domingo, 19 de outubro de 2008

Imperialismo humanitario. El uso de los Derechos Humanos para vender la guerra


Daniel Raventós

Sin permiso

El físico de la Universidad de Lovaina y activista belga Jean Bricmont, ha escrito un libro que hace pocas semanas se ha editado en castellano: Imperialismo humanitario. El uso de los Derechos Humanos para vender la guerra. Se trata de un libro que, por lo pronto, tiene dos virtudes: aporta una información muy pormenorizada y polemiza de forma convincente con algunas posiciones mantenidas por algunos sectores de los movimientos pacifistas.

Con este libro, Bricmont pretende aportar “una modesta contribución a la reconstrucción de la izquierda”. Por izquierda, dice el autor, debe entenderse un triple combate que se ha dado históricamente: a) por el control social de la producción, b) por la paz y contra el imperialismo, y finalmente c) por la defensa de la democracia, de los derechos del individuo, de la igualdad de género, de las minorías y del medio ambiente. Añade una precisión importante. La “vieja izquierda” (que llega, según el autor, hasta mediados de los 60 del siglo XX) estaba muy centrada en los dos primeros aspectos, despreciando al tercero, mientras que la “nueva izquierda” se centra en el tercero olvidando buena parte de los dos primeros.

Ante el gran intervencionismo militar de EEUU y sus aliados, lo que Bricmont llama “nueva izquierda” ha oscilado entre el “imperialismo humanitario” y el “relativismo cultural”. La primera posición defendería que nuestros valores universales “nos dan el derecho y hasta nos obligan a intervenir en cualquier lugar y que cuestiona poco o nada las guerras imperialistas”. Gran parte del libro está dedicada a combatir esta primera posición. De ahí el título. La segunda posición, en cambio, si bien en general es contraria a la guerra, considera que “no hay tal cosa como una postura moral con valor universal, en cuyo nombre se pueda juzgar objetivamente a otras sociedades y culturas (o la nuestra)”. Pues bien, lo que pretende con este libro Bricmont es la defensa de una tercera posición: el rechazo al intervencionismo “al mismo tiempo que acepta como deseables los objetivos que éste procura alcanzar.” De forma explícita el autor afirma: “Las críticas aquí contenidas a la utilización ideológica de los derechos humanos de ningún modo cuestionan la legitimidad de las aspiraciones contenidas en la Declaración de los Derechos Humanos de 1948.” Dicho con otras palabras, el rechazo de determinadas prácticas en algunos países, no debe conllevar la defensa de las intervenciones militares porque la suma de daños es mucho mayor que los beneficios que se consiguen.

La edición castellana de este libro incluye un largo, más de 40 páginas, y jugoso prólogo de Noam Chomsky, por quien Jean Bricmont siente una confesada consideración. En un artículo muy reciente sobre "La cara antidemocratica del capitalismo" (publicado también en este Blog), el lingüista del MIT señala: “Por espectacular contraste, en la fase neoliberal que siguió al desplome del sistema de Bretton Woods en los años 70, el Tesoro estadounidense contempla ahora la libre movilidad de los capitales como un ‘derecho fundamental’, a diferencia, ni que decir tiene, de los pretendidos ‘derechos’ garantizados por la Declaración Universal de Derechos Humanos: derecho a la salud, a la educación, al empleo decente, a la seguridad, y otros derechos que las administraciones de Reagan y Bush han displicentemente considerado como ‘cartas a Santa Claus’, ‘ridículos’ o meros ‘mitos’.” Esta alusión que hace Chomsky a la carta a Santa Claus se refiere exactamente a las palabras empleadas por Jeane Kirkpatrick, cuando era embajadora de la administración Reagan en la ONU, en una conferencia sobre derechos humanos realizada en el Kenyon College, la más vieja institución universitaria privada de Ohio, el 4 de abril de 1981. Bricmont dedica un buen número de páginas a esta cuestión, es decir, a las distintas prioridades que EEUU y sus aliados conceden según qué tipo de derechos se trate. Los derechos individuales y políticos están en la Declaración de 1948. Pero también están los derechos económicos y sociales. A Kirkpatrick estos últimos le merecieron aquel despreciativo comentario. Bricmont plantea al respecto la siguiente pregunta: “qué dirían nuestra prensa y nuestros intelectuales si algún dirigente del Tercer Mundo describiese los derechos individuales y políticos como ‘una carta a Santa Claus’.”

Un capítulo entero de Imperialismo humanitario lleva por título “Los argumentos débiles y fuertes en la oposición a la guerra”. El autor pone como argumentos fuertes: la defensa del derecho internacional y la perspectiva antiimperialista. Este segundo argumento es ejemplificado por un supuesto: “¿qué sucedería si un país pusiera en práctica las ideas de los movimientos ‘altermundialistas’ o ‘por la justicia global’?” (es decir, el repudio a la deuda externa, la reapropiación de los recursos naturales, impuestos fuertes a los beneficios empresariales, construcción de servicios públicos, o incluso la moderadísima Tasa Tobin…). La reacción de EEUU, según Bricmont, no sería muy diferente a la que se tuvo contra Allende, Lumumba, Arbenz y tantos otros. Reacción que incluiría: sabotaje económico, escalada de la subversión interna (y la represión de este hipotético gobierno sobre los grupos sociales, políticos y religiosos que a esta tarea se prestaran, sería inmediatamente denunciada como una violación de los derechos humanos), la posibilidad de un golpe militar y, si todo eso aún no fuera suficiente, la intervención armada directa de los EEUU. Es decir, “una nueva Bahía de los Cochinos, un nuevo Vietnam o nuevas Contras.” Algún país latinoamericano, Venezuela destacadamente nos recuerda el autor, está pasando actualmente por alguna de estas fases. Hace algunos años, en 1984, la CIA publicó un manual (llamado curiosamente “Operaciones Psicológicas”) que estaba destinado a los “luchadores por la libertad”, pues así era como el presidente de EEUU Ronald Reagan consideraba a la Contra. Las instrucciones que se recomendaban en este manual eran del siguiente tenor: “secuestrar a todos los funcionarios o agentes del gobierno sandinista”, “denunciar a la policía a un sujeto que se resiste a unirse a la guerrilla… mediante una carta que contenga falsas acusaciones de ciudadanos no implicados en el movimiento”, “se contratará a criminales profesionales para llevar a cabo ‘tareas’ específicamente seleccionadas”… Concluye Bricmont este apartado del antiimperialismo como argumento fuerte de oposición a la guerra: “El movimiento altermundista no puede renunciar a adoptar una firme postura antiintervencionista y antiimperialista”.

El próximo 10 de diciembre se cumplirá el 60 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos. Centenares y miles de actos de todo tipo se están haciendo y se harán para conmemorar este aniversario. Si bien hay (y habrá) honrosísimas excepciones, muchos de los actos que se han hecho (y que se harán) son poco más que un festival, en la forma, y un bla bla, en el contenido. Este libro de Jean Bricmont es un buen ejercicio de reflexión que poco tiene que ver con gran parte de este festival conmemorativo.

Peso do racismo é incógnita na eleição dos Estados Unidos


Sérgio Dávila
Folha

Vantagem de 6,9 pontos do democrata pode estar inflada por "racistas enrustidos". Campanhas evitam falar, mas tema permeia disputa presidencial americana; para alguns analistas, peso será menor que no passado.

Na Virgínia, um folheto que começou a ser enviado na última semana pelo Partido Republicano traz uma foto que é um close nos olhos de um homem e a frase: "Os EUA têm de olhar o mal nos olhos e não piscar jamais". A pessoa na foto é negra. Na Califórnia, um grupo do partido distribui notas falsas de dez dólares com a foto do democrata Barack Obama adornada por uma melancia, costelas de porco e frango frito, alimentos que o estereótipo racista associa aos negros nos EUA. Na quinta, em Ohio, Samuel Wurzelbacher, que ganhou 15 minutos de fama como Joe, o encanador, disse que Obama "sapateava como Sammy Davis Jr." -a gíria "sapatear", em inglês, quer dizer evitar ir direto ao assunto. A comparação com o cantor negro (1925-90) levou a blogosfera progressista a passar a acusá-lo de racista.

Por mais que ambas as campanhas tenham evitado o assunto e, se confrontadas, diminuído seu peso, o racismo permeia esta corrida presidencial americana. Qual o tamanho dele, o quanto mudou nos últimos anos nos EUA e que peso terá no dia 4 de novembro são perguntas que pesquisadores e acadêmicos tentam responder conforme o pleito se aproxima. "O racismo pode ter o peso nesse ciclo eleitoral presidencial que o aborto teve em 2000 e 2004", disse à Folha David Epstein, professor de ciência política da Universidade Columbia, de Nova York. "Deve mobilizar grupos de pessoas que normalmente não votariam [o voto nos EUA não é obrigatório] a ir às urnas votar contra Barack Obama."

No passado, plebiscitos sobre o aborto levaram grupos conservadores a sair de casa e votar, o que ajudou George W. Bush. A diferença, crê o acadêmico, autor de dois estudos sobre racismo e eleições, é que desta vez os grupos não terão força para mudar o resultado. Não há consenso sobre quão marginais seriam. Fala-se do "efeito Bradley" -cálculo feito a partir de um caso real por cientistas políticos como Paul Sniderman, de Stanford, segundo o qual negros que disputam cargos executivos nos EUA devem ter entre cinco a sete pontos descontados das pesquisas de intenção de voto.

Esse seria o total de "racistas enrustidos", que declaram um voto ao pesquisador e agem de outra maneira nas urnas. Em 1982, o democrata negro Tom Bradley liderava com folga as pesquisas para o governo da Califórnia, que disputava com o republicano branco George Deukmejian. No dia da votação, perdeu. Obama lidera os levantamentos nacionais hoje com média de 6,9 pontos. Os tempos mudaram, defende Epstein e outros. Para eles, o fato de Obama se vender como um candidato "pós-racial" e ter uma grande base de eleitores jovens para quem raça não é fator determinante faz com que o "efeito Bradley" tire apenas entre 1 e 2 pontos das pesquisas. Sniderman é cético: "Ainda há muitos racistas neste país".

Outro motivo seria a crise econômica, que "embranqueceria" Obama -o eleitor conecta McCain a Bush, a quem culpa pela situação. "A certa altura, a preocupação com a economia supera o desconforto de alguns em relação a Obama", disse Camille Zubinski Charles, especialista em questões raciais da Universidade da Pensilvânia. Como ninguém responderia à pergunta "você é racista?", levantamentos tentam medir a questão com questões indiretas, como colocar o item "raça" na lista de "fatores que o levaram a se decidir". Na Virgínia Ocidental, um dos Estados com menor índice de renda e escolaridade e a maior porcentagem de brancos (96%) dos EUA, Obama obteve seu pior resultado nas prévias partidárias, 25% ante 67% de Hillary Clinton. Indagados em pesquisa qual fator levaram mais em conta na hora de votar, 35% responderam: "raça".

É um exemplo extremo, mas não o único. Na quarta, o veterano senador democrata John Murtha, da Pensilvânia, veio a público dizer que o racismo faria com que a vitória de Obama em seu Estado fosse por uma margem mais apertada do que mostram as pesquisas. Outra forma de aferir o grau de preconceito é analisar as respostas espontâneas de eleitores democratas ou independentes como motivo para não votar em Obama. A persistência de itens como "não é igual a mim" ou "tem idéias diferentes" acende a luz vermelha. Esse tipo de medo do "diferente" foi detectado cedo pela campanha republicana e serviu de base para a onda recente de ataques negativos ao democrata. Um dos anúncios pergunta: "Quem é o verdadeiro Barack Obama?" Num dos comícios, alguém gritou: "Matem-no!"

Por conta disso, o congressista John Lewis, líder histórico dos direitos civis dos negros, comparou McCain ao governador sulista George Wallace (1919-1998), que defendia o segregacionismo. A comparação fez com que McCain pedisse retratação a Lewis e Obama. O democrata se recusou. Na única vez que tocou mais diretamente no assunto racismo, no semestre passado, Obama afirmou: "Eles vão dizer que eu não sou parecido com os presidentes nas notas de dólar".

sábado, 18 de outubro de 2008

Bachelet: Unasur debe actuar rápido ante la crisis


La presidenta de Chile sostuvo que es necesaria una acción coordinada de la región para evitar retrocesos en los logros económicos y democráticos alcanzados en los últimos seis años.

Latinoamérica debe dar una respuesta conjunta a la crisis financiera, para evitar que los problemas de los mercados internacionales malogren sus avances democráticos y económicos de los últimos años, dijo el viernes la presidenta de Chile, Michelle Bachelet.

Al inaugurar una reunión de parlamentarios sudamericanos en la ciudad central boliviana de Cochabamba, en su condición de presidenta pro témpore de la Unasur, Bachelet dijo que la respuesta regional tendría que incluir una demanda firme de reforma de las instituciones multilaterales. "No podemos permitir que la crisis internacional produzca un retroceso en los logros que la democracia ha tenido en América Latina", especialmente en los seis últimos años, los de mayor crecimiento en cuatro décadas, dijo la mandataria chilena, quien desde la noche del jueves realiza una corta visita a Bolivia. "Estamos ciertos de que esta crisis va a afectar el flujo de inversiones y la demanda de exportaciones de la zona y creo que puede por tanto afectar en un no tan corto plazo el crecimiento regional, lo que es realmente una tragedia", señaló en el acto al que asistió también el mandatario boliviano, Evo Morales.

Bachelet llamó a actuar rápido ante una crisis que, según sostuvo, se inició en una falta de regulación de los mercados y "fue originada paradojalmente por los mismos que antes nos daban recetas sobre cómo teníamos que hacer las cosas bien para tener nuestras economías sanas". "Si hay algo que podíamos decir de América del Sur y de América Latina en general, es que por un lado teníamos gobiernos todos democráticamente electos, y además economías bastante sanas (...), por eso no nos podemos quedar con los brazos cruzados".

Afirmó además que, ante esta situación, "Unasur y también América Latina deben levantar una voz", planteando acciones para "modernizar el multilateralismo y los mercados (...) fortalecer regulaciones globales y encontrar un nuevo equilibrio entre lo global y lo nacional". Bachelet sostuvo que la crisis debe ser aprovechada como una oportunidad para acelerar la reforma, ya planteada en países industrializados, de instituciones multilaterales como Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. "Debemos continuar impulsando una reforma internacional, que refleje los nuevos datos de la realidad global, que las economías emergentes, grandes y chicas, podamos ser incorporadas a una conversación global y que la nueva institucionalidad sea más y no menos democrática", señaló.

Al encuentro en Cochabamba asistían representantes de los parlamentos andino, amazónico, del Mercosur e indígena, quienes trabajan preliminarmente en un proyecto de constitución de un futuro Parlamento Sudamericano, cuya sede será Cochabamba según acordaron los presidentes de la región. Bachelet y Morales visitaron el viernes el municipio de San Benito, vecino a Cochabamba, cuyas autoridades dijeron que disponen de hasta 300 hectáreas para la futura infraestructura del órgano legislativo sudamericano.

AFRICOM: La presencia militar de EEUU en el umbral de África

Bruce Dixon
Black Agenda Report

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los EEUU han sido la potencia extranjera dominante en África. Entre 1.950 y 1.989, África ha sido el objetivo de más de 1.500 millones de dólares en ayuda militar estadounidense. La administración Clinton elevó la militarización de África a unos niveles sin precedentes, suministrando enormes cantidades de armas, entrenamiento y otras ayudas de tipo militar a 50 de los 53 países de África. El régimen de Bush fue más allá en la escalada de suministros militares y, el 3 de octubre de 2008 inaguró AFRICOM, los ojos, oídos, boca, billetera y pie del Pentágono en el continente africano.

Como Asad Ismi y Kristin Schwartz cuentan en Ravaging of Africa: “África es la región más devastada por la guerra en todo el mundo, con conflictos armados activos en nueve países: Etiopía con Somalia, guerra civil en Etiopía, Uganda, Chad, Nigeria, Marruecos con el Sáhara Occidental, y Argelia. Los EEUU han suministrado armas y entrenamiento militar a los contendientes en todas estas nueve guerras. Washington ha hecho lo mismo con otras cinco guerras finalizadas en el periodo entre 2.002 y 2.006. Éstas son las largas guerras civiles en Angola, Sierra Leona, Burundi y Liberia, así como en Congo-Brazaville.”

Gracias al medio siglo vertiendo en África enormes reservas de armas por parte de EEUU, el precio de un rifle de asalto en África es varias veces más barato que en cualquier otro lugar del planeta. Los programas de asesoramiento militar de EEUU, sus armas, sus grandes corporaciones y la insistencia de EEUU por privatizar las funciones militares se pueden encontrar en cualquier lugar de África. A finales de Agosto, el comandante en jefe del AFRICOM, el general William E. “Kip” Ward, fue el ponente principal en los actos de graduación en las instalaciones de entrenamiento militar en Liberia, que son dirigidas de manera conjunta por Pacific Engineering & Architecture, filial de Lockheed-Martin, y DynCorp, que proporciona mercenarios y torturadores a Afganistán, Bosnia, Congo, Colombia, Darfur y cualquier otro lugar. AFRICOM por lo tanto, parece seguir la práctica habitual estadounidense de exigir que tanta “ayuda” militar y no militar como sea posible se gaste con las políticamente influyentes corporaciones de EEUU.

AFRICOM se diferencia de otros mandatos militares de EEUU en el exterior en que su estructura de mando está compuesta tanto por civiles como por militares a todos los niveles, y también en que AFRICOM administrará de manera abierta y directa, todos los programas civiles financiados por el Departamento de Estado de EEUU. La comandante en jefe adjunta del AFRICOM es la embajadora Mary C. Yates, y el AFRICOM se hará cargo de todos los programas civiles en África del Departamento de Estado, la USAID y de los programas en África de varias otras agencias gubernamentales civiles, lo que refleja el grado de militarización de la política estadounidense en África a todos los niveles.

En un ensayo de principios de año titulado "De que va realmente AFRICON" Daniel Volman informa acerca de una conferencia a la que asistió, de funcionarios de EEUU y africanos en la Universidad de Defensa Nacional, encaminada a mantener al AFRICOM a pleno rendimiento:

“La primera cosa interesante fue la discusión de cómo definen la misión de AFRICOM. Las presentaciones sobre este tema se basaron en presentaciones internas del Departamento de Defensa, por lo tanto fueron mucho más honestas y reveladoras del tipo de declaraciones que se hacen en los pronunciamientos públicos. La presentación citó específicamente el reto de prevenir interrupciones en la producción y exportación de petróleo africano como una de las seis principales misiones de AFRICOM, junto con hacer frente al reto de China, controlar las regiones no gobernables y el extremismo trasnacional, encargarse de la inestabilidad en el Cuerno de África, de la inestabilidad en la región de los Grandes Lagos, y encargarse de la situación en Chad/Sudán.”

“Otro par de puntos interesantes que caben destacar fueron su mención de que veían a la Joint Task Force-Horn of Africa (Fuerza de choque conjunta-Cuerno de África) -la gente que está en la avanzadilla de la implicación de los EEUU en Somalia y Etiopía- como modelo de lo que AFRICOM podría hacer en el resto del continente. Admitieron también que no han hecho ningún intento de consultar con nadie en las Naciones Unidas mientras están desarrollando el AFRICOM y realmente tampoco han consultado con nadie en África.”

“Quedaba claro por sus declaraciones que estaban muy sorprendidos y descontentos con la reacción pública de los africanos al AFRICOM y que esa era la razón por la que iban a tener que mantener la sede central del AFRICOM en Stuttgart de momento, aunque seguirán buscando un anfitrión africano y también la forma de estacionar personal del AFRICOM de una manera menos obvia y provocativa por ejemplo enviando pequeños grupos de enlace con fuerzas militares africanas seleccionadas. Quieren creer que este es simplemente un problema de relaciones públicas y que lo único que tienen que hacer es explicarse mejor. Una de las nuevas palabras de moda en el AFRICOM es “escucha activa,” es decir, pretender que te importa lo que otra gente piensa.”

El hecho de que los planificadores del AFRICOM citen a Somalia como el ejemplo que quieren extender al resto del continente es bastante instructivo. La implicación de EEUU es este desolado país desde el derrocamiento en 1991 de Siad Barre ha dado como resultado una guerra civil constante y hambrunas creadas por el hombre, todo completado por una invasión por parte de Etiopia auspiciada por EEUU que ha provocado la muerte de un millón de personas, aproximadamente una décima parte de la población de Somalia, y expulsado a otro millón de sus hogares. Casualmente, Somalia se encuentra justo al otro lado del Golfo de Aden de la península de Arabia y los Estados del Golfo, y se asienta sobre un lago de petróleo virtualmente sin explotar.

Evidentemente, mantener a África descalza, hambrienta, enferma y en guerra consigo misma es bueno por los negocios de EEUU. Durante la sangrienta guerra congolesa, en la que EEUU apoyó a los ejércitos de nueve naciones que invadieron y saquearon el Congo matando al menos a cinco millones de sus habitantes, la política de EEUU se centró en mantener el flujo de madera, oro, titanio, y otros minerales estratégicos hacia EEUU y sus aliados, fuera cual fuera el coste de vidas civiles. Al mismo tiempo, un conflicto en Darfur, con unas cifras de muertos de entre el 20 y el 15% de las del Congo ha incitado un movimiento de los dirigentes de política exterior de ambos partidos a favor de una implicación militar abierta en Darfur, quizás porque algo del petróleo de Sudán está yendo a China.

Los africanos no son tontos, y a pesar del clamor de unos pocos de los regímenes más desacreditados y desesperados del continente a favor de situar AFRICOM en sus países, probablemente como el recurso definitivo en contra de golpes de estado y revoluciones, AFRICOM aun no ha encontrado un país para su sede central. La mayoría de los gobiernos africanos temen que se les etiquete como abyectos fantoches del AFRICOM. Temen la ira de su propia gente, que es como debería ser.

Las cuestiones para los estadounidenses preocupados por las políticas del país en África son duras. La militarización de África, y de la política de EEUU respecto a África es una cuestión de consenso entre ambos partidos, sea cual sea el presidente el próximo enero. Se espera que los africanos se resistan a la extensión del “modelo” de Somalia al resto del continente. Para EEUU se trata de seguir con sus negocios habituales. La única cuestión es si los activistas de este lado del océano están preparados para de alguna manera aumentar el coste de estas políticas habituales más allá de lo que los por otra parte blindados dirigentes de EEUU están dispuestos a pagar.

sexta-feira, 17 de outubro de 2008

Nomadismos contemporâneos


Ligada aos fenômenos da migração, do desemprego, da pobreza e da desqualificação social, a errância é caracterizada pela total falta de visibilidade social, espaço de cidadania e pela ausência de políticas públicas de assistência. Esta questão é investigada em Nomadismos Contemporâneos: Um estudo sobre errantes trecheiros sob o ângulo das diversas facetas e constantes perambulações destas pessoas ignoradas e praticamente desconhecidas da sociedade.

Neste lançamento de Editora Unesp, Eurípedes Costa do Nascimento apresenta histórias de vida que têm como epicentro a ruptura com o sedentarismo estável e o mergulho radical no nomadismo. Esmiúça um cotidiano em que a errância é compreendida como uma movimentação contínua, sem rumo certo e objetivos definidos, única alternativa para não sucumbir diante da miséria, exploração extrema e constantes frustrações e sofrimentos.

Avançando por Nomadismos Contemporâneos e pelas análises dos conflitos enfrentados tanto no núcleo familiar quanto nas relações sociais, chega-se ao entendimento do trecheiro como um ser desfiliado que só pertence a si mesmo e não está inserido em nenhum coletivo. E o livro aponta para as causas deste cenário: a pobreza e a falta de um trabalho fixo como acontecimentos centrais na desmantelação do espaço social sedentário e na impulsão para a errância. Assim, o emprego assume um caráter ainda mais importante, pois simboliza a única alternativa de re (conquista) da cidadania.

Além de apresentar um percurso metodológico e uma dimensão analítica sobre o tema, a obra discute ainda o excessivo uso do álcool por parte dos trecheiros como sedativo para o sofrimento psíquico, um mecanismo de defesa e fuga diante das frustrações vividas. Frente a estas questões, Nomadismo Contemporâneos: Um estudo sobre errantes trecheiros aguça a compreensão sobre essa e outras questões sociais relevantes que demarcam a vida contemporânea.

Unión Europea: culto al proteccionismo

Raúl Dellatorre
Página 12

Durante un par de semanas, los principales líderes mundiales batieron records casi a diario de sumas de respaldo público a sus respectivos sistemas bancarios. El diagnóstico indicaba que disipando la crisis de confianza, volvería a reinar la cordura en “los mercados” y lentamente se restablecería la normalidad. Sólo hacía falta que poderosos recursos públicos se hicieran cargo de financiar la etapa de recuperación.

Sin embargo, los fracasos se sucedieron uno tras otro. Y apareció en primer plano una gigantesca y colorida amenaza de recesión global. Que ya desde antes sobrevolaba sobre el escenario, a la vista de todos los espectadores. Salvo para la primera fila, ocupada por el grupo de líderes mundiales y sus adláteres, analistas de Bolsas y académicos devotos de la libertad de mercado que se empeñaban en demostrar que la realidad era fantasía, y lo único certero era lo que dibujaban las curvas de sus gráficos.

Las últimas semanas no dejan de traer malas noticias para el mundo desarrollado. Y no es que el resto del mundo esté al margen del impacto, pero el primero tiene el valor más preciado: el poder hegemónico. Ese poder inconmovible que, paradójicamente, las malas noticias van mellando y demostrándolo vulnerable.

Podría decirse que la vulnerabilidad fue progresiva, como esos males que se expanden y van consumiendo al paciente. Primero fue vulnerado el sistema financiero, hasta en sus instituciones más emblemáticas. Luego se perforó el blindaje, el sistema de respaldo armado por las grandes potencias para proteger a sus bancos. En tercer lugar le tocó a la economía real de los más poderosos ver que también ella podía quedar rendida a los pies de la crisis. Casi en paralelo, empezó a desmoronarse la convicción neoliberal, de la mano de inimaginables nacionalizaciones dispuestas por los gobiernos más ultraconservadores. El destino parece, ahora, tener lista para mostrarle al mundo desarrollado la peor de las vulnerabilidades: la de la propia clase dirigente y su capacidad de encontrar una salida.

Que este modelo capitalista está en crisis, ya nadie lo niega; lo novedoso es tener que admitir que la clase dirigente que conduce a las grandes potencias no está en capacidad de encontrar el modelo de reemplazo, dentro del mismo capitalismo, claro está.

Llegado a este punto, la cuestión es plantearse qué hacer, desde los países periféricos, ante un desmoronamiento que las potencias no serán capaces de contener. Ya llegará el momento, y no demorará mucho, en que las naciones en vías de desarrollo deban elegir qué tipo de inserción tendrán en el nuevo mundo. Ahora, lo urgente es resolver cómo evitar que las secuelas tengan consecuencias fatales.

Desconectarse del resto de la economía mundial, ya sea financieramente o en materia comercial, no es garantía de que los malos vientos no lo arrastren, cualquiera sea el país del que se trate. Aunque hoy, significativamente, las ventajas comparativas parecen dadas más por el grado de independencia del crédito o de las compras del exterior que de las condiciones o recursos naturales que tiene cada país. Basta ver cómo la están pasando los grandes exportadores de materias primas. Lo cual, a su vez, no niega la importancia estratégica de estar bien dotado.

Hoy por hoy, cuidar la industria, el mercado interno y el empleo es la prioridad de naciones en desarrollo. Y otras que siendo desarrolladas, se comportan como si pertenecieran al anterior grupo. Ayer, los 27 miembros de la Unión Europea le solicitaron, en bloque, al Banco de Inversiones Europeo que impulse mecanismos de respaldo a las pequeñas y medianas empresas. Los líderes europeos se dan ánimo entre sí para encontrar formas comunes de apoyo a sus aparatos productivos, preservar la competitividad de sus productos y proteger el empleo, en medio de nubes que pronostican recesión.

Nicolas Sarkozy, el presidente francés que no deja de sorprender con cada nuevo discurso, ahora lanzó un canto de esperanza hacia la formación del “gobierno económico de Europa”. “Si tenemos la misma moneda y un mismo Banco Central, ¿cómo no vamos a tener una misma política económica?”, dijo el gobernante galo, ejercitando una seducción que no sólo se luce por la bella Carla Bruni a su lado.

Si en vez de crisis financiera ya estamos hablando de recesión, y si ésta alcanza escala mundial, no es sorprendente que en los discursos de esta semana los líderes europeos hayan preferido correrse del centro de la escena, con lo cual a la vez evitan hacerse cargo de la “solución global” y justifican más cómodamente las posturas proteccionistas que van adoptando. “Si Estados Unidos concedió 25 mil millones de dólares a sus tres principales fabricantes de automóviles, nosotros tenemos que preocuparnos y echarles una mano a los nuestros”, dijo ayer un Sarkozy periférico hablando del ajeno centro de poder mundial.

¿Y por América latina? A la región le está costando más de la cuenta sentarse a elaborar una estrategia común. El discurso de condena al modelo dominante, en boca de un grupo de mandatarios, está dejando lugar a las primeras medidas concretas de autoprotección. Ayer, el gobierno argentino enfatizó, más que ejecutó, políticas de restricción a las importaciones. Buscó cuidarse de que aparecieran como medidas “en contra” de Brasil o China, dos países con alta potencialidad de ser socios estratégicos. Pero el enunciado fue precisamente una advertencia, fundamentalmente al primero, el socio y vecino que viene postergando la chance de juntarse a diagramar un itinerario conjunto.

quinta-feira, 16 de outubro de 2008

Los países pobres se resisten a pagar la crisis de los ricos

Brasil, India y Sudáfrica acusaron a los países de ricos de haber provocado una crisis mundial que afectará a su crecimiento y rechazaron que sean los países pobres del planeta quienes la paguen. Los tres estados desconfiaron de los planes de rescate de la banca de EEUU y Europa y denunciaron «la irresponsabilidad de los especuladores que han transformado el mundo en un gigantesco casino al tiempo que nos daban lecciones de cómo gobernar nuestros países».

Los Gobiernos de los ocho países más ricos del planeta, el G8, han decidido convocar una reunión de urgencia, en «un futuro cercano», para abordar la grave crisis que viven los mercados financieros.

La Casa Blanca fue la encargada de anunciar que los líderes de Canadá, Estado francés, Alemania, Italia, Japón, Rusia, Gran Bretaña y Estados Unidos, junto al presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Barroso, quieren «resolver juntos la crisis y restaurar la confianza en los sistemas financieros». Mientras los ricos se ponen de acuerdo la mayor parte del planeta sigue al margen de las cumbres para abordar una crisis que también les afecta. India, Brasil y Sudáfrica llamaron la atención ayer a los países ricos por haber provocado la crisis mundial que amenaza su crecimiento como economías emergentes y pidieron una «nueva iniciativa internacional para acometer reformas estructurales» en el sistema financiero mundial que incluyan a los países en vía de desarrollo en la toma de decisiones. En un comunicado conjunto difundido en la tercera cumbre IBSA, que reunió en Nueva Delhi a las delegaciones de los tres países presididas por sus máximos mandatarios, las potencias emergentes se constituyeron en acusadoras del capitalismo financiero. El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva denunció que «los países pobres vayan a pagar por la irresponsabilidad de los especuladores que han transformado el mundo en un gigantesco casino al mismo tiempo que nos daban lecciones de cómo gobernar nuestros países. Nosotros no hemos participado en este casino internacional».

«En caso de recesión en Europa y en Estados Unidos, los países del Sur se verán afectados porque somos los vendedores y ellos los compradores», advirtió el presidente. Criticó también que en setiembre de 2007 ya se hablara de las «hipotecas basura» y que hasta hace dos semanas EEUU y las países europeos no se decidieran a tomar cartas en el asunto. Lula llamó a mantener un mayor flujo comercial entre los países emergentes, para hacer crecer sus mercado nacionales y a un encuentro entre sus bancos centrales.

El jefe de Gobierno indio, Manmohan Singh, recogió el guante y expresó su deseo de que en este encuentro los países del IBSA puedan establecer una estrategia coordinada. Singh destacó la importancia de asegurar la seguridad alimentaria de estos países y opinó que la crisis financiera puede ayudarles a explorar sus mercados. Su ministro de comercio Kamal Nath, «aquellos que nos enseñaban las mejores recetas financieras han sido incapaces de salvar su propio sistema financiero». El presidente surafricano, Kgalema Motlanthe, también criticó las «decisiones de una minoría que ha colocado el sistema financiero internacional al borde del hundimiento». Por ello, señaló que considerarán «con la mayor prudencia las soluciones llave en mano prescritas por el mundo desarrollado».

En la declaración final de la cumbre, India, Brasil y Sudáfrica sugirieron que la crisis financiera «no debe ser superada con medidas paliativas. La reforma debe llevarse a cabo para incorporar sistemas más fuertes de consulta multinacional y vigilancia. La ética también debe aplicarse a la economía».

Oposición y total rechazo

Marginada hasta ahora en el proceso de la globalización África podría aprovechar como una oportunidad la crisis financiera, al dirigir menos sus inversiones a los mercados estadounidenses, europeo o asiático, reduciendo las huidas de capitales y aumentando las inversiones locales. Evans Manduku, investigador en ciencias políticas en Nairobi, pronostica que «es probable que se vea ahora a los africanos invertir en bonos del tesoro de sus gobiernos locales, en los bancos públicos, antes que enviar su dinero al extranjero».

Pero también muchos países dependen de la ayuda de los países ricos que va a verse reducida. Incluso este hecho puede fomentar la «marcha hacia el Este» de África, impulsando el comercio con los gigantes asiáticos, según Jared Wafula, economista de la Universidad de Nairobi.
El FMI cree que el África subsahariana será afectada por la crisis financiera pero que conservará un crecimiento del 6,2% en 2009 tras un 5,9% en 2008.

Por otro lado, expertos del centro de estudios Diálogo Interamericano, de Washington, afirmaron que América Latina debe prepararse para la resaca de la crisis financiera de EEUU y que su crecimiento se verá ralentizado en 2009 por el recorte de las exportaciones, la dificultad para acceder a los mercados financieros internacionales, y la reducción de los ingresos procedentes de las remesas enviadas por los inmigrantes.

En el mundo rico, el Gobierno de Estados Unidos anunció que será «un inversor pasivo» en la compra de acciones en bancos privados, que seguirán bajo control del sector privado. El presidente, George W. Bush, aseguró que la compra es una medida temporal y que las acciones que el gobierno adquiera, con su programa de 250.000 millones de dólares «serán vendidas de vuelta a los bancos» una vez que pase la emergencia. «Estos bancos seguirán estando bajo control del sector privado», dijo Bush. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, advirtió de que, aunque la estabilización de los mercados financieros es necesaria, ésta no será suficiente para garantizar la recuperación económica.

¿Para cuándo un plan de rescate para la pobreza?

«¿Para cuándo un plan de rescate para las personas y pueblos que sufren la pobreza y la exclusión social?», preguntaron ayer representantes de los colectivos Reas, EAPN, ILP Sarea, EGK y la Coordinadora de ONGD de Euskadi en una comparecencia ante la Bolsa de Bilbo en la que convocaron distintos actos para mañana para denunciar la pobreza en el mundo y exigir su erradicación con motivo del Día Internacional contra la Pobreza.

En su comparecencia, denunciaron que hay más de 3.000 millones de personas que carecen de una «vida digna» a causa de la pobreza, mientras que se destinan 470.000 millones para el rescate de las aseguradoras, bancos y otras instituciones financieras afectadas por la crisis en EEUU. «Las bolsas se desploman, las instituciones financieras se hunden y los gobiernos acuden a su rescate, convencidos de que estamos inmersos en una crisis a escala global de consecuencias catastróficas. Nada importa que quienes hoy dicen perder (o ganar menos) hayan hecho de la especulación y el enriquecimiento sin escrúpulos su razón de ser», denunciaron., antes de apostillar que, como en toda crisis, serán «los sectores más precarizados de la sociedad y los pueblos más empobrecidos del planeta quienes acabarán soportando sus peores efectos».

Señalaron que los 470.000 millones de euros del plan de rescate servirían para pagar «dos veces la deuda acumulada de los 49 países más pobres del mundo». Según explicaron, esta cifra representa cinco veces la cantidad anual de ayuda extraordinaria que se necesitaría para alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio en pobreza, educación y salud. Al término de la comparecencia depositaron bolsas de basura llenas de «dinero» en el interior de la Bolsa de Bilbo.

Millones de estómagos vacíos en lista de espera


Ainara Lertxundi
Gara

El derecho a la alimentación sigue siendo una utopía, un sueño inalcanzable para millones de personas en todo el planeta. Los objetivos del milenio fijados por la ONU están muy lejos de cumplirse. Los últimos informes sitúan en 925 millones las personas que padecen hambre.

El 16 de octubre de 1979, la Conferencia de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) proclamó este día como el Día Mundial de la Alimentación. La fecha coincide con la fundación de este organismo en 1945.

La presente edición, que tendrá como elemento central el cambio climático y la bioenergía, se celebra en plena crisis financiera. Hace escasamente un mes, el director general de la FAO, Jacques Diouf, dio a conocer nuevas y alarmantes cifras sobre el incremento del hambre, que afecta ya a 925 millones de personas. Tan sólo en el último año, han muerto 75 millones por esta causa.

Diouf ha acusado a los líderes mundiales de ignorar las advertencias lanzadas por su agencia. En su opinión, lo que verdaderamente hace falta es voluntad política y medios. «Los países más pobres son las principales víctimas del cambio climático; los fenómenos meteorológicos extremos afectarán a los pequeños productores agrícolas y forestales, ganaderos y pescadores con las consiguientes repercusiones negativas para acceder a los alimentos», constata.

Critica que la inversión en la agricultura entre 1980 y 2006 haya caído del 17% al 3% y que los biocarburantes hayan privado al mundo de cien millones de toneladas de cereales básicos como el maíz y el trigo. «Que el hambre afecte a casi mil millones de personas en todo el mundo debería obligar a todos los proveedores de fondos a revisar la orientación de la ayuda y a ocuparse nuevamente de la agricultura, un poco descuidada», considera Stéphane Delpierre, del servicio de ayuda humanitaria de la UE.

Erika Wagner, de la Fundación Clinton, afirma que «la reactivación de la pequeña agricultura y la lucha con programas coordinados contra la desnutrición que amenaza de muerte a 19 millones de niños deben ser las prioridades para hacer frente a la crisis».

En términos similares, Caroline Wilkinson, de Acción contra el Hambre, considera que «si bien los programas de reactivación agrícola son extremadamente importantes, la urgencia hoy es tratar a los 55 millones de niños que sufren de desnutrición». Mientras hoy se hablarán de estos temas sin llegar a ninguna parte, miles de estómagos vacíos seguirán a la espera de un plato.

Los colegios de Etiopía se están quedando sin estudiantes por culpa del hambre y la desnutrición

Los colegios de Etiopía han comenzado este año el curso escolar con muchos menos alumnos que el año pasado. «Hace un año por esta época teníamos inscritos a 2.300 estudiantes. Ahora, la cifra es de 1.800», remarca Solomon Desta, director de la escuela de primaria de Bashiro, en el distrito de Bona, al sur del país. Ante este descenso, el centro decidió prolongar en quince días el plazo de inscripción con la esperanza de que se apuntaran más jóvenes. De momento, nadie lo ha hecho. Solomon advierte que «es la asistencia más baja de los últimos tres años». El pueblo de Shemna Hurufa, situado en la misma zona que el anterior, tiene una única escuela para niños de entre uno y cuatro años. Este año habían previsto que se apuntaran 800. A fecha del 26 de setiembre, lo habían hecho 710.

Los niveles extremos de inseguridad alimentaria han persistido en el sur y el sureste de Etiopía a causa de la falta de lluvia, las enfermedades del ganado, los conflictos, la inadecuada asistencia humanitaria y el fuerte incremente de los precios de los alimentos.

«Estas circunstancias ponen a los padres en una situación desesperada. Para las familias pobres, los costes básicos del material escolar son ahora completamente desorbitados. Todo el dinero debe ir a encontrar comida. En muchos casos, los niños no comen lo suficiente como para hacer el camino a la escuela y tampoco pueden concentrarse», destaca la ONG Save the Children.

El distrito de Wollayta, en la localidad de Sodo (a 330 kilómetros al sur de Addis Abeba), es una de esas zonas castigadas por las inclemencias del tiempo. Según subraya Abraham Asha, representante de la ONG estadounidense Concern, afronta la peor sequía desde 1984. Ese año, la tierra se secó completamente y alrededor de un millón de personas murieron de hambre. En 2003, la situación se repitió. «Más de catorce millones de personas necesitaron ayuda alimentaria urgente», recuerda Asha.

«No se puede sobrevivir sin ayuda alimentaria. Rogamos a Dios para que nos dé una mejor situación», manifiesta Okume Ochubo, residente en Wollayta e incapaz de rescatar a sus siete hijos de las garras del hambre. Aunque el tiempo de cosecha se acerca, sabe que será insuficiente porque las plantas siguen secas. La sequía, además de acabar con las cosechas intermedias, ha agotado las reservas de los campesinos. Las estimaciones del Gobierno etíope no son nada optimistas. De seguir así, 6,4 millones de personas necesitarán ayuda alimentaria en los próximos meses.

El ex relator de la ONU Jean Ziegler califica el hambre de «crimen de la humanidad»

El ex relator de la ONU para el derecho a la alimentación, Jean Ziegler, es tajante al calificar al hambre como «crimen contra la humanidad». «En 2000, la ONU se fijó como primer objetivo del milenio rebajar a la mitad el hambre. El plazo límite era 2015. Pero la catástrofe ha ido en aumento», critica en una entrevista a AFP.

Rechaza de igual manera que los estados más ricos «no hayan podido movilizar 82.000 millones de dólares al año para lograr los ocho objetivos del milenio, en particular, el fin de las epidemias o el hambre, mientras que, desde principios de setiembre, han invertido miles de millones en la crisis financiera». No duda de que «este absurdo reforzará el odio hacia Occidente en los países pobres. Imagínense a esos miles de africanos amenazados de muerte por el hambre que se enteran gracias a su pequeña radio de que los estadounidenses y europeos prefieren salvar sus bancos. Un niño que fallece de hambre es un asesinato», afirma indignado.

Ante la falta de recursos económicos del Programa Mundial de Alimentos (PAM), dependiente de la contribución de los estados, Ziegler remarca que la ayuda «se ha limitado a racionar la comida para los refugiados. Por ejemplo, en Darfur, un adulto recibe 1.600 calorías al día en vez de las 2.200 recomendadas por la Organización Mundial de la Salud».

«La tragedia del hambre se ha extendido por culpa de la explosión de los precios, que en primavera provocaron motines en unos cuarenta países, y por el desarrollo tan masivo de los criminales biocarburantes», añade. «Para obtener 50 litros de bioetanol, necesarios para que reposte un coche estadounidense, hay que quemar 358 kilos de maíz, lo que haría vivir a un niño mexicano durante un año», denuncia.

Ziegler espera que con la quiebra financiera, «quienes ya sufren en Occidente descubran al enemigo; al neoliberalismo que hizo creer que una desregularización masiva iba a reabsorber todos los problemas de la humanidad, incluido el hambre. Esto se está desmoronando, aunque aún dejará más víctimas antes de acabar en el cubo de la basura».

Alarma de recesión desploma bolsas mundiales

AméricaEconomía

Datos económicos de EE.UU. encendieron nuevamente las alarmas, echando por tierra los intentos de inyectar confianza en los mercados. Wall Street se desplomó arrastrando a las bolsas regionales. São Paulo y Buenos Aires sufrieron bruscas caídas.

Sombríos datos económicos y advertencias de la Reserva Federal de Estados Unidos de que aún vendrán tiempos más duros terminaron por derrumbar a las bolsas mundiales, luego de dos días de relativa tranquilidad, pero con una volatilidad instalada.

Las cifras entregadas por el Libro Beige de la Reserva Federal, mostraron un decaimiento de la actividad económica en Estados Unidos en septiembre, porque las empresas revisaron sus inversiones en capital y los consumidores redujeron su gasto, lo que ahondó el temor a una recesión.

A lo anterior, se sumaron las declaraciones del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, quien advirtió que las turbulencias en los mercados de crédito representan una "amenaza significativa" para la ya desacelerada economía, lo que contribuyó al descalabro en los mercados.

Francia, Gran Bretaña y Alemania lideraron este miércoles los llamados a diseñar un nuevo sistema financiero mundial que ayude a prevenir una repetición de la peor crisis de crédito desde la Gran Depresión de la década de 1930, en el marco de una cita que reunió a los líderes europeos en Bruselas.

“El FMI debe ser reconstruido, enfocado en propósitos, para el mundo financiero moderno. Necesitamos un sistema de alerta temprano para la economía global", dijo el primer ministro británico, Gordon Brown, a periodistas en Bruselas. En tanto, la canciller de Alemania, Angela Merkel, también señaló ante el parlamento de su país que se necesitan nuevas reglas financieras internacionales y que el FMI debe asumir un rol mayor de supervisión.

Ambos líderes apoyaron además propuesta del presidente francés, Nicolas Sarkozy, para celebrar una reunión que reforme las estructuras financieras creadas en la conferencia de Bretton Woods en 1944. A pesar de la voluntad del bloque para entregar tranquilidad a los mercados, no pudieron evitar la caída de las acciones en el viejo continente, que retrocedieron un 6,5%.

Horas más tarde, en Estados Unidos, los principales índices de acciones en Nueva York revirtieron las ganancias récord del lunes, cuando predominó el ánimo positivo sobre los planes de rescate de bancos en las principales economías del mundo. Las acciones estadounidenses cerraron en su peor jornada desde el derrumbe bursátil de 1987.

El promedio industrial Dow Jones cerró con una baja de 7,87%, y el índice S&P 500 perdió un 9%. En tanto, los futuros del crudo estadounidense cayeron más de US$ 4 por barril a su mínimo en 13 meses de US$ 74,54 dólares.

Contagio regional. La estrepitosa baja de Wall Street no demoró en repercutir en la región. El índice MSCI de acciones latinoamericanas se derrumbó un 16,28%, su mayor baja diaria en más de 20 años y las plazas bursátiles de São Paulo y Buenos Aires fueron las más afectadas por bruscas caídas en sus indicadores.

La primera tuvo que suspender operaciones luego de retroceder un 10%. Finalmente el índice referencial de la bolsa brasileña amplió sus pérdidas para concluir con una caída del 11,39%, en su mayor baja diaria en una década. El real se había fortalecido un 7,7% el lunes y un 2,4% el martes. "Es muchísima la incertidumbre", dijo Joao Medeiros, director de cambios de la correduría Pioneer en São Paulo, agregando que "el gran problema es afuera".

En Argentina, el índice líder de la Bolsa de Buenos Aires, el Merval, perdió un 12,14% con un volumen moderado, en su mayor pérdida diaria desde 1998. Operadores afirmaron que la cautela seguía presente, por lo que los inversores preferían mantenerse líquidos con coberturas en dólares, en un mercado cambiario en que el volumen de los negocios era mayor que en épocas de tranquilidad.

"Continúa el pesimismo en los mercados y cualquier señal que se alinea a una recesión provoca ventas agresivas, y eso demuestra que los mercados están difíciles para poder estabilizarse", dijo Marcelo Paccione de ConsultCapital en Buenos Aires.

El resto de las plazas de la región y sus respectivas monedas también registraron caídas. El IPC de México cayó un 4,99%, mientras que el Ipsa de Santiago, perdió un 0,40%. En tanto, el peso chileno cerró con una baja del 2,4% frente al dólar.

"Hay una alta volatilidad en los mercados del mundo. Duró muy poco el optimismo por las medidas de rescate y de nuevo estamos en medio de un panorama bursátil bastante negativo y, además, con el cobre cayendo después de la recuperación del 10 por ciento que había mostrado el martes", dijo un operador en Santiago.

quarta-feira, 15 de outubro de 2008

Bobbio defende a visão de Kelsen sobre a justiça independente do Direito


Um dos filósofos políticos mais importantes do século passado, o italiano Norberto Bobbio, dedicou seu livro Direito e Poder, publicado em 1973 e lançado agora no Brasil pela Editora Unesp, ao legado do jurista austríaco Hans Kelsen, em especial à obra A Teoria Pura do Direito. Nela, Kelsen separa a justiça do contexto do Direito, a partir da idéia de que ela varia de acordo com os valores adotados por aqueles que a aplicam. Bobbio defende os pensamentos do teórico em ensaios que demonstram os erros daqueles que criticaram esta teoria, como os legistas e sociólogos que a acusaram de imoral.

Segundo Bobbio, Kelsen foi o primeiro a indagar e colocar em pauta os problemas ligados à jurisprudência. Para ele, sua doutrina é a representante moderna das antigas concepções de justiça, responsável por lançar a ciência jurídica rumo à autonomia. Além disso, o austríaco foi ousado ao se mostrar a favor da democracia em plena época da ditadura.

As críticas ao trabalho do jurista são justamente vistas pelo italiano como uma confusão provocada pela inovação de suas teorias, indiferentes aos valores morais. Nessa defesa dos ensaios de Kelsen, Bobbio leva o leitor a uma instigante discussão no campo da ética, meta-ética, além de abordar assuntos como o divórcio e leis raciais, aprofundando o entendimento da idéia de que as normas jurídicas são válidas se forem justas e, para isso, precisam estar de acordo com as crenças e ideologias de cada lugar.

A primeira parte de Direito e poder foca em derrubar teses de sociólogos e de jusnaturalistas adversos ao conceito do Direito como uma ciência livre, pertencente à esfera do "dever ser", capaz de ser gerada por pessoas físicas. Em seguida, estuda as fontes do Direito em Kelsen e discute o poder no ponto de vista do jurista. Já a terceira parte recebe o nome de "Confrontos" por comparar A Teoria Pura do Direito a teses de relevantes pensadores como Max Weber e Chaim Perelman. Bobbio ainda dedica o último capítulo às teorias do Direito do teórico Ernest Roguin.

Sálvese quien pueda


União Européia pode usar crise financeira como desculpa para abandonar compromissos climáticos


Os líderes europeus planeiam usar a crise global financeira como uma desculpa para baixar os seus compromissos com as alterações do clima, de acordo com informação do jornal britânico Guardian. Documentos sugerem que o conselho europeu, que se reúne hoje, vai propôr abandonar o compromisso já assumido pela UE. Propõe também permitir que os países deixem de ter de cortar as suas emissões a nível doméstico, deixando-os comprar uma grande proporção das suas reduções a países terceiros à UE.

A actual meta de 20% de redução das emissões até 2020 vai automaticamente aumentar para 30% caso um acordo climático global é assinado. Mas os documentos mostram que a UE está à procura de um novo processo legislativo se a meta europeia passar os 20%. Isto efectivamente impede a mudança para os 30%, a qual poderia levar muitos anos a ser atingida.

A comissão justifica a proposta dizendo que os países da UE que pagam pelo corte de emissões estariam a transferir mais de 42 biliões de euros para os países em desenvolvimento e outros entre 2008-2020. Quer também alterar a atribuição de licenças de poluição às empresas de energia, o que poderia levar a uma quebra dos lucros até 15 biliões de dólares.

Os grupos ambientalistas dizem que estas mudanças podem permitir que países como o Reino Unido possam construir uma nova geração de centrais a carvão sem medo de exceder as suas metas de redução das emissões. "Por comprar projectos nos países em desenvolvimento, a UE vai evitar fazer o tipo de transformações necessárias na economia doméstica para evitar perigosas alterações do clima", referiu o chefe da Friends of the Earth. "Nós estamos à beira de perder um ambicioso pacote climático. Manda os sinais errados aos países em desenvolvimento - os países desenvolvidos aparentam como não tendo vontade de adoptar metas domésticas de redução das emissões", disse um porta-voz da WWF.

Estas propostas aparecem quando os ministros da energia da UE preparam-se para reunir no Luxemburgo na próxima sexta, antes da reunião do conselho europeu onde vão ser discutidas as medidas sobre as alterações do clima e energia. Na semana passada, a Polónia, Grécia, Hungria, Eslováquia, Roménia e Bulgária opuseram-se ao todo do pacote. Também o Reino Unido, Itália e outros foram acusados de quererem reduzir os seus compromissos para as energias renováveis.

Estas notícias surgem quando se apela a que os políticos não usem a actual crise financeira para abandonar investimentos cruciais em energias limpas e eficiência para responder às alterações do clima.

terça-feira, 14 de outubro de 2008

Paul Krugman, el Nobel de economía más mediático

María Sánchez Díez
Soitu

El "análisis de los patrones de comercio y de la localización de la actividad económica" le han valido el premio Nobel al economista estadounidense Paul Krugman. Sin embargo, aunque sea el Krugman más académico el que se ha granjeado el galardón más prestigioso del mundo, resulta casi imposible resistirse a resaltar en un día como hoy la faceta más divulgadora de este economista y periodista, que durante años también ha sido el irreverente azote de la política económica de la administración George W. Bush.

"Lo primero que hay que decir sobre Krugman es que existen dos 'krugmans'", explica Mauricio Cárdenas Santamaría, ex ministro de Desarrollo de Colombia y que hoy dirige desde Wahington la Brookings Institution, uno de los principales laboratorios de ideas e investigación de políticas públicas de Estados Unidos. "El Krugman más popular es una persona que se ha hecho notoria por sus columnas en la prensa y por tener una enorme habilidad para plantear y hacer comprensibles sus puntos de vista", señala Cárdenas. No en vano, Krugman, que también es profesor en la Universidad de Princeton, ha escrito, entre otros, para medios como Fortune, Slate, Foreign Policy, The Economist o Harper's.

Haciendo gala de esta facilidad para comunicar y de su habilidad para comprender (por ejemplo) cómo funciona internet, tan sólo una media hora después de que la Real Academia de las Ciencias sueca hiciera público su nombre como ganador del Premio Nobel, él mismo ha posteado la noticia en 'La conciencia de un liberal', su blog en The New York Times, donde comentaba escuetamente que algo "divertido" le había sucedido esta mañana.

El Nobel a Krugman, ¿una señal? Así, el Krugman bloguero, uno de los economistas fetiche de la izquierda norteamericana, se ha convertido en todo un lugar de referencia para los sectores más progresistas de la opinión pública estadounidense. Desde esa tribuna, ha lanzado sus influyentes soflamas contra el neoliberalismo y la política económica de Bush y el secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson.

Aunque Krugman estaba en muchas de las quinielas para llevarse el Nobel de economía, resulta paradójico que el galardón haya llegado justo en un momento como el actual, cuando la crisis de los mercados financieros parece evidenciarse como el resultado de decisiones económicas que él ha criticado con dureza. De hecho, el anuncio del Nobel coincide con la publicación de un artículo muy crítico con el plan de rescate financiero ideado por el presidente americano y por Paulson. Publicado originalmente en The New York Times (una versión en español en el diario El País), en 'El momento de la verdad', Krugman arremete contra "la falta crítica de claridad intelectual" del proyecto americano y alaba la "lucidez de pensamiento" del presidente británico, Gordon Brown, que ha optado por inyectar directamente capital en las empresas financieras.

"A partir de ahora todo el mundo va a estar aún más interesado por oír las opiniones de Krugman, aunque no creo que vayan a cambiar las políticas para intentar solucionar la crisis que ya se han proyectado", afirma Cárdenas. Emilio Ontiveros presidente de Analistas Financieros Internacionales, opina que la Academia sueca ha sido "muy valiente" al premiar a una persona tan crítica con Bush, aunque no cree que en la decisión haya ningún guiño a sus opiniones sobre la actual crisis.

En cualquier caso, parece claro que no es al Krugman columnista al que se ha premiado. Su lado más didáctico no está en absoluto reñido con la seriedad y calidad de sus planteamientos teóricos. "Para cualquier persona que estudie economía internacional, su obra es un lugar obligado de estudio", señala Cárdenas. Lo mismo opina Emilio Ontiveros: "Es un excelente economista, cuyas aportaciones en materia de comercio internacional y de localización de la actividad económica son fundamentales y muy valiosas".

Las teorías de Krugman permitieron superar las del británico David Ricardo que, desde principios del siglo XIX, explicaban el comercio internacional y que se habían mostrado insuficientes a lo largo del siglo XX. El trabajo de Krugman permitió esclarecer por qué son los países con dotaciones y riquezas similares los que dominan el comercio mundial.

Gordon Brown lo ha hecho bien


Paul Krugman
El País

¿Ha salvado Gordon Brown, el primer ministro británico, al sistema financiero mundial? De acuerdo, la pregunta es prematura, porque seguimos sin saber la forma exacta que adoptarán los rescates financieros planeados en Europa o, ya puestos, en Estados Unidos, y mucho menos si de verdad van a funcionar. Lo que sí sabemos, sin embargo, es que Brown y Alistair Darling, ministro de Hacienda, han definido el carácter de la iniciativa de rescate mundial, y que otros países ricos intentan ponerse a su nivel.

Es un giro inesperado de los acontecimientos. Al fin y al cabo, el Gobierno británico es un socio menor en lo que a asuntos económicos mundiales se refiere. Es verdad que Londres es uno de los grandes centros financieros del mundo, pero la economía británica es mucho más pequeña que la de Estados Unidos, y el Banco de Inglaterra no tiene ni mucho menos una influencia parecida a la de la Reserva Federal o a la del Banco Central Europeo. Por eso uno no se espera ver al Reino Unido ejerciendo de líder.

Pero el Gobierno de Brown se ha mostrado dispuesto a pensar con lucidez respecto a la crisis financiera, y a actuar con rapidez una vez que ha llegado a una conclusión. Y esta combinación de lucidez y decisión no la ha igualado ningún otro Gobierno occidental, y mucho menos el de EE UU.

¿Cuál es la naturaleza de la crisis? Los detalles pueden ser enloquecedoramente complejos, pero los elementos fundamentales son bastante simples. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria ha causado grandes pérdidas a cualquiera que comprase activos hipotecarios; estas pérdidas han dejado a muchas instituciones financieras demasiado endeudadas y con demasiado poco capital para proporcionar el crédito que la economía necesita; las instituciones financieras en apuros han intentado pagar sus deudas y aumentar su capital vendiendo activos, pero esto ha hundido el precio de dichos activos, con lo cual su capital se ha visto todavía más reducido.

¿Qué puede hacerse para controlar la crisis? El ayudar a los propietarios de viviendas, aunque es deseable, no puede impedir las grandes pérdidas derivadas de los préstamos impagados y, en cualquier caso, tardará en hacer efecto demasiado como para servir de algo en el pánico actual. Por lo tanto, lo natural es afrontar el problema de la falta de capital financiero haciendo que el Estado proporcione a las instituciones financieras más capital a cambio de una parte de su propiedad, una solución adoptada en muchas crisis financieras anteriores.

Esta especie de nacionalización parcial temporal, que a menudo se denomina "inyección de capital social", es la solución a la crisis propugnada por muchos economistas, y algunas fuentes confirmaban a The Times que también era la solución preferida en privado por Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal.

Pero al anunciar su plan de ayuda financiera de 500.000 millones de euros, Henry Paulson, secretario del Tesoro estadounidense, rechazaba este camino evidente alegando que "eso es lo que se hace en caso de quiebra". Por el contrario, se mostraba partidario de la compra pública de activos hipotecarios tóxicos, basándose en la teoría de que... La verdad es que no ha quedado claro cuál era su teoría.

Por contra, el Gobierno británico ha ido directamente a la raíz del problema, y ha actuado con asombrosa velocidad para solucionarlo. El miércoles, miembros del Gobierno de Brown anunciaban un plan para efectuar grandes inyecciones de capital social en los bancos británicos, respaldadas por garantías de deuda bancaria que deberían poner de nuevo en marcha el préstamo interbancario, una parte crucial del mecanismo financiero. Y la primera gran asignación de fondos se produjo ayer: cinco días después de que se anunciara el plan.

En una cumbre europea especial celebrada el domingo, las principales economías de la Europa continental se declaraban de hecho dispuestas a seguir el ejemplo británico, inyectando cientos de miles de millones de euros en los bancos y garantizando al mismo tiempo sus deudas. Y fíjense que Paulson -tras haber malgastado supuestamente varias semanas muy valiosas- también ha dado marcha atrás y ahora pretende comprar acciones bancarias en lugar de activos hipotecarios tóxicos (aunque todavía parece moverse con dolorosa lentitud).

Como ya he dicho, todavía no sabemos si esas medidas funcionarán. Pero en última instancia, la política se mueve por fin guiada por una visión clara de qué debe hacerse. Lo cual plantea la pregunta de por qué esa visión clara ha tenido que proceder de Londres y no de Washington.
Es difícil evitar la sensación de que la respuesta inicial de Paulson estaba distorsionada por la ideología. Recuerden que trabaja para un Gobierno cuya filosofía puede resumirse en que "lo privado es bueno, lo público, malo", algo que debe de haberle puesto difícil lo de afrontar la necesidad de que el Estado asuma la propiedad parcial del sector financiero.

Me pregunto también en qué medida la femaficación (la FEMA es la Agencia Federal de Gestión de Emergencias) de la Administración pública con el presidente Bush puede haber contribuido a la torpeza de Paulson. En todo el ejecutivo, los profesionales expertos han sido destituidos; quizá no quede en el Tesoro nadie con la estatura y la trayectoria necesarias para decirle a Paulson que lo que hacía no tenía sentido. Por suerte para la economía mundial, lo que están haciendo Gordon Brown y sus ministros sí tiene sentido. Y quizá nos hayan mostrado el camino para superar esta crisis.

segunda-feira, 13 de outubro de 2008

La cara antidemocrática del capitalismo


Noam Chomsky
Sin permiso

El desarrollo de una campaña presidencial norteamericana simultánea al desenlace de la crisis de los mercados financieros ofrece una de esas ocasiones en que los sistemas político y económico revelan vigorosamente su naturaleza.

Puede que la pasión por la campaña no sea una cosa universalmente compartida, pero casi todo el mundo puede percatarse de la ansiedad desatada por la ejecución hipotecaria de un millón de hogares, así como de la preocupación por los riesgos que corren los puestos de trabajo, los ahorros y la asistencia sanitaria.

Las propuestas iniciales de Bush para lidiar con la crisis apestaban a tal punto a totalitarismo, que no tardaron en ser modificadas. Bajo intensa presión de los lobbies, fueron reformuladas "para claro beneficio de las mayores instituciones del sistema… una forma de deshacerse de los activos sin necesidad de fracasar o casi", según describió el asunto James Rickards, quien negoció en su día, por parte del fondo de cobertura de derivados financieros Long Term Capital Managemen, su rescate federat en 1998, recordándonos ahora, de paso, que estamos pisando vía ya trillada. Los orígenes inmediatos del presente desplome están en el colapso de la burbuja inmobiliaria supervisada por el presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, quien sostuvo la cuitada economía de los años de Bush amalgamando el gasto en consumo fundado en deuda con la toma de préstamos del exterior. Pero las raíces son más profundas. En parte, se hallan en el triunfo de la liberalización financiera de los últimos 30 años, es decir, en las políticas consistentes en liberar a los mercados lo más posible de regulación estatal.

Las medidas tomadas a este respecto, como era predecible, incrementaron la frecuencia y la profundidad de los reveses económicos graves, y ahora estamos ante la amenaza de que se desencadene la peor crisis desde la Gran Depresión.

También resultaba predecible que los reducidos sectores que se hicieron con los enormes beneficios dimanantes de la liberalización llamarían a una intervención masiva del estado, a fin de rescatar a las instituciones financieras colapsadas.

Tal intervencionismo es un rasgo característico del capitalismo de estado, aunque la escala actual es inaudita. Un estudio de los investigadores en economía internacional Winfried Ruigrok y Rob van Tulder encontró hace 15 años que, al menos 20 compañías entre las 100 primeras en el ranquin de la revista Fortune, no habrían sobrevivido si no hubieran sido salvadas por sus respectivos gobiernos, y que muchas, entre las 80 restantes, obtuvieron substanciales ganancias por la vía de pedir a los gobiernos que "socializaran sus pérdidas", como hoy en el rescate financiado por el sufrido contribuyente. Tal intervención pública "ha sido la regla, más que la excepción, en los dos últimos siglos", concluían.

En una sociedad democrática que funcionara, una campaña política tendría que abordar estos asuntos fundamentales, mirar a la raíz de las causas y de los remedios, y proponer los medios a través de los cuales el pueblo que sufre las consecuencias pudiera llegar a ejercer un control efectivo.

El mercado financiero "deprecia el riesgo" y es "sistemáticamente ineficiente", como escribieron hace ya una década los economistas John Eatwell y Lance Taylor, alertando de los peligros gravísimos que entrañaba la liberalización financiera y mostrando los costes en que, por su causa, se había ya incurrido. Además, propusieron soluciones que, huelga decirlo, fueron ignoradas. Un factor de peso es la incapacidad para calcular los costes que recaen sobre quienes no participan en las transacciones. Esas "externalidades" pueden ser enormes. La ignorancia del riesgo sistémico lleva a una aceptación de riesgos mayor de la que se daría en una economía eficiente, y eso incluso adoptando los criterios más estrictos.

La tarea de las instituciones financieras es arriesgarse y, si están bien gestionadas, asegurar que las pérdidas potenciales en que ellas mismas puedan incurrir quedarán cubiertas. El énfasis hay que ponerlo en "ellas mismas". Bajo las normas del capitalismo de estado, no es asunto suyo tomar en cuenta los costes que para otros puedan tener –las "externalidades" de una supervivencia decente— unas prácticas que lleven, como suelen, a crisis financieras.

La liberalización financiera tiene efectos mucho más allá de la economía. Hace bastante tiempo que se comprendió que era un arma poderosa contra la democracia. El movimiento libre de los capitales crea lo que algunos han llamado un "parlamento virtual" de inversores y prestamistas que controlan de cerca los programas gubernamentales y "votan" contra ellos, si los consideran "irracionales", es decir, si son en beneficio del pueblo, y no del poder privado concentrado.

Los inversores y los prestamistas pueden "votar" con la fuga de capitales, con ataques a las divisas y con otros instrumentos que les sirve en bandeja la liberalización financiera. Esa es una de las razones por las que el sistema de Bretton Woods, establecido por los EEUU y la Gran Bretaña tras la II Guerra Mundial, instituyó controles de capitales y reguló el mercado de divisas.

La Gran Depresión y la Guerra pusieron en marcha poderosas corrientes democráticas radicales que iban desde la resistencia antifascista hasta las organizaciones de la clase obrera. Esas presiones hicieron necesario que se toleraran políticas sociales democráticas. El sistema de Bretton Woods fue, en parte, concebido para crear un espacio en el que la acción gubernamental pudiera responder a la voluntad pública ciudadana, es decir, para permitir cierto grado de democracia.

John Maynard Keynes, el negociador británico, consideró como el logro más importante de Bretton Woods el de haber establecido el derecho de los gobiernos a restringir los movimientos de capitales.

Por espectacular contraste, en la fase neoliberal que siguió al desplome del sistema de Bretton Woods en los años 70, el Tesoro estadounidense contempla ahora la libre movilidad de los capitales como un "derecho fundamental", a diferencia, ni que decir tiene, de los pretendidos "derechos" garantizados por la Declaración Universal de Derechos Humanos: derecho a la salud, a la educación, al empleo decente, a la seguridad, y otros derechos que las administraciones de Reagan y Bush han displicentemente considerado como "cartas a Santa Claus", "ridículos" o meros "mitos".

En los primeros años, la gente no se hizo mayores problemas con el asunto. Las razones de ello las ha estudiado Barry Eichengreen en su historia, impecablemente académica, del sistema monetario. Allí se explica que, en el siglo XIX, los gobiernos "todavía no estaban politizados por el sufragio universal masculino, el sindicalismo y los partidos obreros parlamentarios". Por consiguiente, los graves costes impuestos por el parlamento virtual podían ser transferidos a la población general.

Pero con la radicalización de la población y de la opinión pública acontecida durante la Gran Depresión y la guerra antifascista, se privó de ese lujo al poder y a la riqueza privados. De aquí que en el sistema de Bretton Woods "los límites a la democracia como fuente de resistencia a las presiones del mercado fueran substituidos por límites a la movilidad del capital".

El obvio corolario es que, tras la desmantelación del sistema de posguerra, la democracia se ha visto restringida. Se ha hecho, por consiguiente, necesario controlar y marginar de algún modo a la población y a la opinión pública, procesos particularmente evidentes en las sociedades más aproadas al mundo de los negocios, como los EEUU. La gestión de las extravagancias electorales por parte de la industria de relaciones públicas constituye una buena ilustración.

"La política es la sombra que la gran empresa proyecta sobre la sociedad", concluyó en su día el más grande filósofo social norteamericano del siglo XX, John Dewey, y así seguirá siendo, mientras el poder resida "en los negocios para beneficio privado a través de un control sobre la banca, sobre el suelo y sobre la industria, un poder que se ve ahora reforzado por el control sobre la prensa, sobre los periodistas y sobre otros medios de publicidad y propaganda".

Los EEUU tienen, en efecto, un sistema de un sólo partido, el partido de los negocios, con dos facciones, republicanos y demócratas. Hay diferencias entre ellos. En su estudio sobre La democracia desigual: la economía política de la nueva Era de la Codicia, Larry Bartels muestra que durante las pasadas seis décadas "los ingresos reales de las familias de clase media crecieron dos veces más rápido bajo los demócratas que bajo los republicanos, mientras que los ingresos reales de las familias pobres de clase trabajadora crecieron seis veces más rápido bajo los demócratas que bajo los republicanos".

Esas diferencias se pueden ver también en estas elecciones. Los votantes deberían tenerlas en cuenta, pero sin hacerse ilusiones sobre los partidos políticos, y reconociendo el patrón regular que, durante los últimos siglos, ha venido revelando que la legislación progresista y el bienestar social siempre han sido conquistas de las luchas populares, nunca regalos de los de arriba.

Esas luchas siguen ciclos de éxitos y retrocesos. Han de librarse cada día, no sólo cada cuatro años, y siempre con la mira puesta en la creación de una sociedad genuinamente democrática, capaz de respuesta dondequiera, en las urnas no menos que en el puesto de trabajo.

domingo, 12 de outubro de 2008

Eixo político muda com declínio dos Estados Unidos

Luiz Felipe de Alencastro
Folha

Abu Dhabi e Dubai, nos Emirados Árabes, país com uma das mais altas rendas per capita do mundo, retrataram nos últimos dias os paradoxos da crise. Depois do voto pelo Congresso do "pacotão" do presidente George W. Bush [autorizando ajuda de até US$ 700 bilhões ao mercado financeiro], os jornais locais prognosticaram que a reabertura dos negócios, no dia 5 passado, seria muito positiva.As Bolsas dos Emirados haviam fechado no feriado da Eid al Fitr, marcando o fim dos 30 dias de jejum do Ramadã, e abria-se um megaevento em Dubai: a apresentação da Cityscape. Considerado o maior empreendimento imobiliário do mundo, essa nova cidade pontuada de gigantescos prédios de escritórios, alguns com mais de um quilômetro de altura, está orçada em US$ 98 bilhões.

Prevê-se que 60 mil visitantes de 150 países assistirão às exibições do projeto em Dubai, onde Cityscape será construída nos próximos 12 anos. Mas no dia seguinte, como no resto do mundo, as Bolsas de Abu Dhabi e Dubai desabavam. Depois da quebradeira, Cityscape ficará vazia no deserto, como outras ruínas do passado multimilenar do Oriente Médio, como um monumento delirante da especulação financeira das últimas décadas?

É preciso esperar ainda os efeitos da fantástica viração de casaca praticada pelos governos ocidentais. De fato, Margareth Thatcher [então premiê britânica] e Ronald Reagan [1911-2004, presidente dos EUA] fixaram nos anos 1980 o dogma que se impôs à maioria dos países, e que Reagan resumia assim: "O governo não é parte da solução, é parte do problema!".Em setembro, num discurso que pareceria herético seis meses atrás, o presidente francês Nicolas Sarkozy, um dos líderes da direita francesa e européia, declarou: "A idéia de que os mercados sempre têm razão é uma idéia maluca!".

Dias depois, enterrando o único dos dois introdutores dessa "maluquice" que ainda está vivo, os deputados conservadores ingleses apoiavam o plano do governo trabalhista que nacionalizou parcialmente os oito maiores bancos britânicos. A justificação dada pelo premiê Gordon Brown, que rolava ladeira abaixo e ressuscitou politicamente, também fará data: "Não é hora do pensamento convencional ou dos dogmas ultrapassados".

No momento em que escrevo, o "New York Times" afirma na edição on-line que o Tesouro americano planeja lançar uma operação similar à britânica, nacionalizando parcialmente grandes bancos americanos. O jornal acrescenta que a proposta está sendo bem acolhida em Wall Street.

Desespero americano

Num discurso recente, Barack Obama [candidato democrata a presidente] disse que os EUA atravessam um "desespero irracional". Isso explica muita coisa e relativiza os recentes arrenegos políticos e econômicos do governo Bush. Mas há um preço a pagar. Para começar, há a constatação da responsabilidade do governo americano na crise que empobrecerá milhões de pessoas mundo afora.

Assim, Peter Mandelson, ministro de Negócios do Reino Unido, ao declarar que a situação de seu país era "muito má", acrescentou: "Nenhum dos problemas que nós temos agora teria aparecido se não fossem os acontecimentos de Wall Street e do sistema financeiro americano". Stephen Harper, primeiro-ministro do Canadá, onde haverá eleições em breve, foi mais longe e atacou o sistema político americano. Pedindo aos eleitores uma maioria ampla, ele disse: "Não precisamos de um Parlamento que aja como o Congresso americano, onde há pânico e anúncio de um plano diferente todo dia".

A crítica pode fazer alusão a uma decisão do governo Bush, que, para impressionar o Congresso e o eleitorado potencial de John McCain [candidato republicano a presidente], deixou o banco Lehman Brothers ir à bancarrota, precipitando a crise mundial.Para muitos observadores, a decisão aparece retrospectivamente como uma gigantesca burrada. Martin Wolf, do "Financial Times", o mais respeitado comentarista econômico europeu, também aponta nessa direção.

Registrando o declínio norte-americano, o economista e colunista do "New York Times" Paul Krugman passa recibo da baixa auto-estima que atinge o país: "OK, nós somos uma república bananeira", escreve ele no seu blog. Se o problema americano fosse só a questão financeira e a depressão dos economistas de esquerda, tudo poderia se resolver daqui a três semanas, com a eleição de Barack Obama e a implantação de uma política social-democrata. Algo que não assustará mais ninguém, visto que se fala de um retorno a Keynes e às grandes obras públicas no estilo do New Deal rooseveltiano.

Mas o problema é outro. Na realidade, o recuo da liderança dos EUA se soma a outro estrago causado pelo governo Bush: o enfraquecimento da ONU e das instituições internacionais. No vazio assim criado, a Coréia do Norte retomou seu programa nuclear, a Rússia foi para cima da Geórgia e o Irã vai tocando seu programa nuclear. Israel preveniu que não irá tolerar que o Irã fabrique bombas atômicas. As condições estão reunidas para um conflito de conseqüências imprevisíveis.

Mudança de eixo

Num plano mais geral, um declínio continuado da liderança americana mudará o eixo geopolítico mundial. A China possui uma "arma atômica financeira", como escreveu o "Le Monde": os "Treasuries", títulos do Tesouro americano que alcançavam US$ 518 bilhões no passado mês de julho. De seu lado, o Japão detém US$ 594 bilhões.

Mas o montante dos "Treasuries" na mão de organismos estatais é maior na China do que no Japão. Circunstância que dá ao governo chinês o estatuto de maior credor dos EUA. Por enquanto, os chineses têm atuado em dobradinha com os americanos: a China compra os "Treasuries" e financia o déficit americano com os excedentes obtidos no seu comércio com os EUA.

Nem os chineses nem os japoneses têm interesse numa queda acentuada do dólar que desvalorizaria suas reservas de divisas. Mas a fragilização das economias ocidentais oferece à China "uma oportunidade rara, que só acontece uma vez em cada século, de comprar a baixo preço ativos estratégicos", como declarou um grande investidor chinês.

A exemplo dos países do Golfo Pérsico, os investidores chineses têm pouca experiência na aplicação em ativos estrangeiros e queimaram os dedos nas Bolsas ocidentais nas últimas semanas. Mas com o Japão a coisa é diferente, como observou a "Economist". Mais experientes, os japoneses também são investidores de longo prazo e vêm realizando uma série de aquisições estratégicas na Europa e nos EUA.

Se a tendência se confirmar, se os chineses também voltarem às compras nas Bolsas do Ocidente, Cityscape será todinha erguida nas areias de Dubai. E aparecerá como o novo pólo de ligação entre o Ocidente e o Oriente. Como o marco do verdadeiro início do século 21, o século da Ásia, sob a hegemonia do capitalismo chinês.

sábado, 11 de outubro de 2008

O declínio do sonho americano

Alison Raphael
IPS

Em 1990, o índice de desenvolvimento humano mundial situou os Estados Unidos em primeiro lugar. Dezoito anos mais tarde, caiu para a 12ª colocação. País tem a maior porcentagem de meninos e meninas pobres em comparação com as nações ricas, revela estudo da organização não-governamental Oxfam. Levantamento também aponta grandes desigualdades entre estados norte-americanos.

Os Estados Unidos têm um “atraso deplorável” em relação a outras nações ricas em matéria de criação de oportunidades e possibilidades para seus cidadãos, a própria essência do chamado “sonho americano”, afirma um estudo da organização não-governamental Oxfam. O inédito “Indicador dos Estados Unidos: Informe de desenvolvimento humano 2009-2009” oferece uma análise estatística de numerosas variáveis vinculadas ao bem-estar de sua população, afetado por questões de gênero, raça e, inclusive, de distritos eleitorais.

Uma conclusão surpreendente do estudo é que os Estados Unidos é o país que mais gasta por habitante, US$ 5,2 milhões por dia, e ainda assim seus cidadãos vivem menos tempo do que os de, virtualmente, cada uma das nações da Europa ocidental e nórdicas. Além disso, esse país tem a maior porcentagem de meninos e meninas pobres em comparação com as nações ricas. Em 1990, o índice de desenvolvimento humano mundial situou os Estados Unidos em primeiro lugar. Dezoito anos mais tarde, caiu para a 12ª colocação.

Os Estados Unidos não estão atrasados apenas em relação aos países ricos, mas também tem “enormes brechas” em matéria de padrões e de qualidade de vida entre os diferentes Estados, segundo o estudo divulgado no último dia 16 pelo capítulo local da Oxfam, organização financiada pelas fundações Rockefeller e Conrad Hilton. “Alguns norte-americanos vivem entre 30 e 50 anos de atraso em relação a outros compatriotas em áreas que preocupam a todos nós, como saúde, educação e padrão de vida”, destacou Sarah Bird-Sharps, uma das autoras do estudo.

Os habitantes do estado de Connecticut têm uma expectativa de vida média de 30 anos a mais do que os do Estado do Mississippi. Ambos se situam nos extremos desse indicador demográfico. Uma conclusão tão surpreendente é que os homens afro-norte-americanos têm o menor índice de desenvolvimento humano de todos os grupos sociais estudados. O dos de origem asiática está 50 pontos percentuais acima. O Estado do Texas tem uma porcentagem de adultos sem diploma do ensino secundário semelhante ao dos anos 70 em todo o país. As disparidades são tão grandes que no Estado da Califórnia que tem os cinco distritos eleitorais com melhor pontuação e os cinco menores do país.

A pesquisa reúne uma quantidade de dados que vão desde fatores sociais, políticos, econômicos, ambientais, habitacionais, de transporte e outros, a fim de criar uma instantânea da qualidade de vida do país. A informação servirá para que os cidadãos tenham a possibilidade de exercer pressão para obter melhorias e permitir que organizações não-governamentais, fundações e governos locais concentrem sua assistência nas áreas com maiores necessidades.

A idéia de realizar um índice de desenvolvimento humano foi inspirada no Programa das Nações Unidas para o Desenvolvimento (PNUD), que realiza um similar a cada ano em todos os países do mundo. “O Índice de Desenvolvimento é único”, explica o presidente da Oxfam, Raymond Offenheiser, “porque mostra os fatores entrelaçados que criam o ou negam oportunidades e determinam opções de vida. A análise é especialmente reveladora em lugares do Golfo do México, onde trabalhamos com 34 organizações”, explicou.

“O estudo mostra com clareza as difíceis condições de vida que sofriam os residentes da região mesmo antes dos furacões de 2005, com o limitado acesso à educação, baixa renda e menor expectativa de vida, e defende uma solução integral para conseguir uma recuperação”, ressaltou Raymond. Os dados manejados permitem entender quais políticas públicas tiveram êxito e devem ser imitadas e quais não conseguiram cumprir seu objetivo. “A informação manejada no estudo pode servir para melhorar as políticas de sucesso e criar oportunidades em beneficio das novas gerações de norte-americanos”, disse o vice-presidente da Fundação Rockefeller, Darren Walker.

Por sua vez o diretor da Fundação Hilton, com sede em Los Angeles, Steven Hilton, afirmou que seu avô, Conrad Hilton, encarnou o espírito empreendedor e de oportunidades que caracterizou o “sonho americano”. Conrad Hilton, falecido em 1949, foi o criador em 1919 da cadeia Hilton Hotéis e em 1944 da fundação que leva seu nome. “Fica claro com este estudo que o sonho americano está em perigo”, destacou Steven. O estudo da Oxfam foi publicado com apoio da Columbia University Press e do Conselho de Pesquisa em Ciência Sociais.

Crisis financiera: oportunidad para América Latina

Raúl Zibechi
La Jornada

La crisis que está atravesando el sistema no tiene precedentes inmediatos que permitan hacer comparaciones y adelantar posibles rumbos. La más cercana, la de 1929, se produjo cuando aún no se había instalado el casino financiero que hoy hace agua y el conjunto de la economía giraba en torno a la producción industrial y la acumulación ampliada de capital. Sin embargo, algunos procesos nacidos durante aquella crisis pueden servirnos como elementos de reflexión, si coincidimos en que no se trata de una crisis más, sino la de mayor envergadura desde la Gran Depresión.

La primera es que el mundo no volverá a ser igual. Podemos esperar cambios sistémicos que, muy probablemente, representarán un golpe a la hegemonía de Estados Unidos y el nacimiento de un mundo multipolar. La crisis del 29 propició el fin del liberalismo, el ascenso de los fascismos y las guerras, el fin de la hegemonía británica y una mutación en el sistema capitalista que duró casi medio siglo, con la creación de los Estados de Bienestar con base en la alianza y negociación entre estados, empresarios y sindicatos. Sentó las bases de lo que Eric Hosbsbawm denomina “edad de oro” del capitalismo.

Fue el periodo de mayor crecimiento económico, con base en un desarrollo endógeno con la creación de amplios mercados internos, la universalización de la seguridad social, el pleno empleo, una relativa paz social y la concesión de ciertos derechos a sectores más o menos amplios de la población mundial. Fue el mayor esfuerzo realizado nunca para integrar a las “clases peligrosas”, como señala Immanuel Wallerstein.

La segunda cuestión es que los países de América Latina, y de modo particular los de América del Sur, no siguieron el guión establecido por los países centrales. En este continente no tuvimos fascismos triunfantes ni guerras entre naciones, y la crisis del 29 propició el distanciamiento del centro del sistema, llevando a varias naciones a no pagar sus deudas externas. Salvo excepciones, entre las cuales Colombia parece la más destacada, la crisis mundial enterró el dominio de las oligarquías terratenientes que se habían afianzado desde la colonia. Con mayores o menores conflictos políticos y sociales, el desplazamiento de los sectores entonces dominantes abrió una nueva era para los países dependientes.

Los estados nacionales se convirtieron en importantes actores económicos con la creación de empresas monópolicas en la explotación de hidrocarburos y otros bienes comunes, ferrocarriles, servicios de agua, electricidad y telefonía, y la intervención en áreas estratégicas como comercio exterior, banca y ramas de la industria. Los regímenes de Juan Domingo Perón, en Argentina, y de Getulio Vargas, en Brasil, fueron quizá los mayores emergentes de estos procesos que combinaron soberanía con desarrollo nacional mediante la sustitución de importaciones.

El tercer cambio de larga duración fue la transformación de las principales características de los movimientos antisistémicos. Esto se concretó en el tránsito de los sindicatos por oficios a los de masas, organizados por ramas de producción. En aquéllos el protagonista principal fue el obrero que dominaba un oficio casi artesanal, autodidacta, partidario de la acción directa en pequeños sindicatos y que disputaba con el patrón el control de la organización del trabajo en el taller.

Los nuevos sindicatos fueron formados por obreros recién llegados del campo, sin previa experiencia organizativa, con pocos años de escuela y sin capacitación profesional, que habitualmente obtenían en la experiencia directa en la fábrica fordista. Con los sindicatos de masas nació una profusa burocracia especializada en la negociación salarial y de las condiciones de trabajo, con estrechas vinculaciones con el Estado y el mundo de la política profesional.

Como se sabe, las revoluciones de 1968 quebraron el consenso y la paz social en los estados del bienestar. Los que no estaban incluidos en los beneficios, o sea, las camadas menos calificadas de la clase obrera, las mujeres y los jóvenes de los sectores populares, los indígenas, afrodescendientes y otras “minorías”, rompieron los diques de la contención y el disciplinamiento. Los de arriba reaccionaron trasladando sus capitales hacia la especulación financiera. Durante las dos décadas neoliberales, vivimos y sufrimos la mutación de la acumulación real en acumulación por desposesión, en robo descarado que se apoya en la guerra y el autoritarismo.

La crisis actual llevará a los estados sudamericanos a promover cambios que impidan que el incendio financiero se convierta en crisis social. Como sucedió luego de 1929, buena parte de estos cambios serán presentados como políticas progresistas, aunque son cambios necesarios para la conservación del sistema. La unidad política regional, una moneda sudamericana y pactos regionales y nacionales requerirán de nuevas instituciones. Algunas ya existen, como Unasur, el Banco del Sur y las políticas sociales, porque la transición hacia el “consenso progresista” comenzó antes de la crisis en curso. América del Sur será uno de los grandes bloques del mundo multipolar.

Del mismo modo, los movimientos sociales profundizarán los cambios que ya vienen procesando en los últimos años. Uno de los más notables puede ser la expansión de articulaciones entre los de abajo, como las que promueven zapatistas y los Sin Tierra, con modos y formas diversos, y en la que están empeñados movimientos argentinos, bolivianos, peruanos... En algún momento, los que quedaron fuera del consenso progresista, los que se hacinan en las periferias urbanas, dirán su Ya basta!, como hicieron los excluidos en las revoluciones de 1968. Aún es pronto para saber si las rebeliones de El Alto en 2003 y Oaxaca en 2006 forman parte de esas nuevas revueltas, o si son apenas tímidos anuncios de lo que está por venir.