sexta-feira, 18 de março de 2011

Fukushima marca un punto de inflexión


Editorial
Gara


Cualquier comentario sobre las múltiples calamidades a las que se está enfrentando Japón debe comenzar por la impresionante escala de vidas perdidas. Miles de muertos o desaparecidos, cientos de miles sin hogar, pueblos enteros borrados del mapa y ahora una catástrofe nuclear que parece descontrolada y amenaza con liberar enormes niveles de radioactividad. El verdadero alcance del desastre que continúa activo en las planta nuclear de Fukushima es todavía desconocido.

Las informaciones sobre el terreno son contradictorias y nadie parece estar en disposición de saber el alcance real de las explosiones que no cesan y el humo blanco dispersado hacia el cielo que las televisiones muestran. Sin embargo, el hecho de que el emperador Akihito se dirigiera al país en un discurso televisado sin precedentes en la historia –ni siquiera en el devastador terremoto de Kobe de 1995– no deja lugar a dudas sobre la magnitud de los hechos: la peor catástrofe nuclear del siglo XXI, provocada por el peor terremoto de la historia de Japón.

El hecho de que haya ocurrido en el país de los robots y los coches eléctricos marca un punto de inflexión en la historia de la tecnología. Fukushima simboliza el final del sueño de una energía nuclear manejable y la realización de que esta forma de energía ni se tiene ni nunca se tendrá bajo control total. Japón se ha convertido, una vez más, en símbolo del poder arrollador de la energía atómica. Hiroshima marcó el terrible comienzo de la era nuclear en términos militares. 70 años después, Fukushima marca el principio del fin en términos de uso civil.

Fukushima es ya un acontecimiento de implicaciones globales en términos simbólicos, económicos y políticos comparable al que supuso el 11-S. El 11 de septiembre de 2001 significó para Occidente su vulnerabilidad, el hecho de enfrentarse a un mundo que escapaba a su control. El 11 de marzo de 2011 significó que la idea de un poder nuclear controlable no puede seguir siendo apoyada. Simboliza lo vulnerable que es el imposible anhelo de una energía nuclear totalmente controlable.

quinta-feira, 17 de março de 2011

Fukushima y la gestión del riesgo nuclear



Luis Sánchez Vásquez
Rebelión


Los riesgos nucleares ocupan una posición relevante entre las preocupaciones sociales. Los análisis inmediatos al respecto suelen presentar informaciones contradictorias respecto a sus consecuencias, y debido al alto potencial catastrófico en caso de accidente generan gran inquietud en la población. La evolución histórica de la percepción social del riesgo desemboca en la actualidad con los desastres asociados a riesgos accidentales, en la que los riesgos de accidentes nucleares son considerados el clímax.

Estas cuestiones han adquirido gran relevancia tras los catastróficos sucesos de Japón de los últimos días. En el caso japonés, se conjugan el desastre accidental sísmico con las consecuencias de su incidencia en las instalaciones de producción electronuclear. Estamos viendo cómo el terremoto y posterior tsunami han afectado de una manera devastadora al país nipón, a pesar de su preparación estructural ante este tipo de eventos debido a su «tradición sísmica». El riesgo de terremotos en Japón es inevitable y por tanto es asumido y gestionado por las autoridades y la población. Pero, ¿qué hay de los riesgo nucleares derivados del riesgo sísmico? ¿Quién asume y quién gestiona esos riesgos?

En mi opinión, el foco hay que centrarlo en los procesos de toma de decisiones sobre el modelo energético. El debate sobre el riesgo nuclear se suele llevar al campo del conocimiento experto, excluyendo del mismo a otros sectores de la población afectada «por no estar cualificados». Esto es un gran error. La energía nuclear sigue teniendo ese aura de compleja e inaccesible para el gran público, lo que evita la asunción de modelos más democráticos de toma de decisiones en cuestiones que nos afectan a todos.

Por tanto, se suele dejar la iniciativa en este debate a expertos técnicos en la materia como ingenieros nucleares o representantes de instituciones relacionadas con la gestión nuclear. Estos actores suelen ser parte interesada, cuando no directamente representantes del llamado lobby nuclear, conjunto de empresas, asociaciones o colectivos interesados en la promoción y desarrollo de la tecnología atómica.

Las posturas contrarias, capitalizadas generalmente por los grupos ecologistas que aun mantienen como eje estructural la protesta antinuclear, suelen aparecer desacreditadas en el debate público por una supuesta «falta de competencia técnica», cuando no directamente por cuestiones ideológicas.

En este caso, deseo y confío en que la sociedad civil japonesa nos va a enseñar el camino a transitar ante un suceso de este tipo. Su poder de organización e influencia quedaron claros desde los primeros movimientos estructurados tras el llamado Bikini incident en 1954, cuando unas pruebas termonucleares del ejército estadounidense en el Pacífico liberaron una gran cantidad de polvo radiactivo que contaminó un barco atunero japonés. La reacción de la sociedad civil japonesa fue rápida y contundente. Los pescadores y los consumidores (encabezados por las amas de casa) se unieron a los grupos pacifistas antinucleares, y ejercieron tal presión que el ejecutivo japonés dio un giro en su política pro-estadounidense y se puso de lado del pueblo al que representaba.

Sin embargo, en los años sesenta el gobierno japonés optó por nuclearizar el país en aras de la independencia energética y bajo la bandera de la seguridad de las centrales nucleares. En esta ocasión no surtieron efecto las advertencias de los movimientos antinucleares que alertaron, entre otras cuestiones, de los peligros que entrañaba el carácter sísmico del país.

Espero que una vez constatados las consecuencias reales de una catástrofe de este tipo, vuelvan a ser las personas realmente afectadas las que marquen el pulso de los acontecimientos y demanden un modelo energético más justo y sostenible. Y, principalmente, con unos riesgos asumidos y consensuados lo más democráticamente posible.

quarta-feira, 16 de março de 2011

Hacia un nuevo socialismo


El capitalismo ha llevado a la humanidad a una crisis de los sistemas ecológicos; ha producido un fenómeno de cosificación extensiva e intensiva de las relaciones humanas; ha creado una situación en la que una minoría lo tiene todo y amplias mayorías carecen de lo más indispensable; ha utilizado la tecnología para masacrar pueblos con el único propósito de apoderarse de las riquezas del subsuelo o adquirir una posición estratégica. El capitalismo, además, constituye un problema que no es sólo económico y político, sino también moral, psicológico y ético: ha producido un ser humano degradado desde el punto de vista de lo que debería ser el desarrollo de su personalidad.

No nos queda otra opción que escapar del capitalismo. Pero, ¿cuál es la sociedad que podrá sustituir al capitalismo?, ¿cuáles podrían ser las formas que deberá adoptar una nueva racionalidad? ¿Cómo pensar la economía, la democracia, la ética, la moral, la religión, el estado, las prisiones, la guerra, la igualdad, la libertad, la fraternidad, etc.?

El fracaso de los experimentos de Rusia y China nos ha dejado provisionalmente sin proyectos socialistas propios y han propagado el desánimo en el mundo entero. Cuando un experimento comunitario fracasa, cuando los kibbutzim israelíes abandonan los principios de igualdad e instauran el trabajo asalariado, cuando Mondragón es controlado por los bancos y se convierte en otra institución capitalista, se genera desánimo, pero recordémonos a nosotros mismos que las instituciones humanas fallan una y otra vez, y que debemos continuar luchando por una vida mejor en un mundo mejor.

Este libro ofrece, pues, un proyecto socialista reconfigurado, una crítica del capitalismo y la imagen de una sociedad alternativa. Los ensayos que lo conforman miran hacia atrás en la historia del movimiento socialista, tratando de encontrar lo que nos conecta con esa historia y lo que hemos aprendido para “hacer” de manera muy diferente, perfilando una visión socialista del mundo que constituye un nuevo socialismo.

terça-feira, 15 de março de 2011

Un fantasma (nuclear) recorre Europa



Eduardo Febbro
Página 12


Las autoridades francesas del sector nuclear indicaron que el riesgo de la central Fukushima va hacia el camino de Chernobyl. La Comisión Europea pidió la convocatoria de una reunión extraordinaria de la Agencia Internacional de la Energía Atómica.

¿Cuál es el verdadero alcance de la catástrofe nuclear que amenaza a Japón? El director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Yukiya Amano, consideró ayer que era “muy improbable” que la crisis de la central de Fukushima I sea similar al accidente de Chernobyl (Ucrania, 1986). Sin embargo, las autoridades francesas del sector nuclear indicaron que se va por ese camino. André-Claude Lacoste, presidente de la Autoridad de Seguridad Nuclear francesa hizo una evaluación que colma las lagunas e imprecisiones de las informaciones provenientes de Japón: “Tenemos el sentimiento de que estamos al menos en el nivel cinco, y sin dudas en el 6”, dijo Lacoste. Luego, el responsable aclaró: “Estamos más allá del nivel de Three Miles Island (el accidente nuclear en la central norteamericana que alcanzó el nivel 5 en 1979), sin alcanzar el de Chernobyl. Estamos en un nivel intermediario”.

Los niveles estimados por André-Claude Lacoste difieren de los comunicados por Tokio. Japón colocó el accidente nuclear en el nivel 4, que equivale a un “accidente de alcance local”, mientras que el 5 corresponde a un accidente “con consecuencias de mayor alcance”. A modo de comparación, la catástrofe de Chernobyl llegó al nivel 7, el máximo de la escala INES, que lo califica de “accidente grave”. Lo cierto es que la catástrofe que sumió a Japón en un estado de alerta nuclear considerable suscitó en Europa un inmediato debate sobre la pertinencia de la energía nuclear y los dispositivos de seguridad existentes. Sus opositores históricos, los ecologistas y las ONG antiátomo, salieron a reclamar debates y medidas, al tiempo que algunos Estados como Alemania y Suiza ya adelantaron disposiciones. La canciller de Alemania, Angela Merkel, decidió suspender el plan que debía ampliar la vida de las centrales nucleares del país. Suiza (cinco centrales) suspendió las licencias con vistas a la construcción de nuevas centrales hasta que no se verifique la seguridad de las cinco plantas en funcionamiento.

En un terreno más global, la Comisión Europea pidió la convocatoria de una reunión extraordinaria de la Agencia Internacional de la Energía Atómica para la semana próxima, así como otra reunión urgente con los operadores de las centrales del Viejo Continente y los responsables de la seguridad nuclear. Para la Unión Europea se trata de “evaluar” las consecuencias de lo ocurrido en Japón. El recurso a la energía nuclear no fue puesto en tela de juicio como principio, pero sí las cuestiones de seguridad. Las opiniones difieren en el seno de la UE, donde 15 de los 27 países cuentan con estructuras nucleares en funcionamiento. El 15 por ciento de la energía que consumen los 27 países que componen la UE proviene del sector nuclear.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, descartó ayer con énfasis cualquier idea de renunciar al átomo. No es para menos, Francia es, después de Estados Unidos, el segundo consumidor mundial de energía nuclear. Con 58 centrales nucleares en funcionamiento, el 75 por ciento de los suministros de energías provienen del sector nuclear. En Europa le siguen Gran Bretaña, 19 centrales; Alemania, 17, y España, 11. El problema se trasladó ahora al debate en torno de la seguridad. Austria, un país hostil al átomo, pidió a través de su ministro de Medio Ambiente que se lleven a cabo pruebas de resistencia en las centrales europeas a fin de medir la solidez de la seguridad de las plantas.

Los ecologistas se metieron en la brecha con la exigencia de una transparencia mayor. Daniel Cohn-Bendit, el ex líder de las jornadas de Mayo del ’68 y hoy eurodiputado del partido Europa Ecología, pidió a la izquierda que incluyera en su plataforma electoral “un referéndum sobre la energía nuclear”. Los partidos de gobierno, socialistas y conservadores, no apoyaron esta iniciativa. La Red salir de lo Nuclear (RSN) consideró que todo lo que tiene que ver con el átomo “es un gigante con pies de barro”. El debate y la espada de Damocles de una catástrofe nuclear en Japón supone un golpe en el corazón de esa industria.

segunda-feira, 14 de março de 2011

Desigualdade ainda atinge mulheres na agricultura



Alan Bojanic & Gustavo Anríquez
Tierramérica


No centenário do Dia Internacional da Mulher, a FAO apresenta um diagnóstico surpreendente sobre a situação das mulheres no campo, através de um exame global dos agricultores e agricultoras do planeta. Os lares liderados por uma mulher não são sempre mais pobres do que aqueles dirigidos por um homem. Mas o informe anual “O estado mundial da agricultura e da alimentação 2010-2011” demonstra que as agricultoras estão em uma posição desfavorecida no uso e acesso a ativos como a terra, o gado, maquinaria, insumos como fertilizantes, pesticidas e sementes melhoradas, e a serviços como o crédito agrícola e a extensão de conhecimentos técnicos e capacitação.

O novo e surpreendente nesta avaliação é que, com distinta magnitude, esta assimetria se observa em todas as regiões do planeta e se repete em distintos universos nacionais, políticos e religiosos. Se a esta desigualdade agregamos que diversos estudos de campo demonstraram que as mulheres não são intrinsecamente menos produtivas que os produtores masculinos, podemos concluir que esta distribuição de bens e recursos tem um custo em termos de produção.

O informe da FAO (Organização das Nações Unidas para a Agricultura e a Alimentação) estima que, grosso modo, uma distribuição mais equitativa de ativos, insumos e serviços agrícolas poderia fazer crescer a produção mundial de alimentos entre 2,5% e 4%. Mais ainda, uma expansão da produção agrícola dessa magnitude poderia resgatar da desnutrição entre 100 e 150 milhões de pessoas, dos quase 1 bilhão de desnutridos que a FAO estima sobreviverem hoje no mundo.

Na América Latina e no Caribe, o tema da mulher no campo tem estado quase sempre ausente das discussões de política e de gênero. Apesar disso, nas últimas décadas ocorreram profundas mudanças econômicas e sociais de consequências duradouras. Como nas cidades, mais e mais mulheres deixaram trabalhos domésticos não remunerados, incluindo a agricultura familiar, para ingressar no mercado de trabalho nos campos e em indústrias direta ou indiretamente relacionadas com a agricultura.

Esta profunda reforma socioeconômica não só tem manifestações nos mercados de trabalho, como nos lares rurais, onde a mulher com renda tem uma posição de negociação reforçada para participar na tomada de decisões. Outros indicadores de bem estar familiar, como nutrição e educação também melhoraram. Isso não ocorre só recursos adicionais, mas sim porque, quando as mulheres controlam uma maior parte do orçamento do lar, a proporção do gasto familiar em alimentação, saúde e educação tende a aumentar significativamente.

Estas mudanças são bem vindas, pois melhoram o bem estar das mulheres, de seus filhos e de seus lares e as nações podem usufruir melhor de todos seus recursos humanos: homens e mulheres. No entanto, resta muito por fazer. A proporção das explorações agrícolas controladas por mulheres tem apresentado um notório aumento na região. Mas estas agricultoras, do mesmo modo como ocorre em outras regiões do planeta, têm menos terra e um reduzido acesso a outros ativos, serviços e insumos agrícolas. É interesse de todos eliminar esta desigualdade de oportunidades.

A receita é bastante universal. Em primeiro lugar é preciso eliminar toda forma de discriminação legal. Além das leis, os funcionários que as executam devem ser educados nas diferenças de gênero. Por último, não basta afirmar a não discriminação no papel. É preciso ter consciência das limitações específicas de gênero, por exemplo as limitações de tempo que enfrentam as mulheres por seu duplo papel de trabalhadoras/produtoras e donas de casa, oferecendo e facilitando às agricultoras os serviços públicos, como extensão, e privados, como o crédito.

sexta-feira, 11 de março de 2011

Argentina: Una empresa condenada a pedir autorización


Darío Aranda
Página 12


El fallo establece que, para trabajar en ese lugar, la empresa debe contar con permiso de la comunidad mapuche. Un antecedente para las comunidades en conflicto de todo el país.

En las comunidades indígenas y entre los abogados especializados en derecho indígena se escucha desde hace tiempo una afirmación, mezcla de hipótesis y deseo, pero también con sustento jurídico: de respetarse los derechos indígenas, las empresas y gobiernos no podrían avanzar unilateralmente sobre los territorios indígenas. La Justicia de Neuquén acaba de dar un paso en ese sentido. Falló contra una empresa petrolera que pretendía impedir los reclamos de la comunidad mapuche Wentru Trawel Leufu (Hombres de Río Reunidos), afectada por la invasión de su territorio ancestral. La sentencia, la primera de su tipo en Neuquén y que será precedente para otras causas del país, afirma que se transgredió la ley al no haber informado y obtenido el visto bueno de la comunidad para explotar los recursos naturales, remarca la obligatoriedad de respetar la frondosa legislación (nacional e internacional) que protege los derechos indígenas y apunta también al rol de otros poderes: “Todo gobierno que desatienda (la leyes citadas) debe ser considerado como discriminador de los pueblos indígenas”.

En enero de 2007 el gobierno neuquino otorgó a la petrolera Piedra del Aguila la concesión de 3800 hectáreas en la región del Picún Leufú, en el centro de la provincia. En el lugar vive desde mediados del siglo pasado la comunidad Wentru Trawel Leufu. A fines de 2007, la empresa llegó hasta el lugar y reclamó derechos sobre la tierra, pero la comunidad le prohibió el ingreso. En julio de 2008 volvieron con nueva estrategia: ofrecieron dinero para obtener permisos de exploración y extracción. “La actividad petrolera es opuesta a nuestra forma de vida. No autorizamos”, fue la respuesta unánime.

La petrolera ingresó por la fuerza a territorio mapuche, atacó a miembros de la comunidad y contrató a 40 personas que, bajo el supuesto rótulo de desocupados a la espera de un trabajo, reprimieron a las familias indígenas, mataron casi un centenar de animales, incendiaron dos viviendas y un vehículo, y sostuvieron un proceso de desgaste para expulsar a la comunidad de su tierra. Comenzaba una fuerte campaña local y provincial para responsabilizar a los mapuches por trabar supuestas inversiones petroleras, que –según solicitadas de la compañía– implicarían beneficios para el pueblo y puestos de trabajo. Este diario dio cuenta de esos episodios en la edición del 10 de febrero de 2008.

La presión sobre la comunidad incluyó la judicialización: la empresa presentó un recurso de amparo para que la Justicia prohíba a la comunidad mapuche realizar acciones directas que pudieran “obstaculizar” la extracción de hidrocarburos en el propio territorio comunitario. En sólo 24 horas, la jueza Graciela Blanco dictó una medida cautelar por la cual ordenó a los miembros de la comunidad que se abstuvieran de impedir las tareas de la empresa. La defensa denunció que no se tuvo en cuenta la legislación indígena.

Sobrevino la apelación y, luego de tres años, la sentencia, dictada por el Juzgado Civil 2 de Cutral-Có negó la solicitud de amparo y priorizó el derecho indígena. “Corresponde rechazar la acción promovida por Petrolera Piedra del Aguila”, resume el fallo judicial sin precedentes y remarca que la acción inconsulta de empresas y gobiernos viola la Constitución Nacional y la de Neuquén, y tratados internacionales de rango supraley (el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo). También se desoyó la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas. La sentencia remarca la necesidad de poner en práctica esas normas y rechaza que, como suele suceder en los tribunales, se pretenda imponer el Código Civil por sobre la Constitución Nacional y tratados internacionales.

“Reconoce a la comunidad y reconoce el territorio comunitario y su carácter constitucional. Afirma que la posesión comunitaria de los pueblos indígenas no es la posesión individual del Código Civil. Que se basa en la preexistencia al Estado”, explicó el director del Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas (Odhpi), Juan Manuel Salgado.

La sentencia, dictada el 16 de febrero pero difundida esta semana, también remarca un derecho imprescindible en cuanto a los territorios indígenas. “Debe asegurarse la participación de los pueblos indígenas en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten (...). La consagración del derecho de participación implica que las comunidades indígenas siempre deberán ser consultadas cuando se pretendan adoptar medidas legislativas o administrativas que puedan afectarlas, ya sea en forma directa como indirecta”, afirma el juez Mario Tommasi, y explica que la participación de las comunidades indígenas debe ser libre y plena en todas las fases del proceso y que la consulta debe ser previa a la adopción de las decisiones que los afecten.

En cuanto al caso concreto, sentencia: “No se ha demostrado el cumplimiento cabal y adecuado de los procedimientos de consulta y participación prescritos por el artículo 75, inciso 17 de la Constitución Nacional, el Convenio 169 de la OIT y el artículo 53 de la Constitución Provincial (...). No se advierte que se haya dado cumplimiento a procedimiento de consulta o gestión conjunta de recursos. Por el contrario”.

Incluso cita como jurisprudencia al Superior Tribunal de Justicia de Neuquén, máxima instancia judicial de la provincia: “El derecho de consulta de los pueblos indígenas es, en esencia, un derecho fundamental de carácter colectivo, por el que el Estado está obligado a instaurar procedimientos de buena fe destinados a recoger el parecer libre e informado de dichas comunidades, cuando se avizoren acciones gubernamentales, ya sean legislativas o administrativas, susceptibles de afectarles directamente”.

La sentencia no trata si la empresa debe retirarse del lugar, pero deja claro que no se pueden realizar tareas de exploración y explotación sin previa consulta y participación de la comunidad. “La Justicia nos dio la razón, ahora será el pueblo mapuche movilizado, con cortes de caminos, el que impedirá que exploten y contaminen nuestro territorio”, anunció Juan Carlos Curruhuinca, de la comunidad Wentru Trawel Leufu.

Aunque centrado en un caso (Petrolera Piedra del Aguila y la comunidad mapuche), a lo largo de la sentencia se abordan tópicos sobre derechos que pueden extenderse a los conflictos que enfrentan los pueblos originarios de todo el país frente a industrias extractivas (petróleo, minería, soja y forestales, entre otros). La sentencia reconoce que la gestión de los recursos naturales corresponde a las provincias (artículo 124 de la Constitución Nacional), pero en la misma oración les marca un límite claro a los gobernadores al advertir que no pueden avanzar unilateralmente: “A las comunidades indígenas les está asegurada (por ley) la participación en cuestiones relativas a los mismos”.

quinta-feira, 10 de março de 2011

Necessidade vs. ganância: o planeta está no limite



Jeffrey Sachs
Al Jazeera


O maior líder moral da Índia, Mahatma Gandhi tem a famosa máxima segundo a qual há o suficiente na Terra para suprir as necessidades de todo mundo, mas não para as ganâncias de todo mundo. Hoje, o insight de Gandhi está sendo posto em teste mais do que nunca.

O mundo está rompendo os limites no uso de recursos. Estamos sentindo diariamente o impacto de enchentes, tempestades e secas – e os resultados aparecem nos preços no mercado. Agora nosso destino depende de se cooperamos ou ficamos vítimas da ganância autodestrutiva.

Os limites da economia global são novos, resultam do tamanho sem precedentes da população mundial e da disseminação sem precedentes do crescimento econômico em quase todo o mundo. Há no momento sete bilhões de pessoas no planeta; há meio século, eram três bilhões. Hoje, a renda média per capita está em torno de 10 mil dólares; no mundo rico, em torno de 40 mil dólares, e no mundo em desenvolvimento, em torno de 4 mil. Isso significa que a economia mundial está agora produzindo em média 70 trilhões de dólares em rendimentos totais por ano, comparados a algo como 10 trilhões, em 1960.

A economia da China está crescendo em torno de 10% ao ano. O crescimento da Índia está próximo do mesmo índice. A África, a região com o crescimento mais lento, está batendo a casa dos 5% no crescimento anual do PIB. Sobretudo os países em desenvolvimento estão crescendo em torno de 7% ao ano, e as economias desenvolvidas em torno de 2%, mantendo o crescimento global em algo como 4,5%.

Ganância ou crescimento

Essas são boas notícias em vários aspectos. O rápido crescimento econômico nos países em desenvolvimento está aliviando a pobreza. Na China, por exemplo, a pobreza extrema diminuiu bem mais da metade da população, e hoje atinge 10% ou menos da população.

Há no entanto um outro lado da história do crescimento global que devemos entender claramente. Com a economia mundial crescendo a 4-5% ao ano, estará num caminho para dobrar de tamanho em menos de vinte anos. Os 70 trilhões de dólares da economia mundial serão 140 trilhões, antes de 2030, e 280 trilhões antes de 2050, em caso de extrapolarmos as taxas de crescimento de hoje.

Nosso planeta não suportará fisicamente esse crescimento econômico exponencial, se deixarmos a ganância levar vantagem. O crescimento da economia mundial já está esmagando a natureza hoje, depredando rapidamente as fontes de combustível fóssil que a natureza levou milhões de anos para criar, enquanto o clima resultante da mudança climática tem gerado instabilidades massivas em termos de regime de chuvas, de temperatura e de tempestades extremas.

Vemos diariamente essas pressões no mercado. O preço do petróleo chegou a mais de 100 dólares o barril, enquanto China, Índia e outros países importadores se juntam aos EUA, num negócio massivo, para comprar combustível, especialmente do Oriente Médio. O preço dos alimentos também está em patamares históricos, contribuindo com a pobreza e a instabilidade política.

Esgotamento ambiental

Por um lado, há mais bocas para alimentar e, em geral, com maior poder aquisitivo. Por outro, ondas de calor, secas, enchentes e outros desastres induzidos pela mudança climática estão destruindo safras e reduzindo os estoques de grãos nos mercados mundiais. Nos últimos meses, várias secas atingiram a produção de grãos de regiões da Rússia e da Ucrânia, e enchentes enormes ocorreram no Brasil e na Austrália; agora, outra seca está ameaçando o cinturão de grãos da China.

Há algo mais do que a visão de que isso é muito perigoso. Em muitas partes populosas do mundo, inclusive em regiões de produção de grãos no nordeste da Índia, da China e no Meio Oeste dos EUA fazendeiros estão cavando cada vez mais fundo para irrigar suas lavouras.

Os grandes aquíferos que forneciam água para irrigação estão sendo esvaziados. Em alguns lugares da Índia, o nível das águas está baixando vários metros anualmente nos últimos anos. Alguns poços estão próximos da exaustão, com uma salinidade tão alta que parece que infiltraram águas oceânicas no aquífero.

Se não mudarmos, uma calamidade é inevitável. E é aqui que entra Gandhi. Se nossas sociedades estão correndo segundo o princípio da ganância, com os ricos fazendo de tudo para ficarem mais ricos, a crescente crise de recursos levará a uma ampla divisão entre ricos e pobres – e muito possivelmente a uma crescente luta por sobrevivência.

Conflito de classes

Os ricos tentarão usar seu poder para dominar mais terra, mais água e mais energia para si mesmos, e muitos vão dispor de meios violentos para fazê-lo, se necessário. Os EUA já seguiram a estratégia de militarização no Oriente Médio, na esperança ingênua de que esse tipo de abordagem pode assegurar fornecimento de energia. Agora, a competição por esses suprimentos está se intensificando com a China, Índia e outros, na corrida pelos mesmos (em vias de esgotamento) recursos.

Um poder análogo de captura de recursos está sendo tentado na África. O aumento dos preços de alimentos está levando a um aumento do preço das terras, enquanto políticos poderosos vendem a investidores estrangeiros vastas fazendas, varrendo do mapa as agriculturas tradicionais e os direitos dos pequenos agricultores. Investidores estrangeiros esperam usar grandes fazendas mecanizadas para produzir para exportação, deixando pouco ou nada para as populações locais.

Em toda parte nos grandes países – EUA, Reino Unido, China, Índia e outros – os ricos têm desfrutado de renda elevada e do aumento de poder político. A economia dos EUA foi sequestrada por bilionários, pela indústria do petróleo e outros setores chave. A mesma tendência ameaça as economias emergentes, onde a riqueza e a corrupção estão em alta.

Se a ganância vencer, a máquina do crescimento econômico depredará os recursos, deixará os pobres de lado e nos conduzirá a uma profunda crise social, política e econômica. A alternativa é um paradigma de cooperação social e política, tanto no interior dos países, como internacionalmente. Haverá recursos suficientes e prosperidade para seguir em frente, se convertermos nossas economias em fontes renováveis de energia, em práticas agrícolas sustentáveis e numa taxação razoável dos ricos. Este é o caminho da prosperidade compartilhada, por meio do avanço tecnológico, da justiça política e da consciência ética.

quarta-feira, 9 de março de 2011

¿Mercado o soberanía alimentaria?



Vicent Boix
Belianís


“Entre 2010 y 2011, los precios de los alimentos han batido récords siete meses consecutivos (…) asimismo, los incrementos en los precios de los productos básicos se han convertido en un factor desestabilizador de la economía mundial, y que han provocado tensiones y disturbios en varios países en desarrollo y, más recientemente, en Argelia, Túnez y Egipto”. Así lo aseguraba el Parlamento Europeo en una resolución aprobada el 17 de febrero, añadiendo que “…los altos precios de los alimentos sumen a millones de personas en la inseguridad alimentaria y amenazan la seguridad alimentaria mundial a largo plazo”.

Ante esta nueva y trágica crisis alimentaria, se repite una y otra vez que la causa principal del ascenso de los precios es un desequilibrio entre una menor oferta y una mayor demanda a nivel mundial, es decir, cada vez se requieren más cultivos y este año los rendimientos fueron peores. Pero, durante los años 2003-2004 la situación a nivel mundial en cuanto a la cantidad de alimentos básicos como los cereales había sido peor que desde 2007 hasta ahora. Contrariamente y tomando como referencia el “Índice para los Precios de los Alimentos” que calcula la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los precios en 2003-2004 fueron un 50% inferiores en comparación con los de la crisis de 2008 y un 100% respecto a enero de 2011.

Por tanto, algo está manipulando y alterando los mercados y ese algo es la especulación que según el Parlamento Europeo es la culpable del 50% de los aumentos recientes. La propia FAO reconoce que sólo el 2% de los contratos de futuros termina con la entrega de la mercancía y la mayoría se negocian nuevamente, por eso “…este tipo de contratos -u obligaciones- atraen cada vez a un número creciente de especuladores financieros e inversores, ya que sus beneficios pueden ser más atractivos en relación a cómo se comportan los de acciones y bonos.”

El problema no es de escasez o de una menor oferta de alimentos como se dice sin parar, sino de unos precios inflados por especuladores como constata la Eurocámara en una resolución anterior: “…en la actualidad el suministro total mundial de alimentos no es insuficiente (…) son más bien la inaccesibilidad de los mismos y sus elevados precios los factores que privan a muchas personas de la seguridad alimentaria.”

Sin embargo la especulación, causante de los ascensos, no es propiamente la raíz del problema. Ésta se debería frenar, pero los precios de los alimentos seguirían sujetos a los vaivenes de la oferta y la demanda, en una época en la que crece el interés por los agrocombustibles y en la que grandes transnacionales controlan los diferentes eslabones de la cadena alimentaria. Es decir, mientras las naciones marginen su autosuficiencia y la panacea sea comprar alimentos básicos en el gran supermercado global, a la vez que se exportan a éste materias primas y cultivos exóticos (soja para forraje, algodón, plátanos, flores, piñas, café, maíz para bioetanol, etc.), la alimentación seguirá sujeta a la dinámica de un mercado manejado por ciertos pulpos que poco entienden de hambre.

No se dice con ello que se prescinda del mercado internacional, pero es vital su regularización y sobre todo que las naciones prioricen su soberanía alimentaria entendida como la facultad de los pueblos y los agricultores en decidir sus políticas agrarias para garantizar la seguridad alimentaria. En los tiempos que corren tal vez sea una herejía, pero curiosamente, en el mismo comunicado de prensa en el que la FAO hace poco anunciaba que los precios de los alimentos habían alcanzado un record histórico, un economista de dicha institución indicaba que “El único factor alentador hasta el momento proviene de un cierto número de países en los que -debido a las buenas cosechas- los precios domésticos de algunos alimentos básicos permanecen bajos comparados con los precios mundiales”.

Dicho se otra manera, estos países podrán abastecerse de comida barata porque la cultivan ellos mismos y no tienen que adquirirla en los “reinos” de las multinacionales y los fondos de inversión. Pero muy a pesar del dato, la tendencia es más bien la contraria. La liberalización alienta la inversión y la deslocalización de la producción hacia los países del sur, cuyas tierras dejan de parir alimentos para transformarse en fincas donde brotan los agrocombustibles, los forrajes y los postres de las naciones pudientes. Estas tierras se concentran en acaudalados terratenientes o incluso inversionistas mientras el campesino es expulsado del campo. El resto de eslabones de la cadena alimentaría (semillas, intermediación, manufactura, etc.) se concentran en pocas manos que dictan las condiciones, monopolizan los mercados, encarecen los alimentos del consumidor y ahogan al agricultor hasta su claudicación. La agricultura y la alimentación como sustentos básicos desaparecen en favor de la visión mercantilista: el fin último no es garantizar comida ni trabajo, sino hacer un buen negocio caiga quién caiga.

Este modelo basado en la exportación al mercado internacional donde todo es susceptible de ser cotizado, comprado y vendido, no sólo es incoherente porque crea dependencia alimentaria del mercado exterior y sus precios, sino que además crea dependencia del petróleo por el transporte y porque la agricultura industrial necesita abundantes agroquímicos. Con las revueltas actuales en países como Libia, nuevamente el petróleo se encarece lo que agudizará la crisis en los alimentos como en 2008. Y si se añade que “cambio climático” y “cénit del petróleo” son cuestiones de actualidad, todavía resulta más surrealista encomendar nuestras calorías al oro negro.

El analgésico milagroso

A mediados de febrero, el Banco Mundial comunicaba que debido al incremento en los precios de la comida, el número de hambrientos se estaba acercando a los 1000 millones, cuando los últimos datos de la FAO los cifraba en 925. Además 44 millones de personas están franqueado el umbral de la extrema pobreza porque sus débiles economías familiares han sido desestabilizadas por los montos elevados de la comida.

La situación es gravísima pero los precios siguen elevados y en una economía globalizada, los últimos fenómenos climáticos locales -tormentas en África, heladas en México, sequías en China, etc.- se convierten en un mundial quebradero de cabeza. Pero ojo, no se trata de un problema de escasez, y los rugidos de 1000 millones de estómagos vacíos no son suficientes para que se de el golpe de mesa definitivo que ponga en su sitio al mercado y a los especuladores. Se han disparado eso sí, muchos fuegos de artificio en forma de buenas intenciones. En la reciente reunión del G-20 por ejemplo, se hablaba de una mayor transparencia en los mercados, limitación de la especulación, mejor información sobre los cultivos… en resumen, nada que no se haya oído antes y nada que no se haya quedado en nada, a pesar de que el 17 de febrero el Parlamento Europeo pidió al G-20 “…que se combatan a escala internacional los abusos y manipulaciones de los precios agrícolas, dado que representan un peligro potencial para la seguridad alimentaria mundial…” aparte de reclamar “…la adopción de medidas dirigidas a abordar la excesiva volatilidad de precios…”.

Las propuestas a corto plazo puestas en marcha para atajar la situación están siendo tan injustas como infructuosas, porque se ha pretendido solucionar el desaguisado jugando en la cancha y acatando las reglas del juego del ente distorsionador (mercado) en lugar de enfrentando y frenando sus desvaríos. En esta dirección, por ejemplo la FAO ha reconocido que desde julio su principal objetivo ha sido “calmar a los mercados”. Para ello el analgésico estrella empleado por este organismo ha consistido en engatusar a ciertos países que habían restringido sus exportaciones -de cereales sobre todo- para que las reanudaran rápidamente y así recuperar el flujo de la oferta que amansara los precios en el mercado internacional.

Hay que indicar que estos países exportadores cerraron sus fronteras, supuestamente para garantizar comida a sus ciudadanías, primero porque las cosechas no fueron buenas, segundo porque la mejor manera de no caer en la crisis de precios internacionales es con producciones nacionales. Pues bien, algo que como mínimo es normal y hasta legítimo, ha sido considerado por muchos como la principal causa de la crisis de precios de los alimentos, porque bajo la lógica del libre mercado se estaba manipulando la oferta mundial de esa mercancía llamada comida.

Pero mientras a estas naciones se les presiona para que retomen las exportaciones y no almacenen comida para sus poblaciones, nadie se atreve a poner en tela de juicio la barbaridad de millones de toneladas de maíz estadounidense que se destinan a bioetanol (el 14% del maíz mundial). Y esto es así porque bajo el intocable prisma neoliberal que impera, los alimentos no tienen porque alimentar estómagos, sino que son mercancías que inexorablemente deben ser cotizadas en el mercado, en donde los pujadores condicionarán los precios porque el fin último es agrandar las ganancias y si éstas crecen con los coches, pues que sigan rugiendo los estómagos.

Pan para hoy y hambre para mañana

Desde julio se pretende “calmar a los mercados” y el fracaso ha sido estrepitoso. La restauración de las exportaciones de alimentos no apagó el fuego que siguió expandiéndose ante las noticias de cosechas menores y ante fenómenos meteorológicos que añadían zozobra a la situación.

Se pidieron concesiones a los países exportadores que no aplacaron la crisis, y el 26 de enero, a la desesperada, la FAO lanzaba un informe con recomendaciones para que se apretaran el cinturón en este caso las naciones importadoras, entre las que se encuentran mayoritariamente las pobres. El paquete de medidas se centraba fundamentalmente en un único punto: que los estados apliquen medidas económicas y comerciales para reducir el precio de los alimentos, como por ejemplo subvenciones directas, préstamos para la financiación de las importaciones, incentivos fiscales, reducción de impuestos como el IVA, reducción de los aranceles e impuestos a las importaciones de comida, insumos, maquinaría agrícola, etc. Algunas de estas recomendaciones -más cercanas a la filosofía del FMI o del Banco Mundial- fueron adoptadas durante la crisis de 2008 y algunos países las están aplicando ya. Guatemala por ejemplo, a inicios de febrero anunció la importación de maíz con arancel cero para hacer frente al alza de precios.

Lógicamente estas medidas debilitarán las arcas de las naciones que dejarán de ingresar impuestos o directamente subvencionarán alimentos con fondos de los presupuestos, lo que afectará a medio y largo plazo la financiación de otros programas y servicios públicos. Para las naciones que puedan tener problemas con los presupuestos y la balanza de pagos, la FAO recomienda, lea bien, que recurran a los programas del Banco Mundial y el FMI, o lo que es lo mismo, que se endeuden más para sufragar las brutales ganancias que el mercado y sus especuladores están acumulando con el alza de precios.

Como se observa y como se ha repetido hasta la saciedad en este artículo, nadie le toca un pelo al ente distorsionador situado justamente entre los países que producen y compran comida, que son a los que se les pide sacrificio y que se adapten a los caprichos del mercado, incluso comprometiendo sus cuentas. Y las clases políticas de estos países, viendo las imágenes de Egipto o Libia, no se arriesgan a que la comida sea inaccesible y están bailando claqué al son que se les indica.

Mientras se esperan nuevos datos sobre los precios de la comida, la situación empieza a ser sumamente asfixiante y podría derivar en una crisis peor que la de 2008. Por eso sobra ya la verborrea grandilocuente y urgen soluciones reales y efectivas, porque para la humanidad comer es verbo y no un sustantivo pomposo y demagógico.

terça-feira, 8 de março de 2011

Tariq Ali: “Assistimos à segunda onda histórica do despertar árabe”



Christophe Ventura
Mémoires des Luttes


Que se passa actualmente no mundo árabe?

Acho que estamos a assistir à segunda vaga histórica do despertar árabe. A recusa dos povos a beijar, durante mais tempo, a mão que segura o pau que os puniu durante décadas abriu um novo capítulo na história da nação árabe. A absurda ideia neo-conservadora segundo a qual os árabes e os muçulmanos são geneticamente hostis à democracia derreteu-se como um pergaminho lançado no fogo. Os que faziam a promoção desta ideia são os que estão mais descontentes. Penso em Israel e nos seus lobbies na Europa e nos Estados Unidos – o que eu chamo a Euro-América -, na indústria militar que vendia tudo o que podia àqueles regimes, mas igualmente nos presionados dirigentes da Arábia Saudita que se interrogam hoje sobre se a epidemia democrática vai propagar-se até ao seu reino tirânico.

Até agora, estes últimos deram refúgio a numerosos déspotas, mas, quando o momento vier, onde vai a família real saudita encontrar refúgio? Os dirigentes sauditas devem saber que os seus protectores ocidentais, antigos ou novos, os deitarão fora sem cerimónia como meias velhas e proclamarão que sempre foram favoráveis à democracia.

Se houvesse comparação a fazer com a história europeia, seria com 1848, quando os levantamentos revolucionários tomaram forma continental, poupando apenas a Grã-Bretanha e a Espanha. Como os Europeus de 1848, os povos árabes lutam contra a dominação estrangeira: 82% dos egípcios têm uma “imagem negativa dos Estados Unidos”, recordava recentemente uma sondagem. Não julgaram útil pôr a questão a respeito dos europeus... Eles lutam contra a violação dos seus direitos democráticos e contra uma elite cega pela sua própria ilegitimidade. Eles querem mais justiça económica.

Quais são as características desta “segunda vaga do despertar árabe”?

A situação é diferente da que conhecemos na primeira vaga do nacionalismo árabe. Essa foi essencialmente anti-imperialista e tinha como principal objetivo libertar a região dos vestígios do império britânico.

As actuais revoluções árabes, desencadeadas pela crise económica, mobilizaram a vontade, a criatividade e poder de enormes movimentos de massas. No entanto, nem todos os aspectos da vida humana foram postos em questão. Os direitos sociais, políticos e religiosos são alvo de fortes polémicas na Tunísia, mas não noutros lugares, pelo menos para já. Até agora, nenhum novo partido se formou, o que leva a pensar que as futuras batalhas eleitorais oporão o liberalismo e o conservadorismo árabe, neste último caso sob a forma das Irmandades muçulmanas, versão local da democracia cristã europeia.

Estes últimos tomarão como modelos os seus correlegionários actualmente no poder na Turquia e na Indonésia e confortavelmente instalados no regaço dos Estados Unidos. Os dirigentes da Confraria propõem uma transição ultra-ordenada se Washington os apoiar, o que poderá acontecer. A diferença com a Turquia reside no facto que foram movimentos de massas que derrubaram ou ameaçam os déspotas do mundo árabe. O futuro poderá ainda reservar-nos surpresas se os regimes de transição ou de sucessão provocarem decepções na frente social.

Como vão reagir os Estados Unidos?

A hegemonia dos Estados Unidos na região foi beliscada, mas não destruída. Ela retornará, mas não da mesma forma. Os regimes pós-despóticos vão ser mais independentes, mesmo que, no Egipto ou na Tunísia, o exército esteja sempre presente para garantir que nada vai longe de mais. O novo grande problema para a Euro-América tem por nome Bahrein. Se os dirigentes deste pequeno reino – que dependem de um exército dominado por oficiais e soldados reformados do exército paquistanês – forem destituídos, então será difícil impedir um levantamento nacional-democrático na Arábia Saudita. Pode Washington dar-se ao luxo de ficar de braços cruzados perante uma tal perspectiva? Ou vão os Estados Unidos implicar as suas forças armadas na manutenção no poder dos cleptocratas wahabitas?

Como analisa a situação na Líbia?

As raízes dos levantamentos na Líbia não são diferentes dos que explicam os acontecimentos na Tunísia ou no Egipto. Mouamar Kadhafi dirigiu o país com mão de ferro. Se por vezes recorreu a uma retórica anti-imperialista num passado longínquo, ele colaborou directamente, nas últimas décadas, com a Euro-América. O ideólogo de Tony Blair, Anthony Giddens, fez elogios ditirâmbicos ao Guia. O estilo de vida deste último e as suas políticas excêntricas tornaram-no inapto para modernizar o seu país. Apesar dos quarenta anos que passou no poder, os líbios têm um nível de educação muito pior que os tunisinos e o sistema de saúde do país é muito deficiente.

O balanço de Kadhafi é um Estado de partido único degenerado, as prisões e a utilização da tortura. E tudo isto para manter a sua família no poder. A sua decisão de recorrer ao exército e à aviação para reprimir o seu próprio povo levou à libertação de Benghazi e provocou uma dissidência na instituição militar. Os soldados que recusaram abrir fogo sobre o povo foram executados pelos esquadrões da morte do ditador, como pudemos ver na Al-Jazeera. Fazer querer que este regime é progressista é uma vergonha. Com um país dilacerado e um exército dividido, os dias de Kadhafi estão contados.

segunda-feira, 7 de março de 2011

El Mercosubversivo



Martín Granovsky
Página 12


Una reunión de los embajadores de Estados Unidos en los países de la región definió al Mercosur como un organismo “antinorteamericano”. La expresión reflejaba el temor de Washington ante la consolidación del bloque por la incorporación de la Venezuela de Chávez.

Por primera vez sale a la luz un documento del Departamento de Estado de los Estados Unidos que califica al Mercosur como un organismo “antinorteamericano”. No consta en los archivos públicos ninguna mención en ese sentido por parte de una autoridad del Departamento de Estado. El documento al que tuvo acceso Página 12 por filtración de Wikileaks revela el contenido de una reunión de embajadores estadounidenses en el Cono Sur realizada en Río de Janeiro.

Según el texto final del encuentro, la clave que según los Estados Unidos cambia la naturaleza del Mercosur es la decisión de incorporar a Venezuela a los cuatro miembros originales: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

“La entrada de Venezuela en el Mercosur altera claramente el balance y la dinámica de la organización”, dice el texto. “Mercosur gradualmente fue transformándose de una unión aduanera imperfecta en una organización más restrictiva y antinorteamericana.”

La reunión se realizó durante dos días, el 8 y el 9 de mayo de 2007 en Río de Janeiro. El cable con el resumen fue clasificado como secreto el 17 de mayo por el número dos de la embajada en Paraguay, Michael J. Fitzpatrick. Su título original es “Conferencia: una perspectiva del Cono Sur sobre la influencia de Chávez”. Participaron los embajadores norteamericanos en Brasil, Uruguay, Argentina, Paraguay y Chile, y el cable agradece los aportes de la embajada en Bolivia.

Casi cuatro años después del encuentro cobra aún más importancia que haya sido un diplomático destinado en Paraguay el encargado de calificar el grado de confidencialidad de la reunión. El protocolo de adhesión de Venezuela fue firmado en marzo de 2006. Pero hasta hoy no entró en pleno vigor porque un país solo pasa de ser asociado a miembro pleno cuando los Parlamentos de los países que ya son miembros ratifican la decisión de los poderes ejecutivos. Lo único que falta para la entrada de Venezuela es, hoy, la ratificación del Senado paraguayo.

En la última reunión de Mercosur (Foz do Iguaçú en 2010) la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo que “la incorporación de Venezuela al Mercosur, además de aportar su generosidad, va a ayudar estratégicamente a consolidarnos en uno de los frentes más importantes de este siglo, el energético”. Cristina dijo confiar “en los hermanos de Paraguay”, destacó el Mercosur como un bloque que permitió dejar “atrás una hipótesis absurda como el enfrentamiento entre la Argentina y Brasil” y añadió que el peso de los mercados internos de los países permitió “superar la crisis global más importante desde 1930”.

El atractivo de Chávez

La conclusión final de los embajadores es que “la campaña de Chávez para expandir su influencia en el Cono Sur es multifacética, y descansa en buena medida pero no totalmente en una generosa asistencia energética y en acuerdos de inversión”. Concede que la figura de Chávez puede ser “atractiva para muchos de los desposeídos de la región, que todavía esperan que la globalización les aporte los beneficios del libre comercio y el gobierno verdaderamente democrático”.

Según el cable, “al integrar a Venezuela a las instituciones existentes y al crear nuevos organismos regionales, Chávez busca que el Cono Sur siga esa idea”. ¿Qué resultados habría producido la supuesta campaña del presidente venezolano? “Pocos países han probado ser capaces de resistir el atractivo de la ayuda venezolana y de sus paquetes de inversión.” Para fortuna de los críticos de la integración venezolana, “a la vez que la influencia de Chávez en la región se expandió significativamente, los líderes regionales sospechan de sus motivos y objetivos”. Muchos de esos líderes “coinciden con su mensaje de que el Cono Sur, y sobre todo Sudamérica, deben establecer una identidad separada respecto de la hegemonía norteamericana, pero no se sienten cómodos si son usados”.

Una frase de los embajadores indica el estado del diagnóstico estadounidense: “Los Estados Unidos no pueden esperar que los líderes de la región acudan en nuestra defensa”. Y después del diagnóstico viene la recomendación: “Necesitamos convencernos de la necesidad de implementar una estrategia transparente para la región”. Sigue así el texto: “Nuestra idea de comunidad de naciones democrática e inclusiva que asegura la perspectiva de un futuro más próspero para sus ciudadanos es la respuesta correcta a Chávez”. Los participantes también pidieron “más herramientas y recursos” para contrarrestar lo que define como “esfuerzos políticos de fisurar la democracia, diseñar estrategias económicas para estrangular el comercio libre, la politización del Mercosur, la expansión de lazos en el área de Defensa y la campaña en los medios de comunicación masivos”.

País por país

Los diplomáticos congregados en Río de Janeiro se manifestaron convencidos de que existe una campaña pública de Chávez y otra clandestina, de suministro de fondos, y analizaron la posición de los gobiernos de Sudamérica en detalle.

En el caso argentino, un dato clave es el hecho de que, según los participantes, “una encuesta realizada en diciembre de 2006 arrojaba que Chávez era popular para el 52 por ciento de los argentinos” y que la imagen de los Estados Unidos no era popular. Al mencionar a Néstor Kirchner, presidente de la Argentina al momento de la reunión, el cable dice que “Kirchner intentó distanciarse públicamente de la posición antinorteamericana de Chávez y trató de mantener la percepción de una línea más independiente para resultar potable al votante medio, pero su estrategia económica claramente busca lazos más estrechos con Chávez en comercio y finanzas y procura posicionarse a sí mismo entre Lula y Chávez en el espectro regional”. En la visión estadounidense, Kirchner intentaba balancear la relación con Chávez. “Esto es evidente en el apoyo de Kirchner y su esposa hacia la comunidad judía de Venezuela y, simultáneamente, que se hayan abstenido de cualquier llamado en favor de la libertad de prensa en el caso de RCTV, por ejemplo.”

“Aunque Kirchner comparte alguna de las posturas izquierdistas de Chávez, es más bien un pragmático”, dice el texto. Y nombra los préstamos por 4200 millones de dólares concedidos a la Argentina.

El cable consigna que “lo que llevó a Brasil a apoyar la admisión de Venezuela en el Mercosur fue la creencia de que Chávez podría ser controlado más fácilmente si estaba dentro del organismo que si se lo dejaba a su propia inspiración fuera de él”. El documento pone en cuestión esa idea con dos ejemplos. Uno, que Chávez alentó a Evo Morales a nacionalizar Petrobras en Bolivia. Otro, que Chávez le disputa protagonismo a Lula en las reuniones de Mercosur.

“Esa fricción brinda una oportunidad”, analiza (y parece esperanzarse) el texto que clasificó Fitzpatrick en 2007. Obviamente se refiere a una oportunidad para los Estados Unidos de erosionar las relaciones del bloque sudamericano.

Sin embargo, cuando Morales nacionalizó el petróleo, nacionalizó también Petrobras, y no solo Petrobras. Brasil se irritó por la ocupación militar de las plantas pero un diálogo entre los dos países solucionó el diferendo.

Tampoco hubo, finalmente, una disputa de protagonismo entre Lula y Chávez, a tal punto que el entonces presidente brasileño siguió impulsando la entrada de Venezuela al Mercosur. El Senado brasileño la ratificó en 2009, con Lula presidente. Y su sucesora, Dilma Rousseff, dijo en enero último en una entrevista con medios argentinos, que “Venezuela es un gran productor de petróleo y gas”. Opinó que “tiene mucho que ganar entrando al Mercosur, y nosotros con su presencia”. También tocó la cuestión del liderazgo, pero la despersonalizó mientras ponía la cabeza de la región en un plano binacional argentino-brasileño por tamaño y desarrollo económico. “Hasta para los otros países es absolutamente importante que Brasil y la Argentina estén juntos porque no es una relación de hegemonía la que Brasil y la Argentina se proponen en relación con el resto de América latina”, declaró.

En la visión norteamericana de aquel momento, otro tema a seguir de cerca eran los contactos militares venezolanos, y en el caso de Bolivia, los presuntos contactos en el área de Inteligencia.

Incluso Uruguay aparece sospechado, porque según el cable los temas de Seguridad del entonces presidente Tabaré Vázquez los llevaba día a día su hermano Jorge, “un ex miembro de la guerrilla OPR-33”. Vázquez, subsecretario del Interior, habría trabajado según los Estados Unidos con “agentes del servicio secreto reclutados bajo el paraguas de la (central sindical) PIT-CNT, dominada por el Partido Comunista, y entrenados en Caracas y La Habana”.

En verdad, la OPR-33 fue más libertaria que comunista y en la PIT-CNT hay también peso de socialistas y del Movimiento de Participación Popular del ex tupamaro Pepe Mujica. Jorge Vázquez es el mismo que denunció en Uruguay una campaña en su contra. Dijo que había sido falsamente acusado de almacenar armas para Irán en combinación con Venezuela.

Carnaval


domingo, 6 de março de 2011

¿Cual será el futuro del mundo árabe?



Robert Fisk
The Independent


El segundo despertar árabe en la historia moderna –el primero fue la revuelta árabe contra el imperio otomano– requiere algunas nuevas definiciones, quizás hasta palabras nuevas, por lo menos en el idioma inglés. Y una nueva calculadora que registre instantáneamente la edad de los viejos dictadores y la del creciente ejército de jóvenes. Si uno sobrevive la senilidad, se puede entrar en la gran categoría de los criminales políticos de la historia contemporánea.

Mi colega en el Magreb, Bechi Ben Yahmed, señaló que después de 42 años en el poder, Muammar Khadafi está ahí arriba con los peores. Kim Il-Sung registra 46 años, Saddam unos meros 35, Mubarak apuntó 32 años en los puntajes dictatoriales, Sekou Touré de Guinea 26 años, Franco de España y Salazar de Portugal, el mismo número. En esta escala, los raquíticos 10 años de Tony Blair reducen sustancialmente su status como criminal de guerra, un hombre al que se le podría permitir –en lugar de comparecer por la ilegal invasión de Irak– una lujosa villa en Sharm el-Sheikh (donde, después de todo, le gustaba quedarse a su esposa Cherie a expensas del gobierno de Mubarak).

Ben Yahmed sugiere que en el violento caso de Libia estamos tratando no tanto con una revolución, sino con el anarquismo revolucionario basado en el tribalismo, ya que Libia puede estar en el proceso de desintegrarse. No estoy seguro de estar de acuerdo, aunque los de Benghazi querrán que los tripolitanos sepan que ellos fueron sus libertadores. Khadafi, por cierto, se ha convertido en “reincidente” aunque, aun si la oposición cantó victoria demasiado pronto, Khadafi ahora está gobernando sólo una mitad del Estado, lo que puede ser sólo temporario.

Y tendremos, estoy seguro, que redefinir la naturaleza del acto que encendió el proverbial –y el real– fósforo: la inmolación por fuego de Mohamed Bouazizi, quien, aplastado por el Estado y su corrupción, y luego cacheteado por una mujer policía, eligió la muerte a la continuación del qahr, que podría traducirse como total impotencia. Prefirió, como observó el psicoanalista tunecino Fethi Benslama, la “aniquilación a una vida de nada”. Bouazizi, sin embargo, no se unirá a la lista de los mártires favoritos de Al Qaida. No se llevó consigo la vida de un enemigo; su Jihad fue una de desesperación, que por cierto no está alentada por el Corán. El probó que un suicida puede involuntariamente producir una revolución y convertirse en mártir de un pueblo oprimido en lugar de uno de Dios. Su muerte –aunque sé que me dirán que esa decisión le toca a la Más Alta Autoridad– no le aseguró el paraíso. Por lo tanto, su acto debe ser visto como políticamente más importante que el de un terrorista suicida. Fue, en realidad, un “antikamikaze”.

En un año en que la última “Rue Pétain” ha sido borrada de la Francia rural –Beirut reemplazó la suya en 1944, para la caída del régimen de Vichy– es justo decir que una enorme cantidad de los homenajes adulones a Khadafi tendrán que ser destrozados en su derrotado Estado una vez que caiga. Los museos Libro Verde –aun, quizá, los restos de su hogar pulverizados por las bombas estadounidense en 1989– eventualmente encontrarán su feroz final. El personal en el Hotel Marriott de Zamalek escapaba con retratos de Mubarak antes de la medianoche el día de su caída. Los huéspedes futuros notarán unos cuadrados más claros en el empapelado a la izquierda de la recepción.

Y hay unas cuantas calles Mubarak, estadios Mubarak y hospitales Mubarak que tienen que ser renombrados. El economista Mohamed el-Dahshan se refirió a la “desmubarakización” de Egipto; supongo que todas las calles Mubarak ahora se convertirán en “calle 25 de Enero” –día del comienzo de la última revolución egipcia– y me temo que si el 80 por ciento de los chiítas de Bahrein un día gobierna el país, habrá un montón de “dekalifaisación”. Y en Aden, una “desalehización”. En Libia la dekhadafisación ya comenzó.

Pero mientras la revolución egipcia es –a menos que suceda un contragolpe del viejo aparato de Mubarak– la historia más feliz que yo haya cubierto en Medio Oriente, todavía temo que esto termine en lágrimas, con nuevas “democracias” terminando como los regímenes previos. Arabia Saudita sigue como el caballo negro en mi tablero de ajedrez. Veremos qué pasa el viernes que viene.

Pero espero que los nuevos revolucionarios del mundo árabe no comiencen, en su fervor, a borrar la identidad de ciudades enteras. Benghazi no se debería convertir en “La Ciudad de los Once Mártires” –como Stalingrado se convirtió en el patético Volgogrado– ni Tobruk ser renombrada. Los tunecinos adoptaron a Cartagena como el nom de plume de Túnez. Por cierto, vale la pena recordar la historia más reciente de las tierras que nosotros los periodistas ahora recorremos en nuestras 4x4. Mis colegas viajando a Libia desde Oriente pasaron rápidamente por El-Alamein y Tobruk. La semana pasada fui de noche desde Túnez, las luces del auto iluminando postes indicadores del Paso Kasserine, donde los estadounidenses pensaban que podían derrotar a Rommel pero donde fueron derrotados ellos, cortesía del Afrika Korps.

Curiosamente, todos tuvieron problemas entre Tobruk y Túnez durante la Segunda Guerra Mundial. Tobruk cayó en manos de los británicos en enero de 1941, fue sitiada por el Afrika Korps durante 200 días, liberada por el General Cunningham en noviembre, capturada por Erwin Rommel en junio de 1942 –“un desastre”, susurró Churchill cuando escuchó la noticia en una visita a la Casa Blanca–, pero fue recapturada por los aliados cinco meses más tarde. Ahora es la primera ciudad liberada por la oposición anti Khadafi. El guionista francés Michel Audiard, que escribió el guión para la película El zorro del desierto y Taxi para Tobruk, dijo que en su opinión “lo único agradable en una guerra es el desfile de la victoria, ¡todo lo anterior es una porquería!”.

¿Quién puede no estar de acuerdo, siempre y cuando, por cierto, que la gente acertada reivindique la victoria? ¿Los reincidentes? ¿Los anti kamikaze? La mitad de los estados de Khadafi, las revoluciones, las rebeliones, las insurrecciones, los despertares árabes son generalmente un asunto sangriento. Sin embargo, debo decir que mi redefinición favorita apareció en una maravillosa caricatura en el diario tunecino La Presse esta semana, después de que Beji Caid Essebsi fue nombrado primer ministro. “En mi opinión”, dice la caricatura, “nuestro verdadero primer ministro se llama Facebook!”.

sábado, 5 de março de 2011

Decrecimiento: un proyecto ecologista y socialista



Juanjo Basterra
Gara


Serge Latouche es bretón y uno de los precursores del decrecimiento. Este economista es uno de los mayores precursores de la filosofía del decrecimiento y pasó por Bilbao para explicar lo que a su juicio será «la revolución del siglo XXI», como señaló a GARA. Para él, producir por producir y consumir por consumir sólo genera «una mala vida, una destrucción del planeta y de las personas». Afirmó, sin ningún género de dudas, que esta respuesta para mejorar la calidad de vida es «un proyecto ecologista y socialista. Se puede hablar de ecosocialismo».

Entre otras muchas aportaciones que realizó en la entrevista, Latouche dijo considerarse «agnóstico de la religión del crecimiento por el crecimiento» y admitió que todavía queda mucho trabajo por extender esta filosofía, pero reconoció que «hay tiempo, aunque no hay que perderlo, porque la crisis económica actual permanecerá mucho tiempo entre nosotros», precisó el profesor de Economía.

¿Qué es el decrecimiento?

El decrecimiento es un eslogan que nació en 2001 para oponerse a lo que llaman desarrollo sostenible y que agrupaba a los mayores grupos empresariales mundiales en torno a un consejo de desarrollo sostenible que agrupaba a empresas como Total, Monsanto y, entre otras, a Nestlé. Había que utilizar un eslogan provocador para estar fuera de esa religión del crecimiento.

¿Religión?

Para ser riguroso habría que hablar de «acrecimiento», como se habla de ateísmo, con la `a' privativa. Somos agnósticos de la religión del crecimiento, porque es evidente que, desde la aproximación al Club de Roma en 1992, el crecimiento avanza hacia la destrucción del planeta y los ecosistemas que permiten al hombre vivir.

¿El decrecimiento es revolucionario?

Espero que sea la revolución del siglo XXI.

¿Qué medidas directas contempla y desarrolla?

Es un proyecto global y revolucionario, por supuesto. La principal es el cambio radical de mentalidad ideológica de funcionamiento. Este cambio no se puede concretar de un día para otro, ni tampoco las medidas son las mismas en unos países que en otros. No se podría aplicar de la misma manera en Texas o en Chiapas, en África o en el País Vasco. Cada lugar deberá decidir las mismas. El objetivo es que la sociedad se autolimite para conseguir el bienestar de todos. Los franceses, por ejemplo, deberían reducir la huella ecológica por medio de la relocalización de actividades porque los mercados están mundializados y lo hemos convertido en un vasto supermercado. Es extremadamente destructor para el planeta. Todo lo consumimos y hay que darse cuenta que los productos hacen de media entre 5.000 a 6.000 kilómetros con lo que significa de consumo de petróleo y energía. El efecto es negativo y conlleva el aumento del paro, porque se destruyen miles de empleos. Por eso, la recolocación es muy importante, lo mismo que la disminución del sobreconsumo. Por ejemplo, entre el 30% y 40% de lo que compramos en los supermercados de prisa y corriendo va a la basura.

¿Supone un cambio de vida?

Efectivamente. Poner en marcha esta reorganización de nuestras vidas, la producción, el transporte y el consumo nos llevaría a un cambio en la forma de vida. Viviríamos mejor, no en una sociedad tan desigual como la actual en la que mucha gente vive mal, está estresada y se suicida, por ejemplo. El decrecimiento es un proyecto a la vez ecologista y socialista. Se puede hablar de ecosocialismo. Un proyecto que quiere reintroducir más democracia en la política y, a la vez, ser socialmente más igualitario.

Supongo que con la crisis económica actual, esa filosofía del decrecimiento ha tomado auge.

Se ha propagado el decrecimiento, pero al mismo tiempo se ha intensificado el proceso de los gobiernos por mantener el crecimiento por el crecimiento. Se habla poco del decrecimiento en el discurso político, y cuando se habla del mismo es para denunciarlo. Sólo dos de los diputados franceses apuestan por el decrecimiento. Los gobiernos y los ricos nos dicen que para salir de la pobreza tendrían que producir más. Sin embargo, los pobres son pobres porque los ricos consumen sus recursos. Es así.

¿Es obligado, entonces, el reparto de la riqueza?

Por supuesto. Se acusa al decrecimiento diciendo que va a crear desempleo, que vamos a producir menos, y se destruirán empleos. No es así. Es lo contrario. La primera medida a adoptar sería dar trabajo a todo el mundo. Hoy en día hay gente que trabaja demasiado, más de doce horas al día y, sin embargo, un 20% de la población no puede, aunque le gustaría hacerlo. Esta sociedad de consumo genera paro. Es necesario compartir el trabajo. Trabajar menos para trabajar todos, contrariamente a lo que dice Nicolas Sarkozy, presidente de la República francesa.

¿Con sueldos menores?

No. Cuando trabajas más, ganas menos, como se ha verificado en Francia. Lo normal, es conforme a la lógica económica -la más estricta- si se trabaja más, aumenta la oferta y como la demanda siempre es insuficiente, disminuye el precio. Incluso los economistas más tradicionales denunciarían este escándalo. Por lo tanto, defiendo trabajar menos para ganar más; trabajar menos para trabajar todos; y, sobre todo, para vivir mejor. Porque el trabajo no es la parte de la vida donde más se disfruta. Cuando se es cajera en un supermercado no es realmente enriquecedor. Así, si se trabaja menos, habrá más tiempo para poder cultivarse, ocuparse de la vida, de los amigos, pasear, meditar, soñar... incluso rezar, si se es creyente. Se consumirá menos, y se consumirá mejor. En lugar de ir a un supermercado a consumir frenéticamente lo primero que pillas, tendremos el tiempo de hacer una buena elección, comprobar los buenos productos, tomarnos nuestro tiempo si en la etiqueta figura que están registrados los organismos modificados biológicamente, si está producido en China, o si está producido a nivel local.

A su juicio, ¿por qué los gobiernos apoyan siempre a los poderosos?

Precisamente son los banqueros y financieros los que eligen a los gobernantes actualmente. Para ser senador o diputado en Estados Unidos hay que ser millonario; en Francia, también. De esta forma son los poderes financieros y económicos los que eligen a los gobiernos. Incluso cuando un gobierno ha sido elegido democráticamente, como en Grecia, los mercados financieros imponen su política.

Entonces, ¿cree que queda mucho por hacer en este camino del decrecimiento?

Sin duda. Quedan muchas cosas por hacer. Todavía este proceso está germinando, pero, a la vez, reconozco que nos van a ayudar los acontecimientos.

¿A qué se refiere?

Porque nos encontramos en una fase de la crisis que creo que sólo es el principio. Es una crisis que va a ser muy larga y muy fuerte. En mi opinión, sólo habrá dos formas de salir de ella: llevando a la práctica el decrecimiento en una sociedad más respetuosa con el medio ambiente y las personas o, por el contrario, a la barbarie.

¿Qué opina del aumento de la edad de jubilación, que en el Estado francés llevó a protestas y huelgas, y que en el Estado español ha contado con sindicatos, empresarios y gobiernos, salvo en Hego Euskal Herria donde se produjo una huelga general ?

Es absurdo. Es justamente lo contrario de lo que habría que hacer. Afortunadamente un gobernante, como el presidente de Bolivia, Evo Morales, parece que lo ha comprendido y ha rebajado la edad de jubilación. En el momento en que Francia se alargó la vida laboral, en Bolivia la redujeron a menos de 60 años, sobre 55 años. Esa es la buena vía. Es esencial. Creo que se debería permitir dejar progresivamente el trabajo, sobre todo en algunos más penosos a los 50 años, y de profesor de la Universidad, como es mi caso, se tendría que trabajar como mucho hasta los 65 años. Lo que han hecho los gobiernos en estos dos casos más recientes, el francés y el español, es atender a las recomendaciones del poder económico, como decía antes.

¿La Europa Social, que fue contrapuesta al modelo de Estados Unidos, se está desintegrando?

No creo que se mantenga la Europa Social por mucho tiempo. Lleva camino de refundar una nueva Europa que no favorecerá a las personas, al medioambiente, a la agricultura, etc. Apuesto por una Europa que cuente precisamente con calidad de vida para todos, pero no la que está en la actualidad que es la Europa del mercado, de la estupidez. La Europa actual es un proyecto destructor, porque todos los países compiten, se ha puesto el carro antes que el caballo. Primero, a mi juicio, habría que construir una Europa política y social, antes que construir una Europa económica.

¿A qué se refiere?

A que se debería consolidar el aspecto social, porque el actual sistema de competencia entre los estados-nación lo que está haciendo es disminuir los derechos sociales, medioambientales y culturales. Se avanza, sí, bajo la ley del mercado, ya no hay regulación, sólo mercado. De esta manera, la economía nos lleva a un estado catastrófico. Está en nuestras manos cambiar esta situación a la que nos han abocado.

sexta-feira, 4 de março de 2011

Ambientalistas le piden a la OCDE que expulse a Chile tras escándalo de corrupción


Clarin

Chilesustentable, Defendamos la Ciudad, Ecosistemas y Acción Ecológica, en conocimiento de la filtración de cables de la Embajada de USA en Chile, difundida en nuestro país por Ciperchile, con documentación suministrada a ese medio nacional de investigación periodística por Wikileaks, expresan su más profundo rechazo a las vergonzosas prácticas llevadas a cabo por altas autoridades del Estado.

Según la documentación oficial del embajador Paul Simons, afortunadamente detectada por Wikileaks, hubo gestiones conjuntas de los gobiernos de Chile y EE.UU. para permitir la continuidad de la construcción de la termoeléctrica de AES Gener, a pesar de que existía un fallo de la Corte Suprema de Justicia que declaró ilegal esa instalación energética que opera en base a carbón. La opinión pública ya sabe que la ministra de Vivienda y Urbanismo, a petición de la presidenta Bachelet, se prestó para modificar artificialmente la regulación urbanística nacional con el único propósito de viabilizar ese proyecto muy contaminante.

El embajador Simons en sus cables secretos le había dicho a Gary Locke, secretario de Comercio de su país, que el gobierno chileno había accedido muy solícitamente a solucionar los problemas que impedían la consecución del negocio de esa empresa norteamericana, llegando ese diplomático al insolente extremo de afirmar que la ministra Patricia Poblete, en su calidad de responsable de las directrices generales de zonificación, iba a desarrollar nuevas guías que se acomodaran al fallo de la Suprema y en una frase para el bronce expresó impúdicamente que la sentencia judicial era una señal activista de la Corte Suprema al gobierno de que no aprueba los procesos de permisos ambientales.

Sara Larraín de Chilesustentable expresó : "la intervencion directa de AES-Gener, utilizando a su gobiernos y embajada para violar el estado de derecho en Chile y lograr que la presidenta, los ministros y funcionarios de turno cambien las leyes para servir a sus intereses, es inaceptable; pues degrada la institucionalidad democratica, destruye la fe publica y la legitimidad del estado como garante del Estado de Derecho. Este hecho amerita que la OECD sancione a Chile y a Estados Unidos con la suspension de su membresia en dicho bloque. Asimismo exige una sancion a ambos paises en el marco del TLC entre Chile y EEUU, pues ambos se coludieron para relajar la normativa ambiental; lo que está expresamente prohibido por dicho acuerdo internacional."

Patricio Herman de Defendamos la Ciudad señaló : "este episodio conocido y denunciado oportunamente por nosotros, deja en muy mal pie a nuestra debilucha institucionalidad y lo peor es que, gracias a la transparente labor de Wikileaks, todas las instituciones económicas que manejan las finanzas de los países en el mundo están al tanto de que la aparente seriedad que dicen tener los dirigentes políticos de este país es una farsa. Somos tan corruptos como cualquier otro país de la región, con la diferencia de que estos países no posan de ser probos e íntegros, como lo hacen los fatuos líderes chilenos. Por ello, y dado que ninguna autoridad ha dicho que Wikileaks la sacó de contexto, hoy día le hemos formulado un responsable llamado por escrito a Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, cuya sede está en París, Francia, para que revise la membresía de nuestro país en esa conspicua organización internacional, ya que aquí no se cumple la exigencia de esa organización en orden a que los países que la integran deben observar altos estándares en probidad pública y respecto absoluto por el Estado de Derecho. Hay infinidad de hechos en que la Administración ha intervenido para solucionar proyectos de inversión privados ilegales con el expediente de modificar los marcos regulatorios, lo que es inaceptable. Estaremos atentos a la respuesta de la OCDE, ya que en Chile se vulneran sus propias directrices a favor del libre mercado. Una potencia extranjera, por ningún motivo, puede intervenir y ordenar a las más altas autoridades de nuestro país para que una de sus empresas pueda saltarse la legislación como tampoco juzgar peyorativamente a nuestra Corte Suprema. La soberanía de Chile, con el consentimiento pleno de la institucionalidad ejecutiva, ha sido sobrepasada con este episodio que se une a otros tantos que todos conocemos y por ello queremos que la OCDE entregue una señal clara al actual presidente Piñera en este orden de cosas."

Juan Pablo Orrego de Ecosistemas señaló : "Chile no merece ser miembro de la OCDE, ya que en el país no impera el Estado de Derecho, sino la compulsión de las grandes empresas por llevar a adelante sus negocios a cualquier costo. No solamente con la central Campiche se ha dado una total complicidad entre gobierno, empresa privada y tráfico de influencias al más alto nivel, para imponer un proyecto altamente destructivo. También están los ejemplos de Ralco, Pascua Lama, Castilla e HidroAysén, donde la ciudadanía ve con estupor cómo se cambian leyes a través de resoluciones administrativas y decretos exprés, para permitir que las empresas se salgan con la suya. Chile hoy está en manos de las corporaciones. Aunque la OCDE en varios temas deja bastante que desear, es cierto también que para estar en ella se deben cumplir una serie de regulaciones en las que claramente en la actualidad nuestro país está vulnerando flagrantemente."

Lusi Mariano Rendón de Acción Ecológica manifestó : "hoy en la tarde le enviaremos a Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, el link de Ciperchile como este Comunicado de Prensa, con una corta presentación solicitándole que, con sus colaboradores inmediatos, analice la situación expuesta y poniéndonos a su disposición para que conozca de primera fuente cómo se desenvuelve nuestro país en la generación y desarrollo de sus políticas públicas. Recordemos que las organizaciones internacionales se relacionan siempre con los oficiales de los gobiernos y nunca con los representantes de la ciudadanía, de tal forma que esta es una propicia oportunidad para que la OCDE revise la permanencia de Chile en su seno, ya que está claro que sus recomendaciones generales están siendo vulneradas en nuestro país."

quinta-feira, 3 de março de 2011

Egito: Os limites da democracia



Lev Grinberg
Al Jazeera


O povo egípcio tem muitas razões para estar orgulhoso. Deu ao mundo uma brilhante lição sobre como derrubar um ditador em três semanas e quase sem violência. Sua mensagem de liberdade, unidade e solidariedade permanecerá por muito tempo na memória coletiva do Oriente Médio e do mundo. O caminho para a democracia é, agora, muito mais longo. Mas a sabedoria política que os manifestantes egípcios têm demonstrado até agora é uma boa razão para crer que superarão os duros obstáculos que os esperam. No entanto, é necessário advertir aos democratas do Egito e, sobretudo, aqueles que os sigam no Oriente Médio, que a democracia não é a solução para todos os problemas.

A democracia não resolve necessariamente os problemas da pobreza e da desigualdade econômica, nem os conflitos culturais vinculados à identidade comum dos cidadãos de uma nação.

Uma fórmula ocidental

O motivo essencial pelo qual a democracia carece de resposta para tais assuntos é que seus princípios foram formulados em sociedades capitalistas industriais, caracterizadas por uma considerável homogeneidade cultural e por brechas econômicas relativamente pequenas. A democracia é um conjunto de princípios formais desenvolvidos na Europa ocidental com o objetivo de facilitar a representação e a articulação das classes média e trabalhadora e concebida para conter de forma pacífica os conflitos entre estas e a classe alta. Quando não há um equilíbrio de poder entre as classes, nem uma identidade nacional única e consensuada, a instalação automática dos princípios democráticos formais poderia inclusive piorar as coisas.

Para impedir que isso ocorra, é preciso entender as condições sociais e econômicas peculiares de cada país e colocar em jogo não só os princípios democráticos, mas também outros fatores constitucionais, institucionais e políticos. Se existe um vínculo sistemático entre a identidade cultural e o status econômico, a democracia se converte mais em um problema do que em uma solução, pois exacerba os conflitos culturais até o ponto da violência ao criar uma oportunidade formal para que a maioria force a vontade da minoria.

O sociólogo político Michael Mann demonstrou que, nestes casos, a democracia só serve para intensificar as tensões entre grupos raciais e étnicos, ao que eu agregaria – no contexto do Oriente Médio – o conflito entre grupos confessionais e entre setores religiosos e laicos. O exemplo mais recente foi a democratização da ex-federação da Iugoslávia, que conduziu a dez anos de guerras e à divisão em sete estados, acompanhadas de genocídio e limpeza étnica. O caso mais antigo foi o dos Estados Unidos. A constituição democrática que anunciava “um governo do povo” começou com um massacre dos povos indígenas americanos porque eles não estavam incluídos no “nós, o povo” dos Estados Unidos.

Esta advertência pode resultar irrelevante para o Egito, que goza de um patrimônio nacional excepcional, homogeneidade cultural e uma tradição de tolerância com minorias religiosas, como os cristãos coptas e os judeus, assim como de muito respeito entre crentes devotos e não praticantes.

Mas a adoção do caminho egípcio em outros países da região, como Irã, Bahrein e Líbia, já indica outras possibilidades e o mesmo pode-se esperar de processos similares que iniciaram na Jordânia – com conflitos entre suas populações beduína e palestina – e na Síria – entre os muçulmanos sunitas e os alawis – e que constituem o contexto de tensões sociais em países com democracias formais como Iraque e Líbano.

Em Israel, a violenta repressão à Intifada (levante palestino) de Al-Aqsa, em 2000, demonstrou que o grupo étnico que exerce o poder não cede controle político e econômico nem mediante a democratização nem outorgando a independência, a menos que os poderes das duas partes se equilibrem, como no caso na secessão entre o sul e o norte do Sudão.

Em busca do consenso político

Quem busca a democracia nessas condições deve encontrar primeiro fórmulas originais e consensuadas, sob as quais cada grupo cultural seja livre para seguir sua própria cultura sem tentar impor sua identidade e costumes ao resto da cidadania. Em outras palavras, protestar e se manifestar pela democracia não basta. Os países do Oriente Médio precisam é de um consenso político sobre o reconhecimento recíproco de direitos e a coexistência, garantidos mediante uma constituição e institucionalizados por processos eleitorais e instituições representativas.

O Egito, sim, deve se preocupar, em troca, com a desigualdade econômica e a pobreza que afeta a maioria de sua população. Sem solucionar esses problemas, até o regime mais democrático pode ser sacudido por novos protestos populares e dar lugar a novas formas de autoritarismo.

Um bom exemplo desses fracassos da democracia se materializou em dezembro de 2001 na Argentina, quando a população tomou conta das ruas exigindo que “se vayan todos” os políticos e derrubando cinco presidentes em poucos dias. Isso ocorreu apenas dois anos após a realização de eleições democráticas que levaram ao poder uma ampla coalizão de partidos de centroesquerda, que prometia superar uma profunda crise econômica, mas não o fez. O governo eleito se inclinou, em troca, por seguir as políticas ditadas pelo Fundo Monetário Internacional (FMI), que protegia os interesses dos investidores estrangeiros contra os das classes assalariadas e médias. A crise fez com que todos que tinham depósitos bancários perdessem 70% de seus ativos com a benção do FMI.

Por isso, o Egito deve entender que, embora a democracia seja essencial, nenhuma constituição ou sistema de governo resolverá seus problemas econômicos. Logo após as eleições, as novas autoridades devem passar do discurso liberal da democracia à discussão de questões fundamentais da estrutura econômica do país. Neste processo, se verão obrigadas a descobrir que é muito mais difícil arrancar um sistema econômico corrupto pela raiz do que derrubar um ditador.

quarta-feira, 2 de março de 2011

Especuladores da fome fazem preço dos alimentos aumentar



John Vidal
The Observer


Há pouco menos de três anos, as pessoas da vila de Gumbi, no oeste de Malawi, passaram por uma fome inesperada. Não como a de europeus, que pulam uma ou duas refeições, mas aquela profunda e persistente fome que impede o sono e embaralha os sentidos e que acontece quando não se tem comida por semanas. Estranhamente, não houve seca, a causa tradicional da mal nutrição e fome no sul da África, e havia bastante comida nos mercados. Por uma razão não óbvia o preço de alimentos básicos como milho e arroz havia quase dobrado em poucos meses. Não havia também evidências de que os donos de mercados estivessem estocando comida. A mesma história se repetiu em mais de 100 países em desenvolvimento.

Houve revolta por causa de comida em mais de 20 países e governos tiveram que banir a exportação e subsidiar fortemente os alimentos básicos. A explicação apresentada por especialistas da ONU em alimentos era de que uma “perfeita” conjunção de fatores naturais e humanos tinha se combinado para inflar os preços. Produtores dos EUA, diziam as agências da ONU, tinham disponibilizado milhões de acres de terra para a produção de biocombustíveis; preços de petróleo e fertilizantes tinham subido intensamente; os chineses estavam mudando de uma dieta vegetariana para uma baseada em carne; secas criadas por mudanças no clima estavam afetando grandes áreas de produção.

A ONU disse que 75 milhões de pessoas se tornaram mal nutridas em função do aumento de preços. Mas uma nova teoria está surgindo entre economistas e mercadores. Os mesmos bancos, fundos de investimento de risco e investidores cuja especulação nos mercados financeiros globais causaram a crise das hipotecas de alto risco (sub-prime) são responsáveis por causar as alterações e a inflação no preço dos alimentos. A acusação contra eles é que, ao se aproveitar da desregulamentação dos preços dos mercados de commodities globais, eles estão fazendo bilhões em lucro da especulação sobre a comida e causando miséria ao redor do mundo.

Conforme os preços sobem além dos níveis de 2008, fica claro que todos estão agora sendo afetados. Os preços da comida está subindo até 10%por ano no Reino Unido e na Europa. Mais ainda, diz a ONU, os preços deverão subir pelo menos 40% na próxima década. Sempre houve uma modesta, mesmo bem-vinda, especulação nos preços dos alimentos e tradicionalmente funcionava assim. O produtor X se protegia contra o clima e outros riscos vendendo sua produção antes da colheita para o investidor Y. Isso lhe garantia um preço e o permitia planejar o futuro e investir mais, e dava ao investidor Y um lucro também. Num ano ruim, o fazendeiro X tinha um bom retorno. Mas num ano bom, o investidor Y se saía melhor.

Quando esse processo era controlado e regulado, funcionava bem. O preço da comida que chegava ao prato e do mercado de alimentos mundial ainda era definido por reais forças de oferta e demanda. Mas tudo mudou no meio dos anos 1990. Na época, após um pesado lobby de bancos, fundos de investimento de risco e defensores do "mercado livre" nos EUA e no Reino Unido, as regulamentações no mercado de commodities foram abolidas. Contratos para comprar e vender alimentos foram transformados em “derivativos” que poderiam ser comprados e vendidos por negociantes que não tinham relação alguma com a agricultura. Como resultado, nascia um novo e irreal mercado de “especulação de alimentos”.

Cacau, sucos de fruta, açúcar, alimentos básicos e café agora são commodities globais, assim como petróleo, ouro e metais. Então, em 2006, veio o desastre das hipotecas podres e bancos e especuladores correram para jogar os seus bilhões de dólares em negócios seguros, alimentos em especial. “Nós notamos isso [especulação de alimentos] pela primeira vez em 2006. Não parecia algo importante então. Mas em 2007, 2008 aumentou rapidamente”, disse Mike Masters, gerente de um fundo no Masters Capital Management, que confirmou em testemunho ao Senado dos EUA em 2008 que a especulação estava inflando o preço mundial dos alimentos. “Quando você olha para os fluxos, se tem uma evidência forte. Eu conheço muitos especuladores e eles confirmaram o que está acontecendo. A maior parte do negócio agora é especulação – eu diria 70 a 80%.” Masters diz que o mercado agora está muito distorcido pelos bancos de investimentos. “Digamos que apareçam notícias sobre colheitas ruins e chuvas em algum lugar. Normalmente os preços vão subir algo em torno de 1 dólar (por bushel). Quando se tem 70-80% de mercado especulativo, sobe 2 a 3 dólares para levar em conta os custos extras. Cria volatilidade. Vai acabar mal como todas as bolhas de Wall Street. Vai estourar.”

O mercado especulativo é realmente vasto, concorda Hilda Ochoa-Brillembourg, presidente do Strategic Investment Group de Nova York. Ela estima que a demanda especulativa para o mercado agrícola de futuros tenha aumentado entre 40 e 80% desde 2008. Mas a especulação não está apenas em alimentos básicos. No ano passado, o fundo Armajaro, de Londres, comprou 240 mil toneladas – mais de 7% do mercado mundial de cacau – ajudando a elevar o preço do chocolate ao seu mais alto valor em 33 anos. Enquanto isso, o preço do café pulou 20% em apenas três dias, resultado direto de aposta de especuladores na quebra do preço do café.

Olivier de Schutter, Relator da ONU para o Direito à Alimentação, não tem dúvidas que especuladores estão por trás do aumento de preços. “Os preços do trigo, do milho e do arroz tem aumentado de modo significante, mas isso não está ligado a estoques ou colheitas ruins, mas sim a negociantes reagindo a informações e especulações do mercado”, ele diz. “As pessoas estão morrendo de fome enquanto os bancos estão se matando para investir em comida”, diz Deborah Doane, diretora do Movimento Global de Desenvolvimento de Londres.

A FAO, órgão da ONU para agricultura, se mantém diplomaticamente evasiva, dizendo, em junho, que: “Fora mudanças reais em oferta e procura em alguns commodities, o aumento dos preços pode também ter sido amplificado pela especulação no mercado de futuros”. A visão da ONU tem o apoio de Ann Berg, uma das mais experientes negociantes do mercado de futuros. Ela argumenta que diferenciar commodities dos mercados de futuro e os relacionados com investimento sem agricultura é impossível. “Não existe maneira de saber exatamente o que está acontecendo. Tivemos a bolha das casas e o não-pagamento dos créditos. O mercado de commodities é outro campo lucrativo onde os mercados investem. É uma questão sensível. Alguns países compram direto dos mercados. Como diz um amigo meu. “O que para um homem pobre é um problema, para o rico é um investimento livre de riscos”.