sería ninguna solución y, al menos a corto plazo, agravaría la crisis. No se conseguirían ventajas competitivas en la economía real, que se vería devorada por el encarecimiento de las importaciones. Si la importación de crudo se encareciese debido a la devaluación de la moneda, todas las ventajas de las exportaciones se perderían muy rápidamente. Además, con la devaluación aumentaría la deuda, mantenida en euros, y en consecuencia, la deuda del estado, pero también el endeudamiento privado que se mantuviera en aquella divisa. No puede salirse de la crisis monetaria y financiera cambiando simplemente a otra divisa. El retorno a la peseta tendría que venir acompañado de una reforma monetaria y de una restructuración de la deuda. Pero entonces dejaría de tratarse de una cuestión de divisas, sino una cuestión política, una cuestión de poder y de lucha de clases.

En Europa (y parcialmente en Estados Unidos) el marxismo es cada vez mas popular. ¿Un espectro recorre Europa?

Sí, el espectro del comunismo. Pero éste será solamente un factor de poder real cuando no se coquetee simplemente con él, como ocurre ahora en muchos lugares donde es moda intelectual. En la Europa actual de la crisis financiera y económica han de decidirse duros conflictos de intereses. Hablamos de distribución y redistribución, de cambiar el curso de los acontecimientos con miras al futuro. Para influir en él se requieren esfuerzos heroicos. Y aunque el espectro recorre toda Europa, sus cazadores le van a la zaga para arruinar las alternativas ideológica y políticamente, pero también sirviéndose de la represión.

Alemania acarrea una responsabilidad especial en la crisis en Europa, al punto que se ha convertido en el sur de Europa en la imagen con que se identifica al enemigo. ¿Cuál es la situación en Alemania? ¿Está emergiendo la oposición parlamentaria en La Izquierda (Die Linke) así como la extraparlamentaria (Occupy-Frankfurt y otros)?

Como sucede también en otros países, los movimientos sociales han crecido en su lucha contra la crisis. Pero también ha habido muchos retrocesos. El poder del estado reprimió duramente al movimiento Occupy y bloqueó las protestas en Frankfurt el pasado mes de mayo. El partido de La Izquierda ha perdido en el último año mucho terreno como consecuencia de conflictos intrapartidarios. No hay ninguna defensa fácil contra la crisis y sus efectos. Los movimientos sociales y los partidos deben aprender siempre en los conflictos y ajustar sus estrategias a las condiciones existentes. Además de esto, mejor sería si las luchas contra las múltiples crisis, de la economía y las finanzas, la transición energética y el cambio climático, la crisis alimentaria y la política, fueran descentralizadas y plurales, pero también se librasen conectadas en red. En toda Europa.

quarta-feira, 29 de agosto de 2012

Humanidade já está vivendo de "crédito ecológico"

Eduardo Febbro
Carta Maior

Desde o dia 22 de agosto, a humanidade está vivendo de crédito. Nos primeiros oito meses do ano, os seres humanos esgotaram a totalidade dos recursos que a Terra é capaz de produzir ao longo do ano. Em 22 de agosto, alcançamos o que a ONG Global Footprint Network (GFN) chama de "Global Overshoot Day", ou seja, « o dia do excesso global ». Desde 2003, esta ONG mede todos os anos a pegada ecológica do planeta, o acúmulo de recursos e a forma como os consumimos. Em cada informe, constata como os recursos se esgotam com maior rapidez. A capacidade de regeneração anual do planeta é limitada. Frente a isso, a capacidade de consumo do ser humano parece ilimitada e o planeta não é suficiente para cumprir com as exigências da humanidade.

Desde a década de 70, os seres humanos estão vivendo muito acima de seus meios. O informe da GFN mostra uma aceleração constante do esgotamento dos recursos. Em 2012, o "Global Overshoot Day" foi alcançado 36 dias antes do que ocorreu em 2011. A curva para baixo é constante. Os cálculos desta ONG se baseiam em dados científicos que se articulam em torno de uma medida, o hag, o hectare global, mediante o qual se compara a biocapacidade do planeta com o consumo de cada país. O resultado dos estudos é catastrófico : para manter o nível de vida atual seria preciso um meio planeta suplementar.

Os quatro meses que restam no ano serão vividos então no crédito. Os recursos que serão utilizados daqui até o final do ano correspondem a estoques que não se renovam. A hora do balanço chegou, diz a Global Footprint Network em seu informe. Este ano, a ONG ampliou seus cálculos até os últimos 50 anos. Entre os anos 60 e hoje os recursos planetários se dividiram por dois, enquanto as necessidades aumentaram em níveis extraordinários, ao ponto de consumirmos hoje cerca de 50% do que a Terra é capaz de produzir. A pressão exercida por sete bilhões de seres humanos não se tornou desproporcional. Os principais responsáveis pelo déficit são as emanações de dióxido de carbono e a exploração dos recursos naturais.

"A mudança climática como consequência dos gases de efeito estufa emitidos mais rapidamente do que podem ser absorvidos por matas e oceanos é a consequência mais tangível e urgente", aponta a ONG. Mas o problema não para aí. A isso se agregam "a diminuição das florestas e matas, a perda de espécies, o colapso da pesca, o aumento dos preços dos produtos básicos e os distúrbios civis". O quadro termina com uma conclusão : "as crises ambientais e a crise financeira que estamos enfrentando são os sintomas de uma catástrofe iminente. A humanidade está simplesmente usando mais do que o planeta pode prover".

Nem todos os países têm a mesma responsabilidade no desastre. Segundo a Global Footprint Network, os Estados Unidos e o Brasil alcançaram antes dos demais países o dia do excesso, em 26 de março e 6 de julho respectivamente. Se todo o planeta necessitar dos recursos consumidos pelos Estados Unidos e pelo Brasil seria necessário mais 4,16 e 1,9 planetas para satisfazer a demanda. A exigência sobe a mais de seis planetas se vivermos como o Qatar. Por outro lado, se todos os seres humanos viverem como a Índia, 49% dos recursos naturais do planeta seriam suficientes.

Em 2008, a pegada ecológica da humanidade correspondia a 2,7 hag por habitante para uma capacidade real de 1,8 hag. Dos 149 países estudados, 60 são responsáveis pela dívida ecológica. O Ocidente tem uma influência decisiva na deterioração planetária. Em um país como a França as necessidades ultrapassam 70% dos recursos naturais. O informe 2012 revela que entre 1970 e 2008 a biodiversidade planetária caiu cerca de 30%. Segundo a GFN, a cada ano desaparecem 0,01% das espécies. O fundador da ONG, Mathis Wackernagel, recorda que "o déficit ecológico vem crescendo de maneira exponencial há 50 anos". Por paradoxal que seja, há uma solução que não é um milgare, mas sim o próprio desastre. O responsável pela ONG ressalta que, "no longo prazo, a recuperação só poderá ter êxito se for acompanhada de reduções sistemáticas de nossa demanda de recursos e serviços ao ecossistema". Se isso não ocorrer, o desastre se encarregará de fazê-lo.

Mathis Wackernagel estima que a tendência para o megaconsumo dos recursos "mudará um dia de direção, seja por causa de decisões, seja pelo desastre". A questão do uso excessivo dos recursos tem, além disso, impactos econômicos potentes. A Global Footprint Network lembra que "dado que o déficit de recursos se torna maior e que os preços desses recursos são altos, o custo para as nações será insuportável". Boa parte da humanidade está vivendo na base de crédito financeiro. Agora, entramos em outra etapa: o crédito ecológico.

terça-feira, 28 de agosto de 2012

Guerras climáticas. Por qué mataremos (y nos matarán) en el siglo XXI

Harald Welzer es uno de los administradores principales del Programa de Investigación sobre el Clima y Cultura del Instituto de Estudios Culturales de Essen, Alemania. Además, es sociólogo y divulgador científico. Welzer ha presentado un libro titulado Guerras climáticas. El subtítulo es algo apocalíptico, pero describe perfectamente lo que el lector se encontrará en el interior del libro: Por qué mataremos (y nos matarán) en el siglo XXI.

Welzer analiza el actual sistema socioeconómico, un sistema que está agotando los recursos naturales en muchas zonas del planeta. La conclusión está clara: cuando falten estos recursos indispensables para vivir dignamente (agua, alimento, energía…), comunidades, regiones y países enteros se matarán por el uso y disfrute de estos preciados recursos.

Como resultado del modelo occidental de explotación del medio ambiente, los recursos naturales se agotan cada vez más en numerosas regiones del mundo. Así, cada vez mayor cantidad de personas dispondrán de menores recursos para su sobrevivencia. El resultado: conflictos violentos opondrán a todos aquellos que pretendan obtener alimentos de un mismo espacio geográfico, o beber de las mismas fuentes de agua. Dentro de poco, la distinción entre refugiados que huyen de las guerras y refugiados que huyen de su medio ambiente, entre refugiados políticos y refugiados climáticos, no tendrá más valor, puesto que se multiplicarán nuevas guerras provocadas por la degradación del medio ambiente.

Los refugiados políticos serán refugiados climáticos. Las guerras provocadas por el clima, según este libro, serán la forma, directa o indirecta, de resolución de los conflictos en el siglo XXI. La violencia tiene un futuro promisorio: la humanidad asistirá no solamente a migraciones masivas, sino a soluciones violentas a los problemas de los refugiados, a verdaderas guerras por el acceso a los recursos. Y el cambio climático lo empeorará todo. Algunos de estos conflictos ya se están produciendo. El cambio climático está cambiando las condiciones de vida, está llevando a una escasez de recursos y esto genera conflictos.

Conflicto actuales, como el de Darfur (Sudán), se interpretan como conflictos étnicos. Sin embargo, según este autor, el avance del desierto ha hecho que agricultores y nómadas luchen entre ellos por los recursos más esenciales. Si no existe un estado fuerte que pueda intervenir, los conflictos pueden derivar en auténticas masacres. En Darfur, africanos (agricultores) y árabes (criadores de camellos) se han estado matando por una tierra que es cada vez más escasa.

¿No lo estamos viendo ya? ¿Una de las principales causas de las recientes revueltas en Oriente Próximo y el Norte de África no es que la población no tiene qué comer? En un magistral ensayo de configuración de nuestro futuro, nutrido de las enseñanzas de la historia pero analizadas en su especificidad, Harald Welzer ha escrito la primera historia del siglo XXI. Y esa historia debe ser, sin duda, leída con preocupación.

segunda-feira, 27 de agosto de 2012

Bauman apuesta por más acción social para combatir la crisis

Eva Bellido
El Periódico Mediterráneo

El Rototom Sunsplash vivió ayer una jornada especial. El foco de atención no estaba en los conciertos, sino en el Foro Social. Y es que el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades del año 2010, Zygmunt Bauman, mantuvo un interesante debate con el periodista (y una de las principales figuras del movimiento antiglobalización) Ignacio Ramonet acerca de la crisis y la democracia. En él también participaron el cantautor Paco Ibáñez y Alessandra, la ayudante de Bauman. El director de Mediterráneo, José Luis Valencia, moderó el debate Crisis y Democracia: cómo la crisis impuso su agenda.

El prestigioso sociólogo y filósofo Bauman explicó que “la crisis nos está imponiendo su agenda, y lo seguirá haciendo si lo permitimos. Muchas veces es demasiado tarde erradicar las causas de la crisis y la situación actual, pero hay que seguir persistiendo para conseguirlo”.

Por otro lado, el premio Príncipe de Asturias apuntó que “los ciudadanos tienen capacidad de hacer cosas. Sin embargo, se encuentran “sometidos a dos fuerzas: los representantes políticos y los mercados, con las bolsas y especuladores. Creo que los ciudadanos tienen poder, pero hay una mayor influencia por estas fuerzas anónimas, que son las del mercado”. La clave está en “restablecer la comunicación entre el poder y la política, y volver a crear lo que ya hemos perdido”.

Por su parte, Ramonet comentó que “la agenda ya estaba prevista. La crisis actúa como el shock que permite que esta agenda se pueda llevar a cabo”. Sin embargo, reconoció que “desde que se ha tomado conciencia de que la política no funciona hay un mayor activismo social” y puso como ejemplo que “con las redes sociales hemos visto protestas de este tipo en muchos países”.

“Estamos en una batalla del mercado contra el Estado. Hemos llegado a un punto en el que el Estado ha querido controlarlo todo: la economía, la sociedad, los individuos (...) y ahora tiene el deseo de controlar el espectro del mecanismo social, asociado a los medios de comunicación de masas como aparato ideológico de los mercados”, analizó Ramonet, que formuló la pregunta de si se puede escapar a los aparatos que están creando las estructuras “en las que nos encontramos prisioneros”.

Esta pregunta la contestó rotundamente Bauman, afirmando que “sí se puede, porque ha sido creada como un producto derivado de decisiones parciales y uno de los valores más importantes es el control sobre nuestras vidas”.

sábado, 11 de agosto de 2012

Otra mirada al Choque de Civilizaciones

Mohammed Ayoob
CounterPunch

En lo que fue probablemente el ensayo más influyente publicado en los años noventa, Samuel Huntington argumentó en Foreign Affairs que en el futuro “Las grandes divisiones de la humanidad y la fuente predominante de conflicto serán de tipo cultural. Las naciones Estado seguirán siendo los actores más poderosos en la política mundial, pero los principales conflictos de dicha política se producirán entre naciones y grupos de civilizaciones distintas. El choque de civilizaciones dominará la política mundial. Las líneas divisorias entre civilizaciones serán los frentes de batalla del futuro.” Huntington fue criticado por un sinnúmero de académicos, periodistas y personalidades públicas por ser demasiado simplista en su análisis, así como por convertir la religión en el indicador primordial para su concepto de “civilización”. Tengo que admitir que fui uno de los que se sumaron a ese coro de críticas.

A pesar de todo, durante los últimos años he estado reflexionando sobre la tesis de Huntington y revisando gradualmente mis puntos de vista aunque no lo he dicho de un modo tan público porque no estaba absolutamente seguro de mi conversión a la tesis de Huntington. Pero esta semana he visto la luz en el camino a Damasco (de un modo más apropiado en el camino a Jerusalén). La luz brilló en la forma de la declaración hecha por el candidato a presidente Mitt Romney en la Ciudad Santa de que “La cultura hace toda la diferencia” en combinación con su apoyo incondicional a la política belicosa de Netanyahu hacia Irán. ¿Qué podría explicar semejante trastada de política extranjera”, en las palabras de Robert Merry en National Interest, sino el parentesco basado en una cultura común (“civilización” en las palabras de Huntington)?

Me di cuenta entonces que el modelo de dobles raseros que había estado presenciando en la política exterior estadounidense hacia Medio Oriente forma parte integral de un mundo en el cual diferencias supuestamente inmutables basadas en civilizaciones forman la fuente primordial de conflicto. Huntington había señalado proféticamente que “Un mundo de choques de civilizaciones… es inevitablemente un mundo de dobles raseros: la gente aplica un rasero a sus países congéneres y un rasero diferente a otros”.

Las políticas estadounidenses hacia Israel, sea respecto al tema de Palestina o de Irán, han estado notablemente sesgadas por motivos de afinidad basada en una civilización común. Debería ser claro desde cualquier perspectiva objetiva que Israel ha sido un valor pasivo en lugar de ser un activo estratégico cuando se trata de las relaciones de EE.UU. con una gran mayoría de los países en Medio Oriente. Esto ha sido particularmente cierto desde el fin de la Guerra Fría cuando en las percepciones árabes y musulmanas la relación estadounidense-israelí ha sido invertida. Israel ya no es percibido como el peón de EE.UU. en Medio Oriente como lo fue antes del colapso de la Unión Soviética. Ahora es al revés.

Sin embargo, por razones relacionadas con el parentesco cultural, que ha adoptado diferentes manifestaciones que van desde “el lobby” a los “cristianos evangélicos”, EE.UU. ha permitido que su política hacia el problema Israel-Palestina sea en gran parte dictada por Israel. Esto vale para una amplia gama de temas desde los asentamientos judíos en Palestina ocupada al bloqueo israelí de Gaza.

El hecho de que la narrativa del conflicto sea aceptada íntegramente por senadores y congresistas estadounidenses así como por la mayoría de los miembros del poder ejecutivo puede ser explicado solo a través del medio de la afinidad cultural. Incluso los responsables políticos y publicistas estadounidenses que han sido ligeramente críticos de las políticas israelíes lo han hecho para salvar a Israel de sí mismo impidiendo que la bomba de tiempo demográfica le estalle en la cara. La narrativa palestina de desposeimiento, exilio y ocupación y, por cierto, de la transformación demográfica de Palestina bajo el mandato británico no es solo ignorada sino tratada como ficticia.

El mismo conjunto de dobles raseros funciona en relación con el programa de enriquecimiento nuclear de Irán que se supone sea un paso hacia una capacidad de armas nucleares. Lo que es notorio es que el único país en posesión de armas nucleares en Medio Oriente –Israel– ha encabezado la amenaza de un ataque contra las instalaciones nucleares de Irán y que EE.UU. y Europa juegan roles de apoyo e incluso de sumisión. Casi ninguno de los principales comentaristas en Occidente, con la excepción de algunos especialmente valerosos como Kenneth Waltz, se ha atrevido a criticar la estupidez de esa política y a argumentar que la disuasión nuclear podría hacer que Medio Oriente sea un sitio más seguro.

Sin embargo, el caso más asombroso de dobles raseros porque involucraba a un miembro de la OTAN fue la posición estadounidense respecto al ataque israelí contra el barco turco Mavi Mármara que participaba en el suministro de ayuda a la sitiada Gaza. Nueve personas de origen turco –incluido un ciudadano estadounidense– fueron muertas en aguas internacionales sin un asomo de condena o incluso protesta por parte de Washington. Es posiblemente la primera ocasión en la historia reciente en la cual el asesinato de un ciudadano estadounidense por extranjeros no ha provocado por lo menos una protesta pública formal del gobierno de EE.UU. ¿Fue porque el ciudadano estadounidense era de origen turco y, por ello, percibido como fuera de la esfera de la civilización occidental a pesar de que Turquía ha sido un aliado leal de EE.UU. durante medio siglo? ¿O fue porque la tensión entre Turquía e Israel es percibida en EE.UU. como parte de un choque de civilizaciones en el cual EE.UU. tiene que solidarizarse con sus parientes y amigos?

Ambas explicaciones se ajustan al paradigma de Huntington porque –como señaló– los dobles raseros forman parte integral de un modo de pensar que ve un conflicto en términos del choque de civilizaciones. Hay que apoyar a sus parientes y amigos tengan o no tengan razón. Cuando este fenómeno ocurre en Medio Oriente o África es considerado como “tribalismo”. En Occidente es llamado “choque de civilizaciones”.

terça-feira, 7 de agosto de 2012

El dilema de las izquierdas

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada

Discutir sobre la izquierda, quiénes son y qué organizaciones la encarnan, se ha convertido en tema recurrente, sobre todo desde la caída del muro de Berlín. Muchos hemos buscado una explicación a la atomización y diáspora militante, pero la discusión provoca desazón e intelectualmente perplejidad. Hoy no faltan adjetivos para identificar un cúmulo de izquierdas. Viejas denominaciones y nuevas adscripciones. Izquierda verde, ecologista, feminista, anticapitalista, gay, cultural, progresista, comunista, demócrata-radical, socialista, socialdemócrata, popular, autogestionaria, reformista o revolucionaria. Incluso hay quienes han planteado la emergencia de una izquierda responsable. En este mar coexisten marxistas, leninistas, estalinistas, maoístas, gramscianos, libertarios, autogestionarios, trotskistas y últimamente, en alusión al filósofo italiano Negri, "negristas", por citar algunos. Y en América latina las propias del contexto histórico. Guevarista, castrista, allendista, peronista, mariateguista, martianos y sandinistas. Y ahora, después de este ejercicio de catálogo, cabría preguntarse: ¿cuánto y qué separa a tantas izquierdas? ¿estrategia, táctica, métodos, principios? Seguro que hay diferencias y en algunos casos irreconciliables, pero este es el punto de inflexión que obliga a plantearse la refundación del espacio político de lucha anticapitalista. La convivencia en esta gran familia no ha sido fácil ni puede serlo. Diríamos que se caracteriza por su genética tortuosa y en ocasiones traumática. Las razias, los asesinatos o gulags dejan una huella difícil de borrar, introduciendo otro hándicap a la hora de definir una diferencia ética entre el accionar de la derecha y el de la izquierda.

Por si alguien piensa que la derecha tiene las manos limpias, la verdad es lo contrario. En sus filas se han cometido innumerables crímenes, todos execrables. Pero, salvo casos excepcionales, dichos actos de ignominia fueron cometidos contra sus enemigos naturales, es decir, las clases sociales dominadas y explotadas y los militantes de izquierdas, hayan sido éstos, indistintamente, comunistas, socialistas o socialdemócratas. La caza de brujas en Estados Unidos y la lucha anticomunista, en tiempos de la guerra fría, han causado millones de muertos en los cinco continentes. Sirva el caso de Indonesia, en plena euforia nacionalista. Derrocado Sukarno e instaurado en el poder el general Suharto, en menos de un año fueron asesinados, según las cifras, entre medio millón y 2 millones de simpatizantes y militantes de izquierdas. La isla de Bali perdió 8 por ciento de su población, equivalente a 100 mil personas. Qué decir de las dictaduras en América Latina, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, etcétera.

Sin embargo, la izquierda ha fagocitado a sus miembros, disparándose en el pie. Tres ejemplos. España durante la guerra civil, el asesinato de Andreu Nin, dirigente del PAUM, a manos del Partido Comunista. La Unión Soviética de Stalin, el asesinato de León Trotski en México, por citar uno, amén de los millones de muertos anónimos, y en América Latina, el ajusticiamiento del poeta salvadoreño Roque Dalton, perpetrado por su organización. Ellos fueron acusados de agentes del imperialismo y sus cabezas cobraron precio. Quienes cumplieron la "misión" lo hicieron en nombre de la revolución. Y no les tembló la mano. Ramón Mercader le atizó con un piolé a Trotski y Roque Dalton recibió un tiro en la nuca de su compañero y amigo Joaquín Villalobos, más tarde comandante del FMLN, hoy asesor de la derecha estadunidense. Pero los caídos en desgracia y considerados contrarrevolucionarios llenarían tomos y tomos. Y si vemos la historia reciente, baste señalar Camboya. Para los disidentes esta manera de actuar de las izquierdas demuestra la perversión del comunismo. Y para la derecha política y social constata la superioridad del liberalismo frente al totalitarismo marxista.

Lo anterior supone, para cualquier militante de izquierda de hoy, un lastre. En ocasiones es una verdadera losa para proponer una alternativa socialista y anticapitalista. Hay que estar continuamente reinventándose. Nuevos lenguajes, nuevas formas de actuar y, desde luego, de pensar. Cada vez que uno se proclama socialista o comunista, llueven los improperios y las descalificaciones. Se nos tilda de anticuados, obsoletos, fracasados, antisistema y, si la cosa se pone fea, el calificativo de terrorista siempre es un comodín. Constituyen restos execrables y prescindibles adscritos a la historia negra del comunismo mundial. Mejor que se disuelvan, se hagan el harakiri y se transformen en acólitos de la globalización trasnacional. Eso sí, antes deben hacer un gesto público de abdicación y entonar el mea culpa. Tal como ocurría en los tiempos oscuros de la inquisición, el hereje, antes de morir achicharrado en la hoguera, debía confesar su pecado. No salvaría la vida, pero a los ojos de la Iglesia y Dios, limpiaba su alma. Incluso un arrepentimiento a tiempo transformaba al inquisidor en un benevolente juez, capaz de sustituir la hoguera por una muerte veloz, el garrote vil o la horca. Pero cabía otra opción, dejarse caer en las manos de la verdad revelada. La inquisición los transformaba en espías, delatores. Algunos fueron premiados por la celeridad en sus actos. Torquemada, por ejemplo. En la arena política los conversos son muchos. En América Latina no faltan casos, Jorge Castañeda sin ir más lejos. Divulgadores de la nueva fe se dejaron la dignidad por el camino y la ética la arrojaron al retrete. La derecha se ha nutrido de semejantes especímenes para convertirlos en profetas del neoliberalismo.

Tal vez llegó la hora de refundar la izquierda. Sumar y no restar. Pero este proceso supone gran altura de miras. No se trata de crear un partido único o reconstruir una vanguardia excluyente. La marcha del capitalismo lleva al colapso planetario. No es ciencia ficción. En todos los ámbitos de la vida, política, social, económica, cultural, ecológica, alimentaria y, desde luego, ética, el capitalismo opta por una deriva irreversible. Los órdenes complejos han perdido la capacidad de reproducir su organización con resultado de muerte a mediano plazo. Hoy día, rehacer los espacios medioambientales deteriorados y contaminados no es viable. Sin una izquierda fuerte, posicionada y con capacidad de respuesta, el neoliberalismo terminará con un triunfo pírrico. Un planeta donde la vida no tendría posibilidades de prosperar. Esta es la responsabilidad de la izquierda, evitar la catástrofe. Impedir la muerte de millones de seres humanos y especies, aunque sólo sea por espíritu de sobrevivencia. Son horas vitales. El tiempo apremia. Hay que separar el polvo de la paja. Limpiar la izquierda de aquello que nunca formó parte de su tradición teórica, política y ética. No caer en falsos debates cuyo propósito paraliza el advenimiento de una fuerza capaz de enfrentar al neoliberalismo, con posibilidades reales de éxito.

domingo, 5 de agosto de 2012

Não há verdade que se esconda para sempre

Eric Nepomuceno
Carta Maior

Nossos países, uns mais, outros ainda nem tanto, comprovam que não há verdade que alguém possa esconder para sempre. Que não há silêncio absoluto para a memória: alguma hora, alguma vez, ela se fará ouvir, fará soar o que quiseram calar.

É um processo que toca fundo muitas fibras tensas – inclusive as da dor, da humilhação, do esquecimento. E são essas as cicatrizes que poderão impedir novas feridas, novas sangrias. Querer calar o que aconteceu, pretender negar a memória e adormecer a justiça, é anular o presente. Represar essas águas é inútil: elas saberão retomar seu fluxo. Também delas é feito o presente, e são elas que conduzirão ao futuro.

No dia 11 de junho de 2012, uns meninos que brincavam num terreno do subúrbio de San Fernando, vizinho a Buenos Aires, acharam três estranhos tonéis. Estavam cheios de cimento. Um dos tonéis havia tombado, e no tombo, o cimento havia se quebrado. Os meninos viram ossos misturados ao cimento. Ossos humanos. A polícia logo descobriu que nos outros dois tonéis também havia cimento e ossadas humanas. Depois das análises dos médicos legistas, confirmou-se que uma das ossadas pertencia a um cubano sequestrado e morto 36 anos antes, durante a ditadura encabeçada pelo general Jorge Rafael Videla. Desde aquele tempo, seu paradeiro era mistério absoluto.

No dia nove de agosto de 1976 Crescencio Nicomedes Galañena Hernández e Jesús Cejas Arias saíram da embaixada cubana em Buenos Aires, no bairro de Belgrano, onde trabalhavam na parte administrativa. Oito dias depois, a agência norte-americana de notícias Associated Press recebeu um envelope, despachado pelo correio em Buenos Aires mesmo, com as credenciais dos dois e um bilhete que dizia o seguinte: “Nós, Jesús Cejas Arias e Crescencio Galañena, ambos cubanos, nos dirigimos aos senhores para através desta comunicar que desertamos da embaixada para usufruir da liberdade do mundo ocidental”. A nota não estava assinada. O ministério argentino de Relações Exteriores confirmou a autenticidade das credenciais. E a ditadura que sufocava o país não precisou explicar o sumiço dos cubanos: haviam desertado e ponto final.

Ao longo do tempo e dos processos judiciais que buscam restabelecer a verdade, resgatar a memória e aplicar a justiça na Argentina, comprovou-se que eles haviam sido sequestrados e levados para a Automotores Orletti, um dos campos de concentração clandestinos da ditadura. Documentos norte-americanos indicaram que o agente da CIA Michael Towley e o cubano Guillermo Novo viajaram dos Estados Unidos até Buenos Aires para interrogar os dois.

A maior parte dessa história já havia sido reconstruída, e os responsáveis pelas barbaridades cometidas na Automotores Orletti foram julgados e condenados. O uso de tonéis de combustível recheados de cimento para esconder ossadas humanas era conhecido. Aliás, foi assim, num tonel, que Juan Gelman, o maior poeta vivo da América Hispânica, encontrou em 1989 o que restou de seu filho Marcelo. Agora, com os três tonéis achados pelos meninos que brincavam num terreno baldio de um subúrbio de Buenos Aires ficou claro que pode haver muitos outros espalhados ao deus-dará. A polícia investiga para saber se esses três tonéis sempre estiveram no mesmo baldio, ou se foram levados para lá em tempos mais recentes.

Ao longo dos últimos nove anos, e da mesma forma que havia acontecido entre 1985 e 1989, não há uma semana sem que os argentinos tropecem com novas histórias de seus tempos mais tenebrosos. Não há uma semana sem que algum sobrevivente conte seu calvário, reconheça alguns de seus algozes, sacuda o passado. Os torturadores e assassinos, os ladrões de bebês e os violadores de mulheres estão sendo julgados, ou seja, estão tendo um direito elementar que negaram às suas vítimas: o direito de defesa. E a memória volta ao seu rumo, a verdade sai do silêncio infame ao qual quiseram que fosse condenada, e a justiça se impõe. Não há presente sem passado. Não há presente sem memória. Não há futuro sem presente. Assim, dessa simplicidade, é feita a história. É feita a vida.

Também por esses dias, do outro lado da cordilheira dos Andes, os chilenos foram de novo tocados pela voz da memória. Há quem se incomode, e muito, com esse som, e é natural que seja assim. O líder do partido do presidente Sebastián Piñera na assembleia legislativa, deputado Alberto Cardemil, por exemplo, anda muito aborrecido. É que documentos até agora secretos revelam a vasta rede de informações da ditadura do general Augusto Pinochet. Junto com as atividades da rede, vão sendo revelados nomes de informantes.

Alberto Cardemil era um deles, e dos mais eficientes. Denunciou vários integrantes da Vicaria da Solidariedade, órgão da igreja católica que ajudava as vítimas da ditadura. Era um dos consultores de Pinochet (aliás, foi seu vice-ministro de Interior) sobre os chilenos que podiam e os que não podiam voltar ao Chile, mesmo nos estertores da ditadura. Está lá, com sua letra, o veto ao escritor Ariel Dorfman, classificado de ‘ativista intelectual’ contra o regime. Esse veto traz a mesma assinatura que o deputado Alberto Cardemil estampa nos documentos legislativos, na sua condição de líder do partido da Renovação Nacional, do presidente Sebastián Piñera.

Quantos mais, como o deputado e o presidente, teriam preferido o silêncio dos tempos? No fundo, sabem que nem eles, nem ninguém, consegue esconder a verdade para sempre. E sabem que nós sabemos que esse é o medo dos infames de cada um dos nossos países. Esse é o pesadelo que sacode suas noites: saber que sua impunidade pode acabar. Que alguma hora a voz da verdade e da memória poderá se fazer ouvir, e que então eles, os responsáveis pelo horror e pelo esquecimento, perderão de vez sua pequena e miserável vitória, sua única conquista: a impunidade.

quarta-feira, 1 de agosto de 2012

Todas las manos, todas...

Nicolás Lantos
Página 12

“La quinta potencia del mundo”: con esas palabras, la presidenta de Brasil y anfitriona, Dilma Rousseff, graficó la dimensión que alcanzará el Mercosur tras el ingreso de Venezuela, ratificado ayer en Brasilia durante una cumbre de la que participaron los presidentes de todos los países del bloque (con excepción de Paraguay, que se encuentra suspendido luego de la interrupción del gobierno de Fernando Lugo). En el mismo sentido, Cristina Kirchner destacó que “la incorporación de Venezuela cierra definitivamente la ecuación de lo que va a ser este siglo XXI: energía, minerales, alimentos y ciencia y tecnología”. Hugo Chávez calificó este espacio como “la locomotora más grande que existe para preservar la independencia y acelerar el desarrollo integral de Latinoamérica”. Y José Mujica destacó: “Nunca a lo largo de la historia tuvimos una oportunidad como ésta: es ahora o nunca y el desafío es enorme”.

Los números son elocuentes: con el ingreso de Venezuela el bloque contará con un PBI de 3,3 billones de dólares (el 82,3% del Producto Bruto total de Sudamérica), un territorio de casi 13 millones de kilómetros cuadrados y más de 270 millones de habitantes, que es decir que siete de cada diez sudamericanos serán ciudadanos del Mercosur. De todas formas, no faltan desafíos por delante para consolidar este proceso, como se ocuparon de destacar, cada uno a su modo, los cuatro mandatarios en el mensaje que dieron desde el palacio de Planalto pasado el mediodía, una vez que, concluido el plenario, se terminaron de ajustar los detalles que quedaban por resolverse antes de poner las firmas.

En ese sentido, Cristina Kirchner (encargada de cerrar la ronda de discursos) hizo énfasis en la necesidad de “crear, más temprano que tarde, los instrumentos y las instituciones que tornen indestructible e indivisible este nuevo polo de poder, que preserven esta nueva realidad de poder que se construyó con gran dificultad”. Esa (la falta de una institucionalización mayor de las relaciones entre los miembros del Mercosur) ha sido una de las grandes deudas del proceso de integración y “la idea es aprovechar el empuje que significa el ingreso de Venezuela para avanzar en ese sentido”, le explicó a Página 12 uno de los miembros de la delegación argentina.

“Estamos dispuestos a llevarla adelante –insistió la Presidenta–. De modo tal que cuando nosotros no estemos, ya que somos meras circunstancias de la historia, estén los hijos de nuestros hijos para cuidar esto que no es ni de Hugo ni de Dilma ni de Pepe ni de Cristina, sino de los pueblos que nos eligieron democráticamente para que gobernemos su economía y también, en definitiva, su presente y su futuro.”

A su turno, Mujica había destacado otro desafío: “No se trata de ser los más ricos del planeta, sino los más felices”, aseguró. También destacó la necesidad de que el proceso de integración beneficie a toda la población del bloque, en particular a los pobres. “En América latina nos costó mucho ser libres. Tenemos que transformar la libertad de los pueblos en una causa –pidió el uruguayo–. Ser libres es no ser esclavos de la necesidad, es tener la garantía elemental de lo que se precisa para vivir, pero después tener tiempo para vivir y gastarlo en aquellas cosas que a cada cual lo motivan. La inmensa mayoría de nuestra multitud no puede ser libre.”

Por su parte, Rousseff, quien como anfitriona destacó la magnitud que adquiere el Mercosur a partir de ahora, “desde la Patagonia hasta el Caribe” envió un mensaje a “los sectores empresariales de toda la región” invitándolos a “participar activamente de este proceso”, destacando otro desafío: el de conseguir que la sinergia alcanzada a nivel gubernamental se expanda a otras áreas que son de vital importancia para el desarrollo de la región, en particular con la idea de “avanzar con la industrialización” para cambiar la matriz productiva de Sudamérica.

“Nuestro norte es el sur”, celebró, en tanto, Chávez, el ansiado ingreso de Venezuela (que había solicitado en 2006 y permanecía trabado por la negativa del Senado paraguayo). “Ahora estamos donde deberíamos haber estado siempre. Ahora estamos localizados en nuestra exacta dimensión geopolítica. Este es nuestro sitio, nuestra esencia”, destacó, visiblemente emocionado. También evocó a los ex presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez por el rol que tuvieron en la etapa de transformación en la que ingresó la región hace una década. “Tengo seguridad de que a partir de hoy entramos en un nuevo período de aceleración de la historia que estamos construyendo, de aceleración de la geografía, de cambios políticos, de cambios profundos. En los próximos años veremos más cambios en la región de los que hubo en estos 200 años”, concluyó.

Luego del plenario, que se extendió más de lo previsto, los presidentes cruzaron hasta la bellísima sede de la Cancillería brasileña, el Palacio de Itamaraty, donde compartieron un breve almuerzo: para entonces ya eran más de las cuatro de la tarde y los primeros en llegar estaban en reuniones desde temprano a la mañana (cuando Rousseff mantuvo bilaterales con Mujica y con Chávez). A su término, Mujica fue directo al aeropuerto; la brasileña, a su residencia, mientras que CFK y el presidente venezolano se acercaron hasta la embajada argentina para firmar una declaración presidencial respecto de la cooperación en materia energética entre YPF y Pdvsa.

Por delante queda un arduo proceso para que Venezuela se adapte normativamente al bloque, un proceso que tomará cuatro años, según dispusieron los cancilleres de los países miembro: el argentino Héctor Timerman, el uruguayo Luis Almagro, el brasileño Antonio Patriota y el venezolano Nicolás Maduro. El primer paso será adoptar la nomenclatura del Mercosur, luego el Arancel Externo Común y, por último, la desgravación de tarifas respecto de los otros socios, explicaron ayer. En paralelo, advirtieron fuentes diplomáticas argentinas, “el bloque deberá seguir consolidando las relaciones entre los viejos miembros, resolver la cuestión de Paraguay y empezar a pensar en seguir ampliándose”. Tal como enfatizaron los cuatro presidentes: sólo quedan por delante más desafíos.