sábado, 13 de setembro de 2008

Salvador Allende: pensamiento y acción


A cien años del nacimiento de Salvador Allende y a treinta y cinco del Golpe de Estado que derrocó el gobierno de la Unidad Popular en Chile, CLACSO y FLACSO presentan esta antología histórica

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Sede Académica Brasil, presentan, en ocasión del centenario del nacimiento de Salvador Allende, esta antología realizada por Frida Modak, donde se compilan algunos de sus más célebres textos y discursos.

Salvador Allende, Presidente de Chile democráticamente elegido en 1970 y víctima del golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973, fue además de un político íntegro y un luchador incansable por la emancipación de los pueblos americanos, un intelectual de gran relevancia en el pensamiento social contemporáneo. En esta cuidadosa selección de textos, Frida Modak – quien fuera su Secretaria de Prensa – rescata las principales reflexiones de Allende sobre la práctica política y sobre la relación entre la democracia y la construcción pacífica del socialismo.

Emerge de estos textos, un Salvador Allende cuyos aportes y contribuciones resultan cada vez más actuales para aquellos que, comprometidos con la lucha por una sociedad radicalmente democrática, trabajamos en el campo de las ciencias sociales.

Esta edición de homenaje pretende ser algo más que el humilde tributo que desde CLACSO Y FLACSO rendimos a la figura de Salvador Allende. Es una forma de expresar nuestra convicción de que las ciencias sociales y el pensamiento crítico pueden y deben ser una herramienta de lucha contra la opresión, la injusticia y la exclusión. Un grito de libertad que ninguna dictadura podrá callar jamás.

No se pueden resolver militarmente los problemas mundiales


Elmar Altvater
Sin permiso

Energía y clima, hambre y dinero, militarismo e intervenciones “humanitarias” en el mundo de hoy. Una conferencia de Elmar Altvater invitado por la Weed, la ONG alemana que trabaja en economía mundial, ecología y desarrollo.

El Foro Económico Mundial de Davos, no precisamente sospechoso de tener una visión crítico-emancipatoria del mundo, ha constatado este año “riesgos globales” en el orden mundial neoliberal, tenido hasta ahora por suficientemente estable. Los riesgos “sistémicos” observados se traducirían en amenazas para la seguridad de la humanidad. Se mencionan explícitamente: 1) las crisis de los mercados financieros, que por vez primera (tras la crisis de deudas del “Tercer Mundo” de los años 80 y la crisis financiera de los “países en vías de desarrollo” de los 90) alcanza a los EEU y a la Gran Bretaña, pero también a Alemania, a España y a otros países de la UE; 2) una creciente desigualdad, a escala planetaria, en ingresos y patrimonios, lo que trae consigo el crecimiento de la pobreza, del hambre y de otras “manifestaciones de carencias” que afectan a miles de millones de personas; 3) la crisis energética, porque el petróleo va camino de agotarse (peakoil), lo que trae por consecuencia el que los precios de la energía batan todos los récords; 4) una peligrosa alteración del clima, de efectos dramáticos para el hábitat humano (basta pensar en la pérdida de franjas territoriales próximas a las costas, en los períodos de sequía y en una previsible escasez de alimentos).

A la vista de esa crisis omniabarcadora, el debate sobre si la crisis financiera puede llegar a afectar a la economía real o si, por el contrario, la esfera financiera y la esfera real están, por así decirlo, separadas, es un debate harto ocioso. El Foro Económico Mundial lo que ha hecho es minimizar la crisis global de amplio espectro, reduciéndola a cuatro “riesgos globales”. Pues la elite neoliberal que se da cita en Davos no quiere oír hablar de cambio de sistema; lo que quiere es un seguro ante las amenazas del cuádruple mal. Ya sabe: será caro; pero, de uno u otro modo, espera poder sufragar los costes del seguro.

También en materia de seguridad perfilan los círculos políticamente hiperrealistas de los países industriales sus modelos de reacción a las esperadas consecuencias de la crisis. Se conciben intervenciones o –como se prefiere decir en la jerga de la OTAN y del contrato de reforma de la UE— “misiones” militarmente protegidas. Para las cuales se requieren, de todas formas, justificaciones. Que éstas pueden construirse con estólidas mentiras, ya lo han demostrado el exministro de defensa Scharping con la presentación del “Plan Herradura”, fabricado por los servicios secretos para bombardear Yugoslavia, o los israelíes, el presidente Bush y muchos otros con la falsificación de la traducción de un discurso del presidente iraní Ahmadineyad, en el que éste, supuestamente, habría anunciado la aniquilación de Israel. En la era de la producción y el consumo de masas, también las justificaciones se pueden producir, y difundir por parte de los medios de comunicación de masas, y ser crédulamente consumidas por las masas… hasta que es ya demasiado tarde. Véase Yugoslavia, véase Irak.

Pero si las crisis no pueden ser controladas ni tecnológica, ni política y militarmente, entonces, como opinan algunos científicos (por ejemplo, Jared Diamond), no hay que excluir el colapso social. No sería la primera vez en la historia de la humanidad: ya antes han colapsado sociedades por haber destruido la codicia económica y los motivos políticos miopes su propia base natural. Pero, hasta ahora, ese peligro nunca ha amenazado al planeta todo. Europa ni se enteró de la tragedia de la extinción de los habitantes de las Islas de Pascua y de su cultura. Hoy es distinto. Los riesgos globales amenazan a todo el globo. Los países industriales se hallan en el epicentro de todas las crisis. Son quienes tienen la responsabilidad capital.

Un uno por ciento del producto social global

Pues lo que los Estados nacionales del Norte, las corporaciones transnacionales del Norte o los fondos especulativos del Norte emprenden, tiene efectos en todas las regiones del mundo. Consecuencia: la soberanía de los Estados en el Sur Global se ve limitada; la “vulnerabilidad” de las poblaciones, amplificada. Ya sea que las crisis de los mercados financieros aniquilen puestos de trabajo, incrementando así la pobreza y el hambre; ya sea que colapsen instituciones económicas y sociales decisivas para la estabilidad de la sociedad; ya sea que, a causa del efecto invernadero, se deserticen franjas de territorio o resulten inundadas zonas pobladas; lo cierto es que la cuádruple crisis puede arrojar al caos político y social a sociedades enteras.

No puede entonces sorprender que se desencadenen conflictos, que se levanten oleadas migratorias cuyos desfiladeros son los puestos de avanzada del Norte global en las fronteras mexicano-estadounidenses, o la italiana Isla de Lampedusa en el Mediterráneo, o las españolas Islas Canarias en el Atlántico. No haber impedido eso, o no haber podido impedirlo, se interpreta como indicio de debilidad en la acción de los gobiernos. Y por esa vía se da en la justificación de la intervención –también militar— en el exterior.

El mundo de los Estados con buenas prácticas de gobierno se siente entonces legitimado para asumir “responsabilidades protectoras” respecto de las personas amenazadas (responsability to protect, se dice en inglés, y abreviando: R2P). El concepto R2P, informalmente aceptado por la ONU, fue desarrollado tras las invasiones de Yugoslavia en 1999 y de Irak en 2003, ambas incompatibles con –y por lo mismo, no legitimables por— el derecho internacional público. Ese concepto pone a una pretendida “protección de los derechos humanos”–proclamados por vez primera en la Declaración de Independencia norteamericana— por encima del respeto de la soberanía nacional, el principio básico del orden internacional consagrado en 1648 con la Paz de Westfalia. Así pues, dos principios jurídicos dignos de ser honrados resultan confrontados.

Y con buenas dosis de R2P, ¿se puede lidiar con los “riesgos globales”? Difícilmente, porque, para empezar, esos riesgos no son independientes unos de otros, sino que se influyen recíprocamente. El cambio climático es sobre todo una consecuencia de la combustión de materiales energéticos fósiles, cuyas emisiones de gases de efecto invernadero se concentran en la atmósfera. De eso son responsables, al menos en un 80%, los “viejos” países industriales del Norte de América y la Europa occidental. Todavía hoy, el grueso de las emisiones de CO2 viene del humo de las chimeneas y los tubos de escape de los países ricos.

Como han mostrado tanto la comisión mundial para el cambio climático (IPCC, por sus siglas en inglés) como el Informe Stern, el incremento medio de la temperatura de la Tierra traerá consigo inmensos daños naturales. Desde la fusión de los estratos de hielo en los Polos y el consiguiente incremento del nivel del mar, pasando por la pérdida de franjas litorales, hasta fenómenos metereológicos insólitos, como olas de calor o tormentas tropicales devastadoras. Todo eso puede llegar a costar, según estimaciones de Stern, hasta un 20% del producto social global. Así pues, y a causa del estilo de vida de los ricos, fundado en usos intensivos de energía y en modos de producción fósiles, la humanidad en su conjunto va camino de empobrecerse. A no ser, se dice, que se altere la tendencia invirtiendo dinero en la protección del clima. Enfrentarse regulatoriamente al cambio climático con medios monetarios quiere decir, implícitamente, que los daños pueden o evitarse o compensarse o superarse mediante un desembolso financiero suficiente. Las varas monetarias de medir, según se describen en muchos informes internacionales sobre el cambio climático y sus consecuencias, nacen de la lógica de un mundo mercantilizado entronizado como fetiche.

Canta esto Bertolt Brecht en La medida: “Yo no sé lo que es arroz / Yo no sé quién sabe eso / Yo no sé lo que es arroz / Sólo sé cuál es su precio”. Ya se trate de la catástrofe climática, ya de la crisis financiera, todo tiene un precio, un alto precio.

Se puede entonces proceder a un cálculo contable. En el informe de Stern aparecido en 2006, lo mismo que en los informes periciales de la Comisión para el cambio climático, se estima que la pérdida de un 20% del producto social global como consecuencia del cambio climático es evitable destinando preventivamente un 1% del producto social global a la protección del clima. Es decir, se pueden evitar costes del 20% con un 1% destinado a medidas de protección: ¡buen negocio!

Pero una prevención real sólo es posible con una reestructuración completa del régimen energético, desde su fuente (la extracción de crudo del subsuelo) hasta su desembocadura (la deposición en la atmósfera de gases de efecto invernadero), lo que significa: plantear la cuestión del modo de funcionamiento de una sociedad capitalista. Pero esa es precisamente la cuestión que evitan plantearse tanto el informe sobre los “riesgos globales” como los partidarios del R2P. En caso de duda, el R2P se agota en los deseos de intervención militar de quien a ello se siente legitimado en tanto que guardián de la civilización occidental frente a los canallas protagonistas de la “mala gobernanza”.

Las empresas agrícolas se convierten en destilerías

Un segundo ejemplo de interconexión de los problemas lo ofrece la crisis financiera que estalló hace aproximadamente un año. Una de sus consecuencias ha sido que las fortunas en busca de inversiones crematísticamente rentables derivaran sus inversiones a los mercados de materias primas o invirtieran en derivados de materias primas. Que en una economía de mercado globalizada los precios de éstas aumentaran, era inevitable. La especulación financiera, con su demanda de títulos de materias primas, presiona también al alza los precios de la energía fósil destinada a los automóviles y los precios de la energía biótica destinada a la alimentación humana. Puesto que los vectores de energía fósil y de energía biótica son parcialmente substituibles, le resulta rentable a la energía fósil, dados los precios al alza, servirse de vegetales como fuentes bioenergéticas para motores: fuel instead food.

El incremento espectacular de los vectores energéticos fósiles es también consecuencia de una especulación financiera que resulta asimismo amenazadora para la alimentación humana. La especulación viene aquí a sostenerse en tendencias “fundamentales” de aumento de precios. El petróleo ha alcanzado su punto culminante, o lo alcanzará muy pronto (peak oil). Después del peak oil, la oferta no podrá seguir creciendo duraderamente; a lo sumo, a corto plazo. Pero eso va ligado a una elevada inversión de capital en infraestructura de suministro del crudo (perforaciones marinas abisales), en transporte por oleoductos y barcos petroleros, en la protección militar de todo eso y en la posterior elaboración en refinerías. Al propio tiempo, la demanda de energía fósil crece en el mundo. Pues del sueño del “estilo americano de vida”, tan intensivo en energía, resulta harto difícil despertar, y cada vez más países reclaman el derecho de tener también un estilo de vida intensivo en energía.

Con todo y con eso: cuando se encarece el crudo, más probable es que, aun con menor elasticidad de la demanda, baje el consumo de petróleo. Así pues, el incremento de precios del crudo trae por consecuencia un descenso de las emisiones de CO2. Los optimistas neoliberales lo fían todo a los incrementos de precios del crudo determinados por el mercado como los mejores defensores del clima.
Mas si eso tiene que suceder como resultado del incremento del consumo automovilístico de agrocombustibles, entonces, en una economía de mercado, tienen necesariamente que incrementarse también los precios de los alimentos. Esa tendencia se ve robustecida por transformaciones demográficas, por los nuevos hábitos alimentarios de unas clases medias en mejor posición, por los crecientes costes del transporte y por el encarecimiento de los abonos agrícolas como consecuencia de la subida de precios de la energía.

A ese catálogo todavía hay que añadir: las subvenciones agrícolas y la política exportadora de la Unión Europea y de los Estados Unidos; la liberalización del comercio agrícola y su sujeción a la normativa de la OMC (aunque fracasaran las negociaciones de la Ronda de Doha a fines de julio pasado en Ginebra); la consiguiente destrucción de una economía agraria autónoma y la entrega de la producción agropecuaria a las grandes transnacionales agrícolas. La “soberanía alimentaria“ ha sido a tal punto quebrantada, que, hoy, en muchos países del Sur, los alimentos resultan no menos caros que si se vendieran en boutiques de lujo, como ha observado el teólogo brasileño de la liberación Frei Betto. La empresa agrícola troca en destilería.

A largo plazo: “dicha en la desdicha”

Y a ese amargo sarcasmo se enfrenta la OCDE con frivolidad neoliberal. Según ella, el incremento de precios de los alimentos podría ser a largo plazo una “dicha en la desdicha”. Pues podría aprovecharse para transformar la economía agraria de subsistencia de los países menos desarrollados en un profitable business, dando así un buen impulso a la ulterior mercantilización de los alimentos. Tal “bendición”, como ya sucedió una y otra vez en el pasado, puede muy bien trocar rápidamente en una maldición, porque con los alimentos convertidos en mercancía comerciable se puede empezar a especular. No llenarán entonces barrigas, sino monederos.

De aquí que la crisis global traiga por consecuencia el que, contra el Programa del Milenio, la pobreza no disminuya, sino que aumente. Para quien tiene ingresos de un dólar diario –el marcador del umbral de la pobreza— un dólar sólo vale 60 o 70 centavos, si los precios de los alimentos suben más que los demás bienes de consumo. La organización británica de auxilio Oxfam sostiene que cada vez más personas se abisman en la pobreza.

Ni los efectos desestabilizadores de los actores que juegan en los mercados financieros y de las corporaciones transnacionales, ni la política económica neoliberal en materia de precios energéticos, clima y alimentos, tienen nada que ver con las circunstancias naturales, pero son para la naturaleza, y para los seres humanos que en ella y de ella viven, más dañinos que un tornado tropical o que un tsunami. No es verdad que, como sostenía el poeta local mecklenburgués Fritz Reuter, a pobreza venga “de la pobreza”; tampoco de los “riesgos globales”. Es el resultado del modo de funcionamiento del capitalismo neoliberal. Los “riesgos” se han agudizado, hasta dar en una verdadera crisis del sistema.

Y aquí se cierra el círculo. En condiciones de escasez alimentaria, de precariedad energética, de desigualdad y de pobreza viven sobre todo los seres humanos en el Sur; pero las causas principales no se hallan en el Sur, sino en las condiciones económicas de acumulación y en la política económica del Norte. Si la crisis trae consigo el caos social, el desprecio y la violación de los derechos humanos, el Sur caerá bajo la “responsabilidad protectora” del Norte. Con ella vendrá la pretensión de mantener, con medios militares, los amenazados derechos de seres humanos aherrojados en un mundo de “riesgos globales”. Pero no se pueden resolver militarmente los problemas del cambio climático, ni los del peak oil, ni los de la crisis financiera, ni los de la crisis alimentaria. Eso lo saben todos. Y sin embargo, todos los que lo saben, se preparan para misiones militares. Lo que parece el método más seguro para no rozar siquiera las raíces de las tendencias disparadoras de la crisis: para no rozar siquiera un capitalismo liberalizado y desregulado, atiborrado con combustibles fósiles.

sexta-feira, 12 de setembro de 2008

Bolívia: O plano golpista dos Estados Unidos


Marco Aurélio Weissheimer
Carta Maior

Deputados bolivianos divulgam documento denunciando as articulações promovidas pelo embaixador dos Estados Unidos na Bolívia, Philip Goldberg, contra o governo de Evo Morales. Considerado um especialista em conflitos separatistas, Goldberg foi enviado a La Paz depois de chefiar a missão dos EUA no Kosovo, onde trabalhou para consolidar a separação e a independência dessa região, depois da Guerra dos Balcãs.

Quatro deputados do Movimento ao Socialismo, partido do presidente da Bolívia, Evo Morales, divulgaram um comunicado denunciando ações do governo dos Estados Unidos, por meio de seu embaixador em La Paz, Philip Goldberg, para derrubar o governo eleito do país. César Navarro, Gustavo Torrico, Gabriel Herbas e René Martinez relacionam um conjunto de fatos ocorridos nos departamentos da região leste do país que obedeceriam a uma estratégia fixada pela oposição em conjunto com o embaixador Goldberg.

Os fatos apontados pelos parlamentares bolivianos são os seguintes: No dia 13 de outubro de 2006, os Estados Unidos enviam a Bolívia, como embaixador, Philip Goldberg, um especialista em fomentar conflitos separatistas. Entre 1994 e 1996, foi chefe da secretaria do Departamento de Estado para assuntos da Bósnia (durante a guerra separatista dos Bálcãs). Entre 2004 e 2006, Goldberg foi chefe da missão dos EUA em Pristina (Kosovo), onde trabalhou para consolidar a separação e a independência dessa região, marcada por uma luta que deixou milhares de mortos. Segundo os deputados, Philip Goldberg foi enviado a Bolívia com a missão de desestabilizar o governo de Evo Morales, principalmente incentivando o separatismo das regiões orientais. Na Bolívia, depois do triunfo de Evo Morales na eleição de 18 de dezembro de 2005, os partidos tradicionais e as elites sofreram um duro golpe, Goldberg se encarregou de reorganizá-los e de construir um caminho conspirativo para desgastar o novo governo.

Goldberg organizou uma grande coordenação com empresários do leste, com donos de meios de comunicação e políticos do movimento Podemos para colocar em marcha um grande plano de desinformação com respeito à gestão de Evo Morales, tudo isso dentro do marco de uma intensificação das lutas regionais contra o Estado boliviano. Esse plano de desinformação era constituído pelos seguintes passos: a) Mostrar que o narcotráfico estava crescendo na Bolívia; b) Os meios de comunicação precisavam mostrar que Evo estava governando mal e que a inflação, a corrupção e o desgoverno estavam crescendo; c) Os meios de comunicação também deviam imputar ao governo a responsabilidade pela violência no país. Começou a ser difundido aí o conceito de que “Evo dividia a Bolívia”.

Consolidados esses passos, Goldberg reúne-se, na primeira semana de maio, com Jorge Quiroga e acertam a aprovação, no Senado, do referendo revogatório. Eles estavam convencidos que Evo Morales não conseguiria obter mais de 50% dos votos e, uma vez deslegitimado nas urnas, a oposição e os prefeitos da chamada “Meia Lua” pediriam a renúncia do presidente por “ilegítimo, mau governante e por dividir a Bolívia”. No entanto, os prefeitos dos departamentos (equivalentes a governadores) não foram consultados sobre este plano e acabaram se opondo a ele, por achar que não daria certo. No dia 23 de junho, reúnem-se em Tarija e elaboram um pronunciamento escrito para rechaçar o referendo revogatório. Dias antes, em 17 de junho, Philip Goldberg viajou para os EUA, alegando uma suposta crise diplomática.

O objetivo real de sua viagem, dizem os deputados, foi definir um plano, junto a agências publicitárias, para desenvolver uma guerra suja que pudesse causar a derrota de Evo no referendo. No dia 2 de julho, Goldberg regressou a La Paz e, imediatamente, reuniu-se com cada um dos prefeitos opositores para convencê-los a aceitar o referendo. No dia 5 de julho, os prefeitos opositores anunciam que aceitam disputar o referendo.

Os donos das grandes empresas de comunicação também participaram deste plano, denunciam os parlamentares. Isso explicaria, por exemplo, porque nos principais programas políticos destes meios as pesquisas sempre apontavam Evo Morales com cerca de 49% dos votos. A tentativa de derrubada do governo pelo voto estava em marcha. Além desta campanha nos programas políticos, também foi executada uma outra no terreno da publicidade. A oposição contratou uma agência de publicidade para elaborar os primeiros spots contra Evo Morales. Ao dar-se conta que os roteiros e o dinheiro vinham dos EUA, esta agência decidiu não produzir mais os comerciais.

O plano B para tirar Evo Morales do governo acabou sendo frustrado pelo resultado do referendo. O presidente se legitimou com mais de 67% dos votos e Goldberg passou então a colocar em marcha um Plano B, que incluem greves, bloqueios e ações violentas que buscariam dois resultados alternativos.

1) O conflito se generaliza sobre o leste e parte do oeste do país. A população começa a se cansar, as forças da ordem entram em ação, com muitas mortes. Neste caso, Evo Morales teria que convocar eleições ou deixar o governo depois dos conflitos com mortes. A insistente provocação para que as forças policiais e as forças armadas atuem se encaixa neste plano.

2) Caso não ocorra o cenário anterior, a oposição contaria ainda com uma segunda possibilidade: uma vez desalojada a polícia e o Estado Nacional das regiões, em meio à violência, Goldberg oferece aos prefeitos opositores a vinda de mediadores internacionais, inclusive tropas da ONU para concretizar o separatismo dos quatro departamentos rebeldes, como fez no Kosovo.

Seguindo esse plano, Goldberg viajou a Sucre e se reuniu com a prefeita Savina Cuellar, que pediu a renúncia do presidente. No dia 21 de agosto, o embaixador encontrou-se clandestinamente com o prefeito de Santa Cruz, Rubén Costas, e com quatro congressistas norte-americanos. No dia 25 de agosto, mais uma reunião com Rubén Costas. Paralelamente, a oposição rejeitou o chamado de diálogo feito pelo governo e, no dia 24 de agosto, convocou uma greve geral. Seguindo a linha proposta por Goldberg, denunciam ainda os parlamentares do MAS, os prefeitos impuseram um plano de desgaste de médio prazo, incluindo destruição de instituições públicas e provocações à polícia e às forças armadas.

Na mesma linha golpista, em Santa Cruz e em Tarija começou-se a falar de federalismo e até de independência. Como o empresariado cruceño estava mais interessado na Feira de Santa Cruz (que deve iniciar no dia 19 de setembro) que nas greves e bloqueios, o Departamento de Estado convocou Branco Marinkovic para uma conversa nos EUA. No dia 1° de setembro, em um pequeno avião Beechcraft, matrícula C-90A, Marinkovic viajou aos Estados Unidos onde o convenceram de que o plano estava em sua trama final e que era preciso jogar-se todo nele. No dia 9 de setembro, horas depois do regresso de Marinkovic a Santa Cruz, iniciam protestos violentos, com invasão e queima de instituições públicas e novas agressões às forças armadas e à polícia.

Este é o plano golpista que está em marcha com o apoio da embaixada dos EUA, dizem os deputados. Foram essas razões, asseguram, que levaram o governo boliviano a pedir sua saída do país. Eles manifestam confiança que esse plano fracassará porque o governo de Evo Morales segue controlando o conflito, com paciência e dentro da legalidade, mantendo-o em sua dimensão regional. “A violência gerada por grupos impulsionados por este plano golpista é a forma pela qual os setores conservadores mostram sua decisão de acabar com a democracia, já que ela não serve mais aos seus interesses”, concluem.

Brasil no tolerará un derrocamiento en Bolivia


Brasil no aceptará ningún intento de derrocar al Gobierno en Bolivia, donde las protestas de la oposición se agravaron a mortales enfrentamientos con los partidarios del presidente, dijo el asesor brasileño para asuntos internacionales.

"No toleraremos una ruptura en el orden constitucional de Bolivia," dijo Marco Aurelio García, asesor de Lula para asuntos internacionales, en una conferencia de prensa. Brasil ha dado apoyo a la administración de Morales como el Gobierno legítimo, constitucional en Bolivia y condenó la violencia que dejó al menos ocho muertos.

García dijo que Morales estaba preparada para recibir emisarios de Brasil, Argentina y Colombia y sólo necesitaba decir cuándo. Grupos de manifestantes opositores y favorables al Gobierno de Morales han protagonizado violentos choques en diversas ciudades bolivianas, que el jueves dejaron al menos ocho muertos.

Un incidente relacionado con la violencia política del país provocó una suspensión de más de siete horas de casi la mitad del vital suministro de gas natural de Bolivia a Brasil, de alrededor de 31 millones de metros cúbicos diarios. Las exportaciones de gas a Argentina también se vieron afectadas.

García dijo que la perspectiva de Brasil era que una desestabilización del país "podría causar gran daño" a la región y calificó las acciones de los manifestantes como "terrorismo." Morales dijo a Lula que era "pesimista" sobre el progreso de las negociaciones con la oposición, pero Bolivia había superado crisis serias antes y podría hacerlo nuevamente, sostuvo García.

"Esperamos que enfrentados a estos problemas se pueda hallar una solución para evitar la hipótesis de una guerra civil," apuntó.

quinta-feira, 11 de setembro de 2008

Salvador Allende: "Estas son mis últimas palabras..."


Palacio de La Moneda, Santiago de Chile, 11/09/1973


Seguramente esta es la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron los soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino que se ha auto designado, más el señor Mendoza, general rastrero... que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al gobierno, también se ha nominado director general de Carabineros.

Ante estos hechos, sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente.

Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen... ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos. Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo.

En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños.

Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días estuvieron trabajando contra la sedición auspiciada por los Colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista da a unos pocos.

Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos... porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando la línea férrea, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder: estaban comprometidos.

La historia los juzgará. Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi patria: Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición, pretende imponerse. Sigan ustedes, sabiendo, que mucho más temprano que tarde, de nuevo, abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza, de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

quarta-feira, 10 de setembro de 2008

Paradojas de la dictadura y democracia chilena


Eduardo Hurtado

Las clases en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile tenían mucho de paradojal. Mientras en sus aulas se leían textos sobre la libertad de prensa, el terror se expandía y se respiraba en cada una de sus instalaciones. La escuela reabierta en septiembre de 1974, un año después del golpe de estado, representaba la realidad que se vivía en todas las universidades públicas intervenidas por los golpistas.

Les había bastado un año para clausurar aquellas instituciones académicas de mayor prestigio intelectual. Sobre todo, las que históricamente habían representado los pensamientos más progresistas en Latinoamérica, y cuna de académicos de todo el mundo que llegaban a sus claustros a enseñar. Periodismo no había sido la excepción. Por eso que las expulsiones masivas de académicos y alumnos de pensamiento de izquierda, en sus más variadas definiciones y doctrinas, tanto chilenos y extranjeros, había dejado a esos institutos acéfalos de sus mejores docentes y tan sólo habían logrado sobrevivir aquellos de menor relevancia. El miedo era cosa viva. Extraños personajes, muchos de ellos haciéndose pasar por alumnos que nadie reconocía como tales, se sentaban en las clases a observar al alumnado y grabar las opiniones que pudieran entregar en clases. El plantel de servicio y aseo también lo componían extraños individuos que ingresaban incluso a los baños de hombres y mujeres, revisando los muros para ver si había rayados contra la dictadura.

Pero, sin duda, la parte peor, era el miedo que invadía a la comunidad universitaria, luego que en varias oportunidades agentes de los servicios de seguridad –DINA de Pinochet–, ingresaban a clases y en presencia de todos detenían a los estudiantes y a veces también a profesores. Algunos de ellos integran hasta hoy las listas de detenidos desaparecidos o debieron marchar al exilio, luego de largas condenas en los campos de concentración del régimen.

Todos estos hechos no sólo no podían ser denunciados a través de los propios canales universitarios, sino que los medios de comunicación de la época los ignoraban completamente. “Autocensura”, era la palabra preferida entonces y que no significaba otra cosa que aquel que osara cualquier disenso en público, inexorablemente, terminaría en las mazmorras de la dictadura en calidad de preso político o asesinado. Por eso, era frecuente ver en los diarios murales de las escuelas o en los informativos centrales, únicamente noticias relativas a los torneos de fútbol interfacultades, o más triviales como saludos de cumpleaños, ventas de bicicletas o cosas así. Así la libertad de prensa se proclamaba en los textos que se leían en las casas, al tiempo, que se ignoraba completamente la realidad. Ningún trabajo de investigación en periodismo, podía referirse a la realidad chilena. Lo común era investigar historias de Etiopía con Haile Selassie, o el conflicto árabe israelí desde una perspectiva pro americana, etc.

A lo anterior había que agregar un clima altamente represivo en el Instituto Pedagógico –lugar donde estaba Periodismo y las escuelas de Sociología, Sicología, Antropología y todas las pedagogías– con reglas que prohibían que más de 3 personas anduvieran juntas por los arbolados patios, porque podía entenderse como una manifestación opositora.

Lo mismo para comer en los casinos. No se debían poner libros sobre la mesa a fuerza de ser considerado un acto subversivo por si alguien osaba dejar subrepticiamente panfletos o volantes denunciando las atrocidades de la dictadura. Agentes vestidos de civil vigilaban las instalaciones y era frecuente que ante cualquier sospecha se abalanzaran sobre el estudiante, lo patearan y tiraran al suelo, le trajinaran la ropa y la mochila. Era frecuente y común ver esas escenas en los patios. Nadie se detenía a observarlas. Estaba prohibido. Había además otras normas como que ninguna clase podía impartirse pasadas las 16 horas. Tras ello el campus universitario quedaba completamente clausurado y con vigilancia militar.

De ayer a hoy... Hoy, 35 años después, en que aún se recuerdan estos hechos con escalofríos y espanto por parte de quienes los vivieron, los avances políticos en Chile si bien han sido importantes, aún subsisten contradicciones atentatorias a cualquier sociedad que quiera definirse como democrática. A pesar del tiempo transcurrido, Chile sigue siendo un país de grandes paradojas. Como por ejemplo la libertad de prensa. Si durante la dictadura la censura y represión a la prensa eran parte esencial del modelo de dominación, hoy las circunstancias en cuanto a diversidad de pensamiento, pluralidad y el derecho a acceder libremente a la información, no son tanto más diferentes.

El modelo neoliberal impuesto desde la dictadura, de alta concentración económica y que se mantiene vigente en sus bases principales, ha permitido que subsistan a nivel de la prensa escrita dos duopolios de clara tendencia derechista y que durante la dictadura fueran afines al régimen de Pinochet. Si bien es cierto no hay impedimentos legales para crear nuevos medios de comunicación, la gran mayoría de aquellos que han surgido en estos 18 años de democracia, han tenido corta vida. Todos han sido estrangulados económicamente y, lo más paradojal, es que los propios gobiernos concertacionistas, que anualmente gastan alrededor de US$60 millones en publicidad estatal, principalmente la canalizan hacia estos dos duopolios. El Mercurio y La Tercera, que son estas empresas periodísticas, tienen un maná de recursos prácticamente garantizados por el estado y sus empresas públicas. La situación no es diferente en la televisión, los canales públicos son un eufemismo con el criterio que deben autofinanciarse, así como en la radio, donde se han creado glandes conglomerados empresariales. Ellos no sólo controlan y vetan la información que no sea acorde a sus intereses económicos y políticos, sino además segregan aquellas noticias que contradicen los parámetros culturales que hoy dominan a la sociedad chilena, como el individualismo y el farandulismo y la banalización, con prescindencia en los grandes temas país que tengan relación con su cultura, las artes, sus pueblos originarios, etc. Chile, es hoy una sociedad acrítica, incapaz de cuestionarse su realidad y que exhibe el triste récord de estar entre las diez sociedades del mundo con mayor desigualdad en los ingresos, según cifras y estudios de diversos organismos internacionales –incluido el Banco Mundial–. Se habla de los éxitos económicos, pero no se menciona la pobreza en sus más variadas expresiones y donde la delincuencia juvenil ha tenido un crecimiento gigantesco. Se habla de los elevados ingresos de su población en relación a sus vecinos, pero no se menciona lo escuálidos ingresos que reciben los quintiles más pobres de la sociedad y la falta de oportunidades. Se sostiene que hay la libertad de emprender, pero todos aquellos que han intentado nuevos medios de comunicación alternativos, sucumben ante el complot de las grandes empresas matriculadas con su publicidad solamente con los medios que les son afines sumadas a la complicidad de los gobiernos concertacionistas, que optaron por el entendimiento con la derecha.

Es así como opiniones disidentes de grupos ambientalistas y políticos que se oponen a la construcción de grandes represas hidroeléctricas en la zona de Aysén, –que significará un desastre ecológico y medioambiental de una de las grandes bioreservas naturales de la Tierra en la Patagonia chilena– están casi completamente vedadas. La trasnacional Endesa de España, de los grandes avisadores publicitarios en Chile a través de sus empresas relacionadas, se encuentra cerca de lograr sus objetivos con la complicidad de los medios que fueron afines a la dictadura y que habitualmente bloquean cualquier disenso o las muestran reducidas a su mínima expresión. Al igual que la trasnacional minera canadiense Barrick, que con su proyecto Pascua Lama en la zona norte de Chile, también está a punto de concretar la destrucción de uno de los más antiguos glaciares del mundo y arrasar de paso con una de las culturas precolombinas más antiguas como son los diaguitas.

El bloqueo informativo alcanza también a la región de la Araucanía, donde el sufrido pueblo mapuche subsiste cercado en sus comunidades por los grandes conglomerados forestales, que durante la dictadura se apropiaron de miles de hectáreas de esta etnia, que hoy lucha por su recuperación. Todas las manifestaciones y rebeliones de este pueblo a los abusos de las compañías son presentadas en la prensa oficial como propias de insurrectos y subversivos, negando cualquier reconocimiento a que se trata de la comunidad más pobre de Chile, segregada y atomizada, desde la época de la conquista española y a la que los sucesivos gobiernos chilenos le desconocieron todos sus tratados. Los 35 años transcurridos desde el golpe militar de 1973, han marcado ya a varias generaciones de chilenos. Una de esas marcas es la dificultad de vivir en una nación donde todos los ciudadanos libremente puedan optar por medios de comunicación plurales y diversos. Una gran tarea por delante.

terça-feira, 9 de setembro de 2008

Geopolítica del independentismo


Manuel Castells
Sin permiso

La tensión internacional suscitada por el reconocimiento de Rusia a la independencia de Osetia del Sur y Abjasia muestra la importancia creciente del independentismo en la geopolítica mundial. Según quién, cómo y cuándo, los países poderosos y esa difusa “comunidad internacional” apoyan la autodeterminación de pueblos oprimidos o condenan las amenazas a la integridad territorial de un país. Porque osetios y abjasios se alzaron en armas contra Georgia en el momento de la desintegración de la URSS al tiempo que los chechenos se rebelaban contra Rusia. EE. UU. y sus aliados musulmanes (entre ellos Bin Laden) apoyaron la insurrección chechena mientras aceptaban la represión de Georgia contra las regiones separatistas - que en realidad no tenían otra conexión histórica con Georgia que la de Stalin regalando territorio a sus paisanos georgianos, lo mismo que haría años después Jruschov, ucraniano, otorgando la rusa Crimea a Ucrania en una noche de borrachera.

Cuando se trata de separar a Kosovo de Serbia se invoca el derecho de autodeterminación y se protege militarmente la independencia. Pero cuando China reprime la autonomía del Tíbet nadie se atreve a enfrentarse con China, más allá de protestas retóricas, porque quien no compra de China espera vender algo a China. Así que las posiciones sobre el derecho de autodeterminación son cinismo táctico. Pero el uso del independentismo latente que existe en todo el planeta va más lejos: es un instrumento esencial de la geopolítica en un mundo globalizado e interdependiente donde se tambalean los cimientos de los estados nación formados a lo largo de la historia.

Y es que los estados nación, todos, son una construcción histórica producto de luchas de poder, donde los triunfadores crean las instituciones y el discurso y los perdedores compaginan la resignación del subordinado con un discurso de resistencia que oscila entre el victimismo y el sueño de renacimiento nacional. Estados nación fuertes, como Francia, Alemania, EE. UU. o Brasil, lograron integrar culturas e intereses con la imposición y la asimilación cultural (escuela) en un largo proceso histórico. Otros, como Gran Bretaña, combinaron un centralismo duro en lo esencial (finanzas) con flexibilidad en lo secundario (parlamentos regionales, selecciones deportivas). Otros, como España, impusieron a sangre y fuego la dominación del centro sin molestarse en integrar a los que siguieron siendo diferentes, hasta que la democracia y el Estado de las autonomías abrieron el juego, suavizando pero no eliminando, las contradicciones. Otros, como Suiza, descentralizaron poder a los cantones para diluir los conflictos a nivel federal. En Canadá, amenazado de desintegración, se tomaron en serio la democracia y ofrecieron a Quebec la posibilidad de referendos de autodeterminación que los independentistas perdieron hasta llegar a un compromiso de coexistencia.

Es decir, las tensiones autonomistas e independentistas son la regla más que la excepción en el mapa mundial. Sobre todo en estados nación creados por la colonización, cuyas fronteras fueron definidas por la espada dominante sobre un mapa incierto mediante tratados europeos (de Tordesillas a Berlín) donde se decidía el destino de culturas y etnias profundamente distintas.

La imperfecta integración de muchos estados es un volcán que se activa cuando surgen crisis económicas y explotan agravios culturales. Mientras todo va más o menos bien, nadie arriesga por un proyecto incierto. Pero cuando se mueve el piso la gente se agita y los pescadores en río revuelto lanzan sus anzuelos. Así se gestó la guerra de los Balcanes en los noventa, cuando Alemania decidió restablecer su influencia en Europa del Este y determinó autodeterminar a Eslovenia, desencadenando un efecto dominó que hizo estallar a Yugoslavia y liberó las fuerzas destructivas de naciones, culturas y religiones que habían coexistido mal que bien durante casi medio siglo.

Nadie en este mundo queda por encima de toda sospecha. Y si no que se lo pregunten a los tranquilos belgas y a su rey, que está en serio peligro de quedarse en paro real, a menos que Flandes y Valonia lo compartan como monarca. Algunos observadores creen que Bélgica sobrevive porque nadie sabe qué hacer con Bruselas, ciudad francófona en territorio flamenco. Aunque ya hay alguna propuesta para hacer de Bruselas un distrito federal europeo, capital de un Estado supranacional llamado Unión Europea.

El debilitamiento del Estado nación, por su incapacidad de controlar los flujos globales de capital, producción, gestión, tecnología y comunicación, coincide con una crisis de integración cultural en sociedades cada vez más multiétnicas y multiculturales. Los estados nación reaccionan organizándose en redes supranacionales y descentralizando la gestión hacia los ámbitos regionales y locales. Pero esta doble traslación del Estado más arriba y más abajo del Estado nación perpetúa la existencia de su aparato pero lo vacía de contenido. Si el Banco Central Europeo decide las medidas para gestionar la crisis económica, ¿de qué nos sirve la Hacienda española, por no hablar de la catalana a la que ni siquiera le dejan recabar impuestos, convirtiéndola en hacienda deshacendada? Y si EE. UU. se conchaba con Georgia, Polonia y los bálticos para meternos en otra guerra fría (nunca mejor dicho, porque vamos a pasar frío como se nos corte el gas ruso), ¿de qué nos sirve una política exterior europea que vive sin vivir en ella?

O sea, hay poderes fácticos globales (económicos, militares, tecnológicos, comunicativos) que construyen la geopolítica mundial apoyando procesos de autodeterminación contra estados cada vez menos legítimos y armándolos para que repriman esos movimientos a cambio de rendir pleitesía a quienes les permiten sobrevivir. Así que la única autodeterminación real es la que se construye en las mentes de las personas a partir de su experiencia personal y colectiva, pasada y presente. Lo demás es cuestión de tiempo.

segunda-feira, 8 de setembro de 2008

El futuro de los movimientos sociales en centroamérica


José Chacon
CETRI

Los impactos de la doctrina neoliberal, institucionalizada en los programas de ajuste estructural, estabilización monetaria y los tratados de libre comercio, han sido diferentes para los países centroamericanos y por lo tanto los movimientos sociales se adecuan de forma diferente a éstos, pero, aún así, es importante señalar los resultados comunes que han desencadenado la crisis de la región.

La violencia social se ha mantenido en Guatemala, Honduras y El Salvador con promedios de entre 10 a 15 asesinatos diarios durante los últimos 8 años. Esta cultura del terror tiene implicaciones serias para los actores: Los partidos en gobierno acentúan el pensamiento fascista y establecen los mecanismos que les permitan paralizar o eliminar a sus contendientes políticos. Las elites privadas se beneficias a través de empresas de seguridad, trafico de mercancías, y fomentan la corrupción ganado favores gubernamentales. Los movimientos sociales, en una posición de desventaja enfrentan, a los gobiernos hostiles mientras tratan de consolidar su posición y mantener la moral y organización en marcha; sobre todo cuando asesinatos políticos son encubiertos con la violencia de la región.

La migración hacia fuera como el desplazamiento interno drena de energía social y pensamiento critico a las sociedades centroamericanas. La extrema pobreza, el cierre de industrias locales, los desastres, la violencia y el deseo de sentirse útil (o por lo menos no ser una carga más) ante las crisis familiares y personales actúan como factores detonantes de la expulsión. Ante la migración tanto gobiernos como elites privadas ven mutuo beneficio ante las remesas que recibe la región proveniente de las personas expulsadas. Además, los gobiernos ven aliviada la presión social y las elites privadas que controlan el comercio interior y exterior mantienen una economía fluida en tiempos de crisis.

Otra válvula de escape de las crisis sociales la representa el crecimiento rápido y extendido de las iglesias pentecostales. La teología de la prosperidad ha dado un nuevo fundamento ideológico/teológico al pensamiento neoliberal; en contraposición a la teología de la liberación que dominó la región en los años 1970-80. La influencia de este impulso ideológico ha permeado el comportamiento político de la ciudadanía centroamericana y plantea un reto para la cohesión y coherencia de los movimientos sociales.

El nuevo tipo de movimiento social en la región ha surgido en Costa Rica; aislada de las convulsiones de la región, consolidó una clase media con nivel educativo superior y nacionalista, orgullosa de sus procesos institucionales y de no haber pagado los costos sociales de los movimientos de liberación nacional en la región. Al enfrentarse a la privatización de los servicios de salud, comunicaciones y energía surgió un movimiento ciudadano en defensa de estos.

El referendum sobre la firma del CAFTA permitió la extensión de la resistencia de la clase media urbana hacia las comunidades rurales en la forma de “comités patrióticos” con las siguientes características: colectivos locales autónomos, auto financiables, toman decisiones por consenso, forman alianzas políticas con otros colectivos a partir de negociaciones colectivas, las asambleas de colectivos son informativas y de reflexión; es decir no toman decisiones sin consultar a los colectivos, por lo tanto, no hay una conducción nacional. Aunque los resultados favorecieron el “si”, el poco margen de victoria (1%) demostró a la clase gobernante que había logrado una fuerza política muy considerable.

En contraposición, Nicaragua aún mantiene un tipo de movimiento social a la antigua; formado también por comités locales pero bajo la dirección y jerarquía partidaria. No existe movilización social si el partido no la convoca; bien podría usarse el terminó de “ciudadanía cautiva” para describir la relación entre partido y su base social. Esto explica porque después de la reciente victoria de Daniel Ortega, el FSLN no tiene ninguna crítica proveniente del movimiento social. Se debe aclarar que las ONGs son quizás la única critica pero desacreditadas ante el FSLN después de haber trabajado muy de cerca con el ex presidente Bolaños; podría decirse que las ONGs son percibidas por el FSLN como un bloque de movimiento social liberal.

En Guatemala, Honduras y El Salvador los movimientos sociales se afanan por defender su autonomía frente a los partidos de centro izquierda. Por ejemplo, en las recién pasadas elecciones de Guatemala, todas las expresiones del movimiento social tuvieron que dar respuesta a la siguiente pregunta ¿Cómo usar una coyuntura electoral para promover el cambio social sin llegar a hacer campaña electoral por un partido? Aun más allá ¿Cómo luchar en una coyuntura electoral sin ser sometidos como simple base política?

En el próximo ciclo electoral del 2009, el movimiento social salvadoreño deberá responder las mismas preguntas para que su autonomía no sea dañada y poder actuar como contrapeso social después de las elecciones sin importar los resultados. Aquí, se pone de manifiesto el problema, a nivel individual pero con implicaciones colectivas, de la doble militancia, ya sea entre ser militante del movimiento social y del partido político; o la otra variante del mismo problema, ser militante de varias redes al mismo tiempo. La doble militancia no ha sido un problema manifiesto sino hasta los últimos años cuando los problemas organizativos derivados de la jerarquía y centralización típicos de los partidos políticos son trasladados al movimiento social. Por ejemplo, una persona comienza a concentrar información clave para las redes creando cuellos de botella en el movimiento social o más grave aún cuando se presentan conflictos de intereses cuando el liderazgo del movimiento social es cooptado por los partidos políticos.

Otro elemento que debilita la autonomía de los movimientos sociales en la región es que las agencias de cooperación ocupan cada vez más los espacios de actuación propios de los movimientos sociales, invisibilizando los esfuerzos del movimiento o cambiando la agenda política de éstos de acuerdo a sus planes internacionales o globales. Por lo tanto, también imponen su visión política. Son pocas las organizaciones del movimiento social que tienen fuertes planteamientos sobre su autonomía y saben resistir las presiones de las agencias y negociar con ellas.

En el futuro inmediato, el reto de los movimientos sociales centroamericanos es profundizar sus agendas nacionales “desde abajo y desde adentro” y revitalizar los espacios regionales de articulación creados a partir del 2001. La construcción de poder solamente ocurre con la articulación entre los movimientos. Precisamente el Foro Mesoamericano nació a partir del foro de seguridad alimentaria en Tapachula, 2000 y se transformó rápidamente en un espacio que aglutinó a las redes centroamericanas. Hasta la fecha se han realizado 6 foros mesoamericanos, uno en cada país centroamericano, menos en Panamá.

Si quieren crecer giren a la izquierda


Joseph Stiglitz
El País

Tanto la izquierda como la derecha de Estados Unidos afirman que defienden el crecimiento económico. Por lo tanto, ¿deberían los votantes que intentan decidirse por una de las dos opciones tomárselo como una cuestión de elegir entre dos equipos alternativos de gestión? En EE UU, hoy en día, la izquierda, a diferencia de la derecha, tiene un programa coherente.

¡Ojalá fuese así de sencillo! La suerte forma parte del problema. Durante la década de los noventa, la economía estadounidense se vio bendecida por unos precios bajos de la energía, un ritmo elevado de innovación, y una China que ofrecía productos cada vez mejores y a menor precio, una combinación que tuvo como resultado un crecimiento alto y una inflación baja. El presidente Clinton y el entonces presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, no tuvieron mucha mano en esto, aunque, por supuesto, una mala política podría haberlo estropeado todo. Sin embargo, los problemas a los que nos enfrentamos actualmente -unos precios de la energía y los alimentos por las nubes y un sistema financiero en ruinas- sí han sido, en gran parte, consecuencia de una mala política.

En efecto, existen diferencias importantes entre las estrategias de crecimiento, y es muy probable que lleven a resultados distintos. La primera diferencia reside en el concepto mismo de crecimiento. El crecimiento no es un simple aumento del PIB. Debe ser sostenible: el crecimiento basado en la degradación del medio ambiente, en los empachos de consumo financiados por la deuda, o en la explotación de recursos naturales escasos, sin que haya una reinversión de los beneficios, no es sostenible. El crecimiento también tiene que ser inclusivo: debe verse beneficiada al menos una mayoría de los ciudadanos. Las economías de goteo no funcionan: de hecho, un incremento del PIB puede incluso empeorar la situación de la mayoría de los ciudadanos. El crecimiento estadounidense de los últimos tiempos no ha sido ni económicamente sostenible ni inclusivo. La mayoría de los estadounidenses están peor ahora que hace siete años.

Pero no hay por qué elegir entre crecimiento y desigualdad. Los gobiernos pueden potenciar el crecimiento aumentando la integración. La mayor riqueza de un país es su población. Por eso es fundamental asegurarse de que todo el mundo pueda alcanzar su potencial, para lo cual es necesario que todos tengan oportunidades para recibir una educación. Una economía moderna también requiere que se asuman riesgos. Los individuos están más dispuestos a arriesgarse cuando existe una buena red de seguridad. En caso contrario, puede que los ciudadanos exijan protección frente a la competencia extranjera. La protección social es mucho más eficiente que el proteccionismo.

La incapacidad para fomentar la solidaridad social puede tener también otros costes, como el gasto social y económico que requieren la protección de la propiedad y la encarcelación de criminales, que no es nada desdeñable. Se calcula que en unos años en Estados Unidos habrá más trabajadores en el sector de la seguridad que en el de la educación. Un año en la cárcel puede costar más que un año en Harvard. El coste que conlleva encarcelar a dos millones de estadounidenses (una de las tasas per cápita más altas del mundo) debería restarse del PIB, pero a pesar de ello se añade.

Una segunda diferencia importante entre la izquierda y la derecha es el papel que desempeña el Estado en el fomento del desarrollo. La izquierda comprende que el Gobierno tiene una función vital en las infraestructuras y la educación, en el desarrollo tecnológico, e incluso como empresario. El Gobierno estableció las bases de Internet y de las revoluciones modernas de la biotecnología. Durante el siglo XIX, la investigación llevada a cabo en las universidades estadounidenses con dinero público creó la base para la revolución agraria. Gracias al Gobierno, estos avances llegaron a millones de agricultores estadounidenses. Los préstamos para pequeñas empresas han sido cruciales en la creación no sólo de nuevas empresas, sino también de nuevos sectores.

La última diferencia puede parecer un tanto extraña: la izquierda ahora comprende los mercados, y el papel que pueden y deben tener en la economía. La derecha, especialmente en Estados Unidos, no. La Nueva Derecha, representada por la Administración de Bush y Cheney, no es más que el viejo corporativismo con un traje nuevo. No son libertarios. Creen en un Estado fuerte, con importantes poderes ejecutivos, pero utilizados en la defensa de intereses establecidos, sin prestar demasiada atención a los principios del mercado. La lista de ejemplos es larga, pero incluye subsidios a grandes empresas agrícolas, aranceles para proteger el sector del acero y, más recientemente, los megarrescates de Bear Stearns, Fannie Mae y Freddie Mac. Pero la falta de coherencia entre la teoría y la práctica viene de lejos: el proteccionismo aumentó con Reagan, entre otras cosas, mediante la imposición de limitaciones supuestamente voluntarias a la exportación de automóviles japoneses.

La nueva izquierda, en cambio, intenta que los mercados funcionen. Los mercados sin trabas no funcionan bien por sí solos, una conclusión que se ve confirmada por el actual desastre financiero. Los defensores de los mercados a veces admiten que efectivamente fallan, incluso desastrosamente, pero afirman que los mercados se 'autocorrigen'. Durante la Gran Depresión, se oían argumentos similares: el Gobierno no tenía por qué intervenir, puesto que, a la larga, los mercados harían que la economía volviese al pleno empleo. Pero como bien dijo John Maynard Keynes, a la larga todos estamos muertos.

En un marco de tiempo relevante, los mercados no se autocorrigen. Ningún gobierno puede permanecer de brazos cruzados mientras un país entra en recesión o en una depresión, ni siquiera cuando han sido causadas por la avaricia de los banqueros o por los errores en la evaluación de riesgos que cometen los mercados de valores y las agencias de rating. Pero si los gobiernos van a pagar la factura sanitaria de la economía, deben tomar medidas para que sea menos probable que se necesite ingresar en el hospital. La cantinela de la derecha sobre la liberalización resultó estar equivocada, y ahora estamos pagando el precio. Y el total de la factura, en lo que se refiere a producción perdida, será alto, posiblemente superior al billón de euros sólo en Estados Unidos. La derecha a menudo atribuye sus orígenes intelectuales a Adam Smith, pero aunque Smith reconocía el poder de los mercados, también admitía sus límites. Incluso en su época, las empresas habían descubierto que podían aumentar sus beneficios con mayor facilidad conspirando para incrementar los precios que creando productos innovadores de manera más eficiente. Hacen falta unas leyes antimonopolio fuertes.

Organizar una fiesta es fácil. En un primer momento, todo el mundo puede sentirse a gusto. Fomentar el crecimiento sostenible resulta mucho más complicado. Hoy en día, la izquierda, a diferencia de la derecha, tiene un programa coherente, que ofrece no sólo un mayor crecimiento, sino también justicia social. Para el electorado, la decisión debería ser sencilla.

domingo, 7 de setembro de 2008

Josué de Castro: Uma vida contra a fome


Moacyr Scliar
Folha

Este 5 de setembro assinalou o centenário de nascimento de uma verdadeira figura emblemática na história e na cultura do Brasil: Josué de Castro. Estamos falando de um verdadeiro pioneiro nos estudos sobre a fome, tema que ele, de família modesta e nascido no Recife dos mangues e dos mocambos, conhecia bem. Foi o tema que o mobilizou e que balizou sua carreira como professor, pesquisador, administrador e político. Essa carreira teve início nos sombrios anos 1930, marcados pela crise econômica que se seguiu ao crack da Bolsa de Nova York, pela ascensão do nazifascismo e do stalinismo.

O Brasil, antes essencialmente agrícola, urbanizava-se e industrializava-se; os trabalhadores associavam-se aos sindicatos controlados pelo governo de Getúlio Vargas. É a época do tenentismo, do comunismo, do integralismo; o sentimento nacionalista cresce e bem assim a reflexão intelectual sobre o país. É a época em que Gilberto Freyre, Sérgio Buarque de Holanda e Caio Prado Jr. publicam importantes obras. É a época da ficção engajada de Graciliano Ramos, José Américo de Almeida e Jorge Amado.

Em 1935 Josué de Castro muda-se para o Rio de Janeiro, assumindo a cátedra de antropologia da antiga Universidade do Distrito Federal. O que não é de surpreender: durante muito tempo antropologia e medicina, no Brasil, estiveram intimamente ligadas, como o demonstram os "médicos-antropólogos" da Bahia. Em 1940 torna-se professor catedrático de geografia humana na Universidade do Brasil. O conceito geográfico formaria a base de suas obras básicas, "Geografia da Fome" (1946), traduzido para 27 idiomas, e "Geopolítica da Fome" (1951).

Josué de Castro divide o Brasil em cinco grandes áreas, sendo três delas, a área amazônica, a área do Nordeste açucareiro e a área do sertão nordestino, áreas de fome, da qual escapam Centro-Oeste e Extremo Sul. Para Josué de Castro a humanidade sempre sofreu com o drama da fome, mas essa situação pode ser agravada por fatores como a exploração colonialista. Citava o caso do Senegal, onde os colonizadores haviam substituído a cultura do sorgo, alimento básico da população, pela do amendoim, produto de exportação, gerando deficiências no regime alimentar.

No Nordeste, a monocultura da cana-de-açúcar, durante o período colonial, teve o mesmo efeito, assim como a extração do látex na Amazônia durante o ciclo da borracha. Em "O Livro Negro da Fome" (1957), associa desnutrição a subdesenvolvimento, recusando outras explicações para a carência alimentar, sobretudo o argumento malthusiano da superpopulação.

O alto índice de mortalidade infantil e a necessidade de braços para trabalhar para a lavoura explicariam o elevado número de filhos. Josué de Castro defendia uma reforma agrária que não apenas distribuísse terras, mas que proporcionasse à agricultura familiar assistência técnica, créditos e facilidade de comercialização dos produtos. Mas não se limitava a teorizar sobre o tema. Exerceu cargos executivos em serviços federais de alimentação e trabalhou na FAO (Organização das Nações Unidas para a Agricultura e a Alimentação).

Exerceu por duas vezes o mandato de deputado federal por Pernambuco. Com o golpe de 1964 teve seus direitos políticos cassados e foi destituído do cargo de representante do Brasil em organismos internacionais ligados à ONU. Passou a morar em Paris, foi convidado para trabalhar em várias organizações, mas isso não atenuou o abalo emocional representado pelo exílio, que pode ter contribuído para sua morte em 1973.

Aparentemente, as idéias de Josué de Castro foram ultrapassadas pelo tempo. A geografia já não condiciona de forma tão estrita o consumo alimentar, dado o crescente comércio de produtos alimentícios e a homogeneização de hábitos alimentares em decorrência da publicidade e dos meios de comunicação: há McDonald's e Coca-Cola em todos os lugares. Por outro lado, embora persistam as desigualdades entre diferentes camadas sociais, a prevalência da desnutrição no Brasil diminuiu, como o mostrou o recente relatório da Comissão Nacional sobre Determinantes Sociais da Saúde, que, constituída por decreto presidencial, teve o apoio logístico da Fundação Oswaldo Cruz (Ministério da Saúde).

Seria o fim da fome no Brasil, e, quem sabe, no mundo? O dramático aumento do preço dos alimentos e o fracasso da rodada Doha mostram que não é bem assim. O colonialismo não existe mais, mas foi substituído pelo protecionismo agrícola dos países ricos, que em 2007 deram US$ 320 bilhões a seus agricultores para evitar que bloqueassem as cidade com tratores. No ano passado os preços dos alimentos básicos subiram até 70%. A ajuda aos países mais pobres, meros 0,7% do PNB dos ricos, só tem diminuído. Ou seja, há uma nova geografia da fome, e ela espera por seu Josué de Castro.

sábado, 6 de setembro de 2008

Concertación: renovación e historia


Antonio Cortés Terzi
Centro Avance

Los dieciocho años de gobierno han corroído severamente su memoria histórica y con ella su sentido de responsabilidad con sus orígenes y legados centro-izquierdistas. La Concertación no se puede renovar desde la Concertación si no a condición de leer en ella su matriz histórica esencial y de proyectarla al presente y al futuro. La riqueza renovadora de la Concertación está en sus ancestros centro-izquierdistas y no en su burocratización ni menos en su ideologización gobiernista.

Si alguien se preguntara, ¿cuántos años de historia tiene la Concertación?, la respuesta parecería obvia: alrededor de veinte, lapso que cubre desde su fundación formal hasta el presente.

Sin embargo, en un sentido histórico más riguroso y necesariamente más complejo, la respuesta no es tan simple. Y no lo es, fundamentalmente, porque la Concertación es el producto de la confluencia de culturas políticas que acumulaban (o acumulan) muchos más años de historia. Es decir, cuando la Concertación se alzó como alianza y programa político ya estaba precedida de una extensa historia socio-política, aportada por las principales corrientes que en ella convergen. En definitiva, la Concertación tiene una matriz histórica esencial bastante más larga que la que se concentra en estos últimos veinte años.

Desde una óptica histórica más sustantiva, la Concertación nace del encuentro de las culturas políticas socialcristianas y socialistas y para los efectos de enfrentar una situación “excepcional” (dictadura) y para gobernar en pos de la superación de esa “excepcionalidad”. Precisamente, porque se trata del encuentro de culturas históricas es que adquiere rango de fuerza trascendente y que no se restringe a la conformación de un movimiento de corta vida. Los objetivos políticos inmediatos (plebiscito, transición, etc.), fueron potentes fuentes convocantes de la unidad. Pero esa unidad no habría sido nunca la misma ni habría perdurado, si no hubiese contado también con elementos de confluencia de raíz histórica.

La Concertación recoge el pretérito y el devenir del socialismo y del socialcristianismo criollo, reeducados por sus propias experiencias y por los cambios contemporáneos. En tal orden de ideas es –o debiera ser-, simultáneamente, la heredera y la versión actualizada del progresismo ancestral, ayer dividido y hoy con las posibilidades abiertas para reconfigurarse como fuerza de centro-izquierda moderna y, en tanto tal, como un bloque político-social mayoritario.

Ninguna duda cabe que la Concertación está sumida en dinámicas confusas y críticas. No son ajenas a esas dinámicas, las pérdidas o deterioros de su autoconciencia histórica, de su autoconciencia de ser la representación vigente del progresismo histórico.

Los dieciocho años de gobierno han corroído severamente su memoria histórica y con ella su sentido de responsabilidad con sus orígenes y legados centro-izquierdistas. La Concertación no se puede renovar desde la Concertación si no a condición de leer en ella su matriz histórica esencial y de proyectarla al presente y al futuro. La riqueza renovadora de la Concertación está en sus ancestros centro-izquierdistas y no en su burocratización ni menos en su ideologización gobiernista.

Una renovación de esa naturaleza implica, al menos, tres grandes líneas de acción:

a) Reinstalar, al seno de la Concertación, una hegemonía político-cultural y política a secas cuyo sostén provenga de sus corrientes históricas, a saber, del socialismo y del socialcristianismo. Las otras vertientes –demo-liberal, libero-progresista, etc. - por cierto que tienen cabida, pero no poseen ni la capacidad ni la legitimidad de hegemonizar un frente de centro-izquierda. Son todavía cuerpos políticos e ideológicos inestables y experimentales.

b) Retomar los nexos con lo popular desde la sociedad civil y no sólo desde la sociedad política. Ello implica comprometerse en los conflictos de poder que se desarrollan en la sociedad civil y atreverse a una discursividad crítica al funcionamiento del estatus, especialmente en los espacios moleculares en donde se desenvuelve la cotidianidad de lo popular.

c) Enfrentar a la derecha y a su candidatura relevando el significado que ésta ha tenido en la historia social y política del país. Los juicios al conservadurismo no pueden ni deben acotarse al período dictatorial. La derecha también es histórica y su historia está plagada de obstáculos al progreso democratizador, al progreso social y cultural del país.

En conclusión, terminada hace rato la transición, normalizado el país, los ejes del conflicto político y social se simplifican y tienden a reponerse en sus viejas dimensiones históricas. Su esencialidad está otra vez en la pugna entre progresismo y conservadurismo. Póngasele a esta pugna todos los aderezos modernos que se quieran, lo real es que en el fondo reedita la antigua y larga historia intrínseca a sociedades moldeadas por economías de mercado.

En consecuencia, la pervivencia de la Concertación está sujeta a su disposición para retomar su herencia de centro-izquierda. De lo contrario, se extinguirá por extemporánea.

sexta-feira, 5 de setembro de 2008

Transgênicos podem estar com os dias contados na Europa


Mario de Queiroz
IPS

Cresce entre a população européia o movimento contra os transgênicos, já proibidos em vários países. França, Hungria e Polônia, principais produtores europeus de cereais, proibiram o cultivo de milho transgênico em seus territórios e a Alemanha está no caminho de fazer o mesmo. Na Espanha e em Portugal, dois redutos da produção de milho transgênico, cresce questionamento sobre benefícios do cultivo.

As pressões da presidência da Comissão Européia não conseguiram dar um impulso nos transgênicos. Apesar do poder do órgão executivo do bloco, os países da União Européia vão gradualmente desistindo destes cultivos. Isto se deve em grande parte às dificuldades para convencer os agricultores europeus deste modelo impulsionado por grandes multinacionais da indústria agroalimentar, mas também pelos crescentes protestos da sociedade civil, que reclamam dos governos um papel ativo, segundo uma especialista entrevistada pela IPS.

Os organismos geneticamente modificados (OGM), comumente chamados de transgênicos, são variedades obtidas em laboratório, por meio da introdução de genes de outras espécies, animais ou vegetais, para melhorar propriedades ou dar resistência a fatores externos. Para a alteração genética são utilizados vetores, como vírus ou bactérias. Na Espanha e em Portugal, dois redutos da produção de milho transgênicos com as maiores áreas plantadas na União Européia, se começa a questionar os benefícios de plantar e colher essas variedades do cultivo originário da América, onde foi alimento básico de várias culturas aborígines.

O milho demorou a entrar na Europa devido à sua presença nas zonas americanas dominadas pelos espanhóis, que durante a era católica da Santa Inquisição consideravam que não se devia comer alimentos dos indígenas porque estes não eram “filhos de Deus”. Muito usado hoje como ração para animais, o milho foi objeto de uma forte polêmica inclusive dentro da Comissão Européia. Por um lado, seu presidente, José Manuel Durão Barroso, defende um aumento significativo da produção de milho transgênico na UE, apesar da oposição do comissário europeu de Meio Ambiente, Stavros Dimas.

Em outubro de 2007, Dimas propôs aos demais membros do Executivo do bloco de 27 países proibir o cultivo das variedades transgênicas Bt-11 e 1507, devido a evidências científicas sobre seu impacto ambiental negativo. “Mas, o senso majoritário na Comissão é a favor dos OGMs, e a decisão final foi adiada duas vezes por falta de consenso”, explicou à IPS a bióloga portuguesa Margarida Silva, coordenadora nacional da Plataforma Transgênicos Fora, integrada por 12 organizações não-governamentais de Portugal da áreas de meio ambiente e agricultura, associada ao seus congêneres do bloco.

Barroso tentou convencer Dimas a levantar sua objeção em abril deste ano, a tempo de pedir uma avaliação à Autoridade Européia de Segurança Alimentar, “com o propósito de retirar legitimidade da proposta do comissário”, disse a bióloga e catedrática universitária. “Não é muito o que os europeus podem fazer, mas a força dos números continua jogando a nosso favor, e com eles podemos fortalecer Dimas”, ressaltou. Esta especialista explicou que “na sociedade civil de toda a Europa cresce o movimento contra os transgênicos, já proibidos em vários países”.

As políticas da União Européia nessa área se baseiam na Regulamentação 1829 sobre alimentos e rações geneticamente modificados, adotada em 2003, e na Diretriz 18 de 2001, sobre liberação deliberada de transgênicos no meio ambiente. De acordo com essa norma, o cultivo e consumo de OGM só pode ser autorizado após uma “rigorosa avaliação de seus riscos”. O estudo de riscos para a saúde humana e animal é responsabilidade da Autoridade Européia de Segurança Alimentar. Mas, a autorização dos OGM depende em última instância dos países do bloco.

No centro da polemica está o milho, um dos quatro alimentos básicos da humanidade, junto com o arroz, o trigo e a batata, segundo a Organização das Nações Unidas para a Agricultura e a Alimentação (FAO), e que tem produção de 677 milhões de toneladas por ano, destinada em sua maior parte à alimentação animal. Do total da produção global, o continente americano responde por 58%, boa parte cabendo aos Estados Unidos, berço dos OGM. Este país é o primeiro produtor, com quase a metade do volume mundial. Suas plantações consomem grandes quantidades de fertilizantes e herbicidas e incorporam variedades hibridas e transgênicas.

Os críticos como Margarida Silva lembram que já foi provado que a abundante quantidade de herbicidas usados em plantações transgênicas contamina os solos, e a diversidade de espécies também está em risco. Os críticos também dizem que os grãos geneticamente modificados desenvolvem imunidade, exigindo doses mais fortes de agroquímicos, prejudicando o meio ambiente e levando a uma uniformização das sementes, que terão cada vez mais as mesmas características. Também rebatem o argumento de que as plantações transgênicas, por sua grande produtividade, podem colaborar para elevar a produção de comida e acabar com a fome no mundo. “O interesse não é esse, mas os grandes agronegócios de exportação, atualmente voltados à indústria transgênica”, disse a especialista.

Os defensores da opção transgênica garantem que não há outra saída diante da duplicação da população mundial nos próximos 40 anos, que obrigará a aumentar a produção alimentar em cerca de 250%. Na Península Ibérica existe um grande movimento unificado para conseguir uma moratória no cultivo de transgênicos, seguindo a decisão adotada em março pela França apelando à chamada “cláusula de salvaguarda”, que permite aos membros da União Européia passar por cima da direção comunitária.

Margarida Silva recordou que Paris baseou sua decisão “em um conjunto de 25 estudos científicos que apontam para a existência de riscos para o ambiente, a agricultura e a saúde humana quando é usada a variedade de milho geneticamente modificado”. Em Portugal, a especialista deu como exemplo a região de Alentejo, que compreende um terço dos 92 mil quilômetros quadrados do território nacional, onde “metade das propriedades abandonaram o cultivo de transgênico”. Os agricultores preferem “tecnologias práticas mais eficazes, que apresentem menos riscos para o ambiente, a saúde humana e para a própria economia”, afirmou.

Embora, “contrariando a lei, o Ministério da Agricultura insista em não divulgar dados, o quadro português aponta para um ciclo de experimentação e posterior abandono dos cultivos transgênicos por uma quantidade significativa de produtores”, afirmou Margarida Silva. Essa tendência “é conseqüência de um estudo da UE recentemente divulgado, em que de três regiões estudadas, o cultivo de milho transgênico não propiciava nenhuma vantagem econômica aos produtores de duas delas”, acrescentou.

A bióloga recordou que o experimento dos transgênicos na Península Ibérica esteve desde 2005 a cargo principalmente da Pioneer Hi-Bred International, a companhia de sementes do grupo norte-americano DuPont, e da empresa suíça Syngenta, “firmas com amplo histórico de contaminação da agricultura européia”. Além de Portugal, os experimentos destas multinacionais “já afetaram agricultores na Alemanha, Áustria, Croácia, Eslovênia, Espanha e Itália”, ressaltou Margarida Silva.

Quando França, Hungria e Polônia, principais produtores europeus de cereais, proíbem o cultivo de milho transgênico em seus territórios e a Alemanha está no caminho de fazer o mesmo, os países ibéricos deveriam seguir o mesmo rumo, recomendou a especialista. Ela fustigou a autorização por três anos dada pelo governo português às duas multinacionais que se associaram para experimentos nas comarcas de Monforte e Rio Maior, no centro do país, e em Ponte da Barca, no extremo norte.A luz verde para Syngenta e Pioneer “não tem sentido econômico, é imoral e põem em risco toda a imagem verde a natural dessas áreas municipais e suas respectivas potencialidades turísticas, com uma aprovação cujo objetivo é aplicar mais herbicidas em um país que já sofre o excesso de consumo de agroquímicos”, disse Margarida Silva.

terça-feira, 2 de setembro de 2008

Los planes de Rusia en América Latina


Antonieta Cadiz
AméricaEconomía

Los proyectos planetarios de Rusia asignan un importante rol a la región. Comercio de armas y petróleo figuran entre los temas en agenda de Putin y Medvédev, que apuntan a fortalecer lazos con Cuba, Venezuela y Brasil.

"Rusia está construyendo una asociación estratégica con Brasil. Este país es una de las prioridades en la región, ya que es visto como un jugador global relevante. El primer ministro Putin apoya la incorporación de Brasil al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y está desarrollando fuertes diálogos con ellos en el contexto de BRIC (Brasil, Rusia, India y China)". La fuente de la embajada rusa en Washington pide reserva de su nombre, pero no de sus dichos. En estos días turbulentos entre el oso blanco y Occidente en crisis económica, tal deseo carece de inocencia.

Son tiempos en que Moscú comienza a vengarse de la cascada de humillaciones que sufre desde los 90. Luego de la reciente invasión de Georgia (en respuesta a la torpeza abismal del gobierno de Tiblisi), la declaración de su presidente, Dmitry Medvédev resuena a viejo orgullo imperial: "No tenemos miedo a nada, ni siquiera a la perspectiva de una guerra fría, aunque no la queremos". Analistas de todo el mundo indican que ello es parte del manifiesto interés ruso en renacer como una superpotencia global.

¿Qué papel jugará América Latina en este resurgimiento? Hay dos respuestas inmediatas: comercio de armas y petróleo. Según Francisco González, profesor especialista en América Latina de la Universidad Johns Hopkins, aunque en general las economías de Rusia y Latinoamérica compiten mucho más de lo que se complementan, hay mercados donde existe una gran potencialidad. "El área militar es preponderante, sobre todo en los casos en que Estados Unidos deja de vender armas". Como sucedió con Venezuela en 2006, cuando Washington argumentó que Caracas no estaba cooperando en la lucha antiterrorista y prohibió toda venta de material militar. También está la seguridad", dice González. "Las compañías de guardaespaldas han sido un boom en América Latina. Las clases pudientes tienen guardaespaldas en países como México, Colombia y Brasil". En ese marco "hay muchos ex agentes de seguridad rusos en estos países, como parte de compañías privadas que operan en la región", puntualiza. No es lo único. El académico también ve cooperación en ingeniería, sobre todo petrolera. "Existen varias compañías rusas en el Orinoco, en el área del crudo más pesado. Y Rusia quiere seguir cooperando en la parte tecnológica con Venezuela".

"América Latina es vista como un área con buenas perspectivas económicas; el gobierno ruso está tratando de expandir la cooperación en áreas en que el país es competitivo, tales como energía, inversión en minería e infraestructura", confirma un funcionario ruso. "Con Brasil, por ejemplo, hay fuertes relaciones en tecnología, proyectos industriales, alianzas entre Petrobras y corporaciones de energía rusa. Y la idea es expandir este tipo de cooperación con el Mercosur".

Analistas como Riordan Roett, director del programa de estudios en América Latina de SAIS, en Washington, no creen que el amor tenga que ver sólo con negocios. La respuesta está en el ámbito político, afirma: "El nuevo interés de Rusia en América Latina es probablemente una reacción directa al sistema de defensa antimisiles que se instalará en Polonia; podemos esperar más movimientos simbólicos por parte de Rusia para tratar de oponerse a los intereses estadounidenses". Y "es posible que la mayoría de estos gestos se den en América Latina".

De hecho, si se miran las cifras del intercambio, aún son muy bajas cuando se contrastan con las palabras. Rusia no figura entre los países que lideran la inversión extranjera directa en América Latina. Y el intercambio comercial con varios países de la región aún no es significativo.

Pero, hecho nada menor, la excepción a esta regla es Brasil, país que tuvo un intercambio comercial con Rusia cercano a US$ 3.000 millones durante 2005 y que, según declaraciones de ambos gobiernos, se espera que se incremente a US$ 10.000 millones para 2010. Ejemplo de esta relación creciente, son las plantas que empresas brasileñas como Sadia y Metalfrio establecieron recientemente en Kaliningrado.

Donde fuego hubo. También está Cuba. Por primera vez, luego del colapso de la relación en 1990, Rusia ha comenzado a hablar de la importancia de fortalecer las relaciones con la isla y su gobierno. Pero, a pesar de las palabras de cercanía y las buenas intenciones, la realidad en La Habana parece ser otra. "Muchos de los acuerdos que Cuba firma con otros países suelen estar basados en aspiraciones. Actualmente la isla tiene tres principales socios comerciales: Venezuela, China y la Unión Europea", por ello "Rusia no es un socio comercial relevante para Cuba en este momento, aunque es posible que incremente su comercio en el futuro, en las áreas en que la isla ya está colaborando con otros países", explica Daniel Erikson, director de programas enfocados en el Caribe del think tank Diálogo Interamericano.

Según fuentes cercanas a la embajada, la faceta que quiere iniciar el gobierno de Putin -quien como primer ministro no ha perdido influencia- con Cuba tiene una visión pragmática y no ideológica. "Hay una línea de crédito para la isla de más de US$ 300 millones, que se abrió hace cerca de dos años, pero está diseñada para proyectos específicos en infraestructura e industria", explican los rusos en Washington.

Esta postura se contrapone con las versiones que hablarían de un regreso a la colaboración militar de los viejos tiempos y que incluiría la intención de Rusia de usar la isla como una estación de abastecimiento de combustible para sus bombarderos, así como la reapertura de la legendaria base Lourdes, todas publicadas en la prensa internacional y que fueron negadas a AméricaEconomía por fuentes rusas.

Hay que ver, no obstante, cuál es la disposición que Raúl Castro tendrá hacia el gobierno de Putin. "Una variable que lo puede hacer inclinarse a colaborar más con los rusos es que los conoce bien, porque Rusia fue por décadas el aliado más cercano. Pero esto también es un obstáculo, porque ha pasado mucha agua bajo el río", dice Erikson. "Veo a Raúl Castro conservando relaciones profesionales y diplomáticas con Rusia, con un fortalecimiento de su relación comercial, pero no es probable que se repita la gran alianza que tuvieron durante la guerra fría".

Brazos abiertos. El presidente Hugo Chávez, por otra parte, no tiene dudas sobre el tipo de alianzas que quiere lograr con Rusia y ha sido enfático al ofrecer terreno venezolano para instalar una base militar del país europeo. Esto se une al anuncio que hizo junto a Medvéded en su reciente visita a Moscú, en la que se comprometió a comprar US$ 30.000 millones en material militar durante los próximos seis años. Pese al carácter oficial de este y otros acuerdos entre ambos países y a las enfáticas declaraciones del presidente venezolano, muchos analistas vacilan sobre la real cercanía entre ambos países.

Importa aclarar que, a diferencia del siglo XX, el gobierno ruso actúa en su política exterior movido por el pragmatismo máximo. Hay que ver entonces "cuánto" le sirve la región al gigante y viceversa. Una oportunidad para comprobarlo está cerca: fuentes cercanas a la embajada de Rusia en Washington confirmaron que es probable que el presidente ruso, Dmitry Medvédev, aproveche su visita a la cumbre APEC, en noviembre de este año, para ir a otros países de la región. Ahí se verá cómo aprieta su abrazo.

segunda-feira, 1 de setembro de 2008

México: ¿dónde está el frente?

Gustavo Esteva
La Jornada

¿Seguridad? ¿Protegernos de qué o de quién? Aumenta continuamente la preocupación general por la seguridad y al mismo tiempo se diluyen sus contornos.

La situación de los zapatistas es buena parábola de la cuestión. No tienen problemas de “seguridad interior”. Hay una relación convivial entre vecinos y las comunidades saben cómo procesar justa y serenamente conflictos y violaciones a las normas sociales. Pero la gente vive bajo continua amenaza “externa”: el acoso militar y policiaco y la agresión de los paramilitares. Las autoridades gubernamentales son el problema de seguridad de los pueblos zapatistas.

En el resto del país, el “crimen organizado” se concentra también en el gobierno. El desorden e incompetencia que lo caracterizan disimula el empeño concertado, de tipo delictuoso, presente en los tres niveles de gobierno. Combina el afán desorbitado de apropiarse de bienes ajenos, bajo todas las formas de la corrupción, con el ejercicio sistemático de la violencia, para imponer su voluntad y someter a control a la población. En el caldo de cultivo de la impunidad galopante proliferan mafias en que es cada vez más difícil distinguir a delincuentes de policías, jueces o funcionarios.

Narcotraficantes y secuestradores se usan como pretexto y cortina de humo de esa asociación delictuosa. Pero la “guerra contra las drogas” produce lo contrario: hace evidente la naturaleza del régimen dominante y la función de la seguridad como justificación de un ejercicio ilegítimo de dominación y control.

Esa “guerra” se pierde día tras día: aumentan inconteniblemente la producción y consumo de drogas y la violencia, impunidad y corrupción que las acompañan, lo que lleva a intensificar el fallido esfuerzo. Se alimenta así el fuego, en vez de apagarlo. Nadie ha llegado al punto de tirar la toalla, pues el horror penetra por todos los poros de la sociedad, corrompiendo a su paso cuanto encuentra. Pero un número creciente de personas y grupos descubre el carácter del predicamento y plantea cómo salir de él.

Desde hace décadas estudios rigurosos han mostrado que de cada dólar pagado por un consumidor estadunidense de drogas, tocan de tres a cinco centavos a su productor en Guerrero o Colombia; los traficantes se llevan de 12 a 15 centavos; el resto va a parar a manos de quienes combaten uso y tráfico de drogas. Las policías y los ejércitos, los funcionarios gubernamentales, los bancos, el poder constituido (gobernadores incluidos), se reparten la tajada del león. Las proporciones no cambian, aunque las cifras del negocio se multipliquen geométricamente. Intensificar la “guerra” aumenta el precio del producto para el consumidor y las ganancias de cuantos participan en la operación, pero no modifica la naturaleza del negocio ni altera la composición del reparto.

La razón que se aduce para mantener la criminalización de las drogas es muy simple: el Estado debe proteger a los ciudadanos... de sí mismos. Según esto, no somos capaces de usar sensatamente nuestra libertad. Sin la protección del gobierno caeríamos inevitablemente en la drogadicción y nos entregaríamos al vicio, como ya lo hacemos con el alcohol o el tabaco.
Es cierto que en la sociedad de consumo la propaganda hace comprar productos dañinos o inútiles y en ella quien no es prisionero de la adicción a comprar lo es de la envidia (por falta de poder de compra). Pero el argumento es frágil. Muchos productos que circulan libremente son más dañinos que las drogas; no hay razón para tratarlas como excepción. La protección que supuestamente ofrece el Estado con la criminalización es cada vez más contraproductiva: estimula el consumo de drogas, en vez de evitarlo; desampara, en vez de proteger; causa más males que los que pretende resolver, corroyendo las bases mismas de nuestra convivencia.
Las campañas que en todas partes se realizan para despenalizar las drogas no abogan por la libertad seudoanarquista del mercado, sino por la creación de un orden social auténticamente democrático, que no delegue en el poder constituido, en nombre de la protección a los ciudadanos, la facultad de someterlos a su arbitrio y control. Es el orden por el que siguen luchando los zapatistas.

En cuestiones de seguridad, como en todas las demás, ha llegado la hora de decir serenamente a los guerreros instalados en el poder constituido: no, gracias, no queremos su protección. Preferimos el riesgo y las dificultades de una despenalización sensata de las drogas, a seguir padeciendo su guerra, en la que perdemos todos para que ustedes se enriquezcan. Asumir la responsabilidad en este ámbito nos permitiría hacerlo en muchos otros, para romper la cárcel de la sociedad de consumo, operada por la república autoritaria.