terça-feira, 16 de junho de 2009

En la Amazonía del Perú, un conflicto internacional

Joan Martínez Alier - Martí Orta
Sin permiso

La batalla cerca de Bagua el 5 de junio del 2009 de la policía y el ejército peruanos contra los indígenas awajún (aguaruna) y wampis (huambisa) tiene ciertamente un origen internacional, como dice el presidente Alan García. Según él, la violencia del Estado es una respuesta necesaria a la conspiración extranjera de organizaciones ecologistas y de derechos humanos, junto con Hugo Chávez y Evo Morales. Alan García es un anti-ecologista ferviente que en un famoso artículo titulado "El Perro del Hortelano" dijo que los ecologistas son los comunistas de hoy.

El conflicto es internacional por las siguientes razones. El petróleo y el gas van a la exportación. La extensión de la frontera petrolera hasta los lugares más impropios se debe a que nos acercamos al pico del petróleo, debido al alto consumo mundial. En el Perú ha crecido mucho la extensión de la Amazonia concesionada a compañías petroleras en los últimos años. La búsqueda de petróleo llega a los últimos confines.

Se sacrifica pueblos y diversidad biológica a cambio de casi nada. La crueldad del comercio globalizado no tiene límites. Toda la producción de petróleo de Perú en un día (unos 140 mil barriles) supone una parte ínfima del consumo mundial (84 millones de barriles al día). Aunque llegara a doblar, la producción del Perú durante todo un año no daría ni para un día de consumo mundial. Hasta aquí llega la absurdidad. Además, la producción de petróleo en el Perú no aumenta apenas. Ha aumentado la producción de gas de Camisea (en la Amazonia central) pero eso no ha compensado el descenso continuo de la producción de petróleo desde 1980.

Alan García esta dispuesto a arrasar la Amazonia en busca del Dorado de los combustibles fósiles, una bonanza improbable y que bien corta sería. Eso tampoco es nuevo. La internacionalización de la agresión contra los pueblos indígenas de América empezó en 1492. Los llamados pueblos "jíbaros" en la Amazonia de Ecuador y de Perú, han resistido durante siglos. Ya en 1549 precisamente en Jaén y Santa María de Nieva, zonas vecinas al conflicto actual, combatieron a los españoles. Sufrieron mucho en la época del caucho, hace cien años. Se han estructurado en grupos étnicos con sus organizaciones y federaciones, como AIDESEP, Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana. Su líder actual es Alberto Pizango. Está o estaba prevista su visita en octubre del 2009 a Barcelona invitado por la Universidad Autónoma (FAS), en busca de solidaridad internacional para conseguir que Repsol-YPF se retire del lote 39, un área que desde 2003 está en trámites para ser declarada reserva territorial a favor de pueblos indígenas en aislamiento voluntario, y no poner así en riesgo la salud y la vida de estas personas no-contactadas.

Las concesiones se ofrecen a empresas extranjeras, y la empresa estatal Perupetro solamente interviene en la negociación. Estas empresas extranjeras son por lo general de Estados Unidos, Canadá o Europa (Perenco, Repsol, Cepsa) aunque ahora llegan también empresas chinas. Estos son los Pizarros de hoy en día. No respetan los derechos indígenas ni temen irrumpir en zonas de indígenas no contactados, con las consecuencias de enfermedad y muerte que se conocen desde la Conquista. Más internacionalizado no puede estar el conflicto.

El conflicto actual viene de años atrás. La actividad petrolera en la Amazonía peruana empezó a principios de los 70s. Las poblaciones indígenas han luchado para su reconocimiento y el respeto de sus territorios ancestrales. A pesar de los logros que llevaron a que Perú ratificara en 1993 el Convenio 169 de la OIT y en 2007 la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (leyes peruanas que obligan al Estado a reconocer los derechos territoriales indígenas, así como la consulta previa, libre e informada de cualquier actividad que se quiera desarrollar en sus territorios), el gobierno de Alan García ha querido eliminar tales derechos mediante los decretos legislativos nº 994, 995, 1020, 1064, 1080, 1089 y 1090 (la conocida como la "Ley de la Selva") aprobados en 2008 por el poder ejecutivo gracias a las facultades legislativas que el Congreso le otorgó en virtud de la ley 29157, promulgada para favorecer la implementación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE.UU.

La negociación previa a la arremetida del gobierno

Estos decretos legislativos facilitan el camino para la venta de tierras y entrega de recursos amazónicos a las grandes empresas transnacionales, de acuerdo al TLC con EE.UU., firmado por el ex presidente Alejandro Toledo. Hace dos años y medio, el candidato García prometió retirar la firma del Perú de ese tratado; una vez elegido presidente, este señor se convirtió en el mejor aliado de EE.UU. junto con Uribe de Colombia, como un ejemplo maravilloso de la contradicción permanente entre el decir y el hacer. Como ha dicho el antropólogo Rodrigo Montoya, el presidente García está preocupado por la inversión capitalista de las multinacionales como único recurso para resolver el problema de la pobreza, y exige que los indígenas amazónicos, a quienes insulta llamándoles "perros del hortelano, que no comen ni dejan comer", usen sus tierras para producir capitalismo o las vendan o regalen, si no pueden. Se trata de siete decretos del Gobierno que abren sus territorios a la explotación exterior, no sólo de petróleo, gas y minerales sino de madera y de agrocombustibles. Se trata de una verdadera expropiación de derechos comunitarios tradicionales.

Las demandas indígenas, desde sus representantes legales de AIDESEP, se oyeron desde el primer momento y han recogido el apoyo tanto de la población local mestiza como de la Iglesia (pronunciamiento de los Obispos de la Amazonía ante el paro de los pueblos amazónicos, del 7 de mayo de 2009). Pensando que las mesas de diálogo y negociación dispuestas por el gobierno peruano eran realmente engaños, los indígenas aumentaron las protestas, decretando un paro pacífico desde abril del 2009. Los decretos legislativos 994 y 1090, fueron declarados inconstitucionales en mayo del 2009 por la comisión de Constitución, quien consideró que vulneran la Constitución dado que atentan contra los derechos de propiedad de las comunidades y desconocen el Convenio 169 de la OIT al impedir la consulta previa antes de la promulgación de leyes que les afectan. Pero el Congreso en pleno nunca debatió esos decretos de privatización de la Amazonia. Según Pizango, el presidente del Congreso, el aprista de Lambayeque Javier Velásquez Quesquén, es el mayor responsable.

Después de más de 50 días de protestas pacíficas y de diversas postergaciones del debate en el pleno del Congreso sobre la derogatoria de los decretos (la última el jueves 4 de junio de 2009), el gobierno ordenó desbloquear por la fuerza el bloqueo awajún y wampis. Más de 1500 indígenas awajún y wampis mantenían un bloqueo impidiendo el paso de vehículos en la carretera Fernando Belaunde Terry a 7 kilómetros del puente Corral Quemado, en el sector conocido como Curva del Diablo, en la frontera entre Cajamarca y Bagua (Departamento de Amazonas, al norte de la selva peruana). En apoyo a los pueblos indígenas, la Federación de Rondas Campesinas de Jaén bloqueaba la carretera Fernando Belaúnde en el cruce de Chamaya (a 20 Km de Jaén) exigiendo también la derogación de los decretos legislativos que atentan contra la soberanía de los pueblos indígenas sobre sus recursos naturales y su derecho a consulta previa. Mientas, en la ciudad de Jaén, el sindicato unitario de trabajadores de Educación y el Frente de Defensa marchó por las calles exigiendo la derogatoria y el cese de la persecución política.

El desalojo

En la madrugada del viernes día 5 de junio, la DINOES (cuerpo policial de elite) empezó a lanzar gases lacrimógenos desde helicópteros, mientras los indígenas mantenían sus posiciones armados con lanzas. Los disparos de la policía empezaron poco después, y al parecer los indígenas arrebataron armas a policías y se defendieron de las balas. Allí se dio el primer enfrentamiento grave con el primer saldo de muertos y heridos. Luego, la población de Bagua (a 20 kilómetros), se enardeció por esa violencia y empezó a protestar contra las fuerzas del Estado. Eso derivó en la destrucción del local del partido aprista y algunas instituciones públicas. La policía mató a dos personas, entre ellos un periodista (apellidado Ticlla). Al enterarse de estos hechos, por la tarde del viernes 5 de junio los indígenas de la estación 6 de bombeo del Oleoducto Norperuano, de Petroperú (a tres horas por carretera, rumbo a Santa María de Nieva), decidieron tomar la estación y tomaron de rehenes a 38 policías y un ingeniero. El ejército rescató a 22 policías con vida. Murieron más de diez policías y muchos indígenas. Pero de las víctimas indígenas en la estación de bombeo 6 no se sabe nada por el cerco informativo en la zona.

El dirigente awajun Santiago Manuin Varela, quien inicialmente había sido dado por muerto, fue herido y hospitalizado en el hospital Las Mercedes (Chiclayo). Este líder, reconocido internacionalmente por defender los derechos de los awajún, lo que lo hizo merecedor del premio Reina Sofía, responsabilizó directamente al Gobierno de la masacre en la selva y señaló que el Ejecutivo no había mostrado ningún interés por dar solución a sus reclamos y los habría estado engañando todo este tiempo. En tanto, Segundo Valera, primo de Manuin, dijo al diario 'La República' del Perú, que la Policía Nacional parece haber estado en todo momento autorizada para usar sus armas de fuego contra los nativos.

Marijke Deleu y Thomas Quirynen, dos voluntarios de la ONG belga CATAPA fueron testimonios de la brutalidad policial con estremecedoras fotografías que rápidamente se hicieron públicas en la web. También acusaban a la policía de estar llevándose los cuerpos para reducir el número de víctimas indígenas. La ONG Amazon Watch, con sede en EE.UU. quien tiene personal en la zona, ha denunciado que existen numerosos testigos oculares que confirmaron que fuerzas especiales de la Policía se deshicieron de los cadáveres arrojándolos al río Marañón, incluso desde helicópteros, y en otros casos los quemaron para impedir su identificación. Hubo también violentas detenciones de indígenas heridos en hospitales de Bagua. No hay datos oficiales fiables de los muertos indígenas.

Mientras, el presidente del consejo de ministros, Yehude Simon y el gobierno acusaron de sedición, rebelión y de ser el autor intelectual de las muertes de los policías al presidente de AIDESEP, Alberto Pizango, representante reconocido por las organizaciones indígenas amazónicas. El gobierno hablaba de golpe de Estado y Alan García de conspiración internacional y de adiestramiento militar externo. ¿Se olvida el gobierno que entre los llamados héroes del Cenepa, indígenas veteranos de las batallas en la frontera del Ecuador en la breve guerra del 1995, se cuentan muchos indígenas, algunos de ellos presentes en los bloqueos de carreteras?

Alberto Pizango ha sido un interlocutor aceptado hasta hace pocos días. En septiembre del 2008, el gobierno a través del ministro del Medio Ambiente, que ha gozado de buena reputación hasta ahora, Antonio Brack Egg, conversaba con la AIDESEP y su presidente Alberto Pizango, con la intención de crear una Comisión Multisectorial formada por las carteras de Salud, Educación, Ambiente, Agricultura y Energía, y para revisar los decretos. En mayo del 2009, Pizango se reunió varias veces con el primer ministro Simón en la oficina de éste, en tono conciliador. En algún momento, el gobierno decidió atacar y disolver el bloqueo en la carretera de Bagua, como Pizango advirtió públicamente en los primeros días de junio que iba a suceder.

El propio día 5 de junio, Pizango, en Lima, a mediodía, con gran presencia de ánimo dio una conferencia de prensa de diez minutos (inmediatamente colgada en You Tube) denunciando al gobierno por haber iniciado la violencia en la Amazonia esa misma madrugada, y luego salió eludiendo a policías que buscaban ya detenerle. Se anunció al cabo de dos días que había pedido asilo político en la embajada de Nicaragua. En Lima, que un personaje político se asile en una embajada lleva directamente al recuerdo de la estancia a partir de 1949 del fundador del APRA, Haya de la Torre, en la embajada de Colombia durante seis años para escapar la persecución del dictador general Odria, lo que se convirtió en una causa célebre.

El APRA, el partido de Alan García, nunca hablaba de Hispanomérica, América latina o Iberoamérica en los años 1930, sino que su fundador Haya de la Torre tuvo a orgullo introducir el término "Indoamérica". Para Alan García, los Incas del Cuzco, muertos hace mucho tiempo, están tal vez en la raíz de la nación. ¿Pero donde están los actuales indígenas serranos pobres y peor todavía, dónde están los indígenas selváticos, cuyos representantes han sido repetidamente tratados de no-peruanos por el Presidente al oponer los intereses del Perú a los intereses de los habitantes de la Amazonía?

Alan García no duda en señalar a los indígenas de terroristas y de simpatizantes de Sendero Luminoso. La historia es muy distinta. Sendero Luminoso atacó a los indígenas de la selva. Luego del asesinato de Alejandro Calderón en 1989, líder ashaninka que presidía la ANAP, federación del Pichis afiliada a AIDESEP, los indígenas organizaron lo que bautizaron como el "ejército ashaninka", que en una semana hizo desaparecer al MRTA de su zona y después a Sendero Luminoso de Satipo y Pangoa. Esta contribución no ha sido reconocida a los ashaninkas, ni para agradecerles públicamente, ni para restituirles sus tierras que abandonaron cuando reinaba la violencia.

Para Alan García, ésta no es la primera masacre. Inmediatamente, en la memoria histórica del pueblo peruano ha surgido el doloroso recuerdo de la "Matanza de los Penales". El Perú salió de la atroz década de la guerra de Sendero Luminoso (del 1980 al 1992) con unos 70,000 muertos, pero con cierta dignidad democrática al haberse constituido años después y llegado a término la investigación completa de la Comisión de la Verdad. Se han celebrado también juicios no solo contra los líderes de Sendero Luminoso sino también contra el ex-presidente Fujimori, por las matanzas de escuadrones de la muerte organizadas desde el Estado. Sin embargo no hubo juicio por la Matanza de los Penales sucedida en la primera presidencia de Alan García, quien había asumido el cargo en el 1985. Centenares de presos amotinados en las cárceles de Lurigancho y El Frontón fueron eliminados por las fuerzas del Estado, se supone que eso fue siguiendo sus órdenes.

Una vez más, "mecidos" y baleados

Tras los sucesos de Bagua el 5 de junio del 2009, en que los indígenas claramente no se dejaron dispersar pacíficamente y respondieron violentamente contra los disparos de la policía, hay una enorme disparidad informativa en lo que se refiere a los muertos. Los policías muertos están bien contados, veinticuatro. Los indígenas muertos, heridos, desaparecidos, no están bien contados. Sus dirigentes están heridos de bala o perseguidos. Los periodistas que están en la zona no parecen ser capaces de establecer una cifra de muertos. Es la hora, en una democracia, de que el poder judicial actúe con independencia. Es bien probable, tal como ocurren tales cosas, que si en las fuerzas estatales de orden hay más de veinte muertos, haya habido mucho más entre los indígenas. Algunos, como se pudo ver en un canal televisivo de Lima la noche del 8 de junio, están siendo enterrados en sus comunidades sin ser incluidos en las cifras oficiales ni la prensa.

Hace menos de un año, se pronosticaba por la CEPAL con un optimismo muy exagerado que la economía de Perú batiría récords en América latina y crecería un 7 por ciento en el 2009. La inversión extranjera, precisamente en los rubros de exportación de recursos naturales, sería uno de los motores de ese crecimiento. Pero a partir de agosto del 2008 el mundo ha visto como el precio de las materias primas bajaba un 50 por ciento, hasta marzo del 2009. Por tanto, se anuncia en mayo del 2009 (antes ya de los sucesos de Bagua) que la economía peruana entraba en decrecimiento, aumentando el desempleo. La popularidad del presidente Alan García, que ya era baja, lleva camino de bajar más. Estos fracasos pueden anunciar más autoritarismo y desprecio de los derechos humanos. La estrategia de la inversión extranjera y la exportación de recursos naturales se ve ahora, en Perú y en toda América latina, como nuevamente un error. Y esa es la estrategia que Alan García ha predicado con prepotencia.

El desenlace de la matanza de Bagua está por verse. Los indígenas amazónicos, que se habían comportado pacíficamente, reaccionaron a la agresión en la Curva del Diablo. Las posiciones se han agudizado. Pizango, que era un interlocutor posible, está en vías de exiliarse por lo menos algún tiempo. Alan García puede pensar que un cambio de ministros (al menos una ministra ha dimitido ya, avergonzada), la vía dura y la apelación al racismo popular tan extendido en el Perú le llevará a un triunfo en los dos años que le quedan en la presidencia. Pero la oposición política y social no ha salido vencida de los tristes sucesos del 5 de junio. Al contrario. Ojalá esos tristes hechos sirvan para un cambio de rumbo que frene la explotación de la Amazonía y sus habitantes, no sólo en Perú sino también en los países aledaños. La petición de los ecologistas ecuatorianos de dejar el petróleo en tierra en el Yasuní ITT (que linda con territorio peruano y con pozos de la Repsol) parece ahora más sensata que nunca antes.

Escribía Rodrigo Montoya (antropólogo y profesor emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Lima) hace casi un año, en agosto del 2008: "Los pueblos indígenas pidieron y exigieron un diálogo, con fuerza y firmeza, pero sin violencia. El gobierno envió al ministro Antonio Brack para enterarse de lo que quieren y resolver algunos temas seguramente menores. Cuando el Sr. García y los funcionarios del capital pensaron y redactaron los decretos legislativos no invitaron a diálogo alguno y los pueblos interesados no tuvieron ni siquiera la posibilidad de enterarse de lo que les esperaba. Los dirigentes indígenas suspendieron el diálogo pidiendo que vaya una comisión con capacidad de decisión y no ser "mecidos"; es decir, engañados. El gobierno responde suspendiendo las garantías constitucionales; en dos palabras, apelando a la violencia. ¿Diálogo? En esas condiciones no será posible. ¿Hasta cuándo? Los indígenas ya no podrán ni reunirse ni hacer manifestaciones. La policía y, tal vez, el ejército después, podrán disparar y si matan no podrán ser enjuiciados por que tienen libertad para matar gracias a otra disposición del propio Alan García. Algunos meses atrás, él les dijo a sus soldados y policías "tiren y piensen después". De ese modo, no hay que ser adivinos para suponer que podríamos ver más violencia y muertes debidamente anunciadas." (18 de Agosto de 2008 con el título "Solidaridad con el movimiento indígena amazónico" en ALAI, Agencia Latinoamericana de Información).

domingo, 14 de junho de 2009

Mariátegui, a Apra e a questão do indígena amazônico

Alejandro Loarte
ALAI

Hoje 14 de junho, José Carlos Mariátegui completaria 115 anos. Um grande tributo em sua memória tem sido as propostas ''criativas e heroicas'' dos socialismos contemporâneos que se tornam realidade na América Latina, sem ser “nem imitação, nem cópia” de algum sistema social, econômico e político, nem mesmo dos socialismos que existiram no século XX.

Ainda melhor homenagem lhe brindam os indígenas amazônicos com suas jornadas em defesa da terra e do regime de vida comunitária, prejudicada pelo entreguismo da Aliança Popular Revolucionária Americana (Apra), sob a presidência de Alan García.

Como nos anos 1920, o Peru enfrenta o dilema sobre o modelo econômico dominante. Mariátegui embasou seus argumentos na análise da estrutura econômica (feudal e semicolonial) da realidade peruana e sua expressão correspondente na luta de classes e propôs o socialismo baseado no coletivismo indígena. Um argumento não socialista com toque “pequeno-burguês”, afirmou Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador do Apra. Enquanto aquele debate trazia ideias e discursos sólidos, acompanhados de formas de ação social e política novas, o Peru de hoje está submergido no obscurantismo pragmático, vítima da cultura oligárquica dominante.

No início, em 1926, Mariátegui aderiu à ideia de formar uma frente única antiimperialista de trabalhadores e intelectuais, materializada na Apra, partido fundado com o fim de transformar o Peru oligárquico. Quando Haya de la Torre converteu a Apra em partido único a ser dirigido pela classe média e orientado pelo modelo democrático-burguês, Mariátegui percebe o perigo e rompe, em abril de 1928. Para Mariátegui, um marxista heterodoxo, o socialismo peruano tinha que ser dirigido pela classe operária, tendo como principal aliado o campesinato indígena. Este, em sua forma de vida, reproduz ''os elementos práticos do socialismo'' que a opressão servil feudal não havia destruído, tampouco superado. Daí que, o fim do feudalismo e do centralismo burocrático do Estado oligárquico constituíam tarefas políticas de primeira ordem. Logo, “a questão indígena começa da nossa economia [e tem] suas raízes no regime de propriedade da terra”, dizia Mariátegui.

Presente

As insurreições que os indígenas amazônicos do Peru protagonizam desde meados de 2008 são lideradas pela Associação Interétnica de Desenvolvimento da Selva Peruana (Aidesep). Para seu presidente, Alberto Pizango, além de resistir aos decretos de García, a luta é em defesa de um modelo de vida que a extração de gás e petróleo, o corte da madeira e a degradação de rios em busca de ouro está destruindo. Ele se refere à milenar economia indígena amazônica, de caráter predominantemente comunitário e tradicional, que tem resistido ao maior embargo histórico – o desprezo e o esquecimento – e que por isso mesmo mostra a vigência de sua eficácia e funcionalidade para a vida dos povoados.

O regime de propriedade da terra, por outro lado, é mais que uma mera expressão jurídica, um título de propriedade. É o conjunto de mecanismos políticos que garantem a integridade da posse. Esses mecanismos compreendem as formas de uso da terra, do usufruto das riquezas que ali se encontram e que dali se extraem e do poder de decisão que têm seus verdadeiros proprietários. Esses mecanismos estruturam o poder que têm as comunidades, mas podem ser atacados pelas pressões adversas e externas de outros grupos econômicos e/ou do próprio Estado burocrático centralista. É essa estrutura de poder autônomo e comunal dos indígenas amazônicos que o governo aprista desconhece e busca desmantelar.

Anacrônico

Quando o presidente responde que ''as terras da Amazônia são de todos os peruanos e não de um pequeno grupo que vive ali” e que “o Peru não é uma terra de ninguém”, mostra uma atitude que relembra a dos civilistas dos anos 1920. Sua mentalidade é a-histórica, pois desconhece que em cada região do território nacional habitam, vivem e se reproduzem grupos concretos de peruanos que se relacionam social e economicamente entre si e com o meio ambiente. Ninguém melhor que os indígenas para compreender o significado, apreciar o potencial e defender a integridade do habitat amazônico onde sobrevivem por séculos. É algo que um peruano de Tacna ou de Chacarilla (distrito limenho onde mora García) jamais poderia imaginar. Para o presidente, parece que os indígenas amazônicos são seres sem história, que podem ser ignorados e apagados sem escrúpulo.

Ele encobre a verdade sobre o atual conflito. Se é como diz, se os indígenas são ''egoístas'', quem são os “bondosos”? A mão invisível do mercado sempre teve um rosto visível: a dos grupos sociais e econômicos poderosos. Quem são esses grupos que, segundo o presidente, procuram o “interesse nacional” na região amazônica? As transnacionais do petróleo, etanol e gás, as madeireiras, as mineradoras, as empresas de alimentos e os laboratórios químicos? Com a luta pela anulação dos decretos, os indígenas amazônicos revelam os interesses corporativos e sua vocação destrutiva tanto das formas sociais de vida amazônica como dos recursos naturais ali localizados. Quem são, então, os “egoístas”?

Desrespeito à lei

A resposta do Apra recorda também o gamonalismo do século XX, um sistema de dominação social e política que se baseou no divisionismo territorial herdado do vice-reinado espanhol e se reproduziu com o apoio do centralismo burocrático do Estado oligárquico. O gamonalismo precede o Estado Nacional moderno porque desaprecia suas próprias leis quando estas são adversas aos interesses que representa. Quando os indígenas amazônicos acusam o governo aprista de violar a Convenção da Organização Internacional do Trabalho (OIT) sobre os povos indígenas (número 169) e editar decretos supremos inconstitucionais, põem em evidência o gamonalismo de García.

Mas não apenas isso. A Apra parece “[nutrir-se] do mais envelhecido repertório de ideias imperialistas”, diria Mariátegui. Seu desdém em relação aos indígenas, a quem criminaliza e persegue, por exercerem o direito constitucional de protestar em defesa da soberania nacional, assemelha-se àquele “conceito das raças inferiores [que] serviu ao Ocidente branco para sua obra de expansão e conquista”, agregaria Mariátegui.

Socialismo prático

Consequentemente, a questão dos indígenas amazônicos trata do presente e do futuro do Peru e as teses socialistas de Mariátegui têm vigência estratégica. “[Não] nos contentemos em reivindicar [e outorgar] o direito do indígena à educação, à cultura, ao progresso, ao amor e ao céu. Comecemos por reivindicar, categoricamente, seu direito à terra”.

A sobrevivência da comunidade e dos elementos de socialismo prático na agricultura e na vida dos indígenas, hoje multiplicadas em diversas formas em todo país, são elementos concretos de uma alternativa original que não será imitação, mas criação heroica das lutas do povo peruano, excluído pela oligarquia e espoliado pelo imperialismo. Sustentar o contrário, como faz a Apra e García, que afirmam que o problema dos indígenas amazônicos é de caráter local (região amazônica), moral (são “egoístas”), étnico (são “caipiras”) e policial (são “criminosos”), é argumentar a favor do status quo e opor-se à historia e à possibilidade que tem o Peru de transformar-se em uma nação inclusiva, democrática, participativa, coletiva e solidária.

sexta-feira, 12 de junho de 2009

Abstención y totalitarismo

Marcos Roitman
La Jornada

Si comenzamos señalando que en dos de los 27 países de la Unión Europea, votaron menos de 21 por ciento, Finlandia con 19.64 por ciento y Lituania con 20.89 por ciento, podemos estar seguros de que los verdaderos triunfadores son quienes optaron por la abstención.

Para los analistas, estrategas políticos de los grandes partidos, la respuesta es de Perogrullo y manual de ciencia política. Se reduce a subrayar el poco atractivo del discurso europeísta en la población de cada país. No ilusiona e incluso puede llegar a producir un efecto bumerán, la emergencia de partidos antieuropeos, llamados euroescépticos, que sacan beneficios de esta situación, atrayendo un electorado con rasgos xenófobos y escorados a la derecha, como en Austria, Francia o en la propia Finlandia. En esta línea se recalca el carácter secundario de las figuras cabeza de listas. Igualmente se aluden motivos prosaicos, entre los cuales se cita el voto voluntario o la inhibición política.

No hay muchos deseos de buscar otras causas que expliquen los elevados índices de abstención. Es preferible lanzar balones fuera. En un lenguaje críptico, los dirigentes de todos los grandes partidos dicen hacer todo lo humano por atraer la participación, pero acaban reconociendo que no hay más cera que la que arde. La desidia y la indolencia. Cualquier excusa es buena para tapar la pobreza de los argumentos.

Si ayer fue la prosperidad y el crecimiento económico el agente inhibidor, hoy corre en dirección contraria, la crisis y la recesión. En definitiva, se trata de apuntalar un discurso raído, ciertamente legitimador del actual orden de cosas, el buen estado de salud de la democracia representativa. Así, las elecciones europeas son un referente y no pueden quedar sin pasar la prueba de la legalidad. Deben cumplir con todos los requisitos formales, respetando la parafernalia institucional y ritual. Y lo más importante, ser expresión directa y fidedigna de la voluntad popular. De ser así, los bajos índices de participación no ponen en peligro la Constitución y la legitimidad del nuevo Parlamento. A la postre, no habría contradicción entre un nivel de abstención de 56.61 por ciento y la toma de posesión de los nuevos eurodiputados. Sus ocupantes, repitan o estrenen cargo, serían los legítimos representantes de la conciencia europea. No se cuestionan si el hemiciclo es una realidad virtual. Los responsables del Parlamento Europeo deberían pensar en duplicar el número de asientos, dejando permanentemente libres 736, como señal de la abstención.

El actual Parlamento de Bruselas expresa mejor las claves de un orden político oligárquico que se apuntala a base de discursos donde los grupos parlamentarios se esfuerzan por incidir en las políticas nacionales con el fin de torcer las mayorías internas. Si vemos los resultados matemáticos, las cifras dan el triunfo a la derecha.

No se explica que en una crisis tan profunda del capitalismo, con abiertas políticas antisociales, donde se violan continuamente los derechos humanos, afectando directamente a las clases sociales populares y los sectores medios, los escasos votantes hayan decidido mantener el apoyo a Merkel, en Alemania; Sarkozy, en Francia, y Berlusconi, en Italia.

En medio de escándalos, corrupción, y acusaciones de enriquecimiento ilícito, entre otras, la derecha en España crece, sin olvidar el aumento peligroso de la extrema derecha en Finlandia y Austria. Parece ser que la izquierda no tiene alternativa y la socialdemocracia no administra bien los intereses del gran capital y las trasnacionales. El giro a la derecha coincide con un aumento de la abstención, cuya disminución no hace percibir, como antaño, un renacer de la izquierda.

La alternativa democrática y socialista en Europa, como en el resto de los continentes, debe ser anticapitalista. Su nacimiento, sin embargo, es prematuro anunciarlo en el espacio común europeo. Salvo en Francia, con un poco más de 5 por ciento de los votos, podemos decir que constituye una realidad. En España o en Italia, por ejemplarizar, su fórmula sigue las contradicciones de la política espectáculo y de querer romper con el marco institucional, sin una dirección que le dé fuerza social y credibilidad en el medio plazo. Aun así se levanta como la alternativa para suplir los desaguisados de una izquierda institucional y de una socialdemocracia partícipe de los proyectos neoliberales.

En esta coyuntura, la abstención debe interpretarse como el éxito del proceso despolitizador iniciado en los años 70, cuyo fin, desarticular a la clase obrera, el campesinado y sus organizaciones, se cumple con el nacimiento de un nuevo totalitarismo invertido. Ya no se requiere legitimar la democracia representativa con la participación de las grandes mayorías en los procesos de toma de decisiones, simplemente basta lograr el consentimiento por la vía del silencio para cerrar el círculo virtuoso de una mentalidad sumisa y social-conformista.

quinta-feira, 11 de junho de 2009

A direita keynesiana que atinge o socialismo

Bernardo Valli
La Repubblica

As eleições europeias expressaram o primeiro grande voto depois da crise financeira do outono [europeu]. Por isso, não teria sido muito arriscado, nem muito presunçoso, esperar por uma sentença severa com relação aos partidários da desregulação, do "laissez-faire", responsáveis objetivos da crise. Já desde os primeiros passos, a campanha anterior ao escrutínio fez surgir dúvidas. Ela rapidamente se diluiu, perdida em polêmicas genéricas ou nacionais, internas a cada país, sem assumir os tons devidos de um processo neoliberal, de estampa reaganiano-thatcheriano. E sem indicar seus promotores, enquanto responsáveis pela recessão em curso.

Agora, diante de um resultado aparentemente contrário ao sugerido por uma lógica elementar, fala-se de um paradoxo. Paradoxal parece ser, de fato, que a direita liberal ou conservadora, ao governo ou à oposição, representante do neoliberalismo falimentar, tenha saído absolvida das urnas. Ou seja, largamente vencedora. Com apenas duas exceções, na Grécia e na Eslováquia, o que não altera o juízo.

A política é ritmada por fatos ou asserções em claro contraste com a opinião comum. Mas nesse caso não há, infelizmente, nada de absurdo. Portanto, muito pouco de paradoxal. Porque a esquerda social-democrata, que começou a prova no banco de acusação e acabou na gaiola dos derrotados, simplesmente não conseguiu se apresentar como uma alternativa confiável, não sendo ainda adequada à nova situação mundial. Uma falta que tirou peso de suas acusações.

A direita rapidamente a pegou desprevenida: não teve muitas considerações pelos balanços, agravando-os com vistosos déficits para reforçar as amortizações sociais; fulminou com clamorosas denúncias os paraísos fiscais; apressou-se em elencar regras a serem impostas ao mercado; não hesitou em nacionalizar bancos à beira da falência; promoveu planos de retomada e ajudas mais ou menos dirigidas às grandes indústrias, particularmente as automobilísticas. A direita neoliberal tornou-se superkeynesiana.

Os defensores da desregulação submeteram os mercados. Fizeram com que o seu passado fosse esquecido, apropriando-se substancialmente dos princípios da social-democracia. Roubaram-lhes, deixando a esquerda de mãos vazias, obrigando-a a polemizar sobre a consistência ou não desses procedimentos e retirando-lhe a possibilidade de argumentar seriamente sobre as responsabilidades originais. Exercício este muito árduo para uma social-democracia incapaz de se adequar aos problemas de uma sociedade confrontada à nova realidade internacional.

Essa é uma das razões que levam a não se considerar paradoxais o sucesso da direita culpada pela crise e a derrota da esquerda culpada pela inadequação. Na grande maioria dos países da União Europeia, governa a direita ou a centro-direita, e, nesses países, os partidos socialistas ou social-democratas da oposição saíram prejudicados das eleições europeias. Os governos de esquerda que sobreviveram não tiveram um destino melhor. Em Londres, o trabalhista Gordon Brown, já afligido por uma rajada de crise, viu o seu partido cair para 15,7%, o quociente mais baixo desde 1910. Em Madri, o socialista Luis Rodriguez Zapatero obteve quatro ponto menos do que a oposição. Em Lisboa, poucos esperavam a pesada derrota sofrida por José Sócrates, também ele socialista.

Em Berlim, onde a Grande Coalizão sempre governa à espera das eleições de outono, os democrata-cristãos (CDU-CSU) de Angela Merkel superaram largamente os social-democratas. E o voto europeu alemão, com o claro avanço dos liberais, preanunciou uma futura aliança desses últimos com os democrata-cristãos. Onde quer que se encontrem, no governo ou na oposição, a direita e a centro-direita conseguiram os melhores resultados. Nos países pós-comunistas do Leste verificou-se o mesmo fenômeno. A Hungria é um exemplo: o governo socialista foi amplamente superado pela União Cívica (Fidesz), o partido de centro-direita do ex-primeiro-ministro Viktor Orban.

A social-democracia não se revelou insuficiente apenas no terreno das ideias. Faltam-lhe também líderes adequados à civilização das imagens. Não apenas homens capazes de interpretar na ribalta da política-espetáculo. Na televisão, eles aparecem em grande número todas as noites. A esquerda precisa de personagens capazes de comunicar, de sustentar o confronto com os chefes (não obrigatoriamente populistas ou no limite do populismo) dos quais a direita ou a centro-direita dispõe.

Nas eleições francesas, junto com o partido de Nicolas Sarkozy (o UMP), a lista Europa-Ecologia, guiada por Daniel Cohn-Bendit também obteve um sucesso surpreendente. E foi graças à personalidade do já ancião Dany-il-Rosso que esse sucesso, um autêntico terremoto no quadro político parisiense, foi possível. Assim como o insucesso do Partido Socialista, a dificuldade na comunicação da inteligente, eficiente e austera Martine Aubry também contribuiu. A capacidade de convencer, o dom de saber transmitir as próprias ideias, não depende da boa aparência física. Angela Merkel é considerada a personagem política mais apreciado na Europa. E não há na esquerda, pelo menos agora, alguém que possa, na Europa, competir com a chanceler alemã. Que, sem traços de populismo, sabe comunicar e inspirar confiança.

quarta-feira, 10 de junho de 2009

La selva no se vende...


Perú: Movimiento amazónico remece al gobierno

Agencias

Mientras Bagua entra a un tiempo de tensa calma -con el retorno de 800 indígenas a sus comunidades donde reflexionarán sobre lo sucedido para proseguir con su lucha- el rojo del conflicto llega a la capital peruana, donde los últimos acontecimientos amenazan con desatar una grave crisis política.

Al menos, las declaraciones del Gobierno peruano son tremendistas. Mientras el presidente Alan García acusa veladamente a Venezuela y Bolivia de un complot internacional, el premier Yehude Simon habla de asonadas golpistas, preparadas tanto para el trágico fin de semana pasado, como para el jueves, día en que se anunció una jornada nacional de protestas.

"El presidente García es el responsable de la matanza", dijo en conferencia de prensa el líder sindical de la CGTP, Mario Huamán, al llamar a la protesta, que incluirá una marcha en Lima y será acompañada por los indígenas con un "paro amazónico".

Huamán anunció además un paro nacional si el Gobierno mantiene sus medidas en favor de inversionistas extranjeros en hidrocarburos y minerales y continúa la persecución al líder indígena Alberto Pizango, a quien el Gobierno ha responsabilizado de las muertes, y quien no ha hecho apariciones públicas, señalándose que estaría en Lima.

A Pizango se le acusó de huir a Bolivia, lo que es descartado por los indígenas que lo secundan. Por ello, la vicepresidenta de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), Daysi Zapata, aseveró que Pizango no ha huido del país y se encuentra en Lima. "No es un delincuente, no es culpable de nada, él está dialogando con nosotros", aseveró, desvirtuando así la "conexión boliviana" que el Gobierno peruano asegura.

En tanto, la ministra Mercedes Cabanillas, dijo que la "Jornada de lucha" del jueves sería parte de un plan antidemocrático y denunció que "en septiembre va a ser la segunda intentona para derrocar al presidente Alan García". En tono enérgico además se refirió a Pizango: "El que la hace la paga, ese crimen no va a quedar impune, por muy nativo que sea".

Desfile en el Congreso. En el transcurso del lunes, estaba previsto que una serie de autoridades gubernamentales llegaran al Congreso, dado que algunas fuerzas parlamentarias han solicitado la destitución de Simon y Cabanillas, por el manejo que han tenido del conflicto, el que derivó a una jornada violenta y una crisis política grave.

El premier Simon declaró "sentirse culpable" por la muerte de una veintena de policías, según él, porque no permitió el uso de "armas mortales" en el operativo policial de despeje de una carretera, el que finalmente desencadenó el principal y más grave de los enfrentamientos entre indígenas y policías. Simon también criticó a la prensa extranjera por la cobertura que ha hecho del conflicto.

Sin embargo, el premier previamente reconoció que ''el Gobierno no supo comunicarse directamente con las comunidades, pensó que las buenas acciones o los buenos deseos de progreso y desarrollo de la Amazonía se podían hacer desde la capital sin una comunicación como debería haber sido''.

Poder Judicial. Otro frente aparte ha sido el rol de los tribunales, a los que se les ha hecho variadas exigencias tanto por parte del Gobierno como de los indígenas. Al respecto, el presidente del Poder Judicial Javier Villa Stein, dijo que la institución que él representa "tiene que guardar un equilibrio absoluto, no puede con su lenidad fomentar la impunidad, pero tampoco puede, con su precipitación, aupar una cacería de brujas. Su papel es pacificador”, sostuvo.

Además, Villa Stein aseguró que la jueza Norma Carbajal Chávez no demoró el trámite que permite la orden de detención contra Alberto Pizango.

terça-feira, 9 de junho de 2009

Favela sustituye muro por senderos ecológicos

Fabiana Frayssinet
IPS

Representantes de la favela La Rocinha y del gobierno de Río de Janeiro acordaron sustituir por senderos ecológicos, parques de juegos y muros bajos el paredón que se intentaba construir para contener la expansión de este barrio hacinado hacia la selva.

La solución podría extenderse a otras favelas después de la polvareda que levantó la iniciativa original de amurallarlas, considerada un intento de apartheid entre ricos y pobres de esta ciudad carioca.Para llegar a la cima de La Rocinha, donde una empresa del gobierno comienza a construir los límites ecológicos, hay que encaramarse a una moto-taxi, el transporte más apto para circular en los estrechos y sinuosos caminos de estas comunidades, generalmente tendidas sobre los "morros", los cerros característicos de Río.

Cuando ocuparon estas tierras los conquistadores portugueses, en los morros cariocas, como a lo largo de otros 16 estados del oriente del país, crecía el Bosque Atlántico(Mata Atlântica en portugués), uno de los biomas de mayor diversidad biológica del planeta. Hoy sobrevive apenas siete por ciento de su cobertura original. En la cumbre de La Rocinha, las chozas precariamente suspendidas sobre el barranco, entre una vegetación todavía abundante, marcan el límite hasta donde creció, talando y quemando árboles, esta comunidad de unos 200.000 habitantes, una de las mayores de América Latina en su tipo.

Con el objetivo declarado de frenar esa deforestación y evitar construcciones en áreas con peligro de derrumbe, el gobierno de Río había propuesto tender unos 15 kilómetros de muros de tres metros de altura, en 14 favelas cariocas. Pero el proyecto, que comenzó a concretarse con un paredón de acero y hormigón en la sureña favela Santa Marta, despertó muchas iras. El muro es “una metáfora ofensiva que agrede a los habitantes de las favelas”, dijo para este artículo Silvia Ramos, coordinadora del Centro de Estudios de Seguridad y Ciudadanía(CESC).

Se trata de “una especie de jaula”, describió el técnico en informática Nadson Ribeiro, habitante de Santa Marta. Sus rejas son la policía que “vigila el lugar constantemente” desde la zona baja, y el paredón, arriba, describió. Esa imagen se hace realidad en La Rocinha. Mientras un impresionante despliegue policial destroza en las zonas bajas los puestos ambulantes del comercio informal, en lo alto, entre los árboles, se repliegan los narcotraficantes. A ese escape estratégico, entre la espesa vegetación, muchos atribuyen la verdadera razón de ser de los muros: cercar el tráfico de drogas.

El presidente de la Empresa de Obras Públicas, Icaro Moreno, rechazó la comparación con el apartheid. "El límite era virtual y ahora es físico. Lo que el Estado hizo es decir 'si lo atraviesas o rompes, estarás infringiendo el patrimonio publico'", ejemplificó. Pero la gente de La Rocinha le dijo no a los “eco-limites”. "Todo muro es separatista", dijo en una entrevista el presidente de la Asociación de Vecinos de La Rocinha, Antonio Ferreira de Melo.

La movilización de esta comunidad, y de la Federación de Favelas de Río de Janeiro, estableció al menos una tregua. El gobierno aceptó la propuesta de La Rocinha de sustituir los muros por una combinación de trechos de senderos ecológicos, con barandas para las personas que se desplazan con dificultad, pistas para patines y bicicletas y plazas con juegos infantiles, alternados con tramos de muros de sólo 90 centímetros de altura. Los paredones altos sólo se erigirán en las zonas con riesgo de deslizamientos.

La Asociación también propuso desplegar guardias forestales de la comunidad para fiscalizar que se respeten los límites establecidos. Ocimar Santos, editor de contenido del Sitio Oficial de La Rocinha en Internet, está satisfecho con la solución. "No interrumpirá el derecho de locomoción y el parque ecológico beneficiará a la comunidad”, dijo. En su opinión, la comunidad sabe que su crecimiento desordenado acarrea problemas, como la ineficiencia del saneamiento y la recolección de basura. Pero la idea del muro "no es un símbolo bueno en ninguna parte del mundo”, reflexionó.

Para el gobernador del Estado de Río de Janeiro, Sérgio Cabral, los muros buscan “proteger” a las comunidades, que reciben a cambio beneficios del Estado como saneamiento básico, educación y urbanización. Es una forma de que esas inversiones, “a lo largo del tiempo, no se pierdan con la expansión descontrolada de la comunidad”, dijo Cabral, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, aliado del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

La duda es si el acuerdo alcanzado en La Rocinha se extenderá a las demás favelas. Las reacciones han traspasado las fronteras. El jurista Álvaro Tirado Mejía, del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas, cuestionó la "discriminación geográfica” de los muros. Luisa, una habitante de La Rocinha, lo sintetiza a su manera: “El muro no es para separar árboles, es para separar a los pobres”, dijo la mujer, tampoco convencida de los senderos ecológicos. "Dicen que es un parque, pero allá abajo --en la ciudad de clase media y alta-- los parques ecológicos no son rejas”, cuestionó.

La alarmante pérdida del Bosque Atlántico contribuyó a reflotar la idea del muro, que había sido propuesta en otros gobiernos. El Atlas de los Remanentes Forestales del Bosque Atlántico, elaborado por la Fundación SOS Mata Atlântica y el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, reveló el mes pasado que el Estado de Río perdió 176.714 hectáreas de este bioma desde 1985. Según el estudio, la tasa anual de deforestación casi se duplicó en los últimos tres años. Hoy, Río posee 18 por ciento de los bosques que tenía.

Los incendios, la expansión urbana y la ocupación humana son las principales causas de la deforestación en Río, dijo para este artículo la directora de SOS Mata Atlântica, Marcia Hirota. Pero la Fundación no cree que la "presión sobre la vegetación nativa" sea exclusiva de las favelas. Están también los condominios y viviendas de lujo, los hoteles y posadas, así como “otros tipos de ocupación que promueven la supresión de la cobertura nativa”, dijo Hirota.

Un estudio del municipal Instituto Pereira Passos indica que la mitad de las 750 favelas de la ciudad, en las que viven 1,5 millones de habitantes, duplicaron su tamaño entre 1999 y 2004. Apretada entre los cerros y el mar, la ciudad y sus favelas, pero también sus mansiones y sus barrios de clase media, crecen hacia la selva. Hirota cree que se necesita concienciar a la gente "que vive en las áreas urbanas" sobre la "importancia de proteger la floresta nativa”.

Además, hay que planificar la expansión urbana y establecer un “control sistemático del poder público con la participación de la sociedad”, afirmó. Para Ramos, del CESC, sin fundar “una cultura ambiental” el muro no servirá de nada. Muchos gobiernos cariocas intentaron sin éxito reforestar las laderas de las favelas sumando incluso a su población. Hay otros problemas infranqueables: Brasil tiene un déficit de ocho millones de viviendas, que padecen sobre todo tres estados del sudeste: Río de Janeiro, São Paulo y Minas Gerais. "Cuando el gobierno decide construir un muro es porque no quiere invertir por ejemplo en casas populares”, dijo para este artículo el diputado estadual Marcelo Freixo, del opositor Partido Socialismo y Libertad.

Freixo cree que el muro “es un verdadero absurdo”, mediante el cual “una vez más el gobierno dice que las favelas son un problema”. Su propósito es "controlar a las comunidades pobres” y exhibir ese control a la "zona sur" de la ciudad, donde viven las clases media y alta, para quienes, en definitiva, "gobiernan" las autoridades.

segunda-feira, 8 de junho de 2009

Chile: Un barco que navega hacia la derecha

Fernando de la Cuadra
Gramsi e o Brasil

Si bien es cierto que el panorama electoral chileno se ha venido decantando poco a poco en las últimas semanas, todavía falta bastante para que las aguas se aquieten en el movimiento perpetuo de alianzas y pactos en un año de elecciones. Los principales competidores al sillón presidencial son Eduardo Frei por la Concertación de Partidos por la Democracia y Sebastián Piñera por la “Coalición por el Cambio”, una reciente sociedad entre los ya tradicionales partidos de la derecha (UDI y RN) y un pequeño grupo de descolgados del PPD, denominado Chile Primero. La izquierda también ha escogido su candidato: Jorge Arrate, ex Ministro de Minería de Allende, ex Ministro de los gobiernos de Aylwin y Frei y ex embajador de Lagos, un socialista de toda la vida que dejó las filas del partido para construir un “Nuevo Pacto Democrático y Popular”, un referente que junto a los partidos de la izquierda extra-parlamentaria (PC, PH, IC) congregada en torno al “Juntos Podemos”, ha levantado su candidatura con un fuerte sello allendista.

Con bastante menor expresión, aparecen otros dos referentes surgidos también de sendas escisiones de la Concertación. Con una inclinación más conservadora, el Partido Regionalista de los Independientes (PRI), formado por militantes disidentes de la Democracia Cristiana, tiene en Adolfo Zaldívar a su figura más destacada, el cual se ha autoproclamado candidato presidencial. Finalmente, otra facción, que se escindió del Partido Socialista en octubre del año pasado, ha conformado el Movimiento Amplio Social, que levantó al Senador Alejandro Navarro como su abanderado presidencial.

Sin embargo, para complicar aún más este contexto, desde las mismas filas socialistas ha surgido repentinamente un nuevo candidato. Marco Enríquez-Ominami, hijo del asesinado líder del MIR Miguel Enríquez (hoy día transformado en el gran icono de la izquierda revolucionaria chilena). Marco es un diputado joven, mezcla de galán juvenil, cineasta y filósofo, que vivió su infancia y adolescencia en Europa. Con un visual moderno e ideas contradictorias sobre economía y sociedad, se ha encumbrado en las encuestas con sorprendente velocidad, llegando a pasar el 10 por ciento de intención de votos, tendencia que puede seguir aumentando en las próximas semanas, configurando una nueva interrogante en el escenario de las candidaturas.

Los cambios en el padrón electoral

Hace un mes atrás la presidenta Michelle Bachelet promulgó la Reforma Constitucional que establece la inscripción automática en los Registros Electorales y el voto voluntario, quedando pendiente sólo la promulgación de la Ley Orgánica que regulará el proceso de incorporación de los nuevos electores. El proyecto de ley enviado por el Ejecutivo supone que se afiliarán todas aquellas personas mayores de 17 años nacidas en Chile, los nacidos en extranjero de padre o madre chileno (que vivan al menos un año en el país) y los extranjeros nacionalizados con derecho a voto. Esta nómina será actualizada mensualmente por medio de un informe que enviará el Registro Civil al Servicio Electoral.

Lo anterior representa sin lugar a dudas una importante modificación del padrón electoral vigente hasta ahora, abriéndose la posibilidad de inscripción de cerca de cuatro millones de chilenos y chilenas no inscritos, la gran mayoría de los cuales son jóvenes. En los hechos, la nueva ley no significa que estos cerca de 4 millones de personas pasen a formar parte del padrón electoral en forma automática, pues este proceso será realizado en forma lenta al momento de efectuar el trámite para obtener la cédula de identidad. Con todo se espera que un número importante de jóvenes con más de 18 años se incorporen como futuros votantes, superando con creces el escaso treinta por ciento (30%) de los jóvenes entre 18 y 29 años que actualmente se encuentran inscritos en los registros electorales.

¿Que implicancias puede tener este aumento drástico del voto juvenil? En realidad existe bastante incertidumbre de cual podría ser el impacto que va a tener esta participación electoral en las elecciones presidenciales y parlamentarias de diciembre próximo. Una conclusión de sentido común nos dice que el voto de los jóvenes debiera inclinarse hacia un proyecto progresista o de izquierda, considerando que una tendencia “natural” de este grupo etáreo se vincula a los ideales de justicia social, opción por el cambio y rebelión, anhelos que encarnarían mejor los partidos de izquierda o progresistas. Sin embargo, una reciente encuesta realizada a lo largo del país revela que la intención de voto de los jóvenes se orienta mayoritariamente hacia el representante de la derecha en la próxima contienda presidencial.

En efecto, un porcentaje significativo de jóvenes estaría dispuesto a elegir a Sebastián Piñera (38%) con relación a Eduardo Frei, que obtiene un 31% en este segmento de los electores (18-25 años). Junto con ello, es interesante consignar que la intención de voto entre los no inscritos es incluso mayor en el caso de Piñera, que obtiene un 41% frente al candidato de la Concertación, que sólo concita una adhesión del 28%. Es decir, contra las previsiones más simples, tanto entre los jóvenes como entre los que aún no se encuentran inscritos en los registros, a esta altura de la campaña la intención de voto para el abanderado de la derecha es claramente superior [1].

El candidato de la derecha se presenta además como una especie de Obama chileno, anunciando una renovación de las prácticas políticas y prometiendo una administración eficiente, transparente y honesta, en síntesis, representa “el cambio”. Así, los ideólogos de la derecha señalan que un aspecto central en la campaña de su abanderado debiera ser “atraer a la gente que no le gusta la actual forma de hacer política, pero que está dispuesta a entrar para cambiarla”, un discurso orientado a ese enorme conglomerado de jóvenes descontentos con las viejas generaciones que siguen dominando la escena política chilena.

A pesar de que la embestida derechista se ha sustentado en el desgaste que ha venido sufriendo el pacto gobiernista en sus casi 20 años en el poder, no menos cierto es que el propio Piñera ya se encuentra en una fase de declive, la que se ha acentuado bastante en las últimas semanas. Actitudes populistas y de efecto publicitario han tenido más bien una respuesta de rechazo por parte del electorado en general e incluso de sus propios socios en la Alianza por Chile. Su asociación con sectores desgajados del PPD ha sido interpretado como un gesto de astucia, oportunista y más bien carente de ética, que como una apuesta seria en ampliar la base de apoyo para un programa pluralista de modernización y cambio.

Por su parte, el representante oficialista se encuentra en una situación de estancamiento. A pesar de colocar rostros jóvenes en su comando, Eduardo Frei hereda la pesada carga de la Concertación — originalmente un bloque de partidos que encarnaban las aspiraciones democráticas de la ciudadanía, que se fue convirtiendo demasiado rápidamente en un acuerdo cupular restricto a un pequeño número de conspicuos dirigentes y “operadores” profesionales vinculados al engranaje de sus respectivas máquinas partidarias, distanciados irreversiblemente de sus militantes de base y de la población en general. En una tentativa tardía por representar al mundo popular y a los sectores excluidos del sistema político vigente, la Concertación ha firmado un pacto con el Partido Comunista para apoyarse mutuamente en la justa parlamentaria y, de esta manera, posibilitar que este último consiga elegir dos o tres diputados para el próximo periodo y, de paso, asegurarse el apoyo de los comunistas en una — casi cierta — segunda vuelta electoral.

En esta atmósfera ha surgido la figura de Enríquez-Ominami, llamado de díscolo, por su negativa a someterse a la orden partidaria (socialista) de apoyar al candidato oficial de la Concertación. De estilo jovial y con un discurso que enfatiza la necesidad de renovar los rostros de la política, este diputado ha concitado una significativa adhesión entre aquellos votantes con menos de 35 años, capturando simultáneamente la intención del voto juvenil de los dos candidatos con más opciones.

Continúa la incertidumbre

Dejando a un lado el “fenómeno” Bachelet [2], cualquier radiografía de la situación electoral puede ser errática, debido a la dinámica en curso y a las efectivas posibilidades de que opciones presentes pueden cambiar en los próximos meses. Ello puede depender de varios factores.

Un elemento importante a tomar en cuenta es el impacto de la crisis económica mundial en el desarrollo de la actividad interna. Los indicadores económicos han tenido un desempeño mediocre en los últimos meses y la población está experimentando cotidianamente los efectos de la baja en el crecimiento, la restricción del crédito y el alza de los alimentos y, en general, el clima de incertidumbre que se abate sobre todos los agentes económicos. El desempleo para el último trimestre móvil llegó al 8,5%, lo cual representa un aumento de 1,2% con relación a igual periodo del año anterior. Ante este panorama el gobierno ha creado un plan de crédito de apoyo a las pequeñas empresas con subsidios para la compra de equipos, capacitación y, lo más importante, reprogramación de las deudas contraídas. Si estas y otras medidas tomadas por el Ejecutivo no son suficientes para revertir los impactos de la crisis en el ámbito interno, es altamente probable que los sentimientos de inseguridad, desesperanza y temor al futuro sean traspasados a la coalición de gobierno.

Y frente a la crisis el voto conservador o sin una fuerte base doctrinal (electorado precario en palabras de Antonio Cortés Terzi) se torna aún más conservador. Por eso, es importante monitorear y evaluar el desarrollo o evolución de la crisis para tener una idea más aproximada de lo que podrían venir a ser las tendencias del electorado.

Otro aspecto a ser considerado dice relación con el grado de cohesión o desgajamiento que siga experimentando el bloque de gobierno. Efectivamente, todas las renuncias, salidas y desmembramientos hacia la derecha o la izquierda de la Concertación representan claros indicios de la etapa de descomposición o de crisis terminal que enfrenta esta coalición, crisis que no sólo enuncia un agotamiento del proyecto progresista y ciudadano que aspiraba construir, como también indica su incapacidad para “disciplinar” a sus diversos componentes en torno a un objetivo más concreto, que le permita dar continuidad en el plano administrativo a un quinto gobierno.

Se puede interpretar esta indisciplina precisamente a partir del desencanto que ha implicado la decadencia de una opción que se sustentaba durante mucho tiempo como alternativa al dilema democracia versus autoritarismo, pero que no ha encontrado fuerzas para reciclarse y dar un paso que le permita presentar un proyecto de país que desmonte la estructura heredada de la dictadura y se vincule a una nueva cultura política asentada en la equidad, inclusión y participación democrática.

Del conjunto de factores apuntados anteriormente podemos extraer dos conclusiones. La primera es que, aún en la eventualidad de que la Concertación obtenga un triunfo en la próxima contienda electoral, este conglomerado se encuentra cerrando un ciclo iniciado en 1988 (año del plebiscito) y su propensión al fraccionamiento debe continuar, ante lo cual parecen quedar sólo dos salidas: pensar en una renovación radical o decidir francamente su autodisolución.
Una segunda conclusión es que, en todos los escenarios probables, existe un riesgo palpable de que el próximo gobierno tenga una impronta más conservadora que la actual administración Bachelet, lo cual puede tener inusitadas consecuencias en los avances alcanzados en materias tales como respeto a la diversidad, inclusión, protección social y, especialmente, en lo que concierne a una mayor democratización de la sociedad chilena.
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Fernando de la Cuadra é sociólogo chileno e membro da Rede Universitária de Pesquisas sobre América Latina (Rupal).
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Notas
[1] Resultados del “Estudio Nacional de Opinión Pública. Elecciones presidenciales 2009”, realizado por la empresa TNS–Time, mayo 2009.
[2] Resulta interesante que pese a la caída de apoyo a los partidos de la Concertación, la aprobación a la gestión de la presidenta ha experimentado un importante repunte y, muy especialmente, la popularidad de la propia Bachelet ha tenido un alza espectacular en el último tiempo. En un reciente sondeo realizado a nivel nacional por la empresa Adimark, todos los indicadores de la Mandataria mejoraron. La evaluación de su gestión logró un 68,5 por ciento de aprobación, siendo que un 82 por ciento de los encuestados señaló que Bachelet es la persona más querida por los chilenos.

domingo, 7 de junho de 2009

La cosa Berlusconi

José Saramago
El País

No veo qué otro nombre le podría dar. Una cosa peligrosamente parecida a un ser humano, una cosa que da fiestas, organiza orgías y manda en un país llamado Italia. Esta cosa, esta enfermedad, este virus amenaza con ser la causa de la muerte moral del país de Verdi si un vómito profundo no consigue arrancarlo de la conciencia de los italianos antes de que el veneno acabe corroyéndole las venas y destrozando el corazón de una de las más ricas culturas europeas. Los valores básicos de la convivencia humana son pisoteados todos los días por las patas viscosas de la cosa Berlusconi que, entre sus múltiples talentos, tiene una habilidad funambulesca para abusar de las palabras, pervirtiéndoles la intención y el sentido, como en el caso del Polo de la Libertad, que así se llama el partido con que asaltó el poder.

Le llamé delincuente a esta cosa y no me arrepiento. Por razones de naturaleza semántica y social que otros podrán explicar mejor que yo, el término delincuente tiene en Italia una carga negativa mucho más fuerte que en cualquier otro idioma hablado en Europa. Para traducir de forma clara y contundente lo que pienso de la cosa Berlusconi utilizo el término en la acepción que la lengua de Dante le viene dando habitualmente, aunque sea más que dudoso que Dante lo haya usado alguna vez. Delincuencia, en mi portugués, significa, de acuerdo con los diccionarios y la práctica corriente de la comunicación, "acto de cometer delitos, desobedecer leyes o padrones morales".

La definición asienta en la cosa Berlusconi sin una arruga, sin una tirantez, hasta el punto de parecerse más a una segunda piel que la ropa que se pone encima. Desde hace años la cosa Berlusconi viene cometiendo delitos de variable aunque siempre demostrada gravedad. Para colmo, no es que desobedezca leyes sino, peor todavía, las manda fabricar para salvaguarda de sus intereses públicos y privados, de político, empresario y acompañante de menores, y en cuanto a los patrones morales, ni merece la pena hablar, no hay quien no sepa en Italia y en el mundo que la cosa Berlusconi hace mucho tiempo que cayó en la más completa abyección. Este es el primer ministro italiano, esta es la cosa que el pueblo italiano dos veces ha elegido para que le sirva de modelo, este es el camino de la ruina al que, por arrastramiento, están siendo llevados los valores de libertad y dignidad que impregnaron la música de Verdi y la acción política de Garibaldi, esos que hicieron de la Italia del siglo XIX, durante la lucha por la unificación, una guía espiritual de Europa y de los europeos. Es esto lo que la cosa Berlusconi quiere lanzar al cubo de la basura de la Historia. ¿Lo acabarán permitiendo los italianos?

quinta-feira, 4 de junho de 2009

OEA anula expulsión de Cuba por unanimidad

Agencias

Cuarenta y siete años debieron pasar antes de que la Organización de Estados Americanos (OEA) revocara una de sus resoluciones más polémicas y que más roces entre sus miembros ha causado en los últimos años: la expulsión de Cuba del organismo continental.

Ayer, luego de largas negociaciones promovidas por el secretario general José Miguel Insulza y por la presidencia hondureña de la Asamblea General, los representantes de los 34 países miembros del bloque acordaron por aclamación "dejar sin efecto la resolución VI adoptada el 31 de enero de 1962 (y en la que Chile se abstuvo) que expulsó a Cuba por sus vínculos con el entonces bloque chino-soviético. Con notoria satisfacción Insulza celebró ayer la revocación, pero advirtió que su regreso a la institución no se dará "mañana ni pasado".

El texto de la resolución, signado ayer por todos los países en la ciudad hondureña de San Pedro Sula, dice que "la participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del gobierno de Cuba y de conformidad con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA".

Al respecto la secretaria de Estado Hillary Clinton, junto con celebrar la "flexibilidad y apertura" de los países de la OEA, aclaró que un eventual regreso de La Habana a la institución estará subordinado al cumplimiento de exigencias sobre compromiso democrático y con los derechos humanos.

"Cuba puede volver a la OEA en el futuro, si la OEA decide que su participación cumple con los propósitos y principios de la organización, incluyendo la democracia y los derechos humanos", señaló el comunicado de Clinton.

El acuerdo se logró pese a los reparos iniciales del gobierno de Estados Unidos respecto, justamente, a la situación de los derechos humanos en la isla, algo que el propio Fidel Castro consideró una "humillación" más de la Casa Blanca.

Incluso la propia Hillary Clinton había descartado -en la noche del martes- un acuerdo que no incluyera estas exigencias y había cerrado la puerta al consenso.
Pero Insulza y la presidencia hondureña no se conformaron e insistieron en el diálogo que finalmente dio ayer fruto a un documento que fue firmado por unanimidad y sin reparos.

Pero Clinton aclaró ayer que la línea de la negociación incluyó poner en el documento firmado una cláusula que no hiciera automática la reincorporación de La Habana al bloque como pedían varios gobiernos como el venezolano y el nicaragüense. Sólo así Washington aceptó dar el sí, y para no quedarse solo en su oposición pues hasta Colombia y México (ambos gobiernos conservadores) ya habían adelantado su apoyo a la anulación de la expulsión.

Pero Dan Restrepo, el encargado de asuntos latinoamericanos del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, fue incluso un paso más allá aclarando que la decisión de la Casa Blanca tampoco significa que se tenga contemplado ahora hablar sobre el embargo a Cuba.

Esto pese a que el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, estimó anoche que el embargo estadounidense hacia Cuba "se está terminando de a poco". Lula manifestó así su satisfacción sobre la resolución de la OEA, así como otros líderes latinoamericanos como el Presidente venezolano Hugo Chávez, quien consideró la decisión como un "triunfo revolucionario", aunque aclaró que de no haberse alcanzado habría retirado a su país del bloque.

Pero no todos estaban tan felices. "La decisión que adoptó la OEA es un colapso ideológico de la democracia en el hemisferio". Así resumió ayer Orlando Gutiérrez del Directorio Democrático Cubano, la visión que el exilio en Miami tiene de la resolución histórica de ayer.

quarta-feira, 3 de junho de 2009

¿Dónde está la izquierda italiana?

Miguel Mora
El País

Inasequible al ridículo, la vulgaridad y el desaliento, Silvio Berlusconi sigue bromeando en público sobre sus relaciones con menores como si nada ocurriera. El lunes por la noche, en el Quirinale, durante la recepción que dio el presidente de la nación por el Día de la República, Il Cavaliere no paró de verbalizar el asunto en los corrillos con bromas de este tenor. "¿Eres menor? Ah, podemos hablar".

Las payasadas, renovadas ayer al cuadrarse con una mueca ante el desfile de las Fuerzas Armadas, ensanchan el clima de degradación y el desprestigio internacional de un país abducido, y la pregunta que muchos se hacen es: ¿Dónde está la oposición?

Cada día más risible y pacata, incapaz de elaborar un discurso político serio ni de exigir responsabilidades a Berlusconi, la así llamada izquierda italiana se ha movido estas semanas de Noemigate entre su proverbial indefinición (católicos contra ex comunistas), y la falta de olfato y de cintura. Sin pulso ni autoridad, ni siquiera sus mujeres, minoría silenciosa en un cetro de machos muy retóricos, han canalizado el malestar de tantas italianas ante el rampante espectáculo de machismo ofrecido por el primer ministro y sus velinas (azafatas televisivas).

Algunas damas de mayor coraje, un grupo de rectoras, religiosas, profesoras, profesionales y escritoras distinguidas por el Estado, lanzaron ayer un manifiesto en el que denuncian el proceso de "degradación" de la República y subrayan que los medios sólo dedican atención a las féminas "complacientes con los poderosos y con un modelo mercantilizado y lesivo de la identidad femenina".

El líder de la oposición, Dario Franceschini, dio una rueda de prensa anunciada como balance de la campaña electoral. Optimista, porque la única frase digna de mención dicha por el líder católico en el último mes tuvo efectos balsámicos para el primer ministro: sacó de su silencio a los abochornados hijos de Berlusconi. Cuando más atormentado estaba Berlusconi, Franceschini preguntó a sus compatriotas si confiarían la educación de sus hijos a un padre así.
La respuesta mayoritaria (como se ve en las urnas) es que, naturalmente, sí, y parece difícil que los italianos no castiguen al melifluo Partido Democrático votando otra vez en masa al magnate milanés.

Eso no reduce la preocupación de los miembros serios del Ejecutivo, entre los que empieza a bullir la idea de un futuro sin Berlusconi que limite el deterioro. Con el G-8 de julio a un mes vista, el divorcio del siglo por jugarse, y las fotos de Villa Certosa por salir, el número dos en la sombra, Gianni Letta, afirma una fuente solvente, formaría un Gabinete técnico para acabar la legislatura en paz.
Berlusconi, atacado sin piedad por la prensa extranjera, ha confesado que está "a punto de estallar" tras las invectivas de The Times, que achaca a un "complot internacional" orquestado por Rupert Murdoch. "Tonterías", respondió ayer seco el diario británico, "si Il Cavaliere tiene problemas con las mujeres, eso es noticia. Si estuviera aquí, ya habría dimitido".

Para sobrevivir, Berlusconi ha recurrido a la bajeza de autorizar al tabloide de su hermano, Il Giornale, a publicar que su mujer, Verónica Lario, está amancebada con su guardaespaldas. Según escribe Natalia Aspesi en La Repubblica, "la demolición de la primera dama" es una vendetta contra quien abrió el grifo de la verdad y decir que frecuenta menores. Giovanni María Bellu, en L'Unità, detecta otra variante: "Ahora, el primer ministro es oficialmente un cornudo".

Novedades sobre los vuelos de Estado que investiga la fiscalía: una bailarina de la danza del vientre o bailaora flamenca, según las diferentes versiones que circulan, viajó a Costa Esmeralda en el avión presidencial el 24 de mayo de 2008 junto a Berlusconi y su inevitable guitarrista Mariano Apicelli. Faltaban cuatro meses para agosto, la fecha en que entró en vigor el renovado y tolerante reglamento de vuelos oficiales, diseñado a medida para trasladar a cantantes, velinas y vedettes a Villa Certosa.

terça-feira, 2 de junho de 2009

Ernesto Laclau: “Las amenazas a la democracia no vienen del populismo sino del neoliberalismo”

Leonardo Moledo y Nicolás Olsevicki
Página 12

El populismo ha estado cargado de connotaciones negativas, pero para Laclau el populismo no es un movimiento que baje directamente del líder hacia el pueblo sino, a menudo, todo lo contrario, y puede convertirse en una opción genuinamente progresista para América Latina.

¿Qué representa para usted el populismo? ¿Qué es? ¿Qué papel juega en la transformación social? Porque es un movimiento que se asocia, generalmente, a lo irracional. Y es muy criticado desde las posturas más clásicas de la izquierda.

Bueno, le voy a dar, para comenzar, un ejemplo. Supongamos que en una localidad hay un grupo de gente que le pide a la municipalidad que cree una línea de ómnibus para llevarlos desde el lugar donde viven al lugar donde trabajan. Supongamos, también, que la demanda no es satisfecha, con lo cual se genera una frustración. Si esa gente empieza a ver que alrededor de ellos hay una serie de otras demandas que tampoco son satisfechas (con respecto a la salud, a la escolaridad, a la seguridad, por ejemplo), entre todas esas demandas insatisfechas se empieza a crear una cierta solidaridad, y se empieza a ver que hay una especie de distancia entre el espacio en el cual se generan las demandas populares y el poder. Ese tipo de distancia empieza a crear una especie de división en el campo social entre el poder y el ámbito popular. Es decir: empezó a surgir el clima donde el populismo puede emerger.

No está basado en relaciones de clase...

No, o por lo menos no necesariamente. Está basado en una cantidad de demandas insatisfechas que se articulan espontáneamente de determinada manera. En cierto momento la gente empieza a advertir que entre todas las demandas insatisfechas se establece lo que yo llamo en mi teoría una “cadena de equivalencias”, porque todas ellas expresan un cierto rechazo respecto de un sistema. Ahí es donde se crean las bases para el populismo, la existencia de un pueblo que se enfrenta al poder establecido.

Si la demanda es esa línea de ómnibus, y se puede articular con otras demandas parecidas, ¿por qué tenemos que pensar que es algo antisistema y no movilizador del sistema? En el sentido en que el sistema tendría que funcionar de todas maneras...

Eso no determina cuál va a ser la naturaleza del enemigo. El populismo no es en sí ni malo ni bueno: puede avanzar en una dirección fascista o puede avanzar en una dirección de izquierda. El maoísmo, por ejemplo, fue un movimiento populista en el cual las masas de China, que estaban desorganizadas por la invasión japonesa, consiguen una expresión a través del Partido Comunista. Pero también fue populista el fascismo italiano. Otra vez: el populismo no es ni bueno ni malo: es el efecto de construir el escenario político sobre la base de una división de la sociedad en dos campos.

¿Pero cómo puede ser un elemento de la acción política, si no es ni bueno ni malo?

La acción política tiene siempre lugar entre dos polos: el institucionalismo y el populismo. El institucionalismo es la absorción individual de las demandas por parte de un sistema que impide que se cree la cadena de equivalencias. Ese es el caso de Disraeli en la Inglaterra del siglo XIX. El decía: “La sociedad inglesa está completamente dividida en dos campos, y si seguimos así vamos a acabar todos como Luis XVI. Lo que hay que hacer, cuando hay dos naciones, es crear una nación. Ahora bien: ¿cómo crear una nación? Sobre la base de la absorción individual de las demandas”. Toda la teoría política del torismo inglés estaba basada en la creación de una sola nación mediante la absorción individual de las demandas, impidiendo que se crearan cadenas equivalenciales que dividieran a la sociedad en dos campos. Toda esta ideología después pasa a la idea del Estado de Bienestar: absorber demandas para que no haya puntos de ruptura en la sociedad. Era el reemplazo de la política por la administración. La sociedad iba a ser dirigida de un modo administrativo sin que hubiera ningún punto de ruptura política. Ese era el lema que en el siglo XIX proclamaba Saint-Simon: hay que pasar del gobierno de los hombres a la administración de las cosas.

Digamos que si reemplazamos la palabrita “administración” por “gestión”, eso tiene connotaciones bien actuales en la Ciudad de Buenos Aires...

Sí. Ese fue el lema de todo el positivismo: en la bandera brasileña, aún hoy, el lema es “Orden y progreso”. Les doy un ejemplo opuesto: si pensamos en el fenómeno de Solidaridad en Polonia, aparece lo contrario. Al principio, las demandas eran muy individualizadas: eran los obreros de los astilleros Lenin que pedían determinadas cosas muy puntuales. Como esas demandas y esos símbolos se plantean en una sociedad en las cuales muchas demandas no están siendo satisfechas, empiezan a ser los símbolos de una totalidad social.

Y comienza a formarse la cadena de equivalencias. ¿Qué es exactamente esa cadena?

Pongo un ejemplo: si hay demandas con respecto a transporte, a vivienda, a seguridad, a educación, la gente empieza a percibir que entre todas esas demandas hay una cierta solidaridad, porque todas se refieren a algo que no es satisfecho. Lo que se necesita después es que toda esa cadena se cristalice en determinado símbolo...

¿Por ejemplo?

Perón. Esa forma de cristalización es, por un lado, lo que llamo un significante hegemónico. Hegemonía quiere decir que una cierta particularidad, en determinado momento, asume el rol de algo mucho más amplio de lo que la particularidad originaria representaba. Del otro lado, tiende a ser un significante vacío, puesto que para representar la totalidad de la cadena debe romper sus vínculos con la particularidad originaria (y entonces representa algo que la rebasa ampliamente). Cuando se da ese juego, por el cual ciertos significantes pasan a ser hegemónicos y vacíos, tenemos populismo.

¿Y eso no se parece un poco al bonapartismo?

Digamos que el bonapartismo es una de las formas posibles de eso, pero el fenómeno es mucho más amplio.

¿Cómo se da el paso de la cadena de equivalencias a esa cristalización, ese paso de la particularidad a la universalidad?

Bueno, es una transición que no tiene por qué ser lógica y que depende de muchos avatares históricos. A la cuestión de si hay algo en el significante originario que lo lleva a ser el punto de confluencia de todas las demandas, la respuesta es que no. Muchos significantes pueden actuar así. Como decíamos antes: podemos llegar a tener un populismo fascista, un populismo de izquierda...

¿Y el peronismo qué tipo de populismo fue? ¿Un populismo fascista? ¿Un populismo de izquierda?

Definitivamente no fue un populismo fascista... fue un populismo que se volcó hacia la izquierda en el proceso de devenir central. Si pensamos en el peronismo de los años ‘60 en la Argentina, ahí hay cada vez más cantidad de demandas insatisfechas. Y de otro lado, el significante del retorno de Perón adquiere una centralidad cada vez mayor. Eso no tuvo nada que ver con un populismo de tipo fascista.

Bueno, en esa etapa no. Pero en un primer momento parecería ser que sí, que lo que hacía y lo que proponía era muy similar a lo de Disraeli.

Yo no lo veo para nada así. En primer lugar, Perón produjo un discurso en el cual él no estaba en contra de la lucha de clases. Cuando hablaba de “Braden o Perón”, lo que trataba de hacer era dividir a la sociedad en dos campos y, por lo tanto, hacía lo opuesto de Disraeli: en lugar de difuminar las fronteras internas, las creaba. Hay que pensar cómo funcionaba un sistema político en la Argentina en los años anteriores al peronismo: era absolutamente clientelista, todo se resolvía por las mediaciones de los punteros. Había, entonces, demandas que eran completamente individualizadas: no era un sistema como el de Disraeli, porque no se trataba de un clientelismo burocrático sino de un clientelismo clientelista, de un clientelismo de bases. Entre la demanda de la mujer que quería que atendieran primera a su hija en un hospital y la demanda de un hombre para casar rápido a su hijo no se formaba ninguna cadena equivalencial. Todo se resolvía a nivel local, por los punteros y los caudillos.

El sistema funcionaba relativamente bien hasta 1930, cuando viene la crisis. En ese momento, las demandas que llegaban desde la base no podían ser satisfechas por el sistema institucional. Ahí se da una situación prepopulista, porque empieza a haber demandas insatisfechas por un lado y un aparato que no las puede absorber. En ese momento, a cierta altura, alguien de afuera del sistema empieza a interpelar a esos sectores de abajo por afuera de todo el sistema institucional. Ese es el origen del peronismo. Yo veo al peronismo como algo que creó un discurso de la ruptura interna de lo social, no como un discurso de la absorción individual de las demandas. Después empezaron a crear un sistema en donde esas demandas sí pudieran ser resueltas. Pero ese espacio que construyeron se daba siempre en oposición: en oposición a la oligarquía, al poder, a Estados Unidos. La mayor ruptura se da en esos años. Después empieza la gran apuesta, que es lo que viene después del ‘55. El argumento de la oligarquía restaurada sí era parecido al de Disraeli: absorber demandas individuales para que no se formaran las cadenas equivalenciales.

¿Y por qué fracasó ese proyecto?

Por muchas razones. Porque las inversiones extranjeras no representaron la fuente de desarrollo económico que se pensaba que iban a representar. Por el poder de la oligarquía ganadera en Argentina, que todavía están por acá dando vueltas y que exigían continuas devaluaciones. Faustino Fano, el presidente de la Sociedad Rural Argentina en 1960, usaba una palabra en todos sus comunicados que funcionaba como clave. Decía que los productores rurales se sentían “desalentados”. Cuando la gente leía eso en un comunicado, inmediatamente sabía que había que comprar dólares, porque sabía que lo que se pedía era una devaluación. Si la devaluación no se producía, el Ejército sacaba los tanques a la calle. Que el Ejército saque los tanques a la calle para imponer decisiones a un gobierno elegido democráticamente (al cual se supone que está subordinado) es lo que en cualquier país del mundo se llamaría “golpe de Estado”. Acá se llamaba “inquietud de las Fuerzas Armadas”. Al final, el juego semiológico había llegado a ser tan obvio que un día Fano salía del despacho presidencial y los periodistas le preguntaron: “¿Va a usar en su comunicado la palabra ‘desalentado’?”. El contestó: “Todavía no, pero dentro de una semana la vamos a usar si el gobierno no toma medidas”. Piensen que Frondizi, en efecto, sufrió 14 semigolpes de Estado.

Ahora no sale el Ejército, los mismos ruralistas cortan las rutas.

Sí, claro. Esas fuerzas no han dejado de existir, pero las podemos combatir mejor hoy en día. Aunque tienen un poder de convocatoria tremenda.

¿Usted nota un proceso de derechización muy fuerte en la sociedad argentina?

Creo lo contrario. Por un lado, a nivel del poder, se está evidentemente en una situación defensiva muy fuerte. Por otro lado, el poder popular se ha incrementado. Los Kirchner han representado un cambio importante desde esa perspectiva.

Aparte en este momento, en Latinoamérica, hay una serie de gobiernos que se podrían denominar populistas de izquierda...

Yo creo que este proceso habría que verlo en una secuencia histórica más amplia. Tradicionalmente, la democracia y el liberalismo no se dieron juntos. A principios del siglo XIX, la democracia era un término peyorativo, mientras que el liberalismo estaba perfectamente bien visto. Se requirió todo un largo proceso de revoluciones y reacciones para que liberal-democrático pasara a ser una unidad aceptada. Yo creo que en América Latina esa unificación nunca se dio. En primer lugar, el liberalismo fue la forma en que las oligarquías tradicionales organizaron la sociedad en la segunda mitad del siglo XIX. Esos regímenes eran liberales pero no eran democráticos en absoluto. Las demandas populares de los nuevos sectores a partir de comienzos del siglo XX empiezan a cristalizarse de maneras no liberales, como, por ejemplo, a través de las dictaduras nacionalistas. Entre liberalismo y democracia no se dio ningún tipo de articulación. Creo que en los últimos 30 años, después de las dictaduras más horripilantes que golpearon tanto la tradición liberal democrática, la base de esta unión empieza a ser plausible. Creo que hoy ya es evidente que ningún movimiento nacional y popular puede poner en cuestión las formas democráticas.

¿Y se está formando una unión entre lo nacional popular y lo democrático como se formó en Europa y Estados Unidos entre lo liberal y lo democrático?

Creo que estamos avanzando hacia ello. La gente muchas veces me pregunta si no creo que el populismo es una amenaza a la democracia. Yo creo que las amenazas a la democracia en América latina nunca han venido del populismo sino del neoliberalismo.

Y una vez que estén dadas las condiciones para que emerja el populismo, ¿de qué depende que se oriente hacia la izquierda o hacia la derecha?

Es que no es que primero se dé el populismo y luego se oriente hacia la izquierda o hacia la derecha. Las dos cosas se dan desde el comienzo mismo. Lo que sí se da es que a veces los movimientos comienzan de manera ambigua. Pongamos por ejemplo el caso del fascismo italiano: Mussolini era socialista originalmente. Lo que empieza a ocurrir es que después de la Primera Guerra Mundial la gente empieza a percibir que todo el orden institucional es un sistema que se está desintegrando, y que se necesita una refundación del sistema político. Es frecuente que la gente, en una situación de desorden generalizado, se sienta amenazada y demande un cierto orden. Cuál va a ser el contenido de ese orden es una consideración secundaria, en la medida en que haya un cierto orden.

Esta manera de ver las cosas... ¿No nos hace depender demasiado de la figura del líder que aglutina las demandas?

Yo no creo que el líder tenga ese tipo de centralidad. Si bien es cierto que la aglutinación de demandas depende un poco de la figura del líder, también es cierto que el ascenso de un líder (y no de otro) depende de las demandas que están en la base. Por un lado, los gobernantes se transforman en el símbolo de los gobernados, pero por otro lado los gobernados crean las bases para la constitución de este líder. Esto tiene que ver con la teoría freudiana de la distancia entre el “yo” y el “yo ideal”. El “yo ideal” es la figura del líder: si los particulares son débiles, el “yo ideal” ocupará un papel más central. Pero en otras circunstancias, la distancia entre el “yo” y el “yo ideal” no es tan grande, y entonces es un hermano el que ocupa el lugar del padre. Yo siempre tengo desconfianza de las teorías que hablan del “líder manipulador”. Porque para manipular a alguien, ese alguien tiene que dejarse manipular. Y muchas veces la acción del supuesto manipulado sobre el manipulador es una gran parte del proceso.

Cuando uno piensa en el gran proceso de marginalización que se dio en Inglaterra, con los cerramientos, es inevitable pensar que toda esa gente pobre que era lanzada a los caminos iba a convertirse, sin siquiera imaginarlo, en la base de lo que iba a ser la Revolución Industrial. El proceso de marginalización que se está dando ahora: ¿puede ser parte de un proceso más grande, como la marginalización esa fue parte de la Revolución Industrial?

Aquí lo que se está dando es una terciarización, por lo cual no parece haber ninguna forma obvia o equivalente a lo que fue la Revolución Industrial. La identidad de obrero industrial ya no es tan central ahora: estamos ante otro tipo de sociedad. El vínculo económico no tiene la misma importancia que tenía en la época de Marx. Yo creo que la forma de recomposición social no va a estar dada por la estructura económica simplemente, sino que va a estar dada por algún tipo de forma política.

¿Cómo sería eso?

Es lo que empezó a intuir Gramsci. La heterogeneidad social, según él, es un mundo que sólo puede reconstituirse a través de la hegemonía, es decir, de la acción política.

En Hegemonía y estrategia socialista usted habla de “radicalizar la democracia”. ¿Por qué tenemos que radicalizar la democracia?

Para vivir en un mundo mejor.

segunda-feira, 1 de junho de 2009

La crisis en México, el otro bicentenario

Alejandro Nadal
La Jornada

La economía mexicana viene arrastrando la cobija desde la crisis de 1982. Si juzgamos su desempeño por el crecimiento del producto interno bruto (PIB), el veredicto es terrible: el crecimiento promedio anual es de 2.2 por ciento. O sea que si trazamos una gráfica para la evolución del PIB, observamos que después de la caída de 1982 la economía mexicana nunca se recuperó.

Desde esa perspectiva, este país posee el récord de la recesión en forma de L más larga del mundo. Y cuando una economía languidece por tanto tiempo, suceden dos cosas. Primero, se acaba por deshilachar completamente el tejido económico que se supone debe ser su basamento: primero se desmanteló la agricultura, luego vino la destrucción de la industria. México retrocedió al nivel de economía primario-exportadora (mano de obra barata y recursos naturales). Hoy cualquier cosa que se parezca a una recuperación debe pasar, primero, por la reconstrucción económica.

En segundo lugar viene la degradación del entramado institucional. En una economía capitalista, en la que la religión de Estado es la producción para el mercado, un proceso tan largo de estancamiento culmina necesariamente en el desgaste de las instituciones y, peor aún, en la desintegración de la moral pública. Eso se traduce en el desmantelamiento del Estado.

Claro que el estancamiento de la economía mexicana no es un accidente, ni una calamidad dictada por la mala suerte. Es resultado lógico de una estrategia económica basada en la idea de que el mercado debe ser el rector del desarrollo económico. En México esa idea se acompaña de una política macroeconómica que desde hace 15 años se preocupa exclusivamente por el tipo de cambio. De esa variable depende todo: la lucha contra la inflación, la entrada de capitales y el financiamiento artificial del déficit en las cuentas externas, etc.

Pero la política macroeconómica neoliberal a la mexicana lleva la cicatriz de grandes contradicciones. Por un lado, para mantener estable el tipo de cambio se impone una tasa de interés elevada: ese es el incentivo para la entrada de capitales, pero al mismo tiempo frena la inversión y el crecimiento. Por otro lado, se supone que en el modelo de economía abierta el tipo de cambio es el instrumento para realizar el ajuste en la balanza comercial. En los hechos, la liberalización financiera impone una fuerte rigidez al ajuste cambiario: la estabilidad (y apreciación) de la paridad es indispensable para la permanencia de los flujos de capital en el espacio económico mexicano. Poco importa que eso contribuya al deterioro de la balanza comercial y de la cuenta corriente. El saldo de todo esto es lento crecimiento y deterioro de las cuentas externas. Es el mismo modelo que generó la crisis de diciembre 1994.

Para el gobierno mexicano en turno, lo anterior no importa. La política fiscal sigue basada en la contracción del gasto programable y seguramente en unos meses la Secretaría de Hacienda buscará aumentar los impuestos (sobre todo el IVA). Mientras tanto, la política monetaria sigue subordinada a la estabilidad cambiaria. Las minúsculas reducciones en la tasa de interés operadas en las últimas semanas no permiten hacer una diferencia, el crédito no puede fluir en esas condiciones. Tenemos años de estar sufriendo lo mismo. En resumen, la política macroeconómica hace todo lo posible por prolongar y profundizar la recesión. En el contexto de la crisis mundial, el modelo neoliberal mexicano se hunde bajo su propio peso.

No hay que engañarse, en este país nadie tiene confianza en el Poder Legislativo o en el Judicial, mucho menos en el Ejecutivo, y ya no se diga nada sobre los cuerpos de seguridad. Los partidos políticos, entelequias que la ideología neoliberal consagró como único vehículo para la vida democrática, son ejemplo de corrupción y desaseo. ¿Qué es lo que queda para hablar de un tejido social en México? Caray, es una buena pregunta, sobre todo ahora que arrancan los festejos del bicentenario.

¿Qué se va a festejar el año entrante? Llevamos casi 30 años sin poder generar los empleos que se requieren, y la pobreza alcanza niveles que sólo una sociedad cínica puede tolerar. La corrupción y la violencia ahora están por todos lados. Aún así, las comisiones oficiales de organización de festejos de todos los niveles anuncian sus programas de ferias y romerías. Pero todo huele a rancio. Sus premios y festivales son los rituales arcaicos de una época que ya murió.

Lo único que hay que conmemorar es la fortaleza y paciencia del pueblo mexicano, sobre todo frente a una economía salvaje que no puede garantizar la salud, la alimentación y la vivienda de la población. También habría que festejar la lucidez y el coraje de movimientos políticos y sociales que en su lucha por la justicia han aguantado la represión, el castigo y la violencia. El genuino festival comenzará con un vasto movimiento civil capaz de reconstruir al país sobre bases distintas de responsabilidad civil, solidaridad económica e integridad ambiental.