domingo, 16 de agosto de 2009

La gestión de Nixon y Médici para derrocar a Allende

Mariela Vallejos
La Nación

Documentos desclasificados de la CIA, publicados hoy en EEUU, revelan que Richard Nixon complotó con el dictador brasileño Emilio Garrastazú Médici para derrocar a Salvador Allende. El investigador Peter Kornbluh, encargado del Nacional Security Archive (Archivo de Seguridad Nacional, NSA en inglés), dijo que "Chile podría solicitar formalmente al Presidente Lula que abra los archivos militares de Brasil para clarificar lo sucedido".

Se trata de tres memos, fechados en 1971, que ilustran conversaciones personales entre Nixon y Garrastazú Médici, sostenidas en la Casa Blanca, y en las que discutieron acerca del rol que le cabría a Brasil en el derrocamiento del Presidente chileno. Durante uno de los diálogos, Nixon preguntó al dictador brasileño si el Ejército de Chile tenía la capacidad para derrocar a Allende. Éste respondió que "creía que sí", y además dejó claro que "Brasil estaba trabajando con ese objetivo".

Durante el encuentro que tuvo lugar en la Oficina Oval, Nixon aprobó la intervención de Brasil en Chile. "El Presidente señaló que era muy importante que Brasil y Estados Unidos trabajaran juntos en este campo. No podíamos tomar una dirección, pero sí los brasileños sentían que había algo que pudiéramos hacer para ayudar en esto, a él (Nixon) le gustaría que el Presidente Garrastazú Médici se lo hiciera saber. Si se requería dinero u otro tipo de ayuda discreta, podríamos ponerla a disposición. Esto se mantendría bajo la mayor discreción", señala el documento.

En la citada conversación, Nixon le dijo a Garrastazú Médici que Estados Unidos y Brasil debían "evitar que hubiese nuevos Allende y nuevos Castro" en América Latina y, al mismo tiempo, tratar de "revertir esta tendencia" donde fuese posible.

Nixon dijo también al brasileño que "esperaba que pudieran colaborar estrechamente puesto que había muchas cosas que Brasil, como país sudamericano, podía hacer y que Estados Unidos no podía" anota el texto de la CIA. La documentación revela que Nixon creía que una relación especial con Brasil era muy importante, al grado que propuso a Garrastazú Médici que ambos establecieran un canal directo y secreto de comunicación "para contactarse directamente fuera de medios diplomáticos".

El brasileño nombró a su ministro de Relaciones Exteriores y asesor privado, Gibson Barbosa, como su representante en dicho canal, pero le dijo a Nixon que en caso de que tuviese que tratar "materias particularmente privadas y delicadas, Brasil usaría al coronel Manso Netto. Por su parte, Nixon nombró a Kissinger como su representante.

Basado en fuentes brasileñas, otro memo de la CIA señala que Garrastazú Médici propuso al Presidente norteamericano que trabajasen juntos para contrarrestar la "expansión izquierdista marxista" y Nixon le prometió asistencia norteamericana "donde y cuando fuera posible". El reporte revela también que el meollo de las conversaciones secretas generó preocupación en los estamentos militares de Brasil. Algunos generales pensaban que la responsabilidad por tales operaciones recaería en las fuerzas armadas brasileñas. El documento cita al general brasileño Vicente Dale Coutinho señalando que "Estados Unidos obviamente quiere que Brasil haga el trabajo sucio" en América del Sur.

Una estimación hecha por la CIA en 1972, predecía que Brasil iba a jugar un rol cada vez más importante en asuntos hemisféricos "llenando cualquier vacío que Estados Unidos pudiera dejar" y agrega que Brasil "no dudaría" en emplear acciones encubiertas para "oponerse a gobiernos de izquierda; mantener gobiernos amigos en el poder o ayudarlos a instalarse en países como Bolivia y Uruguay".

Kornbluh sostiene que Chile tiene el derecho de pedir a Brasil un informe que clarifique lo ocurrido. "Así como el Senado de los Estados Unidos emitió un reporte sobre la intervención norteamericana, uno pensaría, considerando el peso de los documentos revelados en Washington, que Brasil va a acceder a clarificar su propio rol" en el derrocamiento de Allende, subraya el investigador.

Peter Kornbluh es director de los Proyectos de Documentación Chile y Brasil del NSA, una agencia no gubernamental basada en Washington DC que lidera la campaña para desclasificar documentos aún secretos de la CIA en relación con la intervención de Estados Unidos en América del Sur. Kornbluh, autor del libro "Pinochet: los archivos secretos", ha sacado a la luz centenares de documentos que ilustran la intervención norteamericana en Chile.

"Obviamente, documentos como los que comentamos hoy revelan un aspecto multilateral en la intervención para derrocar a Allende. Debe haber más información que se intercambió a través de los canales secretos a los que se refiere la CIA. ¿Qué otras comunicaciones tuvieron después? ¿Qué más revelan esas comunicaciones sobre el rol de Brasil? Estoy seguro de que hay más documentos, muy secretos, de la CIA que aún no hemos visto, y que reflejan esta colaboración", dice Kornbluh.

Él cree que, si los brasileños están adoptando una política de puertas abiertas respecto de la historia, claramente, debieran estar dispuestos a avanzar para que se sepa todo lo ocurrido en ese entonces. "Por ende, vamos a dar a Estados Unidos, a la administración de Obama, todo el permiso para desclasificar cualquier documento que ilustre lo sucedido. Si Brasil lo hace, será un gran avance", concluye.

A su juicio, "Brasil seguía su propia iniciativa y tenía un interés propio, muy similar al de Estados Unidos: no quería que Allende tuviera éxito porque eso tendría un impacto en la región, especialmente en Uruguay".

"Más allá de entender los roles que los países jugaron en la intervención, y la voluntad propia de Brasil, es importante notar que Brasil ha cambiado mucho desde los ’70. La ironía es que la misma nación que eligió a Lula da Silva estuvo previamente involucrada en minar y derrocar un gobierno como el de Allende, que de algún modo pavimentó el camino para que líderes como Lula fueran democráticamente elegidos en las urnas", acota.

sábado, 15 de agosto de 2009

Paul Krugman: A crise de 2008 e a economia da depressão


Leda Paulani
Jornal de Resenhas

Em linguagem envolvente, cheia de metáforas e fabulazinhas, mas apenas em aparência acessível aos não iniciados, o laureado Paul Krugman repassa as últimas décadas da história capitalista em busca de culpados para a crise de hoje e para as anteriores. Sedução literária à parte, a história de Krugman contém lapsos formidáveis. O “lapso” maior é que Krugman dispensa em sua história certos personagens da economia política internacional, a questão do poder e da hegemonia, o caráter hierárquico do sistema monetário mundial.

A narrativa transcorre como uma história de Agatha Christie. O autor repete, capítulo a capítulo, as mesmas indagações sobre as causas das crises que se imaginou um dia terem sido superadas. Não deveríamos saber o bastante, depois de Keynes e Friedman, para evitar que acontecessem novamente depressões como a de 1930? Por que não percebemos o alerta deflagrado pela letargia japonesa nos anos 1990 e pela crise asiática há mais de uma década? Por que deixamos a praga nos infectar de novo?

Candidatos a culpados

No decorrer do livro surgem vários candidatos a culpados, logo declarados inocentes. O populismo macroeconômico de México e Argentina em 1994/1995? Mas, na época, essas políticas eram bem-vistas e saudadas pelo FMI. O sistema blindado dos keiretsus e a economia de bolhas do Japão? Mas tinha sido a perspectiva de longo prazo propiciada pela arquitetura dos conglomerados japoneses que fizera o país se tornar a segunda economia do mundo e rivalizar com os próprios EUA; além disso, mesmo com a reação do governo após o estouro da bolha imobiliária, aumentando gastos e bombeando US$ 500 bilhões para os bancos, a economia continuou prostrada. O capitalismo de compadres de Tailândia, Coréia & Cia?

Mas esse sistema funcionou bem durante 35 anos e, ademais, em 1997, a Indonésia, o aluno bem comportado dos investidores, sucumbiu assim mesmo à crise. O grande déficit orçamentário do Brasil do início de 1999? Mas ele era conseqüência da própria crise e da necessidade de sossegar os mercados com uma taxa de juros de 50% ao ano. George Soros e seus fundos especulativos, levando à lona a moeda inglesa e depois as moedas asiáticas? Mas Soros acabou por prestar um favor à Inglaterra em 1992, recuperando a competitividade de sua economia e, quanto aos asiáticos, as fugas de capital em cadeia que ocorreram em 1997 foram protagonizadas, em boa medida, pelos próprios cidadãos desses países...

Em linguagem envolvente, cheia de metáforas e fabulazinhas, mas apenas em aparência acessível aos não iniciados, o laureado Paul Krugman repassa as últimas décadas da história capitalista em busca de culpados para a crise de hoje e para as anteriores. Se a crise é a do mercado acionário americano em 2000/2001, um dos principais suspeitos é o motorista, vale dizer, o Federal Reserve. Alan Greenspan teria agido como o pai que repreende os filhos adolescentes pelos excessos durante a festa, mas não tira as bebidas da sala, mantendo-se em alerta para funcionar como o motorista sóbrio da garotada.

Apesar da famosa referência à “exuberância irracional”, o ex-presidente do Fed não elevou os juros para refrear o entusiasmo, sequer procurou impor exigências de margem aos investidores, quando os negócios ficaram mais arriscados. Simplesmente aguardou o estouro da bolha, para depois arrumar a bagunça e, ao arrumá-la, propiciou a formação da bolha imobiliária, justo o detonador da crise atual.

“Especulador do mal”

Embora detendo uma marca única entre os presidentes de bancos centrais – a formação, durante seu mandato, não de uma, mas de duas enormes bolhas de ativos –, Greenspan não é o vilão solitário da história contada por Krugman. Os fundos de hedge e sua capacidade de orquestrar, mundo afora, ataques contra vários tipos de ativos financeiros também se enquadram no figurino. Encarnando a figura do “especulador do mal”, acabam por fazer jus ao imaginário popular das teorias conspiratórias, segundo as quais pequenos grupos conseguem afetar o valor das moedas e o destino de economias inteiras, mesmo de médio porte.

Por fim, quando chega à crise de hoje (o livro atualiza obra escrita em 1999), Krugman não escapa muito dos vilões que a própria mídia já se cansou de acusar: o crescimento do “sistema bancário sombra”, com sua incrível capacidade de alavancar recursos, e a inexistência, sobre sua atuação, de qualquer tipo de regulação, como a que normalmente incide sobre o sistema bancário tradicional. O que diferenciaria esta crise das anteriores, incluindo a dos anos 1930, consistiria, digamos assim, em sua escala, “soma [que seria] de todos os medos”: o estouro da bolha de imóveis, a onda de corridas bancárias, a armadilha da liquidez e, por último, a ruptura dos fluxos internacionais de capital, com a sucessão de crises cambiais.

Sedução literária à parte, a história de Krugman contém lapsos formidáveis, impossíveis de creditar, dada a estatura do economista, a eventual deficiência de formação e/ou análise. Por exemplo, quando se refere à brutal elevação dos juros promovida por Paul Volcker ao final dos anos 1970, repete a velha arenga de que isso foi para conter a ameaça inflacionária americana, sem mencionar a necessidade de fortalecer o dólar e preservar seu papel hegemônico, então em risco mesmo dentro do FMI.

Outro exemplo de “cochilo”, ainda mais gritante, mas ainda assim incapaz de acordá-lo, é que não existe, em livro de mais de duzentas páginas, em que conta espaço substantivo a análise da economia japonesa, uma menção sequer ao Acordo do Plaza de 1985, por cujo meio meteram os EUA, goela abaixo do Japão, uma valorização do iene que durou uma década, contribuindo decisivamente para o torpor em que mergulhou a economia da ilha. De passagem, Krugman diz apenas que o valor do iene disparara “misteriosamente”... O texto, aliás, é coalhado de orações do naipe: “de repente, tudo voltou a dar errado”, “miraculosamente os mercados voltaram a subir” etc.

O “lapso” maior é que Krugman dispensa em sua história certos personagens da economia política internacional, a questão do poder e da hegemonia, o caráter hierárquico do sistema monetário mundial, e acaba tratando os EUA como um país qualquer, que teria uma moeda como qualquer outro. Por isso, pode dizer tranquilamente que é a combinação de câmbio flutuante com liberdade para os fluxos de capital que tem permitido à América manter a discricionariedade em sua política monetária e empurrar o crescimento, ignorando que isso só é possível porque detém o monopólio de emissão do dinheiro mundial.

Por isso pode afirmar (singela ou cinicamente?) que as causas da bolha acionária que estourou ao final de 2000 foram o otimismo sobre o potencial de lucro das novas tecnologias e a crença de que os dias de graves recessões pertenciam ao passado, ignorando o fato de que, depois dos desastres com os emergentes, os mercados financeiros americanos foram o refúgio certo para os capitais ciganos que rondam o planeta à caça das melhores oportunidades de valorização. Em suma, a visão sistêmica do funcionamento da economia global está “misteriosamente” ausente de sua narrativa, o que, no entanto, é absolutamente coerente com alguém que, censurando embora o Consenso de Washington e suas políticas contracionistas, critica os controles de capital e declara, com alívio, que vivemos hoje num mundo que, suspeitando das intervenções governamentais, reaprendeu as virtudes do livre mercado.

sexta-feira, 14 de agosto de 2009

O estado da democracia

Roberto Ciccarelli
Il Manifesto

Em um livro recente, "Démocratie, dans quel état?" (La Fabrique, 152p.), que reúne contribuições de Giorgio Agamben, Alain Badiou, Wendy Brown, Jean-Luc Nancy, Jacques Rancière e Slavoj Zizek, dentre outros, defende-se que a desagregação dos conteúdos normativos da democracia foi gerada por uma oscilação entre regime e governo, entre soberania popular e gestão econômica e administrativa daquilo que existe. A democracia em que vivemos seria uma democracia "governamental", que impõe a busca de uma alternativa. Se esse é o objetivo, então não é por acaso a escolha das contribuições que compõem esse livro, escrito por autores considerados protagonistas de uma "reviravolta" no pensamento político contemporâneo, a da chamada "democracia radical".

Os assuntos da cidade

Muitas vezes, o logotipo não é justo com a diversidade – às vezes enorme –de um fenômeno cultural, mas só às exigências do mercado editorial. Porém, pelo menos nesse caso, isso explica mais uma vez que o liberalismo ostentado pela "intelligentzia" a partir dos anos 80 é uma doutrina consumada. Por isso, é compreensível a ansiedade por novos paradigmas, mas isso não deveria remover as diferenças essenciais entre os seus protagonistas.

É notável como a busca de uma alternativa parou diante da impossibilidade de criar um sujeito político "forte". A crítica da democracia propõe uma outra estratégia para recompor esse sujeito para além dos limites da política do século XIX, fundada sobre as classes ou sobre o individualismo proprietário. Além das muitas diferenças, é justamente esse o projeto que surge do grupo que enfileira a "vida nua" de Agamben, a via "neoleninista" Zizek até a "hipótese comunista" de Badiou.

Jacques Rancière

A contribuição de Rancière, que dá sequência às considerações já desenvolvidas em "L'odio per la democrazia" (Cronopio) e em "Il disaccordo" (Meltemi), oferece motivos para se repensar e se concentra sobre o problema central desse grupo. Parece, de fato, que a teoria radical acha difícil imaginar uma subjetividade politicamente eficaz. Por uma dupla razão: de um lado, descreve a democracia como negatividade absoluta, como "significante vazio". De outro, evoca um antagonismo político permanente contra a ordem constituída. A democracia seria, assim, o resultado de uma contínua ruptura do espaço político, cujo objetivo é a destituição da sua legitimidade, mais do que a realização das possibilidades que ela exclui.

A real continuidade entre Agamben, Badiou ou Zizek não é a da continuidade contingente que localiza no modelo antagônico um relato alternativo à democracia liberal, mas sim a da vontade de atribuir ao "político" um princípio único e puro. Só que, nesses autores, a pureza nunca se dá em uma forma particular da democracia, mas na sua contínua negação. Se não fosse assim, a democracia reproduziria a confusão entre a democracia e a constituição, ou uma forma social que, para Rancière, aproxima todo o arco político da direita à extrema esquerda. Com o resultado espectral – mas nunca tão atual – de identificar a vida de uma democracia com a permanente reforma das regras que deveriam governá-la."

A democracia – escreve Rancière – é o poder daqueles que não têm nenhum título para exercer o poder, a capacidade de que qualquer um se ocupe dos assuntos da cidade". É esse o seu "escândalo": "qualquer um", cidadão ou migrante, pode aspirar ao governo. Uma pretensão que nutre o ódio dos governantes, mas que também é a demonstração de que aquele que governa não tem nenhuma razão natural para fazê-lo, e aquele que é governado não tem nenhuma razão natural para obedecer.

Uma política é democrática quando reconhece estar fundada nessa divisão não natural dos papéis. Fazendo isso, ela alimenta uma contínua renegociação dos limites do público e do privado, do político e do social, do econômico e do institucional, para resolver as desigualdades existentes, salvo se forem registradas outras novas em outros lugares.

Além do governo dos melhores

As considerações justas de Rancière ainda deixam uma dúvida. A sua versão da política democrática reavalia o aspecto constituinte do conflito, enquanto produtor de uma distribuição igualitária dos papéis contra a lógica hierárquica da democracia. O ponto é que esse conflito ocorre desde a polis grega, em uma espaço político que é sempre igual a si mesmo e, por isso, não é muito diferente do formalismo jurídico do qual toma distância.

Contrariamente ao que Michel Foucault defende, que forneceu uma versão imanente da política democrática fundada na diferença e não na igualdade, a negatividade transcendental, que Rancière critica enquanto expressão das aporias do antagonismo democrata-radical, permanece também no seu sistema. Mesmo tendo identificado o lugar em que se desenvolve o conflito da democracia – a repartição dos papéis entre governantes e governados –, ele não explica como se forma o conflito e por que seria diferente dos anteriores.

Distante de uma visão trágica da política como "decisionismo" ou, pior, como técnica administrativa, o pensamento de Rancière denuncia a tentação elitista difundida na cultura política contemporânea, para a qual a democracia é naturalmente o "governo dos melhores". Mas não foge do problema, este sim epocal, de como tornar efetivo o sujeito da política democrática.

quinta-feira, 13 de agosto de 2009

África


José Saramago

En África, dijo alguien, los muertos son negros y las armas son blancas. Sería difícil encontrar una síntesis más perfecta de la sucesión de desastres que fue y sigue siendo, desde hace siglos, la existencia en el continente africano. El lugar del mundo donde se cree que la humanidad nació no era ciertamente el paraíso terrenal cuando los primeros “descubridores” europeos desembarcaron (al contrario de lo que dice el mito bíblico, Adán no fue expulsado del edén, simplemente nunca entró en él), pero con la llegada del hombre blanco se abrieron de par en par, para los negros, las puertas del infierno.

Esas puertas siguen implacablemente abiertas, generaciones y generaciones de africanos han sido lanzadas a la hoguera ante la apenas disimulada indiferencia o la impúdica complicidad de la opinión pública mundial. Un millón de negros muertos por la guerra, por el hambre o por enfermedades que podrían haber sido curadas, pesará siempre menos en la balanza de cualquier país dominador y ocupará menos espacio en los noticiarios que las quince víctimas de un serial killer. Sabemos que el horror, en todas sus manifestaciones, las más crueles, las más atroces e infames, barre y asola todos los días, como una maldición, nuestro desgraciado planeta, pero África parece haberse convertido en su espacio preferido, en su laboratorio experimental, el lugar donde el horror se siente más a sus anchas para cometer ofensas que creíamos inconcebibles, como si los pueblos africanos hubiesen sido señalados al nacer con un destino de cobayas, sobre las que, por definición, todas las violencias serían permitidas, todas las torturas justificadas, todos los crímenes absueltos.

Contra lo que ingenuamente muchos se obstinan en creer, no habrá un tribunal de Dios o de la Historia para juzgar las atrocidades cometidas por hombres sobre otros hombres. El futuro, siempre tan disponible para decretar esa modalidad de amnistía general que es el olvido disfrazado de perdón, también es hábil en homologar, tácita o explícitamente, cuando tal convenga a los nuevos arreglos económicos, militares o políticos, la impunidad de por vida a los autores directos e indirectos de las más monstruosas acciones contra la carne y el espíritu.

Es un error entregarle al futuro el encargo de juzgar a los responsables del sufrimiento de las víctimas de ahora, porque ese futuro no dejará de hacer también sus víctimas e igualmente no resistirá la tentación de posponer para otro futuro aun más lejano el mirífico momento de la justicia universal en que muchos de nosotros fingimos creer como la manera más fácil, y también la más hipócrita, de eludir responsabilidades que solo a nosotros nos caben, a este presente que somos. Se puede comprender que alguien se disculpe alegando: “No lo sabia”, pero es inaceptable que digamos: “Prefiero no saberlo”.

El funcionamiento del mundo dejó de ser el completo misterio que fue, las palancas del mal se encuentran a la vista de todos, para las manos que las manejan ya no hay guantes suficientes que les oculten las manchas de sangre. Debería por tanto ser fácil para cualquiera una elección entre el lado de la verdad y el lado de la mentira, entre el respeto humano y el desprecio por el otro, entre los que están por la vida y los que están contra ella.

Desgraciadamente las cosas no siempre suceden así. El egoísmo personal, la comodidad, la falta de generosidad, las pequeñas cobardías de lo cotidiano, todo esto contribuye para esa perniciosa forma de ceguera mental que consiste en estar en el mundo y no ver el mundo, o solo ver lo que, en cada momento, sea susceptible de servir a nuestros intereses. En tales casos solo podemos desear que la conciencia venga, nos tome por el brazo, nos sacuda y nos pregunte a quemarropa: “¿Adónde vas? ¿Qué haces? ¿Quién te crees que eres?”. Una insurrección de las conciencia libres es lo que necesitaríamos. ¿Será todavía posible?

quarta-feira, 12 de agosto de 2009

Marshall Berman: O urbanista das multidões

Ernane Guimarães Neto
Folha

Entra Marx. Entra Freud. Entram milhares de transeuntes vindos de metrô e começa a função: anedotas sobre a cidade. Esse é o roteiro de "Um Século em Nova York - Espetáculos em Times Square", de Marshall Berman.

Conhecido por sua análise da ideia de modernidade, em escritos como "Tudo o Que é Sólido Desmancha no Ar", Berman apresenta a praça como exemplo bem-sucedido de convivência moderna. O urbanismo explica: a Times Square não seria o que é se não fosse acessível -é um importante destino do metrô desde 1905- e cheia de diversidade. Em entrevista à Folha, de sua residência, o professor da Universidade da Cidade de Nova York diz que a ideia de espalhar uma cidade ao longo de rodovias, oposta ao que a Times Square representa, está dando lugar a um urbanismo melhor. "O preço do petróleo, a pressão ambiental e a consciência aumentando nos levam ao transporte em massa e à reconcentração de energia", diz Berman, que elogiou a estrutura urbana de Curitiba e do Rio de Janeiro - nesta cidade, ele fará uma palestra em setembro.

Ainda acha que Brasília é um mau exemplo de modernidade?

Com certeza. Quando ouvi falar pela primeira vez da cidade, pareceu-me que havia grande coisa lá. Mas os moradores viram que era um desastre levar a vida em uma cidade cujos segmentos não interagem. Se, ao sair do trabalho, você quisesse se reunir com alguém para tomar um café, precisaria tomar um ônibus para outra parte da cidade. Pareceu-me uma coisa perversa, pois, na maioria das vezes, as pessoas não acham que vale a pena. Brasília é construída de modo a evitar que as pessoas se encontrem. Perde-se muito do excitante, do especial da vida moderna. Ironicamente, a América Latina começa com algo como o modelo espanhol de urbanismo, as cidades construídas ao redor da "plaza mayor". Em Brasília, Niemeyer [que organizou o concurso para escolha do Plano Piloto, vencido por Lucio Costa] não queria funis aonde todos confluíssem. É importante ver o que isso tem de antidemocrático.

Projetos "extremos", como o de Brasília, são uma coisa do século 20 ou ainda há demanda?

Será que Brasília era apropriada mesmo para os tempos de ontem? Só se você aceitar o modelo de Luís 14 em Versalhes, de o governo manter distância do povo. Luís 14 era um dos heróis de Le Corbusier. Para Niemeyer, seguidor de Le Corbusier e de Stálin, esse estilo de autocracia fazia sentido. Quando as pessoas exigem democracia (e cada vez mais povos fazem isso no mundo), querem o governo a seu alcance.

A Times Square é o melhor exemplo de modernidade?

Pelo menos um exemplo muito bom. Há outros, como a Picadilly, em Londres, e o que costumava ser a Potsdamer Platz, em Berlim -exceto porque esta foi destruída por bombardeios [na Segunda Guerra Mundial] e o que se construiu depois é muito mais parecido com Brasília. Um dos temas centrais das cidades do século 19 era a multidão. Uma forma de planejamento urbano e de teoria social foi tentar "descongestionar" as cidades ou, em vez de cidades, investir em subúrbios. Dissolver a multidão significa de certa forma separar as pessoas. Juntas, elas têm potencial de ação e de serem algo diferente do que eram; uma forma de controle é espalhar as pessoas. Poderíamos dizer que Brasília é a cidade de ontem, enquanto Curitiba [por seu sistema de transporte público] é a cidade de amanhã. Uma das coisas que amo na Times Square é que se trata de um espaço onde todos colidem. É uma das melhores coisas que podemos ter na modernidade -alguns dos problemas crônicos da modernidade são a automatização, a solidão.

Em São Paulo, Rio e Brasília, as pessoas compram um carro assim que podem para deixar de depender do transporte público. Em Manhattan, as pessoas caminham ou tomam o metrô. Como isso nos afeta culturalmente?

Há uma tremenda pressão para se evitar a multidão, a ponto de fazer as cidades menos democráticas. Na Times Square, as pessoas podem "conferir" umas as outras. Já nas cidades do "cinturão do sol" é assim: o centro é vazio ou praticamente não existe. Houston [Texas] tem uma demografia bem complicada, nada diferente de Nova York, só que em Nova York ela está na rua, você a vê na rua. Em Houston, as vizinhanças são segregadas, só vemos quão multicultural é a cidade ao vermos as pessoas em seus carros na rodovia. Pensamos "que fascinante! Filipinos!" ou "Olha, coreanos". Mas não há lugar onde essas pessoas se reúnam. Alguns pensam que isso é um triunfo do planejamento urbano. Estive lá nos anos 90 e vi anúncios de novos edifícios de escritórios que diziam: "Você não precisará mais pôr os pés em Houston". Iria do seu subúrbio para uma rodovia, para uma garagem subterrânea, fazer compras num shopping.

Em São Paulo, os cartazes gigantes foram banidos como poluição visual, mas houve quem dissesse que perdemos uma forma de arte. Qual é sua opinião?

Não vi isso, mas sinto que seja um desastre. Os cartazes gigantes e a publicidade do século 20 criaram uma atmosfera de "pop art" que, em muitas partes do mundo, é magnífica. Pessoas vão à Times Square só para ver luzes. Banir isso parece uma reviravolta: as ideologias modernas vêm da cidade e se voltam contra ela. Entendo a ideia de ter um zoneamento para os cartazes gigantes, diferentemente de bani-los completamente, o que é um ferimento autoinfligido -afeta uma razão para querermos estar na cidade. Mas não conheço muito sua cidade.

É uma cidade frequentemente comparada a Nova York...

O Rio tem muito em comum com Nova York, no sentido de que o sistema de ruas é decifrável, dá para viver lá sem um carro. Nesse sentido, Nova York também é mais europeia que qualquer outra cidade norte-americana.

Como chamaria a oposição entre a Manhattan "romântica" do livro e os subúrbios compartimentados dos EUA? Paradoxo, contradição ou complementaridade?

Acho que são coisas complementares, sim, mas isso não foi adequadamente compreendido até os anos 1970, numa época em que Nova York estava em dificuldades financeiras. Depois da Segunda Guerra Mundial, as cidades dependiam de dinheiro federal. Quando o governo Nixon [1969-74] "puxou a tomada", foi um desastre para Nova York. As pessoas começaram a se perguntar: "o que esta cidade tem a oferecer?" Uma das coisas era que oferecia espaço para todos -a Times Square é o arquétipo do "espaço para todos". Um dos primeiros grandes sucessos da gravadora Motown foi "Dancing in the Street" [Dançando na Rua]. Fizeram um vídeo meio primitivo, com pessoas dançando no centro de cidades americanas. Só que era difícil achar centros -o sistema federal de rodovias os havia destruído. Nova York era notável por ter mantido seu centro mais ou menos intacto.

E em que a Times Square é diferente da própria Nova York?

É uma supercidade: toma características que existem por toda a cidade e as concentra, mistura, criando um enorme espetáculo. Durante a crise fiscal, houve anos de abuso contra Nova York, a mídia contra ela. A cidade já era um centro de "showbiz", mas precisava de ajuda federal para manter a infraestrutura e os serviços públicos. O clímax foi quando Gerald Ford, o presidente que sucedeu Nixon, disse que vetaria um empréstimo porque o destino da cidade não era do interesse do povo norte-americano. Mas as pessoas acabaram entendendo que as atrações de Nova York não eram só interessantes, mas também economicamente vitais; que as luzes brilhantes traziam dinheiro.

A Times Square virou um símbolo do triunfo do capitalismo?

Um símbolo de como o capitalismo pode criar um espaço divertido e excitante, que pode ser aproveitado mesmo sem capital -milhares de pessoas todos os dias apenas pegam o metrô e vão até lá. Meus pais faziam isso. As pessoas apenas querem ir lá e se deixar levar pelas luzes.

O que a crise econômica ensina sobre o capitalismo moderno e espetáculos caros como a Times Square?

Não acho que a Times Square seja cara -usa transporte público e a energia usada lá não é nada comparada ao que gastamos em nossos elaborados sistemas de computador. E não se destina aos super-ricos -eles não querem estar com milhões de pessoas.

O sr. lista dois princípios: o do "direito à cidade" e o de que "cidades são vulneráveis". O sr. se importa com a vida em comunidade...

Jane Jacobs [1916-2006], autora de "Morte e Vida de Grandes Cidades", descreve os acontecimentos da vida comum, como num romance realista. Foi muito influente, mas só falou da vizinhança comum. Não há lugares como a Times Square -não que ela os condene. Tentei no livro algo como a literatura dela, mostrar que esse espetáculo é interessante como as comunidades dela.

Então a solidão é seu pior inimigo?

Não sei. Talvez o concreto seja meu pior inimigo.

terça-feira, 11 de agosto de 2009

Suramérica se pone en estado de alerta

Paúl Mena
El País

La preocupación de la región por la decisión de Colombia de permitir el uso de siete de sus bases a militares de Estados Unidos disparó las alarmas en la Cumbre de presidentes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Quito. El tema es tan polémico que el grupo decidió convocar una nueva cumbre de mandatarios en Buenos Aires, pero esta vez con la presencia de Álvaro Uribe, el presidente colombiano, que no acudió a la capital ecuatoriana por las malas relaciones que hay entre ambos países.

Bolivia llegó a proponer una resolución de rechazo al acuerdo militar entre Estados Unidos y Colombia, pero la iniciativa no logró el apoyo de la mayoría y se decidió convocar una reunión de ministros de Defensa y Exteriores del grupo el 24 de agosto en Quito para volver a tratar el tema, antes de la cita bonaerense. La mayoría de los jefes de Estado intentó tener un tono conciliador con Colombia. Todos menos el venezolano Hugo Chávez.

Cuando la cita estaba a punto de concluir, Chávez advirtió de que el uso de bases colombianas por parte de Estados Unidos "puede ser el comienzo de una tragedia para la región". Añadió que su país se siente amenazado por el acuerdo y Venezuela no permitirá que tropas colombianas irrumpan en su territorio como ocurrió en Ecuador. "Hay dignidad en Venezuela; yo no voy a permitir que a Venezuela le hagan lo que a Ecuador le hicieron... Venezuela está preparándose, porque nos tienen en la mira. Y la razón es una... el petróleo", dijo Chávez. E insistió en que "vientos de guerra comienzan a soplar" en Suramérica.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, coincidió en que el uso estadounidense de bases militares en Colombia representa "una provocación para la región". Recordó que Ecuador ha sufrido durante muchos años los efectos de la guerra colombiana contra la guerrilla y el narcotráfico, y afirmó que el tema de las bases no significa un problema de soberanía de un país, sino un asunto de seguridad y estabilidad regional.

Los presidentes de Brasil, Argentina y Paraguay lanzaron un mensaje más prudente. "No concibo la posibilidad de aumentar los conflictos en la región en un momento en que todo lleva a creer que cuanta más paz tengamos, más oportunidad tendremos de recuperar el tiempo perdido y dar a nuestros pueblos lo que necesitan", dijo el brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva. "Vamos a tener que ponernos de acuerdo sobre el futuro de Unasur, porque si no hay esta relación amistosa entre nosotros, estamos creando en lugar de una institución de integración, un club de amigos rodeados de enemigos", añadió. Tras la cita de presidentes en Argentina, se prevé organizar una reunión con Barack Obama, para, a propuesta de Lula, sacar adelante un debate profundo sobre la relación estadounidense con Suramérica.

Ante la ausencia del presidente Uribe, la viceministra colombiana de Exteriores, Clemencia Forero, afirmó que "no ha habido ni habrá bases militares extranjeras en Colombia", y aseguró que con EE UU "se implementaría un acceso limitado para realizar acciones coordinadas contra el narcotráfico y el terrorismo". Forero pidió que en las discusiones de Unasur se incluyan "otras situaciones de tensión en la región, como el tráfico ilícito de armas, la actividad de los grupos armados ilegales y la carrera armamentística", en clara alusión a Venezuela.

La cita de Unasur en Quito se produce cuando existe un ambiente tenso en las fronteras de Colombia con Venezuela y con Ecuador. Días antes de la reunión, Chávez denunció que militares colombianos se habían introducido en territorio venezolano como parte de un plan de provocaciones por parte de Bogotá.

La confrontación se vio alimentada tras las acusaciones de presuntos nexos del Gobierno de Correa con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Un vídeo en el que aparece Mono Jojoy, uno de los jefes militares de las FARC, y un supuesto diario de Raúl Reyes, el número dos de las FARC abatido por militares colombianos en territorio ecuatoriano, hablan de relaciones de cercanos a Correa con la guerrilla, incluyéndose la presunta financiación a la campaña de la gubernamental Alianza País.

La reacción del Gobierno de Correa ha incluido una ruptura de las relaciones con Colombia en respuesta a la intromisión del país vecino en territorio ecuatoriano durante el bombardeo en el que resultaron muertos Reyes y otros guerrilleros. El ministro de Defensa ecuatoriano, Javier Ponce, ha rechazado "la intención de Colombia de aplicar la teoría de la extraterritorialidad; esto es, el derecho a atacar a cualquier otro país soberano a nombre del combate al terrorismo". Correa ha añadido que hay "una orquestación internacional que trata de hacerle daño" a su Gobierno, y ha advertido que "si [los colombianos] nos vuelven a bombardear habrá guerra".

En lo que sí encontró consenso la cita de Unasur fue en su condena del golpe de Estado en Honduras y en su decisión de no reconocer "ninguna convocatoria electoral por parte del Gobierno de hecho". En Quito, el destituido presidente del país, Manuel Zelaya, calificó de tibias las medidas de Washington en contra de los golpistas.

segunda-feira, 10 de agosto de 2009

Honduras acepta la presencia de Insulza en delegación de la OEA


Agencias

El Gobierno de Honduras ha aceptado la participación a "título de observador" del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, en la delegación de cancilleres de la organización que visitará el país centroamericano para mediar en la crisis política. Horas antes, el Gobierno interino de Micheletti había suspendido la visita de los cancilleres por la presencia de Insulza entre sus filas ya que, alegaba en un comunicado, la posición de este sobre la crisis hondureña "ha redundado en serios perjuicios para la democracia y la República de Honduras".

Según las últimas informaciones procedentes de la Cancillería hondureña, "se han conciliado las diferencias" acerca de la formación delegación de la OEA, en la que además de Insulza participarán los ministros de exteriores de Argentina, Canadá, Costa Rica, Jamaica, México y dos altos funcionarios del organismo. La escueta declaración concluye que "la visita ha sido pospuesta para una fecha que será determinada en los próximos dos días".

La OEA excluyó a Honduras de su seno el pasado 4 de julio, tras una visita que Insulza hizo a Tegucigalpa para conocer las circunstancias del golpe de Estado que sacó del poder a Manuel Zelaya el 28 de junio. En esa ocasión, Insulza se negó a reunirse con las nuevas autoridades, encabezadas por Roberto Micheletti. En su informe, presentado en la Asamblea General de la OEA, el secretario general del organismo dijo que "queda claro que no existe de parte del Gobierno interino ninguna disposición a modificar la conducta asumida" tras el golpe.

domingo, 9 de agosto de 2009

La izquierda chilena en el camino de la unidad


Verónica Muñoz Lathrop
La Nación

En los próximos días el MAS y Juntos Podemos deberán despejar la cancha para saber si es posible alcanzar un acuerdo que permita llevar un solo abanderado a la contienda electoral de diciembre y concordar apoyos mutuos en la batalla parlamentaria. El tiempo se acaba, dicen en el PC, mientras el MAS dice que hay espacio aún. En tanto nos preguntamos ¿cuál es la izquierda hoy y en qué está?

Al moderno y amplio Café Literario del Parque Bustamante, en Providencia, fue el escenario que eligieron los candidatos presidenciales de Juntos Podemos, Jorge Arrate, y del Movimiento Amplio Social (MAS), Alejandro Navarro, la mañana del miércoles pasado, para iniciar un proceso de convergencia que podría derivar en la designación de una candidatura única para las fuerzas políticas que se ubican a la izquierda de la Concertación.

Ambos tienen un origen político similar. Militaron durante años en el PS, pero decidieron emigrar. El ex ministro de Frei se volcó al socialismo allendista y el senador, a un nuevo movimiento político. Arrate y Navarro estuvieron a punto de competir en el proceso de nominación del candidato presidencial de la llamada izquierda extraparlamentaria, pero el senador quería primarias y el bloque Juntos Podemos optó por una convención programática. Así, Navarro se marginó y las fuerzas del Juntos Podemos eligieron a Arrate.

Además de decidir un abanderado único, el MAS también quiere convergencia en el ámbito parlamentario. Pero Arrate no quiere hablar de condiciones para concretar la unidad y dice que eso le corresponde al bloque político que lo sustenta. "Yo deseo profundamente que haya un solo candidato, pero tampoco quiero dramatizar si no lo hay porque el proceso de reconstitución de la izquierda puede llevar un tiempo. En todo caso yo no voy a ser obstáculo", afirmó.

El bloque Juntos Podemos tiene ya posibilidades claras en el contexto del pacto con la Concertación, mientras el MAS está aún en el intento de elaborar una tercera lista con el PRI, los humanistas, los ecologistas e independientes que apoyan a Marco Enríquez-Ominami. El presidente del MAS, Felipe Hasbún, precisó que su partido no va a concurrir a un pacto instrumental (con la Concertación) en el mismo tenor que lo ha hecho el PC, pero tendría "otra actitud con sus cupos si hubiera un candidato único". Y aunque no lo confiesan, a los dirigentes del MAS les atrae la idea de ingresar a alguno de los cupos que el Juntos Podemos aún no ha llenado.

Desde el PC, el timonel Guillermo Teillier deja claro que su candidato es Arrate. "Nosotros esperamos durante bastante tiempo al MAS, invitamos a Navarro a la convención y él no quiso. Hemos mantenido abiertas las posibilidades de un acuerdo parlamentario, pero ese camino se va cerrando porque ya la Concertación ha ido llenando sus cupos y ya está casi todo definido", afirmó, aunque también recalcó que "no hay barreras infranqueables".

La izquierda de hoy

La unidad que se podría gestar en este sector lleva a preguntarse qué se considera de izquierda hoy. Históricamente las dos vertientes fueron el PC, nacido en 1922, y el PS que surgió en 1933. Ambos configuran hasta 1973 una izquierda bipartidaria que se expresa a favor del socialismo entendido como "nacionalización de los medios de producción y dictadura del proletariado o democracia proletaria", a juicio del sociólogo de la Universidad Arcis, Tomás Moulián. Muy diferente a lo que ocurría en Europa, donde había una corriente comunista y otra socialdemócrata.

"Esa izquierda chilena con dos partidos revolucionarios se terminó en 1973. Hoy tenemos un socialismo que se puede caracterizar como socialdemocracia, en el sentido que administra el capitalismo aplicando políticas reformistas y sigue criticando el mercado a partir de una política de intervención de la autoridad para resguardar el bien común", afirmó Moulián. En su análisis, más a la izquierda, se ubica el PC que a su juicio permanece aún "en silencio" pues tiene una reducida presencia en los medios de comunicación y carece de una postura articulada frente al capitalismo actual. "Se sabe que es una izquierda antineoliberal, pero no ha formulado un programa de reemplazo al neoliberalismo y no lo ha hecho porque el PC aún no ha salido de la crisis en que entró a raíz del derrumbe de la Unión Soviética y el socialismo burocrático", señaló.

El sociólogo, que fue generalísimo de la campaña presidencial de Gladys Marín, dice que el PC apunta a profundizar la democracia representativa para transformarla en una democracia participativa, pero sin un proyecto claro aún, lo que "explica por qué ese partido tiene tan poca penetración en el electorado". Con el pacto contra la exclusión, comenta Moulián, el PC busca "lograr representación parlamentaria y tener mayor presencia para mejorar sus posibilidades de crecimiento".

Por otra parte, el sociólogo señala que la irrupción de la candidatura de Marco Enríquez-Ominami ha "desordenado" el panorama y amenaza con "debilitar la candidatura de Arrate", aunque algunos de sus mensajes se dirigen más bien a captar al electorado de la izquierda moderada.

Sin embargo, el antropólogo y ex PS Osvaldo Torres, que apoya resueltamente al diputado, aseguró que "Marco no es un candidato de la izquierda". Torres precisa que su opción corresponde a "la tradición democratizadora que se desarrolla en Chile en el período de transición y que busca representar a una amplia coalición de carácter progresista, que una a liberales e izquierdistas, para darle continuidad a las tareas inconclusas de la transición". De ahí, señala, la presencia en esta candidatura de personas como Jorge González, ex militante RN que viene del grupo Tantauco, y "con quien tengo mucho más cercanía que con algunos que en el Parlamento hacen cálculos sobre la conveniencia de mantener el binominal".

Victor Kiernan: Estados Unidos, o Novo Imperialismo


Claudia Antunes
Folha

Um livro sobre o imperialismo americano publicado em 1978, 11 anos antes da queda do Muro de Berlim, por um acadêmico marxista que pertenceu ao Partido Comunista britânico está por certo parcialmente datado -como reconhece no prefácio Eric Hobsbawm, que compartilha as características acima com o autor, Victor Kiernan.

Mas a reedição de "Estados Unidos, o Novo Imperialismo" faz sentido por pelo menos dois motivos. Primeiro, porque o tema continua atual, como mostrou o discurso em que Barack Obama, visando reaproximar os EUA dos países de maioria muçulmana, fez um mea-culpa do golpe que depôs em 1953 o premiê nacionalista Mohammed Mossadegh, do Irã. Segundo, porque Kiernan, morto neste ano, aos 95, como professor emérito da Universidade de Edimburgo (Escócia), não era estudioso devotado a jargões.

Tendo deixado o PC após a repressão soviética ao levante democrático húngaro de 1956, ele tinha a literatura como segunda fonte de estudos. Publicou um livro sobre Shakespeare e traduziu obras de poetas de língua urdu.

Tanto a paixão pela literatura quanto a experiência de Kiernan como professor, nos anos 30, no subcontinente indiano (então colônia britânica), estão presentes no livro. A obra dá voz a escritores contemporâneos dos fatos, a partir da conquista do Oeste pelos desbravadores dos jovens EUA, e reflete interesse pela perspectiva dos asiáticos e latino-americanos.

Papel dos impérios

Ontem como hoje, o julgamento do papel dos impérios depende tanto da orientação ideológica quanto do ponto de vista de quem o emite. Em 2008, dois eminentes professores de Harvard travaram polêmica sobre a herança deixada pelos britânicos na Índia. O escocês Niall Ferguson defendia a influência benigna do liberalismo inglês nas instituições pós-coloniais. O indiano Amartya Sen citava as ondas de fome causadas pela economia de exploração colonial.

Kiernan, do mesmo modo, enfatiza que as conquistas imperiais, diretas ou indiretas, estão sempre revestidas de duas características: a certeza de superioridade na escala civilizatória e o enunciado, às vezes sincero, de boas intenções. Tendo seu país resultado da revolta contra um império europeu, os americanos sempre relutaram em aplicar o rótulo a si. A palavra teve um repique durante a ocupação das Filipinas, no final do século 19, e só foi retomada, pelos próprios neoconservadores, durante o governo Bush (2001-2009).

É essa dualidade que Kiernan ressalta o tempo todo. O faz, muitas vezes, pela voz dos americanos. Assim, diz, os africanos retratados por Edgar Rice Burroughs, autor de "Tarzan dos Macacos" (1914), "exibem o anticolonialismo e o racismo lado a lado". Os vizinhos negros de Tarzan, conta Burroughs, são fugitivos da opressão dos coletores de borracha "daquele arqui-hipócrita, Leopoldo 2º da Bélgica". Mas, prossegue, "seus grossos lábios ressaltados acrescentavam ainda mais brutalidade a sua aparência".

O historiador lembra também a tradicional rejeição de dirigentes americanos ao militarismo, tanto que, pouco antes da Segunda Guerra Mundial, "a força regular ainda somava 250 mil soldados e o Ministério da Guerra ficava espalhado a esmo em alguns prédios".

Kiernan não entra na discussão teórica sobre imperialismo, objeto de controvérsia. Opta por definição economicista: a "coerção exercida pelo exterior, por um ou outro meio, para extorquir lucros além dos que são garantidos pelas simples trocas comerciais". Ele ignora os estudos sobre hegemonia, em que a potência também se impõe pela capacidade de produzir bens coletivos. Erra ao prever que a saída da estagnação dos EUA nos anos 70 seria promover o aumento do consumo nos países pobres.

Como se sabe, o que se seguiu foi a "década perdida", graças em parte ao aumento dos juros americanos. Só com a ascensão da China, a partir de suas próprias reformas capitalistas, haveria uma nova fase de crescimento e redução da pobreza.

sábado, 8 de agosto de 2009

América Latina se prepara para elecciones presidenciales

Agencias

América Latina se prepara para una nueva ola de elecciones presidenciales, la que comenzó en el primer semestre de este año con los comicios de El Salvador, Ecuador y Panamá. Las votaciones, que se extenderán hasta 2011, pueden definir un nuevo orden político en la región, con un posible retorno al poder de los partidos conservadores.

Por otro lado, el tema de la reelección suena fuerte en gran parte de los países, por lo que algunos líderes podrían asumir su tercer mandato, alcanzando una permanencia de hasta diez años en el poder. La extensión del período de gobierno fue el elemento que gatilló el golpe de estado en Honduras, a finales de junio, donde el presidente Manuel Zelaya fue depuesto por la fuerza. Ahora el país centroamericano enfrenta el desafío de realizar nuevas elecciones, en medio de una de las peores crisis de su historia.

Conozca a continuación el escenario político de los principales países de la región, que realizarán elecciones dentro de los próximos dos años:

Uruguay. Analistas políticos uruguayos estiman que las elecciones presidenciales que se realizarán el próximo 25 de octubre, se decidirán en segunda vuelta, lo que preocupa a la coalición oficialista Frente Amplio. La alianza, que tiene al ex guerrillero José Mujica como candidato presidencial, y al ex ministro de Economía, Danilo Astori, como vicepresidente, lidera las encuestas de intención de voto, pero corre el riesgo de perder en una posible segunda vuelta. De acuerdo con un sondeo llevado a cabo por Equipos Mori, y realizado en junio, Mujica cuenta con 43% de aprobación, 5% más en comparación con el mismo mes del año pasado.

Por otro lado, el Partido Nacional, principal fuerza opositora, y que tiene como candidato a Luis Lacalle, suma 34% de la intención de voto, lo que representa una mejora de 3%, respecto a junio de 2008 y, finalmente, el Partido Colorado, con Pedro Bordaberry a la cabeza, registra sólo 12% de apoyo. En ese contexto, los analistas destacan la importancia de los electores del Partido Colorado, que pueden decidir el resultado final.

En una visita a Brasil en agosto, Mujica expresó su apoyo al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, diciendo que espera que la popularidad del mandatario brasileño se traspase a la ministra jefe de la Casa Civil, y precandidata del Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff. El candidato oficialista uruguayo afirmó además que es muy importante para su país estrechar las relaciones con Brasil, siendo una prioridad el tema relacionado con la interconexión energética.

Honduras. El presidente Manuel Zelaya fue depuesto del cargo en junio pasado, tras presentar una propuesta para realizar un plebiscito que permitiera su reelección presidencial. Su gobierno terminaría en enero de 2010 pero, después del golpe de Estado, se creó un gobierno interino en el país, presidido por Roberto Micheletti.Los próximos comicios generales se realizarán el día 29 de noviembre, sin embargo, los organismos internacionales -y en especial el presidente de Costa Rica, y premio Nobel de la Paz, Oscar Arias- intentan negociar el adelanto del proceso, como solución a la crisis provocada por el golpe de Estado. No obstante, el Tribunal Supremo Electoral de Honduras afirmó que el cambio afectaría de forma dramática el cronograma electoral.

Bolivia. Las elecciones en el país se realizarán el 6 de diciembre, cuando el presidente y ex líder sindical cocalero, Evo Morales, busque su segundo mandato, derecho adquirido gracias a una nueva Constitución aprobada a través de un referendo, a comienzos de 2009.

Al referirse a los comicios, Morales muestra optimismo y afirma tener encuestas "particulares" que le dan 62% de las intenciones de voto, sin embargo, la batalla será dura. Los gobernadores de Tarija, Santa Cruz, Chuquisaca y Beni -principales voces de la oposición e integrantes del Consejo Nacional Democrático-, proponen un amplio frente para impedir que Morales compita en las elecciones.

Por su lado, Alejo Véliz Lazo, ya anunció que pretende disputar con Morales el sillón presidencial. El dirigente indígena dijo que será candidato del partido Pueblos por la Libertad y Soberanía (Pulso), "frente a la frustración de los pueblos indígenas que cuestionan a Evo Morales, incapaz de reflejar los intereses del pueblo boliviano".

Aunque otros dirigentes políticos ya mostraron su interés por enfrentar a Evo Morales en las elecciones generales de diciembre, Alejo Véliz fue el primero en oficializar su candidatura. El dirigente de Pulso, no obstante, aún no define quién será el candidato a la vicepresidencia.

Según información oficial, seis de cada diez habitantes de Bolivia viven en situación de pobreza, y de ellos, cuatro son mujeres o pertenecen a uno de los 36 pueblos del país. Así, junto a los indígenas, las mujeres representan el sector más abandonado del país.

Chile. El millonario y dirigente de la oposición, Sebastián Piñera, lidera las encuestas de intención de voto de las presidenciales chilenas, agendadas para el 13 de diciembre de este año, las que elegirán al sucesor de la primera mujer presidente del país. De acuerdo con la encuesta divulgada a finales de julio, Piñera vencería en una segunda vuelta, prevista para enero de 2010. El empresario supera a sus dos principales adversarios, el oficialista y ex presidente Eduardo Frei (1994-2000) y Marco Enríquez Ominami.

Con un período presidencial de cuatro años sin reelección, los chilenos se deberán acostumbrar a ver los mismos rostros en las elecciones para llegar a La Moneda, consigna El País. “De hecho, la batalla de diciembre de 2009 será entre un ex presidente y un ex candidato presidencial. Bachelet será candidata para la elección de 2013, después de recuperarse en las encuestas y de estar transformándose en una figura querida por los chilenos”, afirma el diario español.

Colombia. El Senado colombiano aprobó, en mayo, un proyecto de ley para convocar a un referendo para que el actual presidente, Álvaro Uribe, en el poder desde 2002, busque su tercer mandato en las elecciones de mayo de 2010. Si el resultado de la consulta es favorable para el mandatario, se realizará un cambio en la Constitución para permitir su segunda reelección. El presidente cuenta actualmente con un alto índice de popularidad, de cerca de 70%.

El proyecto aún debe pasar por un último análisis en el Congreso, y después la Corte Constitucional lo debe ratificar. La próxima etapa será convocar el referendo para los próximos meses.

Los principales partidos de la oposición, el Liberal y el Polo Democrático Alternativo, se negaron a participar en la sesión del Senado donde se votó la medida, y prometieron hacer una campaña para boicotear el referendo.

El ex ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, que renunció al cargo en mayo, afirmó que será candidato sólo si Uribe decide no presentarse para una nueva reelección. El ex ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, que dejó el cargo en febrero, adoptó la misma posición. A pesar de que representa al Partido Conservador, Arias enfatizó que no enfrentará a Uribe en las elecciones, si el mandatario sigue adelante con su proyecto.

Cuando fue consultado sobre la posibilidad de permanecer en el poder, Uribe adoptó un tono evasivo, diciendo que lo más importante es continuar con el proceso de pacificación del país que comenzó en su gobierno. La oposición, sin embargo, denuncia que la violación de los derechos humanos habría aumentado durante la gestión de Uribe, cuando las Fuerzas Armadas intensificaron la lucha contra grupos armados y narcotraficantes.

Brasil. En el poder desde 2003, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), descarta la hipótesis de buscar un tercer mandato, y apuesta a que su actual ministra jefe de la Casa Civil, Dilma Rousseff, lo reemplazará en 2011. No obstante, la candidatura de la funcionaria de gobierno se vio afectada a comienzos de año, tras el anuncio de que padece cáncer en el sistema linfático (linfoma).

La hipótesis de un nuevo mandato comenzó a tomar forma entre algunos aliados del gobierno, ya que los problemas de salud podrían impedir la candidatura de Dilma. Sin embargo, para que Lula entre en la carrera presidencial es necesario un cambio constitucional, modificación que el presidente no tiene intenciones de llevar a cabo.

A pesar de los altos índices de aprobación de Lula, el probable candidato de la oposición y gobernador de Sao Paulo, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña, supera a Dilma por un amplio margen en los primeros sondeos de opinión, sobre las elecciones de octubre de 2010.

Otra posible candidata a la presidencia es la ex ministra brasileña del Medio Ambiente, Marina Silva, conocida como una férrea defensora de la selva amazónica. A pesar de ser senadora del PT, Marina afirmó a la prensa que está considerando una invitación para unirse al Partido Verde. La candidatura de la ex ministra garantizaría que el tema del medio ambiente sea ampliamente debatido en la campaña, y podría representar un riesgo para Lula y Dilma.

Perú. Sin poder ser reelegido en las elecciones de 2011, el presidente Alan García quiere terminar su período de cinco años con un buen nivel de popularidad, para intentar obtener un tercer gobierno -ya había sido presidente entre 1985 y 1990- en las elecciones de 2016, según analistas.

En marzo de este año, García declaró que trabajará para evitar que la población vote por un candidato que esté en contra del actual modelo económico, y en varias ocasiones ha acusado de injerencia política a los gobiernos de Venezuela y Bolivia.

El ex primer ministro, Yehude Simon, afirmó que trabajará en la creación de un frente con políticos independientes y organizaciones regionales para las próximas elecciones. El funcionario dejó el cargo en julio, tras fuertes protestas de nativos en la región peruana del Amazonas, que provocaron la muerte de 34 personas, y que representaron el peor conflicto social en el gobierno de García. Su renuncia fue solicitada por grupos opositores y organizaciones sociales.

Con el anuncio, Simon busca neutralizar la acción del opositor nacionalista Ollanta Humala, un ex militar que tiene el apoyo de sindicatos, grupos de izquierda y organizaciones de indígenas que están en contra de la política económica de libre mercado de García. Humala, que perdió las elecciones presidenciales en 2006, prácticamente se autoproclamó candidato presidencial durante las protestas contra el gobierno, organizadas por la mayor asociación de sindicatos del país.

Argentina. La presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, sufrió una dura derrota en las elecciones legislativas realizadas en junio de este año, que marcaron el fin del control oficialista en el Congreso, y dejaron a la oposición como favorita para llegar a la Casa Rosada en 2011.

Tras perder frente al peronista disidente Francisco De Narváez, en la provincia de Buenos Aires, el esposo y antecesor de la mandataria, Néstor Kirchner, renunció a la presidencia del Partido Justicialista. El tropiezo en las elecciones legislativas también lo podría dejar fuera de la carrera presidencial para los comicios de 2011.Como consecuencia de la derrota, Fernández, que registró un índice de aprobación de 30% en julio, anunció cambios en su gabinete, substituyendo ministros y políticos, y ya comenzó a acercarse a la oposición. Actualmente, Argentina enfrenta una inflación alta, una creciente violencia y el enfrentamiento de diversos sectores de la sociedad.

sexta-feira, 7 de agosto de 2009

Las explicaciones de Uribe


Uribe intenta enfriar Suramérica

Alejandro Rebossio
El País

El presidente colombiano se afana en su gira para explicar la mayor presencia militar de EE UU en su territorio, pero la región es reacia a aceptar el proyecto.

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, cosechó algo de comprensión y varios reparos en la gira relámpago que finalizó ayer por siete países suramericanos para convencerlos de la necesidad de su país de recibir militares norteamericanos en siete de sus bases actuales. Brasil, Argentina y Uruguay cuestionaron el acuerdo que está negociando Uribe con el Gobierno de Barack Obama, Bolivia fue el más crítico, Perú lo apoyó, mientras que Chile y Paraguay respetaron la decisión soberana de Colombia.

Ante el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, acabó la maratón de tres días de Uribe por las siete capitales, que había sido anunciada de urgencia por el Gobierno colombiano el lunes. Bogotá dijo que el jefe de Estado quería conversar con sus pares suramericanos -el viaje excluyó a Ecuador y Venezuela- sobre el terrorismo en su país y cuestiones de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), cuya cumbre se celebrará el lunes en Quito.

La realidad es que buscaba explicar la ampliación del acuerdo militar con EE UU. El pacto daría acceso a los estadounidenses a la base aérea de Palanquero, la más importante de Colombia. A finales de julio, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, puso en revisión las relaciones con Colombia por el proyecto de EE UU. "Éste puede ser el primer paso hacia una guerra en la región, porque EE UU es la nación más agresiva del mundo", dijo Chávez.

Antes de que Uribe llegara a Brasilia, había estado allí de visita el consejero de Seguridad Nacional de Obama, el general Jim Jones, que intentó aclarar que EE UU no tendrá bases propias en Colombia y que sus militares sólo continuarán la lucha conjunta contra el narcotráfico y misiones "humanitarias". El asesor de asuntos internacionales de Lula, Marco Aurélio García, expresó, tras reunirse el martes con Jones, su "percepción de que las bases no contribuyen a la distensión" sino que parecen "resquicios de la guerra fría", que "ya acabó".

La semana pasada, en una visita de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, a Lula, el anfitrión, en óptimas relaciones con Obama, había manifestado: "A mí no me agrada la idea de una base militar americana en Colombia". Sin embargo, las explicaciones de Uribe dieron sus frutos y la presidenta de Chile cambió de parecer. Después del encuentro del pasado miércoles en Santiago, el ministro de Relaciones Exteriores chileno, Mariano Fernández, admitió que "hay que respetar las decisiones soberanas".

El periplo había comenzado el martes por Lima, donde el presidente peruano, Alan García, se mostró como el principal aliado de Uribe en la región al asegurarle: "Siempre estaremos respaldando ese trabajo fundamental que ha hecho usted" en Colombia y en Suramérica. La suerte del jefe del Estado colombiano fue diametralmente opuesta ese día en La Paz. "Eso [la presencia militar de EE UU en Colombia] no es contra las FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia] ni contra el narcotráfico. Es para la región", advirtió el presidente boliviano, Evo Morales. Ecuador y Nicaragua también rechazan el futuro acuerdo entre Obama y Uribe.

De Buenos Aires Uribe se fue con sabor amargo. Tras reunirse con su par Cristina Fernández, el Gobierno argentino no comentó el encuentro, pero fuentes oficiales relataron que la presidenta le pidió a Uribe "bajar la conflictividad en la región" y le advirtió de que "lo de las bases no colabora con este objetivo". El presidente colombiano acabó su segundo día de gira en Asunción, donde el presidente paraguayo, Fernando Lugo, no sólo se ofreció a mediar entre él y su amigo Chávez, sino que aceptó con algún matiz el acuerdo con EE UU. El ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay, Héctor Lacognata, dijo que "las decisiones son autónomas y soberanas de cada país", pero reclamó que "ese tipo de iniciativas tengan la garantía de que eventualmente no pongan en riesgo la seguridad de países vecinos".

quinta-feira, 6 de agosto de 2009

Jorge Arrate: "El pueblo exige una izquierda nueva y unida"


"En Chile tiene que emerger una nueva izquierda, más potente, más plural, más amplia y en ese sentido, creo que la disposición que ha expresado Alejandro Navarro y que yo comparto plenamente, es muy positiva", dijo el abanderado allendista Jorge Arrate, al referirse a la afirmación del senador del MAS sobre la necesidad de un candidato único del sector.

"El senador Alejandro Navarro planteó con mucho énfasis, una vez más, su deseo que la izquierda lleve sólo un candidato a la Presidencia de la República en las próximas elecciones. Comparto absolutamente su postura y la hemos compartido incluso antes de la proclamación de mi candidatura, cuando suscribimos juntos, los entonces cuatro precandidatos, un documento en que señalábamos la necesidad de tener un sólo candidato de la izquierda", dijo Arrate. También informó que con tal objetivo "he llamado por teléfono a Alejandro y quiero tener a la brevedad una reunión con él".

Asimismo, aclaró su postura de siempre: "Yo no soy dueño de mi candidatura y por tanto, no seré quien decida en esta materia, si hay un candidato y nos ponemos de acuerdo, bien, o si hay dos candidatos es porque esa es la realidad que tiene la izquierda en este momento y no vamos a demonizar a nadie, porque no tenemos enemigos en la izquierda". "Quienes tienen que resolver cómo avanzamos a este nuevo escalón de unidad son, fundamentalmente, las fuerzas que me apoyan y me dieron la amplísima mayoría que obtuvo mi candidatura en la Asamblea Nacional de la Izquierda", reafirmó.

Sobre el camino para lograr esa unidad dijo que "primero, tenemos que conversar con Alejandro, porque hace tiempo que no lo hacemos, y creo que cualquier mecanismo o paso subsecuente lo tienen que definir las direcciones de las respectivas campañas y las fuerzas que han apoyado a uno y a otro". Arrate sostuvo, en tal sentido que "yo soy candidato de la izquierda hasta el 13 de diciembre, estoy en una campaña que está siendo muy exitosa y por lo tanto, tengan ustedes la certeza que de mi parte no hay ningún tipo de vacilación. Personalmente, no estoy defendiendo una candidatura mía, lo he dicho siempre, de modo que lo que corresponde aquí es que los dos busquemos alcanzar un más alto nivel de unidad para beneficio de la izquierda chilena".

"Mi candidatura tiene centenares de dirigentes de federaciones, confederaciones y sindicatos a través de todo Chile que se han pronunciado por apoyarnos; tenemos 250 -y creo que vamos a llegar a mucho más- artistas e intelectuales que han hecho pública su adhesión a mi candidatura, entre ellos seis premios nacionales; tenemos siete presidente de federaciones estudiantiles universitarias de 11 que encabezan dirigentes de izquierda, la mayoría de ellos con nuestra candidatura (de un total de 16 federaciones). Somos una representación muy sólida de la izquierda. No quiero decir que no haya otros matices, propuestas, proyectos en la izquierda y he reconocido como tal siempre, con mucho respeto, al que encabeza Alejandro Navarro", subrayó.

En relación a los partidos y fuerzas que levantaron su candidatura, el presidenciable allendista destacó que "yo me siento muy seguro de quienes me han seguido apoyando, después de incluso momentos muy elaborados, trabajados y hecho faramallas, en que se produjeron algunas deserciones de la candidatura que además no fueron tantas, porque con nosotros sigue trabajando un porcentaje importante de humanistas en regiones y en todo Chile". En todo caso, remarcó que "para mi, el que no haya un solo candidato de izquierda esta vez no es lo mejor, pero tampoco es dramático, porque tenemos que reconocer que la izquierda tiene matices, que está reestructurándose, que está buscando sus caminos, que hay diferencias".

"A la derecha la une el dinero, al centro o a los transversales los une el poder y a nosotros nos unen las ideas y este es un ámbito muy complejo porque las ideas son para ser discutidas, debatidas, entonces en la izquierda siempre se va a encontrar más debate que cuando uno está preocupado del bolsillo o de la pega", explicó Arrate. Para el abanderado allendista "si en esta ocasión hay más de un candidato de izquierda, será en la próxima, vamos a seguir trabajando para que haya una sola izquierda, esa es nuestra línea, ojalá que podamos hacerlo ahora y que demos un paso en la fusión de dos corrientes que creo que tienen que estar juntas".

"La izquierda clásica, con su memoria, su historia, su mirada de futuro, aquella con la que yo me identifico por generación, la izquierda allendista, ha de confluir con una izquierda que se expresa en sectores juveniles, pobladores y universitarios que no vivió esas experiencias y a la cual, por tanto, no tenemos por qué exigirle que tenga la misma mirada, pero que es tan izquierda como esa otra, pero que tiene que contribuir a la síntesis que momento a momento tiene que irse produciendo para que tengamos una izquierda nueva, porque Chile, nuestro pueblo nos lo exige", sentenció el candidato Jorge Arrate.

terça-feira, 4 de agosto de 2009

Cartografías para el cambio social

Irene Rubio
Diagonal

Utilizados para dominar el territorio, los mapas se han revelado como una herramienta muy útil para visibilizar el poder y promover el cambio social. Numerosas iniciativas proponen nuevas formas de mirar el territorio.

Cuando pidió a su padre que le señalase dónde estaba Argentina en el globo terráqueo, la pobre Mafalda tuvo una revelación: “¡Vivimos boca abajo!”. La protagonista de las viñetas de Quino no andaba muy desencaminada: su observación de que los países ricos viven “cabeza arriba” pone en evidencia que la representación del mundo que damos por sentada no es más que una convención. Si Mafalda solucionó este problema colgando al revés su globo terráqueo, en 1979 el australiano Stuart MacArthur presentó un mapa del mundo en el que América Latina, Oceanía y África estaban en la parte superior. Como muestran ambos ejemplos, aunque los mapas nos sirven para imaginar el territorio, la forma en que disponen los elementos no es inocente: situar unas zonas arriba y otras abajo, a la izquierda o a la derecha implica priorizar unas sobre otras.

Gobernar espacios, liberar espacios

Aunque el uso de mapas se remonta a la Antigüedad, la cartografía no se forma como disciplina científica hasta finales del siglo XIX. Como señalan los geógrafos Jeremy Crampton y John Krygier, “el conocimiento espacial se ordenó y el mundo se hizo cognoscible a través de cálculos específicos del espacio por cuestiones de gobierno”. No por casualidad, el uso de mapas había vivido su época dorada durante el desarrollo de los imperios coloniales. A partir de la segunda mitad del siglo XX, la certeza de que los mapas no sólo representan la realidad, sino que la crean, desató una corriente crítica en la disciplina. Según esta corriente, todo mapa, a pesar de que lo percibimos como algo objetivo, realizado siguiendo criterios científicos, tiene una visión política implícita: propone una determinada mirada sobre el territorio. Sin embargo, la cartografía todavía iba a vivir una nueva y más virulenta sacudida: hoy en día, el desarrollo de nuevas herramientas para explorar el territorio y de visualización de datos ha puesto en manos de cualquiera con un ordenador y ciertas nociones informáticas la capacidad de crear un mapa. Como señalan Crampton y Krygier, la disciplina “está siendo liberada de los confines de los académicos para abrirse a la gente”. Los saberes que se habían utilizado para conocer y dominar el mundo han mostrado sus potencialidades liberadoras: los mapas son una herramienta muy útil para visibilizar el poder. Permiten dibujar conceptos y abstracciones, así como establecer relaciones entre elementos. En los últimos años, con el rápido desarrollo tecnológico y el estallido de la web 2.0, asistimos a una ebullición de experiencias y proyectos que ponen en práctica una cartografía crítica o radical, dirigida a promover el cambio social.

Mapear conflictos

Uno de los detonantes más poderosos para generar mapas alternativos son, cómo no, los conflictos bélicos. Poco antes de la invasión a Iraq, un grupo de activistas repartía por las calles de Nueva York la NYC Guide to war profiteers, un detallado plano de la ciudad en el que se señalizan los diferentes agentes implicados en promover (y beneficiarse de) la guerra. Más tarde, dos diseñadores, Trevor Paglen y John Emerson, realizaron un mapa que mostraba los vuelos secretos de la CIA y las relaciones entre los países impulsores de la “guerra contra el terrorismo”. Los recientes bombardeos a la franja de Gaza y el bloqueo israelí a los medios de comunicación hicieron agudizar el ingenio a la cadena de televisión Al Jazeera que, valiéndose de crónicas e información sobre el terreno que los usuarios enviaban por internet o SMS, realizó War on Gaza. Este mapa interactivo mostraba cifras de muertos y heridos, ataques, asentamientos de colonos y movilizaciones de protesta. En un nivel más humilde, el colectivo Solidarity Maps creó un blog en el que proporcionan mapas críticos sobre los diferentes conflictos de Oriente Medio. El abuso de las multinacionales es otro de los blancos preferidos de la cartografía crítica. Así, mientras la web Exxon Secrets, promovida por Greenpeace, muestra las relaciones financieras entre la petrolera y las instituciones que minimizan el cambio climático, en otra página, Bank Secrets, se señalan los diferentes lugares del mundo donde los bancos tienen negocios bastante dudosos.

Metrópolis y migraciones

Visibilizar los poderes y los procesos de resistencia es el objetivo que mueve a varias iniciativas de realización de mapas en el Estado español. Una de las más recientes se puede encontrar en el libro ¿Madrid, la suma de todos? (Traficantes de sueños, 2008), elaborado por el Observatorio Metropolitano, que ofrece una documentadísima radiografía de la capital. El volumen incluye varios mapas que ilustran los complejos procesos que se analizan en el libro, desde el desarrollo histórico de la ciudad y los flujos de capital que la atraviesan, hasta espacios de ocio y cultura, migraciones, luchas por la creación de espacios públicos o resistencias a la privatización. Por su parte, la Cartografía del Estrecho propone una lectura alternativa sobre un entorno geográfico clave. El proyecto, surgido a partir de la colaboración de artistas y activistas de las dos orillas, ha producido varios mapas que representan los flujos (de capital, de personas) y los conflictos de este espacio de frontera, así como los procesos de dominación y las redes y movimientos empeñados en desafiarlos. La lista de proyectos de cartografía crítica podría seguir: mapas con espacios verdes, zonas accesibles para sillas de ruedas, recursos ecológicos… En definitiva, multitud de movimientos sociales y cívicos, activistas y artistas, han emprendido la tarea de redibujar el territorio.

segunda-feira, 3 de agosto de 2009

Estados Unidos penetra en Colombia


Katalina Vásquez
Página 12

El jefe del Comando Sur de Estados Unidos fue bienvenido en Colombia. El general Douglas Fraser llegó a Cartagena el fin de semana, en medio de la polémica por el anuncio de la instalación de más bases militares norteamericanas en este país, y tras el paso del canciller de Israel. Fraser se reunió con varios comandantes militares de Sur y Centroamérica y el sábado viajó a Bogotá, donde fue recibido por el comandante de las fuerzas militares colombianas, Fredy Padilla.

Venezuela, Brasil, Ecuador, Chile y Nicaragua, entretanto, expresaron su preocupación por lo que significa el aumento del pie de fuerza norteamericano en la región, y el apoyo de Colombia a la potencia mundial en materia militar. Hace dos semanas se supo que Bogotá y Washington negocian un acuerdo para que EE.UU. use tres o más bases aéreas colombianas, donde se instalarían 800 militares y 600 contratistas, hasta por diez años. Desde entonces, las molestias no paran. El primero en reclamar fue el Consejo de Estado nacional, a quien no se lo consultó, como indica la Constitución, ya que el Congreso estaba de vacaciones. El gobierno venezolano fue el siguiente en protestar. Para el presidente Hugo Chávez, las bases norteamericanas en su país vecino son una amenaza a su soberanía, y así lo repitió este fin de semana en su columna dominical “Las líneas de Chávez”.

“Esta semana he conversado con varios jefes de Estado de nuestro continente, con el fin de alertarles acerca del peligro que representan las nuevas bases militares gringas para Venezuela. Es evidente que este será un tema central en la próxima reunión de la Unasur”, escribió. Brasil, Chile y Nicaragua se sumaron a la lista de inquietos. El canciller brasileño, Celso Amorim, expresó que entiende “las preocupaciones” del país bolivariano y exigió a Colombia que presente “garantías formales” sobre el acuerdo que negocia con el país del Norte, según publicó ayer el diario Folha de São Paulo.

Con el nuevo acuerdo, Estados Unidos quedaría instalado en el norte, el occidente, el centro, el oriente y el sur del país, para, según alega Bogotá, solamente para apoyar la guerra contra el narcotráfico y la guerrilla. Pero otros países no lo ven así. “Lo que a Brasil le preocupa es una presencia militar fuerte, cuyo objetivo y capacidad parecen ir mucho más allá de lo que pueda ser la necesidad interna de Colombia”, señaló Amorim. El jueves, el presidente de su país, Luiz Inácio Lula da Silva, y Michelle Bachelet, su colega chilena, pidieron una reunión del Consejo de Defensa Suramericano para analizar el acuerdo militar de manera paralela a la cumbre de Unasur. Esta se realizará el próximo 10 de agosto en Quito, Ecuador, pero Colombia no participará.

El tema del acuerdo Bogotá-Washington será el primero a tratar, como probablemente lo es en la agenda del general Fraser, que reemplazó en el cargo a James Stavridis, desde junio pasado. El itinerario del nuevo comandante estadounidense se manejó con absoluta reserva, pero se sabe que es el encargado directo de las operaciones que se iniciarían en Colombia, así como del retiro de sus tropas de la base militar de Manta, en Ecuador. A sus encuentros no se permitió la entrada de la prensa y no hubo declaraciones. Oculta también es la información sobre los avances del polémico acuerdo para que militares y aeronaves de Estados Unidos usen bases en Colombia. “En la región es importante tener transparencia y claridad, algo que tal vez faltó; por ejemplo, podemos tener garantías formales sobre cómo las bases serán usadas”, precisó el canciller de Brasil.

sábado, 1 de agosto de 2009

O que significa ser gramsciano

Giuseppe Vacca
Gramsci e o Brasil

Encontrei Gramsci enquanto preparava a tese de conclusão da graduação. Estudava Direito e havia decidido tentar seguir o caminho do “trabalho intelectual como profissão”. Interessavam-me a filosofia e a política. Empenhei-me numa tese sobre a filosofia política de Benedetto Croce. Tinha 20 anos, vivia em Bari, e o meu ponto de referência — penosamente alcançado depois de atravessar todo o arco de posições, da direita à esquerda — era a política cultural do PCI. Para mim, então, no Sul da Itália, tornar-me “um intelectual” significava antes de qualquer outra coisa “acertar as contas” com Benedetto Croce, percebido como o principal obstáculo no caminho para o marxismo. Li Il materialismo storico e la filosofia di Benedetto Croce [Concepção dialética da história], mas não me tornei gramsciano. Arranjei-me com leituras muito mais esquemáticas e “liquidei” o idealismo a golpes de citações de Materialismo e empirocriticismo de Lenin. Para Croce, julguei conveniente a fórmula com a qual Lukács o rotula em O assalto à razão: uma variante fraca do “irracionalismo” europeu do início do século XX.

Comecei uma leitura mais séria de Gramsci depois da formatura, quando, estudando a genealogia do marxismo italiano, cheguei ao idealismo napolitano. Mais uma vez a minha investigação inspirava-se em Togliatti, e me dediquei a Bertrando Spaventa, que estudei com paixão e grande proveito. Filiei-me ao PCI, unindo o estudo à atividade militante. O magistério intelectual de Togliatti convivia com uma grande impaciência política em razão da moderação do partido, e sentia curiosidade pelas experimentações radicais da esquerda dos anos 60: os Quaderni Rossi, de Panzieri, os Quaderni piacentini, de Bellocchio, o messianismo de Fortini, La sinistra de Colletti.

Mas eu vivia no Sul da Itália, e a insatisfação com a política do PCI — à qual, de qualquer maneira, me sentia vinculado como por uma “escolha de vida” — estava ligada principalmente à sua incapacidade de reelaborar o “meridionalismo”, à sua irrelevância urbana, ao fato de estar instalado no campo e bastante distante da capacidade de conduzir lutas hegemônicas. O meu primeiro escrito apareceu em 1964 nas Cronache meridionali. Estava dedicado à mudança de função e papel dos intelectuais meridionais e era de genuína inspiração gramsciana. Havia aprofundado Alguns temas da questão meridional, Os intelectuais e a organização da cultura e o Risorgimento, e compreendido que o principal mecanismo de reprodução do dualismo italiano estava na destruição da autonomia relativa da intelligentsia meridional e na concentração dos recursos fundamentais do “cérebro nacional” — a indústria cultural, a pesquisa científica e a informação — nas capitais industriais do Norte.

Mas até 1968 estes primeiros núcleos de “gramscismo” continuaram a conviver, contraditoriamente, com outros “marxismos” mais coerentes com meu radicalismo político, que me levava a valorizar teorizações aparentemente mais rigorosas, sobretudo as de Galvano Della Volpe. Bertrando Spaventa, o estudo direto de Marx e a fusão buscada pelo PCI entre lutas de classe e lutas antiautoritárias, assim como as teorizações mais sofisticadas do movimento estudantil — as teses de Trento e do Palazzo Campana — é que dissolveram aquela antinomia. Como pano de fundo, a vitoriosa guerra de libertação no Vietnã, a Primavera de Praga e a repressão que se lhe seguiu. Depois dessas experiências, não esperava mais nada da URSS, do “socialismo real” e da visão dicotômica do mundo, da qual o “campo socialista” era o álibi e a sustentáculo, e, consequentemente, diluíram-se as incongruências do “mix de marxismos” que se abrigara na minha mente na década anterior.

Como deixam evidente as lembranças até aqui evocadas, a minha formação intelectual ocorreu em simbiose com a ação política, e eu a considerava como parte da afirmação de uma determinada orientação da cultura italiana sobre outras. Foi assim que me ensinaram, e este modo de conceber a ação política de um intelectual correspondia perfeitamente à minha moral e também talvez ao meu próprio temperamento. Condenando a invasão soviética à Tcheco-Eslováquia, o PCI começa o seu lento distanciamento de Moscou. Pessoalmente, considerava-o muito tímido. Com os companheiros que animavam o novo projeto da editora De Donato, pensávamos que se deveriam generalizar os fundamentos teóricos e estratégicos da política do PCI, que nos pareciam configurar não apenas uma “variante nacional” do comunismo internacional — um “comunismo democrático” motivado pelas condições históricas e geopolíticas nas quais se enraizava sua ação —, mas uma experiência histórica original, de valor geral e não apenas italiano.

Para contribuir com a reelaboração da “tradição comunista” italiana, mergulhei no estudo de Gramsci e de Togliatti. Mas, evidentemente, era sobretudo o segundo quem dava a sustentação para a revisão teórico-política desejada, bem como para nossa dura disputa não apenas com os seus críticos e adversários de sempre, mas também com a canonização da sua “herança” operada pelo PCI berlingueriano. O que estava em jogo não era só a relação entre o PCI e o comunismo internacional, mas também a interpretação de 1968 e a estratégia do “compromisso histórico”, que nos iludíamos pudesse se desenvolver como “assédio recíproco” entre DC e PCI, e como experimentação de uma transformação democrática e socialista inédita, de valor europeu. Éramos “giobertianos”, como, de resto, também o era o PCI nos enunciados da sua estratégia, cada vez mais distantes da política que efetivamente praticava. Partilhávamos com o PCI a incompreensão da transição dos anos setenta, que marcavam o fim do “reformismo nacional” na Europa e no mundo.

É nesse contexto que se desenvolveu e se aprofundou o meu encontro com Gramsci. Desde o início dos anos setenta, Franco De Felice, principal historiador e figura intelectual de referência para o grupo da editora De Donato, empreende o estudo diacrônico dos Cadernos do cárcere e, com um breve mas denso ensaio publicado no Contemporaneo [suplemento de Rinascita, n. 42], em 1972 — “Uma chave de leitura de Americanismo e fordismo” —, estabelece as primeiras bases para derrubar as interpretações canônicas de Gramsci. O fato de eu não ter realizado nunca um estudo sistemático dos Cadernos foi para mim uma vantagem. Não estava demasiadamente condicionado pela edição temática de 1948-1951, e iniciei um verdadeiro estudo destes Cadernos com base na edição Gerratana de 1975. Acompanhar sua redação quase dia a dia originava uma real mudança de paradigma. Antes de tudo, ficava evidente que o pensamento de Gramsci tivera uma evolução muito significativa entre 1929 e 1935. Daí se destacavam as inovações em relação à década de 1915-1926 e o entrelaçamento entre os “parágrafos” dos Cadernos e os desenvolvimentos da política mundial. Nada de “pesquisa desinteressada”! Seria preciso reconstruir a biografia política do prisioneiro para nos orientarmos na ingens silva dos Cadernos e delinear sua biografia intelectual. Surgia uma pergunta: qual teria sido o “programa cientifico” de Gramsci na prisão de Turi? Em que medida dava sequência ao que tomou forma entre a Grande Guerra e o advento de Stalin? Ao contrário, em que pontos o reformulava? O grupo de estudiosos que trabalhou na preparação do seminário do Instituto Gramsci, em 1977, intitulado, não por acaso, “Política e história em Gramsci”, compartilhava esta diretriz. Mesmo que, no seu resultado final, o trabalho de preparação tenha sido substancialmente posto de lado, Franco De Felice, Biagio de Giovanni, Marisa Mangoni, eu mesmo e outros produzimos um volume preparatório que projetava uma nova abordagem do pensamento maduro de Gramsci.

A esta abordagem comecei a me dedicar, com certa continuidade e com aprofundamentos progressivos, depois de ter assimilado a crise mundial dos anos setenta, ter construído uma ideia pessoal desta crise e começado a compreender que estávamos frente a um declínio talvez irreversível do sistema político da Itália republicana. Este alargamento do campo de visão e uma significativa revisão dos meus instrumentos de pesquisa me libertaram do “giobertismo” político e cultural do PCI, que havia compartilhado na década anterior. Em Gramsci descobri gradualmente os fundamentos de um pensamento histórico-político útil para compreender o século XX como o século da interdependência e da globalidade, da modernidade completa e da sua crise, mas também os primeiros elementos daquele “novo modo de pensar” que indica as perspectivas para superá-la. É o Gramsci no qual trabalho ainda hoje: são mais de vinte anos, e creio poder dizer que, de fato, finalmente o encontrei e o elegi como guia da minha pesquisa política e intelectual.