domingo, 11 de janeiro de 2009

Tres planes para una misma guerra

Sergio Rotbart
Página 12

“A veces uno tiene la impresión de que se están llevando a cabo tres guerras distintas: una del premier Ehud Olmert, otra del ministro de Defensa, Ehud Barak, y la tercera de la canciller, Tzipi Livni.” La crítica a la falta de un objetivo claro y compartido en las filas de la troika gobernante proviene de Haim Oron, el líder del partido de centroizquierda Meretz, quien también llama a acordar un cese del fuego inmediato y alerta sobre los “desastres” que seguirán acumulándose, en ambas partes del conflicto, mediante la continuidad de la ofensiva militar en Gaza.

Oron expresó la advertencia antes de que el gabinete de defensa rechazara, el pasado viernes, la propuesta de tregua aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU y decidiera, en cambio, continuar con la invasión terrestre del enclave palestino. Esta medida, justificada por la dirigencia israelí a través del argumento de que “aún no se han logrado los objetivos del operativo”, multiplica los interrogantes acerca de tales objetivos y desorienta incluso a los analistas locales más avezados, que parecen desvelarse por desentrañar cuál es la meta final de esta “guerra contra el Hamas”.

Yossi Sarid, ex dirigente del partido Meretz, no duda en dirigir su crítica mordaz contra el poder político, “que no se detendrá por miedo a que lo impregne la sospecha de derrotismo, o por miedo a que se detenga la tendencia ascendente de mandatos parlamentarios”.

Muchos se preguntan si detrás del anuncio oficial que proclama que el propósito final es “generar un cambio sustancial de la situación de seguridad en el sur del país”, blanco de los cohetes lanzados desde la Franja de Gaza desde 2001, no se oculta una estrategia más grandilocuente, no pocas veces revelada por políticos israelíes (y no sólo de derecha). Ella sería el derrocamiento del Hamas y de su aparato gubernamental en Gaza. Se trata de una intención que le otorga un buen grado de rating electoral a quien la exige a voz en cuello, sobre todo teniendo en cuenta que su promotor está eximido de explicar cuál es el costo de tan atractiva propuesta. Y, de acuerdo con el desarrollo de la actual guerra, está claro que derribar el gobierno del Hamas requiere la conquista prolongada de la franja palestina y, aun luego de la caída del régimen islámico, el establecimiento de una fuerza israelí ocupante.

Más realista es la explicación que asegura que Israel está buscando, mediante el uso masivo e indiscriminado de la fuerza militar, el desgaste del movimiento islamista, a punto tal que esté dispuesto a aceptar un cese de fuego de acuerdo con las exigencias israelíes. Pero este accionar, además del altísimo número de víctimas que provoca entre la población civil palestina, también implica un costo para la propia fuerza ocupante, cuyas bajas irán aumentando a medida que permanezca en Gaza. Y, al final de cuentas, nada garantiza que el Hamas, aun después de recibir un golpe mortal, acepte una tregua diseñada conforme a los intereses de Israel. Más bien, como lo demuestra la historia del conflicto, los islamistas se fortalecen políticamente cuando se extrema la lógica de la confrontación total con Israel. Su reclamo de abrir los pasos fronterizos de Gaza es apoyado por la inmensa mayoría de sus habitantes, que ven en el bloqueo impuesto por Israel desde junio de 2007, cuando Hamas tomó el poder por la fuerza, un castigo colectivo que los obliga a vivir en la escasez y la indigencia extremas.

Israel, por su parte, se niega a revertir el cierre hermético de la franja aduciendo que tal medida será aprovechada por Hamas con el objeto de contrabandear armamentos y explosivos destinados a la fabricación de cohetes disparados contra localidades israelíes. Pero, en realidad, ese contrabando ha prosperado desde 2007 gracias a una verdadera industria de túneles subterráneos construidos en el límite entre Egipto y el extremo sur de la Franja de Gaza. El Hamas se ha valido de ellos no solamente para ingresar pertrechos bélicos, sino fundamentalmente para puentear el régimen de bloqueo y crear una vía de abastecimiento alternativa de productos básicos, desde gasolina, pasando por alimentos y hasta aparatos electrodomésticos. Curiosamente, durante todo ese tiempo Israel no bombardeó los túneles del Corredor Philadelphi, como lo viene haciendo desde el inicio de la actual ofensiva militar.
Varios políticos y analistas aseguran, con un dejo de lamento retrospectivo, que el principal error de la retirada unilateral de Gaza, llevada a cabo por el ex premier Ariel Sharon en 2005, fue haber permitido la salida del ejército de esa zona, ahora considerada el pasaje clave del pertrechamiento proveniente de Irán.

Por eso en la demanda israelí de cese de fuego ocupa un lugar central el despliegue de una fuerza internacional en el Corredor Philadelphi, cuya misión será evitar el contrabando de armamentos desde Egipto a la Franja de Gaza. Pero el presidente egipcio, Hosni Mubarak, aún no está totalmente convencido de que ésa sea la mejor solución para debilitar al Hamas. Más bien preferiría que Israel y la Autoridad Palestina (AP) se ocuparan de la facción islamista inspirada en los Hermanos Musulmanes, su principal enemigo interno. Y, si es posible, fuera del territorio egipcio, incluso manteniendo cerrado el paso de Rafah, cuya apertura provocaría el ingreso masivo de refugiados palestinos hacia el Sinaí.

Pero la posición de Mubarak se ha ablandado desde el inicio de los bombardeos israelíes contra Gaza, y hay analistas que sostienen que las amenazas sobre una posible conquista del enclave palestino estaban destinadas a generar ese cambio del mandatario egipcio. La insinuación de una postergación de la ayuda económica norteamericana también habría contribuido a que Mubarak desistiera en su argumento de que las armas para el Hamas llegaban por vía marítima y no por el territorio de su país.

Pese a su mayor disposición al diálogo, Mubarak no acepta la propuesta de desplegar una fuerza internacional en el lado egipcio del límite. Sea como fuere, en sus manos se encuentra el dispositivo que actuaría como salida de la contienda y del derramamiento de sangre. Luego de meses de haber hecho la vista gorda ante el contrabando de armas a través del Sinaí, Egipto culpó al Hamas por la violación de la tregua y se alineó con Israel. Ahora puede jugar la carta que salve al movimiento del colapso total del gobierno de Gaza.

Por otro lado, la presión indirecta que Tel Aviv puede ejercer sobre El Cairo tiene sus límites. Distintas fuentes han mencionado la posibilidad de conquistar Gaza y derribar al Hamas, lo cual generaría una ola de refugiados palestinos que se amontonarían en el paso fronterizo de Rafah, en el límite con Egipto.

Pero ese escenario requiere el pasaje a una tercera etapa de la invasión terrestre, consistente en el ingreso a la Franja de Gaza de miles de reservistas. Esa etapa, por lo menos hasta ahora, no se ha producido. Tal vez los gobernantes saben que tensar sobremanera la cuerda del enfrentamiento contra el Hamas puede precipitar un daño irreversible en las relaciones israelo-egipcias.

De cualquier manera, todas las propuestas en torno de una nueva tregua cuentan con un denominador común: suponen la continuidad del gobierno del Hamas en Gaza. Tanto la insistencia del premier Olmert en desbaratar el contrabando de armas, como la calma mejorada a la que aspira el ministro de Defensa, Ehud Barak, y la retirada de tropas unilateral promovida por la canciller, Tzipi Livni, todas esas iniciativas toman en cuenta que Hamas seguirá controlando el enclave palestino y gestionando asuntos de educación, seguridad interior e infraestructura civil. Con suerte, los islamistas conseguirán también la apertura de los pasos fronterizos, que estarán controlados por algún tipo de fuerza internacional.

Yair Tzaban, ex ministro de Inmigración en el último gobierno de Yitzhak Rabin, cuenta que en diciembre de 2000, sobre el final del mandato cadencia de Ehud Barak, fue invitado por el premier saliente a conversar en su residencia. Sobre la mesa yacía el libro Una guerra salvaje por la paz: Argelia, 1954-1962, del historiador británico Alistair Horne. Tzaban le comentó a su anfitrión que, en su opinión, todo estadista israelí tenía la obligación de leerlo. Barak coincidió con su interlocutor y agregó: “Con toda la diferencia entre ambos conflictos, el argelino es el más parecido al conflicto que nosotros libramos con los palestinos”. El autor del libro describe que, hasta la firma de una acuerdo de paz, en marzo de 1962, que aseguró la independencia de Argelia, murieron entre 500.000 (según los franceses) y un millón de argelinos (según la versión de los colonizados), más 23.196 franceses. Entre sus conclusiones, Horne señala la siguiente: “Varias veces en la historia de las guerras la muerte de soldados y civiles continúa sin ninguna razón excepto la incapacidad de encontrar una fórmula “honorable” (la apertura de conversaciones que respondan a las garantías que fueron otorgadas para satisfacer necesidades internas)”.

Yair Tzaban se pregunta ahora si el actual ministro de Defensa recuerda lo que le dijo el primer ministro ocho años atrás.

Solidaridad con Palestina


No es una guerra, no hay ejércitos enfrentados. Es una matanza. No es una represalia, no son los cohetes artesanales que han vuelto a caer sobre territorio israelí sino la proximidad de la campaña electoral lo que desencadena el ataque.

No es la respuesta al fin de la tregua, porque durante el tiempo en el que la tregua estuvo vigente el ejército israelí ha endurecido aún más el bloqueo sobre Gaza y no ha cesado de llevar a cabo mortíferas operaciones con la cínica justificación de que su objetivo eran miembros de Hamas. ¿Acaso ser miembro de Hamás despoja de condición humana al cuerpo desmembrado por el impacto del misil y al supuesto asesinato selectivo de su condición de asesinato sin más?

No es un estallido de violencia. Es una ofensiva planificada y anunciada hace tiempo por la potencia ocupante. Un paso más en la estrategia de aniquilación de la voluntad de resistencia de la población palestina sometida al infierno cotidiano de la ocupación en Cisjordania y en Gaza a un asedio por hambre cuyo último episodio es la carnicería que en estos días asoma en las pantallas de nuestros televisores en medio de amables y festivos mensajes navideños.

No es un fracaso de la diplomacia internacional. Es una prueba más de complicidad con el ocupante. Y no se trata sólo de Estados Unidos que no es referencia moral ni política sino parte, la parte israelí, en el conflicto; se trata de Europa, de la decepcionante debilidad, ambigüidad, hipocresía, de la diplomacia europea.

Lo más escandaloso de lo que está pasando en Gaza es que puede pasar sin que pase nada. La impunidad de Israel no se cuestiona. La violación continuada de la legalidad internacional, los términos de la Convención de Ginebra y las mínimas normas de humanidad, no tiene consecuencias. Más bien, al contrario, parece que se premia con acuerdos comerciales preferentes o propuestas para el ingreso de Israel en la OCSE. Y qué obscenas resultan las frases de algunos políticos repartiendo responsabilidades a partes iguales entre el ocupante y el ocupado, entre el que asedia y el asediado, entre el verdugo y la víctima. Qué indecente la pretendida equidistancia que equipara al oprimido con su opresor. El lenguaje no es inocente. Las palabras no matan pero ayudan a justificar el crimen. Y a perpetuarlo.

En Gaza se está perpetrando un crimen. Lleva tiempo perpetrándose ante los ojos del mundo. Y nadie podrá decir, como en otro tiempo se dijo en Europa, que no sabíamos.

sábado, 10 de janeiro de 2009

Hamas - Um guia para iniciantes


Os Estados Unidos consideram o Hamas uma organização terrorista. Entretanto, ele venceu as eleições palestinas realizadas em 2006. Trata-se agora de um partido político democraticamente eleito. Por que o Hamas venceu as eleições? As respostas podem ser encontradas em Hamas – Um Guia para Iniciantes, do jornalista da Al-Jazeera e aclamado estudioso estabelecido em Cambridge, Kahled Hroub, que analisa a história do Hamas e sua controvertida agenda. O livro, através de um formato de perguntas e respostas, abrange todas as questões de fundamental importância, incluindo as atitudes do Hamas em relação a Israel e à OLP, suas crenças religiosas, seus ataques suicidas e seu programa de assistência social voltado para as camadas menos favorecidas dentro da Palestina.

“Este livro se propõe a relatar a história do ‘verdadeiro Hamas’, não aquele que tem sido mal compreendido ou distorcido”, escreve o autor. “Quando digo ‘verdadeiro Hamas’, estou falando da realidade do Hamas em todos os seus aspectos, desmascarando qualquer abordagem reducionista. Além disso, não há qualquer intenção de promover um tratado apologético sobre o Hamas. Caberá ao leitor formar sua própria opinião sobre esse movimento palestino. A proposta do livro, portanto, é fornecer informações básicas e análises esclarecedoras que se fazem necessárias.”

E prossegue: “Minha própria compreensão do Hamas vai além de uma mera questão quanto a ser ou não a favor do movimento. Como um indivíduo secular, desejo que a Palestina e todos os outros países árabes, no que se diz respeito a este assunto, sejam governados por leis seculares. Contudo, vejo o Hamas como uma conseqüência natural de uma condição de ocupação brutal e não natural. O radicalismo do Hamas deveria ser visto como um resultado completamente previsível do projeto colonial israelense em andamento na Palestina.”

Khaled Hroub: “O Hamas é uma reação à ocupação”

Luisa Guedes
O Globo


Nascido num campo de refugiados em Belém, na Cisjordânia, o jornalista Khaled Hroub acompanha com especial atenção a ofensiva de Israel contra o Hamas na Faixa de Gaza. Além de ter parentes que moram na região e visitar o território palestino com frequência, Hroub pesquisou a história do grupo islâmico, apresentada por ele no livro "Hamas - Um guia para iniciantes". Aos 43 anos, tem dividido seu tempo entre a direção do Projeto de Mídia Árabe da Universidade de Cambridge, no Reino Unido, onde vive há 16 anos, a apresentação de um programa literário na TV árabe Al-Jazeera, e entrevistas em que expõe posições firmes sobre o Hamas.

Em seu livro, ele tenta mostrar o Hamas como um movimento que além da face militar realiza também um importante trabalho social e cultural. Apesar de ter a mesma origem de diversas outras organizações islâmicas e ser tão político quanto religioso, o Hamas, segundo Hroub, diferencia-se de grupos como a Jihad Islâmica e a Al-Qaeda por voltar-se essencialmente para a libertação palestina, usando a violência apenas contra a ocupação israelense.

Em entrevista por telefone, Hroub defende que os foguetes lançados pelo Hamas são uma reação a ataques israelenses e diz que a possibilidade de um acordo está nas maõs de Israel. Apesar de reconhecer que o grupo criado em 1987 é mais radical hoje do que há dois anos, quando venceu eleições, ele ainda acredita que, a longo prazo, palestinos e israelenses podem encontrar a paz com a formação de dois Estados.

O senhor nasceu num campo de refugiados palestino. Como se sente assistindo à violência na Faixa de Gaza?

Sinto-me profundamente frustrado e com raiva. Afinal, são seres humanos, é o meu povo. E não apenas para o meu povo, mas para qualquer indivíduo no mundo, é realmente triste e frustrante ver pessoas sendo mortas enquanto do lado de fora estão apenas assistindo e contando os mortos.

O Hamas aceitou uma trégua por seis meses. Qual era o objetivo dos lançamentos de foguetes imediatamente após o fim do cessar-fogo?

Mesmo durante esses seis meses, o que aconteceu, na verdade - e isso é muito pouco conhecido do lado de fora -, é que Israel continuou seus ataques contra os palestinos. Em segundo lugar, eles não abriram as passagens de fronteira de acordo com o que estava previsto na trégua. Quando os seis meses do cessar-fogo terminaram, o Hamas disse que queria renovar a trégua, mas todos os itens da trégua precisam ser implementados do lado israelense. Israel está se preparando para eleições e não tem interesse em renovar a trégua. Eles querem fortalecer sua imagem diante da opinião pública israelense, especialmente depois da derrota em 2006 para o Hezbollah. Eles conseguiram, mas às expensas de centenas de palestinos mortos e feridos que tiveram suas casas destruídas.

Então o senhor acredita que os lançamentos de foguetes são uma reação do Hamas à oposição de Israel à renovação da trégua?

Sim. Todos os foguetes foram lançados em retaliação e em resposta a um ataque israelense. Para sua informação, ao longo dos últimos oito anos, o número de israelenses mortos por foguetes do Hamas é apenas quatro. Os palestinos que foram mortos por Israel no mesmo período na Faixa de Gaza passam de 2.900.

A liderança do Hamas disse que uma vitória do movimento é possível. O senhor acredita nisso?

É muito difícil imaginar o Hamas obtendo uma vitória. O Hamas é a parte mais fraca nesse conflito e todos nós sabemos que ele está enjaulado na Faixa de Gaza e enfrentando um dos mais poderosos exércitos do mundo. Israel controla o mar, as terras, o espaço, tudo. Não dá para imaginar o Hamas vencendo militarmente, mas o Hamas pode limitar o êxito de Israel e essa é talvez a única maneira pela qual o Hamas pode sair vitorioso. Seria semelhante ao que o Hezbollah conseguiu em 2006, evitando a vitória de Israel. O Hamas sairá certamente enfraquecido militarmente, mas não estará destruído militarmente e, o mais importante, pode sair mais forte política e socialmente, em relação ao apoio popular entre os palestinos.

Israel está sendo criticado por manter a imprensa longe da Faixa de Gaza. O senhor acredita que isso ajuda o Hamas?

Eu não acredito que impedindo a imprensa internacional de estar em Gaza e cobrir as atrocidades e os massacres vai ajudar o Hamas. Pelo contrário. O Hamas, eu acho, queria que o mundo soubesse o que está acontecendo. Estão dizendo que pelo menos um terço dos mortos era criança.

Líderes do Hamas já falam em uma terceira intifada. É possível?

Acho que não, porque as condições não são favoráveis. Eles mencionaram essa intifada na Cisjordânia, onde é muito difícil uma união contra Israel na forma de uma intifada. Na primeira intifada, em 1987, e na segunda, em 2000, Israel estava em primeiro plano. Agora temos uma forma diferente de ocupação, por controle remoto. Os israelenses controlam tudo, mas não estão no local. A única coisa são os postos de controle. Estes seriam os únicos lugares onde os palestinos poderiam fazer a intifada de novo. Além disso, as forças de segurança do presidente da Autoridade Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, estão lá e ele não está interessado numa nova intifada.

Em seu livro, o senhor diz que o Hamas tentou, inicialmente, ser moderado, propondo inclusive uma trégua de 10 ou 20 anos. O que fez o movimento se tornar radical, mesmo depois de vencer eleições?

Na minha opinião, depois que o Hamas começou a se prepar para as eleições, ele se tornou mais moderado. Depois de vencer as eleições e formar um governo, eles se tornaram ainda mais moderados. Essa é a lógica da política. Se estão na oposição, é claro que vão defender posições mais radicais. Isso é o que aconteceu com o Hamas. Mas o Hamas de hoje é mais radical que o de dois anos atrás, porque nessa época queria formar sua imagem como um partido político, que poderia exercer diplomacia. Agora, eles foram isolados. Ninguém quer falar com eles e muitos no Hamas acreditam que é hora de retomar a resistência.

Para o Hamas, a violência é indispensável?

Não apenas para eles, mas para muitos palestinos.

Se houvesse eleições hoje em Gaza e na Cisjordânia, o Hamas venceria?

Eu tenho dúvidas. Eu acho que o Hamas perdeu parte de sua popularidade, mas ao mesmo tempo pode estar ganhando apoio de outros setores entre os palestinos. Temos que esperar. Isso vai depender do resultado final desta guerra.

No seu livro, o senhor diz que o Hamas é anti-sionista, mas não anti-judeu. Isso vale também para a população palestina?

Sim. Judeus viveram na Palestina por muitos anos pacificamente. Eles foram perseguidos na Europa e no resto do mundo e viveram na Palestina sem problemas. O problema começou quando o movimento sionista veio da Europa antes do Holocausto para estabelecer um Estado judeu. É injusto dizer que as pessoas no mundo árabe são contra os judeus. Eles odeiam israelenses, mas não os judeus. O que está acontecendo agora no Oriente é consequência dos crimes da Europa, que exportou seu próprio anti-semitismo para lá.

O senhor diz que gostaria de ver um Estado palestino secular. Isso é possível com o Hamas na liderança?

Acho que sim. Em Israel, há tantos partidos diferentes representados no Knesset. Por que não pode ser da mesma forma no caso palestino? É uma visão injusta da Palestina e dos palestinos como uma espécie diferente.

O senhor defende em seu livro que um acordo está nas mãos de Israel. Por quê?

Israel tem a supremacia, é o ator mais forte, tem um Exército capaz de destruir todos os árabes juntos, é a sociedade mais avançada no Oriente Médio e, além disso, é a força de ocupação. Quando há uma ocupação, você pede ao ocupante para sair. É injusto pressionar palestinos e israelenses da mesma forma porque se está pedindo para que as pessoas ajudem os ocupantes. Isso é ridículo. Vai contra o bom senso. É pedir que as pessoas que sofrem com a ocupação garantam a segurança dos ocupantes.

Que acordo é possível agora?

A longo prazo, a única solução possível é a de dois Estados. Ela foi aceita pelos palestinos em 1988 e até agora Israel não aceita. Aceitaram verbalmente, mas não estão fazendo nada para implementar essa solução, que está numa resolução do Conselho de Segurança (da ONU). Depois de 20 anos, Israel ainda tem apoio de Estados Unidos, da Europa, então não sofre qualquer pressão. A única solução é a comunidade internacional pressionar Israel a implementar (a resolução). Não é complicado.

O que se pode esperar para o futuro do Hamas?

A questão não é o Hamas, são os palestinos, a Palestina e a ocupação israelense. O Hamas é uma reação da ocupação israelense. Enquanto houver ocupação, mesmo que o Hamas seja destruído, haverá uma massa de grupos palestinos ainda mais radical que o Hamas.

Por que, para o senhor, o Hamas não pode ser considerado um grupo terrorista?

Eu sou contra esse termo. É um termo criado por Israel. Se você descrever um grupo criado sob a ocupação israelense, com o objetivo de lutar contra essa ocupação, como você vai considerar esse grupo como uma organização terrorista? De acordo com todas as leis, qualquer povo sob ocupação tem o direito de se defender. Os palestinos já criaram organizações marxistas, nacionalistas, islâmicas e todas elas têm uma coisa em comum: lutar contra a ocupação.

Hamas: "Esta brutalidad nunca quebrará nuestra voluntad de ser libres."

Khalid Mish'al
Mariátegui

Durante 18 meses mi pueblo en Gaza ha estado bajo asedio, encarcelado en la prisión más grande del mundo, obstruido por tierra, aire y mar, enjaulado y hambreado; se le ha negado incluso la medicación para sus enfermedades. Después de la muerte lenta vino el bombardeo. Ante nada se han detenido los planes guerreros de Israel en este lugar tan poblado, desde oficinas del gobierno hasta casas, mezquitas, hospitales, colegios y mercados. Se ha matado a más de 540 personas y miles han sido mutilados. Un tercio son mujeres y niños. Se ha masacrado familias enteras, algunas mientras dormían.

Este río de sangre se ha cubierto con mentiras y falsos pretextos. Durante seis meses en Hamas observamos el cese del fuego. Israel lo rompió reiteradamente desde el comienzo. Se le pidió a Israel que abriera los pasos a Gaza, y ampliar la tregua; sin embargo extendió el bloqueo a la Franja Occidental. Procedió a apretar el mortal cerco a Gaza, cortando reiteradamente la electricidad y las provisiones de agua. El castigo colectivo no paró, sino se aceleró -tal como los asesinatos y muertes. Treinta gazatíes fueron muertos por el fuego israelí y cientos de pacientes murieron como efecto directo del asedio durante el llamado cese del fuego. Israel gozó de un periodo de calma. Nuestro pueblo, no.

Cuando esta tregua rota estaba cerca de finalizar, expresamos nuestra disposición para una nueva y amplia tregua a cambio de levantar el bloqueo y abrir todas las fronteras de los pasos de Gaza, incluyendo Rafah. Nuestros llamados cayeron en oídos sordos. Incluso todavía tenemos la voluntad de comenzar una nueva tregua bajo esos términos como paso siguiente al completo retiro de las fuerzas invasoras de Gaza.

Nunca se lanzaron cohetes desde la Franja Occidental. Pero 50 murieron y cientos más fueron heridos allí el año pasado a manos de Israel, mientras seguía su expansionismo sin misericordia. Pretenden que nos contentemos con la reducción de los restos del territorio, un puñado de cantones a merced de Israel, encerrados por todas partes. La verdad es que Israel busca un cese unilateral del fuego, observado solo por mi pueblo, a cambio de asedio, hambruna, bombardeos, asesinatos, incursiones y asentamientos coloniales. Lo que Israel quiere es un cese del fuego gratuito.

La lógica de aquellos que piden que cesemos nuestra resistencia es absurda. Estos absuelven de responsabilidad al agresor y ocupante -armado con las armas más mortíferas y destructoras-, mientras culpan a la víctima, prisionera y ocupada. Nuestros modestos cohetes artesanales son nuestro grito de protesta al mundo. Israel y sus padrinos americanos y europeos quieren que nos maten en silencio. Pero no moriremos en silencio.

Lo que se está revisando en Gaza hoy día ya fue revisado con Yasser Arafat antes. Cuando él rehusó doblegarse a los dictados de Israel, fue tomado prisionero en sus cuarteles de Ramala, rodeado por tanques durante dos años. Como esto no logró quebrar su voluntad, fue asesinado por envenenamiento.

Gaza recibe el 2009 como lo hizo el 2008: bajo el fuego israelí. Entre enero y febrero del último año 140 gazatíes murieron en bombardeos aéreos. Y justo antes de embarcarse en su fallido asalto al Líbano en julio del 2006, Israel hizo llover miles de proyectiles sobre Gaza, matando a 240. Desde Deir Yassin en 1948 a Gaza hoy día, la lista de crímenes de Israel es larga. Cambian las justificaciones, pero la realidad es la misma: ocupación colonial, opresión e injusticia sin fin. Si ese es el "mundo libre" cuyos "valores" defiende Israel, como su ministra de Relaciones Exteriores Tzipi Livni alega, entonces no queremos ver nada con él.

Los dirigentes de Israel se mantienen en la confusión, incapaces de establecer objetivos claros para los ataques - desde el derrocamiento del gobierno de Hamas legítimamente elegido y la destrucción de su infraestructura, hasta parar los cohetes. Como no logran quebrar la resistencia de Gaza han bajado sus objetivos. Ahora hablan de debilitar a Hamas y limitar su resistencia. Pero nada lograrán. El pueblo de Gaza está más unido que nunca, determinado a no ser aterrorizado hasta la sumisión. Nuestros combatientes, armados con la justicia de su causa, ya han infligido muchos daños al ejército de ocupación y combatirán para defender su tierra y a su pueblo. Nada puede derrotar nuestra voluntad de ser libres.

Una vez más, Washington y Europa han optado por ayudar y hacerse cómplices del carcelero, ocupante y agresor, y condenar a sus víctimas. Tuvimos la esperanza de que Barack Obama rompiera con el desastroso legado de George Bush, pero su comienzo no es alentador. Mientras que para denunciar los ataques de Mumbai se movió rápidamente, se amarra la lengua después de diez días de matanza en Gaza. Pero mi pueblo no está solo. Millones de hombres y mujeres amantes de la libertad defienden su lucha por la justicia y la liberación en protestas diarias contra la agresión israelí, no solo en la región árabe islámica, sino a lo largo de todo el mundo.

Sin duda, Israel ejecutará una destrucción indecible, muerte y sufrimiento en Gaza. Pero tendrá el mismo destino en Gaza que el que tuvo en el Líbano. No nos quebraremos por el cerco y el bombardeo, y nunca nos rendiremos a la ocupación.

El Gernika de los palestinos

Sami Naïr
El País

He aquí lo que el Gobierno israelí ha reservado al pueblo palestino: la muerte. Podemos emprender en pleno siglo XXI la agresión a poblaciones civiles, destruir sus escuelas, hospitales, casas, lugares de culto, campos de deporte. Podemos arrasar sus aldeas, pueblos, ciudades. En el mayor silencio de la buena conciencia. Y también de la cobardía.

Podemos hacerlo si somos un Estado que dispone de uno de los más formidables arsenales militares de todos los tiempos, que cuenta con la complicidad de los poderosos de este mundo, de sus medios de comunicación, de la horda de plumíferos siempre dispuestos a justificar lo injustificable con el pretexto de combatir el integrismo. Podemos hacerlo contra este pueblo sobre todo si éste es musulmán.

Podemos hacerlo cuando nos hemos acostumbrado a violar la legalidad internacional, las leyes más elementales de la guerra, el simple principio de humanidad.

Los dirigentes israelíes están en guerra. Lo están desde hace tiempo, mucho tiempo. Con toda impunidad. Cuentan con la complicidad de todos: de los europeos, de los asiáticos, de los rusos, de los africanos y aun de ciertos países árabes, desde hace tanto tiempo arrodillados, envilecidos y revolcados en el fango del sometimiento al imperio americano, el cual lo permite todo, y ayuda incluso a escondidas a perpetrar el crimen. ¡Pobre pueblo palestino! ¿Cómo no enloquecer de rabia? Algunos de tus hijos se convierten en terroristas que se hacen saltar por los aires asesinando a civiles israelíes. Es un crimen que hay que condenar, como el lanzamiento de cohetes sobre la población civil israelí. No es la respuesta correcta a tu tragedia. Pero sabemos lo que decís en Palestina. ¿Qué pensarían los europeos si se instalaran en su casa, les confiscaran sus tierras, y levantaran horribles y enormes muros en sus propias ciudades para encerrarlos en ellas? ¿Qué dirían si vieran a colonos, alentados por el ejército, atacar a los civiles palestinos, arrancar los olivos, cortar el agua de los barrios que quieren invadir, humillar a la gente en los pasos fronterizos?

El Gobierno israelí practica el cinismo político, intentando convertir al pueblo palestino en el chivo expiatorio de sus problemas políticos internos. Ya que esta guerra emprendida de modo tan desproporcionado contra el pueblo palestino obedece a sórdidos motivos electorales, en la base de los cuales está la idea de que el partido político que mate a más palestinos ganará las próximas elecciones en Israel. Esto es un insulto para los israelíes por parte de sus cínicos dirigentes. ¿Se quiere hacer creer que el pueblo israelí está ávido de muerte, él que ha escapado a la muerte? ¿Se quiere confirmar la idea de que estaría sediento de sangre palestina? El método consiste luego en hacer pagar colectivamente a los civiles palestinos los actos de un partido político concreto, no menos irresponsable, como es en este caso Hamás. El principio de la responsabilidad colectiva está prohibido por el derecho de la guerra. Con la liquidación de los Acuerdos de Oslo y la continuación de los "asesinatos selectivos" de los dirigentes de Hamás, ¿cabía esperar que los islamistas se quedasen de brazos cruzados?

La intención, por último, de hacer creer que actuando de esta manera el Estado israelí combate el integrismo. Qué justificación tan lamentable y pobre. ¿Por qué este régimen israelí, que ha organizado la democracia dentro de sus fronteras, salvo, todo hay que decirlo, para los árabes israelíes que son tratados como ciudadanos de segunda, rechaza esta misma democracia cuando es practicada por los palestinos? Fue el pueblo palestino en su mayoría el que eligió democráticamente bajo supervisión internacional a Hamás. Y estas elecciones, ¿no eran una de las exigencias de la Hoja de Ruta apoyadas por las potencias internacionales, entre ellas Europa?

¿No gusta el resultado? Pero entonces, ¿por qué se acepta que en Israel la extrema derecha religiosa, fanática y racista esté en el poder, imponga su chantaje para llevar a cabo una guerra a ultranza y la construcción de un Israel imperial? ¿Por qué no se exige a los israelíes que neutralicen a esta gente? Ya que todos sabemos que mientras sigan teniendo peso dentro de la democracia israelí, no habrá paz en Oriente Medio.

¿Acaso no se exige porque se respeta la soberanía popular? Pues entonces también hay que respetar la de los palestinos, ya que la soberanía de los pueblos es indivisible e inalienable. Hay que someterse a ella, a menos que se desprecien los valores democráticos a los que se hace referencia con tanta demagogia en Europa, Israel o EE UU.

En realidad, con el bombardeo sobre Gaza y su posterior invasión el Gobierno de Israel hará florecer el islamismo en Palestina y en el mundo musulmán. Es la manera más irresponsable de alimentar el odio. Serán numerosos los jóvenes palestinos que sueñen con la venganza. Serán numerosas las víctimas inocentes israelíes que paguen la locura de sus dirigentes.

Estas afrentas a los principios más elementales de la humanidad y de la democracia son terribles. E imperdonables.

El enviado especial de la ONU para los derechos humanos en Palestina, Richard Falk, ha declarado que lo que está haciendo Israel al millón y medio de palestinos de Gaza es "un crimen contra la humanidad" (ver en este Blog). Ha dicho que el castigo colectivo infligido a este pueblo es una flagrante violación del artículo 33 de la cuarta Convención de Ginebra. Ha pedido que se constituya urgentemente una corte criminal internacional para averiguar y determinar las responsabilidades de los dirigentes civiles y militares israelíes, y juzgarlos.

Richard Falk es judío, judío americano. Para nosotros Richard Falk representa el honor de los judíos porque defiende, ante lo intolerable, a la humanidad en su conjunto.

Ante estos bombardeos sólo nos queda nuestra indignación. Sólo tenemos nuestras lágrimas para las lágrimas de estas madres que gritan sobre los cuerpos despedazados de sus hijos. Ya sean palestinas o israelíes. Sólo tenemos nuestro dolor ante tanto dolor. Al empezar este año, nos encontramos ante la guerra del fuerte contra el débil. Y ya es medianoche en el siglo para los palestinos. Como lo fue ayer para los pacíficos habitantes de Gernika.

sexta-feira, 9 de janeiro de 2009

Kanouté: Tarjeta amarilla por solidarizar con Palestina

Jaime Rodríguez
El Mundo

Recogió el balón perdido en el área pequeña del Deportivo y lo empujó con su eficaz desdén, con la calma que Frederik Kanouté gasta ante la portería. Cero nervios, pero más ansia que nunca por marcar gol. Lo buscaba desde el pasado domingo, cuando se quedó de vacío ante el Osasuna. Entonces ya vistió bajo la zamarra blanca del Sevilla una camiseta en apoyo a Palestina.

En la Copa, aprovechó la oportunidad para dar más ventaja a su equipo en la eliminatoria copera y demostrar su solidaridad con los territorios árabes, en pleno conflicto bélico con Israel. Tras sonreír y recibir los primeros abrazos, enseñó el mensaje que guardaba sobre el pecho. Fondo negro con letras blancas y el nombre de Palestina en varios idiomas.

Rápidamente, el colegiado del encuentro, Mateu Lahoz, le mostró la tarjeta amarilla. Él asintió asumiendo el castigo, porque conocía "y no le importaba" la ilegalidad de su acción. Está prohibido por la FIFA y por el reglamento de la Federación española quitarse la camiseta en las celebraciones o lucir cualquier tipo de mensaje. Lo refleja el artículo 120.bis: "El futbolista que exhiba cualquier clase de publicidad, lema o leyenda, siglas, anagramas o dibujos, sean los que fueren sus contenidos o la finalidad de la acción, será sancionado como autor de una falta grave".

Junto a la amonestación recibirá una multa económica a determinar. En 2005, tres jugadores del Valladolid fueron sancionados con 500 euros por incumplir esta norma, pese a que la camiseta reflejaba simplemente un mensaje de apoyo a un compañero hospitalizado tras un accidente.

Kanouté, 30 años, nacido en Francia pero con pasaporte malí y de religión islámica, siempre que marca un gol señala al cielo para dar las gracias a Alá, según ha explicado en numerosas ocasiones. Fichado por el Sevilla en 2005, durante un tiempo se negó a lucir la publicidad de la marca de apuestas deportivas que patrocina al club andaluz, argumentando que el Corán prohíbe despilfarrar dinero en juegos de azar. De hecho, en la final de la Supercopa de Europa de 2006, frente al Barcelona, tapó con esparadrapo el 888.com.

Descubrió el islam a los 20 años, aunque siempre se ha desmarcado de los extremistas. "Empecé a creer en la unidad de Dios, y en la igualdad de los hombres ante Dios. Estuve buscando la razón de la vida. Por qué estamos en este mundo, para hacer qué. El islam contestaba a todas mis preguntas", reconoció al Magazine de El Mundo en 2007, cuando el dominical acompañó al delantero hasta su país natal, donde es toda una celebridad.

Aunque jugó con los juveniles de Francia, decidió apostar por la selección de Malí por motivos sentimentales. Dice que la experiencia de jugar en África es impagable, habla de la pasión y el apoyo a su gente. Él gana cerca de un millón de euros al año, por los poco más de 40 euros que recibe una enfermera o profesora de su país. "En Sierra Leona, en Liberia, hay mucha hostilidad. En Liberia la gente zarandeaba el microbús. ¡Y eso que perdimos 1-0! Lo que más me extrañó es que sólo había jóvenes. Era como si todos los adultos hubieran muerto en la guerra", recordaba. También reconoce que le hace gracia cómo su club o el Madrid, donde juega su compatriota Diarra, siempre se enfrentan con la Federación malí para que regresen a España de las concentraciones lo antes posible. "Se peleaban para que volviéramos... Y yo pensaba en los inmigrantes de Malí a los que echan de España".

El gesto de Kanouté con Palestina vincula el fútbol con los acontecimientos sociales, relación muchas veces bloqueada por las exigencias de los calendarios o de los organismos que gestionan el espectáculo. La reivindicación más famosa de la historia del deporte se produjo en los Juegos Olímpicos de 1968 en México, cuando los atletas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos levantaron su puño, enfundado en un guante negro, en favor de los derechos civiles de la minoría afroamericana.

Cuando jugaba en el Tottenham, Kanouté creó una fundación solidaria, Development Trust, con la que está levantando un lugar de ayuda a la infancia en su país. Cerca de Bamako, la capital de Malí, el futbolista desarrolla 'La ciudad de los niños'. Una oportunidad para los chicos de la zona, donde podrán estudiar, jugar al fútbol, al baloncesto o aprender agricultura. También ha proyectado una mezquita de dos plantas y una clínica abierta a los habitantes de la comarca. Para el centro recibe el apoyo del Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional.

En Sevilla aportó medio millón de euros para adquirir la mezquita de Ad Dawa, situada en la céntrica plaza de Ponce de León, lugar de reunión religiosa y social de la comunidad musulmana de la capital andaluza.

quinta-feira, 8 de janeiro de 2009

Richard Falk: Israel viola Convenção de Genebra

Maurício Reimberg e Tadeu Breda
Carta Maior

As recentes operações militares de Israel na Faixa de Gaza configuram crimes contra a humanidade. Essa é a avaliação do norte-americano Richard Falk, relator especial das Nações Unidas para a situação dos direitos humanos nos territórios ocupados por Israel desde 1967 na Palestina. Em visita ao Brasil, ele concedeu uma entrevista coletiva nesta quarta-feira (7) organizada pelo Núcleo de Estudos da Violência da Universidade de São Paulo.

“Os ataques israelenses ferem a 4ª Convenção de Genebra primeiramente porque punem coletivamente os palestinos residentes em Gaza, não fazendo distinção entre alvos civis e combatentes”, diz Falk. Até o momento, estima-se que mais de 700 palestinos foram mortos e três mil feridos desde o início da invasão, no dia 27 de dezembro. Cerca de 25% das vítimas palestinas são civis. Os israelenses contabilizam dez mortes, entre as quais estão quatro civis atingidos por foguetes lançados pelo grupo islâmico Hamas e seis militares caídos em combate – quatro deles vítimas de “fogo amigo”.

O relator da ONU diz que o bloqueio econômico mantido por Israel há 18 meses também está em desacordo com o direito internacional. “A Convenção de Genebra diz que o país ocupante deve prover à população da zona ocupada condições dignas de sobrevivência”, explica Falk. “No entanto, o bloqueio israelense vem impedindo a entrada de alimentos, combustíveis e medicamentos em quantidade suficiente para suprir as necessidades dos habitantes de Gaza.”

Falk lembra que Israel bloqueou totalmente as fronteiras da Faixa de Gaza e não permite sequer que os civis palestinos se refugiem em outros países. “Em todo conflito há um enorme número de refugiados. A proibição de Israel não tem precedentes nas guerras urbanas mundiais”. O relator da ONU diz ainda que o exército israelense utiliza força desproporcional ao atacar uma sociedade “sem condições de se defender”.

O relator acredita que a ONU deveria investir num cessar-fogo imediato entre as partes, na retirada de Israel e no fim do bloqueio contra Gaza, além de proibir o lançamento de foguetes Qassam contra o território israelense – justificativa oficial para a atual operação militar. “A partir dessas bases, as Nações Unidas podem buscar um caminho para definir a autodeterminação do povo palestino.”

O Conselho de Segurança da ONU ainda não chegou a nenhuma medida concreta para encerrar os combates em Gaza. Já o Conselho de Direitos Humanos se reunirá de maneira extraordinária na sexta-feira para emitir um pronunciamento sobre a situação da Palestina. “A grande pergunta que se deve fazer agora é por que a comunidade internacional e a ONU têm feito tão pouco?”, pergunta Falk. E ele mesmo responde: “As Nações Unidas só atuam efetivamente por intervenção direta de seus cargos mais importantes, e os EUA têm se oposto à proteção dos palestinos e impedido a ONU de cumprir seus compromissos humanitários.

“Anti-Israel”

Considerado um dos maiores especialistas do mundo em direitos humanos, Richard Falk é professor emérito da Universidade de Princeton (EUA). Foi ele quem cunhou os termos “globalização de cima para baixo” e “globalização de baixo para cima”, referindo-se aos diversos movimentos sociais, ONGs e voluntários que tentam criar uma comunidade “além do Estado territorial” para enfrentar as injustiças produzidas pela nova ordem social.

No último dia 14 de dezembro, Falk foi expulso do território israelense no que seria sua primeira missão como relator especial – uma reunião com o presidente da Autoridade Nacional Palestina, Mahmoud Abbas. Apesar de estar em visita oficial, ele foi detido por 15 horas antes de ser retirado do país. O governo alega que o diplomata é “anti-Israel”.

“Minha expulsão é um claro aviso à ONU de que Israel não quer cooperar com relatores críticos à ocupação, e faz parte de uma política para excluir possíveis testemunhas oculares dos fatos que estão acontecendo em Gaza neste momento”, avalia, lembrando que jornalistas estrangeiros e observadores internacionais também foram impedidos de entrar nas zonas de conflito. “Pensei que minha objetividade como relator seria testada com base no relatório que produziria sobre o evento, e não julgada por antecipação.”

Atores políticos

Falk avalia que o Hamas não é o maior dos obstáculos para o fim das hostilidades na Palestina. “O maior problema são os políticos israelenses que não querem estabelecer uma paz justa na região.” Para ele, classificar os palestinos como “terroristas” é uma fuga da diplomacia e da negociação pacífica, e justifica o uso da força. Ademais, trata-se de uma tática antiga que já foi utilizada para isolar e enfraquecer Yasser Arafat (1929-2004), ex-presidente da ANP.“

Não é útil definir o Hamas como ‘grupo terrorista’, do mesmo jeito que não é útil dizer que Israel é um ‘Estado terrorista’, porque ambos são atores políticos. O terrorismo é uma desculpa para usar a força na tentativa de resolver um conflito que deve ser solucionado por ações políticas”, diz o relator da ONU.

O governo israelense se utiliza de dois argumentos para justificar os ataques e rechaçar um cessar-fogo. Os pronunciamentos oficiais insistem em que não há crise humanitária em Gaza e sustentam a tese de que Israel está agindo defensivamente contra o lançamento de foguetes. Falk acrescenta que nenhum israelense foi morto por foguetes Qassam disparados pelo Hamas nos últimos 12 meses que antecederam os ataques de 27 de dezembro. Os únicos feridos foram contabilizados após o início das ofensivas.

As eleições legislativas em Israel acontecem no dia 10 de fevereiro. Nelas será escolhido o próximo primeiro-ministro do país. Os principais concorrentes ao cargo hoje ocupado por Ehud Olmert são Ehud Barak – atual ministro da Defesa, filiado ao Partido Trabalhista – e Tzipi Livni, do Kadima, que desempenha o cargo de ministra das Relações Exteriores. Ambos negam que Gaza esteja passando por uma crise humanitária.

Território

Cerca de 45% da população de Gaza é composta por crianças com até 14 anos. Desde o início da ofensiva, mais de 100 delas já morreram. Segundo Paulo Sérgio Pinheiro, pesquisador associado do Núcleo de Estudos da Violência da USP, 1,5 milhão de pessoas vivem numa área de 360 km², o que configura a mais alta densidade demográfica do mundo: mais de quatro mil pessoas por km².

Um dos episódios que causaram mais revolta internacional foi o bombardeio à escola Al Fakhora, administrada pelas Nações Unidas, no campo de refugiados de Jabaliya, ao norte de Gaza. Os ataques foram realizados nesta terça-feira (6) e deixaram pelo menos 30 mortos e 55 feridos. A instituição abrigava civis refugiados. No mesmo dia, Israel atentou contra outro colégio mantido pela Agência das Nações Unidas para os Refugiados Palestinos na cidade de Gaza. Três jovens morreram.

Sob pressão, Israel concordou em estabelecer um “corredor humanitário” que dará acesso temporário limitado a alguns pontos da região. O intuito é permitir que sejam levados suprimentos vitais para a população palestina, cujo estado de carência foi intensificado depois do fim da trégua de seis meses com o Hamas, que expirou no último dia 19. No entanto, o acordo já havia sido rompido por Israel, que no dia 4 de novembro matou seis palestinos em Gaza. “À revelia do que se pensa sobre o Hamas, ele tem buscado uma trégua duradoura com os judeus desde que Israel retornasse às fronteiras anteriores a 1967, proposta que foi ignorada.”

Relator de la ONU: "Israel comete un crimen de lesa humanidad"

Agencias

Luego de 12 días de incesantes bombardeos que han costado la vida a más de 700 palestinos, Israel interrumpió ayer sus ataques contra la franja de Gaza por breves momentos para permitir el ingreso de ayuda humanitaria, y acogió en principio una propuesta egipcia para el cese de las hostilidades; sin embargo, en las primeras horas de este jueves se reportó que intensificó la embestida en el sur de la franja con decenas de tanques que se dirigían a Jan Yunes y el lanzamiento de proyectiles sobre Rafah.

Durante 180 minutos, los tanques y aviones de combate de Israel cesaron el fuego ayer, con lo que dieron al millón y medio de residentes del enclave costero la posibilidad de visitar a los miembros de su familia y a los enfermos en los hospitales, así como enterrar a sus muertos.

El cese de la ofensiva, resultado de la fuerte presión internacional ejercida sobre Israel –que aseguró que esta medida se implementará diariamente– comenzó exactamente a las 13:00 horas del miércoles (local) y otorgó la oportunidad a los grupos de asistencia de llevar y distribuir bienes y medicinas.

Muchas tiendas y farmacias de la franja abrieron sus puertas para el comercio, y cientos de palestinos acudieron a comprar lo esencial pero se quejaron de la poca cantidad de mercancías en existencia. Los equipos de emergencia, a su vez, utilizaron las tres horas para buscar a víctimas entre los escombros y rescatar a heridos y recuperar cadáveres.

Miles de enojados y frustrados dolientes asistieron el miércoles a los funerales al aire libre en el campo de refugiados de Jabaliya, en donde cerca de 50 palestinos murieron el martes cuando Israel bombardeó una escuela a cargo de la Organización de Naciones Unidas. “¡Venganza!, ¡Venganza!”, gritaba la multitud.

Funcionario de la ONU: “Es un infierno”

John Ging, de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina para Medio Oriente (UNRWA), consideró insuficiente la pausa de tres horas, y calificó las condiciones del enclave a causa de los bombardeos como un “infierno en la Tierra”. Un profesor que se identificó como Abu Youssef, expresó que se sentía como un “prisionero con permiso”.

Abu Ali Hassan, que temía por la vida de su esposa e hijas, pudo visitarlas por primera vez luego de que quedó separado de su familia tras el inicio de la ofensiva terrestre al territorio.

El grupo de resistencia islámico Hamas también anunció la detención de sus ataques para permitir el acceso de la ayuda internacional y la distribución entre la población, pero criticó la breve tregua implementada por Israel porque tres horas resultan insuficientes para que la gente se mueva y pueda comprar sus provisiones.

Transcurridas las tres horas, las calles quedaron vacías y unos minutos después de las 16:00 horas (local) se reanudaron los bombardeos. Entonces, la aviación israelí atacó, de acuerdo con testigos, tres objetivos en el campo de refugiados de Jabaliya, en el norte del territorio palestino, donde dio muerte a tres niñas de dos a seis años. Posteriormente, un cuarto ataque cerca de Beit Lahiya quitó al vida a cuatro hombres.

La fuerza aérea israelí llevó a cabo más de 40 ataques contra objetivos de la organización islamita y túneles que eran utilizados para el ingreso de alimentos, aunque Tel Aviv asegura que también eran usados para el contrabando de armas desde Egipto.

Precisamente, la fuerza aérea israelí arrojó decenas de miles de hojas de papel sobre la localidad de Rafah, en el sur del enclave y fronteriza con Egipto, en las que advirtió a los habitantes de ataques nocturnos contra los túneles y depósitos de armas, y les pidió abandonar sus hogares. A su vez, unidades de infantería y tanques desalojaron la mañana de ayer la vecina ciudad de Jan Yunes, ocupada la víspera.

En la jornada del miércoles perdieron la vida 21 palestinos, nueve de ellos niños. Desde el 27 de diciembre que inició la ofensiva han muerto más de 700 personas, incluidos 220 menores, además de que 3 mil 100 han resultado heridas.

Los esfuerzos diplomáticos para detener la ofensiva del ejército israelí en la franja de Gaza, intensificados la víspera con ataques contra tres escuelas administradas por la UNRWA, en una de las cuales murieron unas 45 personas, arrancaron una respuesta a Israel, que aceptó el plan para un alto el fuego presentado el martes por los presidentes de Egipto, Hosni Mubarak, y de Francia, Nicolas Sarkozy.

Mark Regev, vocero del primer ministro israelí, Ehud Olmert, insistió no obstante en que, para que se llegue a un alto el fuego, deben finalizar por completo los lanzamientos de cohetes palestinos contra Israel y se debe imponer un embargo de armas absoluto a Hamas.

Por lo pronto, Israel dijo que enviará a El Cairo a dos emisarios para discutir dicha propuesta; ellos son el asesor político del ministro de Defensa, Ehud Barak, y Shalom Turjman, asesor de Olmert.

El plan egipcio prevé un cese del fuego inicial de 48 horas, con lo que se permitirían la apertura de corredores humanitarios, durante el cual se decidirían los últimos detalles del plan para llegar a acuerdos de largo alcance.

Sin embargo, el gabinete de seguridad israelí, encabezado por Olmert, no ha descartado ampliar la ofensiva contra la franja de Gaza, aunque acordó posponer su decisión sobre el lanzamiento de la llamada “tercera fase”, que incluiría la entrada masiva de soldados en las diversas poblaciones.

El sábado 3 de enero la ofensiva entró en su segunda fase con la incursión de tanques y fuerzas terrestres luego de una semana de incesantes bombardeos, pero la “tercera fase” fue aplazada sin fecha.

Hamas, que quieren que primero finalice el bloqueo israelí en el enclave, indicó que recibió información sobre la propuesta de Mubarak y de Sarkozy y que la están debatiendo.

quarta-feira, 7 de janeiro de 2009

Quantos mortos restam ainda para virarmos todos cidadãos de Gaza?

Mustapha Barghouthi
Carta Maior

E lerei amanhã, nos seus jornais, que acabou a trégua em Gaza. Não é portanto um bloqueio, mas uma forma de paz, esse campo de concentração devastado pela fome e pela sede. E de que depende a diferença entre a paz e a guerra? Da contabilidade dos mortos? E as crianças corroídas pela subnutrição, como as contabilizamos? Morre de guerra ou de paz aquele que se vai porque falta eletricidade no bloco cirúrgico? Diz-se paz quando não há mísseis – mas como se diz quando falta todo o resto?

E eu lerei nos seus jornais, amanhã, que tudo isso não é senão um ataque preventivo, que é somente um direito legítimo, inviolável, de autodefesa. A quarta potência militar do mundo, seus músculos nucleares contra os mísseis de ferro fundido, de papel machê e de desespero. E naturalmente vão me precisar que não se trata de um ataque contra civis – e aliás como poderia sê-lo, se os três homens que conversam sobre a Palestina, aqui, no meio da rua, são para as leis isralenses um núcleo de resistência e portanto um grupo ilegal, uma força combatente? - se nos documentos oficiais somos marcados como uma entidade inimiga e sem o mínimo freio ético, o câncer de Israel? Se o objetivo é erradicar o Hamas, tudo isso reforça o Hamas.

Vocês chegam em aviões de caça para exportar a retórica da democracia, a bordo de aviões de caça, em seguida, chegam a estrangular a democracia –mas qual é a outra opção que resta? Não a deixe explodir sobre você com frequência. Não é o fundamentalismo que se bombardeia neste momento, mas tudo o que se lhe opõe. Tudo o que não restitui gratuitamente a essa ferocidade indiscriminada uma raiva igual e contrária, mas uma palavra nua de diálogo, a lucidez de raciocinar, a coragem de desertar. Isso não é um ataque contra o terrorismo, mas contra a outra Palestina, terceira e diferente, à medida que se esquiva dos mísseis, acuada entre a cumplicidade do Fatah e a miopia do Hamas.

Estava se assassinando pela autodefesa, eu deveria assassiná-lo em autodefesa – um dia os sobreviventes assim contarão o que está se passando. E amanhã lerei nos jornais de vocês que todo processo de paz é impossível, os israelenses, vejam só, não têm sequer uma pessoa com quem conversar. E, com efeito – como poderiam tê-lo, entrincheirados por trás de um Muro de betão de oito metros? E, sobretudo, por que deveria tê-lo, se o Mapa do Caminho não é outra coisa que uma arma inimiga de distração em massa para a opinião pública internacional? Quatro páginas onde se exige, por exemplo, que cessem os ataques terroristas e onde se diz que, em troca, Israel não vai empreender qualquer ação que possa minar a confiança entre as duas partes como – textualmente – os ataques contra civis. Assassinar civis não mina a confiança, mas o direito; é um crime de guerra, não se trata de uma questão de cortesia. E se Anápolis é um processo de paz, tanto como esperamos, aqui, a única carta que avança são as terras confiscadas, as oliveiras arrancadas, as casas demolidas, as colônias ampliadas – por que, então, a proposição saudita não é um processo de paz? O fim da ocupação em troca do reconhecimento por parte de todos os Estados árabes. Poderíamos ter ao menos um sinal de reação? Alguém aí, do outro lado do Muro, por acaso escuta?

Mas cá estou a lhes falar do vento. Porque amanhã só lerei uma linha nos seus jornais e somente amanhã, em seguida não lerei outra coisa, ainda, que a indiferença. E é apenas isso o que sinto, enquanto os F16 sobrevoam minha solidão em direção de centenas de danos colaterais dos quais conheço cada nome, cada vida – somente um vestígio do abandono e do erro infinitos. Europeus, americanos e também árabes – porque se alcançou a soberania egípcia, na passagem de Rafah, a moral egípcia tem o selo de Rafah? -, nós simplesmente estamos sós. Vocês desfilam, aqui, uma delegação após outra – e, falando, diria Garcia Lorca, as palavras restam no ar, como bóias na água. Vocês oferecem ajuda humanitária mas nós não somos mendigos, queremos dignidade, liberdade, fronteiras abertas; não pedimos favores, nós reivindicamos direitos. E, ao contrário, vocês chegam, indignados e desejosos de participar e perguntam o que podem fazer por nós. Uma escola? Uma clínica, talvez? Bolsas de estudo? E tentamos a cada vez convencê-los – não, não a generosa solidariedade, ensinava Bobbio, somente a justiça severa – das sanções, das sanções contra Israel. Mas vocês respondem – neutros em cada vez e portanto partilhando do desequilíbrio, partidários dos vencedores – não, isso seria anti-semita. Mas quem é mais anti-semita, aqueles que viciaram Israel ano após ano durante sessenta anos, até desfigurá-lo ao ponto de fazê-lo o país mais perigoso do mundo para os judeus ou aqueles que os advertem de que o Muro marca um gueto de dois lados?

É talvez anti-semita reler Hannah Arendt hoje, em que nós, os palestinos, somos sua escória da terra, é anti-semita voltar a iluminar essas páginas sobre o poder e a violência, sobre a a última raça submetida ao colonialismo britânico, que teria sido, enfim, os próprios ingleses? Não, isso não é anti-semitismo, mas o exato contrário, defender os numerosos israelenses que tentam escapar de uma nakbah chamada sionismo. Porque não se trata de um ataque contra o terrorismo, mas contra o outro Israel, terceiro e diferente, à medida que se esquiva do pensamento único cerrado entre a cumplicidade da esquerda e a miopia da direita.

Eu sei o que lerei amanhã, nos seus jornais. Mas não autodefesa, não a exigência de segurança. Tudo isso não se chama outra coisa que Apartheid – e genocídio. Porque pouco importa se os políticos israelenses, tecnicamente, aderem ou não aos milímetros das definições delicadamente lavradas pelo direito internacional, seu formalismo aristocrático, sua pretensa objetividade não são senão inimigos colaterais, aqui, que auxiliam e multiplicam a força dos vencedores. A essência desses aviões é a sua neutralidade, é o seu silêncio, são as explosões. Alguém se sinta berlinense, diante de um outro Muro. Quantos mortos restam, ainda, para vocês se sentirem cidadãos de Gaza?

segunda-feira, 5 de janeiro de 2009

Masacre de niños en Gaza

Agencias

Israel se ha lanzado a la guerra urbana en Gaza. Tras la incursión de ayer, que partió en dos la franja, el Ejército israelí ha iniciado hoy una nueva fase en su invasión terrestre que consiste en la búsqueda y destrucción de la "infraestructura terrorista", tal y como han informado fuentes militares. Mientras tanto, la aviación israelí ha proseguido con sus bombardeos en su décimo día consecutivo y ha matado al menos 23 palestinos, entre ellos ocho niños.

El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, ha confirmado que las fuerzas israelíes pretenden dar el golpe más fuerte hasta la fecha a las milicias de Hamás en su propio territorio. En declaraciones realizadas esta mañana al inicio del Comité de Defensa del Parlamento, horas después de la nueva fase militar, Barak ha afirmado que "la ciudad de Gaza está parcialmente cercada" y que las fuerzas israelíes "han alcanzado los objetivos terrestres" que les había marcado.

El responsable de Defensa ha asegurado que Hamás "ha sufrido un durísimo golpe", pero aún queda "alcanzar las metas marcadas", es decir, "crear una nueva realidad" en Gaza. Barak ha explicado que Israel "está haciendo todo lo que cualquier país que quiera sobrevivir debe a sus ciudadanos: protección".
En la misma línea se ha expresado la ministra de Exteriores y presidenta del partido gobernante Kadima, Tzipi Livni, que ha afirmado que "la batalla será larga" y no se parará "hasta que Hamás no acepte los requisitos fundamentales de la legalidad internacional". Como ha hecho en anteriores ocasiones desde el comienzo de la ofensiva, Livni ha recurrido al derecho de Israel a defenderse de los ataques palestinos. "Entiendo la intranquilidad de la comunidad internacional, pero Hamás es una organización terrorista que coopera con Irán, se suministra de armas de Irán y tiene su sede en Damasco", ha sentenciado.

Más civiles muertos

El Gobierno hebreo ha facilitado hoy el último balance de víctimas de la operación Plomo fundido, lanzada el pasado día 27 y apuntalada desde el sábado con la invasión de Gaza. El ministro de Defensa israelí ha asegurado que la mayoría de los más de 500 palestinos muertos son de Hamás, y ha señalado que hay más de 2.200 heridos, mientras que en el lado israelí un soldado ha muerto y 12 han resultado heridos, cuatro de ellos en estado grave. Cifras bastante similares a las dadas por fuentes médicas palestinas, que señalan que ya hay 535 los palestinos fallecidos -un tercio de ellos civiles según datos de la ONU- y más de 2.300 heridos en diez días de guerra.

Las operaciones militares de las últimas horas se han cobrado la vida de más civiles palestinos. Fuentes del hospital de Ash Shifa, en la ciudad de Gaza, han informado que un matrimonio y sus cinco hijos han muerto como consecuencia de un ataque naval contra su casa en la zona de Al Mashtal, al norte del campo de refugiados de Ash Shati. Médicos palestinos también han confirmado que otras seis personas pertenecientes a la familia Samudi, entre ellas tres niños, han fallecido por el impacto de un proyectil sobre su casa en el barrio de Zaytun.

Nueva fase militar

Desde esta mañana, Israel ha puesto en marcha otro tipo de ofensiva. El Ejército hebreo ha cortado virtualmente en tres partes Gaza. Es el inicio de una nueva etapa militar, denominada Arrancar de raíz, que se basa en la búsqueda de escondrijos de armas y milicianos. En la invasión participan miles de tropas de Infantería, Ingenieros, Artillería y tanques apoyadas por la aviación, la marina y varias agencias de Inteligencia.

Los máximos jefes de las Brigadas Ezedín el Kassam han calculado esta partición. Un miliciano explicaba hace un par de meses que Gaza había sido dividida en tres sectores, y que cada uno de ellos debería contar con armamento y material similar para afrontar ataques israelíes sin contar con sus colegas en otras zonas, informa Juan Miguel Muñoz. Tanto los bombardeos como la guerra urbana, con soldados que se enfrentan cuerpo a cuerpo, se centran en las zonas de la ciudad de Gaza donde se esconden más milicianos, como los campos de refugiados de Yabalia y Beit Lahia.

Según las fuerzas israelíes, el objetivo de la incursión es "asestar un duro golpe" al movimiento islamista Hamás y las otras milicias que actúan en Gaza para minimizar los ataques con cohetes lanzados desde ese territorio palestino contra el Estado judío. Tel Aviv asegura que cientos de cohetes se hallan escondidos en búnkeres construidos desde junio de 2007, cuando Hamás tomó el control absoluto de la franja. La destrucción de los arsenales de los milicianos es el principal propósito pero será difícil conseguir una victoria total que suponga una tregua con las condiciones de Israel.

Sin bandera blanca

No hay, por tanto, lugar seguro en Gaza para ninguno de su millón y medio de habitantes. El argumento de que todo miliciano de Hamás y policía sea un objetivo del Ejército convierte a la franja en un territorio en el que no es posible refugiarse. Soldados llaman por teléfono a los vecinos antes de derribar su edificio, pero ¿quién garantiza que los parientes a los que acudir no tienen también un vecino de Hamás? No es nada extraño, dada la implantación social del movimiento islamista. Mientras tanto, los relatos de muchos vecinos de Gaza hablan de un infierno dentro de la franja tras más de una semana de intensos bombardeos.

Sin embargo, la campaña acaba de comenzar. El presidente Simon Peres aseguró ayer que Hamás "está recibiendo una lección" y rechazó la posibilidad de un alto el fuego la víspera de la llegada del presidente francés Nicolás Sarkozy y de la comisaria europea Benita Ferrero-Waldner. Aunque el Estado Mayor abogó por una invasión rápida y demoledora, todo apunta a que se prolongará bastantes días. La primera jornada de invasión terrestre no ha servido para limitar el lanzamiento de cohetes contra Israel. Casi sesenta, una veintena más que el sábado, impactaron ayer en Ashkelón, Netivot, Sderot y Ashdod.

En el frente de batalla, los portavoces de Hamás muestran tanta determinación como siempre. "Han venido donde queríamos. Ahora recibirán nuestros regalos", proclamaba Abu Obaida, portavoz de la milicia islamista. A pesar de esa fe en la victoria, Hamás está recibiendo un golpe devastador. Durante algún tiempo, nada volverá a ser como antes del estallido de esta guerra, la más mortífera en muchas décadas en Palestina. Otra cosa bien distinta es la inyección de popularidad que recibirá el movimiento fundamentalista. Y más que por sus decisiones, de consecuencias dramáticas, por la desidia de la Autoridad Nacional Palestina, cuyas fuerzas policiales se dedican a disuadir a los ciudadanos de acudir a las manifestaciones en Cisjordania. Con todo, Hamás ha abierto hoy un frente diplomático, enviando una delegación a Egipto.

Egipto, maniatado por la corrupción


Robert Fisk
The Independent

Hubo un día en que nos preocupaban “las masas árabes”, los millones de árabes “ordinarios” de las calles de El Cairo, Kuwait, Ammán, Beirut, y su reacción a los constantes baños de sangre en Medio Oriente. ¿Podría Anwar Sadat controlar la furia de su pueblo? Ahora, con tres décadas de gobierno a cargo de Hosni Mubarak (o La Vache Qui Rit, como todavía se le llama en la capital egipcia), ¿puede Mubarak controlar la furia de su pueblo? La respuesta es: por supuesto. Los egipcios, lo mismo que los kuwaitíes y los jordanos, podrán gritar en las calles de sus capitales, pero después serán acallados con la ayuda de decenas de miles de policías secretos y milicianos gubernamentales que sirven a príncipes, reyes y otros ancianos gobernantes del mundo árabe.

Los egipcios exigen que Mubarak abra la frontera con Gaza, en el puesto de control de Rafah; que rompa relaciones diplomáticas con Israel, e incluso que envíe armas a Hamas. Existe una suerte de perversa belleza al escuchar la respuesta del gobierno egipcio: ¿por qué no se quejan por los tres pasos fronterizos con Gaza que los israelíes se niegan a abrir? Y de todos modos, el puesto de Rafah está políticamente controlado por el cuarteto que inventó la Hoja de Ruta y que incluyen a Gran Bretaña y Estados Unidos. ¿Por qué culpar a Mubarak?

Admitir que Egipto no puede abrir su frontera soberana sin permiso de Washington habla de la impotencia de los bandidos que gobiernan Medio Oriente por nosotros. Se puede abrir el cruce de Rafah o romper relaciones con Israel al costo de que los cimientos económicos de Egipto se derrumben. Cualquier líder árabe que tomara tal medida se encontraría sin apoyo económico y militar de Occidente.

Sin subvenciones, Egipto está en bancarrota. Claro que es un arma de doble filo. Como individuos, los líderes árabes ya no tienen gestos emocionales hacia nadie. Cuando Sadat salió de Jerusalén diciendo: “Estoy harto de estos enanos”, en referencia a otros líderes árabes, pagó el precio con su propia sangre en El Cairo, cuando uno de sus propios soldados lo llamó “faraón” antes de dispararle y matarlo.

La verdadera desgracia de Egipto, sin embargo, no es su respuesta a la matanza en Gaza: es la corrupción en la que se ha incrustado a la sociedad egipcia, donde la idea de servicios de salud, educación y seguridad genuina para la gente común simplemente ha dejado de existir. Es una tierra donde el principal deber de la policía es proteger al régimen, donde los manifestantes son golpeados por las fuerzas de seguridad, donde mujeres jóvenes opuestas al régimen infinito de Mubarak –quien, como en un califato, seguramente dejará el poder en manos de su hijo Gamal– son sexualmente agredidas por agentes vestidos de civil, y donde los prisioneros en el complejo Tora-Tora son obligados por los guardias a violarse sexualmente unos a otros.

En Egipto se ha desarrollado una especie de fachada religiosa en la cual el significado del Islam ha sido borrado por su propia representación física. Los “servidores” públicos y funcionarios egipcios a menudo son escrupulosos en el seguimiento de sus costumbres religiosas, aunque toleran y participan en elecciones fraudulentas, violaciones a la ley y torturas en la prisión.

Un joven médico estadounidense me relató recientemente cómo, en un hospital capitalino, los ocupados doctores egipcios impidieron el acceso a los pacientes del exterior simplemente bloqueando la entrada principal con pilas de sillas de plástico. En noviembre, el periódico egipcio Al-Masry al-Youm informó que los médicos abandonaron a los pacientes para asistir a los rezos del Ramadán.

Y con todo esto, los egipcios tienen que vivir bajo la diaria amenaza de su propia y desvencijada infraestructura. Alaa Aswani escribió de manera elocuente en el periódico capitalino Al Dastour que los “mártires” del régimen superaban en número a todos los muertos en las guerras contra Israel, contando entre los primeros a todos los fallecidos en accidentes ferroviarios, hundimientos de transbordadores, derrumbe de edificios, cáncer y otras enfermedades causadas por los pesticidas. Aswani llama a todos ellos “víctimas de la corrupción y el abuso de poder”.

Abrir el paso de Rafah para los palestinos heridos, o enviar a trabajadores médicos palestinos de regreso a esa prisión que es Gaza una vez que han dejado a los sangrantes sobrevivientes de los ataques aéreos israelíes en territorio egipcio, no cambiará la realidad que viven sus propios habitantes.

Sayed Hassan Nasralá, el secretario general de Hezbolá exiliado en Líbano, se sintió con la facultad de llamar a los egipcios a “levantarse por millones” para abrir la frontera con Gaza, pero no lo harán. Ahmed Aboul Gheit, el frágil ministro del Exterior egipcio, no puede más que regañar a los líderes de Hezbolá acusándolos de intentar provocar “una anarquía similar a la que han creado en su propio país”. Pero él está bien protegido, al igual que Mubarak.

En muchos sentidos, la aflicción de los egipcios es tan oscura como la de los palestinos. Es impotencia a la luz del sufrimiento de Gaza, como un símbolo de su propia enfermedad política.

domingo, 4 de janeiro de 2009

Crítica a la violencia: ¿hacían falta tantos muertos?

Santiago O´Donnell
Página 12

No fue un ataque. No fue un castigo. Israel entró en guerra con la Franja de Gaza, una guerra encontró a su rival, Hamas, solo y aislado. Hasta ahora las cifras hablan de una guerra sangrienta y de un aplastante triunfo israelí. Más de cuatrocientos cuarenta palestinos muertos, incluyendo cerca de 180 civiles, en los últimos siete días. Cuatro civiles y cuatro soldados israelíes muertos en el mismo período. La distancia entre las fatalidades de un lado y del otro crece todos los días. Ayer empezó la invasión terrestre.

Más allá del resultado de la guerra, que a esta altura parece cantado, ante las imágenes de muerte y destrucción que llegan desde la franja, uno no puede eludir la pregunta: ¿hicieron falta tantas muertes?

A juzgar por la respuesta de los líderes de los tres mundos, pareciera que sí. Cada cual reaccionó a su manera. Casi todos se mostraron razonablemente preocupados. Pero casi ninguno hizo algo útil para frenar la masacre.

Eso sí: Naciones Unidas pidió un alto el fuego como es de rigor en cada guerra. Sarkozy entró y salió con la liviandad de un fantasma, portando la propuesta de tregua con la que Europa se dio por cumplida. Una Europa que pareció despertar este fin de semana con algunas protestas en sus capitales, pero cuyo símbolo más elocuente en este tema sigue siendo el perfil nulo de su delegado especial para Medio Oriente, Tony Blair.

En la Casa Blanca Bush dio un último hurra, pero el bajo perfil que las circunstancias le demandan lo obligaron a delegar ese mensaje en su secretaria de Estado. Condi Rice mostró preocupación por las víctimas civiles, como corresponde, responsabilizó a Hamas por las víctimas y aprovechó para dar la señal de luz verde a la inminente ofensiva terrestre. India y China escucharon las noticias y cambiaron de canal. Desde América latina apenas se oyó la tibia protesta de Lula en respuesta a los reclamos de la numerosa colectividad árabe que vive en Brasil, y la esperable denuncia de Hugo Chávez, un viejo crítico de Israel.

En Siria, donde Hamas tiene su gobierno en el exilio, la reacción se limitó a un gesto diplomático. En un comunicado, Damasco anunció que se retiraba, por causas de público conocimiento, de la mesa de negociaciones cara a cara que venía manteniendo con Israel en Turquía. El acuerdo de paz en el que venían trabajando, que incluye la devolución del territorio ocupado de Golán, tendrá que esperar un mejor momento. Egipto, la gran potencia sunnita que limita con la franja, dio su aprobación por adelantado en una reunión hace diez días en El Cairo entre el presidente de ese país y la canciller israelí, de la cual Murabak salió diciendo, casi como una formalidad, que Egipto exige respeto por la población civil palestina.

Los otros países sunitas hace años que libraron a Hamas a su suerte. Esto incluye a sus inspiradores y financistas originarios, la familia real saudita, y al reino de Jordania, un firme aliado de Occidente que limita con Cisjordania, el otro territorio palestino.

En Cisjordania, precisamente, gobierna el partido Al Fatah del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. En estos días Al Fatah se hace rogar ante los desesperados llamados a la unidad que le hacen los pocos dirigentes de Hamas que quedan vivos y libres. Todos los ataques previos de Israel a los territorios ocupados habían producido la unidad instantánea de las facciones palestinas. Esta vez no fue así. Cuando empezó el ataque israelí, Al Fatah estaba al borde de la guerra civil con Hamas. Abbas, en tanto, fue protagonista del acuerdo de Annapolis de noviembre del 2007 para firmar una paz en Cisjordania, acuerdo negociado con Estados Unidos e Israel, y ahora espera la llegada al poder de Barack Obama para darles nuevo impulso a las negociaciones.

Desde el Líbano, el movimiento Hezbolá llamó a una intifada y denunció por genocida la ofensiva israelí. Nada. En el 2006, durante el último ataque masivo de Israel contra la franja, Hezbolá había abierto un segundo frente al atacar un puesto fronterizo y lanzar una andanada de misiles contra las ciudades de norte israelí, lo cual dio origen a la llamada Segunda Guerra del Líbano. Pero aquel mismo movimiento chiíta que salió a tenderle una mano solidaria a Hamas hace dos años y medio, esta semana no disparó al otro lado de la frontera ni una cañita voladora.

El éxito israelí en la fase inicial de esta guerra de Gaza ha provocado una relectura de la guerra del Líbano, que hasta hace poco la opinión pública israelí daba por perdida. Ahora los medios de ese país señalan que más allá de la propaganda –y del precio político que debió pagar el premier saliente Ehud Olmert– en esa guerra contra Hezbolá se había cumplido el objetivo militar de acallar el hostigamiento desde el sur libanés.

Y así llegamos a la guerra entre Israel y la Franja de Gaza. La lanzó el gobierno israelí, con el apoyo masivo de su población, sin que mediaran circunstancias novedosas que hicieran escalar el conflicto de manera significativa, más allá de algún aumento en cohetería para renegociar una tregua que no venía favoreciendo a los palestinos, en un momento oportuno para los políticos del gobierno israelí, que corrían con desventaja, a un mes y monedas de las elecciones, contra un candidato de mano dura del derechista partido Likud, Benjamin Netanyahu, que prometía derrocar al gobierno de Hamas en la franja, y hacerlo rápido, mediante una invasión militar.

El gobierno israelí dice que tomó la decisión de empezar la guerra para frenar el lanzamiento de cohetes caseros desde la frontera de la franja. Hasta esta semana, los proyectiles lanzados por militantes de Hamas y sus aliados habían causado la muerte a siete israelíes e innumerables heridos, destrozos y sustos, a lo largo de los últimos siete años.

Para los habitantes de la franja fueron siete años de opresión. En enero del 2006 los palestinos eligieron al movimiento Hamas para ocupar la mayoría parlamentaria de la Autoridad Palestina en elecciones que fueron declaradas justas y limpias por todas las organizaciones internacionales. Desde entonces, Hamas gobierna sobre el millón y medio de palestinos que habita la franja, en su mayoría refugiados.

En respuesta a la elección de Hamas, desde el 2007 Tel Aviv somete a la franja a un bloqueo casi total, que ha derivado en una crisis humanitaria.

Otra vez, ¿hacían falta tantos muertos? El argumento que recorrió el encendido discurso de la canciller israelí, Tipzi Livni, para justificar las fatalidades, se ajusta a la Teoría de Guerra Justa. La misma teoría en la que se amparan las potencias occidentales para fundamentar sus acciones bélicas desde los tiempos de Cicerón.

Israel ejerció su derecho a no seguir sufriendo ataques terroristas, dijo Livni. Israel agotó todas las instancias previas sin obtener el resultado deseado.

Sin embargo, bajo la Teoría de Guerra Justa la decisión del gobierno israelí de ir a la guerra podrá ser defendible, pero los medios utilizados no tanto.

Según una carta pastoral de la Iglesia Católica estadounidense de 1983, que resume la corriente doctrinaria, dentro del criterio “jus in bello” que debería regir la conducta en guerra, existe el llamado principio de la proporcionalidad.

“La fuerza debe ser proporcional al mal recibido, y al posible bien que pueda suscitar. Cuanto más desproporcionado es el número de muertes civiles colaterales, más sospechosa será la sinceridad del reclamo de la nación beligerante sobre la justicia de la guerra que pelea”, señala el documento.

Es cierto que en cualquier guerra, invasión o bombardeo algunas muertes civiles parecen estadísticamente inevitables. También lo es que la relación entre civiles y militantes muertos en este conflicto armado no es muy distinta a la de los demás. Y también es cierto que Hamas ya había violado el criterio de “jus in bello” al disparar sus cohetes contra la población civil. Pero nada de eso alcanza para justificar la brutalidad de la respuesta israelí.

A la Teoría de Guerra Justa se opone el artículo “Para una crítica de la violencia”, escrito por filósofo neomarxista judeo-alemán Walter Benjamin. “Toda violencia es, como medio, poder que funda o conserva derechos”, sostiene el texto. Para el caso que nos ocupa, por un lado estaría el derecho a no ser atacado, por el otro el derecho a no ser oprimido.

Para el filósofo de la afamada Escuela de Frankfurt existe una alternativa a las soluciones violentas. Esa alternativa, sin embargo, no puede provenir del Estado, ya que el Estado, para imponer sus derechos, necesariamente debe recurrir a alguna modalidad de violencia, más o menos explícita.

“A los medios legales e ilegales de toda índole, que son siempre todos violentos, es lícito por lo tanto oponer, como puros, los medios no violentos. Delicadeza, simpatía, amor a la paz, confianza y todo lo que aún se podría añadir constituyen su fundamento subjetivo. Pero su manifestación objetiva se halla determinada por la ley que establece que los medios puros no son nunca medios de solución inmediata, sino medios de soluciones mediatas.”

Benjamin murió en 1940 y ya no está para opinar sobre esta guerra, sobre la decisión del gobierno israelí de forzar una solución inmediata para el problema de los cohetes palestinos. Pero es posible imaginarse lo que el filósofo hubiera pensado sobre los medios utilizados. Hubiera pensado que sobran demasiados muertos.

sábado, 3 de janeiro de 2009

Orígenes comunes de la crisis económica y la crisis ecológica

François Chesnais
Herramienta

1. Uno de los rasgos más importantes de la situación que se abrió en el 2007, es la conjunción entre la crisis económica mundial y la profundización de la crisis climática con gravísimos efectos sociales de impacto mundial. Se suma la crisis alimenticia, en gran medida provocada directamente por las políticas comerciales que se pusieron en marcha hace ya 20 años. La rapidez con que avanza la crisis climática, afectando a las poblaciones de los países más pobres y vulnerables, nos indica sufrirán los impactos combinados de la recesión mundial, del calentamiento y de los efectos de las políticas agrícolas que se impusieron a muchos países. Todo esto implica un cuestionamiento a la civilización en cuanto tal, pero es seguro que los gobiernos lo abordarán como si se tratase de mantener el orden, tanto a nivel nacional como internacional (véanse las medidas de la Unión Europea contra la inmigración). Los efectos de los cambios climáticos, así como también la resistencia popular que ellos provocarán en algunas partes del mundo, pueden ser tan fuertes que indudablemente repercutirán sobre la economía y agravarán la recesión.

2. La conjunción entre la crisis económica mundial y el avance de la crisis climática (con toda su gravedad) no es algo fortuito. Las raíces de ambas crisis son las mismas: la naturaleza del capital y de la producción capitalista. Pero esto es algo que sólo pudo verse claramente con la liberalización y la desreglamentación del capital y, consecuentemente, su completa mundialización y exacerbada financiarización. Estos son los procesos los que explican, por un lado los rasgos originales de la crisis (en la que la subproducción de mercancías y la sobreacumulación de capacidades de producción, se combinan con el desmoronamiento de un monto gigantesco de capital ficticio), y por el otro lado la aceleración de las emisiones mundiales de CO2, después y a despecho de que los efectos de esto sobre el clima fueran claramente establecidos.

3. Los tiempos del cambio climático a consecuencia de las emisiones de CO2 (que éstas sean la única causa, o que vengan desde hace algunas décadas acelerando y agravando cualitativamente un ciclo climático multisecular, no modifica en nada la naturaleza del hecho) son muy diferentes al tiempo de la acumulación a largo plazo del capital, que es también el de la acumulación de sus contradicciones internas hasta que ya no pueden ser contenida. Puede considerarse que la larga acumulación a la que puso fin la crisis comenzó a fines de los años 1950, mientras que a la producción de gas de efecto invernadero y su concentración en la atmósfera, se los hace remontar generalmente al momento de difusión internacional de la revolución industrial y la utilización de carbón a muy grande escala, a fines del siglo XIX. Son tiempos de maduración muy distintos.

4. Pero cabe hacer dos observaciones. En primer lugar, las emisiones comenzaron a incrementarse hacia el fin de los “30 gloriosos”, en los años 1970. Y sobre todo a partir de los años 1990. Precísamente cuando se publicó el primer informe del Grupo Intergubernamental de Expertos en el Cambio climático (en adelante, GIEC) comenzó esta especie de “carrera hacia el abismo” a nivel del cambio climático, cuyas consecuencias son cada vez más evidentes. Y fue también desde el comienzo de los años 1990 cuando comenzaron a utilizarse cada vez más sistemáticamente todos los mecanismos dirigidos a mantener la acumulación y detener la crisis financiera: los mecanismos que retardaron la crisis hasta su estallido en agosto de 2007 y que explican ahora su profundidad. Volveremos sobre esto más adelante, señalando sus implicaciones a nivel ecológico (en este artículo no abordaremos específicamente la pesada contribución que hicieron la URSS y los países del “socialismo real” del centro y este de Europa al daño ecológico. Con Claude Serfaty hemos escrito un capítulo sobre esto, en el libro colectivo coordinado por Michael Löwy y J-M. Harribey, Capital contre nature, Actuel Marx Confrontations, París, 2003).

Dos crisis con raíces comunes y consustanciales al capital

5. Las raíces están en lo que se puede considerar “la esencia” del capital. El dinero que deviene capital debe crecer, reproducirse con ganancias, aumentar, en un movimiento que no puede tener ni fin ni límites. Recordemos a Marx, que en los Manuscritos de 1857-58 (los Grundrisse) escribió que “el capital, en tanto representa la forma universal de la riqueza -el dinero-, es la tendencia sin límite y sin medida de sobrepasar su propio límite. Si no dejaría de ser capital, dinero que se produce a si mismo”. O también en El Capital cuando insiste en decir qué “la producción no es más que la producción para el capital y no a la inversa, los medios de producción no se amplían en beneficio de la sociedad de los productores” (subrayados de Marx). Para crecer, el capital debe producir y apropiarse indefinidamente del valor y de la plusvalía. Lo que también significa que debe sacar los recursos del suelo y el subsuelo ilimitadamente, tal y como ha hecho desde que se constituyó como modo de producción abarcando países enteros y, más aún, cuando comenzó su expansión mundial.

6. La expresión “producción por la producción” que ahora se escucha con frecuencia, requiere algunas precisiones. Para poner fin al “productivismo”, en primer lugar hay que comprender bien su naturaleza y resortes. Está en la esencia del capital apropiarse de la plusvalía. Lo que supone primero reunir trabajadores en empresas, organizar la actividad productiva lo mas eficazmente que se pueda y aumentar la productividad, al mismo tiempo que se limita al máximo la suba de los salarios. Y supone luego vender el producto en mercancía, haciendo todo lo posible por convencer a la gente para que las compre. El “productivismo” se asienta en muy fuertes mecanismos que buscan la “aprobación” social:

* Algunos de estos mecanismos tienen que ver con la venta y la compra de la fuerza de trabajo, con el hecho de que son las empresas (y más allá de ellas, el funcionamiento general del capitalismo) las que deciden quien tiene o no trabajo, con qué grado de seguridad y con qué nivel salarial. La mejor manera de obtener la “aprobación” a este nivel, vale decir, de garantizar la docilidad de los trabajadores, siempre fue actuar de modo tal que las empresas entren en competencia, en lo posible aguda. Mientras más compitan las empresas, más en competencia estarán también los trabajadores por los puestos de trabajo. Efectivamente, para cada núcleo diferenciado de producción y de apropiación de plusvalía, para cada empresa, la competitividad pasa por la reducción de lo que se llama “costo del trabajo”. Y la mayor garantía de que estos dos niveles interconectados de competencia “funcionen bien” es liberalizar los intercambios. Esto es lo que el capital viene haciendo desde hace 40 años en el marco de la Unión Europea y a nivel mundial con el tratado de Marrakech y la cooptación de China a la Organización Mundial de Comercio.

* Los otros mecanismos de creación de “aprobación” (aprobación forzada) tienen que ver con el acondicionamiento de los asalariados y de toda la población para que compren. Es preciso que las mercancías que encierran la plusvalía sean vendidas y lanzadas al mercado en la mayor cantidad posible. Para eso deben ser “cosas útiles”: pueden ser auténticamente útiles para quienes las compran, mercancías que responden a sus necesidades... Pero es preciso que sean “útiles” por sobre todo en el sentido de que permitan la realización de la plusvalía. En realidad, un conjunto de factores (simplificando, digamos la repartición desigual de los ingresos entre clases sociales y países y también sencillamente la saturación) hacen que la dimensión del mercado tenga límites. Es preciso entonces que el capitalismo haga de todo para correrlos. Lo que le importa es que las mercancías que contienen plusvalor tengan la apariencia de “cosas útiles”, pues para el capital la “utilidad” es lo que permite obtener ganancias y proseguir el proceso infinito de valorización. Las empresas se han convertidos en maestras en el arte de demostrar (a quienes tienen poder de compra) que las mercancías que les proponen son “útiles”.

7. Ya avanzamos bastante en la comprensión de las raíces comunes de la crisis en tanto crisis de sobreacumulación y sobreproducción y del agotamiento de los recursos del planeta. Y de todo lo que acabamos de explicar se desprende que el movimiento de acumulación, cuyo motor es la necesidad de valorización infinita e ilimitada del capital conduce simultáneamente:

* a la sobreacumulación de medios de producción (la sobre inversión) y a la resultante superproducción de mercancías;
* a la existencia de una situación de desocupación endémica;
* a un inmenso desperdicio de recursos no renovables, desperdicio continuado porque es tan consustancial al capitalismo como la superproducción.

8. La racionalidad propia del capital conduce a distintas expresiones de profunda irracionalidad social y ambiental entre las cuales se conforman procesos interactivos agravantes. Citemos uno. Cada empresa ve a los asalariados como un costo que es preciso reducir, pero al hacerlo “serruchan la rama” en la que estas empresas están colectivamente sentadas. Mucho antes que Keynes, Marx escribió:

Cada capitalista sabiendo que no ocupa frente a su obrero la posición del productor frente al consumidor, busca limitar al máximo su capacidad de cambio, su salario, pero desea naturalmente que los trabajadores de los otros capitalistas consuman tanto como sea posible su mercancía.

El movimiento del capital agrava el problema de la realización de la plusvalía y simultáneamente debe acentuar los esfuerzos para hacer que quienes tienen sus necesidades saturadas, compren productos socialmente inútiles. Esta contradicción alojada en el corazón de la relación entre el capital y el trabajo, es una de las expresiones del hecho de que “la verdadera barrera de capital es el capital mismo”. Quienes son las personificaciones del capital no pueden comprenderlo, mucho menos aceptarlo en caso de llegar a presentirlo. Tampoco pueden sacar la conclusión de que un sistema cuyo corazón es la ilimitada valorización del dinero, es un sistema mortífero.

Aspectos específicos de la configuración del capital y el “crecimiento” desde los años 1990

9. El primer informe del GIEC es de 1990. Planteó una constatación y formuló una serie de previsiones, que no fueron posteriormente desmentidas. Confirmó las informaciones sobre cambio climático ya conocidas por los científicos desde hacía varios años. En 1992 las Naciones Unidas adoptaron una “Convención sobre los cambios climáticos”, que entró en vigor en marzo de 1994.
Posteriormente, cada nuevo informe del GIEC no hizo más que confirmar las conclusiones de los precedentes y achicar los límites temporales. Sin embargo, poco o nada se hizo. Y los hechos que vinieron a “desmentir” las previsiones de los científicos, lo hicieron siempre en el sentido de la aceleración de los procesos, sobre todo en lo relativo al derretimiento de los glaciares africanos y andinos, y de la banca ártica y antártica. A pesar de las advertencias, ninguna medida de alcance real fue adoptada e implementada por los gobiernos ni, por supuesto, los grupos industriales y financieros con mayor responsabildiad directa en las decisiones económicas que influyen en la intensidad y estructura del consumo energético. Esto se explica parcialmente por el fuerte interés de estos grupos en prolongar sus actuales fuentes de ganancia. Pero la explicación más profunda de la “carrera hacia el abismo” está dada por los desarrollos que vinieron a exacerbar los procesos básicos que acabamos de presentar.

10. Es obligatorio considerar la esencia del capital al nivel de abstracción que antes utilizamos. Pero es preciso también aprehenderlo en las configuraciones organizativas que en cada momento esboza. En el actual estadio del capitalismo, estas configuraciones son por supuesto los grandes grupos de la energía, la industria y la gran distribución: todas son sociedades transnacionales (SNT). Sin embargo, desde hace 30 años, son también y sobre todo las sociedades financieras, los grandes bancos, las sociedades de seguros, los fondos de pensión por capitalización y los fondos de colocación financiera (Mutual funds o SICAV), los llamados “inversores institucionales”. Su poderío está basado en la centralización de dinero que busca valorizarse con la forma de préstamos y colocaciones, la forma llamada “capital con interés”. Una parte de tal dinero proviene de ganancias no invertidas, otra de las ventas (la más importante de las cuales es la renta petrolera) y finalmente de obligaciones institucionales, como es el caso de los fondos de pensión por capitalización. Sea cual fuere su origen, el dinero centralizado se confía a los gestionarios de fondos. Se convirtieron en un componente central del capital contemporáneo gracias a un conjunto de instituciones, en primer lugar los mercados financieros y especialmente la Bolsa, y gracias también a mecanismos tales como la “gobernancia de empresas” en provecho de los accionistas. Es preciso ver lo que esto implica.

11. El punto de partida del ciclo de valorización del capital es el dinero D y su punto de llegada es más dinero D’. Quienes por así decirlo personifican D (el dinero en toda su “pureza”) fueron siempre quienes lo poseían, lo centralizaban o lo “creaban” mediante el crédito. Luego de un paréntesis de aproximadamente 40 años (entre mediados de los años 1930 y mediados de los 1970), se volvió a esa situación. El poder capitalista decisivo pasó nuevamente a manos de los financistas, de los poderosos gestionarios de los fondos de pensiones y de colocación financiero. La liberalización, la desreglamentación y la mundialización contemporánea les abrieron un espacio de valorización planetaria. Los fondos son la materialización de un capital que posee, más que en cualquier momento anterior, los atributos de una fuerza impersonal dirigida exclusivamente hacia su auto valorización y su auto reproducción. Extrema movilidad de los flujos de capital, gran flexibilidad en las operaciones de valorización, exterioridad en relación a las constricciones de producción y venta qen que opera el capital industrial. Y también una radical indiferencia en cuanto a los mecanismos políticos y sociales para la producción y apropiación de la plusvalía o a sus consecuencias sociales y ecológicas.

12. Los gestionarios financieros ocupan gran parte de los puestos de mando del capitalismo “occidental”. En el caso de los Estados Unidos, que no lo oculta, sus nombres son muy conocidos, comenzando por los PDG de Goldman Sachs, Robert Rubín y Henry Paulson: el primero fue Secretario del Tesoro de Clinton, el segundo de G.W. Bush. Ellos personifican un capitalismo que creyó haber desplazado “sus límites inherentes” por mucho tiempo, y lo hicieron como siempre recurriendo a “medios que levantan nuevamente estas barreras frente a ella, a una escala aún más formidable”. La burguesía alineada detrás de los Estados Unidos durante los últimos 30 años trató de superar los límites inherentes al capital esencialmente a través de tres medios: a) la liberalización de los flujos financieros, del comercio y de las inversiones directas; b) el recurso en una escala jamás vista a la creación de capital ficticio en su forma más vulnerable, el crédito, sobre todo hipotecario; c) finalmente y como respuesta a la penuria de plusvalía creada por la pérdida de velocidad de la inversión en los países centrales del sistema, un nuevo e importante salto en las inversiones exteriores, cuyo destino principal fue China.

13. La creación de capital ficticio en dimensiones desconocidas y también con la forma de crédito al consumo, tuvo el objetivo de ampliar artificialmente el mercado doméstico de los países que recurrieron a este procedimiento. Especialmente después del 2001, y durante algún tiempo este artilugio construido mediante la constante extensión de las técnicas de “titulización” fue capaz de contrarrestar los efectos de una demanda insuficiente. Así ocultó entonces situaciónes de superproducción crónica, como en el caso de la industria automotriz. Un monto extraordinariamente importante de acreencias insolventes “escondidas” en títulos fue asentado en el activo de capital de los bancos, de la sociedad de seguros y los fondos de colocación. Después de agosto del 2007 (de hecho después de julio), todo el edificio comenzó a hundirse, pedazo por pedazo, a través de sucesivos episodios cada vez más espectaculares.

14. La crisis financiera desgarró el velo que ocultaba la superproducción en los Estados Unidos, en Europa y de rebote en el Japón, que es terriblemente dependiente de las exportaciones. Lo que ahora está en juego es si la extensión de la crisis de sobreacumulación y de superproducción se producirá de modo tal que alcance o no a China. Desde comienzos de los años 1990, el flujo del capital productor de plusvalor hacia el exterior no tomó solamente la forma de una extensión de las relaciones imperialistas de apropiación-expropiación de recursos básicos de los países subordinados o de producción monopólica en esos países para la venta en sus mercados domésticos, como ocurriera en las fases precedentes. Ahora se trató, particularmente en lo que concierne a China, de la extensión de relaciones de producción entre capital y trabajo en el sentido fuerte, es decir, relaciones cuyo objetivo es la creación de valor y plusvalor en la industria manufacturera. China no es solamente un mercado. Es “the factory of the world”, una de las más importantes bases de producción manufacturera del mundo, sino la principal. Esto implica que es una base productiva que exige una esfera de realización, es decir un mercado, de dimensión proporcional al monto de las mercancías producidas. La extensión de las relaciones productoras de valor y plusvalor fue alentada por la dirección del Partido Comunista Chino, que convocó al capital extranjero a participar y hacer ganancias. Las empresas extranjeras, encabezadas por las estadounidenses y japonesas, se desplazaron desde mediados de los años 1990 hacia China, para aprovechar una mano de obra disciplinada, bien formada y barata. El incremento de la capacidad productiva debido al flujo de inversiones extranjeras fue acentuado por mecanismos político-económicos específicos que propiciaron la super acumulación. Por todas estas razones, China es el terreno en el que se decidirán la dimensión y duración de la crisis, y tal vez su desenlace.

15. Volvamos a la aceleración de los procesos de utilización de los recursos no renovables hasta su agotamiento, del desgaste de la capacidad productiva de los suelos por largos períodos en cada vez mas lugares del planeta, y del incremento de las emisiones de gas con efecto invernadero. En el primer caso, la cuestión está abundantemente documentada. La destrucción de las selvas primarias en África, en el Amazonas y el archipiélago indonesio, para vender maderas raras, para cultivar especies que sirvan para los agro carburantes o posibilitar los cultivos extensivos y la quimificación cada vez más pronunciada de la gran agricultura, tienen lazos estrechos con el pago de la deuda, con la liberalización del comercio y la acentuada penetración en el sector agrícola ganadero del capital concentrado y los accionistas de los fondos de colocación financiera.

16. En el caso de la aceleración de las emisiones de gas con efecto invernadero, el lazo no es ciertamente tan directo, pero existen al menos un “ramillete de indicadores”. Cabe la hipótesis de que sea, al menos parcialmente, una consecuencia de muchos procesos ligados a la liberalización de intercambios, a la desreglamentación y la mundialización de las inversiones y las privatizaciones: el salto salto cualitativo en el transporte de carretera con camiones, así como los transportes marítimos y aéreos ligados a la tercerización y el “justo-a-tiempo”, a las mercancías chinas baratas, a los gastos de invierno, etc.; las deliberadas subinversiones en los transportes públicos; la urbanización que tiende a hacer obligatorio el uso del automóvil (para todos los que pueden pagarlo...), etc. (¿será realmente una casualidad que Renault y Peugeot, Bouygues y cia. sean los principales destinatarios y beneficiarios del “plan de relanzamiento”?).

Dos cuestiones políticas a tratar

17. La primera es la del “decrecimiento”. Estamos en un sistema que tiene como núcleo y racionalidad característica, la valorización del dinero devenido capital, en un movimiento infinito. Valorización que se hace (y no puede dejar de hacerce) mediante dos procedimientos: 1º) una relación intrínsecamente antagónica con el trabajo, de la que nacen (excepto en situaciones políticas excepcionales y transitorias que las atenúan como ocurriera durante los “30 gloriosos”) la polarización social, la pobreza, la miseria; y 2º) la venta infinita de mercancías, hasta la saturación, con las implicaciones ecológicas que antes vimos. La liberalización y la mundialización hicieron saltar los mecanismo que contenían el primer procedimiento y han acentuado terriblemente al segundo. El único momento en que este sistema “decrece” es durante las crisis, como ocurre actualmente.

18 . Otro sorprendente error de los teóricos del decrecimiento es colocarse políticamente en un terreno de súplica al capital: que sea más razonable, que tome conciencia de sus intereses “bien entendidos” a largo plazo... Son sensibles a la pobreza, pero no colocan en el centro la lucha de clases. Pueden unirse a las luchas en el punto de intersección entre las consecuencias de la explotación y tal o cual cuestión de orden ecológico, y sienten la presión popular cuando se desarrolla. Pero la búsqueda sistemática de puentes entre ambas les es ajena, porque no comprenden la naturaleza del sistema capitalista o porque piensan que “ya ganó”, como los social-liberales.

19. Una segunda cuestión política tiene que ver con la utilización del término “ecosocialismo”, en vez de socialismo a secas. Tengo la impresión de que, en definitiva, los únicos argumentos reales en tal sentido son a) el descrédito de la palabra socialismo a causa del estalinismo y de la socialdemocracia y b) la poca importancia concedida a las cuestiones ecológicas por los marxistas, incluyendo los revolucionarios, al punto que se “redescubrió” a Marx en esta cuestión recién en los años 1990 y gracias sobre todo a gente como Bellamy Foster.

20. Por lo tanto, mis dos respuestas son (invirtiendo el orden): 1) la cuestión ecológica no es la única subestimada por los marxistas, incluídos los revolucionarios ; 2) el contenido de la palabra socialismo puede y debe ser repensado a partir de los jalones puestos por Marx en relación a los “productores asociados” y sus relaciones con la naturaleza. En uno de los últimos capítulos de El capital Marx asigna a los hombres socializados, devenido “productores asociados”, la perspectiva de “combinar racionalmente y controlar sus intercambios materiales con la naturaleza, de modo tal de realizarlo con el menor gasto de fuerza y en las condiciones más dignas y más acordes a la naturaleza humana”. Esto nos indica que la protección de la naturaleza contra la mercantilización capitalista es inseparable del hombre en tanto parte de la naturaleza. Dicho de otra manera, toda política que asuma la cuestión ecológica deberá combatir también la alienación -la alienación mercantil, pero también la alienación en el trabajo- y esto con verdadera eficacia, y no como esas campañas en “defensa del empleo” donde vemos a los sindicatos aliados a los empleadores en torno a cuestiones como las normas en materia de polución. De lo que se trata es de actuar de tal manera que el individuo “individual”, creación del capitalismo escindido en productor y consumidor y privado de toda instancia que pueda ayudarlo a comprender las principales determinaciones de su experiencia social, pueda devenir un productor asociado, en condiciones de administrar sus relaciones con el medio natural según una racionalidad colectiva. El socialismo, así redefinido, es la palabra que debemos reaprender a defender.