quinta-feira, 29 de junho de 2023

Los profesionales de la política y la búsqueda del bienestar social

Fernando de la Cuadra
El Desconcierto

En una conferencia dictada en 1917 que tenía por título “La política como vocación”, el sociólogo alemán Max Weber destacaba el riesgo de generar un tipo de políticos que viven exclusivamente de la política. En dicho escrito, Weber llama la atención para la diferencia que existiría entre quienes viven para la política y quienes viven de la política. Los primeros, por razones obvias, serían aquellas personas que tienen los recursos necesarios para dedicarse a la política sin tener que ocuparse prioritariamente por generar las condiciones materiales de sustento. Por lo mismo, el pensador alemán destaca que en “la dirección de un Estado o de un partido por gentes que, en el sentido económico, viven para la política y no de la política, significa necesariamente un reclutamiento plutocrático de las capas políticas dirigentes”.

Ya en el caso de quienes viven de la política, ellos deben forzosamente buscar una remuneración por su trabajo puesto que carecen de los medios de supervivencia necesarios para mantenerse en esta actividad sin obtener una gratificación monetaria a cambio. Sin embargo, lo anterior no quiere decir que este tipo de políticos no tengan también “una causa” por la cual luchar. El punto es que, en el proceso de construcción de la carrera política, muchos de estos miembros van privilegiando la desviación patrimonialista de la acción política, confundiendo la vocación pública con el interés privado.

En este movimiento de tránsito hacia los intereses particulares, los partidos políticos también han desempeñado un papel relevante, pues ellos se han transformado en un reducto de ascensión social u operan como agencias de empleo, en donde aquellas personas que hacen su “ingreso” a la política se benefician de prebendas y cargos en diversas instituciones o reparticiones del Estado y del sistema público en general, ya sea a nivel central, regional, provincial o municipal.

Ello es precisamente lo que ha venido ocurriendo con la gran mayoría de la clase política mundial, la cual ha descartado el carácter social de su quehacer por una opción casi exclusiva por las aspiraciones pecuniarias que les proporciona dicha actividad. El debate de ideas, el recurso de la retórica, el respeto por las opiniones de los otros, la búsqueda de la pluralidad y la tolerancia se han reducido al acuerdo mezquino con un reducido círculo de correligionarios y amigos, acuerdos permeados por el interés económico inmediato o de corto plazo. La política se ha volcado hacia el frío cálculo racional de costo-beneficio, determinada por una estructura de preferencias individuales en la cual cada agente evalúa los mejores escenarios y situaciones que les permitan adquirir más poder, dinero y prestigio.

En realidad, este fenómeno no es nuevo y sus mecanismos funcionan desde hace siglos y fueron expuestos con suma claridad por Nicolás Maquiavelo en su ensayo El Príncipe, el cual se propone estudiar la verità effetualle del mundo político de comienzos del siglo XVI. En esta obra fundacional de la Ciencia Política, Maquiavelo, entre otras cosas, nos advierte respecto de las motivaciones egoístas que encarnan los seres humanos y que se expresan especialmente en quienes desean detentar el poder político. Ellos deben actuar por el interés propio, por la voluntad de dominio y por la ambición: “De allí que nace una controversia, que resulta en sí es mejor ser amado o temido. Se puede responder que todos gustarían de ser ambas cosas; sin embargo, como es difícil conciliarlas, es más seguro ser temido que amado en el caso de que falte una de las dos. Porque, de manera general, se puede decir que los hombres son ingratos, volubles, fingidos y disimulados, reacios al peligro, ávidos de ganancia”.

En esta breve y contundente definición de la naturaleza humana, Maquiavelo consigna como el quehacer de la humanidad y, especialmente de su clase política, no refleja los principios y valores que inspiraron la voluntad de quienes desean dedicarse al “servicio público”. Si por una parte es cierto que muchos políticos con vocación se preocupan por el bienestar de la Nación, en la mayoría de los casos se puede observar que la tendencia es conseguir y mantenerse en el poder, como lo constató el pensador florentino hace más de 500 años atrás. Para él, la virtù y la fortuna son los dos recursos con que cuentan los “príncipes” para ejercer el arte de la política, es decir, para organizar sus ciudades-Estados y librarlas de los efectos destructivos y de las ambiciones desmesuradas de sus habitantes. En tal sentido, los condottiere son imprescindibles para imponer la dominación a sus súbditos y, a través de ella, proteger el principado y controlar las pulsiones desintegradoras de sus miembros. El poder en sí mismo es el objetivo de la acción política.

La diferencia con los tiempos actuales es que ahora la política ha terminado siendo dominada por las empresas, los consorcios y las grandes fortunas, que imponen su lógica competitiva y su impronta darwinista cuando direccionan el financiamiento de futuras campañas entre aquellos candidatos que tienen mayores posibilidades de sobrevivir y que además se comprometen a retornar para estos conglomerados o agentes individuales las inversiones que se han realizado en su provecho. Los políticos profesionales quedan, de esta manera, rehenes de los propósitos para asegurar y aumentar la obtención de lucro por parte de empresas o personas que han financiado las campañas o proyectos de los aspirantes a algún cargo político.

La secuencia interminable de escándalos de corrupción que salen a la luz cada semana en diversos países del planeta representan un funesto indicador del compromiso de la clase política con los intereses de empresarios inescrupulosos que solo desean enriquecerse a costa del erario público. ¿Cómo se puede revertir este cuadro en que los políticos puedan asumir una postura coherente, honesta y transparente para desempeñar las funciones por las cuales fueron electos? ¿Cómo imprimir los principios republicanos a una clase que se ha acostumbrado a recibir privilegios durante décadas? ¿Cómo inducir el respeto por las leyes en actores que han navegado durante años en las aguas de la impunidad y la displicencia institucional?

Por cierto, las respuestas a estas interrogantes son complejas y multidimensionales. Quizás un esbozo de respuesta pase por aquello que el mismo Weber llamaba de “ética de la responsabilidad”, es decir, una ética que sea capaz de tomar en cuenta las consecuencias previsibles de la propia acción. Ello implicaría asumir conscientemente el conjunto de decisiones que asumen los políticos, no solamente a partir de sus convicciones sino de un auténtico interés por las personas que lo han mandatado para mejorar la vida de sus comunidades y perseverar en la búsqueda del bien común y el bienestar social.

https://www.eldesconcierto.cl/opinion/2023/06/29/los-profesionales-de-la-politica-y-la-busqueda-del-bienestar-social.html

sábado, 24 de junho de 2023

Morte em meio ao “luxo experiencial”


Molly Osberg
Outras Palavras

Não é só o Titan. A classe de bilionários deseja consumir aventuras que ofereçam, além do luxo, exclusividade, reconhecimento e… perigo! Surgem façanhas nas Maldivas, escaladas gourmet do Everest, paintball extremo com agentes da DEA

Não se recomenda que um completo amador participe do Rally Dakar, a competição de resistência off-road em que os pilotos percorriam Paris, a Argentina (e, agora, a Arábia Saudita) no veículo de sua escolha. A paisagem é deslumbrante e ameaçadora por projeto. Pense em descer uma imensa duna de areia numa moto de motocross, depois subir literalmente uma montanha e continuar fazendo isso por cerca de duas semanas. O evento tem uma média de mais de uma morte por edição desde que começou, em 1978.

Mas por um preço que começa em torno de US$ 1,2 milhão, a agência de turismo de luxo Momentum oferece a um cliente um Land Rover customizado e o leva até o deserto, fornecendo suporte logístico e treinamento de pilotagem para ajudá-lo – pelo menos teoricamente – a conquistar a glória. E os prêmios em dinheiro relativamente insignificantes da corrida. “Nossos clientes estão procurando uma experiência autêntica e inspiradora”, disse o fundador da Momentum, Matthew Robertson, à revista Maxim em 2020. “É exatamente o que oferecemos!”.

As cinco pessoas ficaram sem ar a bordo do Titan após seu desaparecimento a caminho do Titanic são, como os clientes de Robertson, parte de uma indústria de viagens de aventura de US$ 683 bilhões que cresceu nas últimas duas décadas. Cada lugar de 6,7m² no Titan, custou 250 mil dólares, apesar dos alertas sobre a falta de certificação da embarcação e a pouca sabedoria da viagem recreativa. “Para quem acha caro, vale lembrar que é uma fração do custo de ir ao espaço”, disse o fundador da empresa que construiu o submersível.

O Boston Consulting Group acompanha o crescimento exponencial do mercado de “luxo experiencial” pelo menos desde 2013. Agora, acrescenteou, marcadores mais tradicionais de extrema riqueza – o complexo à beira-mar em Miami, a casa em Sun Valley – para avaliar os milionários (ou bilionários) interessados em se intitular os próximos Richard Branson ou Stephen Long. (Um dos membros da tripulação que pagou uma pequena fortuna para descer 4,3 quilômetros abaixo do nível do mar em um navio não classificado, operado por um controlador de videogame, é Hamish Harding, o fundador de uma empresa de investimentos cujos hobbies incluem perseguir recordes do Guinness e ir ao espaço). Nos anos seguintes ao surgimento do covid-19, esperava-se que o faturamento do setor aumentasse em até 70%.

As aventuras são variadas por princípio, e geralmente facilitadas por “designers de viagens”, que personalizam experiências com a promessa de que serão totalmente exclusivas. Entre os clientes pode estar um herdeiro do setor de combustíveis fósseis gastando US120 mil dólares em uma viagem ao topo do Everest, com um guia que fornece chuveiros movidos a gás e bifes preparados por um chef pessoal. Ou um corretor de fundos de hedge organizando, para seus amigos, uma excursão de US$ 50 mil, que inclui um jogo de “paintball extremo de aventura” com ex-agentes antidrogas dos EUA.

Um operador de luxo descreveu a criação de uma experiência de “ilha deserta” em Fiji, que retém um cliente por um determinado número de dias. Naturalmente, esse tipo de turismo também se tornou um canal para negociações políticas ocultas: esta semana, o site ProPublica informou que um juiz da Suprema Corte dos EUA, Samuel Alito, fez uma viagem de pesca de salmão real no valor de US$ 1mil por dia no Alasca paga por Paul Singer, um bilionário de fundos de hedge que repetidamente pediu ao tribunal que decidisse a favor de sua empresa.

Há uma série de razões pelas quais os ultrarricos podem estar se voltando para aventuras radicais. Uma série de histórias de tendências detalhando as aventuras de bilionários nas Maldivas ou num snowboard de helicóptero no Alasca surgiu nos anos seguintes à crise financeira de 2008. Comentava-se que o “consumo conspícuo” havia se tornado menos popular, depois de milhões de pessoas perderem empregos ou casas em nome de alguns ternos muito bons. Apontou-se também o efeito do Instagram, onde qualquer pessoa com um navegador da Web e os meios necessários pode postar uma experiência exclusiva.

Mas a explicação mais natural é que, para as pessoas a quem os luxos mais inimagináveis estão ao alcance, simplesmente sentar em um iate sem ser reconhecido não é suficiente. O status de bilionário tornou-se significativamente mais difuso nos últimos anos. Um herdeiro de diamantes obtidos com sangue quer se tornar um explorador espacial. Alguém que fez fortuna especulando com móveis e despejos prefere ser conhecido como um filantropo que também detém o recorde de maior permanência no fundo do oceano. (Além disso, os troféus de safári, a bugiganga original dos intrépidos e superricos, agora são considerados de mau gosto).

Recentemente, em sequência ao desaparecimento do Titan, o New York Times entrevistou serviços de viagens de luxo sobre os riscos que os ultra-ricos estão correndo. “Há muitas pessoas viajadas por aí que constantemente ultrapassam os limites de suas viagens para reivindicar o direito de se gabar”, disse um deles ao jornal. Acrescentou que naturalmente essas pessoas em busca de aventura procuram “experiências únicas” que “envolvem um grau de risco”.

Mas quando o objetivo final é ultrapassar os limites do que uma pessoa razoável consideraria férias, alguns bilionários querem uma experiência ainda mais exclusiva do que visitar o Titanic e arriscar a morte. Alguns anos atrás, a BBC entrevistou um agente de viagens cujo cliente pediu para detonar uma ogiva nuclear. O agente de viagens recusou. Quem quer morrer nas férias?

segunda-feira, 19 de junho de 2023

Las alucinaciones de un Golpe de Estado frustrado


Fernando de la Cuadra
Socialismo y Democracia

El fascismo es un virus mutante. El nunca murió.
Nosotros nunca lo matamos. Y ahora está de vuelta, transformado.
Andrea Camilleri

A medida que pasan los días, como en una caja de pandora, se conocen cada vez más detalles de la intentona de Golpe fracasada que planificaron personas del entorno más cercano del ex Presidente Bolsonaro. Con la información obtenida desde los archivos del celular incautado a su ex ayudante de órdenes, Teniente-Coronel Mauro Cid, se están conociendo los detalles más escabrosos y bizarros de una conspiración en varias etapas que culminaría el día 8 de enero con la instauración de un Consejo Militar destinado a restablecer el “orden y la tranquilidad” en Brasilia y las principales ciudades del país.

Con el sugerente título de “Las Fuerzas Armadas como poder moderador”, uno de estos documentos expone los caminos a seguir y las medidas que serían tomadas por los golpistas luego de la derrota en las urnas de Bolsonaro, con el propósito de trazar una hoja de ruta que les permitiera implementar y consolidar su embestida contra el Estado Democrático de Derecho y la Constitución.

En algunos trechos de los mensajes enviados desde el celular de Mauro Cid se puede ver que existe un conjunto de instrucciones organizadas “paso a paso” para proceder a la ejecución de este Golpe, entre las cuales se pueden destacar la recomendación de que Bolsonaro debería encaminar las supuestas inconstitucionalidades practicadas por el Poder Judicial a los Comandantes de las Fuerzas Armadas, para que ellos seguidamente nombrasen un interventor investido de poderes absolutos.

O sea, de acuerdo con el guion encontrado en el celular, ante la presencia de un fraude electoral y de la consiguiente movilización popular contra los resultados del sufragio, las Fuerzas Armadas intervendrían el Supremo Tribunal Electoral (TSE) y destituirían a todos sus integrantes, especialmente a su presidente, el Ministro Alexandre de Morais, la ministra Carmen Lúcia y Ricardo Lewandowski, para nombrar a dos de los nuevos ministros nombrados por Bolsonaro durante su mandato.

De esta forma, serían convocados los ministros Nunes Marques, André Mendonca y Dias Toffolli (nombrado en un anterior mandato de Lula), para substituir a los anteriormente mencionados. En otra de sus recomendaciones, el documento señala que “siendo reconocida la actuación en desacuerdo con la Constitución de la Corte Electoral, deberá el interventor fijar plazo para la realización de nuevas elecciones, que serán coordinadas por el TSE en su nueva composición”. Es decir, en el delirante plan diseñado por los conspiradores, los nuevos ministros darían su aval para anular las elecciones y organizarían el nuevo pleito electoral, impidiendo de esta forma que el candidato vencedor, Lula da Silva, asumiera la Presidencia.

El fallido Golpe no se llegó a concretizar debido a la incompetencia de sus instigadores. Sin embargo, ello no le suministra atenuantes a las responsabilidades de sus mentores y posibles ejecutores. Es decir, independientemente de la incapacidad y estulticia de los golpistas para llevar a cabo con éxito sus objetivos, llama la atención y también es motivo de alerta que muchos de los involucrados en esta trama grotesca corresponde a miembros de las Fuerzas Armadas en plena actividad.

Desde el triunfo de Lula en la segunda vuelta a fines de octubre del año pasado, importantes círculos militares se mantuvieron en la expectativa para consumar una rebelión elaborada en las filas castrenses, sumándose a las demandas forjadas desde asociaciones y partidos de la extrema derecha, productores agrícolas y ganaderos, madereros, ocupadores de tierras indígenas (grileiros), empresas mineras y grupos extractivistas (garimpeiros), pescadores ilegales, pastores pentecostales, organizaciones criminales de milicianos, clubes de caza y tiro, etc.


Las revelaciones que se han ido recopilando recientemente, confirman el hecho de que existían movimientos concretos por parte de muchos miembros de las Fuerzas Armadas tanto a nivel de Comando como entre los puestos medios para impedir que Lula asumiera la presidencia del país el 1 de enero de este año. Existía una coordinación entre oficiales a cargo de tropas en diversas unidades del país que, ante una orden del ex presidente, ellos movilizarían inmediatamente a sus contingentes para intervenir y ocupar las principales instalaciones gubernamentales e institucionales del país, partiendo por las sedes de los Tres Poderes en Brasilia: Palacio do Planalto, Congreso Nacional y Corte Suprema.

Inclusive, también se sabe por la información filtrada desde el celular de Mauro Cid, que el también teniente-coronel Marcelino Haddad había enviado al ayudante de órdenes de Bolsonaro tres documentos que fueron utilizados para redactar el plan que anularía las elecciones, destituiría a los ministros del TSE y decretaría a seguir el Estado de Sitio en toda la Nación. En síntesis, las pruebas de la colaboración de militares activos y en la reserva son cada vez más contundentes y funcionarios de la Policía Federal han señalado que las evidencias recabadas hasta ahora son apenas una parte de todo el arsenal de informaciones que eran intercambiadas entre los golpistas. Por esta misma razón es urgente imponer las sanciones respectivas a los participantes de la conjura como una forma de marcar precedentes que inhiban la aparición de futuras intentonas sediciosas.

Que tan poco faltaba para que se consumase esta escalada golpista es parte de una especulación que puede extenderse por mucho tiempo. Ahora se sabe que el ex capitán se recusó a dar la ordenanza para activar el Golpe de Estado pues desconfiaba del apoyo que tendría por parte del Alto Comando del Ejército. Lo que no se conoce a ciencia cierta es la correlación de fuerzas que existe actualmente dentro de la estructura de mando del Ejército brasileño, ya que las intrigas y pugnas dentro de las Fuerzas Armadas son una verdadera “caja negra” y es muy difícil, hasta este momento, determinar con exactitud cuántos oficiales se encuentran en el campo legalista y cuantos oficiales forman parte del ala golpista.

Por otra parte, como ya es de público conocimiento, si esta primera propuesta de intervención militar fracasaba, la idea de los golpistas consistía en impedir posteriormente que el Presidente Lula ya asumido pudiera continuar con su gobierno. Para ello se planificaron las movilizaciones e invasiones del 8 de enero que instalarían una situación de caos e ingobernabilidad que le permitiera a las Fuerzas Armadas hacer uso del artículo 142 de la Constitución que las autorizaría como un “Poder Moderador” para intervenir en el caso de producirse una situación de “desorden social” y de riesgo para las instituciones de la República.

Esta semana el Supremo Tribunal Federal puede determinar la inelegibilidad de Bolsonaro por los próximos ocho años, por uno entre muchos otros delitos cometidos durante su mandato. En este caso, la acusación que se encuentra siendo juzgada es por poner en duda la transparencia y licitud del sufragio electrónico en una reunión oficial convocada por el gobernante, ante decenas de embajadores y la comunidad internacional. Según el Ministerio Público, en aquella ocasión el ex presidente habría cometido abuso de poder político, desvío de finalidad y uso indebido de los medios de comunicación.

Si bien, esta es una respuesta esperada y deseable para el conjunto de los demócratas brasileños, los riesgos de una nueva aventura golpista estimulada por la extrema derecha y las diversas organizaciones de inspiración fascista seguirá pendiendo como una sombra siniestra sobre la sociedad. Por lo mismo, es urgente redoblar los esfuerzos para sancionar efectivamente a sus instigadores y acabar definitivamente con este virus mutante que viene asolando al pueblo brasileño y destruyendo la convivencia pacífica, pluralista y tolerante entre sus ciudadanos.

quarta-feira, 14 de junho de 2023

Conversaciones sobre el miedo y la solidaridad que puede vencerlo


Jesús Aller
Rebelión

La escritora norteamericana Fiona Jeffreys entrevista en este volumen a nueve investigadores y activistas sobre el rol del miedo en el mundo desequilibrado que nos ha tocado vivir.

Las reflexiones y experiencias reunidas permiten concluir que esta emoción, frustrante y desmovilizadora en un principio, puede servir sin embargo para encontrar respuestas afectivas que enriquezcan nuestra visión. El libro, aparecido en inglés en 2015, acaba de ser editado en castellano en Chile por Tiempo Robado.

En la introducción de esta nueva versión, Jeffreys confiesa que cuando comenzaba a trabajar en el proyecto le impresionó la idea de los zapatistas mexicanos sobre el miedo y la soledad que marcan a la sociedad humana en el capitalismo tardío y sobre el papel positivo que pueden llegar a jugar si nos impulsan a la acción colectiva contra sus causas. Estos pensamientos maduraron luego durante la pandemia y contemplando las luchas sociales que emergen en nuestros días en escenarios muy diversos, y propiciaron la conclusión de que las crisis y el temor que éstas crean pueden ser un catalizador del sentimiento comunitario. Resulta así que el antídoto contra el miedo no es la valentía, sino la solidaridad a través de la cual somos capaces tal vez no de superarlo completamente, pero sí de dotarlo de sentido.

Historia y teoría contra el desasosiego del capital

El primer entrevistado es el historiador Marcus Rediker, que ha estudiado los movimientos de resistencia de los siglos XVII y XVIII contra la globalización de la explotación económica, protagonizados por esclavos, marineros y piratas. Él comienza comentando algo de su propia biografía, marcada por unos orígenes de clase obrera y las luchas sociales de los 60 y 70. Investigador de la vida en el entorno del Atlántico, Rediker enfatiza la violencia que caracterizaba el trabajo en los barcos, incluso los no esclavistas. Los que perdían su forma de existencia en el campo, por los cercamientos, eran condenados de aquella a una dura odisea a través de los mares que solían concluir mendigando tullidos por los puertos, y por esto el salto a la piratería era algo normal. Es esencial considerar que la violencia marca todo el proceso, y no es difícil darse cuenta de que ésta se prolonga en las de hoy mismo. Sin embargo, la historia demuestra que la organización de “los de abajo” puede siempre resistir esa violencia y crear alternativas. Se descubre también que contra el miedo que nos imponen, es posible además la catarsis luminosa de un sano humor. Reírse de todo y poner la propia vida en juego podría ser una buena síntesis de la existencia que escogían los piratas.

La socióloga Silvia Federici, que ha destacado por sus críticas a la globalización capitalista, señala en su entrevista la importancia de las luchas comunitarias para superar el efecto paralizante del miedo impuesto desde el poder. Resalta sin embargo la diferencia entre el combate contra el fascismo, por ejemplo, y las batallas más desdibujadas del presente, en las que uno no tiene claro por qué debe correr riesgos y la autocensura es frecuente. Su experiencia en Nigeria en los años 80 le permitió comprobar los resultados devastadores de las políticas exigidas por el BM y el FMI, que suponen otra vuelta de tuerca de la opresión colonial. Allí tomó contacto con movimientos vigorosos de comunalismo y pugna por la tierra, objetivos demasiado marchitos en Europa, que se convirtieron en ejes de su pensamiento. En sus respuestas afloran también otros temas de sus investigaciones, como la caza medieval de brujas o la violencia actual contra las mujeres, en la que ve en muchos casos una secuela brutal del miedo que generan en los varones sus intentos de emancipación.

El geógrafo David Harvey ha escrito extensamente sobre ciudades y cambio social. Según él, el miedo a las represalias de los poderosos puede resultar paralizante mucho tiempo, hasta que bruscamente se impone la opinión de que es imprescindible luchar, a pesar de los riesgos, y se produce un levantamiento. Insiste también en que el temor es universal, y el de la clase dominante a perder sus privilegios es otro factor esencial en la historia. El rediseño urbano de París, por ejemplo, durante el II Imperio está marcado por ese recelo, y de la misma manera, en los Estados Unidos tras la II Guerra Mundial, la inquietud ante el experimento del socialismo real promovió la creación de una clase media vigorosa que compartiera algunos de los bienes generados por el sistema. Sin embargo, el modelo se agotó y el recambio fue el neoliberalismo, que se desarrolló en una serie de etapas: Nueva York, México, y al fin las privatizaciones y desregulaciones globales, al tiempo que el capitalismo reducía su tasa de ganancia y se hundía en una espiral financiera. En este contexto, las inevitables crisis sucesivas tensan a la clase obrera y no es descartable que el miedo pueda pasar de producir parálisis a catalizar un estallido. Para que esto fructificase serían necesarios intelectuales capaces de ver más allá de la política convencional. La conciencia del desastre en el que estamos inmersos y no hace más que agravarse debe ser el revulsivo para aguzar el ingenio y buscar alternativas.

La socióloga Nandita Sharma es una experta en las migraciones contemporáneas que impulsa el mercado globalizado. De joven vivió en la India la fascinación de los colonizados por un nacionalismo liberador, pero pronto aprendió que los estados y sus fronteras forman parte más del problema que de la solución. Estas barreras defensoras de privilegios ejercen una violencia física y psicológica, pero son incapaces de detener la marea humana que movilizan las guerras y desgracias del capital. El estado crea enemigos amenazantes y blinda su territorio, pero permite el paso a algunos, con escasos derechos, que serán explotados al límite. Sharma critica la mentalidad “anti-tráfico”, que esquematiza demasiado y no aborda el origen de los males. En su opinión, la frontera funciona como “un organizador de los límites del amor”, y el “nacionalismo asustado” es en realidad un eficaz instrumento del capital para extraer sus ganancias y mantener el orden. La única solución sería la construcción de un “nosotros” planetario, sujeto de derechos, empeño en el que trabajan los movimientos No Borders, dispuestos a superar el apartheid global que caracteriza nuestro mundo.

El sociólogo John Holloway se declara inspirado por los zapatistas y por las experiencias autónomas que crecen en los márgenes del sistema y evidencian su vulnerabilidad. Procedente de la tradición marxista, insiste sin embargo en sus libros en las posibilidades de emancipación que pueden plantearse sin tomar el poder. Su punto de partida teórico es la idea de que el estado es una construcción del capitalismo y por tanto cualquier transformación del modelo económico ha de requerir un trabajo al margen del estado. En este sentido, asegura que su traslado de Inglaterra a América fue iluminador, pues acá existe un cuestionamiento del capitalismo que no se da en Europa. En su opinión, el miedo juega un papel crucial en la dominación que se nos impone, pero el control nunca es total por la conciencia de la propia dignidad, que nos demuestra que el capital depende en realidad de nosotros. Las grietas en el muro del sistema de explotación se abren cuando manifestamos nuestro rechazo a ser impotentes frente a él y esto implica grandes planes y estrategias, pero también un cambio de mentalidad y mucho sentido del humor. Los zapatistas construyen una nueva sociedad, pero no renuncian a la imaginación y la poesía, y a poner en el centro a los que siempre han sido orillados.

Las ideas en la práctica

La escritora y periodista Lydia Cacho ha investigado asuntos clave de violencia contra los más débiles en su México natal. De la mano de su madre activista conoció ya de niña la marginación y la injusticia, y creció con el anhelo de hacer algo por aliviarlas. Actualmente vive en Cancún, donde ha creado el primer refugio para mujeres maltratadas de la ciudad, un lugar secreto y muy protegido que cumple la labor esencial de defender a las que todos abandonan. En México la corrupción es universal, ya desde la colonia, y la forma política de los últimos decenios puede definirse como una dictadura, aunque en el mundo no tenga imagen de tal. El machismo impregna la vida social y ése ha sido el principal caballo de batalla de una mujer que ha sido amenazada e intimidada y ha visto sus alegaciones a favor de niñas violadas estrellarse en los tribunales. Respecto a la violencia sexual, su conclusión es que más allá de ésta, lo más traumatizante para las víctimas es el abuso de confianza y la traición.

La escritora y organizadora social Sandra Morán ha trabajado con el Movimiento de Mujeres de Guatemala, que busca justicia para las víctimas del feminicidio ocurrido en el país tras la guerra civil, entre 2000 y 2012, y ha resistido a pesar del hostigamiento, derrochando coraje. En sus respuestas Morán describe el proceso que se vivió desde los años 90, en el que hallaron su propio camino rechazando la tutela del Estado. Las escuelas fueron un instrumento importante, incentivando la alfabetización y el análisis de los problemas sociales, e indagando las raíces profundas de la violencia y la desigualdad. En este empeño se reveló extraordinariamente útil un arte vigoroso de poesía, música y murales, que llama a la indignación y afirma la dignidad. Esto es heroico en un país en que la impunidad de los poderosos es un vicio secular.

Gustavo Esteva, recientemente fallecido, fue un sociólogo mexicano, fundador de la Universidad de la Tierra, en Oaxaca. En sus respuestas recogidas en el libro repasa la trayectoria de esta institución, surgida para atender a la formación de los hijos de los indígenas que rechazaban la escolarización. Recuerda también su colaboración con los zapatistas y su interés por los movimientos sociales, actividades alimentadas siempre por la esperanza, un antídoto contra la resignación que nos paraliza. Confiesa que unas tentativas guerrilleras en su juventud hicieron de él un partidario convencido de la no violencia, pero cree que es justo defenderse de una agresión si no hay otra alternativa, y por eso apoyó el levantamiento de los zapatistas en 1994, cuando todos los intentos pacíficos se rebelaron impotentes ante la persecución que sufrían. La comuna de Oaxaca en 2006 ha dejado muchas heridas abiertas y una penosa sensación de miedo, pero la resistencia está viva y se trata de organizarla, sin caer en la trampa de una violencia que sólo favorece a los poderosos. En opinión de Esteva, las armas deben ser sólo un recurso extremo para aquellos cuya debilidad los condena al exterminio.

La artista teatral y educadora guatemalteca Wendy Méndez cofundó la sección en su país de HIJOS, movimiento que agrupa a los descendientes de víctimas de desaparición forzada por su militancia política en toda Latinoamérica, y conjuga arte urbano, teatro callejero y activismo en su afán por la memoria y la justicia. En su aportación al libro, Méndez recuerda las torturas que sufrió en 1984 junto a su madre, después asesinada, y su exilio posterior en Canadá. Tras su regreso a su país, se dedicó al activismo sintiendo que sólo éste podía ayudarla a cerrar las heridas del pasado, y acabó descubriendo que toda la sociedad se beneficiaba de esta labor, pues a través de ella lo reprimido salía a la luz. Su trabajo plantea además una esperanza para el porvenir, imprescindible pues la injusticia secular no ha cesado e incluso siguen dándose casos de desapariciones hoy día. Los murales a veces son borrados y no faltan coacciones, pero reivindicar la memoria histórica es la única forma de combatir la ignominia y comprometerse por un futuro mejor.

El miedo es la gran arma del poder, y trabaja para él en el interior de cada uno, a través de una domesticación que ha sido un éxito completo. Sin embargo, ese sentimiento casi siempre paralizante, es capaz a veces de impulsarnos a la acción, cuando vemos amenazadas raíces poderosas que la doma no ha conseguido destruir: la dignidad de sentirnos humanos, y un espíritu solidario que nos hace agitarnos ante la injusticia. Con Nada que perder, salvo nuestro miedo, Fiona Jeffreys nos ofrece una melodía coral de reflexiones y experiencias que muestran cómo en ocasiones el miedo encuentra alivio en juntarse con otros miedos para trabajar por un mundo libre de su maleficio.

segunda-feira, 5 de junho de 2023

El gobierno Lula cercado por las fuerzas retrógradas


Fernando de la Cuadra
Socialismo y Democracia

Desde que asumió la presidencia de la República, Lula da Silva ha tenido que sortear innumerables obstáculos para poder gobernar y llevar adelante sus principales promesas de campaña, como el aumento del salario mínimo, la eliminación de la miseria a través de las transferencias directas del Estado o la salida de Brasil del Mapa del Hambre por medio de políticas activas de enfrentamiento de este flagelo mundial.

En ruta de colisión, la extrema derecha y la derecha –que la prensa llama eufemísticamente de centrão- se han empecinado en colocar incalculables escollos a casi todas las iniciativas emanadas desde el Ejecutivo. Recordemos que ya antes de asumir su mandato en enero del presente año, el gobierno entrante tuvo que negociar con un Congreso chantajista la aprobación del presupuesto de 2023, que incluía los recursos necesarios para sacar adelante las políticas apuntadas anteriormente. (Los principales escollos del gobierno Lula).

En el caso de la superación de la pobreza, la complicada y extenuante negociación para obtener los recursos necesarios para implementar el renovado Programa Bolsa Familia dentro del Presupuesto de 2023, necesitó de mucha transacción política, renuncia programática e inclusión de políticos de derecha en el cuadro ministerial del nuevo gobierno. Solo de esta manera se pudo aprobar la Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) que incluyera en las cuentas de este año los valores para asegurar el financiamiento de una política de transferencia directa imprescindible, vistos los altos niveles de pobreza y hambre que acumuló la población más vulnerable del país durante el ciclo funesto de la administración anterior.

En estos primeros meses del gobierno Lula, los sectores de la derecha y extrema derecha siguen desatando sus bloqueos a la implementación de los planes que buscan mejorar las condiciones de vida de dichos sectores más vulnerables, tratando paralelamente de influir en decisiones del ejecutivo para la nominación de un conjunto de entidades estatales y paraestatales con el fin de lograr el control político y financiero de órganos centrales en el andamiaje gubernamental. Utilizan el control sobre estas instituciones como moneda de cambio para aceptar la promulgación de la Medida Provisoria (MP) que oficializa el aumento del número de Ministerios, incluyendo importantes carteras como las de Planificación, Desarrollo e Industria, Pueblos Indígenas, Desarrollo Agrario, Transportes, Cultura e Igualdad Racial.

Para obtener el respaldo de esta Medida Provisoria, la nueva gestión tuvo que negociar su consentimiento junto con la mantención de la Fundación Nacional de la Salud (FUNASA), órgano que ha sido evaluado negativamente por el gobierno que aspiraba a su extinción. Los partidos del centrão condicionaron la aprobación de esta MP a la reconsideración de las autoridades sobre la viabilidad de dicho organismo y de la consiguiente distribución de cargos entre los principales partidos con representación mayoritaria en la Cámara. Y también con la aprobación de esta MP se tuvo que aprobar el Proyecto de Ley del Marco Temporal que amenaza el Derecho Constitucional de los Pueblos Originarios , además de incluir en esta negociación una nueva legislación que busca minar la actual ley que vela por la protección de la Mata Atlántica, que actualmente se encuentra en serio riesgo de extinción.

A pesar de su triunfo en la segunda vuelta en octubre de 2022, el actual mandatario no fue acompañado por una parte significativa de sus electores en las votaciones para elegir a los representantes del Congreso. De hecho, del total de 513 diputados, la coalición de gobierno puede contar solamente con 95 diputados que respaldan sus iniciativas. El resto de los miembros de la Cámara deben ser “conquistados” en función de intereses sectoriales y particulares que puedan movilizar eventuales apoyos a las medidas y proyectos emanados desde el Ejecutivo.

De estos 418 diputados restantes, los que militan en el PSB, PDT, MDB y el PSD se pueden sumar con mayor facilidad a las fuerzas que promueven algunos cambios y reformas impulsadas por el gobierno, aunque su respaldo es casi siempre condicionado a algunos beneficios que puedan obtener por parte de la administración central. El resto forma parte de una corriente moderada o “independiente” más o menos oportunista que se puede sumar en determinadas circunstancias (Unión Brasil, Partido Popular, Republicanos) y una oposición más férrea, ideológicamente identificada con el Bolsonarismo, como es el caso del Partido Novo y del Partido Liberal, que es el mismo donde milita el ex capitán.

En el Senado la situación no es muy diferente. De sus 51 integrantes, la base del gobierno cuenta con 8 miembros del PT, más otros 32 integrantes de partidos aliados o de cierta proximidad auspiciados por motivos instrumentales (caso del MDB y el PSD).

Efectivamente, la actual configuración del Congreso Nacional que tiene un perfil conservador –quizás más conservador que durante el propio gobierno Bolsonaro- ya venía anticipando una relación conflictiva entre el gobierno Lula y sus detractores de derecha y de extrema derecha. En ese contexto, se puede apreciar los denodados esfuerzos de estos sectores por desplegar una enorme cantidad de estrategias para descalificar todos los esfuerzos del actual gobierno en pos de políticas sociales más justas e inclusivas y, lo que resulta aún más evidente, evitar que ellas se implementasen por medio de su aprobación en el Legislativo.

Dichas estrategias se vienen amparando en el enorme sustento otorgado por los medios de comunicación y sus campañas violentas de desinformación. Se sabe que tales campañas de desprestigio mediático representan una fórmula de uso común por aquellos grupos empresariales que buscan erosionar la imagen y credibilidad de los proyectos progresistas, dirigiendo especialmente su artillería hacia los líderes de tales proyectos.

Decíamos que, en el caso del gobierno Lula, la ultraderecha y los partidos del centrão vienen difundiendo -con la complicidad de los medios- información falsa sobre las iniciativas del Ejecutivo, recurriendo a narrativas y fake news que tienen por objetivo desmontar o generar dudas sobre la viabilidad de esas propuestas. Son frecuentes las acusaciones de irresponsabilidad fiscal ante cualquier indicio de aumento del gasto público destinado a profundizar las políticas sociales. Ello incluye chantajes como que aumentarán los riesgos de una depreciación de la moneda (subida del dólar) o la caída estrepitosa de las cotizaciones de la bolsa, como ya se pudo constatar claramente inclusive desde antes de iniciarse la nueva gestión.

Ciertamente, parece que Brasil se encuentra organizado por un tipo de régimen semi-presidencialista, con la salvedad de que el Congreso no asume ninguna de las responsabilidades emanadas de las decisiones que recaen exclusivamente sobre el Ejecutivo. De esta forma, en el Palacio do Planalto existe plena consciencia de que actualmente no cuenta con los votos suficientes para sacar adelante los principales proyectos que le permitirá cumplir cabalmente con el Programa que le propuso a la ciudadanía. En los hechos, el enorme desgaste que experimentó el Ejecutivo para la aprobación de la MP que aumentaba el número de Ministerios, demostró la fragilidad que posee el gobierno con relación al Congreso.

Delimitando un futuro escenario posible, Lula tiene la posibilidad de intentar una salida como su par colombiano Gustavo Petro, que después de nueve meses de sufrir la resistencia a su programa de reformas sociales, decidió realizar un cambio abrupto en su gabinete, pidiéndole la renuncia a todos los ministros que formaban parte de la coalición con el Partido Liberal. Lo que no debe hacer Lula da Silva es renunciar a su legado y a sus promesas de gobierno, brindándole a los sectores reaccionarios el beneplácito de conseguir su propósito de imponer la impronta patrimonialista y plutocrática sobre los destinos de Brasil.

Apoyado por una reinserción internacional favorable, la viabilidad del proceso de cambios ineludibles que se deben emprender en los próximos meses depende no solo de la capacidad del Presidente Lula de llegar a acuerdos con un Legislativo que bloquea y extorsiona sistemáticamente la carta de navegación progresista, sino sobre todo va a depender de la determinación que tenga el gobierno para profundizar una correlación de fuerzas favorables y mantener una movilización activa de sus seguidores que le permita cumplir con su programa, reconstruyendo lo que fue destruido por el nefasto mandato anterior y proponiendo nuevas reformas estructurales para mejorar la vida del pueblo brasileño.

segunda-feira, 10 de abril de 2023

Bolsonarismo, violencia y salud mental en Brasil

 
Fernando de la Cuadra
Socialismo y Democracia

En los últimos días la sociedad brasileña ha recibido con enorme consternación las noticias sobre las diversas masacres y atentados ocurridos en escuelas del país. En la última, un hombre de 25 años atacó con un hacha a niños y niñas que se encontraban en un Jardín Infantil en la ciudad de Blumenau. Cuatro de ellos murieron y otros cinco quedaron heridos por la acción demencial de este individuo que hasta donde se sabe no tenía ningún motivo claro para cometer estos asesinatos. No fue un ataque premeditado contra un grupo étnico, religioso o político determinado. Tampoco existe la referencia de que el atacante haya sufrido bullying anteriormente en esa escuela o que sea un ex funcionario despedido por una causa injusta.

La pregunta más frecuente que especialistas y legos se hacen en este momento de perplejidad, es que mecanismos tortuosos se incuban en la mente de una persona que la impulsa a asesinar niños inocentes en un jardín infantil o cuáles son los efectos de propaganda que perseguiría una acción de este tipo. Si buscaba algún tipo de publicidad con esta violencia “monstruosa”, el ejecutor no ha tenido éxito. La prensa brasileña decidió casi que por unanimidad no dar mayor cobertura al asesino y a los eventuales motivos que tuvo para realizar estos crímenes bárbaros.

La decisión de la mayoría de los medios se basa en asumir las recomendaciones más recientes de connotados especialistas en comunicación, para quienes difundir y dar visibilidad a los autores de estas masacres, a sus tácticas y a sus bases ideológicas, puede servir como un estímulo para nuevos ataques. Una política responsable de los medios debería restringir al máximo posible las informaciones sobre los atentados perpetrados, de manera de negarles notoriedad o celebridad a sus autores, evitando con ello que otros potenciales asesinos o psicópatas se sientan estimulados -por el llamado efecto demostración o contagio- a imitar tales crímenes y, de esta manera, obtener publicidad en el futuro.

Lamentablemente los últimos asesinatos se suman a una serie de actos bestiales que han venido sucediendo en diversos estados del país. En el último mes ya se han reportado varios atentados con heridos y víctimas fatales, en una espiral que preocupa a las autoridades, organismos de seguridad ciudadana y especialistas en salud mental. De hecho, Brasil parece experimentar una segunda pandemia entre sus habitantes. El impacto emocional que han significado estos tres años de confinamiento, de perdidas familiares, de inseguridad laboral y miedo, han provocado un aumento exponencial del stress y de sufrimiento psíquico por parte de la población.

Según informaciones del Datasus, el número de episodios depresivos ya prenunciaba un crecimiento en la última década, pero dichos casos crecieron de forma acelerada a partir de la pandemia, con un aumento de licencias médicas por causa de trastornos ansiosos y depresivos, así como el aumento alarmante de la tasa de suicidio entre la población, especialmente entre los más jóvenes y los más viejos.

Las causas de esta tragedia y de la marea de crímenes y agresiones que viene asolando al país, son ciertamente complejas y diversas, lo cual requeriría de un abordaje efectivamente transdisciplinario. No obstante, sin desconocer el carácter multidimensional del fenómeno, pensamos que un eje explicativo para intentar comprender estos terribles acontecimientos se encuentra vinculado con la onda de violencia y odiosidad que se propagó desde el anterior gobierno de extrema derecha, el cual no solo liberó el porte y el uso de armas de fuego, como también se dedicó a crear un clima de enfrentamiento, prejuicio e intolerancia entre los brasileños.

También se puede ir más atrás en el análisis y buscar las raíces de esta violencia exagerada en componentes de la estructura sociopolítica y cultural que se fue construyendo históricamente en el país desde la época de la colonia. Aquí se podrían encontrar las bases que permiten interpretar la emergencia de un odio en estado larvado, que tuvo la oportunidad de manifestarse a la luz del día con el triunfo electoral del proyecto de la extrema derecha.


Reconociendo este escenario, podemos afirmar que el bolsonarismo profundizó indiscutiblemente el surgimiento del odio y la intolerancia entre una fracción significativa de la población brasileña, estimulando paralelamente la adquisición de armas de todo tipo para la defensa personal, bajo el falso lema de que “un pueblo armado jamás será esclavizado”. Por lo mismo, desde que asumió el anterior gobierno, los habitantes de este país contaron con todas las facilidades para obtener armas de fuego. Esta preocupante situación es la que está tratando de desmontar la actual administración con muchas dificultades y enfrentando las presiones que despliegan las asociaciones de CACs (Coleccionadores, Atiradores y Cazadores), así como del fuerte lobby que ejerce la propia industria armamentista que posee muchos representantes y apoyadores en el Congreso Nacional.

En rigor, el bolsonarismo consiguió introducir el odio dentro de las familias, entre amigos y vecinos, pervirtió todos los organismos e instituciones por los cuales pasó, diseminó el prejuicio y el sectarismo al interior de la sociedad, liberó las pulsiones más nefastas y reaccionarias entre los ciudadanos, abrió las cloacas del imaginario más abyecto del pueblo brasileño. Hizo del desprecio a la educación y del odio a la ciencia su bandera durante cuatro años, transformó las políticas públicas en balcón de negocios de militares, pastores pentecostales, milicianos y diversos grupos criminales. Fortaleció la idea de que los conflictos se pueden resolver a balazos, golpes o machetes.

En medio de este ambiente tóxico y contaminante, la salud mental de los brasileños comenzó a deteriorarse velozmente, desembocando ahora en esta serie constante y estremecedora de episodios de violencia y muertes sin motivo aparente.

Un estudio reciente encomendado por la Global Health Service Monitor y ejecutado por la empresa Ipsos, comprobó que la preocupación de los brasileños con la salud mental casi triplicó en estos últimos 4 años. En el año de 2018 solamente un 18 por ciento de los habitantes decían que tópicos como la depresión y la ansiedad eran una fuente de inquietud. El año pasado esa cifra prácticamente alcanzó al 50 por ciento de las personas entrevistadas. En parte dicho aumento puede ser atribuido a los efectos del Covid-19 sobre la población, aunque un porcentaje importante de los participantes en el estudio atribuyó su sentimiento de angustia y depresión al clima de odiosidad, polarización y violencia política experimentada durante el periodo de gobierno del ex capitán (2019-2022).

En efecto, el cuerpo y el alma de Brasil se encuentran comprometidos por este odio desatado que se apoderó de las personas y se diseminó con inusitada capilaridad por todos los rincones del país, llegando a afectar las relaciones interpersonales incluso hasta en los lugares más remotos y pacíficos del territorio. Por lo mismo, es urgente formular colectivamente políticas y programas de salud mental para toda la población que apliquen un tratamiento consistente y diseminen campañas de información permanentes que permitan construir, en el más breve plazo posible, un ambiente de convivencia sana y pluralista que le evite a la ciudadanía tener que enfrentarse nuevamente con las escenas cotidianas del horror demencial que se han vivido en estas últimas semanas.

quarta-feira, 8 de março de 2023

A origem do Dia Internacional da Mulher

Daniela Lima
Boitempo

Era perto do fim do expediente da tarde de sábado, 25 de março de 1911, quando uma nuvem de fumaça se espalhou pelos três andares superiores do Asch Building, em Nova York. Ouviu-se o som de estilhaço de vidro seguido de um forte estampido. As trabalhadoras da Triangle Shirtwaist Company, que ocupava o espaço, acreditavam que fossem fardos de tecido ou pedaços da fachada que se desprendiam do prédio consumido pelo fogo. Logo perceberam o horror absoluto: aquele estranho estampido vinha dos corpos de mulheres e meninas que se jogavam das janelas tentando escapar das chamas. Bombeiros tentavam inutilmente amparar a queda com redes de proteção que se rompiam pelo peso dos corpos. A fumaça e os gritos se alastravam por quarteirões, bombeiros desorientados direcionavam as mangueiras para os últimos andares do prédio tomado pelas chamas, mas a água só tinha pressão para atingir o sétimo andar do Asch Building. Em apenas 18 minutos, o incêndio transformou o oitavo, o nono e o décimo andar em escombros. Dentro do prédio, trabalhadoras se espremiam contra duas saídas de emergência – uma delas estava trancada.

Eu, junto com outras moças estava no vestiário do oitavo andar [da fábrica] […], às 4h40 em ponto, da tarde de sábado, 25 de março, quando ouvi alguém gritar: fogo! Larguei tudo e corri para a porta [de emergência] que estava trancada e, imediatamente, as meninas se amontoavam atrás dela. Os patrões mantinham todas as portas fechadas a chave o tempo todo por medo que as meninas pudessem roubar alguma coisa. Algumas meninas estavam gritando, outras esmurrando a porta com os punhos. (Depoimento de Rosey Safran)

 Os três pisos da Triangle Shirtwaist Company eram ocupados por 260 trabalhadores e 240 máquinas de costura amontoadas. As máquinas ordenadas em 16 fileiras, muito próximas, bloquearam os caminhos em direção às portas de emergência. A fábrica não respeitava princípios básicos de segurança e havia sido notificada diversas vezes pelo Departamento de Construção sobre as perigosas condições do prédio.

O Asch Building terminou de ser construído em 1901, tinha 41 metros de altura e a sua estrutura, o assoalho, a moldura das janelas e portas eram de madeira. [….] Dadas as suas dimensões, o imóvel deveria ter sido equipado com três escadas de acesso, mas tinha apenas duas […] que foram construídas tortuosas e estreitas. […] O artigo 80 da Legislação Trabalhista Estadual (State Labor Law) estabelecia que as portas das fábricas deveriam abrir para fora […] e que não podiam estar fechadas com chaves durante as horas de trabalho. No Asch Building, todas as portas abriam para dentro, devido à estreiteza dos corredores e escadas. […] O Departamento de Construção enviou uma carta aos proprietários da fábrica […] na qual denunciava as perigosas condições em que trabalhavam os operários, de quem nunca recebeu resposta.

No incêndio, morreram 146 trabalhadores, dos quais 17 eram homens e 129 eram mulheres e meninas – 90 delas se jogaram pelas janelas do prédio. A maioria das jovens era imigrante, tinha entre 16 a 24 anos e trabalhava em condições desumanas. Seus salários equivaliam a um terço do recebido pelos homens, enfrentavam jornadas de trabalho extenuantes e não tinham condições mínimas de segurança.

Isaac Harris e Max Blanck, proprietários da empresa e conhecidos por tratar trabalhadores como “dentes de uma engrenagem”, foram acusados de homicídio culposo. O júri composto unicamente por homens – na época mulheres não podiam ser juradas em Nova York – os inocentou de todas as acusações: “a defesa argumentou que não se poderia provar que eles tivessem mandados fechar as portas”. A palavra das sobreviventes, que afirmaram que os patrões trancavam as portas, de nada valeu.

Do lado de fora do tribunal, familiares, trabalhadores e ativistas gritavam: – assassinos! O som se espalhou pelas esquinas de Nova York e 300 mil pessoas foram às ruas debaixo de chuva para um funeral simbólico. A pergunta era: de quem é a responsabilidade? Dos inspetores de construção que permitiram escadas de incêndio inadequadas? Dos políticos que não exigiram normas de segurança? Ou dos proprietários que ignoraram as recomendações da fiscalização em nome do lucro? Ou de todos eles que tratavam operárias, sobretudo as imigrantes, como cidadãs de terceira classe?


A relação entre a Greve Geral e o incêndio

A história do incêndio foi contada e recontada várias vezes e ao longo do tempo alguns fatos acabaram se embaralhando: na versão comumente repetida, as trabalhadoras estariam ocupando a Triangle Shirtwaist Company durante uma greve e os patrões teriam trancado as saídas e ateado fogo na fábrica. No entanto, os relatos das sobreviventes dão conta de que não havia greve naquele momento. Uma das maiores greves da indústria têxtil de Nova York aconteceu de setembro de 1909 até fevereiro de 1910 – cerca de um ano antes do incêndio. As trabalhadoras da Triangle foram as primeiras a parar, produzindo um efeito dominó até a deflagração da greve geral, conhecida como “o levante das 30 mil”. Foi a primeira grande greve de mulheres no país, numa época em que nem mesmo o direito ao voto havia sido conquistado.

No documentário Triangle – Remembering The Fire, Katharine Weber conta que sua avó, Pauline Gottesfeld Kaufman, trabalhadora da Triangle, foi brutalmente atacada pela polícia e por pessoas pagas para ‘desfazer’ a greve: “minha avó me falou de um guarda que tentou prendê-la ou agarrá-la. Ela se envolveu numa luta corporal com ele e conseguiu fugir. Quando parou e olhou para a própria mão, viu que arrancou um tufo de cabelo dele e ainda o segurava. Muitas mulheres foram presas acusadas de perturbar a ordem pública”.

Em novembro de 1909, na assembleia do sindicato das empresas Cooper, Clara Lemlich, trabalhadora presa pela polícia sete vezes por agitação, fez um discurso que marcou a história do movimento sindical nova-iorquino: “sou operária, uma dessas que estão em greve contra condições intoleráveis de trabalho. Estou cansada de ouvir oradores. […] Estamos aqui é para decidir se entraremos ou não em greve. Apresento uma resolução a favor da greve geral já”.

No setor têxtil, as mulheres constituíam a maior parte da mão de obra. As condições em que trabalhavam eram deploráveis. […] A paralisação começou no dia 27 de setembro de 1909, precisamente na Triangle Shirtwaist Company. […] Os trabalhadores demandavam salários mais altos, melhorias nas condições de trabalho, abolição do sistema de subcontratação, jornada de trabalho de 52 horas semanais e, sobretudo, o reconhecimento de seus direitos sindicais.

As jovens da Triangle eram consideradas um problema pelos poderosos empresários do Lower East Side. Portanto, não é possível afirmar que não existam conexões entre o incêndio e a greve, ainda que a versão oficial diga que o fogo foi provocado por um trabalhador que teria jogado um cigarro aceso próximo de rolos de tecido que se acumulavam no oitavo andar do prédio. Fica evidente que o aparato jurídico, cujas leis beneficiavam os empresários, responsabilizaram os próprios operários por sua morte.

Quando a greve foi encerrada, mais de trezentos patrões tinham feito acordo com os trabalhadores – no entanto, treze empresas, incluindo a Triangle, não chegaram a nenhum acordo: “se tivessem aceitado as reivindicações dos grevistas, o incêndio que ocorreu no ano seguinte provavelmente não teria acontecido”.

Em consequência do incêndio, foi criada a Comissão de Investigação das Fábricas, que passou a avaliar o risco em inúmeros estabelecimentos. Frances Perkins, que se tornaria a primeira Secretária do Trabalho, fez parte da comissão – ela estava na Washigton Square no dia do incêndio e viu as jovens pulando das janelas do prédio de mãos dadas e abraçadas. Os dados apurados pela Comissão levaram à promulgação de leis em Nova York que regulavam normas de segurança, salário mínimo, assistência aos operários desempregados e assistência aos velhos demais para trabalhar.


Dia Internacional das Mulheres: mito fundador e sequestro de significado

O incêndio da Triangle Shirtwaist Company marcou de forma indelével o mês de março como um momento de se interrogar o passado para retomar o presente de forma crítica. Interrogar não apenas a história das mulheres operárias do início do século XX, mas de todas as mulheres que vieram antes de nós. A história do Dia internacional das Mulheres atravessa o movimento das mulheres operárias norte-americanas, que comemoravam em diversos Estados o Woman’s Day, desde 1908, pelo esforço do movimento de mulheres socialistas para internacionalizar a data, em 1910, e por diversos acontecimentos que marcaram a história da luta das mulheres em diferentes partes do mundo. Nenhuma dessas histórias pode ser apagada.

Quando Clara Zetkin propôs, na Segunda Conferência Internacional da Mulher Socialista, realizada em 1910, um dia internacional dedicado à reivindicação dos direitos das mulheres, ainda não havia uma dia definido, mas a intenção de unificar uma data para celebrar a solidariedade internacional na luta pelos objetivos comuns: "As mulheres socialistas de todas as nacionalidades organizarão em seus respectivos países um dia especial das mulheres […]. Será necessário debater essa proposição com relação à questão da mulher a partir da perspectiva socialista".

Entre 1911 e 1914, o Dia Internacional das Mulheres foi comemorado em datas diferentes do mês março. Apenas em 8 de março de 1917, com a deflagração da greve das tecelãs de São Petersburgo que impulsionou a Revolução Russa, esta data foi consagrada como o Dia Internacional das Mulheres. No entanto, organizações internacionais – como a ONU e a UNESCO – demoraram mais de 50 anos para reconhecer a data, e só o fizeram por pressão e insistência dos movimentos feministas.

Relembrar os caminhos que levaram a instituição dessa data é um modo resistir. Hoje, é importante impedir que o conteúdo emancipatório desta data seja substituído por um significado edulcorante e conveniente ao sistema capitalista. O capitalismo não age sobre os movimentos emancipatórios unicamente com a intenção de eliminá-los: pretende sempre incorporá-los, esvaziá-los de significado e potência revolucionária para transformá-los em produto.

De uma perspectiva histórica, fica evidente o sequestro de significado e o apagamento ostensivo da história do Dia Internacional das Mulheres. Um dia que, nas palavras de Alexandra Kollontai, deveria ser de “consciência política e de solidariedade internacional” vem se tornando uma data comercial em que o mercado ‘celebra’ estereótipos de gênero que determinaram e limitaram a vida das mulheres.

É preciso escavar os escombros que parecem se fechar sobre a história das mulheres que lutaram pelo dia 8 de março, impedir tentativas de apagamento de seus rastros e de seus nomes. Retomar o significado político da história do Dia Internacional das Mulheres é uma importante ferramenta contra as fogueiras materiais e simbólicas que continuam acesas.

terça-feira, 7 de março de 2023

El asesinato de Marielle Franco continúa en la impunidad


Fernando de la Cuadra
Socialismo y Democracia

El próximo 14 de marzo se cumplen 5 años de uno de los crímenes políticos más brutales desde la redemocratización del país. Ese día fueron cobardemente asesinados la concejala socialista Marielle Franco y su chofer Anderson Gomes en una emboscada perpetrada por dos miembros de la Policía Militar del Estado de Rio de Janeiro, que operaban como sicarios de una organización criminal de milicianos con sede en Rio das Pedras conocida como “Escritorio del crimen”. Los dos matadores, Ronnie Lessa y Élcio Vieira de Queiroz, siguen presos a la espera del juicio que será realizado con la participación de un jurado popular.

Desde esa fecha, ni los investigadores policiales ni la justicia brasileña han conseguido aclarar la siguiente pregunta: ¿Quién mandó matar a Marielle Franco y por qué? A pesar de que está demostrado el fuerte vínculo que existe entre estos dos ejecutores con la familia Bolsonaro, hasta ahora la Policía Federal y la justicia no han podido recoger las pruebas necesarias y suficientes que permitan conocer quiénes son los mandantes del crimen ni establecer fehacientemente la participación del Clan Bolsonaro en la planificación y financiamiento del asesinato.

En parte, ello se debe a un conjunto de obstáculos que se han interpuesto durante toda la gestión del ex capitán (2019-2022) para que los investigadores puedan efectuar su tarea de la manera más acuciosa y detallada posible, con el objetivo de conocer los motivos de los mandantes y la cadena de responsables que existen hasta que se consumó la ejecución del crimen. En estos cinco años, las pesquisas avanzaron a un ritmo extraordinariamente lento y aparte de los dos acusados por haber realizado el asesinato, no existen más personas siendo procesadas. Sin embargo, hoy se sabe positivamente que quienes realizaron este “servicio” estaban obedeciendo órdenes de miembros de una estructura superior que decidió eliminar a la concejala.

El actual Ministro de Justicia, Flavio Dino, declaró recientemente que “existen muchos indicios de que los ejecutores no actuaron solos. Por eso, es muy importante retomar y concluir las investigaciones para que haya Justicia plena y también para que todos entiendan que las discrepancias políticas se resuelven en el voto y no a balas, como algunos infelizmente creían y todavía creen”.

El crimen de Marielle Franco representa un caso emblemático de asesinato político. Su muerte impactó no sólo a sus electores de Rio Janeiro, como a todo el país y hasta una buena parte del planeta que tuvo conocimiento de esta barbaridad cometida contra una mujer negra, feminista, luchadora incansable por los derechos humanos de las poblaciones más pobres y vulnerables que habitan en las áreas periféricas de esa ciudad. Desde que fue electa en 2016, Marielle Franco tuvo una actuación destacada en la defensa de la población pobre, negra y LGBTQIA+ que vive en las comunidades y barrios de la Baixada Fluminense.

Ella era una figura en ascensión en el mundo de la política, muy carismática y querida en los territorios donde actuaba. Por lo mismo, se proyectaba con mucha fuerza como una gran líder estadual, que la podría haber llevado a disputar con propiedad un cargo como senadora o inclusive como gobernadora de Rio. No solamente realizaba una labor extraordinaria entre sus electores, sino que también se fue transformando en una referencia nacional entre todos aquellos que eran y siguen siendo objeto de discriminación y violencia desmedida por parte de las fuerzas policiales y las milicias.

Los casos de asesinatos sumarios o de masacres perpetradas por parte de las diversas policías (Federal, Civil, Militar, Rodoviaria) se acumulan por decenas a través de los años. El 6 de mayo de 2021, una tropa de la policía civil de Río de Janeiro entró en la comunidad de Jacarezinho y mató, sin derecho a juicio ni amparo, a 27 personas, todos hombres jóvenes, negros y pobres. La mayoría de estas personas fue ejecutada sumariamente, con disparos en la nuca después de haberse rendido.

Algunos casos tienen mayor cobertura periodística, como fue el desaparecimiento en julio del 2013 de Amarildo de Souza desde el interior de una Unidad de la Policía Pacificadora (UPP) en la favela de la Rocinha o el más reciente asesinato de un conductor de motocicleta en Sergipe, Genivaldo Jesús dos Santos, quien fue asfixiado por gas lacrimógeno liberado dentro del portaequipaje del furgón de la Policía Rodoviaria Federal (PRF), cuando ya se encontraba esposado dentro del vehículo. El asesinato de Genivaldo impactó a todos por la crueldad infringida contra un prisionero totalmente reducido, sin medios de protección y por el cinismo de los policiales que negaron hasta último momento el uso de gas para asfixiarlo, lo cual fue desmentido posteriormente por las cámaras que filmaron toda la acción criminal de esos miembros de la PRF.


Si Marielle estuviera viva, ciertamente estaría en la línea de frente denunciando estos crímenes bárbaros y los intentos del poder público de ocultar muchos de esos asesinatos. En su disertación del Magister en Administración Pública (UPP: la reducción de la favela a tres letras: un análisis de la política de seguridad pública del Estado de Rio de Janeiro), Marielle ya mostraba con mucho rigor teórico y abundante información, la política de exterminio practicada por el Estado brasileño en contra de comunidades vulnerables, antes y después de la instalación de las UPPs en 38 favelas del estado de Rio. En una parte de sus conclusiones Marielle advertía que “en el campo de la seguridad pública, se presenta la necesidad de alterar el modelo sustentado en la policía por uno sustentado en otra práctica, con relación al espacio público, con una nueva visión de la ciudad basada en los derechos y en las personas”.

Ciertamente, esta visión y las acciones desplegadas por Marielle en el mundo popular, incomodaron a muchos policiales, milicianos, traficantes y agentes del Estado cómplices de la criminalidad en dichos espacios, incluida la familia Bolsonaro que hasta ahora mantiene estrechos vínculos con facciones de milicianos que controlan gran parte del territorio de Rio de Janeiro.

Es emblemático en este sentido, que uno de los seguidores más incondicionales de Jair Bolsonaro, el ex diputado Daniel Silveira , utilizó una foto bestial en su campaña. En dicha imagen -que se hizo viral posteriormente- se puede ver a Daniel Silveira junto a otro candidato a diputado (Rodrigo Amorim) destruyendo una placa en homenaje a Marielle Franco ante cientos de personas que lo vitoreaban.

Lo anterior no hace más que confirmar el odio que genera entre la ultra derecha, las policías, los narcotraficantes y las milicias, el papel desempeñado por Marielle y otros activistas como ella en el resguardo de las comunidades pobres de Rio de Janeiro. Estos delincuentes consiguieron capitalizar el miedo de muchos electores de zonas ocupadas por el narco o las milicias para elegirse diputados o senadores en las elecciones de octubre de 2018, empujados también por la onda creciente del bolsonarismo. En ese sentido, el crimen de Marielle Franco fue uno de los elementos que hacía presagiar la emergencia de una extrema derecha radical asociada con las actividades ilegales en el país.

Existe un proverbio que nos recuerda que “la justicia tarda, pero llega” y, en este caso, ello no ha sucedido hasta ahora. Después de cinco años en la impunidad, los mandantes de este crimen cobarde se mantienen en el anonimato. Quizás estemos cada vez más cerca de conocer la verdad sobre dicho atentado, a la luz de todos los elementos probatorios que se han ido acumulando a lo largo de este periodo de investigaciones y porque actualmente existe una mayor voluntad por parte del Ejecutivo para aclarar las diversas aristas del asesinato, descubrir a sus mandantes y a sus financiadores. De ello va a depender la credibilidad que pueda recuperar (aunque sea un poco) el cuestionado sistema policial y judicial brasileño.

quarta-feira, 1 de março de 2023

Los supermillonarios, una plaga climática

Renán Vega Cantor
El Colectivo

La tierra no está muriendo. La están matando y quienes la están matando tienen nombres y direcciones”.
(Utah Philips [1935-2008] cantante y activista político y sindical de Estados Unidos)


El calentamiento global genera sequias prolongadas, inviernos más fríos, huracanes más frecuentes y destructivos, incendios incontrolables y causa la enfermedad y muerte de millones de pobres en el mundo entero. En los medios de desinformación cuando se tratan de explicar las razones que generan las brutales modificaciones climáticas se suele decir que todos los seres humanos somos responsables de lo que está sucediendo y, para justificarlo, ciertos científicos acuñaron la noción de antropoceno.

En esta concepción se muestra un mundo en el que predominaría la igualdad social y económica y, por lo mismo, a cada uno de los habitantes de la tierra se le asigna la misma cuota de responsabilidad en la generación de gases de efecto invernadero [GEI] y en el calentamiento del mundo.

Esta falacia acaba de ser desmentida por una investigación de la ONG Oxfam Internacional sobre el impacto climático de los supermillonarios y cuya conclusión principal indica que 125 de estos personajes (capitalistas de carne y hueso, con nombre propio, algo así como la personificación del capital), genera en total al año 393 millones de toneladas de CO2. El estudio analiza la variable consumo, sobre la que señala que los ricos utilizan jets y yates privados para desplazarse de un lugar a otro, con lo que gastan una gran cantidad de combustibles fósiles y generan enormes cantidades de CO2 y otros gases contaminantes a la atmosfera.

Por ejemplo, Bill Gates, quien presume de combatir el cambio climático, en el 2017 realizó 59 vuelos, cubriendo una distancia de 343 mil kilómetros, lo que equivale a dar ocho veces la vuelta al mundo. En estos vuelos de “placer y de trabajo” Bill Gates generó 1.600 toneladas de GEI, lo cual es igual al gasto promedio anual de 105 ciudadanos de los Estados Unidos y al de 1.140 pobres del mundo. Por su parte, Jeff Bezos, dueño de Amazon, emitió en su vuelo al espacio de 11 minutos 75 toneladas de CO2, una cifra similar a la que gasta en toda su vida un habitante humilde de este planeta.

En general, en 2018 las emisiones de GEI de 20 multimillonarios, como resultado de utilizar yates, aviones, helicópteros y habitar en hoteles y mansiones de lujo, fueron de 8.124 toneladas por persona, cuando un pobre emite 1.4 de toneladas al año. La variable consumo es un aspecto de la desigualdad social, pero no es la causa, es el resultado del capitalismo. Aunque la investigación de Oxfam no lo nombra, en su análisis sobre el impacto de carbono de los ricos se remite a la producción, asunto en que presenta los más reveladores resultados.

Considerando las empresas de esos superricos, cada uno de los primeros 125 emite 3.1 millones de toneladas de CO2, es decir, un millón de veces más de lo que emite el 90 por ciento más pobre de la humanidad. Para establecer esta cifra se ha medido la huella de carbono de las empresas que son propiedad de los supermillonarios, o de las que son accionistas.

En forma precisa se establece el ranking de la contaminación por parte de los dueños del planeta. En el listado se encuentran los siguientes datos en generación de toneladas de CO2: Carlos Slim, 7 millones; Warren Buffett, 3,5 millones; Bill Gates, 4,8 millones; Jim Walton, de Walmart, 2,1 millones de toneladas; y Alice Walton, de la misma cadena, 2,2 millones.

La conclusión del estudio es clara: El 1 % más rico de los habitantes de la tierra es responsable de un poco más del doble de la contaminación generada por carbono que la producida por 3.100 millones de personas, las que hacen parte de la mitad más pobre de la humanidad. Esto ha sucedido en los últimos 25 años, el mismo período en que las emisiones de GEI se incrementaron de manera exponencial, en la medida en que el capitalismo se expandió por el planeta entero. Esto indica que, a nivel climático, se proyecta la desigualdad social y la estructura de clases de la sociedad capitalista, en donde una exigua minoría que disfruta de extraordinaria riqueza es la directamente responsable de achicharrar el planeta.

En estas circunstancias, para la estabilidad climática del mundo, una condición indispensable para la supervivencia de gran parte de la humanidad, los ricos son una auténtica plaga. Están devorando literalmente el planeta y alteran de tal forma el clima que esos ricos pueden considerarse como el quinto jinete del Apocalipsis el cual, junto con los otros cuatro, cabalga en unos briosos caballos con los que viene en forma garantizada el hambre, la muerte, la violencia, las epidemias y la destrucción. Son una élite contaminante, que necesita del carbono para mantener su infernal estilo de vida y muerte y con ello arrastran al resto de la humanidad a la hecatombe climática.

Deberían extraerse las conclusiones políticas de estos hallazgos para romper con la mirada cándida y liberal que dice a los cuatro vientos que todos somos responsables del vuelco climático, porque está claro que el responsable es el capitalismo, personificado en sus grandes supermillonarios.

terça-feira, 28 de fevereiro de 2023

Las múltiples tragedias de Brasil


Fernando de la Cuadra
Socialismo y Democracia

 “La nuestra es esencialmente una época trágica,
así que nos negamos a tomarla por lo trágico”.

D. H. Lawrence, El amante de Lady Chatterley


Mientras una gran parte del país se encontraba festejando el Carnaval, en el litoral norte del Estado de Sao Paulo (Sao Sebastiao, Ubatuba y Bertioga), se produjo el mayor temporal de lluvia conocido en la historia de esa región, con fatales consecuencias sobre las comunidades que allí habitan. Hasta ahora se han contabilizado más de sesenta fallecidos y decenas de desaparecidos.

Dicho territorio es conocido por su vulnerabilidad a situaciones de intensa pluviosidad, porque la evaporación que se genera en el océano es bloqueada por la sierra que se encuentra pegada al litoral, lo cual implica que las precipitaciones se produzcan en esa misma zona costera. Según datos de Centro Nacional de Previsión y Monitoreo de Desastres Naturales (Cemaden), en la región llovió en 24 horas lo que regularmente llueve durante 2 meses, por eso se produjeron enormes deslizamientos y derrumbes de tierra y árboles que sepultaron barrios completos de esa parte del litoral brasileño, conocido como “Costa Verde”.

El propio Cemaden junto con el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE) ya realizaron un levantamiento de áreas de riesgo e identificaron que en el país existen 27.660 locales que están expuestos a posibles derrumbes e inundaciones, en los cuales habitan actualmente más de diez millones de personas. Por lo mismo, la emergencia de catástrofes de este tipo es un fenómeno esperable en cualquier época del año, en un país que posee 8,5 millones de kilómetros cuadrados y que desde hace muchos años no tiene una política activa de prevención y contención de desastres naturales.

A esta altura, podemos tener la certeza de que Brasil es un país expuesto permanentemente a la ocurrencia de tragedias. Esta última catástrofe producida es una más que se viene a sumar a las innumerables desgracias humanitarias, sanitarias, sociales, políticas, económicas y ambientales que se ciernen sobre esta nación.

No se puede pensar sino como tragedia la situación en la que se encuentran muchos pueblos originarios que habitan en la selva Amazónica o en otros territorios. Especialmente dramática son las informaciones que se han recabado sobre las muertes por desnutrición de cientos de miembros de la etnia Yanomami, los que venían siendo reprimidos y violentados por grupos de buscadores de oro en el Estado de Roraima, así como de otros explotadores de bosques y ríos asentados en esa región.

La postura genocida del gobierno de Bolsonaro, les otorgó carta blanca a millares de garimpeiros, grileiros, madereros y pescadores ilegales que nunca creyeron en las leyes y que, por lo tanto, actuaban totalmente fuera de las reglas constitucionales. Para estos contraventores la figura de Bolsonaro representaba el liderazgo y el sustento ideal para cometer todo tipo de infracciones.

Actualmente, se sabe que niños, jóvenes y adultos Yanomami fallecieron a consecuencia de la desnutrición y de los malos tratos causados por estas hordas de delincuentes que se amparaban en la omisión o la complicidad directa de los funcionarios del gobierno para cometer sus crímenes. Un informe de la Asociación Yanomami Hutukara, que coordina acciones a favor de dicho pueblo, elaboró un informe en el cual se señala que en los últimos 4 años murieron más de 570 niños debido a problemas de desnutrición, malaria, disentería, verminosis y otras enfermedades transmitidas principalmente por los garimpeiros.

 Ellos han invadido las tierras indígenas demarcadas en los gobiernos anteriores, impactando con la explotación del garimpo ilegal más de cuatro mil hectáreas de tierras de la reserva y construyendo 50 pistas clandestinas que estaban al servicio de garimpeiros y narcotraficantes. El actual gobierno ha comenzado a deshacer estas pistas clandestinas, así como viene desmontando los numerosos campamentos instalados en territorio Yanomami, destruyendo simultáneamente la infraestructura y quemando la maquinaria utilizada para la extracción de oro y casiterita (estaño).

La visita del presidente Lula permitió que la prensa mostrara para el conjunto de la opinión pública las condiciones de abandono y miseria en las cuales se encontraba el pueblo Yanomami durante el gobierno Bolsonaro. Aunque ya se sabía que dicha situación de calamidad no es nueva y que hace muchos años atrás Davi Kopenawa, el líder Yanomami, denunciaba lo que ocurría en tales comunidades: “Es posible que ustedes hayan escuchado hablar de nosotros. Pero no saben quiénes somos realmente. Ustedes no conocen nuestra floresta y nuestras casas. No comprenden nuestras palabras. Así, era posible que acabásemos muriendo sin que ustedes lo supiesen”. No es una profecía, es lo que se esperaba sucediera por el propio curso de los acontecimientos.

En un país marcado por la estructura socioeconómica y cultural esclavista, las formas contemporáneas de esta práctica aparecen constantemente a través de todo el país. En el año 2022 fueron rescatadas 1937 personas que se encontraban en situación similar a la esclavitud, según informaciones divulgadas por el Ministerio del Trabajo. En total fueron 443 acciones desplegadas a partir de denuncias recibidas en los 26 Estados de la Federación y el Distrito Federal. Desde 1995, cuando Brasil tuvo que reconocer ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la persistencia de formas esclavistas en su territorio, y hasta fines del año pasado, más de 57 mil personas fueron liberadas del trabajo esclavo.

La semana pasada fueron rescatados 192 trabajadores que vivían en situación análoga a la esclavitud en la región vitivinícola de Bento Goncalves. Los trabajadores eran contratados por empresas tercerizadas de tres vitivinícolas y fueron encontrados por los fiscales del Ministerio del Trabajo viviendo en pésimas condiciones higiénicas, en barracas que no tenían saneamiento básico, con alimentos podridos y cumpliendo jornadas extremamente exhaustivas, con horarios que llegaban hasta 15 horas laborales diarias. Además, eran despertados por lo capataces con pistolas que daban choques eléctricos.

Junto al trabajo esclavo, el trabajo infantil es otra de las tragedias que aquejan a Brasil. En el año 2021, una investigación realizada en base a datos proporcionados por el IBGE mostró que cerca de 1.3 millones de adolescentes se encontraban en situación de trabajo infantil. De esos adolescentes entre 14 y 17 años incorporados al mercado de trabajo, un 86 por ciento se podían definir como trabajo infantil. Y entre ellos, un número importante de jóvenes realizaba actividades consideradas dañinas para la salud y el adecuado desarrollo de sus vidas.

Las tragedias socioambientales también forman parte de esta extensa lista de catástrofes provocadas por la indolencia o negligencia de las empresas para asumir las consecuencias ambientales de sus “emprendimientos”. El accidente de una represa ubicada en la región de Mariana (Minas Gerais) es uno de los desastres ambientales más grandes que se han conocido en la historia del planeta. La ruptura de la estructura de la represa provocó el derrame de 62 millones de metros cúbicos de barro y residuos minerales sobre la cuenca del Rio Doce, devastando todo a su paso por más de ochenta kilómetros rio abajo, alcanzando a decenas de municipios ubicados en los Estados de Minas Gerais y Espíritu Santo.

Además de costar la vida de 19 personas, el desastre de Mariana provocó alteraciones significativas en la calidad del agua, causando la mortandad de miles de animales terrestres y acuáticos. Junto con ello, diversas especies de vegetación fueron impactadas debido a la contaminación de la tierra y el agua por altas concentraciones de hierro y de mercurio, como fue constatado posteriormente a través de muestras recogidas en los lugares afectados.

Hasta ahora resulta imprevisible la capacidad de recuperación de los ecosistemas alcanzados y los valores de las multas que ha debido pagar la empresa propietaria de la represa ciertamente no alcanzarán para reponer el daño causado a las personas fallecidas, a los habitantes del entorno y a la naturaleza. Este es uno más de los desastres socioambientales que pudo haberse evitado si la gestión de las empresas fuese más responsable y orientada a preservar el hábitat donde efectúan sus operaciones.

Por último, aunque no menos importante, se pueden relatar las tragedias humanitarias con relación a la actuación de la Policía en las comunidades más pobres o favelas, con una larga lista de masacres cometidas por los agentes de la ley. Estas matanzas cada cierto tiempo aparecen en los noticiarios, pero luego quedan relegadas al olvido por la emergencia de un nuevo exterminio tanto o más impactante que el anterior. Como escribí en otra oportunidad, “existe escasa regulación sobre el comportamiento abusivo de los organismos encargados de velar por la Seguridad Ciudadana, transformándose en una especie de cuerpo autonomizado del brazo represivo del Estado, con poco o ningún control por parte de las instituciones que conformarían el llamado Estado Democrático de Derecho”. (La banalización de la muerte y la masacre de los pobres).

Podríamos seguir enumerando las tragedias de diverso tipo, el asesinato sumario de cientos de personas que residen en las zonas más pobres, las catástrofes ambientales que han azotado al país en los últimos años, las quemadas de los bosques y la devastación de la región amazónica con su rastro de muerte y desolación, las incontables tragedias cotidianas de los habitantes de Brasil, de esos 33 millones de personas que se encuentran pasando hambre o de quienes no tienen trabajo y ni siquiera poseen la perspectiva de tener algún empleo digno en un futuro cercano. Esas tragedias -muchas de ellas previsibles- deberán ser encaradas con urgencia por el actual gobierno de reconstrucción nacional.

En dos meses de mandato se ha expresado la enorme voluntad de transformar la herencia deshumana y genocida de la gestión anterior, aunque el pacto democrático que encabeza el Presidente Lula deberá seguir desmontando los entrabes que fueron instalados por la extrema derecha bolsonarista y sus cuadros incrustados en la organización burocrática gubernamental. Y también deberá luchar cotidianamente para que sus aliados de última hora en el pacto de gobernabilidad no traicionen el programa de cambios indispensables que le fue prometido a los ciudadanos. De ello depende el futuro de la democracia brasileña y el bienestar del pueblo que habita en este territorio que, parafraseando a Stefan Zweig, continúa siendo el eterno “país del futuro”.