quinta-feira, 7 de novembro de 2013

Albert Camus, filosofía de un espontáneo

Fernando Savater
El País

Se cumplen cien años del Nobel francés de origen argelino, un referente moral y literario por libros como 'El extranjero' y 'El mito de Sísifo'. Sin su filosofía no se entienden sus ficciones.

¿Camus, filósofo? En todo caso “un filósofo para alumnos de bachillerato”, se burlaron en su día los detractores. Hoy sigue siendo la opinión de no pocos académicos. En efecto, como señaló Sartre desde la primera hora (ni siquiera se conocían personalmente aún) “Camus pone cierta coquetería en citar textos de Jaspers, de Heidegger, de Kierkegaard, que por otra parte no siempre parece entender bien”. ¡Tocado! En “El mito de Sísifo”, añado yo, repite el tópico de un Schopenhauer indecente predicando el suicidio ante una mesa bien servida: pues bien, Schopenhauer no recomendó el suicidio, todo lo contrario.

Ese tipo de erudición no es lo suyo, lo cual no le descarta como pensador como aclara el propio Sartre de los buenos tiempos: “Sus verdaderos maestros son otros: el contorno de sus razonamientos, la claridad de sus ideas, el corte de su estilo de ensayista y un cierto tipo de siniestro solar, ordenado, ceremonioso y desolado, todo anuncia un clásico, un mediterráneo”. Más tarde también Czeslaw Milosz, que le estaba agradecido por ser uno de los poquísimos intelectuales que le acogió bien cuando huyó del comunismo, le defendió contra la acusación común de que carecía de doctorado filosófico: “Pero, en primer lugar, ¿qué se entiende por filosofía? Para algunos, como Camus, la filosofía exige una alimentación casi carnal y se rehúsan a hablar de las cosas que no tocan por sí mismos”.

Entonces ¿era o no era filósofo? Digamos que fue un espontáneo que saltó al ruedo de la filosofía sin llevar nada más que su hambre vital de voyou argelino y la vergüenza torera de no aceptar una existencia irreflexiva. El capote con que dio sus primeros pases en esa faena improvisada (“El mito de Sísifo”) fue el absurdo, mucho más que una palabra y algo menos que un concepto. El absurdo no es el sinsentido del mundo, sino la falta de sentido en un mundo que nosotros –los inventores y huérfanos del sentido- reclamamos que lo tenga: “El hombre se encuentra ante lo irracional. Siente en sí mismo su deseo de felicidad y de razón. El absurdo nace de esa confrontación entre la llamada humana y el silencio sin razones del mundo”.

El absurdo no es un dato elemental sino un divorcio: la demanda de los hombres y la callada por respuesta del universo, un amor imposible. La peculiaridad del absurdo es que deja der serlo si lo aceptamos como tal: es un pensamiento inaceptable y sólo si no lo aceptamos, si nos sublevamos contra él, podemos pensarlo. No es una idea, ni mucho menos una doctrina, ni siquiera algo que pueda explicarse en el aula, como las categorías de Aristóteles o la dialéctica trascendental de Kant. El absurdo… ¡eso hay que vivirlo! Tal como decimos de otros padecimientos. Por eso se presta mejor a la narración que al tratado. Pero se equivocan quienes expulsan a Camus del jardín de la filosofía, porque sin la filosofía no se entienden ni se justifican sus ficciones, que son el modo que utiliza para hacerla comprensible. “¿Por qué escribes novelas o dramas teatrales?”, pregunta la filosofía; y Camus responde: “Para vivirte mejor…”.

Intelectualmente el absurdo es un callejón sin salida aunque la vida consiste precisamente en hacer como si la tuviera. El muro que nos cierra el paso es infranqueable, pero nosotros pintamos voluntariosamente una puerta en él y la puerta se abre…o al menos nos permite imaginar que se abre y salimos por ella. De esa puerta pintada en el muro de la realidad, imposible pero irrenunciable, es de lo que habla “El hombre rebelde”, donde por segunda vez el espontáneo Camus se echa al ruedo de la filosofía. La primera faena se la perdonaron como una manifestación de simpática inexperiencia, pero por esta otra ya fue seriamente sancionado por los comisarios de la plaza. “Me rebelo, luego somos”: ¿habrase visto mayor atrevimiento? Sublevarse entonces no es una consecuencia histórica de la solidaridad, sino que la solidaridad nace a partir de la individualidad que se subleva por impulso metafísico. El ser humano se rebela y al hacerlo descubre la humanidad que le vincula a los demás.

Los dogmáticos de la revolución comprendieron que ésta, violenta y totalitaria, forma parte del muro de la realidad contra el que se insurge el rebelde. “Los hombres mueren y no son felices”, resume Calígula. Pero cada hombre puede rebelarse contra lo que impone la muerte y la infelicidad, descubriendo así su camaradería con los demás. Y esa rebelión no es simple grandilocuencia, sino búsqueda de soluciones políticas, es decir, contra el estado de guerra que exige mantenerse en el odio. Para Camus, la democracia –despreciada por los revolucionarios y por Sartre- tiene el gran mérito de solicitar modestia: nadie puede zanjarlo todo por sí mismo, hace falta el consejo de otros y el acuerdo. Rebelarse contra la infelicidad del terror exige evitar el absolutismo decapitador de los principios y a menudo atenerse a los matices, a las medias tintas: ¡qué bien comprendemos hoy, tras las contradicciones de las primaveras árabes, la actitud tentativa y fluctuante de Camus ante el conflicto de Argelia a finales de los años cincuenta!

En Youtube puede verse una breve filmación de Albert Camus en la que, con una sonrisa y aire de pillo, finge ante la cámara muletazos sin toro ni muleta. Es un espontáneo, el maletilla que aspira a la gloria. O que ya la conoce: “Comprendo aquí lo que se llama gloria: el derecho de amar sin medida”.

quarta-feira, 6 de novembro de 2013

Louisiana, prisioneira de suas prisões

Maxime Robin
Le Monde Diplomatique

Com 2,3 milhões de presos, os EUA têm a maior taxa de encarceramento do mundo. O setor penitenciário, que emprega mais pessoas que a General Motors, a Ford e o Walmart juntos, representa um desafio econômico relevante, em particular nas zonas rurais, onde os xerifes são encorajados a encher as celas de suas prisões.

Em 2012, e pelo terceiro ano consecutivo, o número de detentos baixou nos Estados Unidos: 30 mil a menos. Confrontados a dificuldades orçamentárias, os estados não podem mais assumir o custo do sistema carcerário do país, e é com uma unanimidade política pouco costumeira que republicanos e democratas se entendem em nível local para desafogar as prisões. Na Califórnia – só ela responsável pela metade da redução no número de prisioneiros em 2012 – e no Texas, o momento é de alívio das penas e de aumento das soluções alternativas.

Entretanto, na Louisiana, passar um cheque sem fundos ainda é considerado crime passível de dez anos de prisão, e a pena regular de um assaltante reincidente ainda é de irredutíveis 24 anos. A taxa de encarceramento dobrou nos últimos vinte anos, atingindo um nível desconhecido em qualquer lugar do globo. Pouco mais de 44 mil pessoas dormem atualmente atrás das grades no estado, o que significa um homem a cada 86, o dobro da média nacional e treze vezes mais que na China.

Ainda mais inquietante, a sobrevida econômica de territórios inteiros depende dessa elevada taxa de aprisionamento. De fato, a Louisiana assinou no início da década de 1990 uma espécie de pacto faustiano: diante da superpopulação carcerária, ela podia encurtar as penas ou construir mais prisões. Escolheram a segunda solução. Em déficit crônico, o estado não estava em condições de bancar a construção. Os xerifes dos condados rurais foram estimulados, assim, a construir e dirigir prisões locais, as parish jails. Por esse investimento pesado na escala dos condados do interior, a Louisiana reembolsa aos xerifes o custo da detenção de cada prisioneiro, que hoje atinge US$ 24,39 por dia.

Há pelo menos 160 prisões espalhadas por condados remotos como Acadia, Bienville, Beauregard ou Calcasieu. Esses estabelecimentos criam postos de trabalho dos quais a população rural, muito afetada pela crise do algodão, depende diretamente. “Nesses rincões isolados e com a economia em baixa, o encarceramento transformou-se em negócio”, explica Burk Foster, criminologista e professor convidado da Universidade de Louisiana em Lafayette. Para muitos habitantes, a melhor perspectiva de emprego é tornar-se guarda: apesar de mal pago (US$ 8 a hora), o trabalho oferece uma boa aposentadoria.

Vinte e quatro presos por dormitório

As taxas de ocupação dos leitos devem se manter a mais alta possível a fim de assegurar ao máximo o investimento. Do contrário, a prisão perderia a rentabilidade e teria de demitir seus guardas, ou até fechar. “É quase como administrar um hotel. Para assegurar a rentabilidade, os xerifes devem manter os leitos ocupados”, considera Cindy Chang, ex-jornalista do Times Picayune. Assim, os chefes de guarda das parish jails organizam, todas as manhãs, turnos de chamadas telefônicas para recuperar detentos em penitenciárias superlotadas das grandes cidades, como New Orleans e Baton Rouge. Essas transferências de prisioneiros são feitas sobretudo no boca a boca, no acordo pessoal entre os chefes de guardas. Em algumas prisões do campo, o sistema é tão organizado de acordo com o favoritismo que as chamadas telefônicas são inúteis. “Detesto fazer dinheiro em cima da miséria desses coitados”, assegura o xerife Charles McDonald, proprietário da penitenciária de Richland, um condado de 20 mil habitantes no norte do estado. “Mas, se eles têm de ir para a prisão, que seja a minha...”

O estado não construiu nenhuma cadeia nos últimos 25 anos, e essas penitenciárias do interior de baixo custo abrigam mais da metade dos condenados da Louisiana. As despesas por detento são reduzidas ao mínimo, o que se traduz em condições de vida deploráveis. “Depois das despesas com entrevistas, salários e guardas e do lucro do xerife, não resta grande coisa para os prisioneiros. Eles dormem em enormes dormitórios com dezenas de camas; às vezes são 24 presos em cada um desses espaços. As despesas com alimentos são ínfimas e não há nenhum investimento em saúde”, constata Foster.

Esses estabelecimentos são, teoricamente, destinados às penas inferiores a um ano, mas em realidade a duração média das estadias é de um ano e meio. Quase um prisioneiro a cada cinco cumpre pena superior a onze anos,1 sem esperança de alívio – porque na Louisiana, paradoxalmente, as políticas de reinserção são reservadas apenas aos prisioneiros em penas longas ou perpétuas. Nas velhas prisões estatais, os detentos contam com auxílio psicológico e médico, lazer e programas de reinserção pelo trabalho. A penitenciária de Avoyelles organiza a cada ano um rodeio aberto ao público; a de Angola, na qual a maioria dos prisioneiros foi condenada à prisão perpétua, propõe formação de mecânico ou encanador. Mas nada disso existe nos estabelecimentos dos xerifes. “Na Louisiana, a reinserção se dirige quase exclusivamente aos que jamais sairão do sistema carcerário”, lamenta Dana Kaplan, da ONG Juvenile Justice Project of Louisiana.

Com o dinheiro da prisão, os xerifes – eleitos pelo povo, nos Estados Unidos – investem em novos equipamentos para seus esquadrões: carros, armas, computadores, coletes à prova de balas. É difícil estimar as margens de lucro. Mas com apenas US$ 1,50 por dia e por cabeça de alimentação, e os magros orçamentos destinados a atividades de reinserção e lazer praticamente inexistentes, certamente o custo por prisioneiro não atinge os US$ 24,39 investidos pelo estado, mesmo se contarmos os US$ 10 da passagem de ônibus que o prisioneiro ganha no dia de sua liberação.

sábado, 2 de novembro de 2013

Estado del clima: de mal en peor

Silvia Ribeiro
Clarín

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), panel científico de referencia en el tema, publicó en septiembre de 2013 la primera parte de su nuevo reporte mundial sobre el estado del clima. Muestra un panorama sumamente preocupante y afirma con mayor contundencia que en su informe anterior de 2007, que el cambio climático es causado por influencia humana. Claro que en realidad la causa no somos los humanos como especie, sino el modelo industrial capitalista de producción y consumo. Por evitar la confrontación con empresas y gobiernos causantes de la crisis climática –como es su responsabilidad por el conocimiento del que disponen– el IPCC comienza a considerar falsas soluciones como geoingeniería, aunque reconocen los grandes riesgos que conlleva. Es todo un síntoma que estas propuestas altamente especulativas hayan sido incluida en el resumen del IPCC, y una muestra muy preocupante de lo que podrían hacer unos pocos, con dinero y tecnología, para manipular y desequilibrar aún más el clima de todos, base de toda la vida en la Tierra.

El nuevo informe del IPCC sostiene que desde 1950, los cambios observados en el clima no tienen precedente en los últimos decenios o hasta milenios. Constatan que la atmósfera y el océano se han calentado, el volumen de nieve y hielo [en Ártico y glaciares] ha disminuido, el nivel medio global del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado.

Cada una de las tres décadas pasadas han sido sucesivamente más calurosas que cualquier década precedente desde 1850. En el hemisferio norte, el periodo 1983 a 2012 ha sido el más cálido en mil 400 años. En el periodo 1901-2010, el nivel del mar medio global aumentó en 0.19 m. En el escenario futuro más optimista, esta cifra podría solamente duplicarse en este siglo.

La concentración en la atmósfera de dióxido de carbono (CO2), metano y óxido nitroso –los tres gases de efecto invernadero más graves– aumentó a niveles sin precedentes en 800 mil años. Según el IPCC la concentración de CO2 aumentó 40 por ciento desde la era preindustrial, en primer lugar debido a emisiones de combustibles fósiles y en segundo lugar debido a emisiones por cambios netos en el uso de la tierra (deforestación y agricultura industrial). Las emisiones fueron mayores, pero los océanos absorbieron cerca de 30 por ciento del dióxido de carbono, causando su acidificación, una crisis global tan grave como el cambio climático en sí mismo. La acidificación ya significa un problema serio para los corales y crustáceos que no pueden formar sus caparazones. Y ambos están al inicio de la cadena alimenticia marina.

Esto ha llevado a un aumento de la temperatura media de 0.85 grados en el último siglo. En los escenarios del IPCC, el más optimista indica que a final del siglo la temperatura aumentará en promedio 1.5 grados y los más pesimistas un mínimo de 4.8 grados o más, lo cual sería catastrófico por las afectaciones gravísimas en cultivos, aumento de nivel del mar, fenómenos climáticos extremos, desaparición de glaciares y fuentes de agua, etcétera. Pero aún el escenario de 1.5-2 grados, significa que habrá mucho más y peores impactos como lo que ya sufrimos, inundaciones, huracanes, sequías, etcétera.

Este informe corresponde al Grupo I del IPCC, que evalúa la ciencia sobre el clima y el cambio climático. El grupo II evalúa la vulnerabilidad y las posibilidades de adaptación y el Grupo III las posibilidades de limitar las emisiones de gases y mitigar el cambio climático. Por ello es aún más sorprendente que el del Grupo I haya incluido en su resumen dirigido a responsables de políticas, a la geoingeniería, o sea la manipulación tecnológica, deliberada y a mega escala del clima con el supuesto objetivo de contrarrestar los efectos del cambio climático.

Pese a incluir esta propuesta extrema y especulativa, el informe no discute energías alternativas, transporte público o producción agrícola ecológica ni ninguna otra medida, ya que su mandato es evaluar datos científicos recientes para actualizar el diagnóstico del cambio climático, no analizar formas para enfrentarlo, que es tarea de los Grupos II y III que presentarán sus informes en 2014.

Aunque pasa de contrabando la geoingeniería, el IPCC reconoce que ésta tiene altos impactos y conlleva efectos laterales y consecuencias de largo plazo a escala global. Sin embargo, sugiere que las técnicas de manejo de la radiación solar (geoingeniería para crear inmensas nubes volcánicas artificiales para tapar la luz del sol) si son factibles, tienen el potencial para revertir el aumento global de la temperatura –una absurda simplificación que esconde la naturaleza especulativa y la complejidad práctica de estas propuestas–, que podrían tener inmensos impactos, alterando los patrones de lluvia y viento de toda Asia y África, lo cual pondría en riesgo las fuentes de agua y alimentación de 2 mil millones de personas.

Es notable que el IPCC, por evitar confrontar los intereses de trasnacionales y gobiernos poderosos, no asuma su responsabilidad de señalar sin tapujos las causas y los responsables del caos climático, dejando claro que éstas son las que tienen que cambiar radicalmente para avanzar realmente en la reducción de emisiones. En su lugar, especulan (nada científicamente) sobre el uso de geoingeniería, que dejaría intactas las causas, calentando cada vez más el planeta, mientras enfriarlo será un negocio de esas mismas empresas y gobiernos.

sexta-feira, 1 de novembro de 2013

Neoliberalismos y trayectorias de los feminismos latinoamericanos

Sonia E. Alvarez
ALAI

El desarrollo neoliberal, patriarcal, racista y colonialista ha permitido, facilitado o incluso fomentado ciertas formas o tipos de discursos y prácticas feministas. Pero al mismo tiempo, ha limitado, circunscrito o hasta reprimido o criminalizado otros. Para mostrar esto, quiero analizar la relación entre el desarrollo neoliberal, racista y patriarcal y los movimientos de mujeres y feministas en América Latina en tres momentos diferentes.

El primero coincide con el inicio del neoliberalismo, lo que algunos llaman la fase del fundamentalismo de mercado, donde el mercado es considerado un dios y resolverá todo; y el régimen de Pinochet en Chile, tal vez puede expresar su cristalización máxima. El segundo momento, algunos lo han denominado neoliberalismo multicultural con "rostro humano", en el cual la intensa explotación de los más pobres, con la intensificación del hambre, por ejemplo, comienza a amenazar al propio capitalismo. En esta fase, empiezan a aparecer las políticas dirigidas específicamente a la población que vive en la miseria, por debajo de la línea de pobreza. Y finalmente, un tercer momento (el actual) que algunos llaman, todavía con cuestionamientos, de post-neoliberalismo, o si se quiere, de neo-desarrollismo, que se conjuga, en algunos casos, con el regreso del nacionalismo popular (popular ahora a menudo entendido como multiétnico e intercultural) y que también muchas veces muestra continuidades significativas con el modelo de acumulación capitalista por desposesión.

“Ejército invisible”

Durante la primera fase del neoliberalismo, la del fundamentalismo de mercado, las mujeres, especialmente las pobres y pertenecientes a grupos raciales subalternos, constituían una especie de "ejército invisible" que garantizó la supervivencia de las familias y las comunidades frente a la dramática caída de los salarios populares y de los servicios públicos provocada por el ajuste estructural. Como sabemos, las políticas de ajuste llevaron a las mujeres de la clase trabajadora y a los pueblos indígenas y afrodescendientes a organizar y dirigir luchas comunitarias por la supervivencia y contra el proceso de acumulación brutal y militarista del capitalismo de esta primera fase, en especial durante la llamada "década perdida" de los años 80.

El militarismo de esa primera fase también llevó a las mujeres a liderar las luchas por los derechos humanos en toda nuestra región. Las semillas de los feminismos populares que hoy se extienden por América Latina ya estaban en esas luchas de las mujeres y los grupos raciales subalternos de los años 70 y 80. Estas luchas populares, como otros feminismos que (re) surgen durante esta fase, evidentemente, se negaron a tener cualquier relación con el Estado militarizado.

A su vez, el neoliberalismo en su primera etapa tenía solamente utilidad instrumental para los movimientos de mujeres, sustentándose en las mujeres de clases populares para implementar los llamados programas sociales de "emergencia", que intentaban absorber la resistencia a la doble dictadura: la dictadura política y de mercado. La gran mayoría de militantes feministas y de movimientos populares, no obstante, se unió a las filas de la oposición al autoritarismo y al modelo de crecimiento orientado al mercado.

Neoliberalismo con “rostro humano”

La segunda fase del neoliberalismo coincide en muchos países de la región latinoamericana, con las llamadas "transiciones democráticas", que colocan en el poder a sectores de centro-derecha de oposición a las dictaduras militares, pero que, en general, continuaban abrazando la dictadura del mercado. En ese momento se produjo un intenso debate entre militantes feministas que decidieron participar en el Estado neoliberal democratizado en un intento por promover políticas favorables a las mujeres y otras que se afianzaron en la oposición, reprobando las continuidades político-económicas y culturales entre los gobiernos post-autoritarios neoliberales y las dictaduras que les precedieron.

Esta disputa fue especialmente feroz, dada una especie de "angustia estratégica" o verdaderas "paradojas políticas" generadas por lo que, siguiendo a Evelina Dagnino, podríamos llamar como "confluencia perversa" entre, por una parte, las conquistas reales de algunos elementos de la agenda feminista en América Latina y por otra, la "Nueva Agenda de Lucha contra la Pobreza" (New Poverty Agenda), promovida por las instituciones financieras internacionales en este segundo momento del neoliberalismo global.

La Agenda Neoliberal contra la Pobreza consideraba que un enfoque tecnocrático "con perspectiva de género" sería crucial para aumentar el "capital social" de las mujeres, especialmente las mujeres pobres y racializadas. Y el capital social femenino, a su vez, pasó a ser visto como esencial para integrar a las mujeres a un "desarrollo de mercado" más eficaz y eficiente (palabras clave del neoliberalismo II). Fue una época de proliferación de políticas enfocadas a los llamados grupos "vulnerables" –como las mujeres pobres, los grupos subalternos racializados–.

Así, los programas sociales de emergencia "focalizados" pasaron a ser permanentes en este segundo momento. Y es precisamente en esta coyuntura que el neoliberalismo va a usar una máscara más "humana", multicultural y participativa. Y llama a las "organizaciones de la sociedad civil" –incluyendo algunas organizaciones feministas profesionalizadas– a ser "socias en el desarrollo y la democratización". Y, en su calidad de "especialistas en género" (o generólogas...), muchas pasaron a administrar los proyectos dirigidos a las mujeres consideradas más "vulnerables" por el neoliberalismo globalizado.

En muchos países de la región, podemos decir que estos sectores del feminismo se consolidaron y se volvieron dominantes, si no hegemónicos, durante esta segunda fase del neoliberalismo. Y los feminismos y otros sectores de los movimientos de mujeres y populares que continuaron levantando críticas cada vez más contundentes a lo que en Chile se llamó "el modelito" perdieron visibilidad política y sus prácticas y discursos críticos quedaron cada vez más circunscritos y deslegitimados, como famosamente los llamó FHC (Fernando Henrique Cardoso, entonces presidente de Brasil), "neobobismos". Entre los deslegitimados y silenciados estaban importantes sectores de los movimientos indígenas y negros, que actuaban hacía varias décadas en la región, pero que en realidad proliferaron y ganaron espacio social y cultural durante los años 90. Por esta razón, el neoliberalismo, en su segunda fase, también muchas veces se declaró "multicultural".

En un intento por apaciguar lo más combativo y transgresor en estos movimientos, el neoliberalismo promueve, en esta etapa, algunas políticas para "integrar" mejor a los pueblos indígenas y afrodescendientes a la "ciudadanía de mercado" (o la ciudadanía mercantilizada, como la llama la Marcha). Es decir, algunas de las conquistas reales, producto de estas luchas antirracistas también "convergieron perversamente" con la mercantilización de la ciudadanía multicultural promovida por el neoliberalismo en su segunda fase.

Por lo tanto, esta fase permitió la articulación de demandas más "civiles" o cívicas por algunos sectores de movimientos indígenas, por ejemplo, especialmente aquellos que encarnaron o por lo menos "performaron" lo que Hale y Millamán han llamado el "indio permitido", "una categoría identitaria que resulta cuando los regímenes neoliberales reconocen activamente y abren espacio para la presencia indígena colectiva", mientras que separan "los derechos admisibles de aquellos prescritos, aquellos aceptablemente moderados de aquellos que amenazarían una transformación social radical".

Quiero enfatizar que no estoy proponiendo un binarismo rígido entre lo permitido y lo no permitido. Simplemente quiero señalar dos caras del activismo que a veces encontramos en una misma persona, dos caras que se mezclan y entrelazan en una misma militante, una misma organización, un mismo movimiento.

Feminismo 2.0

En el momento actual, está claro que vivimos una reconfiguración de los campos políticos y de los movimientos sociales, lo que genera nuevas angustias estratégicas y nuevas paradojas políticas. Por un lado, tenemos la expansión geométrica de los feminismos populares, negros, indígenas, lésbicos, trans, jóvenes, etc. Un feminismo cada vez más "de masas", un "feminismo 2.0", como dice el sitio web de la Marcha en Brasil. Y por otro lado, vemos la consolidación de proyectos y gobiernos democrático-populares, de izquierda y de centro-izquierda, y de feminismos que se articulan con estos proyectos populares muchas veces a través de la "auto-organización" de las mujeres en los más diversos movimientos y espacios políticos.

En la coyuntura actual, quiero sólo destacar algunas preguntas que tal vez puedan ser aprovechadas en los debates de la Marcha. En primer lugar, parecería que la proliferación de gobiernos de izquierda o de centro-izquierda en la región, desde finales de los años 90, habría aumentado el espacio político para los sectores de los feminismos y movimientos de mujeres que quedaron invisibilizados y hasta criminalizados durante el segundo momento neoliberal. Y en algunos casos, como en Bolivia, también se abrió espacio a las organizaciones de mujeres vinculadas a los movimientos indígenas. Sin embargo, algunas militantes y observadoras académicas insisten en que estos proyectos y gobiernos muchas veces todavía comparten las suposiciones maternalistas que guiaron las políticas "con perspectiva de género" de la segunda fase neoliberal y por lo tanto continúan patriarcales al mismo tiempo que absorben algunas de las demandas feministas que serían más consonantes con el modelo post- neoliberal y/o neo-desarrollista.

Se plantean las siguientes cuestiones en la coyuntura actual: ¿hay "confluencias" entre las agendas de algunas corrientes feministas, los diversos sectores de los movimientos populares, negros e indígenas, y los gobiernos democrático-populares de hoy en día? ¿Aparecen nuevas "perversidades" en función de esas confluencias? ¿Cuáles son las principales "virtudes" que podemos identificar en las confluencias actuales entre los feminismos, los movimientos étnico-raciales, y los gobiernos de (centro) izquierda y democrático-populares? ¿Qué angustias estratégicas y paradojas políticas caracterizan la militancia en este tercer momento? ¿Qué discursos y prácticas feministas son permitidas y no permitidas en el momento actual? ¿Cómo superar estos aparentes binarismos políticos y enfrentar nuestras inevitables paradojas con más contundencia?

Quiero terminar subrayando que enfrentar nuestras paradojas –en lugar de la práctica mucho más común que consiste en camuflarlas o anularlas– es vital para los movimientos feministas y de mujeres, al igual que para todos los movimientos sociales, porque las contradicciones y los conflictos que generan muchas veces pueden ser muy productivos, provocando auto-reflexiones y reflexiones críticas que con frecuencia revitalizan y fortalecen los movimientos. Propongo, por último, que las paradojas son lo que realmente hace a los movimientos moverse.

segunda-feira, 28 de outubro de 2013

Violências invisíveis

Ieda Estergilda de Abreu
Revista Fórum

A pesquisadora Luciane Lucas dos Santos fala sobre como o atual modelo de desenvolvimento e a sociedade de consumo se relacionam com as formas de violência presentes em nosso cotidiano.

Como o atual modelo de desenvolvimento, adotado não apenas no Brasil, mas também em outros em países, afeta a dignidade humana? A questão do modelo neo-extrativista de desenvolvimento, a violência intrínseca a ele, o consumo e a questão indígena brasileira, temas entrelaçados, são estudados e discutidos pela professora e pesquisadora em Sociologia do Consumo Luciane Lucas dos Santos. Nesta entrevista, Luciane aborda as inúmeras formas de violência presentes no nosso cotidiano e como a sociedade de consumo e o modelo de desenvolvimento nutrem a invisibilidade desses fenômenos.

Como se manifesta a violência hoje, na sua avaliação?

Muitos imaginam a violência como sendo apenas algo que tem a ver com o mal que um vai causar ao outro, com o contexto da guerra, da limpeza étnica, da violência das cidades. Há muitas formas de violência. Caminhões com ameixas apodrecendo ao sol, que não chegam ao território palestino, é, por exemplo, uma forma de violência. Pode-se pensar também na humilhação social e na invisibilidade de algumas minorias – caso dos moradores de rua – como uma forma agressiva e silenciosa de violência. É comum pensarmos que morador de rua quer vida fácil, não faz nada, não gosta de trabalhar. Não é verdade. Estive com alguns numa feira de trocas embaixo do Viaduto do Glicério [região central de São Paulo] e aprendi muito. Muitos estão diretamente envolvidos na organização da feira de trocas do Glicério. Trabalham montando e desmontando as barracas, na limpeza dos banheiros, no apoio às tarefas da cozinha. Recebem mirucas (moeda social) por este trabalho e, com elas, obtêm aquilo de que necessitam – alimento, roupas, produtos de higiene pessoal. Nós temos uma concepção equivocada sobre a população em situação de rua. Muitos trabalham. Tem gente que veio de outros estados, da construção civil, perderam o emprego, não tiveram como voltar e ficaram por aqui. Muitos não voltam para casa, para sua terra, por vergonha. A razão para se estar na rua também pode ser diversa: o abandono e a desagregação familiar, assim como o desemprego, estão entre os motivos. A droga e o álcool chegam, às vezes, depois. A invisibilidade social a que eles são muitas vezes relegados é, sem dúvida, uma forma de violência.

A senhora diz que o modelo de desenvolvimento de um país pode vir a ser, paradoxalmente, um vetor de violência. Como é isso?

As ideias de progresso e desenvolvimento não raro transformam-se em desrespeito às diversidades e às diferentes temporalidades que marcam as múltiplas formas de organização da vida. O Brasil faz parte de um grupo de países que têm apostado no neo-extrativismo – ou seja, trata-se de uma aposta nos hidrocarbonetos, na mineração, no alargamento dos latifúndios. As correlações, no entanto, nos escapam. O hidrocarboneto pode estar no batom; quanto mais você compra, mais petróleo é necessário; quanto mais renova o celular, mais é necessário o coltan. Muita gente não sabe que por trás da sede de novidades tecnológicas (laptops, celulares, pads), existe uma demanda crescente por este minério – o coltan (columbita-tantalita) – e que, muitas vezes, a demanda de coltan no mercado internacional implicará o acirramento da guerra civil em países como a República Democrática do Congo, onde há uma grande quantidade desse minério. Não se trata de não ter celular, mas de discutir a violência invisível que habita os produtos, serviços e tudo mais que está no nosso cotidiano.

Qual o papel do consumo nesse contexto?

A maneira como eu me visto, onde eu como, que lugares eu frequento, tudo isto diz algo sobre mim. Os hábitos de consumo estão diretamente relacionados à questão da identidade. Há um mito, aqui, que precisa ser desfeito: o de que o consumo seja um ato individual. Embora ele pareça ancorar-se na escolha do indivíduo, o repertório que sustenta e valida o consumo é social. Isto quer dizer que, embora os indivíduos re-signifiquem, a todo momento, os conteúdos que recebem eles estão sempre presos a uma teia de significados validada socialmente. Outra questão a considerar é que, no mundo contemporâneo, os nossos afetos têm sido mediados pelo mundo dos bens. Há riscos nisto. Uma mãe atarefada que leva o filho, no fim do dia, para comer numa destas grandes lojas de fast food está tentando propiciar à criança uma experiência de bem-estar instantânea. Ela pode pensar: “meu filho, não temos muito tempo para estarmos juntos…. quero que esta experiência seja alegre pra você… se você gosta tanto de ficar aqui, então vambora”.

Mas de todas as coisas que precisamos repensar acerca do consumo, uma me parece urgente: o reconhecimento de que o consumo constitui um sistema de classificação social. Este modelo de consumo que hoje alimentamos contribui para que se naturalize uma hierarquia entre diferenças. Hierarquia entre gêneros, etnias e classes sociais. Mas, também, entre saberes, entre temporalidades, entre modos de estar no mundo e organizar a reprodução material da vida.

O que o carro significa nesse contexto?

Tem tudo a ver, estamos falando da violência estrutural, cotidiana e que tem muito da nossa aceitação. E aí entram as relações de trabalho. Falemos do combustível que alimenta nossos carros – carros que associamos ao conforto. Um trabalhador, no canavial, corta 12 toneladas diárias de cana. Ele anda quase nove quilômetros para cortar essas toneladas, segundo uma pesquisa da Embrapa. Faz cerca de 800 trajetos diários, dá 133 mil golpes de podão por dia. É uma violência silenciosa de que não temos notícia. Ainda assim, queremos que aumente o valor do etanol no mercado internacional porque significa que o Brasil vai crescer. De que modelo de desenvolvimento estamos falando, afinal?

E sobre os impactos sociais e culturais por trás do nosso consumo?

Vamos ao caso dos megaeventos, tendo em vista o “consumo” da cidade. Veja o que se passa no Rio de Janeiro. Bairros inteiros estão sendo afetados para facilitar o tráfego entre o Galeão e a Barra. Em São Paulo são organizadas visitas a Paraisópolis, que fica ao lado do Morumbi, por R$ 300. Você sai da Vila Olímpia, por exemplo, e vai até Paraisópolis fazer um city tour. Os pobres viram, simplesmente, objeto de consumo. De repente, torna-se in subir o bondinho do Alemão ou ir aos restaurantes bacanas que agora estão dentro das favelas. Usando um termo empregado por Boaventura de Sousa Santos, estamos diante de uma relação de “apropriação e violência”. A favela tem sido espetacularizada. Não estou dizendo que tudo o que esteja acontecendo em função da Copa seja ruim, que as pessoas não estejam se reorganizando e criando oportunidades, mas quando transformamos a favela noutra coisa, estabelecemos com ela uma relação de violência.

A questão indígena é outro tema de sua pesquisa. Como encaixaria no contexto da violência?

Vou dar alguns exemplos do que tem acontecido com os povos indígenas para mostrar a situação de insegurança jurídica e fundiária. Inúmeros documentos – entre projetos de lei, decretos etc – tratam de questões candentes sob uma perspetiva claramente anti-indígena. A PEC 215 e a PEC 38 são bons exemplos. A PEC 215 propõe que seja do Congresso Nacional a responsabilidade pela demarcação das terras indígenas e quilombolas (já a PEC 38 propõe que seja o Senado a fazê-lo). Isto significa, todos sabemos, uma barreira política aos processos de demarcação. A Portaria 303, por sua vez, em consonância com o Código Florestal, separa os povos originários dos recursos que estão em suas terras. Ou seja, restringe o usufruto dos bens e recursos por parte destas populações, ainda que tais bens e recursos se encontrem em terras indígenas. Se o Código Florestal abre o caminho ao retrocesso em relação aos direitos coletivos, a Portaria 303 pavimenta a estrada que confirma o grande latifúndio. Mas a questão não pára aí: a partir da Portaria 303, as demarcações já estabelecidas podem ser revistas e reconsideradas.

Outro exemplo é o projeto de lei 1610/96, bem como seu texto substitutivo, que complementam o cenário de retrocesso. Versam, ambos, sobre a exploração de recursos minerais em terras indígenas – sempre, é claro, com a alegação do interesse nacional. Segundo este Projeto de Lei, alcunhado de PL da Mineração, a consulta pública passa a ser um ato mais simbólico do que deliberativo e não interfere na continuidade do processo de exploração mineral.

O que fazer?

Primeiro, precisamos entender que dentro da diferença existem diferenças, para podermos perceber a dignidade de forma mais ampla. Na luta das mulheres, por exemplo, é comum acharmos que o movimento feminista é um só, que vai reunir todas as lutas numa luta única. Há também violência quando as mulheres são tratadas como se falassem em uníssono, como se seus mundos fossem de uma única cor ou matiz. Os problemas das mulheres não são sempre os mesmos; tampouco elas têm uma essência platônica a compartilhar. Cair nesta cilada epistemológica é desconsiderar que os problemas vividos por estas mulheres podem ser ampliados diante de outras questões vividas na própria carne, como, por exemplo, o racismo, a intolerância religiosa, o preconceito com a opção sexual e as diferenciações de classe que abatem ainda mais o corpo da mulher pobre. Já ouvi de uma mulher da periferia de São Paulo dizendo: “Quero saber como é que vocês podem me apoiar no final de semana, que é quando o bicho pega.” É uma pergunta interessante. As condições de resposta de uma mulher de classe média à situação de violência doméstica não são as mesmas de uma mulher que vive na periferia. Assim, não dá para, em nome dos direitos humanos, acharmos que a luta é a mesma para todo mundo; não necessariamente ela será.

A senhora diz também que precisamos repensar a paz.

Sim, fala-se muito na cultura de paz, mas acho importante pensarmos de que paz estamos falando e como ela é possível. Evocar a paz implica, primeiro, não esquecer a diferença dentro das diferenças e perceber que não é possível evocar a paz, a dignidade, passando por cima de desigualdades e dívidas históricas. Não estou dizendo que a paz não é possível, quero deixar claro. Contudo, é importante ter em conta que esta paz branca que tudo dilui – inclusive a história – é também violenta. A cultura de paz só poderá efetivamente acontecer mediante efetivos processos de tradução intercultural e, portanto, de respeito às diferenças. A tradução intercultural, nos termos propostos por Boaventura de Sousa Santos, configura-se como um antídoto poderoso contra o esgarçamento do tecido social, constituindo também uma forma preciosa de articulação política das minorias silenciadas. Queremos a paz, sim, mas uma paz justa, que não seja construída em cima do silenciamento e da diluição da diferença.

sexta-feira, 25 de outubro de 2013

El Datagate y la inmigración

Elena Llorente
Página 12

El naufragio de cientos de personas que iban a Lampedusa quedó casi en segundo plano en la cumbre europea que empezó ayer y continúa hoy. La mirada estaba puesta sobre todo en las relaciones con la administración Obama.

Las recientes revelaciones del Datagate, como ha sido llamado el espionaje realizado por una agencia de seguridad estadounidense sobre ciudadanos y gobiernos, prácticamente opacó otro tema que se postulaba como el principal para el vértice de jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) que comenzó ayer en Bruselas. La inmigración, después de los últimos naufragios en el mar Mediterráneo, debía ser, en efecto, uno de los puntos centrales de este encuentro. Y si bien el asunto se trató y se seguirá tratando hoy, la mirada de los gobiernos europeos estaba puesta sobre todo en las relaciones con Estados Unidos, que amenazan entrar en una grave crisis si algunas informaciones sobre interceptaciones telefónicas y de correos se confirman.

No sólo han causado sorpresa y disgusto las noticias aparecidas en el diario francés Le Monde, sino también en medios italianos e ingleses. Según el diario francés, la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense NSA, en 2012 y 2013, habría grabado datos telefónicos de miles de franceses pero también habría espiado las embajadas de este país. El gobierno de Alemania, por su parte, sospecha que hasta pueda haber sido interceptado el teléfono celular de la canciller Angela Merkel. Si estos datos se confirman sería “completamente inaceptable” y un golpe bajo a la confianza entre dos países amigos, dijo Merkel quien, apenas llegó a Bruselas, mantuvo un encuentro sobre este tema con el presidente francés François Hollande. Pero el espionaje, del que han sufrido también en América latina países como Brasil y México, no se ha limitado a los dos más importantes Estados europeos. Según la revista italiana L’Espresso, que entrevistó al periodista inglés Glenn Greenwald, quien tiene en su poder los dossier que le confió el superbuscado ex técnico de la CIA Edward Snowden, Italia también habría sido espiada y no sólo por Estados Unidos, sino también por Gran Bretaña. Greenwald fue el que publicó en The Guardian el material que le iba entregando Snowden.

Las revelaciones de la prensa pueden transformarse, por otra parte, en una bomba para el gobierno de Letta, porque el periodista inglés dice que los servicios secretos italianos tenían un acuerdo con los ingleses. En otras palabras da a entender que los servicios italianos sabían que los ingleses espiaban, pero hacían la vista gorda, porque tenían con ellos un acuerdo por el que recibían a cambio informaciones surgidas del espionaje. La inteligencia británica espiaba los cables de fibras ópticas que transportan las llamadas telefónicas, los email y el tráfico en Internet en general. Las informaciones relevantes eran recogidas por el Government Comunications Head Quarter, que luego las intercambiaba con la NSA estadounidense. Pero curiosamente, según los files de Snowden y según Greenwald, la recolección de datos no se refería sólo al terrorismo, sino a muchas otras cosas, desde empresas hasta gobiernos, a fin de dilucidar sus “intenciones políticas”. “Haremos todas las verificaciones correspondientes. Queremos saber toda la verdad. No es aceptable ni concebible que pueda haber actividades de este tipo”, comentó el primer ministro italiano Enrico Letta.

Mientras tanto, trascendió que, a causa de estos problemas, el Parlamento Europeo ha pedido que se suspendan los acuerdos firmados con Estados Unidos para la transferencia de datos bancarios con el fin de combatir la financiación al terrorismo. Y la cosa podría ir más lejos. El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, ha amenazado con suspender las negociaciones en curso con Estados Unidos de un acuerdo de libre comercio con la UE. Alemania, Francia e Italia han pedido explicaciones al gobierno de Barack Obama.

Después de todo, este escándalo, que no parece terminar rápidamente y que puede tener consecuencias imprevistas en el equilibrio mundial, el tema Lampedusa quedó casi en segundo plano. A no ser porque la alcalde de la isla de Lampedusa, Giusi Nicolini, viajó expresamente a Bruselas para hablar ante el Parlamento Europeo y zamarrear, por así decirlo, a los inmutables parlamentarios y entrevistarse con el presidente Schulz. Nicolini pide que los que se salven de un naufragio y los que escapen de guerras y de dictaduras, no sean investigados por la Justicia como si fueran delincuentes, cosa que sí sucede con los inmigrantes ilegales en Italia. “Ahora que ustedes han visto todos aquellos ataúdes, esperamos que algo cambie. No nos desilusionen”, dijo ante el Parlamento, aludiendo a los más de 300 cajones que estuvieron expuestos en el aeropuerto de Lampedusa con los restos de los inmigrantes, muchas mujeres y niños, del naufragio del 3 de octubre.

“Sobre la inmigración tendremos una posición enérgica. Queremos que la UE cambie su actitud”, dijo Letta. Italia, con el apoyo de España, Francia, Malta, Grecia, Chipre y Bulgaria, presentaron un documento donde se pide que a los flujos migratorios se dé una “repuesta europea” guiada por la “solidaridad” y una “ecuánime distribución de las responsabilidades”. En un documento de trabajo que servirá de base para la discusión sobre el tema migratorio que debería comenzar hoy, se habla de la conformación de un grupo de expertos que deberá identificar una serie de acciones concretas en vistas del vértice europeo de diciembre. En realidad, los países del Mediterráneo esperan medidas concretas inmediatas. El presidente del Parlamento, Martin Schulz, es un aliado de las exigencias de estos países. “Lampedusa debe ser el punto de partida para un cambio en la política migratoria europea”, dijo al inaugurar el vértice, destacando además que es necesario apoyar a los países mediterráneos en materia de recepción de inmigrantes, pero también organizar una buena distribución de los recién llegados entre los Estados miembro.

Pero al parecer, algunos jefes de Estado y de gobierno de la UE tendrían pensando retomar seriamente el tema migratorio y diseñar una política de asilo e inmigración a largo plazo, recién después de las elecciones europeas previstas para junio 2014.

quarta-feira, 23 de outubro de 2013

¿Devolvió Obama una antigüedad falsa a Rohaní?

Ángeles Espinosa
El País

De regreso a Irán tras participar en la Asamblea General de la ONU, el presidente Hasan Rohaní se llevó algo más que las expectativas de un acercamiento a Estados Unidos y la normalización de las relaciones de su país con el mundo. En un gesto de buena voluntad, los funcionarios norteamericanos entregaron a su comitiva un antiguo cáliz de plata persa intervenido a un marchante en 2003. Pero en lo que parece un reflejo de las dificultades y recelos que plagan las relaciones entre esos dos países, los expertos dudan de su autenticidad.

Un sonriente el jefe de la Organización del Patrimonio Cultural de Irán, Mohammad Ali Najafi, mostró la pieza a la llegada de la delegación presidencial a Teherán el pasado 28 de septiembre. “Esperamos que esta entrega maque el principio de la devolución de otros artefactos”, declaró citado por la agencia IRNA. “Los americanos se pusieron en contacto con nosotros y nos dijeron que tenían un regalo que darnos”, explicó por su parte Rohaní. “Nos lo dieron como un regalo especial para el pueblo iraní”.

Se trata de un vaso ceremonial con forma de grifo, considerado el primero en el que se utilizó esa figura mitológica en la antigüedad. La copa, datada en el siglo VII antes de Cristo, estaba en manos de un marchante de arte iraní que intentaba entrarla en Estados Unidos cuando fue detectada por la policía de aduanas. Se cree que fue robada de una cueva en el noroeste de Irán y algunas fuentes la han valorado en un millón de dólares.

Todos los medios de comunicación iraníes se hicieron eco del regreso del cáliz mientras la prensa mundial dilucidaba sobre el alcance de la conversación telefónica entre Rohaní y Obama. El gesto era perfecto para seducir a un país extremadamente orgulloso de su historia. Pero el entusiasmo ha durado poco.

Un antecesor de Najafi al frente del Patrimonio Nacional, Hamid Baqaie, ha expresado sus recelos sobre la autenticidad de la copa. “La forma en que se ha realizado y el estilo muestran que se trata de una imitación. El artefacto no tiene ninguna raíz en el antiguo Irán”, ha asegurado. El especialista también ha dado a entender que las autoridades de EEUU debían de saber que era falsa.

El iraní no es el único en dudar. El arqueólogo Oscar White Muscarella, un antiguo responsable del Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, también ha manifestado que no cree que la pieza sea original. Ya en un artículo publicado el año pasado este especialista, que excavó en Irán en los años sesenta del siglo pasado, aseguró que bastaba con echar un vistazo a una foto para darse cuenta de que se trataba de una imitación.

“Es un artefacto iraní moderno”, escribió en el periódico que publica la organización sin fines de lucro SAFE (Saving Antiquities For Everyone). “Por razones estilísticas y técnicas –la cabeza del grifo carece de expresión, sus ojos están fijos, el diseño de cabeza, alas y patas son raros y carecen de significado y los remaches de las patas son modernos: todos los atributos se alejan de cualquier concepción antigua—lo considero una falsificación”, concluía. En su opinión, el cáliz no tiene más de 14 años. De momento, el Gobierno iraní no ha hecho ningún comentario al respecto. Pero de confirmarse el gafe, es de esperar que no se traslade al deshielo político que se ha iniciado entre Irán y EEUU.

sábado, 19 de outubro de 2013

Fifa acuada em debate sobre a Copa

Camila Nobrega e Rogério Daflon
Canal Ibase

Na plateia, dois funcionários da Fifa, vestidos como executivos. Projetados num quadro à frente, dados sobre o número de pessoas removidas na cidade do Rio – 50 mil – em função dos megaeventos. Esse cenário se completou com a presença do jornalista inglês Andrew Jennings (aquele que provocou a renúncia de Ricardo Teixeira, mandachuva do futebol internacional e da CBF), cuja palestra foi anunciada como “Jogo Sujo: Venha conhecer a Famiglia Fifa”. Sob pressão, os dois se comprometeram a marcar um encontro da Fifa com representantes da sociedade civil brasileira em breve, a fim de ouvir as violações aos direitos humanos que vêm sendo denunciadas nos protestos.

Antes, a dupla escutou as considerações do professor Carlos Vainer, do Ippur/UFRJ, e Gustavo Mehl, do Comitê Popular da Copa e das Olimpíadas, nada simpáticas à associação. Andrew radicalizou o discurso, fazendo afirmações sobre a corrupção de cartolas da entidade e perguntando aos representantes do órgão se eles concordavam com a expulsão dele da sede da Fifa, em Lousanne, na Suíça:

- Se vocês concordam, por favor levantem os braços.

Os dois se entreolharam e não se mexeram. Nesse momento, os presentes no auditório no Sindicato dos Jornalistas, no Centro do Rio, começaram a gritar “Fora, Fifa”. Ao perceber que os dois nada entendiam, traduziram: “Fifa, Go Home”. Os dois funcionários da Fifa pediram a palavra. O clima esquentou. Alguns momentos vão entrar para a história. Diretor de comunicação da Fifa, Alexander Koch, a certa altura, pegou o microfone e perguntou:

- Vocês acham mesmo que os brasileiros querem tirar a Copa do país?

O coro unânime caprichou na pronúncia com um sonoro “Yessssssssssss”, que se seguiu pelo de “não vai ter Copa, não vai ter Copa”. Foi quando Koch percebeu onde havia se metido. O executivo quis então dissociar as ações da Fifa das do governo brasileiro. Afirmou que não concorda com remoções de famílias. Mas, segundo ele, a entidade não tem como controlar isso.

- Cada governo resolve como vai fazer a Copa. Não temos como interferir nisso – disse Koch, que, junto com mais um funcionário, avisou à direção do sindicato, por volta das 17h, que iria participar do debate que começaria às 19h. Parecendo ainda alheio a alguns acontecimentos mais recentes no Rio de Janeiro, ele afirmou, porém, que a remoção de pessoas para a Copa do Mundo na África do Sul repercutiu mal para o órgão internacional:

"Removiam as pessoas para quilômetros de distância de suas casas. Era péssimo para nós" – disse ele, encurralado por jornalistas já dentro do elevador, para ir embora, sem fazer referência, no entanto, à repetição da situação no Rio.

O professor do Ippur/ UFRJ Carlos Vainer havia discursado logo antes, apresentando dados sobre a retirada de famílias de seus locais de origem, para dar lugar a obras de infraestrutura para os megaeventos. Ele também fez uma dura crítica à repressão de manifestantes que estão denunciando a violação de direitos humanos na cidade do Rio:

- Na ditadura militar, foram removidas cerca de 25 mil pessoas. Agora estamos falando de mais de 50 mil. E ainda criminalizam o direito de manifestação política. A democracia terá que ser conquistada na luta e nas ruas. Em determinado momento, Vainer se irritou com os representantes da Fifa, que insistiam em afirmar que, segundo pesquisas, a Copa será benéfica para a maioria dos brasileiros. Logo, as pessoas ali presentes representariam uma minoria.

- Minoria são vocês no nosso país – retrucou o professor.

A partir daí, uma intensa sabatina começou. Perguntas como “Por que nos impuseram a Lei Geral da Copa?”; “Qual será o lucro da Fifa com o evento no Brasil”; “O que vocês estão achando das manifestações?” deram o tom e tiveram respostas surpreendentes. Sobre a lei, eles disseram que não sabiam do que se tratava. Na segunda, a resposta foi: US$ 2,1 bilhões, a serem revertidos a Copas do Mundo de categorias de base. Na última, saíram pela tangente dizendo que são a favor dos protestos pacíficos.

Ficou acertado, então, que o pedido de uma reunião aberta da sociedade civil brasileira com a Fifa seria levado ao alto escalão da entidade. A plateia queria mais. O pedido era que ali fosse firmado um compromisso: com violência e remoções, não haverá Copa. Não aconteceu.

segunda-feira, 14 de outubro de 2013

A utopia andina em Flores Galindo

Alberto Aggio
Gramsci e o Brasil

Nós, brasileiros, conhecemos muito pouco o Peru, em particular a sua vida republicana, os dilemas históricos que a sociedade peruana enfrentou na construção da sua contemporaneidade, os anseios, utopias e limites que se impuseram à construção da sua modernidade e que até hoje são objeto de novos projetos e de ações governamentais visando a sua construção. Conhecemos menos ainda o conjunto de ideias que foram elaboradas e emergiram nesses processos, com suas promessas, êxitos e fracassos, ou seja, aquilo que, com alguma licenciosidade, poderíamos chamar de “pensamento peruano”, que nasceu e viveu mergulhado no esforço de formular os termos e modos em torno dos quais se daria a construção de uma nação integrada que conseguisse, a um só tempo, albergar e superar tanto os traços da herança ibérica quanto a tradição incaica que marcam a formação e a história deste país.

Seguindo a mesma trilha dos estudos históricos latino-americanos que há mais de 20 anos se realiza no Brasil, o livro Utopia Andina: socialismo e historiografia em Alberto Flores Galindo (1970-1990), resultado de uma tese de doutorado defendida no Programa de Pós-graduação em História do campus de Franca da Unesp, assumiu e cumpriu o desafio de dar uma resposta à demanda por um maior conhecimento sobre a realidade peruana, estabelecendo um diálogo fecundo tanto com a historiografia daquele país quanto com as elaborações teóricas mais inovadoras da história intelectual. Isto porque a estratégia escolhida por Marcos Sorrilha Pinheiro foi a de construir uma interpretação daquela sociedade a partir da trajetória de um dos seus intelectuais mais reconhecidos, o historiador Alberto Flores Galindo, autor do clássico Buscando un Inca (1986), considerado um dos cinquenta livros que todo peruano culto deveria ler para conhecer seu país.

Alberto Flores Galindo tornou-se efetivamente um ícone entre os intelectuais peruanos da geração que se notabilizou entre as décadas de 1970 e 1980. Lamentavelmente, a morte o apanhou muito jovem, em 1990, pouco antes de completar 41 anos. Uma vida breve, mas intensa, dedicada aos estudos da história e da política peruanas, à inquietação e à polêmica intelectual diante da necessidade de apurar a compreensão de uma realidade difícil e rebelde à lógicas simplistas e miméticas que influenciavam muitos setores da intelectualidade de esquerda no Peru. Flores Galindo foi um exímio polemista e, como nos revela Marcos Sorrilha, é dele a máxima de que “divergir é um meio de se aproximar”.

Pesquisador atento ao mandamento de que as ideias somente podem ser compreendidas a partir de seus contextos históricos, Marcos Sorrilha Pinheiro consegue nos mostrar neste livro, por meio da construção de uma trajetória intelectual imersa nas transformações que se processaram na sociedade e na política peruana das décadas de 1960 a 1980, toda a riqueza e profundidade da obra e do “pensamento politico” de Alberto Flores Galindo. Um pensamento construído em assimilação, diálogo e contraste com as formulações de tudo aquilo que se julgava “novo” na conjuntura dos anos 60 e 70: a “nova esquerda”, no plano político, e a “nova história”, no campo historiográfico. Mas é na releitura da obra de José Carlos Mariátegui empreendida por Flores Galindo que Sorrilha vai nos mostrar o paulatino processo de construção do pensamento político de Flores Galindo.

Num insight muito criativo do ponto de vista historiográfico, Sorrilha analisa Buscando un Inca como se fora o “oitavo ensaio” de interpretação da realidade peruana, sugerindo que Flores Galindo escrevia e polemizava visando dar completude à obra clássica de Mariátegui (Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, 1928), numa alusão à identificação e à mesma perspectiva estratégica de construção do socialismo que havia animado o Amauta 60 anos antes. Nessa interpretação, Flores Galindo iria compartilhar a mesma agonia que ele havia apontado na releitura que ele havia feito de Mariátegui. O fulcro dessa agonia residia essencialmente nos dilemas que se antepunham às opções inevitáveis que pesavam sobre os projetos de construção do socialismo em sociedades “atrasadas” e “dependentes”. Seria a perspectiva de superação desses dilemas, isto é, a busca das diversas soluções para o conflito entre modernização e mundo tradicional que iria marcar tanto Mariátegui quanto Flores Galindo. Sujeito e objeto estariam aqui semantizados pela epistemologia da agonia, uma “palavra-chave” que necessitava por sua vez de um repertório próprio a indicar o enfrentamento daquele dilema essencial que demarcava as circunstâncias peruanas.

Uma espécie de “constelação imaginária” ganharia em Flores Galindo a conotação de uma nova utopia para a sociedade peruana, isto é, um projeto de construção da nação, pensado a partir de uma interpretação “esperançosa” da história daquela sociedade, assumida como plural em suas raízes, e que teria que superar concretamente a dicotomia serra-costa, característica do desenvolvimento histórico do país, bem como a visão mítica do retorno ao Peru incaico, sem desprezar, contudo, os aspectos identitários agora sincretizados no que Flores Galindo identificava como cultura andina. Mais do que um historiador, Flores Galindo foi, em suma, um intelectual que escreveu pensando o futuro e de sua obra não se pode subtrair a dimensão utópica que a ele se apresentava como inelutável.

Sorrilha demonstra cabalmente que a questão essencial da política peruana ao final da década de 1980 colocava para todos os atores políticos a necessidade de superação da imagem de “país sem saída” que os próprios peruanos haviam construído sobre si mesmos. A radicalização na busca de resolução dessa trágica pendência marcou os anos de maturidade intelectual de Flores Galindo. Politicamente ele contestou e rejeitou tanto o rupturismo de corte neoliberal propugnado pela direita quanto a escalada de violência revolucionária levada a cabo pelo Sendero Luminoso. Inquieto e insatisfeito, foi também um crítico da política empreendida pela esquerda legalista de perfil socialdemocrata por seu pragmatismo e pelo distanciamento em relação ao projeto de socialismo utópico que almejava.

Pode-se dizer que Flores Galindo acalentava a emergência de um ator imaginário que poderia reconstruir novamente um marco de “peruanização” a partir da síntese de referências míticas do mundo andino, traduzidas num novo repertório utópico que mesclasse práticas do mundo popular católico com um difuso socialismo mariateguista. Mas esse ator não se materializou e o processo seguiu outro curso.

Em síntese, é a história intelectual deste capítulo brilhante e “agônico” do pensamento latino-americano que esse livro nos traz. Por meio dele compreendemos mais o Peru contemporâneo. É difícil dizer que historicamente não tenhamos vivido dilemas e impasses similares em diversas conjunturas da história brasileira. Mas devemos também reconhecer que, de alguma forma, temos raízes distintas e seguimos trajetórias político-culturais diferentes. Compreender mais profundamente essas semelhanças e diferenças nos torna, enfim, companheiros de uma viagem que a cada momento se renova!

domingo, 13 de outubro de 2013

Descanse en paz el Estado de bienestar

Guy Sorman
Project Syndicate

Generalmente es más fácil ver el principio de algo que su fin. El Estado de bienestar, que nació en 1945 en la Gran Bretaña de la posguerra, llegó a su fin esta semana, cuando George Osborne, Ministro de Finanzas del Reino Unido, rechazó el concepto del "beneficio universal", la idea de que todos, no sólo los pobres, deben beneficiarse de la protección social.

El arquitecto del Estado de bienestar, Lord Beveridge, lo describió como una estructura concebida para proteger al individuo "desde la cuna hasta la tumba". Este modelo llegó a imperar en todos los países de Europa Occidental, y las tradiciones y políticas locales definieron la diversidad de su aplicación. Para la década de los sesenta, toda la Europa democrática era socialdemócrata, una combinación de libre mercado y protección social masiva.

El éxito de este modelo superó con mucho todas las expectativas y durante décadas fue la envidia del mundo, como nunca llegaron a serlo ni el capitalismo del "Viejo Oeste" estadounidense, ni el socialismo de Estado soviético o maoísta. La democracia social parecía ofrecer lo mejor de los dos mundos, eficiencia económica y justicia social.

Es cierto que siempre hubo algunas dudas persistentes sobre el Estado de bienestar europeo, sobre todo a partir de los ochenta, cuando la globalización llegó a las puertas del continente. Limitadas por los costos financieros que conllevaba el Estado de bienestar –y tal vez también por los desincentivos psicológicos y financieros que incluía—las economías europeas comenzaron a desacelerar, el ingreso per cápita se estancó y el desempleo se hizo permanente.

Los defensores europeos del libre mercado nunca fueron suficientes para reducir el Estado de bienestar. Ni siquiera Margaret Thatcher pudo tocar el Sistema Nacional de Salud. En el mejor de los casos, como en Suecia y Dinamarca, el Estado de bienestar dejó de expandirse.

El Estado de bienestar resistió a las críticas y al dolor de las economías estancadas convirtiendo a la clase media en su colaboradora. En efecto, la genialidad política de los creadores del Estado de bienestar fue darse cuenta de que beneficiaría a la clase incluso más que a los pobres.

Consideremos los beneficios de salud. En Francia se ha demostrado que la clase media gasta más per cápita en su salud que el 20% de los franceses más pobres. Como consecuencia, el sistema nacional de salud de hecho proporciona un beneficio neto para quienes ganan un salario promedio.

En efecto, incluso el reducido Estado de bienestar estadounidense parece estar destinado más a la clase media que a los pobres. El crédito fiscal sobre ingresos ganados es el mayor beneficio. Todos los años 24 millones de estadounidenses de clase media reciben un reembolso del Servicio de Rentas Internas. Quienes están bajo la línea de pobreza no reciben efectivo, sino ayuda en especie. Así pues, el Estado de bienestar estadounidense significa dinero para la clase media y programas sociales para los pobres. Ese patrón discriminatorio puede encontrarse también en toda Europa Occidental
El ataque de Osborne contra el Estado de bienestar británico comenzó con el subsidio universal a la niñez, una prestación general que se daba a todas las familias con hijos, independientemente de sus ingresos. Esta prestación universal para la niñez se introdujo casi en todas partes de Europa Occidental para alentar la natalidad en países muy dañados después de la Segunda Guerra Mundial.

En el Reino Unido, el 42% de los subsidios a la niñez se destinan a las familias de clase media y de altos ingresos. La proporción es igual en Francia. Osborne ha propuesto que se deje de conceder a las familias con ingresos correspondientes al nivel de imposición fiscal más alto –la primera andanada de una campaña que podría transforma todo el sistema de seguridad social mediante la reducción de las prestaciones a las clases medias y altas.

El ahorro que supone la propuesta de Osborne (1,6 mil millones de libras esterlinas) representa apenas una pequeña fracción del gasto anual del Reino Unido en programas de seguridad social, que asciende a 310 mil millones de libras esterlinas. No obstante, al atacar esta prestación, el gobierno del Primer Ministro David Cameron espera que el pueblo británico comprenda mejor la injusticia del Estado de bienestar actual.

Todos los gobiernos de Europa tendrán que hacer lo mismo: atacar al eslabón más débil del sistema de protección social, aquél que la mayoría de la gente pueda entender mejor. Con ese mismo ánimo, el gobierno francés ha arremetido contra las exorbitantes pensiones de los trabajadores del sector público y la edad legal de la jubilación, que ha tratado de elevar de los 62 a los 65 años.

Cualquiera puede entender que el subsidio a la niñez para los ricos o que la jubilación a los 62 años son injustificables. No obstante, la resistencia popular a la reducción de estas prestaciones supuestamente injustas es mayor de lo que se esperaba. La clase media puede intuir que este es el final de una era.

¿Acaso a la larga el gobierno de Cameron –y cualquier otro que siga este camino—cederá ante la cólera de la clase media? En cierta medida, los gobiernos no tienen otra opción que reducir las prestaciones de la clase media. La crisis financiera de 2008, agravada por el inútil gasto público keynesiano, ha llevado a todos los Estados europeos al borde de la quiebra. Sólo los Estados Unidos pueden imprimir billetes indefinidamente y aumentar su deuda.

Así pues, los Estados europeos no tienen más remedio que reducir sus gastos, y atacar las prestaciones sociales que representan, en promedio, la mitad del gasto público europeo es la forma más sencilla de obtener un alivio fiscal inmediato. El Estado de bienestar no desaparecerá de Europa, pero sufrirá recortes –y se concentrará en quienes realmente necesitan la ayuda.

Si se toma al desempleo como criterio principal, el Estado de bienestar ha creado una red de seguridad para la clase media pero ha dejado al 10% de su población más vulnerable en una situación de dependencia permanente de la seguridad social. Sesenta y cinco años después de que Lord Beveridge confiara en que el Estado nos acompañaría de la cuna a la tumba, Cameron y Osborne nos piden que más o menos nos rasquemos con nuestras propias uñas.

sábado, 12 de outubro de 2013

Desde Bariloche a Roma y de ahí al infierno

Elena Llorente
Página 12

El capitán Erich Priebke, extraditado en 1996, falleció ayer en su casa de Roma, donde estaba bajo arresto domiciliario, cumpliendo una condena a cadena perpetua que le fue impuesta por la Corte Militar de Apelaciones en 1998.

Había cumplido cien años el 29 de julio el asesino de las Fosas Ardeatinas, la matanza de 335 civiles por los SS nazis en 1944, y había logrado evitar pasar sus últimos días en una cárcel italiana. El capitán Erich Priebke había sido arrestado en Bariloche en 1995 y extraditado a Italia para ser juzgado a partir de 1996. Falleció ayer en su casa de Roma, donde estaba bajo arresto domiciliario, cumpliendo una condena a cadena perpetua que le fue impuesta por la Corte Militar de Apelaciones en 1998. En julio se había sentido mal y fue internado en un hospital, para luego volver al departamento donde vivía –facilitado en 2009 por sus amigos nazifascistas de Roma– y de allí no salió nunca más.

Anticipándose a la posibilidad de que sus familiares residentes en Argentina pidan traer los restos de Priebke para que sean enterrado en este país, la Cancillería comunicó en su centa oficial de Twitter que no permitirá su ingreso.

En una entrevista “testamento” que dejó a su abogado para que fuera revelada sólo luego de su muerte, el oficial nazi no se arrepiente de su pasado, al contrario. “He elegido ser yo mismo”, responde a una pregunta sobre si sigue siendo nazi. “La fidelidad al propio pasado es algo que tiene que ver con nuestras convicciones. Se trata de mi modo de ver el mundo, mis ideales. El nacionalsocialismo ha desaparecido con la derrota y hoy, de todas maneras, no tendría ninguna posibilidad de volver a revivir”, dijo. Y más adelante, refiriéndose a los campos de concentración, indicó que “nunca se encontraron cámaras de gas en los campos de concentración, salvo una de ellas construida por los norteamerianos en el campo de Dachau (Alemania). Pero sí había inmensas cocinas que funcionaban para los internados e incluso un prostíbulo para sus exigencias”.

Según Priebke, “no hay testimonios confiables a nivel judicial o histórico sobre las cámaras de gas”. Y agrega como para terminar de poner en duda el tema: “Sé por experiencia personal de mi prisión y la de mis colegas cómo hacían los vencedores para sacarles confesiones en los campos de concentración a los prisioneros”. Y agrega: “He conocido personalmente los lager. La última vez estuve en Mauthausen, en mayo de 1944, para interrogar al hijo de Badoglio (jefe del gobierno italiano en 1943-44), Mario, por orden de Himmler. Di vueltas por el campo durante dos días. Había inmensas cocinas, pero no cámaras de gas. Lamentablemente mucha gente ha muerto en los campos de concentración, pero no por una voluntad asesina. La guerra, las condiciones de vida muy duras, el hambre, la falta de curas adecuadas, estaban a la orden del día, no sólo en los campos sino en toda Alemania, sobre todo a causa de los bombardeos indiscriminados”.

¿Y el Holocausto?, ¿qué fue según Priebke? “Nada más que manipulaciones de las conciencias visto que las nuevas generaciones, comenzando desde la escuela, han sido sometidas a un lavado de cerebro y obsesionadas con historias macabras para limitar la libertad de juicio”, particularmente divulgadas por el cine y la televisión, concluyó.

Descubierto en 1994 por un periodista estadounidense que lo entrevistó de sorpresa en una calle de Bariloche y denunció mundialmente que Priebke era uno de los protagonistas de la masacre romana, el capitán de las SS insistió en aquel reportaje en que no había matado a nadie y que, además, había cumplido órdenes. “En esa época, órdenes eran órdenes”, dijo al periodista estadounidense.

En las Fosas Ardeatinas, poco antes de que los alemanes que habían ocupado Roma empezaran a retirarse hacia el norte por la avanzada de los Aliados, fueron asesinados 335 civiles con un tiro en la nuca. Algunos de ellos estaban presos. Otros eran judíos que esperaban ser llevados a campos de concentración. Pero también cayó gente común, que caminaba por las calles, y hasta algunos muchachos de 14 y 15 años. Las órdenes nazis eran matar a 10 civiles por cada uno de los 33 militares que habían muerto el día anterior en un atentado que la Resistencia había hecho en Via Rasella, una calle de Roma. Pero en vez de matar 333 ellos mataron 335, lo que sirvió muchos años después como pretexto, dado que era un soldado y cumplía órdenes, para que la Justicia lo pudiera incriminar, entre otras cosas, porque no había cumplido las órdenes.

Al concluir la guerra y ayudado, se dice, por el Vaticano, Priebke logró escapar a la Argentina. Estuvo primero en Buenos Aires y luego en Bariloche, donde llegó a ser una figura conocida, sobre todo en la numerosa comunidad alemana. En 1995 fue extraditado a Italia y acusado de haber organizado y participado de la matanza de las Ardeatinas. En Argentina había sido defendido hasta su extradición por el penalista Pedro Bianchi, abogado defensor, también, de otros personajes nefastos como Emilio Massera y Leopoldo Galtieri. En Roma lo fue por varios abogados –ninguno le venía bien– y terminó en manos de uno famosísimo, Carlo Taormina, que de todas maneras no pudo evitar la condena.

Priebke no tendrá ningún funeral en Roma y sería llevado a la Argentina para ser enterrado en Bariloche, junto a su esposa Alicia, fallecida hace algunos años, dijo su abogado italiano Paolo Giachini. Cuando cumplió cien años, en julio, se organizaron manifestaciones en su contra frente a la casa donde vivía. Los manifestantes habían desplegado banderas de Israel, estrellas de David y cartelones alusivos. Uno de ellos decía: “El puede festejar sus cien años, sus víctimas no”. Ese día además fueron leídos los nombres de las 335 víctimas de las Fosas Ardeatinas bajo sus ventanas.

Priebke murió el día en que el papa Francisco recibía en el Vaticano a exponentes de la comunidad judía de Roma. “Ahora sus víctimas lo están esperando en el cielo, con la esperanza de que haya justicia divina”, comentó Riccardo Pacifici, presidente de la comunidad judía de Roma.

terça-feira, 8 de outubro de 2013

Recursos naturales: el costo invisible del modelo

Diego Genoud
La Nación

En doce provincias existen hoy conflictos por la explotación de las riquezas del subsuelo común, un creciente activismo ambiental que denuncia la ausencia de una política estratégica por parte del Gobierno y muestra los desajustes conocidos del Estado argentino: provincias que aprueban medidas que otras prohíben, tribunales que fallan con criterios disímiles y leyes que no se cumplen.

Jujuy, Salta, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Buenos Aires, Entre Ríos, Chubut, Neuquén, Río Negro y Santa Cruz: en 12 provincias del país existen hoy al menos 47 puntos de conflicto por los recursos naturales, en la forma de resistencia contra proyectos mineros, municipios ambientalistas que prohíben el fracking para extraer petróleo, marchas contra la instalación de represas hidroeléctricas o acampes que rechazan la instalación de productoras de semillas transgénicas.

Montada sobre el redituable boom de las commodities, la década kirchnerista incubó una contracara que no pudo resolver y que quedará como herencia para el próximo gobierno: la ausencia de políticas estratégicas para la riqueza del subsuelo argentino, que un creciente e invisibilizado activismo ambiental pone en agenda en forma cíclica.

Con políticas públicas que les dieron la espalda a los reclamos de las comunidades sobre el medio ambiente, la megaminería, primero, y el fracking a partir del redescubrimiento del yacimiento de Vaca Muerta, después, marcan el choque de nociones antagónicas sobre el desarrollo y hacen visible un tema incómodo para Cristina Kirchner y los gobernadores de todo el país.

Un tema que la reactivación del conflicto con Uruguay alrededor de la pastera UPM (ex Botnia) vuelve a actualizar, y en el que se escenifican desajustes clásicos del Estado argentino: provincias que aprueban medidas que otras prohíben, tribunales que fallan con criterios disímiles en distintos territorios, leyes vigentes pero incumplidas.

El yacimiento de Vaca Muerta -30.000 kilómetros cuadrados que atraviesan cuatro provincias (Neuquén, Mendoza, Río Negro y La Pampa)-, redescubierto en 2010, cuando Repsol anunció que había comprobado la existencia de petróleo, no sólo dio paso a la expropiación parcial de YPF. Además, abrió una nueva etapa en la explotación de los hidrocarburos no convencionales ( shale gas o tight gas ). El decreto 929, que la Presidenta firmó para allanar el camino de Chevron Corporation -al otorgar garantías y libre disponibilidad de divisas para las inversiones que superen los 1000 millones de dólares-, inauguró un ciclo de luchas en torno al petróleo que se suma a la resistencia que genera la minería contaminante. Según el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, la Argentina es ahora mismo uno de los cuatro países del subcontinente que más focos mineros de tensión exhiben, apenas superado por Perú, Chile y México.

En agosto pasado, la represión en Neuquén a los manifestantes que se oponían al acuerdo de YPF con la multinacional norteamericana para explotar un área de 395 kilómetros, en Loma Campana, fue un debut amargo para la gestión de Miguel Galuccio. Su antecedente estuvo a principios de año, en Cinco Saltos, un municipio de Río Negro que fue el primero de los 21 que ya prohibieron el fracking .

"El Gobierno sólo piensa en solucionar la crisis energética y minimiza la cuestión ambiental. Pero ellos mismos hablaron de 600 casos de pasivos ambientales que dejó la gestión de Repsol", dice Beatriz Kreitman, diputada provincial de la Coalición Cívica en Neuquén, que rechazó el acuerdo aprobado en agosto por el MPN y sus aliados.

El fracking es una técnica de extracción de petróleo y gas que consiste en inyectar grandes cantidades de agua y aditivos químicos en la roca para fracturarla. Está prohibido en Francia, Bulgaria y en estados de Canadá, Australia, Suiza y Estados Unidos. Sin embargo, aquí cuenta con el impulso del Gobierno y de las grandes empresas, que se expresaron recientemente con una solicitada entusiasta del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG). El IAPG habla de un nuevo horizonte energético con creación de empleo y sin riesgos de ningún tipo. Sostiene que no hay peligro de contaminación porque las napas de agua dulce de los acuíferos están a 300 metros de profundidad y la roca madre que es perforada está a por lo menos dos kilómetros más de profundidad. Todo lo contrario afirman sus detractores.

Sin proyecto

"El kirchnerismo no tiene proyecto estratégico de desarrollo; sólo un extractivismo desenfrenado, dependiente y depredatorio, orientado a la exportación a gran escala de commodities , cuyas consecuencias sociales, ambientales y políticas son minimizadas o invisibilizadas", dice la socióloga Maristella Svampa, editora del libro Minería transnacional, narrativas del desarrollo y resistencias sociales. Svampa recorrió el país en los últimos años en diálogo con las asambleas autoconvocadas que se extienden de Sur a Norte y considera que expresan una crítica a la idea dominante de "desarrollo" que comparten gobiernos y empresas. "Los resultados están a la vista: conflictos por la tierra y el agua, desplazamientos de poblaciones, promesas incumplidas de empleo, destrucción del ambiente y los territorios, aumento de las desigualdades, problemas de salud", enumera.

El inicio del ciclo puede situarse con dos hechos: el diferendo con Uruguay por las pasteras, hoy reactivado, y el plebiscito en Esquel en 2003, cuando el 81% de la población optó por el "No a la minería". Para Raúl Estrada Oyuela, ex funcionario de Cancillería que intercedió en el caso Botnia -y miembro de la Academia de Ciencias del Ambiente-, la Argentina "no tiene política de recursos naturales". Sostiene que aunque el dominio de los recursos naturales haya pasado a las provincias con la reforma constitucional de 1994, la soberanía sigue siendo de la Nación. A su criterio, el Estado no puede renunciar a extraer los minerales ni estar siquiera en contra del negocio. "Pero -aclara- hacerlo sin dañar el ambiente implica una minería más cara. Y las empresas buscan que el negocio sea más rentable bajando el costo de extracción."

Ex director de Asuntos Medioambientales durante la gestión de Rafael Bielsa, Estrada cuestiona además la campaña de productores de gas y de petróleo y sostiene que el fracking no genera ni tan poco riesgo como se dice ni tanta riqueza como se espera. Menciona las advertencias de la Real Academia de Ingeniería del Reino Unido y de la Agencia de Protección Ambiental estadounidense sobre la contaminación de acuíferos.

El ingeniero en petróleo y doctor en ciencias geológicas Gualter Chebli coincide con el planteo del IAPG, aunque no es tan optimista. Chebli pone en duda el dato fundamental de la nueva era: el informe de la Agencia Energética de los Estados Unidos (EIA) que ubica a la Argentina como el tercer país del mundo con mayores reservas de hidrocarburos no convencionales. "Es indemostrable. Se toma en cuenta el potencial de la cuenca chaco-paranaense, pero en ninguno de los 45 pozos que fueron perforados allí se halló siquiera un metro de roca generadora", dice. Ex director de explotación de YPF, hoy se dedica a asesorar a las provincias petroleras desde la consultora Phoenix Oil & Gas. "Lo que hay son buenas intenciones. El recurso está. Pero hay que ver la factibilidad: a qué precio y con qué técnica se lo extrae para convertirlo en reservas", agrega.

"Neuquén es una provincia muy agredida por los hidrocarburos y la falta de controles, ya desde la época de la YPF estatal. Pero en aquel momento se desconocía el daño ambiental y no había legislación que protegiera el medio ambiente. Hoy, es inconcebible que no se tomen medidas", dice la diputada Kreitman. El último caso fue el del yacimiento Chihuido de la Sierra Negra, en agosto pasado, cuando a YPF se le derramaron 70.000 litros de crudo en la zona de Rincón de los Sauces.

El impacto de la actividad hidrocarburífera sobre las comunidades que habitan en la zona conocida como norpatagonia es narrado con detalle en un libro del Observatorio Petrolero Sur, Zonas de sacrificio. Para el periodista Hernán Scandizzo, uno de sus autores, el fracking es la peor opción: "Se relaciona a nivel global con la baja en la producción de los yacimientos convencionales de petróleo, así como la megaminería surge tras el agotamiento de los minerales en veta. Profundiza una matriz energética con impactos ambientales en el agua y en el aire, en lugar de apostar a una transición energética más limpia", explica.

Después del acuerdo aprobado en Neuquén, el gobernador Jorge Sapag anunció que enviará dos proyectos a la Legislatura: uno para reglamentar los hidrocarburos no convencionales y otro para reformar la ley de medio ambiente provincial. Su primo hermano, Luis Sapag, es uno de los mayores defensores de la fractura hidráulica: asegura que no hay pruebas de que contamine, se queja del "ultraambientalismo" y anuncia la llegada de inversores rusos, hindúes y chinos. Sin embargo, afirma que en la nueva legislación habrá zonas de exclusión: las comunidades mapuches, las áreas paisajísticas y las reservas naturales.

"Las provincias dicen que van a garantizar los controles cuando son las principales lobbistas de los no convencionales. ¿Quién lo garantiza?", responde Scandizzo. Y recuerda el caso más emblemático de contaminación: Añelo, en Loma de la Lata, donde los peritos de la Corte Suprema corroboraron medidas alarmantes de mercurio, cromo y plomo en sangre de los habitantes del lugar.

Hijo del ex gobernador Felipe Sapag y presidente de la Comisión de Energía de la Legislatura, Sapag está convencido de que su provincia salvará a la Argentina del déficit energético y se jacta de ser parte del gobierno que introdujo el fracking en el país. "Neuquén lleva ya seis años con fractura múltiple. Hicimos 300 pozos", apunta. La compañía norteamericana Apache hizo el primer pozo de América latina con fractura hidráulica en Anticlinal Campamento, a 40 kilómetros de Zapala.

La otra transversalidad

"El abuso de los recursos naturales es transversal. Es injusto circunscribirlo al kirchnerismo. El ejemplo más claro es Bajo La Alumbrera, en Catamarca. Gobernaron el radicalismo, los radicales K y el Frente para la Victoria", afirma el fiscal general ante la Cámara Federal en Tucumán, Gustavo Gómez, especialista en delitos ambientales, que impulsó el juicio y la condena contra Julián Ronney, uno de los directivos de la minera por las filtraciones del mineraloducto que conecta Tucumán con Catamarca.

El radicalismo está dividido. Cuenta con promotores fervorosos de la megaminería, como Mario Capello, miembro del Colegio Argentino de Ingenieros en Minas. Y con diputados como Julio Martínez de La Rioja, que apoya la lucha ambientalista de Famatina y reclama por presupuesto para el Ianiglia, organismo que hace tres años debería haber terminado el inventario de glaciares que ordenaba la ley aprobada en 2010, tras el veto presidencial.

En septiembre, el senador Ernesto Sanz presentó un proyecto para regular la fractura hidráulica. Fue después de que 21 municipios de todo el país sancionaran ordenanzas que la prohíben: 12 en Entre Ríos, cuatro en Mendoza -su provincia-, tres en Buenos Aires y dos en el Alto Valle de Río Negro. "Lo peor es que pase el tiempo sin regulación. Hacen falta presupuestos mínimos ambientales, como lo fija el artículo 41 de la Constitución. Hoy, Entre Ríos prohíbe el fracking y, en el otro extremo, Neuquén lo aprueba a libro cerrado. Los municipios de Mendoza tienen derecho a prohibirlo, pero su jurisdicción se limita al ejido urbano. La provincia decide", dice.

La fractura hidráulica y la megaminería avanzan, en la mayoría de los casos, sin "licencia social". Quienes se oponen denuncian que no se cumple la legislación: el artículo 41 de la Constitución, que establece que la Nación debe fijar los presupuestos mínimos de protección; el convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas, convertido en ley nacional 24.071, y la ley general del ambiente de 2002, que ordenan la realización de estudios de impacto ambiental y consultas públicas. Más grave todavía es el incumplimiento de la ley de bosques y la segunda ley de glaciares, que no se aplican.

Si ante proyectos que unifican al Estado y las empresas sólo surge el rechazo de las comunidades afectadas -que se ven invadidas en su propio territorio-, el papel de los tribunales está en discusión. "La Justicia actúa casi siempre en consonancia con empresas y gobiernos. El ejemplo más reciente es Chevron, donde la procuradora general, Alejandra Gils Carbó, y la Corte Suprema le revocaron los embargos por contaminación en Ecuador en atención a los "intereses esenciales de la Nación vinculados con la política energética y el desarrollo económico", recuerda el fiscal Gómez, y asegura que el máximo tribunal no limita el avance de los proyectos contaminantes. Cita el reclamo de los tilcareños por una mina de uranio que se quiere instalar en Jujuy y el de los wichis, que tratan de defender su hábitat en las yungas salteñas del avance de la soja. "La Corte hizo audiencias, pero después declaró su incompetencia enviando los casos a la justicia provincial, de dudosa independencia", afirma.

Las excepciones pueden ser el procesamiento de Rooney, de 2008, o la condena del año pasado por los daños que la fumigación con agrotóxicos causó en el barrio Ituzaingó de Córdoba. "Detrás de esos fallos, hubo siempre una sociedad víctima y querellante", afirma Gómez.

Diez años después de la llegada del kirchnerismo al poder, el mapa de los conflictos por los recursos naturales atraviesa a la Argentina. Con diferencias entre sí pero con objetivos similares, las luchas ambientalistas surgieron en el interior del país en 2003 y no pararon de crecer. Sus protagonistas se comparan en algunos casos con los desocupados que, en la década del 90, inauguraron el método de cortar rutas en demanda de trabajo. Si ellos querían ingresar en el sistema, los de hoy quieren impedir que el rostro avasallante del desarrollo avance sobre sus territorios. Y sostienen que lo que está en juego es la vida misma.